SIN CONTROL

Capítulo 3

Cuando, montados en la plateada moto, llegaron al hospital, Sirius pareció reaccionar finalmente, o al menos lo hizo cuando, al final del pasillo del quirófano, vislumbraron a Draco, que paseaba de un lado a otro sin parar. El padrino de Harry se lanzó hacia él como un huracán. Cuando llegó a su lado le agarró de la camisa y comenzó a zarandearle con violencia.

.-¿Dónde está, Draco¡¿Dónde está Harry! –gritó acongojado. Lágrimas se deslizaban por sus mejillas, ganándole terreno al sudor que los nervios le producían.

.-Está en… -hizo una pausa y miró a Remus, en busca de apoyo. El castaño asintió con los ojos llorosos-, en el quirófano. Está en el quirófano.

.-¿Está bien¡Dímelo¡Dime que está bien! –gritó el moreno, sollozando y sin dejar de sacudirle. Y entonces Remus interfirió. Agarró a su pareja de la cintura y tiró de él hacia atrás, haciendo que soltase al rubio y que se girase para abrazarlo con desesperación, sintiendo que su mundo se derrumbaba y, llorando como nunca lo había hecho, ni siquiera con James y Lily-. Dime que está bien, Rem, dímelo por favor –Con la muerte de sus amigos no había dicho absolutamente nada hasta unos días después, cuando Remus entró en el dormitorio que ambos compartían, con Harry, que desde la muerte de sus padres vivía con ellos, en brazos. El pequeño Potter había extendido los brazos hacia su padrino y había dicho: "Pa' y". Entonces el hombre le había mirado y le había cogido, abrazándole con cariño y llorando silenciosamente hasta quedarse dormido.

Lupin nunca lo olvidaría. Había entrado en la habitación un rato después de que Sirius se durmiera. Harry estaba sobre su pecho gorjeando feliz al ver a su padrino descansar después de tanto tiempo.

Y en ese momento lloraba como si le fuese la vida en ello.

.-Vamos Sirius, tranquilo –dijo acariciando suavemente su cabeza, intentando tranquilizarle-. Saldrá de ésta.

.-No, no lo hará –aseguró su amante-. Morirá igual que Lily y James, y me dejará solo. Y tarde o temprano tú también me dejarás solo, y entonces me moriré. Si tú me dejas Remus, me moriré contigo.

.-No digas tonterías Sirius, nadie te dejará solo. Harry saldrá de ésta, y yo nunca te abandonaré, cariño, te lo prometo.

El hombre no dijo nada, simplemente se abrazó a él con más fuerza. Enterró su cara en el cuello de Remus e intentó tranquilizarse.


Draco les explicaba lo que había ocurrido antes del accidente de Harry. Sirius se apoyaba en el pecho de Remus, y éste estaba recostado contra la pared, al igual que Draco. Ambos le miraban con atención.

En el momento en que llegó a la parte en que Lavender y él fueron pillados por Harry en la cama, Sirius pegó un salto y levantó la mano dispuesto a pegarle, pero Remus le sujetó y le miró a los ojos, rogándole que le dejara continuar.

Una vez que Draco terminó el relato, después de decirles que Lavender debió de haberle drogado, la pareja le miró. Sirius enfadado, Remus comprensivo.

.-Yo… es culpa mía –susurró Draco apesadumbrado-. Si no hubiese ido a su casa nada de esto hubiera pasado.

.-Tienes razón, es culpa tuya –dijo Sirius venenosamente, echándole en cara que Harry estuviera siendo atendido por médicos en ese momento-. Creo que será mejor que te alejes de mi ahijado.

.-Sirius, no seas así –reprochó Remus, se había fijado en que Draco tenía la cabeza gacha, y su cuerpo se convulsionaba casi imperceptiblemente. Se acercó a él y le rodeó con sus brazos, suavemente-. Tranquilo Draco, tú no tienes la culpa de nada.

.-Remus… yo… -comenzó el rubio entre lágrimas-, Harry es mi mejor amigo… nunca hubiera querido que le pasara esto… yo… de verdad le quiero…

.-Lo sabemos Draco… nadie te culpa por lo sucedido –miró con reproche a Sirius, que estaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

.-No, si ahora será culpa mía –repuso éste con sarcasmo, mirando al rubio molesto.

.-Cállate Sirius –dijo el castaño, comenzando a enfadarse también-. Si mal no recuerdo los padres de James te culparon a ti de lo que le había sucedido, a pesar de que no habías hecho nada. ¿Quieres que Draco se sienta igual de miserable que tú entonces?

.-No… -susurró el moreno.

.-Entonces no digas más –reprochó su pareja, ya realmente enfadado.

Estuvieron un rato en silencio. Draco abrazado aún a Remus y éste acariciando su espalda ausentemente, tranquilizándole poco a poco.

Sirius se apoyaba en la pared, cubriéndose la cara con las manos, cuando el médico que había estado con Harry en el quirófano les llamó la atención.

.-Disculpen… -dijo-. ¿Familiares de Harry Potter?

Inmediatamente Sirius se irguió y se acercó al hombre, mirándole preocupado.

.-Soy su padrino¿qué le ocurre¿Está bien? –preguntó.

.-Soy el doctor Terinsford. El señor Potter ha superado la operación con éxito, pero su estado es muy delicado. Si en unas horas no despierta oficialmente dudo mucho que luego lo haga –explicó el doctor.

.-¿Cuántas horas? –preguntó Remus, aún sin soltar a Draco.

.-Veinticuatro.

.-¿Podemos verle? –preguntó de nuevo Sirius.

.-Solo uno. Esta noche puede quedarse alguien con él. Mañana podrá ser sustituido.

.-Doctor¿podríamos hablar un momento? –preguntó Remus, señalando a su pareja.

El hombre asintió y Sirius se acercó al castaño y a Draco.

.-Creo que será mejor que Draco se quede hoy con él. Lleva mucho más tiempo esperando verle. Mañana podrás venir tú –añadió el castaño al ver la mueca de desagrado de su amante.

Sirius no dijo nada, sólo se quedó callado unos segundos y luego miró alternativamente a Draco y a Remus. Vio tan desgraciado y culpable al rubio que no pudo negarse a la proposición de su pareja y asintió levemente, mirando a Draco con tristeza.

.-¿Puedes dejarnos un momento solos, Rem? –preguntó suavemente. Sin dudarlo, Remus se alejó para hablar con el médico y decirle que sería el rubio el que se quedaría esa noche allí.

.-Sirius… yo… -Draco agachó la cabeza, apenado-, lo siento.

.-No lo sientas Draco, me he comportado como un crío. Estoy seguro de que tú no le harías eso a Harry, pero me he dejado llevar. Lo siento.

El menor de los Malfoy se acercó a él y le abrazó con cariño, sonriendo suavemente.

.-Gracias por dejarme pasar la noche aquí, es muy importante para mí –dijo.

.-No creas que te hubiera dejado si no hubiese sido por Remus –sonrió-. Pero lo sé. Sé que de algún modo te sientes culpable, aunque dudo que lo seas, y que quieras pasar la noche con Harry. Y me alegro. En cierto modo sé que con nadie estará más seguro que contigo.


Era ya tarde, Draco estaba sentado en un sillón junto a la cama de su amigo y le miraba con los ojos brillantes. Estaba en mejor estado que cuando le habían encontrado, pero no por eso se encontraba fuera de peligro.

Tenía parte de la cabeza vendada, su brazo derecho y pierna izquierda estaban sujetados por unos soportes, y su torso desnudo se encontraba enteramente vendado. Una aguja en sus venas le suministraba el suero a través del cual se alimentaba, multitud de cables conectaban su cuerpo a las máquinas, que le indicaban que seguía con vida, y un tubo colocado en su boca le permitía respirar. Era tan lamentable…

Una lágrima corrió por la mejilla del rubio al recordar que su amigo estaba así por su culpa. Se sentía fatal. Acarició el cabello del chico en el lugar en que su cabeza no estaba vendada, y dejó que sus lágrimas corrieran libres al notar su suavidad. Cómo le gustaba pasar la mano por él y dejar que las hebras oscuras acariciasen sus dedos.

Su rostro moreno se veía demasiado pálido para su gusto, y bajo sus preciosos ojos verdes, suavemente cerrados, se vislumbraban unas oscuras ojeras. Acarició la violácea marca en su mejilla izquierda y, seguidamente, sus pálidos labios. No sabía por qué hacía eso, era demasiado extraño.

De repente se sintió como basura. No merecía ser amigo de Harry después de lo que había hecho. Se sentía tan miserable…

Acarició la mejilla del moreno y se inclinó hacia él para besarle suavemente en la frente. La tenía húmeda y caliente. Fiebre. Maldita fuera… Se levantó de la silla y se apoyó en una de las paredes en sombras de la habitación, obligándose a estar lejos de Harry por si despertaba y no quería verlo.

Las horas fueron pasando lentamente y, poco a poco, Draco se iba deslizando por la pared, hasta que quedó sentado en el suelo, con las piernas unidas en su pecho, los brazos cruzados sobre sus rodillas y su cabeza apoyada en ellos.

Fue sobre las cuatro de la madrugada que al fin se durmió. Estaba cansado, y no ayudaba mucho el hecho de que se hubiera pasado siete horas pululando por el hospital, cuatro en el pasillo y tres en la habitación, mirando a Harry y velando por su descanso.

Incluso viéndole en ese precario estado, había algo que bailaba en su estómago cuando le miraba, se sentía como un crío inseguro y a la vez un adolescente hormonal. Su corazón se rompía en pequeños trocitos cada vez que pensaba que lo que le estaba pasando a su compañero de toda la vida era por su culpa.


Cuando despertó ya no estaba sentado en el suelo, sino en el amplio sillón junto a la cama de Harry, que le miraba con los ojos semi cerrados.

.-¿Qué haces aquí? –preguntó fríamente, con voz ronca y seca.

.-Cuidar de ti –repuso el rubio, al parecer tranquilamente, aunque por dentro su cuerpo bullía de actividad-. Asegurarme de que estás bien.

.-De acuerdo, ya me ves, estoy bien. Ahora vete, no quiero verte.

.-Harry, yo… -comenzó.

.-He dicho que te vayas –repitió el moreno, el entrecejo fruncido y los dientes fuertemente apretados-. Ya has hecho suficiente por mí.

Draco notó el duro reproche en su voz, a pesar de que ésta no era más que un susurro por culpa de la falta de fuerzas y de la debilidad, y se sintió dolido, aunque supo que Harry tenía razón. Ya había hecho demasiado. Su amigo había querido a Lavender con locura y, por su maldita culpa, ya no estaba con ella. Supo que debía marcharse y dejar que el asunto se enfriara, pues le resultaría mucho más fácil hablar con Harry entonces.

.-Lo siento –murmuró antes de levantarse y avanzar hacia la puerta. Cuando su mano había asido el pomo se giró para mirar a Harry una vez más. Gracias a Dios que había despertado. Aunque en ese momento su compañero no fuera capaz ni de mirarle sabía que era mejor eso a que se quedara en coma. No hubiera soportado que eso ocurriese.

Nuevamente volteó la cabeza. Sabía que tenía por delante una buena temporada sin su mejor amigo, pero también sabía que se lo merecía, aunque le doliera en el alma tener que separarse de él.

Sentía las lágrimas deslizarse por su pálido rostro mientras recorría los pasillos del hospital lentamente, temiendo separarse por mucho tiempo de su compañero de la infancia. Pero sabía que debía ser así; Harry necesitaba tiempo para perdonarle y él… también.

Salió del edificio, se dirigió a la parada de taxis más cercana y montó en el primer coche que vio.

Y se fue. Ninguno de los que le conocían hubiera creído que no le verían durante cuatro años.


Hola! Os gustó? Este cap. va dedicado a todos aquellos que hayan sufrido un accidente de este tipo, en especial a mi tío Aquilino, que murió en un accidente de tráfico hace diecisiete años. Y deciros que cuidado con los coches. Muchos besos a todos! Reviews porfa!

zephyrpotter: Bueno, Draco llorando... es un drama, no? Draco TIENE que llorar xD Soy cruel… :'( Me alegra que te guste y me satisface ir bien. Muchas gracias por tu review! Mil besos!

·PaddyPau·

Miembro de muchas órdenes