¿La idea es rara? Sí. ¿Tiene sentido? Probablemente no. ¿Le gustará? ¡Espero que sí!

Disclaimer: Victorious no es de mi propiedad, es propiedad de Dan Schneider y Nickelodeon. Yo sólo escribo fics por diversión y sin ánimo de lucro.

¡Sin más que agregar, acción!


Al día siguiente, cuando Tori llegó a Hollywood Arts, lo primero que hizo fue abrir rápidamente su casillero y tomar las cosas que necesitaría en las primeras clases del día. Lo cerró y tuvo la intención de huir a un lugar más poblado de gente, antes de tener que enfrentar el interrogatorio de sus amigos.

Pero fue demasiado tarde, Jade y Beck le cerraron el paso antes de que pudiera avanzar hacia el salón de Sikowitz. Soltó un pequeño grito por la sorpresa y por lo que vendría a continuación.

-¡Hace un segundo no estaban ahí! ¿Cómo lo hicieron? –recriminó, intentando desviar la atención de ambos por el momento.

-Jade conoce bien la estructura de aquí.- explicó Beck mientras se encogía de hombros como si fuera lo más normal del mundo que su psicópata novia conociera a la perfección el edificio. Tori debía andarse con más cuidado, ahora lo sabía.

-¿Cómo es posible? –preguntó a la gótica.

-No es momento para eso. ¿Qué pasó ayer con Trina? Espero que no hayas abierto la boca. –espetó ignorando su intento de evitar lo importante.

Ambos vieron como la chica miraba hacia el suelo nerviosamente.

-Lo hiciste. –sentenció Jade, fulminándola con la mirada. Cuando Tori iba a explicar lo sucedido, llegó su hermana, quién había escuchado parte de la conversación.

-¡Por supuesto que lo hizo! No pudo resistirse. ¡Pero no se preocupen! Será un secreto el noviazgo entre Sikowitz y Madame McKee.- afirmó mientras se alejaba, pensando frustrada que esa noticia la ponía en alerta para ser más cuidadosa a la hora de cumplir su misión. Tampoco quería problemas con la profesora de Ballet.

Trina llegó y se fue, dejando tras de sí esas palabras que hicieron a la pareja mirar a Tori con la sorpresa pintada en sus rostros. Jade fue la primera en hablar.

-¿Le dijiste que Sikowitz y McKee están saliendo? –masculló, sin poder creérselo aún. Sonaba ridículo.

La aludida asintió.

-Ya saben cómo es Trina. No dejó de acosarme, ¡inclusive sacó un megáfono! Tenía que decirle algo para que me dejara en paz y fue lo primero que se me ocurrió.- explicó apenada.

-¿Y no crees que se lo dirá a todo el mundo? –

-No. La amenacé con publicar fotos vergonzosas de ella cuando estaba llena de granos en SplashFace si abría la boca, así que se mantendrá callada.-

-Más vale que así sea, porque cuando Sikowitz se entere de eso no le va a gustar.- dijo Jade sonriendo maliciosa, quería verla en problemas.

La castaña se mostró culpable.

-¿Creen que debería decirle?

-Al menos como advertencia por si alguien se llegara a enterar.- sugirió sabiamente Beck. Escucharon cómo sonaba la campana indicando el inicio de clases. Los tres se dirigieron hacía el salón de su profesor preferido. André y Robbie llegaron momentos después, preguntándole a Tori si logró sacarse a Trina de encima sin decirle el secreto que mantenían con su profesor, a lo cual la castaña se mostró más desesperada aún. La verdad estaba nerviosa de lo que su hermana pudiera hacer con esa información falsa.

La clase transcurrió amena y normal, al menos dentro del parámetro que podía definir a su excéntrico profesor cómo normal. Al término de esta, y con una extraña tarea pendiente sobre el usual comportamiento de las criaturas mitológicas, Tori se acercó a Sikowitz cuando estuvieron a solas.

Intentó ser lo más sutil posible, pero finalmente, la reacción del profesor fue esperada.

-¿Le dijiste a Trina qué?! –dijo exaltado. De la nada parecía querer que la tierra se lo tragase. Tori sonrió, intentando suavizar las cosas.

-Pero ya me he encargado de que ella no diga nada, ¡de verdad! –

Sikowitz se pasó las manos por el rostro en señal de frustración.

-Eso espero Tori; no quiero imaginar la cara de esa mujer cuando se entere de semejante mentira.-

La castaña le palmeó el hombro a su profesor.

-Se moriría de ganas porque el rumor fuera real.- bromeó.

Su profesor negó divertido.

-¿Estoy perdonada? –

-Tráeme un coco y me lo pensaré.


Éste capítulo no habrá sido la gran cosa, en realidad sólo ha sido para aclarar algunas cosas. Los verdaderos problemas inician en el próximo capítulo ;D

En cuanto a si Sikowitz y Trina terminarán juntos, quién sabe. En Hollywood Arts todo puede pasar, ¿no?

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