Disclaimer: Los personajes no nos pertenecen (quitando a Angeline, Catherine y Sophie. No hacemos esto con ánimo de lucro, porque los personajes son de Rowling, y JK no hay más que una.

Muchísimas gracias a Clara-Black, Revés Potter, fd-potter, Kry e Isilme Lupin por los reviews en el capítulo anterior. En cuanto nos veamos libres de exámenes, empezaremos a contestarlos.

Ahora, BlackandGoldGirls featuring, os presenta…

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Tercer capítulo

-Nenitaa-sollozó Catherine antes de saltar sobre su prima y abrazarla con todas sus fuerzas.-No vuelvas a darme nunca un susto así… casi me muero…

-Está bien, Catherine, deja respirar a tu prima-dijo su abuela esbozando una sonrisa, antes de acercarse y depositar un beso en la frente de su nieta mayor… por solo tres semanas.

-¿Qué ocurrió?-preguntó Sophie luego.

-No lo sé… estabas nadando, y de repente llegó Peter contigo en brazos…-explicó Cat con suavidad.

-Cielos…-musitó la chica-¿Dónde están? Es que quiero darles las gracias-dijo con cansancio.

-Esos agradables muchachos están en el pasillo esperando a que despiertes… ahora voy a avisarles de que entren-dijo Angeline.-Si me necesitas, estaré en el pasillo-dijo su abuela con una tierna sonrisa, antes de salir del dormitorio.

-¿Qué pasó?-preguntó Sophie, ahora que su abuela se había ido.

-De verdad, cielo, no lo sé, de repente llegó Peter contigo en brazos y… y…-respiró profundamente, intentando calmarse, cuando los chicos entraron.- Bueno, nenita, voy a hacerle compañía a la abuela-dijo luego, antes de dedicarles una sonrisa tierna a los chicos-Sed buenos.

Y sin añadir más, salió de la habitación.

-¿Cómo te sientes?-preguntó James, con suavidad. Remus estaba de un color rosa bastante mono, pero no parecía dispuesto a hablar.

-Bien, supongo…-dijo ella, antes de volverse hacia Peter y dirigirle una cansada sonrisa-Gracias, según me dijo Cat, si no fuese por ti, me habría ahogado-murmuró con suavidad.

Peter se ruborizó, y esbozó una tímida sonrisa, mientras se revolvía el pelo, nervioso.

-Yo te saqué del agua, pero… fue Remus el que te hizo el boca a boca, que yo no sabía…-reconoció con suavidad.

Inexplicablemente, Sophie enrojeció, antes de mirar a Remus y esbozar una sonrisa de gratitud.

-Gracias a ti también, Remus-dijo con ternura.

El chico la miró a los ojos, con intensidad, y ella pudo apreciar que eran dorados… dorados como los de su ángel…

-Bueno, nosotros vamos a ver si tu abuela necesita algo-dijo James llevándose a Peter agarrado de la camiseta.

-Si, y yo voy a ver si Cat se encuentra bien-dijo Sirius luego, antes de dedicarle una sonrisa ladeada, y salir con los otros dos de la habitación.

-Niños míos, no sé en que forma podré agradeceros que hayáis salvado a mi niña-dijo Angeline con suavidad.-Pero, se me ocurre que vosotros dos podríais acompañarme a tomar una tila a la cafetería, porque no me encuentro muy bien-les dijo a James y Peter.

-¿Quieres que vaya yo, abuela?-se ofreció Catherine con suavidad.

-No, cielo, no. Quédate aquí y descansa, luego te irás a casa-le respondió ella con suavidad, antes de volverse hacia Sirius.-¿Te importaría hacerle compañía un rato?-preguntó con suavidad.

-En absoluto-respondió él con una sonrisa ladeada.

-De acuerdo, volvemos en un rato-dijo Angeline antes de irse, acompañada por James y Peter, cada uno de un brazo.

Sirius se arrodilló delante de Catherine, que estaba sentada en uno de los bancos de la sala de espera, y le tomó las manos entre las suyas, antes de mirarla a los ojos, detenida e intensamente.

-¿Te encuentras bien?-preguntó con suavidad, antes de, con delicadeza, ponerle un mechón de pelo tras la oreja.

-Si, claro-replicó-No he sido yo la que se ha ahogado-dijo luego con un amago de sonrisa.

-Lo sé, pequeña, a ti no te hubiese pasado nunca-dijo Sirius con la voz ligeramente ronca, soltándole las manos.

-¿Ah no?-preguntó ella con una pequeña sonrisa, soltando una mano de las de él y enganchando uno de sus largos mechones de pelo negro.

-No, porque a ti nunca te hubiese dejado sola… ya sabes… eres demasiado…-alzó la ceja y la miró de arriba abajo- pequeña, podría venir un tiburón y devorarte… y no le voy a dejar ese privilegio a nadie-dijo él con una pícara sonrisa.

Cathy soltó una carcajada indignada.

-Por el cielo, Sirius, mi prima está en ese cuarto, y no piensas más que en satisfacerte.

-Satisfacernos-matizó él con una sonrisa.

-Me da igual-dijo ella ahogando una risita-Eres un depravado-dijo luego, sin embargo, sonriendo.

-Puede-admitió él-Pero he logrado que te rías…

Ella lo miró a los ojos, grises y penetrantes. Y al mismo tiempo, él se hundió en sus profundidades azules…

Tras olvidar la vergüenza inicial, Remus se arrodilló al lado de la cama, y tomó una mano de Sophie entre las suyas.

-¿Estás bien?-preguntó con suavidad, acariciándole las manos, y mirándola a los ojos.

-Sí, supongo…

-No me engañes-murmuró él con suavidad.

-No te engaño, Remus, estoy bien-dijo ella forzando una sonrisa.

-Recuerda que soy tu ángel, y no puedes engañarme-dijo él con una sonrisa ladeada.

Ella enrojeció, y él soltó una risita, antes de incorporarse y darle un suave beso en la frente.

-Es un placer ser tu ángel… y fue un placer salvarte la vida-murmuró el chico antes de salir de la habitación.

Catherine no entendía que hacía una de las manos de Sirius agarrándola suavemente de la barbilla, ni por qué se estaba acercando tanto a sus labios, pero, justo en aquel momento, llegó su abuela con James y Peter, y ellos se separaron. Pero Sirius le envió una mirada de advertencia, como diciéndole que de esa no se salvaba…

-Bien, muchachos, ahora que estáis los cuatro, quería pediros un favor-dijo Angeline mirando con dulzura a los cuatro merodeadores-Cuando mi nieta Sophie salga del hospital, haremos una cena en mi casa, y, mientras tanto, me agradaría que acompañaseis a Catherine a casa, ya que yo me quedaré esta noche con Sophie.

-Claro, señora De la Croix, está en buenas manos-dijo Sirius poniendo una mano en el hombro de Cat, haciendo que se estremeciese.

-Abuela… me quedo yo… tu ya no estás para estos trotes-dijo la chica con preocupación-Vete a casa, yo me quedo con Sophie-dijo con suavidad.

-No te atrevas a llamarme vieja-dijo su abuela blandiendo un dedo ante su rostro-Y tu a casa ahora mismo-gruñó.

Catherine asintió, y dejó que Sirius le rodease la cintura con un brazo, mientras bajaban por las escaleras del centro medico.

Se había hecho de noche, y los chicos tenían que tomar el camino contrario para irse a su casa, y sin embargo, allí estaban, acompañando a Catherine para dejarla a salvo en su casa.

-Chicos, iros a casa, yo puedo ir sola, y vuestros padres estarán preocupados-dijo con una sonrisa.-Nadie me va a atacar…

-De verdad, Cat, preferimos ir contigo-susurró Sirius, con el brazo todavía en su cintura.

-Es cierto, pero lleva razón-murmuró Remus.-Dorea debe estar preocupada-añadió.

-¡Dorea!-Sirius miró a Catherine preocupado.-La mujer de mi vida preocupada por mi… eso no se puede permitir…

-¿Quién es Dorea?-preguntó Catherine sorprendida.

-El amor de mi vida, la mejor cocinera del mundo, y la madre de James-explicó el moreno.-Chicos, mejor iros a casa, decidle a Dorea que no tardaré, y que voy a acompañar a Cat.

Remus asintió, pero James dudó un momento, sin embargo, cuando disimuladamente, Sirius alzó una ceja, el chico de gafas agarró a Peter de la camiseta y se lo llevó medio arrastras.

-No tardes demasiado-dijo guiñándole un ojo.

Sirius miró a Catherine, que había alzado una ceja, sugerentemente, y le dedicó una sonrisa, a la que ella correspondió, pícara.

-¿Tanto teatro para quedarte a solas conmigo?-preguntó mientras avanzaban hacia su casa, que ya se perfilaba, en la oscuridad.

-En parte-dijo Sirius-Pero, la verdad, es que no quiero que la madre de James se preocupe… ya tiene suficientes problemas, y nosotros, como mejor estamos, es solos.

Catherine soltó una risita, y abrió la verja del jardín, dejando a Sirius pasar tras ella, antes de cerrarla y pasar la llave.

-Después voy a necesitar salir-dijo el moreno con una sonrisa.

-¿Qué te hace pensar que vas a salir?-replicó ella caminando ante él, sin volverse.

-¿Me estás secuestrando?-preguntó él con una divertida sonrisa.

-Si quieres llamarlo así…-dijo ella llegando a la puerta de entrada y apoyándose en ella, esperando a que él llegase a ella.-¿Quieres pasar?-preguntó alzando una ceja.

-Solo si me lo ordenas-replicó él apoyando las manos en la puerta, a ambos lados de la chica.

-A ver, Sirius, hablo en serio… ¿Viniste a acompañarme para quedarte en la puerta?-preguntó con suavidad, mirándolo a los ojos.

Sirius tenía muchos adjetivos para describirlo, pero el que más lo caracterizaba, para todo, era directo.

-En realidad, vine, básicamente, para acabar lo que no hemos podido en el centro médico-dijo jugueteando con uno de sus mechones de pelo.

Ella desvió la mirada. Sirius iba a lo que iba, como ella. Aquello era bueno, porque así ninguno de los dos lo pasaría mal por malentendidos.

-Pues ya va siendo hora de que empieces a acabarlo, ¿no crees?

-Acábalo tú-retó él, acercándose a ella peligrosamente.

-No me apetece-dijo ella poniéndose de puntillas, para hacer que sus narices se rozasen.

- Pues a mi tampoco-replicó él esbozando una media sonrisa, antes de hacer que sus labios se rozasen.

-No, si al final va a resultar que eres un cortado-dijo ella.

-No, nena, porque, resulta que estás hablando con Sirius Black-dijo antes de atrapar sus labios, con suavidad, y succionando levemente, antes de deslizar la lengua por su labio inferior, y pasar las manos, de la puerta a su cintura, con suavidad. Una de las manos de Cat se soltó de la camiseta de Sirius y tanteó la manija de la puerta, para abrirla, con el resultado de que ambos cayeron hacia atrás.

Sirius frenó la caída con una mano contra el suelo, y evitó que Catherine se diese de espaldas, aferrándola de la cintura contra su cuerpo.

Mentalmente, dio gracias al Quidditch, porque sin sus brazos de bateador nunca habría podido frenar el golpe, y todo aquello sin separarse de los labios de la chica.

Cat rompió el beso y lo miró a los ojos, con una sonrisa.

-Me gustaría poder sentarme, o acostarme, o lo que quieras, en una superficie distinta a tu mano en mi culo-dijo con suavidad.

-Pero reconoce, preciosa, que te gusta tenerme así-dijo antes de levantarse y ayudarla a incorporarse.

La chica se soltó de su mano y cerró la puerta de la calle, antes de volverse hacia él y repasarlo con la mirada de arriba abajo.

Se acercó a él, con aquellos andares de gata en celo, y lo agarró de la camiseta, mientras lo conducía hacia el sofá.

-Si eres tan amable de recordarme por donde íbamos-dijo obligándolo a sentarse-Me ahorras trabajo-añadió poniendo acento francés al hacerlo.

El chico alzo una ceja, mirándola allí, tan canija, delante de él. Parecía increíble que aquella cosa menuda pudiese tener tanta sensualidad.

Ella esbozó una sonrisa.

-Mais sera possible, tu n'as pas de l'initiative -murmuró con disgusto, en francés, antes de sentarse a horcajadas sobre él.

Sirius colocó una mano en su nuca, antes de atraerla hacia él y besarla con creciente intensidad. Las manos de ella se escurrieron por su camiseta, y empezaron a palpar los abdominales que había visto antes en la playa. A parte, las manos de Sirius tampoco estaban quietas, puesto que, ahora, las dos vagaban por el cuerpo de la chica. Una acariciando su espalda bajo la camiseta, y la otra subiendo a toda velocidad por su pierna.

Ella se separo de él, y le dedicó una sonrisa, antes de agarrarle las manos y dejarlas en el sofá.

-Ah, non, tu vas trop rapide pour moi-dijo ella con una sonrisa.

-Cat, me estás poniendo enfermo… primero me dices que no tengo iniciativa, luego que voy demasiado rápido… y me pone loco que me hables en francés-dijo el moreno con la voz ronca.

-Te pone más o menos loco que esto-susurró ella antes de inclinarse y mordisquear el lóbulo de la oreja de Sirius, con suavidad.

El moreno intentó controlarse, no caer en el jueguecito de la castaña, pero es que lo estaba poniendo verdaderamente enfermo.

Se separó de ella, y la miró a los ojos, poniéndole el pelo tras las orejas.

-¿Te encuentras bien?-preguntó con suavidad.

-Claro, Sirius-dijo ella con una sonrisa.-Es solo que, a ver, veamos… Estás bueno, estamos solos en kilómetro y medio a la redonda, me pones, y necesito que alguien me consuele…

El moreno respiró profundamente. Estaba acostumbrado a presas fáciles, con las que jugar y luego dejar… pero Catherine era como él, ella también jugaba, y cuando en eso juegan dos personas, el resultado puede ser… explosivo…

-Cat, mira, mejor te das una ducha, y luego… te metes en camita y duermes-dijo con una sonrisa.-Pero si me pides mazapán, te voy a dar mazapán…

-Ah, que quieres hacerlo en la ducha y en mi cama… ay, chico malo-dijo ella con una sonrisa.

Sirius alzó una ceja.

-Hablo en serio, Catherine.

Ella lo miró a los ojos. No acostumbraba a llamarla por su nombre.

-Yo también-replicó luego, desafiante.

El moreno le acarició las mejillas con suavidad. Antes de depositar un beso en sus labios.

-¿Eres virgen?-preguntó con suavidad, mientras acariciaba su mejilla con delicadeza.

-Estás de coña, ¿no?-replicó ella con una sonrisa.-¿Crees que le entregaría mi virginidad a un tío que conozco desde ayer?

Sirius sonrió, complacido, y empezó a besarla con suavidad. Ella deslizó las manos por dentro de la camiseta del chico, deleitándose en sus músculos, antes de que él metiese las manos bajo la falda de Cat, al tiempo que sus labios bajaban por la garganta de la chica, haciendo que soltase entrecortados suspiros.

Suavemente, se separó del chico, y le tomó las manos entre las suyas.

-¿Te apetece darte un baño en un Jacuzzi?-preguntó besándole la comisura de los labios.

Y sin esperar respuesta, se sacó de encima de él, y lo tomó de una mano, para llevarlo hacia arriba, al baño.

Y sin embargo, sus propias palabras, resonaron en su cabeza ¿Crees que le entregaría mi virginidad a un tío que conozco desde ayer?... docenas de veces había estado a punto de acostarse con tíos… pero nunca era el indicado… lo que sentía por ellos no provenía del lugar indicado… y, sin embargo, con Sirius… pasaba lo mismo que con el resto. No lo conocía, no sentía ese ahogo en el fondo del pecho, que se supone que debería sentir…

-Sirius, espera-murmuró, mientras él besaba su cuello con suavidad.

-Dime-dijo él, mirándola a los ojos con intensidad.

-Yo… bueno, yo te mentí-murmuró desviando la mirada.

-¿En que?-preguntó él con una ligera intuición.

-Que… yo… soy… virgen, y…

-No estás preparada, lo entiendo, nena, lo entiendo-dijo acariciándole una mejilla con suavidad.

-¿De verdad? ¿No te enfadas?-preguntó acariciando la mano del chico sobre su rostro.

-Claro que no… es tu virginidad, tienes que perderla cuando tú quieras, y con quien tú quieras-susurró, antes de abrazarla.

Cat cerró los ojos, y respiró en su pecho. Era, de todos los chicos con los que le había pasado aquello, con el primero que pasaba eso. El primero que lo entendía… el primero que la abrazaba así, y no la maltrataba por haber mentido. Y entonces lo entendió… entendió muchas cosas de golpe.

-Cathy, nena, si quieres… si quieres que… que sea conmigo… te prometo que te esperaré-susurró Sirius acariciándole el cabello.

Ella se separó de él, y lo vio, por primera vez, extremadamente serio.

-Quiero que sea contigo-dijo con timidez-Porque fuiste el primero de todos los chicos con los que he estado… que lo ha entendido, y que no me ha llamado mentirosa, por querer… querer aparentar ser… mayor…

-Eso no tiene nada de malo-susurró él con una sonrisa.-Y ahora, promesa de merodeador, esperaré hasta que tú quieras, ¿vale?

Ella asintió, con suavidad.

-Pero, prométeme que, si quieres que sea conmigo, me esperarás, y no te tirarás al primero que pase-dijo él fingiéndose un poco ofendido.

-Quiero que sea contigo, pero voy a necesitar tiempo, para conocerte mejor, y tener la confianza que voy a necesitar para…

-Lo sé, lo sé…-dijo Sirius acariciándole el pelo con suavidad.

Ella se separó de él con una sonrisa.

-Pues, ya que estamos, un baño ayuda bastante a tener confianza, ¿lo sabías?

Sirius le acarició una mejilla y la besó, suavemente.

-Pues empecemos a tener confianza…

Ella le quitó la camiseta con cuidado, y lo miró, con una mezcla de descaro y timidez que hicieron que Sirius le acariciase la suave melena castaña.

-Sirius…-murmuró ella mientras él le quitaba la camiseta.

-Dime-gruñó él, mientras intentaba deshacerse del broche de su bikini con los dientes.

-Nunca he dormido sola en casa… y no están, ni mi abuela ni mi prima-musitó, al tiempo que la parte de arriba del bikini caía.

- ¿Y tienes miedo?-preguntó él con la voz ronca, acariciándole los pechos con cuidado, mientras la miraba a los ojos.

Y en ellos, vio, por primera vez, una chispa de inocencia que ardía, dulce y cálida.

-La verdad… es que si…-musitó sin mirarlo-desde lo de mis padres… necesito a mi prima…

-Tranquila, nena, yo voy a estar aquí-dijo con una sonrisa.

-Y vas a dormir aquí-repuso ella, mientras el la dejaba completamente desnuda.

Sirius la miró, de arriba a abajo. Con una ceja alzada, y semblante serio, concentrado. Cat desvió la mirada, incómoda, básicamente porque nunca había estado desnuda ante nadie.

Lentamente, Sirius se despojó de su ropa, y abrazó a la chica, antes de que el agua empezase a caer sobre ellos.

Ella respiraba con dificultad, y él sabía por qué. Ya que la distancia entre sus cuerpos era mínima, y no tenían un grado de confianza como para estar así… y sin embargo… Sirius depositó un beso en la frente de la chica, con suavidad.

-Dormiré donde tu quieras-dijo con la voz ronca, antes de besarla.

- Dormiremos en la habitación de mis padres...-dijo Catherine en un susurro- mi cama es pequeña y no entraríamos los dos. Además hoy ha sido un día difícil para mí. El hospital me recordó el accidente de mis padres y necesito sentirme cerca de ellos...y de ti..., no quiero dormir sola esta noche Sirius.- dijo Cat empezando a sollozar.

- Eh nena no..., no llores más. Si sigues así te vas a deshidratar y si adelgazas más no te vamos a poder ver ni de largo ni de ancho.- dijo Sirius dijo riéndose.

- Jajaja como eres...- dijo la castaña a la vez que le daba un codazo a Sirius.

- Me encanta verte sonreír te ves realmente hermosa y nunca voy a dudar en robarte una sonrisa...además tengo varios métodos para ello.- dijo este con picardía haciendo que la chica soltara otra carcajada- Creo que lo mejor es que comamos algo y nos acostemos, es muy tarde y necesitamos dormir para recuperar fuerzas. Por cierto ¿me dejarías el teléfono para llamar a James? Deben estar muy preocupados por mí.

- Tienes razón.- la chica salió del agua y se puso el albornoz- Tienes un teléfono en el salón cerca de la chimenea. Yo de mientras voy a preparar unos sándwiches ¿vale?

El moreno asintió y de las mismas salió del agua y se empezó a secar con una toalla que le había dejado Catherine, para después vestirse. Cuando termino de explicarle todo a una preocupadísima Dorea, se dirigió a la cocina donde Catherine había preparado unos sándwiches con un vaso de leche.

Al finalizar la cena recogieron todo y Cat condujo al chico a la habitación de sus padres. Sirius estaba un poco intimidado al encontrarse en aquella situación, sobre todo al encontrarse la cama de matrimonio. Cuando se giró hacia la cómoda vio un retrato. En el se podía ver una pareja sonriendo y mirándose tiernamente.

-Son mis padres: Marissa y Oriol. Se ven lindos, ¿verdad?. Se hicieron esa foto el día que mi padre le pidió matrimonio a mi madre.

-Se ven muy bien...tienes el pelo igual que tu padre, pero sin duda tienes los preciosos ojos de tu madre... ¿Cómo has dicho que se llama tú padre?

-Oriol, ¿por qué me lo preguntas?

-Se parece a mi segundo nombre...Orion; Sirius Orion Black. No lo sabe mucha gente porque no me gusta demasiado. Solo lo saben las personas en las que confió.

Catherine se acerco al chico y lo beso dulcemente en los labios.

-Tengo sueño vamos a dormir. Mañana quiero ir pronto al hospital para que mi abuela pueda venir a descansar.

Sirius se quitó los pantalones y la camiseta. Se metió en la cama junto a la castaña y la chica se abrazo fuertemente a él y así, escuchando la respiración del otro, se quedaron los dos dormidos.

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¿Qué os ha parecido? Sí, se acaban de conocer, pero cuando la chispa surge cada momento se hace muy intenso y un día puede parecer meses de confianza...y eso queridos míos lo iréis viendo a lo largo del fic... tanto con las primas de la Croix, como con los Merodeadores...

Espero veros o mejor dicho leeros en el próximo capítulo, que está de lo más interesante. En el capítulo tres hemos podido ver el progreso de la pareja Sirius-Catherine...pues en el siguiente nos toca Remus y Sophie...y veremos las dotes de profesor del licántropo. También veremos más acercamientos de Sirius y Cat pero bueno no digo más que sino Canutis me hecha la bronca jaja.

Un beso enorme para todos:

Moonyswolverine

Hola holita, vecinitas!! xD (se me va, se me va, es que la pinza se me va xD) Pues eso… prometí despelote, y tenemos despelote, con ducha incluida. Una chica que habla francés… y quien sabe qué más cosas hará relacionadas con ese idioma… Sirius lo descubrirá, lo juro xD Y para el próximo capi, pos eso… que tenemos acercamientos varios, con meteduras (o.O) de lengua, mal pensadas!! xP y eso… a parte… dejamos un final muy, muy abierto y (es cosa mía, o todo lo que digo suena mal?) habrá sorpresitas en los próximos capítulos. Para la próxima actualización… no prometo nada, ni diré fechas. Pero si vosotras sois buenas con los reviews, nosotras lo seremos con las actualizaciones (toma chantajee xD). (y no me hagáis sacar el látigo xDDD.) En fin, mis amores. Muchísimas gracias por leernos a mi y a Lunática. Besitos con sabor a Merodeador!! Os quieroo!!

BlackisKat