Cap 3: "Discusiones, discusiones, discusiones… traen las mejores reconciliaciones"

Hermione se encontraba en su casa para ser precisa en el interior de su amplia y llena biblioteca. Estaba allí desde hace poco más de dos horas investigando sus papeles, libretas y demás, necesitaba saber todo sobre si misma y descubrir que había pasado con ella.

Sintió nauseas fue al baño y regresó. Horrible.-pensó.

Tenía el extraño presentimiento de que debía conocer su presente y ese sería la clave para reconocer su pasado, de esa forma descubriría que los trajo hasta allí. Desde un principio descarto la idea de haber perdido la memoria, pues sería imposible que Ron y ella olvidaran cientos recuerdos sobre ellos mismos. Poco probable.-pensó.

Descubrir su presente era su máxima prioridad. Debía encontrar el motivo de ausentarse de su trabajo pidiendo una licencia por un año entero, ¿había explicación? Esperaba que asi fuera pues ella conociéndose como se conoce no abandonaría su carrera por algún motivo tonto. De algún modo un presentimiento de que cierto pelirrojo tenía que ver en todo esto pero no podía acusarlo puesto que ambos estaban en la misma situación.

'Nuevamente las malditas nauseas'.-pensó.

Había revisado varios pergaminos buscando alguna pista o una señal que le sirviera en esa extraña búsqueda. Era realmente difícil buscar algo sin saber exactamente que cosa, posiblemente, es de las cosas más difíciles de hacer. Aunque sea cuando buscas una aguja en un pajar sabes que estas buscando pero… ¿y aquí? Donde quedaba la solución a todo esto.

Nada de lo que había leído reflejaba algún motivo para abandono de un sueño propio como lo era ser Jefa del Departamento de Leyes Mágicas. Nada. Con cada minuto todo se volvía confuso, no entendía. ¿Qué motivo existió para hacer semejante acto y tener el apoyo inmediato del propio ministro de magia?, no sabía pero debía ser algo bueno.

-¿Sería…?

-Señora, ¿esta bien?.-preguntó la voz chillona de Lety.-Quería saber si necesita algo.

-¡Lety!.-se llevo una mano al pecho.-Me has asustado.

-Disculpe señora… de verdad… Lety no… Lety…

-Cálmate.-pidió.-No es para tanto, no debes mortificarte por algo asi.

-Oh bueno, lo siento señora… disculpe a Lety. De momento Lety no…

-Lety.-la paró.-¿Qué venías a decirme?

-¿Desea algo?

-Galletas… pero sería…

Lety desapareció y reapareció seis segundos más tarde con una bandeja de madera llena de deliciosas galletas muggle. Hermione se sorprendió por su eficiencia y velocidad, era impresionante.

-¿No le gustan?

-Claro que si… es que me dejaste sorprendida con tu velocidad.

-Gracias, señora.

-De nada Lety.-se comió una galleta.-Esta deliciosa.

-¿De verdad?

-Si… están increíbles, Lety. Realmente perfectas.

-Gracias…-dijo avergonzada.

-¿Tienes más?.-preguntó Hermione tras comer (devorar) las galletas faltantes.-Es que tengo demasiada hambre y no entiendo por qué.

-Si tengo más…-dijo ignorando su comentario último.-Aquí están. Debe alimentarse correctamente muy balanceado.

-¿Por qué lo dices?

-Una simple sugerencia… no más digo… no debería tomar bebidas alcohólicas como el señor…

-¿Qué? ¿Qué has dicho? ¿De que "señor" hablas?

-Nada. Señora, no me haga caso. Lety es muy olvidadiza.

-Lety.-advirtió la castaña.

-Señora… yo no…

-Lety dime.

-Elseñorbebióanocheyporesollegóenfermo.-dijo rápido.

-¿Cómo? Habla despacio y te entiendo…

-Que yo llegue anoche borracho y por eso estaba enfermo.-contestó una voz grave llegando.-Yo le pedí a Lety que no dijera nada.

-¿Cómo? Incitaste a Lety a mentirme…-se acercó a él. En ese momento Lety supo que ella sobraba en el cuadro.

-No te lo tomes a mal, Hermione.-habló Ron con temor y retrocediendo.- No le pedí que mintieras solo que omitiera la verdad.

-Ronald…

-Hacía mucho no te escuchaba llamarme asi.

-No lleves la conversación por la tangente, Ronald.

-¿Tangente?

-Olvídalo.-suspiró y se acercó un poco más.-¿Cómo es posible que hicieras algo asi?. Yo estaba preocupada, creí que estabas enfermo.

-Y me cuidaste muy bien.-se atrevió a decir.

-Tonto… insensible… me preocupe por ti…-hermione lo golpeaba mientras Ron trataba de defender y ambos retrocedían aun más.

-Hermione… basta… ya, Hermione…

-Eres un verdadero idiota… inhumano…

-Hermione…

-¡No! Eres terrible…

Ambos retrocedieron otro poco más. Ron cansado de recibir golpes de Hermione decidió tomarla por las muñecas y cambiar la situación, se giró y la castaña quedó recargada sobre la blanca pared. Ella lo miró sorprendida ante el atrevimiento y la posición indefensa en la que se encontraba.

El grande, corpulento y bien formado cuerpo del pelirrojo tapaba el menudo cuerpo de la castaña de ojos café. Le faltaba aire, Ron estaba demasiado cerca y sus pulmones no resentirían más la falta de oxígeno. La castaña subió la mirada y no la despegó de los ojos azules del chico en cuestión.

Él, por su parte, estaba tan mal o peor que ella. No sabía que había hecho, sintió un impulso y lo hizo. De momento, solo sabía el por qué de lo que hizo. Amor. El único motivo era su infinito sentimiento pasional hacia la castaña que estaba gente a él, para que negarlo.

-Ron…

-Hermione…

-No creo…

-Schh… no… digas… nada…-se fue acercando.

-Oh Ron… yo…

Faltaba poco, mantenían su mirada en los ojos del otro y cuando sus miradas se posaron sobre los jugosos labios del otro, todo cambió. El escaso aire se hacia innecesario con cada centímetro avanzado entre ellos, sus alientos se mezclaban y la sensación de bienestar los corroía. De inmediato, un choque eléctrico llegó a ellos cuando estaban a un centímetro del roce.

-¡Hermione, yo debo…!-habló Ginny al entrar de golpe a la habitación sin tocar ni nada. Pero al verlos asi se arrepintió de inmediato.-Oh, lo siento…

Hermione suspiró entre aliviada y molesta, pero nada se comparaba al inmenso malestar que corrompía la mente de Ron. Un extraño sentimiento de molestia surgió contra su pequeña y adorada hermana. Suspiró y sin saludar a la pelirroja se fue de allí.

-Disculpa… de verdad, Hermione. No sabía que…

-No te preocupes.-cortó.-Estoy molesta con él.

-Umm… de seguro a Ron le fascina cuando te enfureces, si terminas asi…

-¡Ginny!

-Es verdad. De seguro eso le da mayor emoción al…

-Cállate y habla a lo que hayas venido.

-No debes molestarte, ya te pedí disculpas por interrumpir su glorioso momento.

-Basta del tema. ¿A qué vienes?

-A convidarte a la cena en la casa de mis padres

-¿Qué?

-Claro… eres mi mejor amiga y estás casada con mi encantador hermanito y…

-¿Estás peleada con Harry?

-¡¡El muy idiota se fue a beber!! ¿¡Tú crees!?

-Si lo se. Ron hizo lo mismo…

-¿Por ello discutieron?.-ella asintió.-De sus discusiones lo más interesante deben ser sus reconciliaciones. Aunque no quiero detalles.

Hermione la miró fulminándola con la mirada a lo que la aludida solo objetó con una encantadora y angelical sonrisa marca Weasley. En realidad, y aunque Hermione no lo reconociera, la pelirroja tenía un buen punto a su favor; ¿de qué forma se reconciliaban en su matrimonio? Esa pregunta vago por su cabeza por un buen rato y las ideas "inconcientes" llegaron a su mente sin vergüenza.

Honestamente, no creí que ellos se reconciliaran como en Hogwarts un simple "disculpa" y un apretón de mano, pues no. Tendría que ser una persona muy ingenua al creer que las reconciliaciones de un matrimonio se basarían en simples gestos como aquellos, pero… ¿qué haría? ¿qué debía hacer una esposa para reconciliarse?

-Será un excelente noche.-habló Ginny

-¿Qué?.-por un momento Hermione creyó que su cuñada había leído su mente.

-Necesitaba tu atención y la obtuve.-sonrió.

-No es gracioso. Ginny, deberías tomar ciertos temas como prohibidos y darles la seriedad correspondiente.

-¡Por merlín. Hermione! No somos niñas. Ya esos temas dejaron de ser prohibidos, es más se llevan a practica casi a diario.

-¡Ginny! Que no quiero imaginarte con mi propio mejor amigo en una situación comprometedora.

-De acuerdo… te lo cuento otro día.

Hermione movió la cabeza negativamente ante la personalidad intachable de su querida amiga. Se veía claramente que no cambiaría jamás, y sinceramente no esperaba que eso ocurriera en algún momento.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Muy lejos de allí, cerca de una hermosa colina natural se encontraba un lugar lleno de cariño, respeto y amor familiar, la madriguera. La gloriosa Madriguera, testigo de las más grandes hazañas realizadas en mundo mágico desde hace ya varios ayeres. Esa casa vivió sus primeras experiencias al tener allí a un humilde pero encantador matrimonio pelirrojo llenos de amor para dar, y que de apoco, fue otorgado a cada uno de sus pequeños hijos.

El amor de madre es infinito y una clara muestra de ello es la señora Weasley. Años y años viviendo sus mayores deseos y anhelos a través de cada uno de sus pequeños pelirrojos. Experiencias únicas como el primer cumpleaños de Bill, el primer día que Charlie montó un escoba, la primera lectura de Percy, las primeras y graciosas bromas de los gemelos, el primer enfado de su Ronald y la primera vez que Ginny leyó la historia de "niño que vivió". Recuerdos memorables.

Todos aquellos trozos de historias, momentos que sus protagonistas quisieran olvidar porque serían recuerdos vergonzosos, son aquellos que la mente de una amorosa madre no quiere olvidar nunca.

Hoy precisamente pensaba en aquello al ver a su querida Victory jugar en el patio con el pequeño Teddy Lupin. ¿Qué sería de su vida sin sus amados hijos o su querido esposa? Ya de por si era terrible la pérdida de su hijo Fred, a quien aun recordaba con lágrimas, como para pensar en que sentiría si no los tuviera. Realmente, solo su esposo era de su pertenencia.

Ya sus hijos estaban casados y de seguro con planes para tener hijos, menos uno de ellos quien no había sacado el tema en ningún momento, su hijo Ron. El menos de los varones Weasley corría del tema y siempre lo zanjaba para no quedar en medio de la platica; a ella, como madre, se le hacía extraño que Hermione aun no comentara nada respecto a traer a un pequeño hijo a su matrimonio de ya tres años y un noviazgo de cinco años.

Si era sincera con ella misma, debía reconocer que su mayor anhelo es el de ser abuela por parte de su pequeño Ronny. Todo debido a un punto importante, ella siempre había considerado que la personalidad del menor de sus hijos era perfecta, tierna y conmovedora como padre. En realidad su padre, , había sido con ella y sus hermanos de esa forma y por eso lo consideraba el mejor padre del mundo; la señora Weasley veía ese potencial en Ron.

Quien la escuchase la creería loca por hacer semejante afirmación pero asi era, y nada le impedía creerlo. Ron tenía ese "no se que" que logra ese fijo concepto de él. Podría sonar extraño pero desde que lo había visto cargando por primera vez a Victory haciéndolo con tal naturalidad que parecía que había vivido cuidando a bebés toda la vida.

Asimismo, ella también había visto esa mirada enternecida de la castaña de su nuera cuando al entrar a saludar a Fleur vio a Ron cargar a la preciosa bebé en brazos, los ojos se le iluminaron como nunca jamás se los había visto. Posiblemente, sería la emoción del momento o la ilusión de verlo cargando su propio bebé. Todo era posible.

El asombro sobre la facilidad con la que Ron cargaba un bebé sorprendió a todos pues jamás lo habrían creído posible de no verlo ellos mismos. Tanto fue el asombro de los hermanos Weasley que, por unanimidad, lo nombraron padrino de la pequeña francesa pelirroja. No había nadie más pasmado con la idea que el propio Ron, jamás en su vida se hubiera esperado semejante honor de su hermano mayor.

Todo esto llegaba a su mente precisamente hoy.

Justamente el día que se sentía más sensible de todos. La noche anterior había tenido un extraño sueño donde una joven castaña-rojiza de ojos azul noche la saludaba y le decía "abuela", ella, inconcientemente, le contestó el saludo visiblemente sorprendida. La chica había parecido notarlo pues le explico quien era, aunque de momento no recordara el detalle, y le contó del chico que la acompañaba un guapo pelirrojo de ojos azul cielo que podría jurar la viva imagen de Ron. Fue en ese momento que despertó olvidando detalles y nombres.

-¿Qué piensas?

-En todo y nada.-suspiró ella

-Querida, dime que te sucede. Sabes que estoy para ti.

-Lo se, Arthur. Nadie más que yo lo sabe.

-¿Me vas a decir?

-No es nada.

-Mollyberry…

-Tenías años sin decirme asi.-Rió.-Extraña mi sobrenombre de joven…

-Nunca lo habría olvidado.-se acercó abrazándola por la espalda.-Eres demasiado importante como para olvidar algún detalle.

-Tú también lo eres, Arthurlin.-ambos rieron.-No puedo creer los nombre que inventábamos de jóvenes.

-Mientras nuestros hijos no lo sepan…

Eso le hizo recordar a ella que pensaba antes de la llegada de su amado esposo. Los años habían pasado y aunque ellos había sufrido bastante lo soportaron juntos; eran, aun, un perfecto matrimonio amoroso lleno de felicidad y unión. Ese sentimiento de alianza que une a una pareja de jóvenes enamorados a través del matrimonio seguía vigente en ellos y daba fuertes señales de perturbar un poco más.

-¿Sabes?... hubo alguien que me llamo asi, aparte de tú.

-¿Quién?

-Una joven. Asi fue que la reconocí, me dijo que solo siendo mi nieta yo le habría confiado un secreto tan valioso.

-¿Nieta? Molly, nuestra pequeña victory no es tan grande como para que le cuentes ese detalle y …

-No fue ella.-lo cortó.-Fue en un sueño… me creas o no, soñé con una joven bella de ojos azul noche y cabello rojizo y castaño.

-¿Joven de cabello rojizo-castaño?... ¿Ojos azul noche?

-Asi es. No podría olvidarlo, aunque, claro, no recuerdo sus nombres.

-De ojos azul noche de nuestra familia… umm… solo recuerdo a la tatarabuela de mi abuela, Claricia Weasley. Fue la última Weasley pelirroja y tenía los ojos azul noche como todos los Weasley de generaciones anteriores. Aparte del cabello rojo los ojos azul noche eran otra característica Weasley.

-Ya veo… creo que si me habías contado esa historia.

-Me parece que si, si mal no recuerdo te la conté cuando estábamos esperando el nacimiento de Ginny y te dije que de tener esa características le colocáramos "Claricia Molly Weasley".

-Lo recuerdo.-suspiró

-¿Qué es lo que te tiene asi?

-Realmente no lo se. Pero todo se concentra en Ron.

-¿Ron? ¿Qué tiene nuestro hijo?

-No tiene nada. Es solo que… me llamaras loca pero… de verdad, quisiera tener un nieto de Ron y de Hermione.

-Oh.

-Si. Ya se que debo aceptar que ya Bill ha tenido sus hijas Victory y Dominique, George ha tenido a Fred y mi querida Ginny al pequeño James. Sin olvidar, que quiero a Teddy como mi propio nieto pero no puedo evitar pensar eso… debe sonar extrañó pero es lo que siento.

-No suena extraño, Molly. Siempre has querido ver a Ron de padre, siempre se lo dijiste de pequeño cuando veías que cuidada tan aferradamente a Ginny o cuando sin que nadie lo notara, excepto tú, veías que no deseaba que ninguno de sus hermanos mayores se lastimase.

-Todo ha ocurrido tan rápido y siento como si ellos se hubieran estacado en algo y temo que…

-También es sabido que a Harry y Hermione los quieres como a tus propios hijos y en especial a ella porque fue quien se llevo a tu último hijo varón, quien de pequeño te decía que serías su única mujer en su vida.

-Y sigo sin creer que mi pequeño se casara y formara una pareja tan bonita con Hermione. Ella es muy especial, aguantar a Ron es todo un caso y lo ha hecho de maravilla por ello me asombra que no tenga algún nieto de parte de ellos.

-Quizás el destino nos sorprenda más tarde que tarde, Molly. Es solo cuestión de esperar.

-Solo deseo que no tarden demasiado.

El silencio quedó hablando y los antiguos interlocutores dejaron atrás sus palabras para quedarse a admirar el suave y agradable paisaje que la ventana reflejaba con extrema devoción.

Mientras tanto al otro lado de la puerta, dos pelirrojos habían escuchado atentos la última pequeña parte de la conversación de sus padres. Admirados y con una sonrisa traviesa en sus rostros, aun juveniles, debido a su espirito joven mantenido a través de sus bromas.

-Has escuchado eso, hermano.

-George, ¿Qué tienes en mente?

-Ayudaremos a nuestra amada madre a que Ronny entienda el mensaje respecto a ser abuela y hacer el…

-¡George!.-le recriminó su hermano en voz baja.

-Calma, Charlie.-rió.-Iba a decir "tarea"

-Si claro, por eso usaste el artículo "el" ¿no?

-Errores de cálculo. Finalmente, ayudaremos a mamá.

-Eso suena a mucha gente.

-Solo debemos dar por iniciada la conversación y te aseguro nuestra madre le dará el toque final. Además…

-¿Qué?

-Tengo preparado algo muy interesante para cambiar de tema en caso de ser necesario.

-No me asustes…

-No es nada malo… creo.

-Me vas a dejar con la interrogativa ¿verdad?

-Asi es.-sonrió.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Llevaban más de cinco minutos sentadas en el recibidor de la casa Weasley-Granger, no habían conversado. La chica de cabello negro no paraba de contar sus anécdotas y Hermione solo asentía sonriendo o asombrada con ciertas partes fantasiosas de los relatos.

No recordaba a la chica pero si creía haberla visto en algún momento. Aunque para el momento que la recordaba le parecía ser en Hogwarts en uno o dos años menos que ella. Sin embargo, las imágenes no le llegaban del todo claras.

-¿Y tú eres…?

-Susan… Susan Ferigan. Su secretaria, señora Weasley.

-¿Ah? Es que no te reconocí por…-debía encontrar una excusa pronto o si no…

-Si ya lo se. Mi corte de cabello y el cambio de color de rubio a negro fue drástico pero se ve bien ¿verdad?

-Ah.-'venditas sean las secretarias parlanchinas'.-pensó.-Si. Eso fue pero te queda maravilloso.

-Gracias, señora Weasley. He venido a traer lo que me pidió hace días ¿recuerda?

-Bueno, si. Se supone que estabas de vacaciones y regresabas hasta dentro de tres semanas ¿qué ocurrió?

-En cuanto supe que usted necesitaba esto decidí traérselo personalmente. No pude evitar pensar que estaba incumpliendo con mis responsabilidades.

-No había problemas, Susan. Al estar tú de vacaciones pues yo entiendo que…

-De ninguna manera. No permito traicionar a mi conciencia y decidí que era lo mejor, realmente. Además, mi chico estaba un tanto insoportable.

-Me lo dices a mí.-Hermione se sorprendió a ella misma reconociendo como "mi chico" al pelirrojo de su mejor amigo-esposo.

-¿Esta peleada con el señor Weasley?. Oh, disculpe mi indiscreción, señora; ya se que no es mi problema pero fue inconciente y…

-Tranquila.-ambas rieron y la castaña tuvo que contener las nauseas.- Si estoy peleada con él.

-No debería. No existe nadie que la trata mejor que el señor Weasley, señora; tiene los mayores detalles para con usted.

Hermione quedó impresionada con sus palabras. Ver a Ron siendo detallista con alguien eran cosas que no se verían todos los días. Jamás se hubiera esperado algo asi de su parte, mucho menos siendo de esa forma con ella.

-Aquí esta lo que pidió.-Susan la sacó de sus pensamientos.

La castaña tomó con cuidado las cosas que la chica le había dejado. Hacía unos días ella había enviado una lechuza al ministerio pidiendo información sobre el departamento, solo para saber más de todo aquello, pero le informaron que su secretaria.-una rubia de cabello largo de rizos.- estaba de vacaciones. Sus esperanzas habían muerto ahí mismo.

No obstante, jamás esperó tener una secretaria tan eficiente como para regresar de sus vacaciones para entregarle esos simples cosas. Era verdad las necesitaba con urgencia pero hubiera preferido no ser a costa de las vacaciones de la chica, ahora de cabello negro, liso y corto.

-G-Gracias. Deberías tratar de seguir con tus vacaciones.

-¿No me necesita para nada más?

-No. Realmente, por ahora no. Debes recuperar fuerzas y no hay nada mejor que con unas vacaciones.

-¿Por eso tomó usted su año de licencia?

Hermione quedó helada con la pregunta. No estaba preparada para algo asi.

-No estoy del todo segura… creo que si necesito este tiempo libre.-concluyó al sentir de nuevo ese dolor de pies y nauseas.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

La hora de la cena llegó con rapidez y todos los Weasley estaban con sus esposas o novias.-el caso de Charlie.- la emoción del momento era evidente y como siempre la familia llena de amor se dejaba un tiempo para reunirse.

La señora Weasley estaba feliz de recibir a sus retoños en casa para verlos a todos y disfrutar un poco todos juntos. Además, era la oportunidad perfecta para observar también a sus nietos. Teddy, Victory, Fred, Dominique y James jugaban amenamente entre todos, aunque claro, la atención querían llevársela Victory o James.

Sonrió amena al verlos de esa manera.

Por otro lado, Harry y Ron conversaban desde hace largo rato con dos vasos de whisqui de fuego en sus manos. Pese a mantener una conversación interesante constantemente miraban a la puerte con anhelo y esperanza. Motivo: sus esposas.

-Ginny sigue enojada contigo ¿no?

-Asi es. Y por lo que veo Hermione también ¿no?

-Si.-suspiró.

-Ron ¿estas mejor?

-¿Qué de que hablas?

-Me pediste hace días las siguientes semanas libres hasta que te recuperaras y no me dijiste qué era o qué.

Ron lo recordó. El día que había bebido con Harry le había pedido de favor que le diera unas semanas libres pues necesitaba un pequeño descanso. Además, él no tenía idea de cómo ser auror, por lo tanto, le pareció inseguro hacerse pasar por uno. Claro, que todo aquello quedó en secreto y no quiso decírselo a Hermione.

Esa fue la razón por la que bebió tanto para si no tener un motivo para contarle a Hermione que no trabajaría por miedo a salir lastimado en alguna emergencia o peor aun, que alguien saliera lastimado por su culpa.

Aunque sabemos que el alcohol en las venas es el peor consejero que podamos encontrar.

-Lo recuerdo, si. Aun necesito relajarme, ni yo mismo se que tengo.

-Pero estas bien ¿verdad?

-Eso creo.

-Sabes que para cualquier cosa soy tu mejor amigo y te ayudaré.

-Gracias, amigo. Lo se.

Vieron a la señora Weasley caminar a la entrada y omentos después entraban Hermione y Ginny acompañadas de Molly. Ron y Harry no perdieron tiempo en dejar a un lado el vaso de alcohol y observarlas expectantes. Especialmente Ron a Hermione, sus miradas se encontraron de nuevo desde la mañana y pese a contener dolor con resentimiento el amor seguía allí solo debían verlo.

-Hola hija-saludó Molly a Ginny.-¿Cómo estas?

-Bien, mamá. Todo esta muy bien.

-¿Y tú Hermione? ¿Cómo estas?

Hermione quedó un poco estática. Una cosa era ver a la señora Weasley cuando tenías 17 y eras solamente la mejor amiga de su hijo menor pero ahora, ahora era su nuera. Era esa mujer a la que la señora Weasley siempre decía que algún día le quitaría a su pequeño Ronny; esa mujer que ninguna de las dos querían, aunque no la habían conocido aun, por su puesto, las dos la odiaban por motivos diferentes.

-¿Hermione?

-¿Ah?... si, estoy bien. Si. Gracias por preguntar Señora Weasley.

-Bien, querida. Y ya sabes que desde hace años que me puedes llamar Molly.

-Si… claro. Bien.

-Muy bien.-le sonrió.

Molly se percató de dos cosas en la mirada de Hermione. Volvía ser la mirada de antes con ese toque juvenil, inquieto, curioso e intrigante que poseía Hermione de joven y cosa que admiraba de la muchacha, además, de ser precisamente las características que ron una vez había nombrado de ella y fue cuando supo que la castaña era especial, especial para su hijo.

-Mamá ¿Dónde está papá?.-habló Ginny

-En el jardín, hija. Está con Charlie, Bill y Fleur.

-De acuerdo, voy para allá. ¿Vienes Hermione?

-Si, en seguida. Disculpe que la deje sola, se-… Molly.

-Tranquila.

Hermione y Ginny se fueron de allí y caminaron con paso tranquilo por la sala. Sus esposos estaban allí y no iban a dejarlos verlas inquietas o expectantes. Molly, en cambio, las miró irse; algo le decía que algo había ocurrido y la mirada de Hermione sin olvidar la expresión de Ron al verla llegar, los delataban. La pregunta era '¿qué pasaría?' de una u otra forma ella ya tenía un tema centrado en esta cena y no iba a salir de su propio itinerario.

-Hola Harry.-saludó Hermione ignorando a Ron

-Hola Ron.-saludó a su hermano.

Ambos se fueron de allí y dejaron a sus esposos con el saludo en la boca.

-Hola.-respondieron estupefactos. Ella estaban enojadas, demasiado enojadas.

La cena transcurrió de forma tranquila y amena, pese a los constantes silencios por parte de los Potter-Weasley y los Weasley-Granger. George y Charlie vieron en ese momento su oportunidad de dar riendas a su malévolo plan.

-Bueno, hermanito ¿cómo has estado?.-habló Charlie

-Bien… supongo.

-¿Supones?.-habló George.-Deberías estar de maravilla.

Hermione estaba cerca pero sentada en una silla junto a la casa. La cena había concluido y todos se habían decidido a hablar un rato en el jardín.

-¿Por…?

-La vida, hermano. ¿Qué otro motivo habría?

-Tú dímelo

-¿Qué tal tú trabajo?

-Bien.-mintió.-Todo marcha demasiado bien.

Mientras esta "fluida" conversación fluía, Molly aprovecho para abordar a Hermione.

-Hola, querida ¿puedo sentarme?

-Claro.

-¿Cómo estas?

-Muy bien, Molly. Estoy bien, gracias.

-Me alegro. ¿Qué tal tu trabajo?

-Bueno… he tomado un tiempo para mi.

-¿Y eso?... digo si se puede saber, claro…

-Un descanso personal

-¿De verdad?.-su mirada brilló.

-Asi es.

-Hermione ¿puedo hacerte una pregunta?

-Por supuesto

-Bueno yo quería saber ¿por qué tú y…?

-¡¡Molly!!.-llamó Arthur

-Merlín.-suspiró.-Dime Arthur.

-Ayúdame con esto, querida. Serán unos minutos.

-Bien.-miró a la castaña.-Ya vuelvo. Necesito hablar contigo.

-Por supuesto.

Minutos después…

-Arthur y sus cosas muggle…-ambas sonrieron.

-Es bueno saber que él sigue siendo el mismo…

-Asi es. Hermione, ¿puedo hacerte la pregunta?

-Claro.

-¿Te has encontrado bien?

-Claro que si.

-Me refiero… tú salud…

-Si, todo bien.-mintió.

-Es que como hace semanas no venías y Ron nos contó de tus mareos hace unas semanas pues nos preocupamos.

-No en serio estoy bien.-hizo una nota mental con lo revelado por Molly.

-¿De verdad? Es que estas más pálida… y no has comido mucho…

-Es que últimamente estoy comiendo mucho y siento que estoy más gorda…

-¿Has ido al doctor? No es normal esos síntomas

-No creo necesitarlo. Pero en cuando pueda iré a uno.

-Hermione ¿estás embarazada?

A la castaña casi se le cae el vaso de agua que estaba bebiendo. Miró a la señora Weasley, ella estaba muy serena con lo dicho, de inmediato recordó la conversación con Ginny y dedujo claramente de donde sacó su pelirroja mejor amiga esa personalidad.

Hermione se sonrojó de golpe y la señora Weasley lo notó rápidamente.

-Bueno yo…

*-*-*-*-*--*-*-*-*-*-*--*-*

-Necesito halar contigo.-Ron llegó hasta ella.

-No quiero hablar contigo

-Hermione… lo de la mañana…

-No. Me mentiste, no tolero las mentiras.

-Es que necesito que hablemos de eso…

Hermione ya se disponía a irse. Había tenido una noche muy ajetreada y su conversación personal con la señora Weasley la había dejado un poco confundida y asustada ¿sería posible?.

-Hermione.

-Yo no tengo nada que hablar contigo…

-Hermione.-la detuvo de la muñeca.-Debemos hablar.

-No.-se soltó de su agarre y siguió caminando para poder desaparecer.- Tú por tu lado y yo por el mío.

-¡Hermione! Hermione espera… ¡Hermione!

-Ya basta, Ron. Sigues siendo el mismo inmaduro de siempre.

-¿Cómo? ¿Con que de eso se trata? Quejarte de mi como siempre.

-No te pongas en plan de victima.-Hermione estaba alterada y sus emociones subían y bajaban como una montaña rusa.

-No me pongo en plan de victima esa eres tú… siempre es asi.

-¡Claro que no!

-¡Que si!

-No, ese eres tú. Siempre comportándote como un inmaduro niñito de tres años.

-No entiendo como es que me casé contigo

Una cachetada por parte de Hermione hacia Ron se oyó de inmediato.

-Ni yo como me casé contigo… si salimos de todo esto me aseguraré de no pasar de nuevo por lo mismo.

Estaban lo bastante lejos de la casa como para no ser escuchados. La noche estaba oscura y silenciosa pero los sollozos de Hermione comenzaban a escaparse de forma inconciente por su boca.

-Hermione, discúlpame yo… yo no…

-¡No somos niños, Ron! No estamos en el colegio cuando tu me decías cualquier tontería me hacías llorar y después me pedías disculpas… ¡no! Ahora es diferente y tus palabras siempre han dolido…

-Hermione… yo no…

-¡Basta!

-No Hermione… estás muy inestable no puedes aparecerte asi en casa, déjame y yo te llevo.

-¿Quién te dijo que regresaba a casa? Correré el riesgo, finalmente, ahora se que no te importo.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Amanecía con tranquilidad en la casa de los Potter. Un hermoso día de hecho, el sol salía con tranquilidad innata de sus orígenes y sometía a cada ser ante él. El gran astro Rey parecía amanecer a cualquier clase de pronóstico de lluvia o tempestad para ese día e partícular.

Ella no había podido dormir bien pensando en su pelea con Ron. Habían dicho muchas cosas que no sentía, personalmente, ella no creía ni en la mitad de las cosas que dijo de él; no debieron pelear y lo hicieron.

Se sentía mal… paso la noche entre vómitos, mareos y un desespero en el cuerpo totalmente insoportable. Apartes, había peleado con Ron y eso la ponía aun peor. No entendía que había pasado o por qué se ponía tan sensible con un tema de ese nivel pero, de algún modo, estaba furiosa con él.

Honestamente, lo que deseaba era poder odiarlo y asi culparlo de todo pero sabía que no podía. No pudo lograr dejar de amarlo por largos años como para, ahora, llegar a odiarlo; muy posiblemente lo que detestaba era que reconocía la imposibilidad de ese deseo, lograr hacerlo sería cuando el sol dejara de salir por el este.

-'Imposible'.-pensó.

-Recriminándote lo de ayer ¿verdad?.-la voz de su mejor amigo entró con fuerza en sus oídos al bajar las escaleras y verlo sentado en el mueble.

-Buenos días, Harry.

-Buenos días, Hermione.

-¿Cómo amaneces? ¿Qué tan cómodo estuvo el mueble como cama?.-lo miró con superioridad

-Sabía que te darías cuenta.

-Era evidente. Primero que nada llegaste muy rápido cuando yo llegué y segundo verte tan temprano levantado no es normal.-caminó, se sentó junto a él.-Además, ayer Ginny me dijo que estaba enojada contigo.

-Lo se.-suspiró resignado.

-No te desanimes, ya se le pasará.

-No apuestas a eso, Hermione.-Ginny bajaba con un somnoliento James en brazos.

Tanto Hermione como Harry se levantaron de inmediato.

-Buenos días Ginny.-saludó ella

-Buenos días… Hermione.-sonrió a la castaña y miró mal a Harry.-¿Te quedas a desayunar?

-No ya me voy… debo hacer unas cosas.

-De acuerdo pero sabes que tienes la casa a tu disposición

-Lo se. Gracias a los dos.

-De nada.-respondieron ambos. Harry le sonrió a la pelirroja y ella bufó.

-Voy a darle de comer a James. Adiós Hermione buen día.

-Déjame yo cargo a James.-le habló Harry a su esposa

-Aléjate de mi hijo, Potter.-se marchó a la cocina.

-Pero Gin…-Hermione lo cortó y le susurró.

-Ya sabrás como recompensarla con todo esto. Chao y buena suerte.

Sinceramente el mago entendió que debía hacer…

Horas más tarde ella se apareció a las afueras del ministerio de magia. Solo recordaba estar allí cuando irrumpieron en él para su quinto año y cuando entraron cuando buscaban la solución en contra de Voldemort.

Particularmente, todo estaba igual a como lo recordaba. La concurrida calle y los miles de empleados, además, de magos y brujas que entraban y salían de allí con gran rapidez. Caminó otro poco y sintió un malestar en su estomago, igual a como lo tuvo cuando la noche anterior apareció en casa de los Potter.

Recordó. Nuevamente la pelea con ron llegó a su mente, eso la puso realmente mal y se podía notar en su rostro triste y apagado. Últimamente estaba muy sensible con lo que ocurría a su alrededor y eso no le gustaba en lo más mínimo; realmente hay cosas por las que te puedes enojar en cualquier momento pero existen cosas insignificantes que no deberían tomar la importancia que toman inexplicablemente, tal como sus últimas peleas con el pelirrojo.

Caminó otro poco más y entró al enorme edificio ambientado un poco mejor desde la última vez que lo había visitado o irrumpido, según el calificativo que se le quiera dar; varias personas la habían saludado y ella solo les devolvió una sonrisa y siguió su camino. Días atrás había averiguado lo suficiente sobre su cargo y el edificio en general, por lo tanto, sabía a donde dirigirse para llegar a su oficina.

Susan le había dado varios papeles de cosas que había hecho por el momento y gracias a ello pudo verificar en número de su oficina y el sistema al que pertenecía, todo se hizo un poco más fácil con todo aquello. Llegó finalmente al pasillo de su oficina, todo estaba solo pues precisamente esa semana todos en el departamento tenían una semana libre.

'Extraño'.-pensó. ¿Qué motivos habría para dar la semana libre a todo un departamento?

Buscó en su cartera lo que susan le había traído el día anterior, la llave. Un juego de llaves de su oficina, el de la puerta y el de su estante personal al que nadie tenía acceso. Introdujo la llave en la cerradura mágica y la giró, esperó otro poco para mover el picaporte, se detuvo. Se sentía extraña al abrir ese lugar donde había estado los últimos años desarrollando sus sueños, desarrollar leyes mágicas justas ya adecuadas.

Suspiró abriendo la puerta.

Un cuarto oscuro de gran espacio iluminado apenas por la luz del solitario pasillo se dejo ver frente a ella. Entró consumo cuidado evitando tropezarse y tratando de observar todo en detalle, no estaba segura de que había ocurrido con ron y ella como para llegar a este tiempo pero desde un tiempo para acá dejó de pensar en ese pasado para dedicarse a observar que le que quería enseñar el presente.

Encendió las luces. 'Extrañas luces mágicas'.-pensó.

Muebles, papeles, fotos, plantas, adornos y más, un montón de cosas que ella no recordaba haber conocido.

Paso las siguiente dos horas leyendo y detallando cada cosa de su oficina, sin importar si fuera necesario o no, lo único que quería es saber como habían llegado esas cosas allí y descubrir un poco más de si misma.

Por un momento se detuvo; estaba leyendo una libreta azul que su secretaria le había nombrado en su conversación, ella había sumido que en esa libreta debía encontrarse el motivo de su licencia de un año y muy posiblemente, según lo que venía pensando en secreto desde hace días, el motivo por el cual el pasado los había traído hasta aquí.

Reviso cada nota, cada escrito y cada lugar fijado. Pudo percibir fechas de cumpleaños, salidas al doctor, cenas con ejecutivos, almuerzos importantes y lo que le llamó la atención, cenas casi diarias con Ron, y casi siempre, en lugares elegantes. No obstante nada llamó su atención tanto como la nota que encontró con fecha de tres días antes de su llegada cuando había despertado en la cama matrimonial; con su puño y letra había escrito en rojo "Visita al ginecólogo muggle". Se asustó.

En esa misma página encontró un sobre blanco de una clínica muggle que decía "RESULTADOS", abrió el sobre con sumo cuidado y desdobló el papel. Con rapidez comenzó a leerlo, era un test muggle trascrito en computadora y a su nombre, de todo aquello la última palabra atrajo su atención.

-"Positivo".-leyó textualmente.

Sus ojos se abrieron enormemente dejándola asombrada, sus labios temblaron, la libreta cayó a sus pies y cientos de lágrimas invadieron sus ojos entre alegría asombro, tristeza y felicidad. Cayó al suelo con el papel blanco en mano arrugándolo casi por completo.

-Positivo… resultado positivo…

Esa era la razón. Soltando el papel se llevo las manos instintivamente al vientre acariciándolo. Los mareos, nauseas, el hambre y el motivo por el cual el mismo ministro de magia había dado su autorización de dejar a una jefa de departamento con una licencia de un año entero, era eso… solo… y solamente algo asi podía lograr algo como aquello.

-Embarazo… estoy embarazada…