Los Señores de los Dragones

Capitulo Dos – Una Decisión Drástica

Harry estaba descansando en silencio en su cama. Podía oír el ruido proveniente de la fiesta que había en la sala común. Una sola lágrima rodó por su mejilla seguida de una segunda. La fiesta de Navidad…Habían pasado seis meses desde que había llegado allí, seis meses…Podía oír las risas, la música… esto sólo hacia que se sintiera más deprimido. Esta no era la primera fiesta de la que era excluido, de hecho nunca se le había permitido ir a ninguna fiesta, ceremonia… Los últimos meses volvieron a su mente: Las humillaciones durante las clases.

Flashback

Estaba en la clase de Effilin, escuchando e intentando ser tan discreto como era posible mientras imitaba lo mejor que podía con su palo al maestro. En apariencia no era lo suficientemente bien porque el elfo lo llamo para que se pusiera delante.

"Bueno, veamos si has mejorado de ser un caso perdido a ser realmente malo"

En unos pocos segundos Harry estaba de espaldas en el suelo.

"Bien, tengo que rehacer mi frase. Tu no eres un caso perdido, eres mucho peor que un caso perdido"

Los otros estudiantes se estaban riendo de el.

Harry estaba mirando sus pies, sus mejillas rojas de vergüenza.

"Vuelve a intentar mejorar si eso es posible…Al menos se útil y limpia las espadas que hay en la caja"

En silencio y entre las risas, Harry caminó hasta el fondo de la habitación y empezó limpiar las armas.

Fin del flashback

Estaba también esa vez en la clase de Nerthor

Flashback

Harry estaba intentando por enésima vez entrar en trance para poder alcanzar el plano espiritual, que era la meta de este curso. Porque, una vez que el estudiante alcanzaba el plano, podía encontrarse con su espíritu guardián y recibir sus consejos. La forma del espíritu dependía de la personalidad del estudiante. Era común entre los estudiantes intentar adivinar cual era esta forma. Se hacían apuestas sobre ello. Harry era consciente de que los otros bromeaban sobre que seria su guardián: algunos decían que un gusano, otros que un pez de colores.

"Humano!" dijo bruscamente el profesor

Harry se encogió y suspiró. Y otra charla, Qué maravilla!

"Me pregunto que haces aquí…Nunca he visto a alguien con menos aptitud que tu! Me pregunto si no tendrá algo que ver con tu mente…Un niño de tres años seria capaz de entrar en trance, aun así tú eres incapaz de hacer la cosa más fácil. Bien, como enseñarte parece ser una causa perdida, te daré otra cosa que hacer. Coge estas plumas y copia estos manuscritos. Incluso tu serás capaz de hacerlo correctamente"

Mientras Harry caminaba lentamente hacia la mesa llevando los pergaminos, deseó con toda su alma que la tierra se abriera y lo tragara, escondiéndole de los demás

Fin del Flashback

En realidad, ninguno de sus maestros le enseñaba ya. Cada vez, después de quince minutos, le lanzaban algunos desagradables comentarios, resaltaban su ineptitud, su torpeza y le daban otras cosas que hacer, en general trabajo duro y sucio o tareas aburridas. Lienhor le hacia limpiar los establos, Edevia lo usaba para pintar dianas, rellenar sus suministros de madera o hacer flechas. En la clase de Sarwin como en la de Nerthor tenia que copiar gruesos manuscritos, viejos y polvorientos pergaminos. Al menos allí, estaba aprendiendo algo, puede que no fuera capaz de usar la magia o el poder mental pero conocía mas maldiciones, embrujos y teorías sobre estos temas que probablemente todos los estudiantes juntos.

Añadido a esto estaban las burlas, los insultos…

"Ignóralo, es solo un humano"

"El pequeño humano está llorando? Oh pobrecito humano! Vuelve a donde perteneces!"

"Débil"

"Inútil"

"Idiota"

"Oh, Ignóralo es demasiado estúpido para entenderte"

"Eres un bueno para nada"

"No entiendo porque malgasto mi tiempo contigo, de todas maneras"

"Que tan torpe se puede ser!"

"Nunca harás nada bien! Solo eres un peligro y una carga"

Peligro, carga, estas palabras resonaron en su cabeza. Cerró los ojos, evitando que más lágrimas siguieran a las dos primeras.

Sus pensamientos derivaron a Hogwarts, lo que no era una buena idea ya que solo incrementaban sus sentimientos de soledad y disgusto.

No se había sentido tan a mal antes de un comentario de Xjahl días atrás…

Flashback

Teneb y Kobalt estaban hablando tranquilamente en una mesa en una esquina de la habitación. Harry estaba tumbado en su cama, perdido en sus pensamientos. La puerta se abrió y Xjahl camino hasta ellos. Pronto estuvieron hablando sobre las cercanas Navidades y lo que probablemente recibirían de sus familias. Entonces Xjahl vio a Harry y sonrió de forma socarronaantes de decir en voz alta.

"Al menos tendremos regalos, ¿verdad?"

Como Harry no había reaccionado, estaba aun pensando profundamente y no había oído su comentario, Xjahl se burló de el.

"Dime humano, Qué te darán tus amigos?"

El silencio le respondió. Esta vez, Harry le había oído pero había descubierto rápidamente que ignorarles era la mejor manera de lidiar con las burlas.

"Que estúpido soy!" dijo el joven elfo. "No tienes amigos, lo había olvidado…"

Harry permaneció inexpresivo. Había aprendido a hacerlo tras pasar dos meses allí. Su cara era ahora una fría mascara, que raramente mostraba algún sentimiento.

Xjahl pareció decepcionado ante la falta de reacción y dejó el tema. Pero había dado en un lugar sensible y sus palabras habían herido de verdad al joven.

Fin del Flashback

Sus amigos…Los echaba de menos más que a cualquier otra cosa.

Debían estar de fiesta en el Gran Comedor ahora. Podía visualizar los carámbanos, las velas, los árboles traídos por Hagrid para decorar, la comida, las risas… Ron y Hermione estarían discutiendo en la mesa de Gryffindor como siempre, Fred y George estarían planeando alguna broma o experimentando un nuevo invento en un pobre de primer año…Podía ver a los profesores en su mesa: McGonagall, tan estricta como siempre, Dumbledore con sus brillantes ojos azules, Snape seguramente mirando a los estudiantes con desdén…Sirius y Remus estarían probablemente en algún tipo de misión…Daría cualquier cosa por verlos otra vez, incluso a Snape y a Malfoy…Apartó todos estos pensamientos; solo estaba consiguiendo deprimirse mas de lo que ya estaba. Cerro los ojos y lentamente se durmió; pero los sueños no eran mejores que la realidad…

Estaba caminando por los terrenos de Hogwarts. La escena era pacifica, el cielo azul, soleado, los pájaros cantaban. Harry podía oír la risa de los estudiantes de fondo. Se encaminó al campo de Quidditch. Allí la vista cambió de repente. Se habían ido los pájaros y el sol. El cielo era ahora de un gris monótono, se podían oír los truenos. Mirando alrededor vio tumbas saliendo de todas partes.

"Mata al otro" silbó alguien detrás de el.

Se giró para encontrarse con los ojos rojos de un sonriente Voldemort.

"Harry Potter…El asesino ha vuelto?"

Harry dio un paso hacia atrás

"No lo soy" dijo, pero su tono no era firme.

"De verdad?" Susurro el Señor Oscuro "Entonces, Cómo explicas eso?"

Dio un paso al costado, mostrando el cuerpo de Cedric tumbado en el suelo. Pero no era el cuerpo que Harry había traído de vuelta con él, estaba putrefacto con agujeros en lugar de ojos

"No…no…" Harry estaba caminando hacia atrás, sacudiendo su cabeza, sus ojos fijos en lo que quedaba del buscador de Hufflepuff

Para su gran horror, el cuerpo empezó a levantarse lenta y temblorosamente. Los agujeros de su cara se encendieron con un fuego rojo. Empezó a tambalearse hacia Harry

"Harry…"

"Cedric?"

"Por qué?… Por qué me mataste?"

"NO LO HICE!"

"Por qué Harry? Por qué?"

"No, no es cierto!"

"No lo es?" dijo Voldemort "Estas seguro? Y que hay de ellos?"

Mas gente empezó a aparecer: todas las familias que había visto torturadas y asesinadas a través de sus sueños durante los últimos meses.

Una niña, de unos cinco años, con su osito de peluche en sus brazos, lo miraba con el ceño fruncido"Por qué?"

Fue seguida de un anciano, una señora, una madre…lo rodearon preguntándole por que les había matado.

Harry se tapo los oídos intentando bloquear las voces en vano.

"Por favor, basta, no era mi intención…No pude hacer nada… Lo siento, por favor" murmuró

Lentamente las figuras se disolvieron y una vez más la escena cambio. Estaba de vuelta en Hogwarts en el Gran Comedor para ser precisos; pero la feliz atmosfera del colegio se había ido. Solo podía sentir frío, un fríoque estaba penetrando en cada fibra de su cuerpo. Los profesores y los estudiantes al completo le estaban mirando fijamente. Dumbledore se levanto con cara severa.

"Señor Potter, se le acusa del asesinato de un compañero estudiante, Cedric Diggory, por lo tanto, ha sido expulsado de esta escuela. Debe irse en menos de una hora"

Harry quiso hablar, para reclamar su inocencia, pero su voz se había ido, oía los gritos alrededor de él.

"Asesino!"

"Traidor!"

Los Gryffindors lo miraban con odio. Ron y Hermione lo observaban con rencor y disgusto.

"Ya no eres un Gryffindor, no eres más que un sucio Mortífago" dijo Ron

"Éramos tus amigos y así nos lo pagas! Nos dejaste a su merced! Asesino!" gritó Hermione, abofeteándole.

Las puertas se abrieron de golpe y Fudge entró, seguido por dos Aurors.

"Harry Potter has sido encontrado culpable del asesinato de Cedric Diggory y sentenciado a recibir el Beso" Anuncio el Ministro

Una persona encapuchada entro y Harry sintió los gritos de sus padres. El Dementor se aproximo. Harry no podía moverse, sus pies parecían pegados al suelo.

Lentamente una mano esquelética le agarro de la muñeca y le acerco mientras la otra bajaba un poco la capucha. Harry entonces vio un enorme agujero en lugar de una boca. El agujero le empujaba y el cayo en él gritando, girando en la oscuridad, las voces hablando alrededor de el:

"Traidor!"

"Mentiroso!"

"Asesino!"

Era como un cántico que le seguía en la oscuridad hasta que no sintió nada más.

Harry se sentó de golpe en la cama, sudando y respirando con dificultad. Había sido una pesadilla…. Las palabras aun resonaban en su cabeza "Asesino".

Se sentía asqueado consigo mismo. Era cierto los había abandonado cuando lo necesitaban. Y allí estaba, tumbado en una cama sin hacer nada útil. Demasiado estúpido para aprender algo, demasiado cobarde para enfrentarse a los otros estudiantes, demasiado débil para ayudar en batalla…una carga, una inútil carga que solo ponía en peligro a otras personas.

Solo hacia daño…Pero esto terminaría pronto… Este pensamiento le sorprendió, pero considerándolo tenia sus ventajas…Resolvería todo y nadie le echaría de menos. Hermione, Ron, Sirius y los otros en Hogwarts seguramente ya habían superado su desaparición, y de esta manera no les pondría en peligro más. Los Dursley estarían felices de librarse de el al igual que los maestros y jinetes aquí. Demenor se había olvidado de el, Harry lo sabía. El líder estaba tan ocupado que se había olvidado completamente de su joven aprendiz, no que él quisiera un aprendiz humano o uno normal, por lo que Harry sabia. Nadie le echaría de menos… Su decisión estaba tomada…

Lentamente se levanto, puso una ilusión, haciendo parecer que estaba durmiendo. Entonces abrió uno de sus cajones y saco un cuchillo. Lo había tomado una noche después de la cena. No era un cuchillo grande, pero estaba lo suficientemente afilado para lo que tenía en mente. Tomó su capa y la puso sobre de sus hombros. En silencio, se escabullo de la habitación y se dirigió a las puertas. Decidió salir por la puerta de la cocina, No habría nadie en ese momento. Los cocineros y sus ayudantes estaban en una fiesta dada para ellos, al igual que quiénes mantenían el lugar limpio y cuidaban de las personas y animales allí.

Caminó en silencio y en pocos minutos estaba afuera. El frío de la noche lo hacía tiritar y apretó más a su cuerpo. Podía sentir el cuchillo en uno de sus bolsillos. Caminaba lentamente, sin saber realmente a donde ir. La nieve hacia el caminar más difícil, pero no abandonó. Oyó el ruido del mar. Los cuarteles de los Señores de Dragones estaban situados en una isla, perdida en medio del océano, no sabia realmente donde. Se decidió. Se dirigió hacia el lado sur de la isla. Una vez allí, miro las estrellas y se coloco en la dirección exacta a Hogwarts.

Entonces como en cámara lenta, sacó el cuchillo y miro la hoja afilada. Con determinación, la coloco en su muñeca izquierda y la corto con un rápido movimiento. Rápidamente corto su otra muleca y regresó su mirada a las estrellas. Quizás sus padres estaban allí esperándole. Su sangre caía libremente a la nieve, creando un pequeño charco rojo oscuro. Se sintió más y más débil por la perdida de sangre. Su mente se nublaba. Cayó de rodillas, incapaz de mantenerse en pie. Finalmente se tumbo sobre su espalda, sus ojos fijos en las estrellas. Lentamente sus párpados se cerraron y el cayó en la bienvenida oscuridad…