¡Hola! Siento que esta historia está por muy buen camino y aunque sea algo e

xtraña a mi me fascina y bueno muchas gracias por comentar y seguirme en todos lados y

sobre todo por esperarla por tantos días. Es hermoso tener apoyo siempre siempre.


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No era un día muy especial que digamos y menos con el estado de ánimo en el que se encontraba, se supone que debía sentirse motivada ya que hoy sería el gran día del viaje al campamento... pero ella se encontraba tensa y un poco molesta. La razón: Bakugou Katsuki.

Peleaban a menudo por cosas sin sentido —o eso pensaba ella— y por eso mismo el rubio había optado por comportarse de forma sumamente grosera para con ella, aunque Ochako interara entenderlo, nunca podía comprender la mal humorada actitud de Bakugou. ¿Cómo se supone que lidiaría con esa situación en el campamento? Ni ella sabía.

Arregló su maleta lo más rápido que pudo esa mañana, Mina la estaba esperando afuera de su habitación y tuvo que apresurarse a una velocidad descomunal ya que se había quedado profundamente dormida la noche anterior, ella seguía entrenando sin piedad, quería preparse para el gran día.

Al salir de su habitación, se encontró con aquella chica quien se encontraba ligeramente abstraída pensando en quién sabe qué.

— Ya podemos irnos —avisó la castaña con una animada sonrisa y la chica rosa asintió enérgicamente antes de comenzar a caminar.


Astutamente pudo evitarlo hasta llegar al transporte que los llevaría hacia las montañas —que era el lugar a donde se dirigían— y aunque quiso sentarse a lado de cualquier compañera de su clase, desafortunadamente Eraserhead la ubicó justo al lado de cierta persona.

— Te toca estar a lado de Bakugou Katsuki.

— Pero... ¿no podría sentarme con alguien más por ahora? —intentó convencerlo—. Es que yo...

— No me interesan los asuntos sentimentales —apuntó audazmente y ella enrojeció—. El orden de la lista es así y debe acatarse.

— ¡PARA NADA! —dijo ella estallando en vergüenza, haciendo un mohín exagerado—. ¡PERO NO ES LO QUE USTED PIENSA!

El profesor se encogió de hombros. No le importaba en lo absoluto. Le dirigió una mirada de advertencia a Ochako antes de retirarse la cual exigía que ella fuese prudente y obediente.

Al dirigirse a su respectivo asiento, no encontró a nadie. Suspiró un tanto aliviada, se sentó a lado de la ventana y cerró los ojos a la espera de que el autobús partiera o peor aún; a que Bakugou llegara. Y aunque éste demoró más que la mierda en llegar, no pudo evitar sentirse incómoda.

Él también pasó de ella de mala gana, ni siquiera le había dirigido la mirada, simplemente se había sentado sin hacer nada. Ochako se regañó mentalmente al sentir la necesidad de hablarle, aunque agradeció poder distraerse al presenciar a sus amigas saludarle. Inesperadamente Deku se sentó delante de ellos junto con Kirishima y ambos le dirigieron una mirada interrogante.

— ¿Qué pasa con tu cara Uraraka? —se burló inocentemente Kirishima, aunque cierta parte de él gozaba de molestar intencionalmente e indirectamente al rubio.

— Luces bastante extraña Ochako-chan —dijo Deku y ni bien Bakugou escuchó su voz, se irguió de inmediato.

— ¿Y a ti qué mierda te importa? —la molestia en su forma de hablar era notoria—. Mejor ocúpate de tus asuntos.

— Pero Kacchan... a mí me importa Ochako —era como si el peli verde gozara de fastidiar a Katsuki con ese tono de sorna—. Yo esperaba sentarme al lado de ella...

— Pues es una puta lástima para ti, estúpido —respondió con una sonrisa cargada de completa ironía—. Así que, si te importa, deja de molestar y date la vuelta.

Torció la boca para evitar insultarlo aún más, si seguía humillando a Deku evidenciaría demasiadas cosas, tuvo que reprimir sus grandes impulsos por soltarle un buen puñetazo y dejarlo inválido. O peor.

— A mí me hubiese gustado sentarme solo y ver unas cuantas chicas lindas en el celular —aunque aquel comentario no tenía nada que ver, Kirishima quería decir cualquier tontería.

— ¡Muy bien chicos, llegará a las montañas aproximadamente en 3 horas! —anunció All Might con una gran sonrisa tatuada—. Les pido que se comporten y sean respetuosos, buen viaje a todos.

Al cabo de hacer aparición, volvió a desaparecer ya que él iba a llegar por su cuenta.

Y al menos la mayoría iba conversando de cualquier cosa, todos estaban de muy buen humor, aparentemente. Yaouyurozu observó a Ochako con intriga, tanto ella como Katsuki parecían tensos, es como si hubiese ocurrido algo no muy convencional entre ellos dos. Y frunció el ceño pensando apropiadamente y con la respectiva madurez característica de ella; podía considerar una exageración, pero tenía que aceptar que Ochako se veía muy diferente ese día, y diferente en el sentido de su comportamiento.

¿Tanto le gustaba Bakugou? Suspiró sin saber qué responder, estaban juntos, al menos debía pensarse bien el consejo que le había dado.

Era sumamente exasperante estar sentado por tres largas y aburridas horas sin poder hacer nada y desde luego que se sentía extremadamente imbecil al estar a lado de ella, porque estaba lo suficientemente molesto con todo mundo como para descargar su ira, pero no con ella, no. Si lo hacía, llamaría la atención en el lugar menos indicado y eso era lo que él menos deseaba, y sin embargo le molestaban tantas cosas acerca de esa tonta castaña que le importaba una mierda todo o eso daba a entender con sus actos idiotas y su cercanía al grupo de retrasados que tenía por amigos.

Y pensar en todas esas estupideces lo colocaban de un humor terrible. Cerró los ojos, quiso rejalarse, no podía hacer nada al respecto, aunque deseara controlar un poco a esa mujer, sería putamente inhumano y enfermo de su parte, pero… no toleraba que Deku… bueno, era naturalmente su rival y… eso. No podía explicarse a sí mismo lo que sentía, pero DETESTABA admitir que aquello podría ser celos.

La curiosidad lo mató y viró los ojos casi inmediatamente para observar a Uraraka, mecánicamente o por inercia necesitaba verla y lo único que pudo percibir fue que ella se encontraba profundamente dormida. Pudo sentirse más tranquilo ya que no tenía que endurecer demasiado sus facciones y relajarse tan solo un momento.

Estaba a punto de quedarse dormido, sus ojos comenzaban a pesarle y sentía que iba a caer en un profundo sueño pero todo se fue al carajo cuando sintió una cálida mano tocar la suya y para él fue tan alarmante que abrió los ojos frenéticamente.

— ¡¿Qué mierda te suce-!?

Uraraka estaba completamente dormida y por lo tanto había dejado caer su mano en la suya y eso fue tan jodidamente molesto y tan irremediablemente incómodo para una persona como él, pero sabía que ella no se tomaría la libertad de hacer ese tipo de cosas con él, pero estuvo a punto de insultarla sin más.

Soltó una maldición en voz baja, en cualquier momento Deku podría percatarse de lo que ambos hacían —por culpa de Uraraka— y por ende necesitaba controlarse, cosa imposible en él.

— Estúpida.


— No pensé que le tuvieses tanto repudio a Uraraka —comentó abrumado Kaminari, él había obsevado la escena del autobús sin duda alguna.

— ¿De qué estás hablando? —preguntó Katsuki haciéndose el desentendido—. ¿Por qué me hablas de la cara redonda así como si nada?

Ambos acababan de llegar a su propia habitación, ya que les habían asignado una donde tendrían que convivir tres personas y Deku era parte de aquella habitación, solo que él se encontraba lavándose la cara. El viaje los había dejado un poco agotados y el momento oportuno para las preguntas incómodas por fin había llegado para Kaminari.

— No entiendo por qué actúas así con ella —comentó con simpleza y sin comprender el descontento que provocaba aquel tema—. Es una buena chica ¿no crees?

— No me molesta —respondió más por obligación y de mala gana—. No te hagas ideas tontas que no tienen nada que ver.

Salió de la habitación para respirar el aire fresco de las montañas y el bosque, al menos ese ambiente le ofrecía tranquilidad. Se mordió el labio tras pensar en Uraraka y sus ganas de tomarla en ese momento, porque quería, porque se sentía necesitado y se sentía tan idiota por necesitar algo de ella en esos momentos y porque ella era la única persona con la que sólo le interesaba tener relaciones. Con el móvil en manos, sus manos comenzaron a tiritar, sabía que podía enviarle un mensaje para encontrarsela y listo, lo peor de todo es que había señal en ese puto sitio y estaba de la mierda, pero había y estaba jodido.

Estaba comenzando a oscurecer y a bajar la temperatura, no había mucho qué hacer. Y sus necesidades la aclamaban, ya que, hacía varios días que ellos no tenían intimidad.

Más estúpido se sentía por todo eso.

— ¿Bakugou-kun?

Instintivamente el mencionado giró hacía la dirección de donde provenía la voz de esa persona en concreto.

— Uraraka ¿huh?

Ochako se removió incómoda desde donde se encontraba, tan solo ella quería hablar normalmente y estar bien en todos los sentidos. Sus ojos chocolates colapsaron con los carmesíes rasgados del rubio, como siempre, irritado ante una situación determinada. Ella no dijo absolutamente nada, se quedó en pausa pensando qué hacer, el rubio frunció el entrecejo y decidió darse la vuelta para retirarse, prefería ir a dormir en vez de pelearse con la castaña por enésima vez. Comenzó a caminar con las manos en los bolsillos, Ochako se sorprendió enormemente porque él estaba dispuesto a largarse dejándola como si nada, no, las cosas no sé podían quedar así.

Corrió tras él tanto como sus piernas lo permitieron, logró alcanzarlo en milésimas de segundo y, sin que él pudiese reaccionar, lo atrapó en un abrazo que, para ella significaba todo lo que no podía decir en esos instantes, todo lo que ella quería decirle y no podía hacerlo. Porque se trataba de Bakugou, una persona diferente del resto, alguien que no solía demostrar afecto alguno ni mucho menos por ella, alguien cuyo carácter indiscutiblemente era incompatible con la palabra afectividad y aunque ella deseara llevar a un punto más alto aquella relación simplemente no podía porque él mismo era la razón de todo eso. Y ella lo había aceptado de esa manera, porque simplemente no podía cambiarlo, no podía hacer cambiar la forma de ser de aquel rubio explosivo.

— ¿Podemos…? —comenzó a decir ella, respirando intranquilamente, puesto que Bakugou se había quedado completamente estático sin realizar ningún tipo de movimiento, sin negar que ella estaba detrás suyo ni mucho menos separándola—. ¿…Estar un momento juntos?

Bakugou no respondió e incluso, se tardó mucho más de la cuenta en hacerlo, porque estaba ligeramente impresionado por aquel acto, sin contar que no esperaba que ella hiciese algo así, mucho menos en un lugar tan expuesto como ese. Pero había algo más en todo eso lo cual lo había hecho serenarse y no sabía de qué se trataba.

— Si eso es lo que deseas —respondió con aparente calma.

Ochako sonrió complacida y agradecida por lograr hacer doblegar a alguien como Katsuki. Al menos esta vez, se sentía bien la cercanía y tranquilidad que le profesaba el rubio, por muy extraño que pareciera le gustaba, porque no estaban como siempre solían estarlo, lo cual era endemoniadamente extraño. ¿Podría ser que Momo tenía razón después de todo?

Pero en definitiva, aquella relación que compartían era absolutamente poco convencional, pero ¿lograría hacer que ese hombre despertara sentimientos más profundos por ella? Tenía que descubrirlo.

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Espero que les haya gustado este capítulo que, si bien no es

muy largo prometo que el proximo si será mucho más explosivo. Y para los que me siguen en otros sitios yo les

haré saber cuando actualizo y cositas así, siempre les responderé con gusto. Nos vemos en la próxima.