Y ahora...
Lo que pasó después...
Extenso...
n.n


Apretó el papel entre los libros.
Esa tarde tenía clase con él.
No sabía como le iba a mirar.
Su vida ya estaba lo suficientemente cargada de secretos, misterio y sopresas como para soportar además, que a quien creía su padre, a quien había creído su padre por casi dieciocho años, ahora se convertía en alguien que asumió como su padre nada más.
Y que ahora, al cumplir la mayoría de edad, se enterara que aquel reservado, antipatico y poco sociable profesor, al que su casa odiaba era su padre era dificil de aceptar.
Pero le debía algo a ese hombre, que como él, se había enterado hace poco y también debió afectarle.
El almuerzo le pareció demasiado corto.
Snape, por algún motivo, no había estado presente en él.
La clase siguiente, después del almuerzo era DCAO.
Antes de entrar a la sala, con el libro con el papel entre sus hojas, respiró profundamente.
Al entrar en la sala buscó con la mirada a Ginny.

Se sentó junto a ella.
Ese día tenían prueba, así que en cuanto entraron ambas casas, ya que Slytherin y Gryffindor compartían esta clase, se dió comienzo a la evaluación.
Estaban en silencio, porque con las plumas a vuelopluma solo necesitaban pensar.
Harry tuvo que corregir varias veces su prueba, porque pensaba demasiado en el tema que ocupaba su mente desde haber recibido la carta de Severus.
Cuando fue a entregar su hoja, sacó la nota de entre las hojas de su libro y la entregó a Snape.
El estaba atento a los movimientos del adolescente e inmediatamente se dispuso a leer el papel.
Le sorprendió la madurez con la que Harry escribía.
Y lo que más le sorprendió fue que el quisiera hablar del tema, pues había pensado que su reacción iba a ser de enojo.
Al terminar la clase solo les quedaban treinta minutos antes de la cena.

En la cena, Severus observaba atento los movimientos de Harry.
De pronto, pidió permiso en la mesa de profesores y se colocó de pie.
Pasó de las otras mesas y se acercó a Gryffindor.
Exactamente al asiento de Ginny, frente a Harry.
Le llamo por el apellido y luego caminó hacia la salida.
El ojiverde le seguía.
Ambos corazones latían más de lo normal.

-Harry...-dijo cuando ya no estaban en el comedor-...yo...

-Profesor Snape, yo le dije que quería hablar del tema...así que voy a hablar...-dijo con dificultad y firmeza, para esconder el nerviosismo- Para mí es complicadísimo aceptar que usted es mi padre...porque yo tenía uno cuando pequeño...y me informé de el, pero ahora hay que afrontar la realidad...Usted es mi padre, pero no le puedo decir padre, papá, pá o como sea, porque es una palabra de mucho peso...-se detuvo algunos segundos y luego termino la idea- por eso, quiero que el tiempo determine como se desenvuelve esta relación...veamos que es lo que dice el tiempo...

-Tu...¿Hablas de darme una oportunidad para demostrarte como soy...?-preguntó Snape- realmente, digo...

-Más bien, para que nos conozcamos mejor...ambos...

-Gracias Harry- y de subito lo abrazó.
Harry correspondió el abrazo, pero luego lo quebró diciendo que mejor volvían al comedor.
Entraron separados para que no hubieran interrogantes al entrar.

Así lo hicieron cada noche, durante la cena.
Harry se disculpaba para ir al baño y Snape hacía lo mismo.
En ese lapso, en el que estaban fuera del comedor, conversaban.
Estudios, Ginny, Muggles y todo lo relacionado a Harry eran los temas de conversación.
Conversaban y luego cada uno volvía a su puesto en distintos horarios, por lo que nadie sospechaba nada.

Llevaban casi tres meses así, conversando de noche.
Un día, Harry corrió por todo el colegio.
Las lágrimas surcaban su cara, cayendo una tras otra como una lluvia incesante.
Buscaba a Snape, pero no le encontraba.
Corrió y de pronto chocó contra alguien.
Disculpandose rapidamente sin verle se giró para seguir corriendo, pero la persona le tocó el hombro.

-¿Harry?...¿Que pasa?

Por fin había dado con Severus.
Le abrazó con fuerza.
Lloró sobre el hombro de mayor casi por cinco minutos.
La gente que pasaba por alrededor se sorprendía al verlos así, pero seguía de largo al ver la mirada que les otorgaba el profesor de Defensa.
Luego de pasado esos minutos, Snape separó el abrazo y se dirigió con Harry a sus habitaciones para que pudieran hablar en privado.

-Ella no me quiere...

-¿Quien...Ginny?

-Ella...Oh! Severus, yo creía que ella era la mujer de mi vida, pero no puedo perdonar lo que hizo, ni ella quiere que la perdone...

-¿Qué hizo Ginny?

-Ella me engaño...me dejó por otro...

-Por quien...

-Draco...

Eso era un gran problema, su hijo y ahijado tras la misma mujer.
Así que de ella era de quien hablaba Malfoy.
Sabía que no podía decirle nada muy alentador, pero tenía que darle animo.

-Harry...si la amas, lucha por ella...me refiero a que no hagas como si no te importara, porque ella pensara que nunca la quisiste, pero tampoco recurras a la violencia contra Draco...estar abatido es normal, pero tampoco puedes pasar así el resto de tus días, porque cada vez que la veas vas a recordar lo que hizo...perdonala...si la quieres, perdonala, aunque no te pida perdon.

-¿Pero como hago eso?

-Hijo...tienes que descubrirlo tu solo...yo tarde tanto en darme cuenta de que el odio es lo peor, que casi se me olvida lo que es el amor...no dejes que eso te pase...

Harry abrazó a Snape.
Se borró los rastros de lágrimas que aún quedaban.
Salieron de la habitación de Severus y se fueron cada uno a sus clases respectivas.

Al día siguiente, todos comentaban la escena que habían visto.
Algunos aseguraban que habían visto a Harry entrar en la habitación del mayor.
Dumbledore no pudo pasar por alto los comentarios.
Llamó a ambos a su despacho.

-Profesor Snape, Harry, los he citado para aclarar algunos hechos...-dijo cuando las puertas estuvieron bien cerradas- e iré directo al punto...¿Que está pasando? a Harry se le ha visto entrar en sus habitaciones, correr a sus brazos llorando, e incluso, hay alumnos que dicen que se juntan durante las cenas...y eso, creanme, no se ve bien...

-¿Como notaron eso?- pensó Harry en voz alta.

- ¿Notar que Harry?- inquirió el anciano

-¿Como notaron lo de la cena...?-dijo hablando firmemente- pero eso no interesa ahora...Severus, pensé que el ya sabía...

-Nadie lo sabe Harry...

-¿Severus...Harry...se llaman por los nombres?

-Claro...y el motivo es- dijo el oscuro profesor- es que yo soy el padre de Harry...

-¿Su...su padre? ... eso es imposible su padre es...James Potter...

-Es posible...y es cierto, por eso nos hemos estado juntando...-dijo el ojiverde- Señor, no es nada malo lo que hemos estado haciendo, solo conversabamos...

-Entiendo...cuentan con mi confidencialidad...pero cuiden de que nadie los descubra...-dijo el anciano esbozando una sonrisa- yo me encargaré de inventar alguna historia para encubrirlos...

-Gracias

-Ahora, vamos que es casi la hora del desayuno...

Ese día todos miraban raro al profesor Snape y a Harry, pero dejaron de hacerlo cuando al almuerzo se corrió el rumor por todas las mesas de que Harry y Snape estaban trabajando juntos en pociones porque necesitaban a Harry más sabio en esta materia para el duelo final.

Esa tarde en la cena, Severus no veía llegar a Harry.
Todas las mesas estaban casi repletas y no estaba el adolescente entre ellas.
Severus salió.
No le encontró en los baños, ni en el pasillo al comedor.
Le encontró desmayado en las escaleras.
No sabía que tan grave había sido la caída, pero el chico no sangraba, por lo que creyo que se habia desvanecido ahí y que no debía llevarlo a enfermería, que no era necesario.
Pero lo llevó a la sala común de Gryffindor.
Allí le recostó en un sofá.
Le vió atentamente.
No sabía que le tenía así al pobre chico, pero su cara era de angustia.
Y angustia también era lo que sentía mientras el ojiverde no despertaba.
Tardó casi media hora en despertar, por suerte a la cena le quedaban casi cuarenta minutos más.

-¿Qué pasó?-preguntó Harry en cuanto reaccionó.

-Supongo que te desmayaste..debe ser que te preocupa algo...

-Oh! Severus...-dijo el menor escondiendo el rostro- me siento abatido porque terminamos Ginny y yo, además, debo mostrarme fuerte frente a Ron, que no sabe nada del rompimiento, saber que eres mi padre, cuesta asimilarlo, además de los estudios, Voldemort...sobre todo Voldemort...

Y suspirando, volvió a desmayarse.
Al menos Snape sabía de que se trataba.
Buscó pluma y papel en la sala.
Debía subirle el ánimo a Harry como fuera.
Si era necesario llamar a su pasado, lo haría.
Así que escribió un mensaje, llamó a su lechuza y envió el mensaje.
Sabía que iba a llegar rápidamente a destino.
Y rápido como llegó a destino llegó la respuesta.
Él venía en camino.

-Harry...Harry despierta...

La voz del hombre le despertó.
Frente a el estaba Sirius.

-Hola...-y le abrazó por el cuello, radiante- ¡Cuanto tiempo!

Cuando Harry hubo despertado, Severus salió al balcón que había.
Estaba lo suficientemente cerca para verlos, pero no lo bastante para escuchar.

-Por cierto-dijo el joven-¿Quién te llamó?

-Fue el profesor Snape...

-Creo que me conoce mejor de lo que pensé-dijo en voz alta.

-Bueno, al fin de cuentas es tu padre...

-¿Él te lo dijo?

-No, pero lo sé, por conclusión propia...-dijo sonriendo levemente-saqué algunas...por decirlo...cuentas...

-Sirius...no sabes cuanto necesitaba hablar con alguien...

-Lamento decirte Harry que no me quedaré más que está noche...- al ver la confusión del menor explicó- Si, se que ya se me ha encontrado inocente de todo, pero haz dicho que desde hace tiempo necesitabas hablar con alguien...y te equivocaste de persona...

-No, quiero hablar contigo...

-Y te vuelves a equivocar...yo soy tu padrino y Severus es tu padre...

-Pero no hay tanta confianza...

-Y por eso me debo ir, porque si me quedo, el se deprimirá...-el chico le miró nuevamente confundido- Vamos Harry...¿O no haz notado que el tiene sentimientos?

Por fin, luego de esta última frase Harry entendió.
No necesitaba a nadie; tenía a Snape a su lado, a su padre.
Recurrir a otra persona era cruel e innecesario.

-Sirius, no es necesario que te vayas esta noche, ya he entendido...

Snape se había aproximado a la habitación y había escuchado la última frase.

-Harry tiene razón-interrumpió-Además, necesito hablar contigo.

Siguieron a Harry hasta su habitación.
Con magia se cambió de uniforme a pijama.
Se acostó y, aunque le costó enun momento, Severus le dió un beso en la frente al chico, deseándole buenas noches.
Sirius lo arropó y le deseó lo mismo que Snape.

Salieron de Gryffindor y caminaron por los patios.

-No deberías haber apoyado a Harry en que me quedara,sabes que no puedo hacerlo...

-¿Por qué no puedes?- interrogó Snape- eres inocente, los profesores pueden traer visitantes y tenemos que hablar, además...

-No puedo, por ti...

-Eso ya es pasado...

-Pasado sería si te hubiera olvidado, pero me ves venir a tu primer llamado...no puedo quedarme...dile a Harry cuando despierte que puedo venir a verlo otro día.

-Por favor, no te vayas...


X.x

Mucho tiempo sin actualizar...
Y mucha imaginación acumulada, hace que escriba más y esta historia se alargue...
Espero terminarla prontito