Capitulo 3: Primeros pasos

Después de aquella escena en la tienda, Afrodita se sentó en un banco meditando lo que acababa de suceder, no sabía cómo reaccionar, casi había besado a aquella chica y ya no sabía que paso seguía a aquello, nunca había llegado tan lejos con una mujer. Puso los brazos sobre el respaldo del banco y estiró el cuello hacia atrás dejando que el tenue sol de la tarde le aclarara las ideas.

-¿Qué haces aquí, Afrodita?

Afrodita abrió los ojos y se encontró con su compañero de armas Camus de Acuario, sentado a su lado mirándolo de forma divertida, como si pensara que Afrodita estaba borracho o algo así.

-Qué raro es verte sonreír…como se van notando los cambios en tu vida….

-Bah bah –gesticuló el guardián de la undécima casa, sentándose junto a su compañero- todos exageran... ¿A quién esperas?

Afrodita se mantuvo meditativo, no tenía una relación muy estrecha con el caballero de Acuario, nunca se habían parado a charlar de otra cosa que no fuera el deber, pero en aquel instante sintió que podía confiar en él para que le aconsejara. Le contó todo, desde el primer encuentro hasta lo que acababa de pasar, y la incertidumbre de no saber cómo proseguir, ante su sorpresa Camus se rió.

-No sé qué es taaaaaaaaan divertido, Camus –dijo Afrodita frunciendo el ceño.

-Bueno…verás…todos pensábamos que tu…bueno… -Camus se mostraba dubitativo.

- ¡Qué me gustan las mujeres, Camus, por Atena! –Exclamó un indignadísimo Afrodita- te lo acabo de contar todo… ¿me vas a ayudar o te vas a quedar ahí riendo como un tonto?

-Bueno…visto lo visto, lo que tienes que hacer es lo siguiente…- Camus se pasó las siguientes tres horas explicando a Afrodita lo que tenía que hacer, dándole ideas, Afrodita sonrió y dirigiéndose a la tienda se quedó mirando a través del cristal esperando el momento en el que Mariko se distrajera, cuando ella entro en la trastienda el caballero hizo gala de sus movimientos a la velocidad de la luz y dejando algo en el escaparate se fue en dirección al Santuario. Momentos después, la chica salió con un gran ramo de flores, y apoyándolo en el escritorio miró con sorpresa una carta blanca atada a una hermosa rosa roja, la pelirroja abrió la carta y leyó.

"Eres la rosa más hermosa que ha florecido en mi jardín.
Esta noche te espero frente a la fuente de la Plaza Principal de la Villa.

No faltes…

Afrodita"

La joven sintió mucha incertidumbre, pero al poco sonrió. El caballero de Piscis sin duda se había llevado su corazón sin haberlo intentado mucho, ella estaba decidida a que aquella noche algo pasara entre los dos. Horas después, cerró la tienda y fue a su casa a arreglarse.

No sabía muy bien que era lo que le gustaba a Afrodita, así que opto por un sutil vestido corto de color rosa muy claro, y unas bonitas sandalias marrones, la rosa que horas antes le regalara el caballero reposaba en su largo cabello pelirrojo atada con un hermoso lazo de color igualmente rojo, suspirando por última vez frente al espejo, salió decidida de su casa rumbo a la fuente. No tuvo que esperar mucho para que el caballero de Piscis hiciera su aparición, y lo que vio la dejó completamente sin habla, ahora entendía porque Afrodita era considerado el más hermoso de toda la orden ateniense, el corazón de Mariko dio un giro violento, sin duda estaba completamente enamorada de aquel caballero de brillante armadura.

NOTA DE LA AUTORA: Hola, hola! Si si, volví con otro capítulo corto! Empieza la época de estudiar para los exámenes de septiembre! Así que decidi hacer capítulos cortos y mas seguido para que no estén tanto tiempo esperando! Eso hara un poco mas largo el fic, pero me hara el trabajo menos pesado! Espero que les guste!