Bajo la profecía de un fin inevitable, la facción nordica ha encontrado la única esperanza que puede evitar este destino fatal, por ordenes de las deidades principales, una joven valquiria tiene el designio de llevar a este elegido y que en sus manos recaera proteger a la humanidad o desencadenar el Ragnarok y reinar sobre este.
Y ya esta servido otro nuevo capitulo. Me ha agradado bastante la recepción de esta historia, reflejadoen los reviews asi como en los favoritos y alertas de historia de esta historia. Ahora vamos a mi parte favorita, las respuestas de los review:
RAYHACHIBY: Me agrada que te gustara la manera en como plasme la llegada de nuestra linda Valquiria a la familia Hyoudou. Espero te agrade el nuevo capitulo
Adriana-Valkyrie: ¡Oie cy! Te has dado cuenta que hay algo mas del pasado de Rossweisse que no he dado a conocer, te prometo que cuando llegue ese momento te llevaras una gran sorpresa. Y darle el toque de una chica confundida al entrar a un mundo nuevo era algo planeado, digo eso forma parte de ser de alguien que solo conoce un sitio sagrado. Y respecto a Raynare, pues aquí te doy un motivo para odiarla.
alexsennin9999: Me agrada que reconozcan esta historia como una novedad entre tanto fanfic que realmente no pasan de la misma trama o idea fundamental. Y si, poco a poco iran aclarándose las dudas, aunque en mi caso por cada una resuelta, se iran abriendo otras dos
Matias356: por tu review, significa mucho para mi leer comentarios de mis lectores.
Kuroi to Tamashi: ¡Un review doble! Muchas gracias por los comentarios hechos por ustedes. Realmente quise darle un poco mas de protagonismo a la joven valquiria, es por eso que es parte fundamental de la historia. Y si, yo no tengo nada en contra de las ideas de "Origen Diferente de Issei" o "Abandono del Grupo Gremory" sin embargo somos escritores leche, podríamos sacar a relucir ideas nuevas pero eso no pasa, pero en fin, cada uno es libre de escribir como desee. Respecto a como reaccionara el castaño cuando sepa la verdad de la valquiria, pues eso lo guardo para después, pero te agrada, lo aseguro.
PD: ¿IsseixHarem? Quien sabe, lo único cierto es que Sekiryuutei~Valquiria siempre mandara en el fic, lo demás te lo dejo a tu imaginación.
BloodEdge: Me agrada que te haya gustado esta historia, y si, "Amano Yuuma" llego a arruinar el momento de hermanos entre Issei y Rossweisse, pero ya veras lo que pasara aquí. Gracias por tu comentario.
Otavio kiri: Fresquecito para este desierto lleno de fanfics con tematica repetitiva y que a veces llegan a abandonar. Aun asi hay otros fics excelentes aquí en el fandom de DxD. Te sugiero lo leas.
Y ya quedo todo, ahora vamos con la continuación de esta historia.
~Descargo de responsabilidades~
La historia de High School DxD no me pertenece, de ser asi Akeno y Asia tendrian mayor participacion, no habria principal en el harem e Issei seria mas serio como protagonista y no un chico obsecionado por las tetas.
Historia basada en la idea original de bustercall, quien amablemente me la cedio para crear esta historia
PD: Pienso que Akeno deberia mandar en el harem, ella es tan linda y pro.
PD2: Creanme chicos, esta historia es la primera en la que me centrare de forma deprimente y con hechos reales de la vida de un mundano habitante de Midgard
PD3: Faraway Promise de Xenogears, realmente me ayudo al escribir una de las escenas de este capitulo.
PD4: Hoy tampoco hay PD4
Capitulo 2
Ángel Caído.
La chica de cabello platinado, como cualquier ser vivo, podía tener valor y miedos ante situaciones adversas a su vida. No era algo de lo que uno debía apenarse, después de todo ningún humano o ser vivo esta exento de sentirlos, es parte de uno mismo y lo que nos hace lo que somos.
Ciertamente eran pocas las cosas a las cuales Rossweisse les tenía miedo, siendo el fracaso una de ellas, era por eso que ella empeñaba mucho tiempo para corregir esos errores y demostrar que ella era capaz de hacer mil y una cosas. El otro miedo que la debilitaba, fue creado en Midgard, justo por la misma persona a la cual ella tenía que proteger a toda costa.
En efecto, tenía miedo de perder a Issei Hyoudou. Tanto en lo físico, como en lo sentimental.
Y ahí enfrente estaba surgiendo ese miedo. Esa perra de cabello negro, ojos lavanda y un físico demasiado voluptuoso para alguien de su edad. Seguramente ella usaba sus encantos para atraer a los chicos, y después de sacarles lo que ella deseaba, botarlos sin pudor alguno, es probable que ella solo buscaba el placer carnal que un hombre le podía ofrecer, y ahora estaba atrayendo a su amado hermano menor a sus garras, esa maldita zorra, esa gata ladrona.
En efecto, justo en aquel instante Rossweisse sufría un ataque de celos que le hacían pensar varias cosas negativas de la chica frente suya, todo causado por aquella confesión tan directa la cual broto de los labios de la joven frente a ella.
Por su parte, Issei estaba perdido en sus propios pensamientos. En toda su vida escolar, no había habido alguna chica que se hubiera interesado por ella, bueno al menos tenía una justificación honesta, ya que cuando iba en la primaria esos asuntos no le atraían demasiado su atención. Luego llego su ingreso a la Academia de Kuoh, donde las circunstancias le hicieron ganarse el ya conocido mote de "Bestia Pervertida" debido a sus acciones lascivas en contra del género femenino.
Por lo que una confesión como la que había sucedido, más que causarle extrañeza le provoco una singular alegría, al saber que por lo menos alguien le gustaba aun a pesar de su perversidad.
-¿E-en serio? – Preguntaba el castaño con una sonrisa boba dibujada en el rostro. – Vaya, nadie había sido tan directa conmigo, mucho menos una chica tan linda como tú.
Este cumplido acentuó mas el sonrojo en la pelinegra, mientras que Rossweisse sentía su sangre calentarse debido a lo cariñoso que se estaba mostrando "Su Ise" ante una desconocida. Tenía que hacer algo drástico ahora mismo.
-Ise, ya es algo tarde, vámonos a casa. – Le dijo a su hermano jalándolo de forma un poco brusca, a lo cual Issei reacciono de su letargo amoroso.
-Nee-San, ahora no, me dejaras en vergüenza. – Reclamaba el chico tratando de liberarse del agarre de su hermana
-Etto… ¿Interrumpí algo entre ustedes, Rossweisse-San? – Pregunto algo apenada la chica en cuestión con un gesto que el castaño solo podía encontrar como algo adorable.
-¡No! ¡Claro que no interrumpiste nada! – Se excusaba agitando las manos en negación, seguido de forcejear son la peli platino. - ¡Ross no me dejes en ridículo, una lindura se me acaba de confesar, no arruines este momento!
Lógicamente estas palabras no le agradaron a la joven de cabello platino, quien al ver el trato algo "rudo" con el cual fue tratada, y debido a lo confundida que se encontraba respecto a sus sentimientos, solo atino a fruncir el ceño, soltar a Issei y mostrarse fastidiada.
-¡Issei, eres un tonto! – Al parecer a ella no le agrado lo que había pasado, todo por culpa de esa niñata ofrecida, por lo que de inmediato abandono el puente peatonal ante la mirada preocupada de la pelinegra y algo nerviosa del castaño, quien pensaba que más tarde sin duda alguna se llevaría un reclamo de su hermana.
-La-lamento si interrumpí algo entre ustedes Issei-Kun. – Se excusaba la chica de ojos lavanda, a lo que el chico reacciono de inmediato.
-No te preocupes, mi hermana suele ser algo sobre protectora conmigo, es normal que haya actuado así.
-Entonces… ¿Quisieras salir en una cita conmigo?
-¡Claro que si, sería un idiota para no aceptar una invitación como esa!
- Bien, que sea entonces este domingo en la plaza, pero si a ti no te molesta, estaré acompañándote a tu escuela y esperándote después de clases todos los días.
-¡Eso sería genial para mí!
-Bien, te veré mañana por la mañana aquí Issei-Kun. – Antes de marcharse la chica en cuestión se acerco al castaño y le dio un beso en la mejilla, tomándolo por sorpresa. – Por cierto, mi nombre es Amano Yuuma. ¡Nos vemos Issei-Kun!
Y así como apareció la chica, se fue corriendo al lado contrario del puente peatonal, dejando a un Issei al borde del shock emocional, aunque esto era más bien provocado por sentir los labios de una mujer en su rostro, había recibido un beso de una chica, ¡Una chica!
-¡Genial, ya tengo una cita y posiblemente una novia! – Exclamo dando un salto al aire y con el puño en lo más alto, celebrando lo que quizás sería una victoria en su vida personal.
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Pero mientras Issei y la ahora identificada como Amano Yuuma charlaban, una peli platino sumamente enojada y con su cara demostrando el disgusto que había pasado hace unos minutos. Aunque había que decir que este enojo estaba enfocado más en cierta chica que en su hermano menor.
-Tonto Ise, ¿Cómo puede creer las mentiras que esa mocosa le dijo? – Refunfuñaba mientras se alejaba del puente peatonal. – Todavía peor, ¿Quién es esa zorra para hablarle así a mi lindo hermanito?
Parecía ser que el cariño que Rossweisse le tenía al joven Hyoudou era enorme, casi rayando en lo sobre protector, pero para ella era justificado; era la única quien entendía a Issei, la que comprendía los momentos en los cuales el estaba triste, por no poder llamar la atención de una chica, aquella quien lo ayudaba en sus estudios y se preocupaba por su futuro, ella era la figura a seguir a propias palabras del castaño, ¡Nadie podía obtener ese cariño tan especial que a ella le pertenecía!
Una leve lagrima rebelde broto de uno de sus ojos, provocando que de inmediato se quitara las gafas y se secara la gota salina con una de sus mangas. Después de colocarse de nuevo sus lentes, volvió a mirar hacia el paso peatonal, donde por lo lejos que estaba no podía observar a su hermano menor y aquella "perra mentirosa" mas sin embargo pudo notar que había otra persona observando a Issei y a "Yuuma".
Se trataba de una chica de unos 15 años de edad con el pelo blanco y ojos color avellana. En el frente, el pelo tenía dos largos mechones que iban más allá de sus hombros y varias explosiones sueltas colgando sobre su frente. Portaba una pinza de pelo en forma de gato negro en el lado derecho de su cabello y vestía el uniforme estándar femenino de la academia Kuoh.
Siendo la peli platino parte de la plantilla docente de la Academia la identifico de inmediato, se trataba de Koneko Touhou, también considerada como la "Mascota" del instituto, lo que era extraño era que estaba observando fijamente a una distancia prudente a Issei y Yuuma, todo eso con un gesto inexpresivo mientras comía una chupeta.
Claro que esto solo provoco que Rossweisse malentendiera más las cosas.
-¡No es posible! ¡Incluso Koneko-Chan está siguiendo a mi Ise! – Y ante esto la joven Valquiria, solo atino a alejarse de ahí con una extraña mezcla de celos, tristeza e ira, todo ocasionado por la presencia de la perra de la pelinegra, quien había hecho algo indebido y había hecho que su hermano menor se disgustara con ella.
Mientras que con la chica de cabello blanco, esta seguía mirando como Issei y Yuuma terminaban de charlar, además del pequeño festejo del castaño por haber conseguido una cita, todo con el mismo gesto inexpresivo que al parecer era parte de su forma de ser.
-… Hyoudou. – Dijo antes de meterse su chupeta en la boca, marcharse de ahí y regresar por donde vino. ¿El motivo por el cual estaba siguiendo al castaño? Era algo desconocido, pero debía haber algún motivo para ello, ¿No?
-.-.-.-.-.-.-.-.- Residencia Hyoudou -.-.-.-.-.-.-.-.-
La hora de la cena familiar había llegado a la residencia Hyoudou, donde los cuatro integrantes de la familia estaban cómodamente degustando de sus alimentos, sin embargo el clima que rodeaba el lugar era… por decirlo así muy frio y tenso.
Los padres de los chicos frente suyo, notaban como Rossweisse comía con un disgusto evidente, todo enfocado a Issei quien comía pero se notaba muy nervioso por el aura algo pesada que emanaba su hermana, en pocas palabras, había sucedido un conflicto entre ambos hermanos.
-Eh hijos… ¿Paso algo interesante este día? – Rompió el tenso clima el padre de ambos jóvenes, lo que genero una respuesta… algo curiosa.
-Pregúntaselo a Issei Otto-San. – Al parecer Rossweisse estaba haciendo un berrinche, ya que solo se limito a decir eso antes de volver a llevarse otro bocado del platillo.
-Issei, ¿Que le hiciste a Ross-Chan ahora? – El tono serio que expreso su madre no le gusto para nada al castaño, quien comenzó a sudar de nervios, era mejor decir lo que paso antes de sus padres se pusieran del lado de Rossweisse y le fuera todavía peor.
-Yo… yo no le hice nada… lo que… lo que pasa es que esta tarde… una linda chica… me pidió una cita. – Y aunque lo que Issei quería evitar, era un conflicto o que algo peor pasara, lo que había dicho resulto en todo lo contrario.
-¡¿Qué?! – La reacción de los tres miembros restantes de su familia fueron diferentes, por un lado los señores Hyoudou se mostraban muy sorprendidos, en tanto que Rossweisse termino por dejar caer su cubierto… y lanzarse sobre el castaño.
-¡¿Qué has dicho?! ¡¿Una cita?! ¡Como se te ocurre aceptar una cita de esa boba asaltacunas! – El rostro de la peli platino denotaba un gesto mezclado entre ira y tristeza, cosa que el castaño no noto debido a que era tratado como un muñeco al estar siendo sacudido de forma violenta.
-¡Oh no! ¡Otto-San escuchaste, nuestro perverso hijo tendrá una cita! – La madre de Issei comenzó a exagerar un poco las cosas, sintiendo más pena por la chica en cuestión que en felicitar a su hijo por su logro.
-Es terrible, esa chica corre mucho peligro a manos de nuestro pervertido hijo. – Y lo peor de todo es que su padre no hacía más que alentar a su adorada esposa en ese "juego" que solían hacer cuando el castaño hacia algo significativo en su vida.
-¡Ise respóndele a tu Onee-San! ¡No puedes aceptar una cosa así! ¡Menos viniendo de una desconocida a quien apenas le dijiste tres palabras! – Ahora la peli platino soltaba algunas lagrimas debido al enojo intenso que sentía, aun zarandeando al castaño quien ya estaba a punto de caer inconsciente, más que nada por el movimiento brusco y la vergüenza a la que estaba siendo sometido.
-¡Ya déjenme en paz!
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Tal como lo había previsto, la joven Valquiria había visto con sus propios ojos, como una "Gata Ladrona" le había quitado toda la atención de Issei que hasta ese momento, era solamente para ella.
Desde ese fatídico día Lunes, las cosas comenzaron a ser diferentes. Debido a la vergüenza que Issei expreso, le provocaría el que lo viera su ahora novia Yuuma Amano junto a ella, provoco que el saliera más temprano de casa, dejando sola a la peli platino quien poco a poco sentía que el castaño se alejaba de ella.
Lo mismo era al regreso a su hogar después de la Academia. Cuando la joven de ojos azulados quería acompañar a su hermano de regreso a casa, siempre escuchaba que alguien lo estaba esperando a la salida de la escuela, curiosamente una estudiante de otra Academia y a quien Issei había presentado como su novia oficial, generando un odio y envidia de parte de sus compañeros Matsuda y Motohama.
No importaba lo que hiciera, los pucheros que le mostrara al castaño o las peticiones de esperarla cuando fueran y regresaran del colegio, Issei estaba tan distraído con su "Primer Amor" que no escuchaba nada de lo que la peli platino le decía.
Sin embargo, lejos del "Amor de Hermanos" que Rossweisse presentaba, había otro motivo por el cual ella quería alejar de inmediato al castaño de esa zorra pelinegra. No lo había sentido cuando se encontraron por primera vez, pero esa chica emitía un aura muy rara para ser un humano común y corriente, al principio lo atribuyo a que ella quizás poseía una Sacred Gear, debido a que el castaño irradiaba un aura muy conocida por ella, ya que estudio todo lo que pudo sobre la "Boosted Gear" la longinus que tenia sellada el castaño en su interior y el motivo por el cual ella lo cuidaba celosamente.
Pero esa mocosa era algo diferente, no tenía el aura de una Sacred Gear, tampoco parecía ser otra enviada de Odín, ya que ella era la única que conocía sobre la profecía de Asgard… entonces… ¿Qué era ella?
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Era un día jueves, y tal como lo había esperado, Issei no la había esperado para regresar a casa juntos, todo porque esa perra de Yuuma Amano lo había esperado para ir juntos de regreso a castaña, por lo cual, una furiosa y deprimida Rossweisse tuvo que regresar sola a casa.
Sin embargo, en ese momento no se sentía con ánimos de volver pronto a su casa, después de todo tardarían algunas horas en que Issei arribara a su hogar, ya que seguramente estaría entretenido hablando con la "Golfa" que le robaba la atención del castaño, aunque el punto malo de todo esto era que aun seguía molestándole el hecho de que esa mocosa no era lo que realmente aparentaba.
Es decir, llevaba más de cinco años en Midgard en los cuales se dedico a cuidar de Issei y sus padres, donde los protegió no solo de algunos percances o accidentes cotidianos, sino que también se aseguro de que ningún ser sobrenatural, dígase Ángel, Demonio o Ángel Caído se acercara al castaño, todo tal como Odín lo había ordenado, y en todo ese tiempo un incidente entre ellos no sucedió.
Entonces porque… ¿Por qué Amano Yuuma le parecía un ser repugnante al cual tenía que alejar de Issei? ¿Por qué sentía una necesidad casi enfermiza de separarla de su amado Ise?
Esas y varias preguntas más, eran las que ella se hacía estando sentada en una heladería de la ciudad de Kuoh, donde a veces pasaba algunos ratos libres para meditar y analizar sus avances en su objetivo de cuidar del actual Sekiryuutei, solo que ahora lo hacía para tratar de despejar su mente un poco de toda esta situación tan problemática.
Antes de entrar había ordenado algo en la barra, mientras que tomaba asiento y simplemente reposaba sus brazos en la mesita, escondiendo su rostro entre ellas y suspirando, levantando la mirada para ver hacia el frente… quizás estaba exagerando las cosas… es probable que el aura que emitía esa mocosa… solo fueran alucinaciones suyas… quizás estaba demasiado obsesionada con Issei.
-No… eso no puede ser… no es justo… simplemente no es justo. – Murmuraba mientras volvía a esconder su rostro en sus brazos, dejando escapar algunas lágrimas de frustración por no saber qué hacer.
-Aquí está tú pedido señorita. – Le dijo una voz femenina, mientras se escuchaba como una copa de vidrio con helado de vainilla era colocada en la mesita. Rossweisse alzo la mirada, para encontrarse con una chica la cual la miraba detenidamente. – Vaya, parece que la estas pasando algo mal.
La peli platino atino a secarse las lagrimas de su rostro, seguido de esbozar una sonrisa falsa, todo para no mostrar su tristeza que en esos momentos la invadía.
-No es nada… solo estoy algo emotiva. – Lógicamente no pudo engañar a la chica presente, por lo que, quien presuntamente era una empleada de la heladería de repente tomo asiento frente a ella, en una especie de compañía.
-Vamos, no puedes engañarme, se que algo malo te pasa, ¿Por qué no me lo cuentas? – Dijo la chica, quien era una mujer rubia de ojos platinos y tez clara, vestida con un uniforme de Maid color rosa con encajes blancos, medias blancas y zapatos escolares, un cosplay para atraer la atención de los clientes. – Se dice que las penas compartidas pesan menos.
-¿Eh? No… no te preocupes, no quiero molestarte en tu trabajo, además este no es un problema interesante. – Trataba de excusarse la joven Valquiria, cosa que no logro convencer a la chica rubia.
-Calma, como te dije algo te pasa y quiero ayudarte, además es mi hora libre, tú eres la última a quien atendería antes de tomarme un descanso. – Expreso mientras se acomodaba y la miraba fijamente. – Así que dime, ¿Qué pasa?
Rossweisse vacilaba un poco, ¿Por qué debía decirle sus penas a una desconocida que quizás no comprendiera una cosa así? Sin embargo, lo malo de ella eran las pocas relaciones comunicativas que tenían en Midgard, las cuales solo se resumían en tres personas, los miembros de su familia.
Su objetivo la distrajo de poder relacionarse con otros humanos, ya que como era lógico tenía que desconfiar de cualquiera que para ella, significara un riesgo potencial para su familia. Eso represento que ella, desgraciadamente se privara de momentos que un humano disfrutara en compañía de otros semejantes, como salidas, visitas a un parque o a un karaoke, citas para ir a bailar o simplemente para charlar un rato. Prácticamente lo mismo que paso en Asgard, le sucedía ahora en Midgard.
Pero frente a ella tenía a una chica que parecía estar preocupada en ella, que quería ayudarla en aliviar sus miedos que ella mostraba abiertamente, además tenía un aura cálida, una que había sentido en varios humanos y que ciertamente era abrigadora y con mucha calma… quizás podría confiar en ella… después de todo, relaciones amistosas se basaban en eso, en confiar en los demás.
-Veras… tengo un hermano menor… se llama Issei Hyoudou, al cual quiero mucho. Hasta hace unos días todo era tranquilidad entre nosotros. Hasta que un día, una zorra llego y de inmediato se le confesó.
-Vaya, eso suena muy interesante. – Hablo la chica rubia prestándole atención mientras comía un helado de fresa que había pedido recién.
-De inmediato esa mocosa de Amano Yuuma se robo toda la atención de mi Ise. Prácticamente ella se ha vuelto su mundo, mientras que a mí me ignora o pasa de largo cuando le hablo.
-Bueno, eso es de esperarse, cuando un chico se enamora por primera vez, su mundo gira en torno a la chica que le llamo la atención.
-¡Ese no es el problema! ¡No puedo entender como una perra así de simple se gana la atención y el cariño de mi Ise así de la nada! ¡El cariño que yo me he ganado y que me corresponde! – Alzo un poco la voz la peli platino, por suerte los demás comensales estaban preocupados en sus pensamientos que no tomaron en cuenta a la chica.
-Sabes, la manera en la que lo dices se puede interpretar en diferentes maneras, cualquiera diría que tienes un complejo de hermana mayor. – Ante estas palabras de la rubia, Rossweisse se sonrojo mientras titubeaba al hablar.
-¡No… no es eso! ¡Yo no amo a mi Ise de esa forma! ¡Solo estoy preocupada como una hermana mayor lo haría!
-Pero date cuenta de las cosas, no puedes evitar que tu hermano se enamore de otras personas, tarde o temprano tendrás que dejarlo ir.
-Tú no lo entiendes. – Dijo esto mientras unas lágrimas escurrían por sus ojos, ante la sorpresa de la rubia. – El lazo que tengo con Ise es muy especial, tanto que es difícil explicarlo con simples palabras. Aun recuerdo ese momento, aquel donde esa unión cariñosa entre nosotros surgió.
0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~ Rossweisse Point of View ~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~
Fue una tarde como cualquiera. Estaba a punto de estallar en rabia debido a que esta "misión" encomendada por Odín-Sama me parecía un insulto y ofensa para mí. Creí que cuidar del Sekiryuutei, aquel que era el futuro de los nueve reinos de Ygdrassil era un honor significativo, ya que él representaba la salvación de la misma existencia, pero lo único que encontré fue a un niño molesto, distraído y muy hiperactivo, que lo único que hacía era molestarme o burlarse de mí por cualquier incidente que pasaba, aprendiendo de las costumbres de Midgard.
Sin embargo, no podía hacer otra cosa más que aguantar todo esto y seguir como si nada, esto no era por mí, era por mí amada Asgard y por los otros reinos de Ygdrassil, solo por ellos…
-Nee-San. – Una voz interrumpió mis pensamientos, siendo Issei quien me llamaba por detrás. En efecto, aquel mocoso sinvergüenza que no encontraba más diversión que en burlarse de mí, aunque quisiera odiarlo no podía hacerla, no lo entendía pero había algo que me lo impedía.
-Issei, ¿Qué quieres? Tengo que ir a la Academia de Kuoh para presentar mis documentos y conseguir una plaza laboral. – Lo único que quería era descansar un poco de todo este ambiente tan horrible, pero el pequeño castaño no me lo permitía.
-Eh… veras… quería pedirte… que me ayudaras con mi tarea. Hay cosas que no logro entender. - ¿Para eso me quería? ¿Para tratarme como su ayudante personal? ¡Ya no podía aguantar más esto!
Pero aun cuando sintiera que estaba a punto de explotar tenía que hacer lo que me pedía, de no ser así quizás los señores Hyoudou lo verían muy mal, y no me conviene tener problemas con ellos, demasiado estrés tengo con lidiar sobre cosas de humanos.
-Vale, pero que sea rápido, tu Onee-Sama está muy ocupada. – Resignada y algo molesta entre junto a Issei a su habitación, la cual estaba algo desordenada, en serio ¿Qué no conocía lo que era el orden o la limpieza?
Ambos tomamos asiento frente a un escritorio de estudio, donde al parecer Issei estaba haciendo el resto de su tarea. Cuando él me enseño lo que le tenía atorado no pude evitar fruncir mis ojos en clara señal de fastidio. ¿Por tan poca cosa me había interrumpido?
-Nee-San, esto no entiendo cómo hacerlo, en la clase me dijeron que tenía que realizar estas operaciones con este procedimiento, pero no entiendo muy bien los números. – Me dijo mientras señalaba en su libro las dudas que tenia.
-Issei, esto es muy sencillo, tienes que hacer lo siguiente. – Bueno, al menos esto me ayudaría a recordar cosas que había pasado en alto, mas no era algo difícil para mí, era "Pan Comido" según los modismos humanos.
Pasaron varios minutos, los cuales fueron necesarios para ayudar al chico con sus labores, fue algo tardío, pero al final Issei se veía contento con el resultado.
-¡Lo hice Nee-San, pude hacerlo! ¡Seguramente sacare una A en la escuela! – Gritaba emocionado por su trabajo concluido, ¿En serio era algo muy importante para él?
-Bueno Issei, tu Onee-Sama ha perdido mucho tiempo, así que es hora de irme. – Alcance a levantarme y estaba a punto de salir cuando fui impedida por el hecho de que Issei me estaba abrazando por detrás, a la altura de mis caderas.
¡No! ¡No era posible! ¿Por qué este niñato estaba haciendo eso? Acaso… ¿Acaso también tenía el comportamiento pervertido de Odín-Sama? ¿A su edad? Estuve a punto de gritarle por esa falta de respeto a mi persona, pero lo que vi fue algo muy diferente.
-¡Gracias Ross-Neesan! – Issei me estaba mirando con uno ojos muy brillantes, pero en ellos no había malicia, más bien había una combinación de… ¿Admiración y cariño? - ¡Eres asombrosa!
¿Asombrosa yo? Eso era imposible, yo no destacaba en nada, más que en ser una cerebrito devora libros, pero no podía ver rastros de mentira en sus ojos… ¿Estaba diciendo la verdad?
-Issei no exageres, eso es algo normal en una persona que ya es adulta, no es para tanto. – Era raro, no entendía el porqué pero el sentir aquel abrazo de parte de él, sus palabras, aquel tono en que las decía, y esos ojos brillantes provocaron que el calor en mi rostro aumentara, ¿Qué me estaba pasando? Además, mi corazón comenzaba a latir rápidamente, como si algo me emocionara bastante.
-¡Eso no es cierto! ¡Mi maestra es inteligente, pero no tanto como tú lo eres Neesan! – Me decía mientras reposaba su cabeza en mi vientre, acurrucándose más en un gesto de cariño. - ¡Tu eres mi ídolo a seguir! ¡Cuando crezca quiero ser como igual que tú! ¡Te quiero Ross-Neesan!
Nada. Ni un gesto de mentira o engaño estaba presente en Issei. Todo lo que me dijo era verdad, que yo era inteligente, que me quería, que él deseaba ser como yo… que yo me había convertido en su ídolo. Todo eso había generado en mi un calor que no quemaba, sino que reconfortaba en lo profundo de mi, que me hacía sentir importante para alguien, pero sobre todo, me hacía sentir que alguien muy cercano estaba junto a mi… No Odín-Sama, no Gondul-Obasama. Era Issei.
Solo atine a corresponder el abrazo, mientras una ligera sonrisa aparecía en mis labios, en tanto que unas ligeras lágrimas salían de mis ojos. Me sentía querida por alguien, por primera vez en muchas décadas en mi solitaria vida.
-Gracias… Ise… Yo también… te quiero.
0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~ Fin Rossweisse Point of View ~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~
Rossweisse le había contado a la joven rubia un recuerdo de su pasado, donde seguramente se había originado el cariño que tanto le guardaba al castaño y el porqué le dolía que lo separaran de él de forma tan abrupta, obviamente ocultando cosas relacionadas a la Facción Nórdica, así como su verdadera identidad como Valquiria.
-Ahora todo tiene sentido. – Atino a decir la chica rubia mientras comía de su helado de forma pensativa.
-No quiero perder a Ise… yo soy su ídolo a seguir, aquella persona a la cual quiere mucho después de nuestros padres… la única quien entiende todo sobre él. – Decía de forma deprimida la peli platino, al solo recordar aquellas palabras que el castaño le dijo de pequeño y que ella atesoraba demasiado.
Sin embargo los pensamientos de la joven que acompañaba a la peli platino eran muy diferentes.
"Ella no ha podido notarlo, pero el amor que siente hacia su hermano no es uno tan simple como es el que existe entre familia, puedo verlo reflejado en sus ojos, parece que ella confunde el amor familiar con el amor de una mujer hacia un hombre, y cuando uno le habla de ella lo niega de inmediato… espera un momento… ¿Acaso ella es una "Brocon?"
Ante las sospechas que la rubia tenia, no había otra opción más que darle algunos consejos, aunque desconocía si le iban a servir tomando en cuenta su forma de pensar.
-Escucha, se que tienes miedo de perder a tu hermano, ahora lo comprendo después de lo que acabas de contarme. – Dijo mientras colocaba su mano en uno de sus hombros de manera amistosa. – Pero debes de entender que una cosa así es inevitable, el acaba de encontrar el amor en una persona que le corresponde, no puedes evitarlo.
-¡No! ¡No voy a permitirlo! – Rossweisse comenzaba a desesperarse al no tener una respuesta que le ayudara. - ¡No me importa lo que pase, no voy a dejar que nadie me quite a mi Ise, nadie!
-¡Escucha! – La voz algo enfadada de la rubia provoco que la ojiazul se quedara callada, viendo como su compañera de charla la miraba sumamente molesta. - ¡¿Acaso vas a negarle la felicidad a un integrante de tu familia por tus caprichos?! ¡¿Piensas estar junto a él el resto de tu vida sabiendo que le cortaste las alas para poder buscar lo que él necesita en personas ajenas a tu?! ¡¿Eso es lo que quieres?!
El haber alzado la voz provoco que los comensales vieran a ambas chicas gritarse una a la otra, por lo cual ambas decidieron calmarse, mientras que la rubia de ojos platinados tosía levemente, recuperando su tono de voz serio.
-Escucha, es normal que uno sienta miedo de perder a un ser querido, en referente al lazo emocional que ha forjado con él. – Dijo mientras terminaba el poco helado que le quedaba en su copa. – Pero uno no puede evitar algo como esto, tarde o temprano tenía que suceder.
-¡Pe-Pero!
-No puedes seguir actuando de forma compulsiva u obsesionada hacia tu hermano. Tienes que dejarlo vivir libremente, tal como lo haría una hermana mayor que lo ama. – Le decía de una forma comprensiva. – Y si tienes dudas sobre esa chica, trata de conocer un poco más de ella, quizás te encuentres con la noticia de que es un buen partido para ese chico.
Rossweisse quería seguir replicando el porqué ella tenía razón sobre sus pensamientos, pero ciertamente había algo de razón en las palabras de esa chica respecto a cómo veía a esa "Yuuma Amano". Quizás debía de dejar de ser tan sobre protectora con Issei y dejarlo vivir con el amor de una mujer que no fuera ella, no podía estarlo reteniendo de esa forma por siempre.
-Creo que tomare tu consejo en cuenta… aunque no estoy convencida del todo. – Dijo mientras tomaba su portafolio y se levantaba de la mesita. – Te agradezco haberme escuchado y aconsejado.
-No lo tomes en cuenta, se que aun no te convencen mis palabras, pero te aseguro todo saldrá bien. – Le dijo la rubia de ojos platinos mientras le hacia un saludo con la mano.
-Muchas gracias. Antes de irme me gustaría saber tu nombre. El mío es Rossweisse Hyoudou, es un placer poder conocerte.
-Mucho gusto, mi nombre es algo raro pero no lo tomes en cuenta… soy Jeanne… Jeanne d´Arc.
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Rossweisse tal como lo había aconsejado aquella chica de nombre Jeanne d´Arc, decidió darle el beneficio de la duda a esa "Amano Yuuma" e investigar más sobre ella y quien era, pero debido a la carga de trabajo que había surgido como docente de la Academia le impido buscar información de esa chica, por lo que lo único que podía hacer, era espiar a Issei durante su cita este fin de semana.
Si, sabía que eso era algo incorrecto, pero era la única manera de saber si esa mocosa realmente buscaba el amor del castaño o simplemente buscaba otra cosa proveniente del, y de paso, descubrir de una vez por todas si ella era algo que no aparentaba, o si por el contrario solo eran conjeturas suyas.
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El día domingo había llegado, y tal como se esperaba Issei estaba en la plaza de la ciudad con tres horas de antelación, todo con el afán de causar buena impresión en la chica con quien había compartido estos últimos días. En su rostro se podía notar la emoción de un chico que había esperado este momento por mucho tiempo.
Sin embargo, separados por una distancia considerable, era vigilado detenidamente por la joven Valquiria quien había decidido ir de incognito para asegurarse de que nada malo le pasara al chico, y poder "desenmascarar" a la zorra de la pelinegra. De forma que, tal cual acosadora profesional se trataba, la joven peli platino lo observaba detenidamente, analizando cada movimiento que hacía el castaño o notando quien se le acercaba y con qué intención lo hacía.
Sin embargo nada había pasado, quizás lo único destacable es que una mujer de cabello negro con varios mechones formando un peinado algo raro, ojos de la misma tonalidad y un vestido rojo a la altura de los muslos dejando ver un par de pechos grandes, con el patrón de un murciélago y con un semblante feliz, le había dado a Issei una papeleta que al parecer era un folleto de promoción de algo en concreto, el cual el castaño solo atino a guardarlo en su pantalón sin siquiera leerlo.
Fue ahí cuando esa "perra" apareció saludando al castaño, traía el pelo largo y suelto, solo que en esta ocasión traía un vestido corto color negro junto a una chaqueta color violeta de tonalidad clara. Solo de ver como comenzó a platicar cariñosamente con Issei, él como parecía querer llamar su atención con su físico voluptuoso, pero sobre todo, el verla tomando de forma amorosa el brazo de su hermano menor, le provocaba que su sangre hirviera de celos.
Pero tenía que dejar de eso de lado por un momento, ambos chicos ya habían comenzado a caminar para comenzar su cita, y Rossweisse debía también movilizarse si no quería perderlo de vista.
Las cosas fueron algo tranquilas, tales como se podían esperar de una cita entre chicos inexpertos en cosas del amor. Issei y Yuuma visitaron varias tiendas, en una de ellas el castaño le compro a la pelinegra una liga de color rosa, misma que la joven Amano se coloco en su muñeca izquierda, quedando fascinada y alegre por aquel detalle que le había regalado el joven Hyoudou, acto que vio la peli platino y le genero un odio aun mas grande.
Después de eso ambos fueron a un restaurante familiar, donde ambos se veían bastante acaramelados, ya que la "mocosa" disfrutaba de un parfrait de chocolate ante la mirada de idiota del chico, quien la miraba con unos ojos brillantes y de vez en cuando soltaba un suspiro profundo.
A pesar de estarlos siguiendo minuciosamente y sin dejarse ver o sentir, Rossweisse no podía encontrar algo negativo en esa mocosa, ciertamente Yuuma Amano se estaba comportando de una manera tranquila, y por lo visto se notaba feliz junto al castaño, quien a su vez respondía aquel sentimiento de la misma forma, mostrándose caballeroso y atento con ella, cosa inusual en su forma de ser.
No importaba a qué lugar fueran, las cosas no eran diferentes… ellos estaban pasando un momento muy agradable… Issei se veía feliz… mostraba que estar con esa chica le ponía contento y contento.
…
…
…
-Quizás yo me equivoque. – Decía la joven valquiria mientras veía como los dos enamorados caminaban hacia un parque algo lejos de la ciudad. Ella quería negarlo, aun podía sentir que esa mocosa era alguien diferente a lo que mostraba… ¿Pero tenía sentido averiguarlo?
Ella no mostro tener intenciones hostiles hacia su hermano, por el contrario, parecía que realmente buscaba estar a su lado y compartir el cariño que ella tenía hacia él, y era respondida de manera semejante, ya no podía hacer nada, más que simplemente… dejar que todo pasara.
A ella le dolía demasiado. Ella ya no sería la única chica a la cual Issei adoraría, dejaría de ser su ídolo a seguir, otra humana ocuparía el lugar que ella tenía en su corazón, ya no sería "Issei y Rossweisse" en aquellos momentos que solían compartir como hermanos… ahora solo sería "Issei y Yuuma". Ella había perdido parte del cariño y amor del castaño, quizás para siempre.
-No puedo… simplemente… no puedo. – Y con sus sentimientos hechos pedazos, sintiéndose miserable por desconfiar demasiado de esa mocosa quien al final resulto no querer dañar a su hermano, decidió regresar a su hogar y encerrarse en su habitación y no salir en quizás mucho tiempo. Le daba igual si le llegaban notificaciones de la Academia por su inasistencia, si sus padres se preocupaban por su estado emocional… ya nada le importaba… había perdido aquel lazo que atesoraba mucho… se había debilitado… todo por culpa del amor… del primer amor de Issei.
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El día había resultado ser perfecto para el joven Hyoudou. No solo había tenido una cita de ensueño con una chica hermosa que ahora era su novia, sino que ambos estaban lejos de la ciudad, en un parque algo alejado, lo cual otorgaba algo de intimidad al ambiente, el castaño comenzaba a imaginarse muchas cosas dentro de su mente las cuales podrían suceder.
-Hoy fue divertido. – Dijo Yuuma mientras corría un poco más rápido hacia la fuente del sitio, mostrando una sonrisa en su cara.
-"Maldita sea, ella es tan linda".- Pensaba Issei con un sonrojo notorio en su rostro debido a la dulzura que emitía la chica
-Hey, Issei-Kun.
-¿Qué sucede, Yuuma-chan?
-Hay algo que quiero hacer para celebrar nuestra primera cita.
-"¡O sí! ¡Aquí esta! ¡El momento que estaba esperando! Mi aliento huele bien, y mi corazón está listo para ello. Mi corazón estaba acelerando como loco. ¡Por fin llego el momento que he esperado!" – Pensaba el chico ante la emoción de que en ese momento pasaría algo íntimo entre ellos dos, lejos de los curiosos, de la envidia de muchos o de cualquier otro sujeto ajeno a ellos dos.
Yuuma aún n sonriente se acerco al castaño, quien tenía su corazón latiendo a toda velocidad por la emoción del momento, en tanto que su novia se acerco a su rostro y le susurro en el oído.
-¿Morirías por mí? – Dijo con una extraña sonrisa empalagosa en su rostro
Un momento… ¿Qué era lo que había dicho la chica?
-¿Ummm? Eso… ¿Huh? Lo siento, ¿Puedes repetirlo otra vez? Creo que hay algo mal con mis oídos. – Se excuso el castaño pensando que había escuchado mal lo que la pelinegra quería decirle.
-¿Morirías por mí?
Aquella frase no tenía sentido, mucho menos cuando lo decía con una sonrisa que rayaba en lo tétrico, por unos momentos Issei se quedo quieto, sin decir algo al respecto, hasta que comenzó a reír levemente, casi como tomando a broma lo que ella dijo, estuvo a punto de hablar cuando…
Un sonido de algo rasgándose se hizo presente. Un par de alas negras aparecieron de su espalda, haciendo un ruido sonoro y luego, unos momentos después, tocaron el suelo. Sin embargo eso solo era el preámbulo, ya que esas alas se encargaron de hacer levitar a "Yuuma" por los aires, mientras que sufría de otra transformación física. Hacia crecido unos cuantos centímetros, y había adquirido rasgos un poco más maduros, en conjunto con sus ojos un poco más obscuros que ahora reflejaban maldad pura. Además su ropa se rasgo en miles de pedazos, dejando paso a varias correas negras de cuero alrededor y debajo de sus pechos que también hacían crecido un poco. Tenía guantes que llegaban casi hasta sus hombros con cadenas de pequeñas longitudes que colgaban de ellos, junto a unas hombreras de color negro, la derecha tenía tres grandes picos, rematando con un par de botas de tacón de color negro que llegaban hasta los muslos.
-Fue divertido el corto tiempo que pasé contigo. Fue como jugar con un niño pequeño. – Fue lo que salió de la boca de la pelinegra, la cual esbozo una sonrisa sádica en combinación con sus ojos fríos y vacios.
Un sonido inundo el ambiente, seguido de que en las manos de la mujer, una lanza se materializo, la cual apunto hacia el castaño quien seguía inerte debido a la sorpresa que se había llevado por lo que había ocurrido.
-… Muere.
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-Ugk. – Un dolor recorrió el cuerpo de una sollozante peli platinada, la cual no había avanzado mucho del sitio donde decido dejar solos a Issei y su novia. Sin embargo no se trataba de un dolor común y corriente… este era uno aun peor.
Aunque Issei no lo supiera, la Valquiria le había colocado anteriormente un sello rúnico, el cual era una especie de "alarma" la cual se activaba en caso de que el castaño estuviera en peligro, reflejado en su estado nervioso o su mente hecha un caos, y ahora ese sello estaba reaccionando.
No sabía qué era lo que había sucedido, lo único cierto era que algo terrible había pasado, le había pasado al castaño.
-No… no puede ser… - Sin importarle como se veía o su estado emocional, Rossweisse de inmediato se dirigió hacia el sitio donde sentía a Issei, mientras en su mente se culpaba por haberse dejado llevar por sus emociones hechas caos y permitir que algo como esto estuviera pasando. – Ise… no… no mi Ise.
En parte por el objetivo de Odín, por otro, el amor que le tenía a su hermano menor. No podía permitir que algo le pasara a esa persona que ella quería tanto, mucho menos que eso pasara por su culpa y negligencia, si algo le pasaba a ese chico… jamás se lo perdonaría. Y mucho menos… se lo perdonaría a quien osara tocarle un cabello a su hermano menor.
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-Tsk, falle por poco. – Decía la pelinegra al ver como su lanza no pudo asestar de forma mortal en el chico, ya que usando la adrenalina que corría por su cuerpo, alcanzo a esquivar el artefacto luminoso, aunque este término por darle en el brazo izquierdo, el cual sangraba profundamente.
Issei estaba tirado en el suelo, gimoteando de dolor mientras se sujetaba su brazo adolorido, mirando con miedo y tristeza a esa "mujer", ella no podía ser su novia, aquella chica dulce que le había confesado su amor, ella no era su Yuuma.
-¿Quién… quien eres?... ¿Qué le hiciste a Yuuma-Chan? – Preguntaba jadeando por el dolor que inundaba su cuerpo.
-¿Aun no lo captas mocoso? Yuuma Amano nunca existió, era una mentira para engañarte. – Dijo mientras cruzaba sus brazos, realzando más sus ya grandes pechos. – Mi nombre es Raynare, soy un Ángel Caído.
Issei alcanzo a levantarse, aunque comenzó a titubear debido a la pérdida de sangre de la herida de su brazo, apenas podía ver a la mujer quien lo veía como una basura insignificante, para el dolor de este.
-¿Engañarme?... ¿Por… porque? – Dijo mientras algunas lágrimas escurrían de sus ojos, mostrando el dolor emocional que sentía. – Yo… yo creí que tú… tú me amabas.
-¡Cállate maldita basura! ¿Tu estúpido cerebro no capta que todo fue un engaño? – Dijo algo molesta por la forma tan cariñosa con la cual él le hablaba. - ¡Solo mírate inmundo humano! ¿Qué mujer se fijaría en una porquería de hombre como tú? ¡Tus sentimientos fueron los que me permitieron acercarme más a ti! ¡Después de todo, ninguna mujer en su sano juicio se fijaría en una porquería como tú!
Estas palabras tan duras terminaron por romper el corazón de Issei en mil pedazos. Sabía que sería difícil que una chica se fijara en él, pero él no perdió las esperanzas de que alguien lo llegara a amar. Cuando "Yuuma" apareció en su vida, el pensó que había encontrado a esa chica especial, aquella con la que compartiría muchas cosas, incluso con la cual se imagino un futuro conviviendo como esposos. Pero al final solo resulto ser un juego, una vil mentira. El no podía ser amado por una mujer, eso le dio a entender esa Ángel con alas negras.
La mirada de Issei se volvió vacía, mientras que sus ojos seguían derramando lágrimas por el dolor de sus emociones destrozadas por completo. El quedo de pie, inerte ante lo que había pasado, ante la mirada divertida de la Ángel Caído.
-Lo siento. Eras una amenaza para nosotros, así que decidimos deshacernos de ti. Si deseas guardar algún rencor, entonces odia a Dios que puso el Sacred Gear dentro de ti. – Dijo aquella mujer mientras creaba otra lanza con la cual liquidaría a Issei quien no reaccionaba a lo que había escuchado, prácticamente había caído en un estado de inconsciencia por la pérdida de sangre y el shock emocional sufrido… - ¡Muérete!
La lanza de luz fue arrojada hacia el castaño, este parecía ser el final para un chico quien solo buscaba de forma inocente a su otra mitad, aquella persona especial que le correspondiera, obteniendo a cambio a un ser inmisericordes que le provocaría la muerte de la forma más atroz posible…
…. Pero…
-¡Issei! – Una mancha de tonalidad blanca quito a Issei del camino de la lanza, la cual termino por chocar contra el suelo generando un pequeño cráter, ante la ira del Ángel Caído al ver que el insignificante humano fue salvado por otra humana.
En efecto, Rossweisse había llegado solo para ver como su hermano menor estaba a punto de ser finiquitado, por lo que recurriendo a sus instintos solo atino a lanzarse sobre su amado Ise, cayendo ambos al suelo pesadamente.
-¡Maldita perra! ¡Como te atreves a burlarte de mí así! – Exclamaba llena de ira la Ángel Caído, mientras que la peli platino reacciono de inmediato, solo para ver el terrible escenario frente a ella.
Un Issei con su brazo izquierdo perforado por una lanza de luz, su rostro lleno de lagrimas y con un gesto de dolor profundo, pero por dentro, ella podía sentir el aura deprimente de su hermano menor, aquella perra le había destrozado pedazo a pedazo el noble corazón de Issei, su Issei.
Esa maldita desgraciada… había osado jugar con los nobles sentimientos amorosos de su hermano menor. Lo había ilusionado… todo con tal de hacerle daño… quería matarlo… quería alejarlo de su lado… ¡Quería arrebatárselo por toda la eternidad!
-Tu... – Exclamaba Rossweisse con la cabeza gacha mientras sus ojos se afilaban. – Tu… - Sus manos temblaban de ira pura hacia esa bastarda. – Tu… - una aura color plateada comenzaba a cubrirla, mientras su cara demostraba una evidente ira dirigida a la pelinegra detrás suyo - … ¡Tu, maldita perra malparida! ¡Pagaras lo que has hecho hija de puta!
Y ya quedo este episodio. Parece que las cosas ahora se pondrán mas movidas en la vida no solo de Rossweisse, sino también en la del joven castaño. ¿Cómo lo tomara el y cual será su reacción? Eso lo veremos en el próximo episodio. Por ahora eso es todo, nos vemos la próxima vez amigos. Sayonara!
Asamiya Athena Deshita!
Dark Zephir sale por una puerta color negra, misma que va cerrando lentamente.
