Hola ps yo aki de nuevo, terminando al fin este fic, jejeje es cortito y es mi segundo fic, el primero aun sigue en proceso XD, asi que disculpen la espera y aqui el final.


-Hola como estas, sabes últimamente me he dado cuenta de los hermosa que te ves, y me gustaría que fuésemos juntos a Hogsmeade en la próxima salida, que te parece?

Los ojos miel lo miraron curiosos, y el rubio casi se pierde en ellos, pero aún aguardaba la respuesta.

-Sabes Malfoy últimamente te ves muy guapo y sobre todo antojable, así que me parece una mejor idea si nos quedamos en el castillo y hacemos uso de nuestros privilegios como premio anual, por lo que la pregunta sería… en tu cuarto o en el mío?

El rubio alzo la ceja en señal de sorpresa, pero se repuso casi inmediatamente, tomo a la castaña por la nuca y le dio un largo y profundo beso, el cual ella respondió al instante, este se fue intensificando dejando ver el deseo que los consumía, cuando se separaron para respirar el ojigris dijo:

- No me deja de sorprender lo lista que eres, mi cuarto queda más cerca y voto por que continuemos esto ahí, así que nos vemos el viernes en la entrada a las cocinas.

Le dio un beso de despedida y se fue. Ese viernes estaba esperando junto al cuadro de las frutas a que ella apareciera, no podía dejarlo plantado él sabía que ella también lo deseaba, así que cuando su reloj de pulsera dio las diez en punto hechó un último vistazo al pasillo y allí la vio, una cabellera castaña se acercaba lentamente, cuando la tuvo enfrente la tomo de la muñeca dio media vuelta y comenzó a caminar.

-No hagas ruido, puede que Filch esté cerca, pero lo más importante, no veas, dejate guiar.

Entraron sigilosamente al nido de serpientes, cruzaron la sala común a paso rápido y no pararon hasta encontrarse en la seguridad del cuarto del rubio, el cual puso todos los hechizos que se sabía en la puerta para evitar molestias.

-Bueno y ahora, en que nos habíamos quedado?

Obtuvo como respuesta una sonrisa coqueta y un beso, el cual fue profundizándose, poco a poco la acerco a la cama y la recostó, se puso sobre ella mientras bajaba de sus labios ha su cuello, los suspiros que salían de esos labios rojos lo estaban volviendo loco, se acerco a su oído y mordió su lóbulo mientras le decía con una voz ronca y casi suplicante:

-Di mi nombre, vamos di mi nombre…

-Draco, Draco, DRAco, DRACO, DRAAACOOOOO

Se alejo de ella y la miro horrorizado, esa no era su voz, de a poco la cara de Hermione fue oscureciendo su tez, mientras sus ojos miel se volvían de un verde esmeralda, esa no era Granger, esa ni siquiera era ella, era Blaise, que tenía una mirada entre molesta y confundida.

-Demonios Draco, que estabas soñando, no me vuelvas a decir que nos embriaguemos si vas a querer violarme¡- la mirada de su amigo cambio por una de burla, - se lo irresistible que puedo llegar a ser con tremendo cuerpo que me cargo, pero vamos Draco que no te conocía esas tendencias gay sadomasoquistas, para qué carajo querías que dijera tu nombre?

Mientras el moreno se desternillaba de la risa, el rubio se boto de espaldas a la cama, no podía ser, su obsesión con ella ya era demasiado, definitivamente tenía que hacer algo pronto, ya lo había decidido, de esta semana no pasaba, mínimo debía robarle un beso a Granger.

Maldito sea el momento en el que ese engreído rubio oxigenado de a dos el cuarto le había guiñado el ojo, ese demonio hecho hombre había encontrado otra manera, una más eficaz cabe mencionar, de molestarla, pero esta vez estaba logrando hacer lo que antes no podía, le estaba ganando de una manera atroz, ella lo sabía perfectamente, en el juego de la seducción tenía la batalla perdida, por eso odiaba cuando la miraba fijamente, al diablo esas novelas melosas y románticas que mencionan que al sentir su mirada tu cuerpo se llena de calor, un cuerno con eso, cada vez que ella sentía la mirada del demonio ojigris un escalofrío recorría su cuerpo entero y la piel se le ponía de gallina.

Pero las miradas no eran nada comparadas con lo que paso días después, el muy cabrón ahora se atrevía a guiñarle el ojo descaradamente, pero como bien dicen "puede llover sobre mojado", la cosa empeoró, era el colmo el cínico ahora la acariciaba cada vez que sus manos se rozaban "accidentalmente". No entendía que demonios le pasaba, además cada vez que el entraba en el mismo lugar que ella, parecía como si el clima cambiara y ella sentía frío. Últimamente había notado que no solo hacía frío, sino también llegaba a su nariz un fresco olor a menta, y eso la estaba trastornando cada vez más. Así que ese día decidió enfrentar el problema y tomar al toro de ojos grises por los cuernos.

- Se puede saber qué demonios te pasa?

El rubio levanto la mirada de su ensayo para concentrarla en ese par de ojos miel que lo miraban con enfado, vaya hasta que decide enfrentarme.

-No sé, a que te refieres Granger, por si no lo has notado deje de molestarte, pero si tanto te importa mi atención, eso puede cambiar- y sonrió de una manera arrogante sabiendo de antemano que eso enfadaría a la chica, ella volteo los ojos y rodeo la mesa quedando de frente al rubio, puso sus manos en la cintura y entrecerró los ojos.

-Me importa un soberano escreguto a quien le prestes atención Malfoy, pero podrías dejar de mirarme tan fijamente cada vez que entras a un salón, me molesta, además tampoco me gusta que me guiñes el ojo, y ni que decir que me revienta el hecho de que me acaricies la mano cada vez que puedes…

Para sorpresa de la castaña la sonrisa del chico se agrando y antes de que pudiera replicarle, sus ojos se abrieron de sorpresa cuando sintió los suaves labios de Draco sobre los suyos. Él la estaba besando, era algo tan irreal, sin embargo estaba ocurriendo, la castaña no pudo dejar de comparar el beso de Malfoy con los que anteriormente se había dado con Ron, y para su disgusto descubrió que el hurón oxigenado era mil veces mejor que el pelirrojo, poco a poco fue cerrando los ojos y disfrutando del beso, este era lento, cariñoso y cadencioso, hasta que por fin Draco apartó sus labios de los de Hermione, puso sus manos sobre las mejillas de ella y con los ojos aun cerrados pego sus frentes.

-Si tu quisieras, podrías ser mi único centro de atenciones, se que nos hemos hecho mucho daño en el pasado, sin embargo, yo estoy dispuesto a comenzar de nuevo, no busco protección ni la redención ante el mundo mágico, lo único que quiero es tener a una mujer como tú a mi lado, alguien con el suficiente valor para defender hasta a sus enemigos, con la suficiente inteligencia para contestar a mi sarcasmo sin que le afecte, pero sobre todo con la suficiente belleza para provocar un incendio dentro de mi pecho sólo por el hecho de verla sonreír… Qué dices Hermione, podemos empezar de nuevo?

Decir que la chica se caía de espaldas de la sorpresa era poco, en cuanto el hurón pronuncio las primeras palabras la castaña abrió los ojos de una manera imposible. No sabía que hacer, creía estar soñando, puesto que no había manera de que el rey de las serpientes se le hubiese declarado o si? de pronto se dio cuenta de algo.

-Malfoy, me llamaste por mi nombre, por qué?, estoy soñando verdad?, es una de tus broma pesadas, seguro me pusiste algo en el jugo de calabaza y me encuentro en la mesa del gran comedor dormida sobre mi plato y todos se ríen de mi y …

El rubio sonrió al ver como la chica trataba de explicarse lo anterior, no podía negarlo se veía muy tierna sacando conclusiones y tratando de descubrir la manera de despertar, según ella, así que sin más comenzó a reír a risa tendida, esto provocó que la castaña lo fulminara con la mirada.

-Dime de una buena vez como me libro de este hechizo, que poción usaste hurón o fueron polvos?

El rubio solo se acerco a ella, la tomo con una mano de la cintura y con otra de la nuca, la acerco a él y la volvió a besar, Hermione no supo qué hacer, apenas estaba cerrando los ojos cuando una voz algo molesta le dio a entender que no estaba soñando.

-SE PUEDE SABER QUE DEMONIOS ESTAS HACIENDO HERMIONE?

En la puerta del aula se encontraba Harry echando chispas por los ojos al ver como su amiga se besuqueaba con la serpiente mayor, la chica boqueaba sin saber que decir, estaba muy sorprendida y temerosa de lo que su amigo podría llegar a hacer, por eso cuando el pelinegro comenzó a reír a carcajadas su desconcierto fue palpable.

-Vaya Malfoy, pensé que nunca te atreverías, ya era tiempo, por un momento creí que seguías siendo la misma serpiente cobarde de antes.

El rubio sonreía a su ex enemigo y nuevo cómplice, si, el haber podido besar a Hermione dos veces había valido el arrastrarse a pedir la ayuda del "Gran Harry Potter" para poder conquistarla.

-Te dije que me declararía Potter y un Malfoy siempre cumple su palabra.

La castaña miraba desconcertada a ambos chicos, su mente trataba de hilar los hechos con rapidez para poder darle coherencia a lo que acababa de ver, hasta que algo hizo clic en su cerebro, así que Harry había ayudado a Malfoy, por eso cada vez que sucedían sus encuentros ella estaba sospechosamente sola.

-Harry James Potter, tu le ayudaste a fastidiarme todas estas últimas semanas, traicionero león cuatro ojos.

-Vamos Herms, no te molestes tanto, además no vi que te quejaras hace poco mientras Malfoy te besaba- el pelinegro sonrío con burla y a Hermione le reventó eso, estaba dispuesta a hacer lo que Voldemort murió intentando hacer… Matar a Harry Potter, cuando sintió como alguien la abrazaba por detrás.

-Vamos Leona, no me puedes negar que tu también los sentiste, juntos somos perfectos, y que mejor venganza contra el zanahorio que el que tu y yo estemos juntos, y con la aprobación de su mejor amigo y su hermana.

La ojimiel abrió los ojos con sorpresa, así que Ginny también era participe, todos ellos tendrían que darle muchas explicaciones, pero un susurro interrumpió sus pensamientos.

- Leona, solo tú puedes calmar el fuego en mi interior y lograr que mi temperatura sea normal, y no me lo niegues, pero sé que sólo estando junto a mí el frió que sientes se calma, para que negarnos esta felicidad. Me traspasaste tu fuego el día que me salvaste de los alumnos así como yo te traspase mi hielo, probemos mezclarlos para ver qué pasa.

La castaña lo pensó un momento, pero después suspiro derrotada.

-Esta bien, yo también siento curiosidad y mentiría enormemente si digo que no me pareces atractivo… pero óyeme claramente Draco Malfoy, el día que te atrevas a hacerme una canallada como la de Ron, que se prepare todo el mundo mágico porque lograre hacer lo que Voldemort nunca logró… Te matare a ti, a Harry Potter y a quien se interponga entre ustedes y yo queda claro.

Ambos chicos sabían que la ojimiel hablaba en serio, así que asintieron solemnemente.

Dos días después todo el colegio estaba enardecido con la nueva noticia, el fabuloso y milagroso noviazgo de Hermione Granger y Draco Malfoy, la mayoría de los estudiantes no sabía que pensar acerca de la veracidad de este rumor, pero todo quedo claro el tercer día en el gran comedor.

-HERMIONE JANE GRANGER, ME PUEDES EXPLICAR QUE TONTERIAS SON ESAS DE QUE ESTAS SALIENDO CON EL HURÓN¡

Un pelirrojo se había parado de la mesa de Gryffindor en cuanto había visto entrar a una chica con melena castaña, la que ahora lo miraba de manera desafiante.

-Eso no es de tu incumbencia, pero para aclarar las dudas de TODA LA ESCUELA, lo diré, no son tonterías Ronald ESTOY SALIENDO CON DRACO, y te agradecería que dejaras de poner esa cara de asco, puesto que el me ha demostrado ser más hombre y sobre todo más caballero que tu.

Y con esto el pelirrojo quedo sin palabras, segundos después el rubio hacía su arribo en el gran comedor y como buen Slytherin había escuchado la conversación anterior escondido detrás de la puerta, para entrar justo en el momento preciso y dar un poco más de dramatismo al momento, tomó a Hermione de la cintura y le plantó un sonoro beso frente a todo el alumnado, mientras dos Gryffindors reían y todos los demás quedaban con la boca abierta.

Porque, que importaba lo que el colegio pensara, ellos dos habían descubierto que el frio y el calor se pueden mezclar provocando la tibieza de un amor fuerte.

FIN