Capítulo III


El salón era amplio, y su decoración ponía en duda sobre si dicha organización realmente necesitara dinero. El estilo calaba en lo extravagante y remontaba a los invitados a tiempos donde quizás sus abuelos siquiera estuviesen, en el aire se respiraban la soberbia de los más grandes y la inocencia de los más jóvenes que iban en busca de un espacio en el mundo de los negocios.

Las galas benéficas eran frecuentes en las agendas de los más agraciados, siendo ese tipo de invitaciones exclusivas para quienes contaran con grandes reservas de dinero en bancos de todo el mundo. Esa noche era el turno de "Estrellas unidas por la paz" para ser alarde de sus benefactores. Los Hyuga, Namikaze, y Uchiha, dueños de un sinfín de agencias publicitarias y sellos discográficos con sedes en Hollywood formaban parte de la lista de clase A.

Para Hinata todo aquello parecía el escenario de una obra de teatro. Todos portaban máscaras, e incluso las sonrisas más amplias presagiaban la mayor falsedad de todos los tiempos. Todo era dinero, conveniencia y competencia. Las amistades solo existían de palabra y se ponían aprueba bajo contratos firmados con tinta, y cuya expiración dependía de cifras numéricas.

A decir verdad, aquello formaba una gran parte de su vida, había sido prácticamente entrenada para asistir a ese tipo de festividades tan similares a un campo de guerra. Sonreía, estrechaba manos, daba besos a mejillas desconocidas y reía de chistes menos graciosos que los de su madre. Todo era metódico y fríamente calculado. Su padre le había enseñado a verlo de esa forma, y a decir verdad, todo aquel que asistiera a ese tipo de galas debía saberlo de antemano si no quería acabar ¨fuera de sociedad¨

— ¡Entre más rápido te lo bebas, más nos divertiremos Hina!

Sasuke rodo los ojos, y Sakura negó con la cabeza, ambos observando como Naruto prácticamente le sanfaba una misteriosa bebida alcohólica a la tímida e ingenua Hinata, que parecía que de un momento a otro se ahogaría por tanto atosigamiento.

Hinata sintió como la garganta le quemaba. No tenía la menor idea de que era lo que Naruto le había dado a beber, pero sabía relativamente bien y le relajo de sobremanera casi instantáneamente.

— ¡Ahora, la última! —Él se terminó lo que había en su vaso y coloco dos nuevas latas frente a él y a Hinata.

—N-no c-creo que...

— ¡Anda! ¡Nadie nos está viendo...! —Se inclinó levemente sobre su oído—Me encargue de darle casi la mitad de mi mesada a ese camarero para que nos consiguiera un poco más—hablo en voz baja, para que solo ella escuchara. Luego sonrió con suficiencia al ver la expresión de duda en el rostro de Hinata, sus mejillas sonrojadas y como observaba con curiosidad la lata de "Soda" frente a ella. —¡No querrás que todo lo que hice sea en vano! Hazlo por mí, ¿sí? —Ella observo el rostro de su amigo con incertidumbre y sintió como este pasaba una mano por sus hombros desnudos, acercándola más a él y apretándola con confianza. Luego bajo nuevamente la vista a la lata...

¿Estaría mal probar un poco más?

—N-naruto...s-solo tenemos 14 años, n-no creo que sea correcto que...

—Aburrida... —la interrumpió, haciendo un puchero y ahora cruzándose de brazos. —Eres tan aburrida como el resto de los ancianos en esta fiesta. ¡Debí saberlo! ¡Eres una Hyuga! —Exclamo con exceso de dramatismo— ¡Que decepción! ¡Te has convertido en uno de ellos!—Hinata se mordió el labio y se sintió en una encrucijada: Conocía ese tipo de pucheros, y sabía del poder que tenían sobre ella...Ahora estaba casi segura de que acabaría cediendo.

—E-está bien. S-solo un poco... —Sabía que se arrepentiría después, pero quizás muy en el fondo ella misma lo deseará. Siempre las cosas con Naruto eran impredecibles, y no negaría que el factor sorpresa le era atrayente, precisamente ese era uno de los atractivos de él.

Naruto sonrió con júbilo y recupero la efusividad de momentos atrás—Entonces... —Tomo la bebida camuflada en las latas de Coca-Cola y las sirvió equitativamente en los dos vasos de vidrio, entregándole uno a Hinata y quedándose con el otro. — ¿Lista? A la de 1, 2, y...3!

Sasuke suspiro y tomo un poco de soda. —Par de inmaduros—murmuro, y Sakura a su lado rio—Hay que ser lo suficientemente tonto como dejarse manipular por Naruto—Le fastidiaba tener que volver de Inglaterra para presenciar semejantes escenas. No concebía la ingenuidad de Hinata como para seguirle la corriente a cada una de las ocurrencias de Naruto. Incluso comenzaba a sentir pena ajena.

— ¡Yo no manipulo a Hinata! Su padre si lo hace…—todos en la mesa notaron el cómo su voz había cambiado, chocando las palabras unas con otras. ¿Ya le había llegado el trago? —Es gracias a mí que ella tiene el valor de enfrentarlo a veces, ¿sabías? —Nuevamente paso su brazo por los hombros de ella— ¿Verdad Hinata?

Hinata habría reído de ver la expresión borracha de su amigo de no ser porque su vista ya estuviera nublada. — ¿Eh? ¿Qué dices?

Naruto rio. Hinata ya estaba noqueada. — ¿Quieres bailar?

No espero a que respondiera para cuando la había tomado del brazo y llevado a la pista de baile. Todos los adultos posaron los ojos sobre ellos una vez que se pusieron en posición de baile, muchos sonrieron con diversión y otros con ternura. Eran un par de niños.

—M-me avergüenzas…—Hinata quiso esconderse debajo de una mesa al ser arrastrada por Naruto a una serie de pasos torpes y carentes de ritmo. La música era demasiado rápida para que pudiera seguirla.

Naruto ignoro su plegaria y se rio de la expresión de Hinata, haciéndola girar por el brazo y colocando una mano sobre su cintura. Hinata se contagió de su humor y rio, quizás la bebida de unos momentos atrás ya estuviese haciendo efecto.

—Tú padre quiere matarme—murmuró Naruto, y Hinata vio en su dirección, topándose con la indignada mirada de Hiashi y otra llena de aprobación por parte de Minato, y su madre.

—No importa—Ni ella misma se podía creer lo que decía, ¡¿Qué cosas pasaban por su mente en esos momentos ahora que la desinhibición se apoderaba de su cuerpo?!

Naruto pareció recordar algo e hizo una mueca, perdiendo su entusiasmo y llamando la atención de Hinata: —Sobre lo que dijo Sasuke en la mesa…No le hagas caso, él solo esta celoso de que tú prefieras ser mi amiga. Yo no te manipulo, ¿o sí? —pregunto lo último con recelo.

— ¿Manipular? —Hinata aclaro su mente y analizo el contexto de la plática a casi pasos de bebe, captando con horror todo— ¡N-no! T-tú nunca me has manipulado... —tomó aire— ¡T-tú me liberas!

— ¿Te libero? ¡Solo escucha las palabras que estas usando! — Él rio y ella se sonrojo.

— D-debe ser la bebida—culpo acertadamente, y él solo rio aún más—E-eres malo— realmente no pensaba eso de él, pero su tendencia por avergonzarla le hacía cuestionárselo de vez en cuando. Naruto nunca se tomaba las cosas en serio cuando se trataba de ella y prácticamente todo el tiempo le jugaba bromas. Parecía que uno de sus pasatiempos favoritos era dejarla en ridículo.

— Tan malo que le pedí al camarero que solo le echara alcohol a tu bebida.

Le tomo un par de segundos procesar lo último, para cuando se dio cuenta de lo que había sucedido un calor subió a sus mejillas.

— ¡¿Entonces estabas fingiendo allá con Sasuke?! ¡E-eso es de mal gusto!

El rio al sentir el pequeño puño de Hinata golpearlo levemente en el pecho.

— Es por cosas como esta que lo hice. Verte desinhibida no tiene precio. Aún no me creo que me hayas gritado y golpeado— rio aún más al ver como Hinata enrojecía aún más.

— E-eso no es justo…s-solo tú te diviertes…Eso es cruel—masculló, indignada, y bajando su vista a sus pies. Ya ni siquiera sabía qué estaban bailando, pero era una balada lenta.

— Quizás, pero no me puedes culpar por quererte ver sonreír hoy—

Hinata sintió como sus dedos tomaban su barbilla con delicadeza y levantaban su rostro. Sus ojos chocaron con su mirada azul. Tembló, sintiendo sus piernas débiles y a punto de colapsar. No podía lidiar con el rostro de él a centímetros del suyo, la deslumbraba y le llenaba el estómago de mariposas. Podría jurar que estaba a punto de desmayarse.

— ¿Recuerdas que me dijiste que odias estas fiestas?—Ella dio un respingo ante esas palabras.

— Si, porque...

— Porque no te gusta tener que dividirte entre yo y tu padre.

Hinata cerró sus ojos y aprovecho que la música se había tornado lenta para ocultar su rostro en su pecho, simulando estar bailando como todas las parejas sobre la pista.

— Él no quiere que hable contigo y por eso...tengo que desobedecerle para poder sentarme a tu lado. E-es frustrante tener que recibir sus castigos después…

— Por eso siempre te he dicho que no es necesario que lo hagas, siempre podemos hablar en la escuela.

— Pero tú dijiste que hiciera lo que dictara mi conciencia y, si fuera necesario, desobedeciera a mi padre con tal de no desviarme de mis principios.

— Vaya...Sasuke tiene razón, creo que soy manipulador...

— ¡No! Simplemente hago lo que es correcto, todo lo que dices es cierto: debo imponerme ante mi padre si quiero darme a respetar. Seguir tus consejos no significa ningún tipo de manipulación.

— Lo sé...pero no quiero que tengas problemas con tu padre por mí...

— No te sientas mal, es mi decisión.

— Lo sé, ojala tu padre fuera tan comprensivo como el mío—suspiro y tomo aire por la boca, notándose repentinamente exasperado: — ¡No sé por qué diablos se odian tanto!

—Escuche que estudiaron juntos, quizás a mi padre le gustaba tú madre—Hinata rio, pero Naruto la observo con los ojos abiertos de par en par, no creyendo en la posibilidad de que Hinata hubiera dicho semejante ¨chiste¨

—Si esta eres tú con un par de tragos, ¡No tengo ni idea de que serás de adulta!

Ambos rieron ante la inverosímil imagen.

Entonces, una vez más, Naruto recupero su sonrisa y continúo iluminando la hostil noche para Hinata. Era por esa razón que ella había terminado perdidamente enamorada de él, pues su capacidad de hacerla feliz era innegable.

Ella solo deseaba permanecer a su lado por siempre…o al menos por un largo tiempo.

Pensándolo en ese entonces, y ahora con 17 años, Hinata nunca había concebido que Naruto la manipulara, pero, ahora, reflexionaba y temía creer lo que comenzaba a considerar como la verdad.

Naruto desde el principio jugo con sus sentimientos y la hizo hacer todo lo que le placiera... ¿para qué?

¿Que ganaba él? ¿Acaso solo para su entretenimiento?

¿Hasta dónde llegaba su carácter manipulador?

.

.

Abrió los ojos y se topó con la molesta luz del sol. Otra noche que pasaba atosigada con recuerdos de Naruto. Se llevó una mano a la cabeza, le dolía luego de dormir apenas unas horas y encima tener semejante sueño.

Pronto todos los recuerdos de la tarde anterior le cayeron de sopetón.

De inmediato se sintió frustrada y totalmente confundida.

Hinata no podía simplemente aceptar que su examiga cambiara al chico que siempre amo por uno que siempre rechazó.

No había podido dormir en toda la noche, pensando en lo que Sasuke le había contado. Giró sobre su cama, y observo el techo, colocando su brazo sobre su frente y frotando a la misma. En ninguna de sus divagaciones encontraba posibles escenarios donde Sakura y Naruto acabaran juntos. Era inverosímil. Sakura era tan amiga de Naruto como ella. Estaba segura de que Sakura solo lo veía como un amigo, casi llegando a darle el título de hermano, claro, esto a diferencia de lo que Naruto si sintiera por ella. Pero incluso tomando ese factor en cuenta…aún era imposible. Sakura había rechazado cualquier intento de Naruto por invitarla a salir, y nunca se espaciaba en decir a los cuatro vientos que nunca lo vería de esa forma. Era por cosas como esas que nunca le preocupo tanto que Naruto quisiera a Sakura, pues Hinata estaba segura de que tarde o temprano él tendría que resignarse y olvidar aquella atracción. Esa era la esperanza que la impulso en más de una ocasión a pensar que quizás algún día, si se esforzaba, podría salir de la Friendzone.

Que patética se sentía de solo pensarlo.

Friendzone…oh si, la tan anhelada "Friendzone".

Ahora ni ahí estaba.

.

.

Estaba casi segura de que su falta de sueño de la noche anterior estaba reflejada en su rostro. Al verse al espejo noto las ojeras y su extrema palidez. Sentía los parpados pesados y poca energía para incluso subir las escaleras que la llevarían a su salón de clases.

Perdió toda esperanza de tener un día menos agitado que el anterior cuando, contra todo pronóstico, vio a Sasuke parado justo al lado del profesor. Hinata casi se cae de su asiento de la sorpresa. Aunque ella no era la única, la mayoría del salón estaba sin habla ante el nuevo integrante. Con curiosidad, Hinata vio de reojo las reacciones de Naruto y Sakura: No tenían precio. Podía incluso asegurar que una mosca podría entrar a sus bocas y ninguno de ellos se percataría.

¿Acaso esa era la prueba falible de que lo que decía Sasuke era cierto?

El profesor Kakashi llamó la atención de todos los estudiantes: —Buenos días a todos. Hoy se integrará un nuevo estudiante al salón de clases—anunció y hubo silencio en el salón ante eso— Preséntate—eso último se lo dijo Sasuke en voz baja, casi inaudible, pero perceptible ante Hinata, quien pudo leer sus labios.

Sasuke caminó unos pasos hacia el grupo y se detuvo, sonriendo con suficiencia y cruzando una mirada desafiante con Naruto, quién solo hizo una mueca de desagrado.

—Mi nombre es…

.

.

Sasuke Uchiha. Ese era un nombre que jamás pensó que le quitaría el sueño y que llegaría a su vida como un huracán, arrasando con todo tipo de concepción de la realidad que conocía. Él había llegado para poner su mundo de cabeza, o al menos eso le decía su instinto a Hinata, y por eso había decidido evitarlo a toda costa. Ese enigmático chico ya le estaba sacando canas verdes con una sola plática.

Se dio un golpe mental. Debía de enfocarse en otros asuntos más importantes que la fallida vida amorosa del amargado y resentido de Sasuke. No había modo de que ella jugará un papel en ella, él debía de estar loco de celos como para involucrarla en una ¨venganza¨ sin fundamento alguno en contra de Naruto y Sakura.

Ignorando el hecho de que Sasuke ahora fuera su nuevo compañero de clase, Hinata decidió no estresarse por detalles insignificantes como esos. Por eso, una vez que la clase finalizo, aprovecho el receso para prestar unos libros en la biblioteca.

No había nada más relajante que leer un buen libro, o al menos esa era el concepto de recreación para Hinata. Ya había perdido la cuenta de cuantos tomos se había leído en toda su vida, pero si podría decir cuánto había aprendido de ellos. Era un pasatiempo que la remontaba a épocas que no vivió, a experimentar sentimientos que aún no conocía y a adentrarse en las más profundas mentes de los genios de la historia. Amaba leer, tanto como Naruto a la música, recordó esto último con melancolía.

Trato de desvanecer ese pensamiento a toda costa.

Luego de registrar casi toda la biblioteca, se decidió por uno. Tramito el préstamo con la bibliotecaria, y viendo su reloj de mano supo que podría quedarse un poco en el lugar para leer, así que se sentó en una de las tantas mesas vacías. No hacía falta decir que se contaba con los dedos de la mano los estudiantes que hacían gusto de una buena lectura.

Luego de unos minutos de paz, el sonido de una silla moverse la desconecto del pasaje de su lectura.

— ¿Sorprendida? —Hinata vio la presumida sonrisa de lado de Sasuke y como este la observaba con diversión.

—Un poco…—Dejo su libro sobre la mesa y dirigió su completa atención hacia él, preguntándose si nuevamente querría hablar sobre lo mismo que la tarde anterior. — ¿Qué quieres?

—Ayer no pude ir directo al grano, pero esta vez sí lo haré: Necesito que me entregues el resto de los demos de Shion que te dio Naruto.

— ¿Qué? —La pregunta salió de sus labios de inmediato, ofuscada por la idea— ¿C-cómo sabes que los tengo yo?

—Eso no importa. ¿Me los darás?

— ¿Por qué habría de dártelos? —

—Porque así la empresa de tú familia y la mía se quedarían con los derechos de esas canciones y haría pasar tiempos negros a la de Naruto—sonrió, divertido con la malévola y dañina idea.

El negocio de música era la mina de oro por la cual la familia de Naruto vivía en constante competencia con la de Sasuke y Hinata. Los Uchiha y Hyuga años atrás, y viendo como mayor importancia su poderío en ese mercado, decidieron elaborar una fusión de la compañía discográfica, siendo fuertes aliados en ese ámbito.

A través de los siguientes años, ambas discográficas se vieron en la ardua tarea de lanzar nuevos artistas y crear éxitos que dominaran las listas, pero de igual forma trataron de sabotearse. La última acción de los Hyuga en contra de los Namikaze había sido alrededor del tiempo de cuando Hinata renuncio a su apellido, habiendo estos tomado una serie de canciones que estarían en el nuevo álbum de Shion, el próximo lanzamiento de los Namikaze, y atribuyéndose los derechos ellos mismos. Luego Minato vio sus cifras en rojo al haber perdido sus inversiones en la publicidad para Shion y el consiguiente retraso de su lanzamiento.

A diferencia de sus padres, Naruto y Hinata nunca temieron ni se tuvieron desconfianza, por eso no era extraño que compartieran demos sin publicar entre ellos. Hinata tenía todo lo que habría sido el álbum de Shion entre sus manos, incluyendo canciones que los Hyuga no habían podido obtener, y precisamente eso era lo que Sasuke le estaba pidiendo en esos momentos.

—Nunca haría algo que afectara a Naruto y a su padre.

—Estás totalmente manipulada por Naruto, ¿eh? —Fue una afirmación que dejo a Hinata de piedra.

—Naruto nunca me ha manipulado.

—Eso es lo que tú crees. Todos siempre lo han notado y por eso sienten pena por ti.

— N-no...

— Acéptalo. Tu misma debes de recordar como hacías todas las cosas que Naruto te pedía. ¿Que él te aconsejaba a imponerte a tu padre? Así lo hacía ver, pero la verdad es que siempre te orillo a hacerlo. No tenías más remedio que creer en él cuando siempre te decía todo lo que querías escuchar.

Ella trago saliva, no pudiendo negar lo que Sasuke decía. Era cierto, Naruto solo le decía las palabras que ella quería escuchar, y eso...era un tipo de vil manipulación. Pero…

— ¿Porque te esmeras en ponerlo en mi contra?

— Me conviene, ¿olvidas que quiero tu colaboración?

—Deberías de rendirte, nunca te la daré.

—Tu ingenuidad ha sido desde siempre tu perdición—sonrió—Ten por seguro que terminaras cediendo.

Hinata, ya molesta con el asunto, se levantó sin mediar palabra alguna.

Vio su reloj, el receso ya había terminado. Se dirigió a su salón de clases, tomando asiento y sintiendo sus mejillas rojas, vaya que estaba molesta.

— Hinata—La llamo una voz muy familiar. Hinata dirigió su vista hacia ella.

Los filosos ojos verdes de Sakura se posaron sobre los temerosos perla de Hinata.

— H-hola S-sakura— Durante el poco tiempo que llevaban de haber iniciado las clases, Hinata había tenido casi la suerte de no toparse con Sakura, pero claro, había sido cuestión de tiempo y no podía quejarse de ello, por más que lo deseara.

Sakura tomo asiento cerca de ella, y para el desasosiego de Hinata, parecía que tenía la intención de cruzar palabras con ella.

— Después de todo, volviste a la escuela— No se molestó en ocultar el desagrado que la sola idea le hacía. — Creí que ya no te volvería a ver.

— Y-yo pensé lo mismo— Presa de sus nervios, tomo su libro y comenzó a hacer ademan de que lo leería, rezando que Sakura tomara el mensaje.

— La falsedad de los "inocentes"— leyó el título, sonriendo de lado—Un título más que apropiado para resumir tu vida—dicho esto se giró, y cambio su atención ahora a su celular.

Hinata se quedó de piedra, no comprendiendo ninguna palabra impresa en el libro entre sus manos. ¿Sakura le había lanzado una indirecta? ¿La había llamado falsa?

¿Era acaso un mal chiste? Si en lo que a ella le constaba, Sakura si era una representación exacta de la falsedad. Por años juro y re-juro que era su amiga, para luego darle la espalda al igual que Naruto. ¿Dónde cabría pensar que Sakura fuera quien estuviese resentida? ¡¿Dónde cabía?!

Apretó el libro entre sus manos. Recordando las palabras de Sasuke "Tu ingenuidad ha sido desde siempre tu perdición"

Hinata comenzaba a pensar que todo lo que él le decía era cierto. Sabía muy bien que las intenciones de Sasuke no eran las más puras, y que su único deseo era ponerla en contra de Naruto y Sakura... ¿pero acaso Sasuke había dicho algo que no fuese cierto?

Su mandíbula se tensó, sintiendo que a cada segundo que pasaba su estupidez crecía aún más. ¿Cómo podía seguir afectándole la hostilidad de Naruto y Sakura? Ya debía de ser hora de que cambiara de página y cerrara ese desafortunado capítulo de su vida, ¿que la detenía?

Vio de reojo a Sasuke. Ya tenía la respuesta a esa pregunta: Ella se negaba a cerrar un capitulo que Naruto la había forzado a re-escribir. Nada de su mundo había sido lo que pensaba que era.

.

.

Malas jugadas de la vida, pensó.

Estaban en clase de literatura, y contra todo pronóstico de un buen día, la maestra Kurenai decidió agruparlos en pareja, asignándole a Naruto como pareja.

Ambos debían redactar un ensayo sobre ¨el bien y el mal¨

Ironías de la vida, pensó.

Hinata escuchó como Naruto movía su asiento y lo colocaba justo al lado del suyo. Tembló en anticipación de verlo a centímetros de ella. Ya hacía mucho que no lo tenía tan cerca y no sabía cómo actuar. Ya de por si sus mejillas fueron cubiertas por un leve rubor y sus dedos no encontraban sosiego y jugaban entre sí. Tomo su lápiz, y fijo su vista en su cuaderno, no atreviéndose a mirarlo a los ojos.

—No pienso hacerme con ella—Hinata escuchó la voz de Sasuke tras ella. Sakura tenía el ceño fruncido y estaba cruzada de brazos. Hinata pensó que estaba viendo una escenita típica de dos exnovios resentidos, y se habría reído de eso si no recordara lo que Sasuke le había contado.

Naruto a su lado llamo su atención al carraspear, haciéndola saltar de su asiento y a atreverse a verlo con cierto temor, pensando que estaría molesto. Contra todo pronóstico, Naruto estaba sonriendo sutilmente y no tenía ningún atisbo de aquella hostilidad últimamente usual en él.

—Hina, ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando escuchas el famoso debate entre ¨el bien y el mal¨?—

Su cerebro se atrofio y a duras penas consiguió procesar la pregunta una vez que logro dejar de repetid con incredulidad en su cabeza: ¨Me llamó Hina. ¿Me llamó Hina?¨

—L-lo primero que viene a mi mente es…—Consiguió apaciguar a su subconsciente y solto sin pensar—Tú padre y el mio.

Naruto dio un notorio respingo en su asiento, y Hinata pensó que había metido la pata, y que de seguro la hostilidad volvería a Naruto en un abrir y cerrar de ojos. Pero nuevamente no fue a como esperaba, pues Naruto rio levemente.

—Debí suponer que dirías eso—Negó con la cabeza, divertido—Escríbelo—le pidió, aun con ese brillo extraño en sus ojos.

— ¿Q-que lo escriba?

—Sí, puede ser una versión de lo que piensas de ese par de viejos, pero claro, manteniendo sus identidades en anonimato. Ya sabes que soy malo con estas cosas—

Hinata asintió aturdida y comenzó a escribir. Pero pronto se detuvo.

¿Naruto había vuelto? ¿Ya no estaba estresado?

Sin querer, una sonrisa se formó en la comisura de sus labios. La esperanza era lo último que se perdía, y estaba más segura de que quizás su amistad con Naruto tuviera salvación.

Luego de llenar toda una hoja, se detuvo nuevamente y mordió su labio. Se acababa de dar cuenta de que esta era su oportunidad para hablar con él y aclarar ciertas cosas.

—Naruto—lo llamó algo dudosa.

— ¿Si?

Moría de vergüenza en anticipación de lo que le preguntaría: — ¿H-hay algo entre t-tú y Sakura? — Cerró sus ojos, dejando que el rubor adornara sus mejillas, temiendo ver su reacción.

— ¿E-estas bromeando? —Un rubor cubrió todo el rostro de Naruto, así como la incredulidad, y Hinata se sintió aliviada. Sasuke había mentido, al parecer solo estaba resentido con Sakura.

—L-lo siento por preguntar, n-no es necesario que respondas. S-solo bromeada—ni ella misma se creía esa excusa, pero parece que Naruto decidió creerle.

Naruto, aún poco repuesto de su cuestionamiento, comenzó a hacer garabatos en su cuaderno y no dijo nada más, ahora algo pensativo. Hinata se sintió como una tonta, quizás lo había hecho molestar y había acabado con cualquier intención que él tuviese para hablarle de nuevo. O quizás Naruto solo estuviese siendo amable porque le convenía que hiciera el ensayo, pues era verdad que no se le daba tan bien ese tipo de relatos largos. Esta última idea le dolía de solo considerarla.

De pronto sintió que alguien tocaba su hombro, al girarse vio que se trataba de un papel. Lo tomo e hizo una mueca, sabía que probablemente fuese de alguien mofándose de ella, pero aun así lo abrió y leyó con curiosidad, esperando equivocarse:

¨No hay nada más gratificante que poder admirar tus bragas violetas. ¿Me dejarías ver más a la salida? Pagaría por ello—Kankuro¨

Un jadeo de sorpresa escapó de sus labios al revisar su uniforme y notar que, efectivamente, y por destajos del destino, su falda se había elevado lo suficiente como para dejar expuesta su ropa interior. La acomodo rápidamente, pero cuando subía su vista nuevamente a la pizarra, con mayor vergüenza, se dio cuenta de que había llamado la atención de medio salón. De inmediato escondió el papel debajo de su cuaderno, pero no fue más rápida que los ojos de la profesora, quien alzo una ceja y, sin pensárselo dos veces, llamó a Hinata.

— ¿Qué es lo que tienes escondido?

—N-nada—Sus manos ya temblaban a medida que veía como la profesora se acercaba a ella. Giró su rostro a la derecha, topándose con el rostro curioso de Naruto, provocando que nuevamente desviara su atención hacia la profesora.

—Entrégamelo— Los años de experiencia de la profesora Kurenai no daban oportunidad a escapatorias. Ella sabía muy bien que a veces incluso en un mundo lleno de celulares aún se utilizaba al papel como un medio ¨recreativo¨ para mofarse de los maestros.

Hinata tembló en su asiento ante esa petición. Anticipando la vergüenza que pasaría luego de que la profesora leyera lo que estaba escrito.

—T-tome—resignada a que tenía todas las de perder, le entregó el trozo de papel arrugado. Eludió su vista de la maestra, negándose rotundamente a ver su reacción. Fallo en eso, pues sus ojos la traicionaron y acabaron fijos, y a la espera de cualquier mueca de disgusto de la maestra. Para su mayor vergüenza, la maestra, ante la confusión de todos los estudiantes, solo sonrió con comprensión.

—Te perdonare por esta vez, pero necesito que te quedes luego de finalizar la clase, ¿Sí?

Hinata asintió aturdidamente.

.

.

La mujer de cabellos negros se cruzó de piernas y observo a Hinata con interés. Hinata en cambio, permaneció con sus brazos entrelazados tras su espalda y viendo hacia el suelo.

—Te pedí que te quedarás porque quiero discutir algo contigo. ¿Te haces una idea de a qué me refiero?

—Si.

—Exactamente sobre eso es lo que quiero hablar contigo, sobre el abuso de tus compañeros hacia ti. Sé que es mi deber como maestra educar a los muchachos, por eso quería pedirte disculpas.

Hinata dio un respingo, y por primera vez levanto la vista hacia la profesora.

—Sí, me siento de cierta forma responsable—Suspiró—Esa es una de las desventajas de las escuelas privadas, tienes límites a la hora de reprender a los estudiantes. No tienes ni idea de cuantas llamadas de padres influyentes he recibido por levantarles la voz a sus hijos. Pero bueno…—suspiro una vez más—No te he llamado para excusar mi falta de control de esta situación, sino para decirte que a pesar de mis límites estoy aquí para escucharte si quieres desahogarte. Es lo único que puedo hacer.

Hinata lo sopeso por unos minutos. Era deprimente escuchar a una maestra decir que no podía ayudarte pero que si estaba para escucharte. Sonaba casi como una disculpa a medias, tal como si la profesora solo quisiera hacer menos graves sus fallas, lo cual ya de por si la dejaba con una mala imagen.

—G-gracias por el apoyo—Sentía que mentía, ¿pero que más remedio le quedaba que mentir? Lo menos que necesitaba era echarse a la profesora de enemiga también.

—Escuche tu historia. Es muy triste que tú padre les haya echo eso a ti y a tu madre. ¿No sé si te había dicho que ambas nos hicimos amigas?—Para su mala suerte, tal parecía que la maestra solo quería hablar.

—N-no lo sabía.

—Pues sí, ambas nos hemos hecho muy cercanas desde que la admitieron en la escuela. Ella me conto lo mal que lo estás pasando y que te ha notado deprimida— ¿Por ahí venia la cosa entonces?, pensó. Su madre le había pedido que hablara con ella porque pensaba que ya no le tenía confianza. ¡Que la tragara la tierra!

—E-es cuestión de tiempo, solo tengo que adaptarme—Hinata esbozo una sonrisa a medias, no queriendo dar más detalles de si a una profesora que apenas conocía.

— ¿No has intentado hacer cosas que te gusten?

— ¿Eh?

—Sí, no hay nada más relajante que eso. Tu madre menciono que te gustaba escribir, y viendo tú ensayo…—Busco entre un montón de papeles sobre su escritorio, sacando dos hojas y mostrándoselas a Hinata—Tienes talento. ¿No has considerado tomar una columna en el periódico escolar?

Eso tomo a Hinata por sorpresa. Nunca había considerado esa idea, pero extrañamente no le sonaba tan mal.

—N-no.

—Si te decides, solo me avisas y te consigo un espacio. ¿Qué dices?

.

.

Salió del salón de clases con un montón de ideas en su cabeza. Extrañamente estaba motivada por la idea de escribir una columna semanal en el periódico. ¡La profesora podría conseguirle un espacio!

Eso podría parecer poco, pero para Hinata no lo era. Esa era una de sus pasiones. Como tímida empedernida, las letras eran su escape y desquite, siendo capaz de plasmar sus más ocultos y oscuros pensamientos. Era ahí donde dejaba atrás su reprensión y se sentía libre, donde olvidaba a su padre, a Naruto y al resto del mundo.

Desde tiempos remotos siempre deseo poder compartir sus escritos, pero nunca se le presento la oportunidad. Era ahora o nunca.

Sus pensamientos se interrumpieron al escuchar un estruendo en los casilleros, deteniéndose abruptamente antes de doblar y cruzar al otro pasillo. Apretó aún más los libros contra su pecho y se asomó sutilmente desde la pared, apenas inclinando su cabeza.

Llevo una mano a su boca para reprimir un jadeo de sorpresa al ver a Naruto sostener a Kankuro por su camiseta y apretarlo contra un casillero, observándolo con una expresión amenazante y dura. Esa era una expresión que rara vez había tenido la oportunidad de ver en Naruto, era muy difícil sacarlo de sus casillas.

— ¿Qué te sucede hermano? ¿Cuál es tú problema? ¿Olvidaste algo? —le cuestiono Kankuro a Naruto un tanto intimidado pero reacio a dar su brazo a torcer. Atrás se escucharon un par de risas nerviosas por parte del resto de la pandilla de abusivos que se hacía llamar ¨Suna¨ y a la que Kankuro pertenecía.

—Sucede que sé lo que le estuviste haciendo a Hinata en clase. ¡Y sucede que ese es mi problema! —Ahora fue el rostro de Kankuro el que sufrió el impacto del puño de Naruto. Hinata cerró sus ojos, no queriendo ver dicha agresión.

Ninguno del resto de Suna acudió en defensa de Kankuro, Hinata supuso que ninguno quería tener el mismo destino que él pues de sobra se conocía las habilidades en lucha de Naruto.

—Espero que con esto se te quiten las ganas de meterte con ella de nuevo—Hinata abrió los ojos nuevamente, y vio a Kankuro en el suelo, limpiándose un hilillo de sangre que salía de sus labios. Naruto les daba la espalda a todo Suna, pero se dirigió a todos ellos una última vez y con voz de queda: —La advertencia va para todos ustedes: Quién se meta con mi amiga las pagará caro.

El viento que cruzaba los vacíos pasillos envolvió a Hinata cálidamente y movió sutilmente sus cabellos, más su cuerpo se encontraba estático, inerte e imperturbable. Había perdido la voz y se limitaba a observar la silueta de Naruto dirigirse a la salida.

Hinata no cabía entre la incredulidad y felicidad, ¿Naruto la había llamado su amiga?


Saludos y muchas gracias para quienes leyeron!

Quizás nos leamos antes de año nuevo! :D

¡Feliz año nuevo adelantado!

.

.

25 de Diciembre del 2014