Nota de la Autora: Hola, ¿qué tal? =^_^= Espero que hoy haya sido un día muy agradable. ¡Al fin, he tenido algunos días libres para descansar! Asique me puse a editar un poco los capítulos.
Hum, bueno he estado pensando en cambiar esta historia a: AU (Universo alternativo), debido a que Kishi ha realizado algunos cambios que no tenía previstos... si siguen el manga me entenderán. Y si no, pues... no diré nada :P
Agradecimientos: A todos los que han leído esta historia. En especial a: Saragirlotaku, sandy 058 & Katy Hatake. Tenía miedo de que no les gustara el 2do capítulo, pero veo que no fue así :D ¡Gracias por sus reviews!
Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Y ya saben... Advertencias: (Apto sólo para +18) Lemon.
Capítulo III
Rin colapsó al cerrar la puerta, y cayó al suelo, se aferró a sus piernas. Podía sentir su esencia masculina y su aroma por todo el cuerpo aún. Lágrimas salieron de sus ojos. Debía darse una ducha, pero sentía el cuerpo resentido y adormecido, mejor dormir aunque sea por unas horas. Ahora que lo recordaba tenía turno temprano en el hospital, aunque aún podía fingir estar enferma. - Lo cual, era verdad, estaba enferma de amor.
Podía tomar doble turno otro día. - Sí, era una buena solución, de todas formas, no tenía deseos de trabajar.
Se mordió el pulgar hasta que salió sangre e hizo el símbolo de la invocación. Una babosa rosada apareció en el acto.
- ¿No es muy temprano para que me llames, Rin-chan? ¿Qué necesitas? –
- Necesito que me hagas un favor.- La babosa la observó extrañada. La joven estaba muy rara: tenía el pelo desordenado, algunos moretones en el cuello, grandes ojeras y le temblaban las manos.
- ¡¿Rin-chan que tienes?! ¿Necesitas que te cure? -
- ¡NO! – Rin intentó calmarse – No… es sólo que me siento muy enferma, me quedaré en casa para hacer reposo. Ve al hospital y avísale a Hinamori, pídele que me remplace por un par de días, dile que luego yo la cubro… doble turno… o triple...
- ¡Hai! Iré en seguida. ¿Estás segura que no quieres que te revise?
- No te preocupes Kutsuyi, estoy bien, ya me examine, sólo necesito descansar ahora.
- Entiendo, si necesitas algo... sólo avísame, adiós – La babosa desapareció dejando un rastro de humo.
Rin ocultó su rostro entre las piernas, ya estaba hecho. Ahora debía seguir con su vida. Se levanto y se dirigió al baño para una ducha caliente.
Se quitó la ropa de Kakashi con cuidado, la doblo cariñosamente y metió su cuerpo desnudo a la bañera.
El agua caliente acarició su piel y sus músculos resentidos. El aroma de Kakashi, lentamente la iba dejando. Su cabello recuperó su olor a canela. Se examinó en el espejo al salir, se fijó que tenía marcas de mordidas en algunos lugares, y unos moretones en sus piernas. Se tocó con suavidad la piel dañada y utilizó su jutsu médico para acelerar el proceso de curación y ocultarlas, sobretodo la del cuello.
Se puso el pijama y se recostó, el sueño la invadió por completo y se quedó dormida plácidamente... pero con las preocupaciones dando vueltas en su cabeza.
Ya eran casi las 3 de la tarde cuando Kakashi comenzó a recuperar la conciencia. Hacía demasiado tiempo que no dormía tan tranquila y profundamente. Abrió lentamente los ojos y miró el techo de su habitación. De repente, la tranquilidad se esfumo, los recuerdos le llegaron de golpe a la mente.
Se enderezó rápidamente. - No podía ser cierto.-
Sin embargo, la habitación era evidencia clara de lo que había ocurrido. Él se encontraba completamente desnudo, su ropa de ANBU estaba arrojada de manera desordenada en el suelo. Su cama estaba revuelta, y la mayoría de las frazadas yacían tiradas en el suelo. La silla que había ocupado Rin durante su atención médica, estaba donde ella la había dejado. Y lo peor es que en su cuerpo había una mezcla de su aroma, sudor y el olor a canela de Rin.
Se sujetó la cabeza tratando de entender como habían llegado a… eso. Pero sólo podía recordar que estaba cansado y que Rin estaba demasiado distinta a la niña de antaño.
Pero ella había empezado… como se le ocurría ir a su departamento en la noche. Se tocó la nuca, ella le había besado justo ahí.
Los recuerdos comenzaron a picarle la conciencia. En realidad… todo había sido su culpa… tantas mujeres en la aldea, y a él se le ocurría excitarse con la niña que había sido su amiga todos esos años.
Ella se le había declarado, ahora sí lo había hecho en serio. No podía creerlo. Después de todo lo que habían pasado…
Recordó cuando le lamió la herida… eso había sido lo que hizo flaquear en verdad. Su cuello, sus manos, sus pechos, la forma de durazno abierto de su vientre, el sabor exquisito de su sexo. Comenzó a restregarse el rostro. -… había caído muy bajo.-
Había tenido sexo antes, pero lo que vivió anoche estaba por lejos como una de sus mejores ocasiones. -… y pensar que estaba cansado y malherido.-
Pero algo se le removía en el corazón, y además - ¿Por qué se había ido? Lo había dejado solo después de todo. Aunque… no podía culparla, tantas veces él la había rechazado, probablemente ahora tenía miedo y vergüenza. -
Se levantó de la cama, tenía los músculos resentidos, de repente, le llegó un aroma a sangre y comenzó a buscar el origen. No le costó mucho saber de dónde provenía. Las sabanas estaban manchadas con sangre.
- ¿Se le había abierto alguna herida? - Se revisó rápidamente debajo de los vendajes, pero sus heridas estaban cicatrizando bien. De nuevo, los recuerdos se agolparon dentro de sus pensamientos. Rin había sangrado, cuando él la penetró con fuerza. Probablemente era virgen. - ¿Probablemente? ¿Es en serio, Hatake Kakashi? ¡Claro que era virgen!
Se volvió a restregar el rostro, para hacerlo más grave aún, si se podía, él había sido el primero en su vida…. No entendía cómo, pero de alguna manera, saberse el primero lo ponía feliz.
- Lo que pasa es que estoy enfermo, soy un pervertido de lo peor... Voy a considerar una terapia psicológica seriamente.
Se dirigió al baño, una ducha lo refrescaría de los pensamientos turbios. Se enjabonó completamente y se aplicó su champú favorito. Lentamente el aroma de Rin abandonó su cuerpo agarrotado.
Se colocó una toalla en la cintura, volvió al desastre de su habitación y comenzó a secarse. Busco en el armario su uniforme normal de Jounin, de todas maneras, estaría fuera de servicio como ANBU por tres días. Se puso su malla ninja, la camiseta negra, y se cubrió el rostro con su máscara, se colocó ropa interior y pantalones, se acercó a la cama para vendar sus piernas. Finalmente, se puso sus guantes favoritos, la chaqueta verde oliva y la banda de Konoha, se cubrió la frente y el ojo izquierdo.
Suspiró sonoramente. - Lo primero es lo primero, tengo que ordenar este caos. -
Quitó las sabanas de su cama y puso unas limpias, nuevas frazadas y nuevo cubrecamas. Tomó su uniforme ANBU del suelo, su chaqueta y la camiseta sin mangas, sus guantes. Siguió inspeccionando en busca de más ropa, una tela negra estaba caída en el suelo también, pero no era suyo. Su nariz detectó rápidamente el olor de Rin en la prenda. Sin embargo, no tenía forma clara, parecía rota. Un kunai estaba en el piso junto al resto de la prenda, recobró la memoria. Él había destrozado su ropa, en su demencia por poseerla. Suspiró resignado, tiro la ropa sucia a un costado para llevarlo a la lavandería. Pero no tiró la tela negra de Rin.
- ¿Qué se suponía que era… antes de que la destrozara? - Tomó una segunda mitad de tela del suelo y las junto. - Eran sus calzas… esas calzas que ya le estaban quedando pequeñas. - Se llevo la ropa hacia su cama y se acostó. Puso lo que quedaba de sus calzas en su cara para absorber mejor el aroma. Recordó su suave trasero. Sus muslos. Su cavidad. La sangre se le fue acumulando en un sector sensible.
- Cálmate, hombre. Sólo es ropa... pero… conservan tan bien su olor. -
Su mente lo llevo a otro pensamiento. - ¿Cómo se había ido… si había destrozado casi por completo su vestimenta? -
Rápidamente encontró la respuesta, se dirigió a su armario nuevamente y miro detalladamente su ropa. Sus camisetas no estaban como siempre las dejaba, alguien había rebuscado entre sus cosas.
- Dudo que mi ropa le haya quedado a ese cuerpecito tan menudo... - Sólo faltaba su uniforme de niño, el que usaba cuando aún era chuunin. - Eso tiene sentido. -
- Bueno ya que ella se quedo con un uniforme completo, creo que me puedo quedar con sus calzas… es justo.- Se sonrío bajo la máscara ante ese pensamiento.
Dobló los restos de sus calzas y las guardo cuidadosamente en su armario. En un espacio especial.
Ahora que su habitación parecía un lugar más decente, se llevó la ropa sucia hacia la lavandería. - Tenía mucho en que pensar… tenía que conversar con ella, había que dejar las cosas claras entre ellos… en tres días más se iría a una misión nuevamente. Asique tenía de plazo todo ese tiempo. -
Cuando Rin despertó en la tarde, se apretó el pecho con la mano, le dolía el alma. Muchos pensamientos le atormentaban. Ya no estaba tan segura de si podría salir de su casa nuevamente, no quería enfrentar la realidad, no quería verlo… pero no, por no querer ver su imagen, sino porque tenía miedo de lo que le fuera a decir.
- Tengo que ser fuerte, ya no soy ninguna niña. Tengo que seguir con mi vida. No importa lo que él me diga, no importa si le soy indiferente de nuevo… no tengo por qué arrepentirme de nada. -
Intentó convencerse a sí misma, apretó las frazadas de su cama con fuerza. - Es mejor haber vivido una noche con el hombre que amo… haberle declarado mis sentimientos… que no haber hecho nada al respecto y tener una vida de lamentaciones, pensando sólo en las posibilidades.-
Eso era muy cierto, si lo veía desde esa perspectiva, no había nada que temer, solo había hecho lo que ella siempre había deseado. - ¿Era tan malo ser egoísta al menos por una vez en su vida?
- Definitivamente no, había sido feliz, aunque fuera por unas horas. Y podía seguir adelante. Ella podía, ella podía, podía hacerlo… Ya lo había hecho por mucho tiempo. Claro que podía. -
Se tapó los ojos con las manos.
Pero no podía ocultarse para siempre de él. Aunque no lo buscara, algún día tendría que volver a verlo… al menos para devolverle la ropa prestada. - ¿Qué haría entonces? ¿Actuaría normal… como si nada hubiera pasado? ¿O sería diferente con él?... lo descubriría cuando lo tuviera en frente. -
- ¿Qué pasa si la odiaba y no quería volver a verla? Bueno, respetaría su decisión, intentaría alejarse lo que pudiera… ella haría lo que fuera por él. -
Su posición parecía razonable, no lo buscaría, no lo obligaría a nada, seguiría siendo ella misma.
- Pero Rin, ¿Qué sucede si él si te quiere en verdad? -
Se sorprendió ante el pensamiento, pero rápidamente lo rechazo. - Sí, seguro. Eso no tendría sentido... ¿por qué motivo entonces él la había rechazado tantas veces…? -
- Pero al final, cedió… -
- Sí, cedió porque… - Pero no se le ocurría nada más.
- ¿Por qué? -
- Tal vez, porque quería quitarse las ganas conmigo. – Pensó tristemente.
- ¿Y por qué no fue a otro lado, con otra mujer…? Hay muchas mujeres en la aldea, más lindas que tú, mucho más femeninas… -
- Porque yo estaba a disposición… porque estaba cansado…. No lo sé. De todas formas, eso ya no tiene importancia… ya pasó. -
Se enderezó de la cama, dispuesta a levantarse. Fue hacia su armario a buscar ropa limpia. Tomó su uniforme tradicional y se lo puso. Le estaban quedando pequeñas las calzas, parece que al fin estaba creciendo. Iba a comprarse ropa nueva, o a lo mejor podría confeccionarse algo ella misma, para verse más linda. Eso le subiría el ánimo… salir de compras le parecía una muy buena idea.
Se colocó la banda de Konoha en la frente y se echó un último vistazo en el espejo. Cuando estaba arreglándose los tirantes de la falda rosada, su estómago rugió gravemente.
- Creo que ir a comer... también sería una gran idea. O mejor cocinaba ella misma… sí… eso estaba mejor, iría por algunas cosas para preparar una sopa de miso, y pollo con verduras. -
Se le hizo agua a la boca, y su estómago volvió a rugir.
- ¡Nos vamos de compras! – Se despidió de su casa, con ánimos renovados.
Continuará...
N/A: Prometo que el próximo capítulo será más largo :)
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White-off
