Disclaimer:Los personajes son propiedad de Mondo Media. La historia me pertenece y está creada con el fin de entretener, sin fines de lucro.
El gris es el principio
Estaba lloviendo a cántaros, las insistentes gotas de agua nublaban continuamente su visión, a la par que no se oía absolutamente nada debido al constante chapoteo contra el rígido suelo. Un auto rebasó a máxima velocidad por poco empapándola por completo, se apartó un segundo antes de que se mojara más de lo que ya goteaba. Aferró con su mano más fuerte la de uno de sus retoños, para evitar que se le resbalara entre la constante humedad que predominaba.
─Lani, agarra bien fuerte la mano de tu hermano. Did, procura no soltarme por nada del mundo, ¿bien? ─medio gritó para hacerse escuchar por encima de la intensa cacofonía de las interminables gotas de agua.
Lammy observó lo que sería su resguardo por lo pronto, aquel techo de una casa. Guió a los pequeños con ella y se colocaron debajo del mismo. Respiró tranquila por primera vez desde que saliera a buscar a sus niños del parvulario. Soltó un suspiro, sosteniéndose el pecho. Un tirón de su pilotín lila la sacó de su sopor.
─Mami, ¿estás bien? ─preguntó preocupado Lani, con sus ojitos azules sobre ella, con una gran inquietud pesando en ellos.
La madre lo observó con ternura para luego posar su mirada en Luke y Did, los tres se veían tan graciosos con sus pilotines de un amarillo chillón cubriendo sus cuerpitos hasta las raspadas rodillas, y la capucha con orejitas de osito, dejando entrever únicamente sus coloridos y húmedos mechones de cabello colándose por allí, y aquellas botitas de lluvia rojas, todas cubiertas de barro y hojas caoba secas, como si el otoño en su máxima expresión estuviera representado en el calzado de unos niños.
Cayó en la cuenta de que estaban empapadísimos, y el clima frío que los rodeaba se hacía cada vez más gélido.
─Sí, sí, estoy bien─respondió la pregunta finalmente, restándole importancia, para luego tomar en brazos a Lani intentando proporcionarle algo de su calor, meciéndose en el proceso recordando cuando tan sólo eran unos bebés regordetes.
Luke y Did se miraron entre sí, frunciendo levemente el ceño.
─Mami─llamaron al unísono─nosotros también tenemos frío─replicaron en un tono berrinchudo, extendiendo sus bracitos hacia ella.
Sí, a veces resultaba difícil lidiar con trillizos, y a sabiondas de que no podría alzarlos a los tres de manera simultánea, más bien cuatro, recordó, debido a su incipiente más reciente y último (esperaba) embarazo, dejó lentamente a Lani en el suelo y se agachó con dificultad, atrayendo hacia su pecho a los tres infantes de cinco años.
─Escuchen─les pidió, abrazándolos más fuerte─ Nos quedaremos aquí hasta que papá venga a buscarnos, ¿bien? ─les explicó, intercalando su mirada en los tres─ Hasta entonces, nos resguardaremos de la lluvia aquí.
Los trillis asintieron a la vez, repetidas veces. Y así, abrazados todos juntos cual rebaño de ovejitas, Lammy se perdió en sus cavilaciones.
¿Cómo era posible que el día más soleado de la temporada diera un giro tan abrupto hasta asemejarse al fin del mundo? La lluvia no cesaba ni un poco, pareciera como si el Sol no diera abasto, imposibilitándose su labor de vencer a las grises nubes esponjadas que lo enfrentaban sin cesar.
Realmente estaba cansada, luego de batallar en una lucha desigual contra la tormenta donde el feroz viento intentaba romper su resistente paraguas volándolo, tratando de doblegarlo a su merced. Pero lo había logrado, ir a buscar a sus niños al jodidamente lejos parvulario.
Debía tener una pinta de loca, con los húmedos mechones violáceos desparramados por todas direcciones, el piloto chorreando agua por todas partes, más su vientre de seis meses, acogedoramente resguardado debajo de tantas capas de ropa de batalla con que se había vestido y preparado.
Y a las corridas llevando consigo a tres revoltosos niños, corriendo prácticamente, buscando refugio de la torrencial tormenta, hicieron estragos en Lammy, logrando que el sopor la embargara, generando así que a pesar de toda la caótica situación, se durmiera ahí, mojada hasta el alma, rodeando fuertemente con sus brazos a Luke, Did y Lani.
…
Las gotas caían a borbotones sobre el coche, interminablemente. El parabrisas parecía exhausto, de aquí a allá, intentando aclarar aun tan sólo un poco la vista del camino.
Ni un alma paseaba por las calles con ese temporal, a sabiondas de que no terminaría bien. Su azul mirada observaba de tanto en tanto por las ventanillas laterales, en busca de su amada e hijos, tarea que se dificultaba debido a las cataratas que caían embravecidas contra los cristales.
El punto era que no tenía conocimiento acerca de una dirección determinada en dónde encontrarlos.
Viró en una calle que bifurcaba el camino, y allí, los encontró.
Bajó del auto abriendo su paraguas azul caminando hacia ellos, haciendo golpear la suela de sus zapatos en los grandes charcos que no dejaban de ser interrumpidos por las gotas que sobre ellos caían incesantemente.
Cuando estuvo a un paso de ellos, lo primero que hizo fue fruncir el entrecejo, ¿cómo era posible que Lammy se durmiera en medio de la nada con una fuerte tormenta azotando su alrededor? Pero luego, reemplazó su ceño fruncido observándolos con ternura, y recordó a Lammy de los días anteriores: Lammy con una incipiente barriga yendo de acá para allá corriendo a Did, Luke y Lani que no dejaban de dar vueltas por toda la casa embarrando todo a su paso; Lammy alcanzándolos al fin con un acogedor abrazo, logrando ensuciarse ella también de aquel barro, Lammy llevando a bañarse a los niños, Lammy lavando cantidades de ropa, Lammy planchando a la vez que cabeceaba del sueño, Lammy preparando la cena que tan gustoso disfrutaría, Lammy recibiéndolo con una sonrisa luego de su agotador día de trabajo… Lammy, Lammy, Lammy.
¿Cómo no iba a estar cansada? Su dulce y gruñona Lammy.
Se acercó aún más a ellos agachándose a su altura, los trillizos debieron percatarse de aquello ya que levantaron sus caritas de entre los brazos de su madre y le dirigieron una mirada cargada de sueño a su persona, mas aquel sopor desapareció de sus ojitos para llenarse de euforia al vislumbrar a su padre allí, junto a ellos.
Cuando los niños se abalanzaron hacia él, soltó el paraguas y les devolvió el tierno gesto, luego observó a Lammy, aún profundamente dormida.
Dejó momentáneamente de atrapar entre sus brazos a sus retoños y se dispuso a despertar a la dormilona. Se acercó a ella y comenzó a sacudirla levemente.
─Lammy…─llamaba con ternura y suavidad─vamos, despierta mi ovejita─intentaba sacarla de su profundo sueño.
Anotó que sus esfuerzos habían dado resultado cuando aquellos orbes lilas en los que Splendid se había perdido más de una vez, se abrieron perezosamente, expresando confusión y letargo.
─¿Splendid…?─Preguntó, carcomida por el desconcierto que trae el despertar─ ¿Qué…?─iba a inquirir, pero luego, el sonar de las gotas cayendo logró que por fin acomodara los hechos en su mente.
Splendid le sonrió cándidamente como pocas personas sabían que podía (creían que era un estúpido de renombre) para seguidamente levantarse y ofrecerle la mano a la mujer, ante tres atentos pares de ojos.
Despacio y sin prisa, todos de la mano arremolinados como podían bajo aquel único paraguas azul (ya que el de Lammy había quedado destrozado), se dirigieron hacia el coche que los llevaría a su acogedor hogar.
Mientras Lammy se abrochaba el cinturón en el asiento del copiloto, Splendid hacía lo mismo con Lani, Luke y Did en el asiento trasero, tarea que se veía dificultada al caer los tres desplomados al momento en que sintieron el cálido interior del auto.
─Splendid─llamó Lammy, mientras acariciaba cariñosamente su vientre.
─¿Qué sucede? ─respondió el de cabellos azules a la par que también depositaba su mano sobre las de su amada.
─Bueno, no es nada malo ni nada de eso─comenzó Lammy─Sólo que… soñé que nuestro bebé era una tierna niña─sonrió dulcemente, sin apartar la mirada de su barriga─tenía unos preciosos bucles azules… ─posó su mano sobre la de su marido, y lo observó fijamente─sé que decidimos que no sabríamos el sexo hasta que nazca, pero… estoy segura que será niña.
Splendid apretujó ligeramente la mano femenina, a la par que dirigía una mirada a los tres niños que tan plácidamente descansaban, ajenos a todo.
─Bueno─habló firmemente─supongo que no tendré que preocuparme de cuidarla de los buitres─bromeó, ante la mirada divertida de la fémina─seremos cuatro contra uno, ¿no es así?
─Sí, así es─afirmó ella.
Luego, Lammy posó su mano que tan firmemente sostenía en su vientre, sobre la mejilla de Splendid y se acercó para depositar sus labios sobre los de él en un gesto inocente. El hombre a su vez rodeó las mejillas de ella con sus toscas manos, aceptando ese beso como suyo y sólo suyo, ignorando el perpetrar de las gotas cayendo una tras otra sin parar ni un suspiro.
Después de todo, la tormenta no había arruinado el día.
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Notas de autor
Hola de nuevo! Espero hayan disfrutado la lectura, cada vez adoro más escribir sobre la familia Lammy-Splendid, simplemente los amo (L
Gracias por leer!
CornPie~
