Capitulo 2

Los murmullos no se hicieron del rogar y de la nada empezaron a poblar el aula. Había dos jóvenes al otro lado de la puerta junto con la directora, eran un chico y una chica. Ella era de altura promedio, de buen cuerpo, ojos color verde jade, de piel pálida y con una exótica cabellera rosa que le llegaba a la cintura. El era bastante alto, fornido, ojos color azul profundo, de piel un poco bronceada y una cabellera rubia alborotada. Ambos estaban observando al profesor y a algunos de los alumnos mientras ofrecían una cálida sonrisa.

-Disculpe la interrupción Hatake. Aquí están dos nuevos alumnos que se nos integran a este ciclo escolar. ¿ Algún problema con ello?- dijo la directora rápidamente.

-Por supuesto que no, adelante, tomen asiento que vamos un poco atrasados con la lección.-

-Por supuesto.- dijeron ambos mientras tomaban los últimos dos asientos disponibles en el aula.

Por supuesto varios murmullos empezaron a llenar el aula, claro eran tantos que no muchos eran capaces de ser totalmente escuchados. Por parte de ambos peli azabaches solo voltearon a ver a esos dos nuevos compañeros, les llamaron demasiado la atención y ambos sintieron que algo cambiaba en su interior, no sabían que era pero poco a poco sabrían que era lo que estaba cambiando en ellos.

Las primeras horas de clase pasaron muy rápido que de costumbre para los dos peli azabaches. El estar con esos dos nuevos alumnos que los tenían más intrigados de lo que admitirían algún día. Al sonar la campana que daba anunciada la hora libre todos los alumnos, como si fuera un maratón se levantaron y fueron rápidamente a los pasillos para irse a la cafetería; excepto dos que tranquilamente guardaron sus cosas en la mochila.

-Peque.-llamo Sasuke a Hinata.-¿Estas bien? Te noto un poco distraída peque.- dijo poniéndose a un lado de ella.

-Si Sasuke. ¿Nos vamos a la cafetería? Tengo un poquito de hambre.- dijo tomando su mochila.

-¿Un poco?- dijo en tono de burla.-Siempre tienes hambre mocosa. El día que en serio tengas muy poco apetito te llevare a un hospital.-

-Cállate menso, que tú comes el doble de lo que yo como, así que no hables.-

-Puede que eso sea posible. Pero a mí no me ven todo el día con algo en la boca, ya sea una paleta, un dulce, chocolate o lo que sea.- dijo sonriendo con arrogancia.

-No me hables.- dijo sacándole la lengua caminando más rápido para evitar al Uchiha.

-Vamos peque no te enojes.-dijo abrazándola por la cintura.-Vamos peque sabes que era una broma.-

Hinata no contesto simplemente intento zafarse del abrazo de Sasuke más sabia que no era imposible por lo que opto voltear el rostro de forma indignada intentando no morirse de risa ya que sabía que con ello golpeaba muy duro el orgullo de su amigo. Vería que tanto podría soportar el orgullo que le nacía de vez en cuando al ella cuando se hacia la digna sabiendo que no podía estar enojada con su mejor amigo. Simplemente se quería divertir un rato con el peli azabache, ya que le debía muchas humillaciones.

-Peque no te enojes.- decía un poco asustado.-Enserio era broma. Sabes que no eres una tragona. Vamos dime algo.-

-No Uchiha te la volaste. Enserio. ¡No me hables! Estoy muy enojada contigo.- dijo haciendo todo su esfuerzo por no reírse. -Suéltame, me quiero ir sola a la cafetería.- empezó a moverse para intentar aflojar el agarre del Uchiha

-No Hina enserio no te enojes. Era broma sabes que no pienso eso de ti.-dijo abrazándola mas fuerte para no dejarla ir.

-No te pasaste con el comentario, enserio déjame, no quiero hablar contigo lo que resta del día.- dijo totalmente seria.

-Hina, no me hagas esto. Era broma entiéndelo, vamos dame una sonrisa.- después de decir eso le soplo atrás de la oreja.

-¡N0 SASUKE, PARALE ME HACES COSQUILLAS NO DEJAME!-dijo revolviéndose entre los brazos de Sasuke para que la dejara libre.

-Lo sabia no puedes estar enojada conmigo.-dijo dándole la vuela para besar su frente.-Sabes que solo lo hago para molestarte.-

-Lo sé. Solo quería humillarte un poco.- dijo sonriendo maliciosamente mientras le tomaba el rostro.-Me la debías menso.- le aplasto un poco la caja y así lo dejo corriendo rápidamente hacia la cafetería.

-Pequeño demonio andante, esta me la vas a pagar.-dijo persiguiéndola.

Hinata pego un pequeño gritito al saber que Sasuke estaba atrás de ella como lobo que persigue a su presa. Sabía que esa era la consecuencia de jugar con el gran orgullo del Uchiha pero esta vez no quería sufrir las consecuencias. Se siguió de largo de la cafetería y en si llamo un poco la atención de algunos que salían de ella ya que de vez en cuando pegaba un gritito haciendo que Sasuke le contestara. Llegaron hasta el patio trasero en el cual fue el momento Hinata ya casi no podía correr y sentía como Sasuke ya casi le daba alcance.

-Ven aquí demonio andante.- dijo abrazándola haciendo caer a ambos en la hierba.

-No Sasuke enserio suéltame. Perdón ya era broma, perdóname.-

-O no, eso sí que no Hina, me humillaste y ahora sufrirás las consecuencias. Sabes que con mi orgullo no se juega Hinata.- dijo apoyando su peso en sus codos para poder verla a la cara, mientras sonreía maliciosamente, ya tenía planeada su venganza.

-No por favor Sasuke, sea lo que sea que estas planeando enserio perdóname.- dijo con miedo.

-No.- dijo con una voz un poco macabra.

Sasuke se sentó a horcadas sobre ella y le empezó a hacer cosquillas haciendo que ella se revolviera en el piso e intentara salir sabiendo que era imposible salir de aquel apuro. Sasuke siguió haciéndole cosquillas hasta que Hinata empezó a llorar de la risa haciéndose presente el hecho de que no podía respirar bien.

-Sasuke párale. Enserio, si no me voy a orinar.- decía entre risas.

-Wakala Hinata. Eso sonó asqueroso.- dijo levantándose rápidamente alejándose lo más que pudo.

-Jajaja sabía que así me dejarías de hacer cosquillas. Ya ayúdame a levantarme de todos modos si tengo que ir al baño.- dijo extendiendo su mano esperando a que Sasuke le ayudara.

-Está bien.- dijo ayudándola.

Ya que Hinata estuvo de pie, se sacudió un poco los pantalones que estaban llenos de pasto, hojas y demás cosas que estaban en el césped. Después de ello, los dos caminaron de vuelta al edificio, sabían que no tendrían tiempo de comer así que fueron de nuevo al aula. Estaban platicando de lo más normal uno al lado del otro haciendo que todos los vieran de manera extraña. Jamás entenderían como esos dos podían llevarse tan bien y hacer lo que hacían siendo tan diferentes. ¿Pero, a quien le importa aquello? A veces las amistades son así de raras, polos opuestos atraídos como imán siendo el complemento del otro. Siguieron caminando hasta entrar al aula lo cual no fue tanto tiempo. Pero después de unos segundos empezaron a sentirse un poco nerviosos, por alguna extraña razón se sintieron observados, empezaron a observar detalladamente el aula hasta que lograron captar que dos pares de ojos lo observaban. Aquello hizo que a los dos les apareciera un leve sonrojo, que no paso desapercibido por ninguno de sus compañeros; lo cual causo algunas risitas burlonas y un par de murmullos que pronto se harían chismes.