Es exactamente un miércoles por la tarde, hoy se cumplieron dos semanas desde que llego Masaru Nishioka el desgraciado profesor de literatura, y te alejara cada vez más de mí.
Me encontraba en mi escritorio estudiando para variar, de repente escuche un -Ritsu-, me separe un poco del escritorio y voltee a ver, era Mio con una ropa que me dejo un poco descolocada, eran unos shorts de mezclilla demasiado cortos, una blusa ajustada blanca de tirantes que no cubría su ombligo y resaltaba sus senos, y para rematar una tímida sonrisa un su bello rostro con la cabeza un poco ladeada mientras me observaba.
-Hermosa- susurre sin darme cuenta, mientras la observaba; ella no pareció darse cuenta de mi pequeño desliz mientras se acercaba, tan absorta estaba en mis pensamientos que cuando me di cuenta ella estaba cara a cara sentada sobre mí con las piernas separadas.
-¿Por qué te vez tan sorprendida?, si te avise que vendría- dijo Mio, mientras quitaba la diadema que sostenía mi cabello y lo dejara en total libertad de cubrirme la vista.
-Nunca me avisaste nada- dije con el ceño levemente fruncido por lo que dijo e hizo.
-Claro que sí, te mande un correo- dijo, mientras mi ceño se fruncía aún más, -Además, ¿Qué hacías estudiando? Si tú nunca lo haces- dijo mientras me miraba; y eso fue la gota que derramo el vaso.
En un arranque de valentía, la tome de las caderas y la acerque aún más a mí, y le dije en un tono calmado -El hecho de que tu no me veas estudiar no significa que no lo haga-, ella se veía sorprendida ante mi acción y palabras, tal parece que la hice perder el equilibrio durante unos segundos, ya que podía sentir sus manos en mis rodillas.
Después de lo que le dije, sin decir una sola palabra se levantó y se fue, dejándome sola en la habitación.
Por la mañana siguiente me encontraba platicando distraídamente con Hime-chan e Ichigo-chan dos chicas lindas de mi clase, pero mi mente seguía en los acontecimientos de ayer, de pronto me percaté de que Mio se alejaba por un pasillo, rumbo a su clase pensé y me decidí a no seguirla, mas mi mirada seguía en ella.
El día transcurría normal, me encontraba paseando por la escuela en lo que terminaba la hora del almuerzo, pero vi algo que me dejo un mal sabor de boca, Mio estaba platicando de no sé qué con Masaru-sensei, y lo peor de todo era que estaba sonriendo, mientras el muy maldito le devolvió la sonrisa y ambos comenzaron a reír; fruncí el ceño y apreté los dientes, contuve mis manos en puños a mis lados para evitar romperle la cara al maldito ese y me aleje rápidamente de allí.
MUY BIEN AQUÍ CONCLUYE EL CH. 2 ESPERO QUE LES GUSTE; UN DICHO: **NO TE ARREPIENTAS DE LO QUE HICISTE, SI NO DE LO QUE NO HICISTE**, ME PREGUNTO SI SABRAN POR QUE LO DIGO? (UNA PISTA: TIENE QUE VER CON LA HISTORIA).
EN EL PROXIMO CAPITULO LES DARE UNA SORPRESA, ESPERO QUE LES GUSTE.
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