-No entiendo por qué estás tan enojado-

-¡Cállate!-

-Tú fuiste el que aceptó desde un principio-

-¡Cállate!-

-Es más, decidiste las reglas-

-¡Cállate!-

-No tienes razón…-la chica no pudo seguir hablando, sus labios fueron sellados por unos varoniles labios que se apropiaron de los suyos casi con violencia.

FLASHBACK

-Eres tan fea que solo un idiota te compraría algo- decía un fanfarrón Ranma a una molesta Akane.

Ah! ¿Si? ¿Estás seguro?- respondía la chica apretando los dientes de furia.

-¡Claro! Estás tan gorda que no te comprarían ni un helado por miedo a que te acabes todos los sabores y tienes tan mal carácter que nadie hablaría contigo ni aunque fueras la última mujer en la tierra- continuaba el chico burlándose de su prometida.

-¡Te reto! Si logro que un chico me regale un helado y tenga una plática conmigo tú te tragaras tus palabras y… y… - la mujer se atropellaba con sus propias palabras por la furia que tenía.

-¡Ja ja ja! Hasta te regalaré el ramo de rosas rojas más grande que encuentre como reconocimiento ¡Ja ja ja!- contestaba el joven mirándola burlonamente.

-Trato hecho, Saotome- estiraba la chica la mano hacia él en señal de cerrar el trato.

-Trato hecho, Tendo- apretaba la mano de ella mirándola con sorna.

FIN FLASHBACK

-…Ranma…- decía una chica con ojos asustados retrocediendo unos pasos del joven mientras tocaba con la punta de sus dedos sus labios.

-No lo soporté, ¿De acuerdo?- bufaba un agitado joven.

-Pero...pero...-

-No soporte que ese idiota quisiera tocarte, que intentara besarte- decía con ira contenida.

FLASHBACK

En el centro comercial, Ranma y Akane paseaban por la zona de comidas, una con determinación en la mirada, el otro con una burlona sonrisa en el rostro

-Te tragaras tus palabras, solo observa- decía una iracunda mujer.

-Marimacho fea- resoplaba el joven.

La chica se sentó sola en una de las mesas mientras el joven la observaba a lo lejos; no tuvo que esperar mucho para que ver cómo un apuesto muchacho se acercaba a la mesa que ocupaba Akane, intercambiaban palabras y ella le regalaba una de sus maravillosas sonrisas tan características, el hombre se retiró pero no tardó en regresar con dos enormes copas de helado en sus manos, le entregó una a la mujer y comenzaron a platicar animadamente. En un momento de distracción de su acompañante, Akane miró en dirección de Ranma y le enseñó la lengua mientras le hacía cierto gesto con su falange media, regresando inmediatamente a prestar atención a quien tan amablemente le había invitado el helado.

La furia del joven Saotome crecía en su interior; comenzó a avanzar con paso decidido en dirección de la pareja mientras veía que el acompañante de Akane se sentaba justo al lado de ella e intentaba tomar la barbilla femenina entre sus dedos, alzándole el rostro con la clara intención de besarla. Sus nudillos comenzaron a tronar debido a la rabia contenida y que iba a ser liberada dentro de poco sobre el cuerpo del pobre incauto que hablaba con la chica, más no alcanzó a llegar al lado cuando la joven ya había tomado la justicia en sus propias manos, vaciando el contenido que quedaba en su copa sobre la entrepierna del atrevido joven.

-Tuvieras tanta suerte- decía la joven mientras se levantaba tranquilamente con la intención de retirarse.

-No lo entiendes, bonita, te compré un helado, merezco una retribución- contestaba un enojado muchacho mientras intentaba tomar de la mano a Akane para obligarla a quedarse a su lado.

-Mi prometida no desea tu compañía ¿Acaso necesita ser más clara?- gruñía un iracundo Ranma mientras tomaba la mano del otro sujeto y la estrujaba hasta hacerla crujir.

FIN FLASHBACK

-Me dieron celos, ¿Contenta?- repuso en un suspiro de resignación el apuesto y aún iracundo joven.

-Ranma- murmuró la sorprendida joven.

-¡Me dieron celos! ¿Entendiste? Celos… a mi… celos… a mi- decía un incrédulo joven mirando con ansiedad el piso.- Pero tú tienes la culpa- dijo al fin viéndola profundamente mientras se acercaba lentamente a ella.

-¡¿Qué?!- salía de su estupefacción la mujer – pero tú fuiste quién aceptó el reto y…-

-No me refiero a eso- dijo tiernamente el joven- ¿Por qué tienes que ser tan linda? – suspiró sobre los labios de la chica antes de depositar un dulce beso en ellos- Además… le sonreiste- terminaba el chico con algo de nostalgia en la voz.

-Yo… solo… intentaba demostrarte que no era cierto todo lo que dices, que no soy fea ni gorda ni…- decía mientras miraba el piso para disimular su notorio sonrojo.

-Yo sé que no lo eres- siguió el muchacho tomando en su mano el rostro de su acompañante para obligarla a verlo a los ojos.- Solo que es más divertido molestarte… aunque creo que encontré algo mejor que hacer contigo- terminó su frase con sonrisa pícara y volvió a capturar con sus labios la boca femenina.

La chica no daba crédito a todo lo que le estaba pasando, hasta que el joven Saotome la tomó de la mano y la hizo caminar.

-¿A dónde vamos?- alcanzó a decir la menor de las Tendo aún sorprendida.

-A comprarte ese enorme ramo de rosas rojas que te prometí, una deuda es una deuda- finalizó sin soltarla.