¡Hola a todos! Aquí tenéis ante vosotros el tercer capítulo de ILYI 2. Como detalle más importante, sólo puedo decir que hoy entran en acción los tres protagonistas que faltaban. A ver cómo acaba esto.
¡Disfruten y dejen reviews!
Capítulo 3: La leyenda del diamante. Segunda parte
Phineas, Isabella, Candace y Ferb se encontraban delante de la entrada al Parque Natural de Isla Huracán, donde realizarían su primera excursión durante su estancia en la isla. Justo allí les esperaba Carlos, quien sería su guía durante la visita. Carlos era un hombre joven de unos 30 años, con el pelo corto y castaño. Vestía una camiseta de manga corta de color amarillo, unos pantalones oscuros y deportivas negras.
-Buenos días, chicos.- dijo Carlos a modo de saludo. -Espero que estéis listos para visitar el Parque Natural de Isla Huracán, una de las reservas naturales más espectaculares del mundo.
Y el grupo comenzó la visita. Mientras Carlos explicaba la historia del parque, nuestros protagonistas admiraban la belleza de ese lugar.
-¿Sabes, Phineas? Este sitio es casi como un paraíso, es un lugar increíble.- le comentó Isa a su novio.
Inmediatamente, la chica volvió a 'fantasear' por millonésima vez.
(Escuchar de fondo Paradise, de Coldplay)
Isabella estaba imaginando que volaba sobre un paraíso sicodélico de millones colores que no tenía fin. Y lo más importante, que Phineas estaba a su lado, ambos tomados de la mano.
-Ah…- suspiró Isa.
(Detener música de fondo)
-¿Isa? ¡Isa, despierta!- gritó Phineas.
Isabella volvió a la realidad de inmediato. Unos cinco minutos después, Carlos hizo una breve pausa en la visita para contarles a los chicos lo siguiente:
-Bueno, chicos. Supongo que ya habéis visto la belleza incomparable de este parque, pero os tengo que decir que hay una leyenda sobre este lugar que lleva explicándose desde hace siglos.
-¿Una leyenda? ¿De qué se trata?- preguntó Phineas, muy curioso.
-Se trata de la leyenda del diamante negro. Una joya con poderes sobrenaturales que está escondida en algún lugar de este parque. Según la leyenda, el diamante negro puede concederle un deseo, sea cual sea, a la persona que lo encuentre. Pero hay que ir con cuidado con lo que se pide, ya que el deseo tiene que ser 'puro', de lo contrario éste nunca se cumplirá.
Phineas y los demás se quedaron asombrados al oír la leyenda. Media hora más tarde, la visita guiada había concluido y el grupo tenía tiempo libre para explorar el parque a sus anchas.
-Ha sido muy interesante, ¿verdad?- preguntó Isa.
-La verdad es que sí, sobre todo cuando el guía nos explicó la leyenda del diamante negro.- contestó Phineas. -Sería interesante comprobar si esa leyenda es cierta.
Y fue entonces, que al pelirrojo se le encendió la bombilla de las grandes ideas y mostró una sonrisa a sus compañeros.
-Ay, madre. Yo ya conozco esa sonrisa.- dijo Candace, algo 'asustada'.
-Chicos, ya sé lo que vamos a hacer hoy.- dijo Phineas.
¿Hace falta que explique que tenía Phineas en mente? Inmediatamente, nuestros protagonistas se introdujeron en una zona muy boscosa del parque con la intención de encontrar el diamante negro. Desde el principio, Candace se opuso totalmente.
-Phineas, esto es una locura. No podrás encontrar ese diamante.- le dijo la pelirroja a su hermano.
-¿Quién dice que no?- preguntó Phineas.
-¡Lo digo yo! ¡Es imposible!- gritó Candace.
-Pues creo que por ahora vamos por buen camino.- dijo Isabella, que se detuvo delante de una placa que había encajada en el suelo.
Era una placa muy antigua, pero se podía leer la inscripción siguiente:
'Hay muchos deseos en este mundo, pero solo un deseo puro será el que concederá la gran joya oscura.'
-Vaya, ahora resulta que existe de verdad.- dijo Candace.
En ese momento, unos ruidos misteriosos apartaron a Phineas y a su grupo de la placa.
-¿Qué ha sido ese ruido?- preguntó Isabella, muy asustada.
-Creo que viene de ahí.- dijo Ferb señalando unos arbustos.
Rápidamente, Phineas tomó la iniciativa y se acercó a los arbustos. Detrás, Isabella y Candace estaban casi temblando. Phineas apartó con cuidado los arbustos y…
-¡Anda! ¡Si eres tú, Phineas!
Los detrás ya conocían esa voz. Phineas hizo unos pasos hacia atrás y del arbusto salió Conan, acompañado de todo su grupo.
-¡Vaya! Así que al final erais vosotros. Por un momento me asusté de verdad.- dijo Isa, ya recuperada de la sorpresa inicial.
-¿Y qué os trae por aquí?- preguntó Phineas.
-Estábamos de visita turística por el parque y el guía nos comentó la leyenda del diamante negro. Entonces, antes de darme cuenta, mis amigos ya estaban por aquí para tratar de encontrarlo.- explicó Conan.
-¡Qué casualidad!- exclamó Phineas. -¡Es exactamente lo mismo que nos ha pasado a nosotros.
Entonces, otra vez se volvió a oír un ruido misterioso, que parecía proceder de unos arbustos.
-Chicos, ya vale. No hagáis más bromas de ese tipo.- dijo Ran Mouri, la encargada de velar por la seguridad de los chicos.
-Nosotros no hemos hecho nada.- dijo Conan.
El resto de sus acompañantes también negaron con la cabeza. Phineas señaló otro arbusto como fuente del ruido. Él y Conan miraron a través del arbusto y descubrieron a tres jóvenes más. Los tres debían tener más o menos la edad de Phineas, Ferb e Isabella. El primero de todos era un chico de pelo castaño y corto, lleva puesta una camiseta de color verde, pantalones negros y zapatos blancos. La segunda era una niña de piel morena, cabello oscuro con una larga trenza, camiseta lila y pantalones y zapatos blancos. Y la tercera era una chica pelirroja con un bonito lacito naranja en la cabeza. Llevaba puesto un vestido naranja por encima de una camiseta blanca, y sus zapatos eran de color naranja.
La tercera niña estaba en el suelo, desmayada. Sus dos compañeros trataban de despertarla.
-Hola.- dijo Conan. -¿Vuestra amiga se encuentra bien?
-Bueno, resulta que estábamos caminando por aquí cuando se ha desmayado sin aviso previo.- dijo el primer chico.
-Debe tratarse de una insolación. Con el calor que hace aquí es la causa más probable.- explicó Conan. -Ran, ¿me dejas tu cantimplora?
-Ahora mismo.- dijo Ran sacando la cantimplora de su mochila.
Conan tomó la cantimplora y mojó un poco la cara de la niña.
-Por cierto, todavía no nos hemos presentado.- dijo el chico de la camiseta verde. -Yo me llamo Thomas, ella es Jazz y la chica del suelo es…
Antes de que Thomas pudiera acabar la frase, la niña comenzó a despertarse.
-¿Qué… qué me ha pasado?- decía con un hilo de voz.
Entonces, la niña abrió los ojos del todo, y al ver a Phineas se le volvió la cara pálida.
-¡Aaah! ¡No puede ser cierto!
Asustada, la niña salió corriendo a toda velocidad y se escondió detrás de un árbol. Thomas no entendía nada.
-Pero Marie, ¿se puede saber qué haces?- preguntó Thomas.
Entonces, Phineas vio que a Marie se le cayó un papel al suelo. Al acercarse más, pudo ver que se trataba de una foto.
-Oye Marie, se te ha caído esto… Es una foto, ¿no?- dijo Phineas.
Al oír eso, Marie se asustó todavía más. Cuando vio que Phineas iba a agarrar esa foto, salió corriendo de detrás del árbol para tratar de evitarlo.
-¡NO! ¡NO LA MIRES!
Pero era demasiado tarde. Phineas ya tenía la foto en sus manos. El pelirrojo se quedó petrificado.
-No puede ser…- dijo casi sin voz.
Inmediatamente, Isabella se puso al lado de su novio para ver la foto y se quedó igual que Phineas.
Acababan de descubrir algo que les iba a dar una respuesta… sobre su futuro.
¿Qué sale en esa fotografía que ha dejado a Phineas e Isa tan sorprendidos? Lo sabremos en el próximo capítulo de ILYI 2, 'Tan surrealista como futurista'.
