Así que... de nuevo un mes.
La escuela me está matando, ¿de acuerdo?
El hecho de que logre hacer algo además de las tareas es un milagro.
Así que por favor no me odien.
*suspira*
Vale, ódienme. lo merezco.
Como siempre, todos los créditos de creación de la historia van a foraworldundeserving, les dejo los links correspondientes al final.
Espero, que mínimo les guste.
Câlins d'ours.
Nick
Despertar con el sonido de gente hablando era algo que Nick no había experimentado en largo tiempo y le tomó varios instantes intentar no asustarse y recordar dónde estaba —que tampoco era como que ayudara mucho, sólo tenía otra cosa de qué asustarse. Sin embargo, puso su mejor cara de desenfado y se incorporó, para ver a Blaine poniéndose una camisa y hablando con Jeff, quien se peinaba en el espejo colocado junto a la puerta del baño.
—Oh, Nick. No te despertamos, ¿o sí?
Nick agitó la cabeza, para después pasarse una mano por el pelo un tanto avergonzado. Después de todo, el cabello de Jeff lucía impecable y Blaine se había puesto ya el gel antes de que Nick despertase.
—No, está bien. Sólo que es un cambio que haya gente en mi habitación.
—Sé a lo que te refieres. —Dijo Jeff dándole un toque final a su cabello antes de voltearse hacia ellos. —¿Dormiste bien?
Y su expresión era tan amistosa que Nick no estaba seguro de qué hacer. Se encogió de hombros y salió de la cama, buscando entre su ropa algo para ponerse. Hubo un momento de silencio —Nick era consciente de que era resultado de su actitud y realmente no le importaba —antes de que Jeff continuara hablando.
—Y bien, ¿estás nervioso?
—Un poco. —Dijo Blaine metiendo su teléfono bajo el colchón. —No me gusta hablar de mi pasado con gente que no lo comprende, y simplemente sé que ninguno de ellos lo hace. No es como que vayan a traer a un psicólogo gay para que hable con nosotros o alguien que de hecho nos quiera ayudar.
Jeff asintió.
—Me pregunto si ellos creen que de hecho ayudan o si saben perfectamente que no... Oh, ¿te vas a desayunar?
—Ajá. —Nick había ya salido por la puerta sin esperar una respuesta. Sabía que lo correcto hubiera sido esperar a sus compañeros o al menos preguntarles si querían irse con él, pero realmente no estaba de humor para ser amable.
Nick sabía que había bajado la guardia el día anterior. Había sido demasiado amigable y les había dado a los chicos la impresión de que quería hablar con ellos y ser su amigo cuando, en realidad, no había nada más alejado de la realidad. Sí, tanto Blaine como Jeff parecían ser muy buenos chicos y en circunstancias diferentes Nick sabía que se hubiera llevado muy bien con ellos, pero éstas no eran otras circunstancias. Esto era ahora, y Nick no podía hacerlo. Además, los dos chicos ya se llevaban muy bien sin él enmedio, así que ¿para qué ser intruso en aquello cuando ya sabía cómo iba a terminar?
Justo al llegar al salón, la campana de la noche anterior sonó, haciendo que Nick diera un salto.
Algo más a lo que acostumbrarse, reparó el chico entrando al comedor, que esperaba estaría vacío; sin embargo se encontró a James sentado ahí, con los pies subidos a la mesa.
—¡Hola...! Nick, ¿cierto?
Nick asintió, sabiendo que tendría que sentarse con James. Sería totalmente grosero no hacerlo. El pelinegro se sentó enfrente del otro.
—¿Por qué despierto tan temprano?
—Estoy esperando a que dejen salir a Scott del Aislamiento. Debería llegar en cualquier momento.
James revisó su reloj. Nick notó un breve gesto de preocupación antes de que su expresión usual de gallito volviera a su rostro y ese momento le enseñó más sobre ésos chicos que lo que hubiese aprendido de hablar con ellos por horas. Ambos parecían siempre despreocupados, pero Nick sabía que se querían y que se preocupaban uno por el otro más que por ninguna otra cosa, y que por mucho que alardeaban y fanfarroneaban sobre lo mucho que se divertirían estremeciendo el campamento, ninguno de los dos quería estar ahí. Y no los culpaba. No podía ser en lo absoluto nada lindo saber que tu novio está solo en aislamiento.
Entonces el rostro de James se iluminó y Nick se giró para ver a Scott entrar en la sala, con Blaine y Jeff justo tras de él.
—Te dije que me había dado un estirón, guapo. —Dijo Scott alegremente deslizándose en el asiento junto al de su novio. —Me pasé toda la noche con las rodillas bajo la barbilla. Me debes un masaje.
—No te debo nada. —Pero James lo besó ligeramente en la mejilla, evidentemente mucho más relajado. —¿Qué tal fue?
Blaine y Jeff habían llegado a la mesa y se habían sentado junto a Nick, que estaba casi aliviado. Había estado casi seguro de que los dos chicos le aplicarían ley del hielo por cómo se había comportado antes, pero ellos parecían determinados a actuar como si nada hubiera ocurrido. Aun cuando Nick no quería comenzar una amistad, tampoco estaba precisamente ansioso por un mes de tratamiento silencioso, y su gélida fortaleza se había deshelado un poco.
"Quizás conocerlos un poco no esté tan mal. No es como que vaya a verlos de nuevo luego del campamento."
—¿Qué te digo? —Dijo Scott y Nick recordó que seguían hablando sobre su estadía en Aislamiento. —Es una caja oscura con solo tú mismo como compañía. Es como suena.
"Oh, cielos..."
Nick apagó inmediatamente la conversación, agradecido de tantos años practicando esa habilidad durante reuniones familiares que eran básicamente peleas amables. Afortunadamente los chicos ya estaban llenando la sala, y la señorita Taylor eligió ese preciso momento para entrar y llamar su atención batiendo palmas. Nick apagó también la obligatoria plegaria, notando que ninguno de los monitores estaban concentrados en ella ni rezando tampoco, para después ser el primero en ir hacia la zona de servido. El desayuno esa mañana era cereal, algo al menos comestible, aunque no precisamente la elección para desayuno de dieciocho adolescentes. Y para cuando todos volvieron a la mesa y terminaron de comer, Nick estaba aliviado de ver que ya no hablaban del Aislamiento.
—Así que, ¿qué debo esperar?
—Tratarán de meterse en tu cabeza. Leen entre líneas en todo lo que dices... pero más que nada en lo que no dices. Tu mejor apuesta es evitar los temas escabrosos, y no confirmar ni negar nada de lo que te digan. Te tomarán por sorpresa de vez en cuando y responderás, lo sé. El control de daños es tu amigo.
Blaine se mordió un labio.
—¿Y qué hago, entonces?
—Tu padre es abogado, ¿asumo que conoces tus derechos? —Scott hizo una pausa, pensando por un segundo. —De hecho, eso te ayudará. Saben que lo es, así que deberán irse con cuidado cuando se trate de tí. Y de tí. —Agregó, lanzando una mirada hacia Nick, que reprimió un suspiro de alivio. —Ustedes dos estarán bien.
La sala estaba vaciándose y Blaine se levantó, con sus manos entrelazadas.
—Debería irme. Si no vuelvo, mándenle un mensaje a Kurt y díganle que lo amo.
Scott le dio una palmada en el hombro.
—No la sudes. Si te estresas demasiado, sabrán que ocultas algo.
Blaine le lanzó una sonrisa de inconvencimiento antes de enfilar hacia la sala donde se impartían las terapias. Scott volvió y notó la expresión del rostro de Jeff casi en el mismo momento que Nick —estaba casi tan aprensivo como Blaine.
—Estará bien, lo prometo. Y tú también cuando debas ir. Ahora, ¿alguno de los dos sabe jugar póker? —Ambos chicos asintieron, Nick confundido. —Nos dan libre la primera mañana salvo que tengamos sesión individual, y James es un jugador de póker horrible. Necesito un poco de competencia auténtica.
—No soy tan malo. —Chilló James, rompiendo efectivamente con la tensión que se había formado con la conversación previa. —Pero estoy dispuesto a un juego si ustedes lo están.
Dos horas más tarde los cuatro chicos estaban enmedio de un acalorado juego en el suelo de la cabaña Cuatro, con un gran montón de botanas entre ellos —comida real. Scott no bromeaba sobre su reserva de comida chatarra y por supuesto Nick se había hallado a sí mismo aún más ansioso por ganar el juego y conseguir algo comestible. Estaba a punto de jugar la mano que sabía le haría ganar la partida cuando la puerta se abrió para revelar a una de las monitores mirándolos, con los brazos en jarras.
—¿Caballeros?
Jeff se puso blanco, y Nick estuvo seguro de haberse puesto del mismo color, puesto que el único pensamiento que pasaba por su cabeza era "Aislamiento, Aislamiento, Aislamiento". Pero Scott soltó una sonora carcajada, levantándose de un salto y envolviendo a la chica en un abrazo.
—¡No asustes a los nuevos, Alana!
James se unió a Scott y le ofreció una mano formalmente a la chica.
—Es un placer conocerte, Scott me ha dicho que fuiste la que le hizo éste lugar soportable estos últimos años.
—Bueno, puesto que ambos estamos aquí por coerción, supuse que era lo más justo.
Alana se volvió hacia Nick y Jeff, quienes justo estaban levantándose. Jeff continuaba alarmantemente pálido, y Nick resistió el instinto de tomar su brazo por si se desplomaba.
—Lo siento, chicos. Simplemente no pude resistirme. No están en problemas, sólo vine porque escuché que Scott mencionó el póker y quiero jugar. Y supongo que porque debo revisar que no estén comportando mal. —E hizo un gesto de descarto, como diciendo "No es que me importe". Scott soltó una carcajada.
—De acuerdo, 'Lana, tendrás que explicar lo que está ocurriendo. Por lo que saben, eres maldad pura igual que los otros.
—Oh, sí claro. —Alana se sentó en la cama, jugando ausentemente con un mechón de su largo cabello rubio. —Básicamente, no apruebo este campamento en lo más mínimo. Mamá me fuerza a venir aquí cada año y ayudarla. Por eso, paso bajo el radar y les ayudo a ustedes, asegurándome de que no se metan en problemas y eso.
Nick levantó una ceja, dubitativo.
—¿Cómo sabemos que podemos confiar en tí?
Alana se encogió de hombros.
—No lo saben. Y comprendo que muchos no lo harán, y está bien. Con suerte lo verán con el tiempo, a pesar de que debo actuar de cierto modo cuando estoy con los otros, no pienso así. No tengo ningún problema con ustedes... más bien al revés.
—¿Piensas esperar hasta la Universidad? —Preguntó Scott empáticamente, sentándose junto a la chica y cogiéndole una mano. —No sé cómo podría soportarlo si estuviera en tus zapatos.
Nick frunció el ceño y estaba a punto de preguntar cuando Jeff se le adelantó, evidentemente más entendido que él.
—¿Eres lesbiana?
—Diría que bisexual, pero sí. Obviamente no puedo decirle a mi madre, pues me enviaría a un campamento como éste. O me encerraría en un armario.
Nick reprimió un escalofrío, e inmediatamente reparó en otra cosa.
—¿Tu madre es esa señorita Taylor?
—Ella es. Y antes de que me preguntes sobre lo de "señorita", sí, me tuvo fuera del matrimonio y aun así se da el permiso de decirle a las personas la forma "correcta" de tener una relación. —Alana sacó un teléfono y revisó la pantalla. —Y hablando del diablo. Quiere que le ayude a arreglar las salas para las terapias de grupo. Buena suerte con eso, por cierto.
Aceptando abrazos por parte de James y Scott, Alana salió de la habitación.
—Y esa es Alana, dijo Scott innecesariamente. —Es la única, así que no intenten hacerse amigos de los otros, y no sean demasiado amistosos con ella frente a los demás o le costarán más que solo un empleo. —Nick y Jeff asintieron y Scott señaló hacia el juego. —Bueno, me parece que estábamos enmedio de algo.
El juego duró otra media hora antes de que un molesto Blaine apareciese.
—¿Mala sesión? —Preguntó Scott.
—¿Qué están hacien...? Oh, ya veo. —Blaine alzó una ceja al ver el juego y soltó un suspiro. —Sí, horrible. Realmente no quiero hablar de ello. Scott, qué bien que estés aquí, ¿dónde puedo estar seguro de que no me molestarán? Quiero llamarle a mi novio.
—Pues, en realidad, lo mejor que puedo ofrecerte es el Aislamiento. Es un poco aterrador la primera vez, pero ningún otro lugar te dará lo que necesitas. Le diré a Alana que diga que te puso ahí por una hora, si quieres.
Blaine sacó su teléfono de bajo el colchón, el escondite acordado por los tres chicos.
—Justo ahora ni me importa. —Volteó hacia los demás, lanzando una mirada de disculpa. —Lo siento, chicos. Sé que estoy siendo grosero...
—Pero necesitas hablar con Kurt. —Terminó Jeff. —Está bien, entendemos. Sentimos lo de tu sesión.
Nick demostró su concordancia asintiendo. Por mucho que no quisiera parecer demasiado amigable, no le gustaba nada ver a alguien tan afectado por las palabras de alguien más.
—Gracias. —Murmuró Blaine, ofreciéndoles una sonrisa de disculpa antes de seguir a Scott fuera de la cabaña
Esperaron unos minutos hasta que Scott volvió, permitiéndoles retomar el juego. El almuerzo se acercaba rápidamente, de modo que terminaron por dejar de jugar y simplemente comer las botanas, guardando algunas para Blaine, quien regresó unos cuarenta minutos después, luciendo significativamente más calmado.
—¿Eso te ayudó? —Preguntó Jeff, moviéndose para dejarle un espacio a Blaine para sentarse
—Muchísimo. —Respondió, de hecho ya más preocupado por la idea de comida comestible. Justo en el momento en que terminó de comer, la campana sonó llamando al almuerzo, y un gruñido simultáneo resonó por la cabina. —Bueno, al menos hemos ya comido algo. —Dijo Blaine alegremente, con un humor evidentemente mucho mejor.
Scott los dirigió hacia el salón comedor, y Nick lo vio dedicarle una afectuosa cabezada a Alana, quien le respondió con un guiño cuando nadie miraba. Él y James se dirigieron a otra mesa, claramente queriendo conocer a todos en el campamento, y los tres chicos se sentaron en su lugar habitual, decidiendo pasar por alto la elección del campamento para almuerzo, considerando que ya habían comido.
Nick lanzó una mirada furtiva a los dos chicos sentados frente suyo y tuvo que resistir la necesitad de soltar un suspiro.
"¿Cómo se supone que me mantenga desapegado al campamento cuando todos son tan gentiles?"
Jeff
—Así que, toca "charla" grupal. —Blaine dibujó unas comillas en el aire con los dedos, con una mueca en el rostro. —¿Qué tal creen que sea?
En eso llegó Scott, quien claramente también había pasado del almuerzo, y se dejó caer pesadamente sobre el asiento.
—Yo te digo. Por lo general es una pérdida de tiempo, pero ustedes me tienen a mí, así que podrán reírse un poco antes de que terminen por correrme.
Nick frunció un poco el ceño, volviéndose hacia el chico.
—Pensaba que te saltarías las terapias.
—Las individuales, sí. Ahí pueden jugar con tu mente. Pero las sesiones grupales están bien, es divertido desafiarlos ahí. —Scott sopló un beso al otro lado de la habitación, donde James estaba sentado. —James hará lo mismo en la suya. Y ustedes podrán conocer a mis compañeros de habitación. A ver si ustedes logran hacerlos hablar, porque yo no…
En eso, los chicos en la sala comenzaron a dispersarse. Los tres chicos siguieron a Scott hacia la siguiente sala, donde había un círculo de sillas al centro. Otros dos chicos estaban ya sentados, y Scott realizó las presentaciones rápidamente.
—Josh, Shane. Éstos son Nick, Jeff y Blaine, de la cabaña cuatro. —Tras los saludos obligatorios, todos se sentaron, y Jeff comenzó a mirar a su alrededor con interés.
—¿Y ahora qué?
Scott trepó sus pies en la pequeña mesa al centro del círculo y entrelazó sus manos tras de su nuca.
—Esperamos. Quien sea que nos haya tocado llegará en unos minutos y entonces comenzará la diversión… Quiero decir, la charla seria, por supuesto.
Nick soltó una carcajada y Jeff no pudo evitar sonreír. Pero una parte de él estaba comenzando a silenciosamente ponerse ansioso sobre los temas que podrían surgir. Lo último que quería era arriesgarse a que sus secretos salieran a la superficie… Estaría destruido si se descubriera. Estaba tratando de recordar exactamente por qué se había anotado en un campamento como éste cuando la puerta se abrió.
—Bienvenidos a su primer sesión de apoyo grupal.
Todos los chicos guardaron silencio al entrar un hombre, que tomó la última silla disponible. Aparentaba ser de mediana edad con el cabello entrecano, y llevaba puesto un traje de tres piezas a pesar de la humedad y el calor del día. Sin embargo, lo que más llamó la atención de Jeff fueron sus ojos. Absolutamente desagradables.
—Yo soy el señor Everitt, y seré su terapeuta durante las próximas cuatro semanas.
Scott agitó emocionadamente una mano desde su asiento.
—¡Señor Everitt! ¿Me recuerda?
El disgusto en el rostro del hombre aumentó.
—Señor Hamilton. ¿Cómo podría olvidarlo? ¿Va a cooperar éste año?
Scott hizo una mueca pensativa, y al cabo de algunos segundos se encogió de hombros.
—Tendremos que esperar y ver.
—Muy bien, gracias por ésta introducción, señor Hamilton. ¿Puedo continuar? —Scott dio una perezosa cabezada y Jeff tuvo que morderse el labio para no reírse. Quizás esto verdaderamente podía resultar divertido. —Como dije, estaremos juntos durante el próximo mes. En este lapso, discutiremos como grupo diferentes problemas y conflictos relativos al concepto de homosexualidad, decisiones de vida, y esencialmente, realizaremos un automejoramiento… ¿sí, señor Hamilton?
—¿Quiere decir que usted también se automejorará, señor Everitt?
Jeff vio como el hombre reprimía un suspiro.
—Yo los ayudaré a ustedes chicos a auto mejorarse. ¿Si pudiéramos mantener las interrupciones al mínimo hasta que les pida que hablen…? —Scott volvió a encogerse de hombros, pero Jeff sabía que no había modo en que se la fuera a dejar fácil al psiquiatra. —De acuerdo. Entonces, el día de hoy comenzaremos lentamente y simplemente hablaremos sobre ustedes en general. Iremos alrededor del círculo y cada uno de ustedes dirá su nombre, de dónde vienen. Por qué están aquí, y lo que esperan obtener de ésta experiencia. —Dio una cabezada hacia el chico a su derecha, Josh, si no recordaba mal. —Tú primero.
—Me llamo Joshua Gibson —comenzó en voz baja, y Jeff pensó inmediatamente que aquel chico no era del tipo de los que hablaban en público —Vengo de Worthington, y voy a la Escuela Cristiana de Worthington. Estoy aquí porque mis abuelos no están de acuerdo con lo que soy. Vivo con ellos. —Aclaró ante la mirada confundida que Scott le dirigía. —Y lo que espero obtener… —Se encogió de hombros —No lo sé… Volver a ser yo mismo, supongo.
—Muy bien. —Dijo el señor Everitt sin sonreír. —Pero decir que la homosexualidad es "lo que eres" es una declaración que tratamos de erradicar. ¿Siguiente?
Todas las miradas se dirigieron a Shane.
—Shane Indrum. Mansfield. Mis padres me enlistaron, así que aquí estoy. Tan solo quiero acabar con esto para poder volver y continuar con el resto de mi verano.
Con eso, el chico volvió a enfocarse en sus zapatos. Evidentemente, no tenía más interés en estar ahí que los demás, y no iba a fingir que sí. Tras un incómodo silencio, el señor Everitt se aclaró la garganta.
—También vamos a trabajar en nuestras habilidades de comunicación. Después de todo, si no hablamos sobre ello, no podemos resolverlo.
—Ese es el lema. —Exclamó Scott animadamente, sonriendo y aligerando la tensión en la habitación. A continuación, se inclinó hacia delante en su asiento. —Supongo que es mi turno, aunque si a éstas alturas no me conoce, supongo que no está haciendo su trabajo correctamente. Scott Hamilton, orgulloso oriundo de Cidersville, que se encuentra a las afueras de Lima, para aquellos que no han escuchado de nosotros. —Jeff notó que Blaine había mirado a Scott con curiosidad, y se preguntó la significancia de ello. —Voy a la Escuela Preparatoria Shawnee… y estoy seguro de que todos me aman. Todos actúan como si lo hicieran, por supuesto. —El chico puso los ojos en blanco. —¿Y por qué estoy aquí? Pues, ¡éste es mi campamento de veraneo! ¡No he faltado una vez en cinco años!
Blaine soltó una sonora carcajada antes de detenerse al ver la severa mirada del terapeuta.
—¡Hey, tiene permitido reírse! Después de todo, soy un chico bastante divertido. Y estoy aquí todo el verano. —El chico hizo un movimiento de batería con las manos.
—¿Para terminar, señor Hamilton?
—Oh, claro. Ustedes seguramente quieren una oportunidad de hablar. —Scott se enderezó en su asiento. —Bueno, espero poder convencerlos de que si son gay está bien. Si no, espero poder disfrutar el tiempo que podré tener con mi novio. Normalmente no vivimos juntos, después de todo. —Scott volvió a subir los pies a la mesa, y se giró hacia Blaine. —Tu turno, mi amigo geladicto. Espera… —Se inclinó por sobre Blaine para susurrar al oído de Jeff. —Chico, tienes un cabello asombroso. ¿Qué haces dejándolo pasearse por ahí…?
—Gracias, señor Hamilton.
Blaine sonrió y agitó la cabeza, tocándose el cabello nerviosamente. Jeff hizo nota mental sobre preguntarle a Blaine sobre el excesivo uso de gel de vuelta en la habitación.
—hola, soy Blaine Anderson. Paso la mayoría de mi tiempo en la Academia Dalton, en Westerville, donde estoy internado, pero mi familia vive en Chillicothe. No me pregunten por qué, cuando mi padre pasa la mayoría de su tiempo en Westerville peleando con el padre de Nick. —Nick sonrió y Jeff no pudo evitar sentirse un poco excluido. Sin embargo, apartó sus sentimientos al respecto, recordándose que el otro chico se había mantenido fuera del círculo, y que cualquier oportunidad de que se integrara era de hecho buena. —Mis padres no tomaron muy bien que llevara a mi novio a casa —continuó Blaine, con los ojos un tanto vidriosos en el modo familiar que Jeff asociaba a cuando pensaba en Kurt —, así que me enviaron aquí para evitar la vergüenza de la familia, o algo así. Lo que en realidad quiero es hacer amigos, y creo que ya lo estoy logrando.
Blaine dedicó sendas sonrisas a Jeff y Nick, y Jeff le devolvió el gesto antes de decidir que era mejor terminar con todo aquello de una vez.
—Bien, me llamo Jeff Sterling y…
—¿Disculpe, señor Everitt? —Jeff se congeló a media oración mientras Zach entraba en la habitación. —El señor Musgrove me pidió que viniera a ver si necesitaba un monitor presente en su sesión.
"Respira, Jeff. Todo está bien." Apretando con fuerza los brazos de la silla, Jeff se forzó a no hacer contacto visual con el monitor, desviando la mirada hacia sus zapatos en vez.
—No, creo que estamos bien aquí, gracias. —El hombre hizo un gesto de "fuera", evidentemente disfrutando mandonear a los monitores. Zach se encogió de hombros y se marchó. —Señor Sterling, por favor, continúe.
Jeff respiró profundamente, tratando de mantener la calma y de que el pánico no se reflejara en su rostro. "Estás a salvo."
—Soy de Newark, pero voy a vivir en Westerville el año próximo, pues van a transferirme a Dalton también. —Por el rabillo del ojo pudo ver a Blaine sonriendo, y eso le permitió relajarse un poco. —Estoy aquí por elección propia, de hecho. Mis padres esperan que éste campamento me permita descubrir quién soy, y es más o menos lo que yo espero también. Pero la verdad estoy bastante seguro de lo que soy de todos modos.
—Bueno, veremos cómo resultan las cosas. —El señor Everitt apretó sus rodillas. —¿El último?
—Mi nombre es Nick Duval. —Jeff frunció el ceño en cuanto el chico comenzó a hablar. Parecía que pronunciaba un discurso memorizado, más que si hablase sobré sí mismo, y Jeff no pudo evitar preguntarse si el chico tendría máscaras como las suyas, y lo que podría significar si así fuera. —Soy de Westerville y asisto a la Preparatoria Westerville. Mi padre me enlistó aquí cuando salí del clóset con él la semana pasada. Y realmente no espero sacar nada de todo esto.
Jeff notó que Scott fruncía el ceño, y supo que el pelirrojo había notado las mismas señales en Nick. Evidentemente había algo bajo la superficie que el más bajo no había solucionado. Sin embargo, el rubio ni siquiera lo juzgaba. Sus propios conflictos estaban también por los cielos.
—De acuerdo, ahora que nos conocemos un poco mejor, comencemos nuestra sesión. —El señor Everitt colocó algunos papeles sobre la mesa frente a él. —Comenzaremos con el principal tema común entre ustedes, que evidentemente es el problema de la homosexualidad. Me gustaría comenzar por preguntarles si pueden señalar cuándo comenzó su decisión por autoseñalarse como homosexuales.
Jeff estaba intentando comprender lo que el hombre había querido decir cuando Scott habló.
—Chicos, lo que trata de preguntarles es cuándo nos dimos cuenta de que éramos gay. Excepto que no puede preguntárnoslo así porque no tienen permitido creer que somos gay.
Por una vez, el señor Everitt no dijo nada ante la contribución de Scott, y Jeff supuso que estaba esforzándose por ignorar al muchacho. Tras unos segundos de silencio, Blaine habló.
—Bueno, pues yo me di cuenta cuando tenía como doce años. Principalmente porque otros chicos miraban a las chicas y yo no las veía del mismo modo.
Un murmullo de concordancia recorrió el grupo.
—Yo tenía trece. —Aportó Josh en voz baja. Shane asintió, murmurando algo que sonaba como un "Igual yo".
—Yo siempre lo supe. —Dijo Scott. —Sólo fue cuestión de aceptarlo.
—Lo mismo que yo. —Dijo Jeff, sintiendo el alivio recorrerlo. Había estado paranoico, pensando que las sesiones grupales lo dejarían tan marginado como lo había estado toda su vida.
Descubrir que los otros chicos comprendían por lo que había pasado era probablemente una de las mejores cosas que le podrían haber pasado en el campamento. Nick estaba también sentado más derecho en su silla, con una expresión pensativa en su rostro. Un segundo después desapareció, y Jeff casi pudo ver cómo la máscara se acomodaba en su lugar. "¿Qué es lo que esconde?", se preguntó el chico, considerando brevemente si sus problemas podrían estar mal mismo nivel que los suyos. "No, detente."
—Para aquellos que pueden ponerle una edad, ¿qué ocurría en sus vidas en ese punto?
Nuevamente, tomó bastante rato antes de que alguno hablara.
—¿Comenzaba la secundaria? —Aportó Josh. —Nada fuera de lo ordinario además de eso.
Aparentemente era una respuesta incorrecta.
—La opinión de éste campamento es que sus sentimientos de preferencia sexual hacia los hombres están basados en efectos que los disparan. Pudo haber un encuentro con un varón, favorable o no. Podrían haberse sentido aislados y querido atención en cualquier forma que pudiesen conseguirla. Pero algo ha ocurrido para hacerlos sentir de éste modo, y nuestro trabajo es llegar al fondo de ello.
Jeff tuvo que esforzarse bastante para que su boca no se abriese. "¡No pueden hablar en serio!"
—Besé a una chica por primera vez cuando tenía doce y fue asqueroso. ¿Cuenta?
El señor Everitt frunció el ceño.
—No, señor Duval. Ese no es el tipo de eventos a los que estoy re…
—Pero verá —interrumpió Nick —, me parece que son exactamente esas las cosas que nos hacen gay. Las cosas que nos alejan de las chicas y nos acercan a los chicos, y no cosas negativas que nos disparen sentimientos de autorrechazo o lo que sea.
El tono de Nick era suave y calmado, pero Jeff notó que sus puños estaban apretados y que sus nudillos se estaban tornando blancos, y supo que el hombre había tocado un punto álgido con Nick.
—Estoy de acuerdo. —Dijo el rubio, queriendo apoyar al más bajo todo lo más posible. —No es como que haya elegido que me gustaran los chicos en mi escuela, ninguno de ellos me aceptaba precisamente por ser gay. Si en ese punto hubiera podido escoger, habría elegido que me gustaran las chicas. Ya no lo haría, sin embargo.
Scott se inclinó para chocar puños con Jeff, quien puso los ojos en blanco al hacerlo.
—¡Al fin, gente que dice lo que piensa!
—No creo que sea buena idea felicitarlos, señor Hamilton. Después de todo, sabemos a dónde lo ha llevado en el pasado decir lo que piensa. —El señor Everitt los observaba con los ojos fríos, y Jeff comprendió la silenciosa amenaza en sus palabras. "Decir lo que piensas no es algo bueno. Hazlo y estarás en problemas."
El silencio se volvió tenso otra vez antes de que el hombre volviera a hablar.
—Bien, es algo más en lo que tendremos que trabajar duro. Les garantizo que si lo piensan lo suficiente, algún evento vendrá a su memoria. No importa qué tan pequeño, siempre hay un detonador. Diez minutos de reflexión.
Jeff pestañeó algunas veces antes de darse cuenta de que el hombre quería que pensaran.
"Honestamente, esto es estúpido", se dijo el muchacho. "No hay modo en que un evento de mi pasado desencadenara todo esto. Los principales eventos de mi pasado ocurrieron después de que me diera cuenta de que soy gay." Y con eso en mente, los recuerdos inmediatamente comenzaron a inundar su mente. La respiración del chico se volvió entrecortada y comenzó a retorcer sus mangas con las manos, tratando de salir de sus recuerdos, de pensar en otra cosa, lo que fuera…
Jeff abrió los ojos en un boqueo, e inmediatamente miró a su alrededor para asegurarse de que nadie había notado que casi había tenido un ataque de pánico. Casi todos los demás estaban enfrascados en sus pensamientos, pero Scott estaba mirándolo, luciendo preocupado. Jeff estampó una sonrisa en su rostro, pero no había sido suficiente.
"¿Estás bien?" Preguntó Scott gesticulando sin emitir sonido, una vez que revisó que el señor Everitt estaba ocupado. Jeff asintió rápidamente y Scott lo observó unos segundos antes de agitar la cabeza. "No, no lo estás. Hablaremos luego."
Jeff intentó discutir gesticulando, pero Scott ya había desviado la mirada, y el rubio supo que no había lugar a discusión. De alguna manera, este chico había averiguado en pocos minutos que ocultaba algo, y eso casi lo asustaba más que sus recuerdos. Sabía que podría mantener algunas cosas en secreto si quería —Scott realmente no parecía del tipo que presionaba sobre los conflictos— pero por alguna razón sentía que podría confiar en el chico.
—De acuerdo, ¿Alguien logró identificar algo?
Mirando a su alrededor, Jeff noto que todos sacudían la cabeza, y él los imitó. Realmente no había seguido el ejercicio apropiadamente, sin embargo, él no se tragaba la mierda que el hombre escupía.
Desafortunadamente, eso no pareció decepcionar en absoluto al hombre.
—Bien, supongo que deben seguir pensando. Nuestra próxima sesión es en tres días. Para entonces, quiero algo de cada uno de ustedes, así como un evento determinante de su infancia. —Recogiendo sus papeles de la mesa, el señor Everitt se levantó. —Pueden irse a cenar.
—¡Excelente sesión, señor Everitt! —Scott se puso de pie de un brinco, extendiéndole la mano al hombre, quien lo ignoró olímpicamente. —¡Hasta dentro de tres días!
En el segundo en que el hombre abandonó la habitación, Blaine estallo en un ataque de risa que evidentemente había estado aguantándose durante toda la sesión. Los otros se sumaron rápidamente, y Jeff intentó hacer lo mismo.
—¡Vaya, qué montón de mierda! —Exclamó Nick, agitando la cabeza. —Eso fue simplemente ridículo.
—Y se pone peor. —Dijo Scott, abrazando a Jeff por los hombros. —Al menos parece que ustedes chicos lo harán ponerse interesante. ¿Cena?
El pequeño grupo enfiló hacia el salón comedor, donde el resto de los grupos iban llegando por goteo. La señorita Taylor estaba de pie al frente, con su usual sonrisa, y Jeff tuvo que preguntarse qué se metía la mujer para estar tan feliz todo el tiempo. Cuando todo el mundo había llegado, el rubio agachó obedientemente la cabeza mientras ella recitaba una especie de oración, notando que posiblemente ella era la única obsesionada con el aspecto religioso ahí.
La cena de esa noche era supuestamente espaguetis a la boloñesa.
—Más bien parece una sopa. —Comentó Nick mientras volvían a su mesa con sus platos. —Sopa… con pedazos de algo que pretende ser carne. Y algunos pedacitos de pasta. Fanta-buloso.
—De nuevo, otra cosa que sólo se pone peor. —Scott y James se les unieron, sentándose lo más juntos posible en la banca. —esto al menos es comestible, así que les sugiero que coman todo lo que puedan.
Tomando el consejo, Jeff se esforzó por comer lo más posible, sin embargo, se rindió hacia la mitad del plato, al igual que los demás. El chico notó que la atención de Scott estaba enfocada en él durante la mayor parte de la cena, y que frecuentemente se inclinaba a susurrar algo al oído de James antes de levantarse.
—Creo que necesitan chocolate, chicos. Jeff, ven conmigo para que te lo de. De cualquier manera, quería hablar contigo.
Jeff de inmediato supo lo que venía.
—De acuerdo. —Respondió en voz baja, mirando cómo Scott depositaba un beso en la mejilla de James antes de arrastrarlo fuera de la habitación con Jessica siguiéndolos, claramente lista para hacer valer su autoridad de ser necesario. En vez de dirigirse a alguna de las cabañas, Scott lo condujo hacia una de las pequeñas habitaciones al borde del campamento. Jeff ya las había visto al entrar, pero seguía sin saber su utilidad. —¿Para qué son? —Le preguntó a Scott, señalando la cabaña.
—Es el Aislamiento. Uno de los dos. El otro está por allá. —Scott señalo hacia la cabaña Uno. —Con suerte no terminarán ahí. —El pelirrojo se sentó en el suelo, e invitó al rubio a unírsele. —Vamos. Habla conmigo.
Nick
—¿Dónde crees que esté?
Nick levantó la vista de su libreta, con el entrecejo fruncido. Blaine tenía el teléfono en la mano (obviamente se había estado mensajeando con Kurt) y miraba hacia la cama vacía de Jeff.
—Quiero decir, sé que iba a hablar con Scott, pero han pasado horas.
—Quizás tienen más en común de lo que habían pensado. —Nick se encogió de hombros y continuó escribiendo. Por horrible que sonara, realmente no le interesaba. No iba a pretender llamar a Jeff su amigo a estas alturas, y si el chico quería convivir con otros muchachos, pues que lo hiciera. Además, cuando Blaine dijo horas, tan solo había querido decir dos. Todo lo que Nick quería era un poco de paz y silencio para poder escribir en su diario.
Blaine asintió con la cabeza, con expresión pensativa.
—Oye, ¿sabes que podrías meterte en graves problemas si te encontraran con eso?
—Lo sé. —Nick hizo una mueca ante la mención de la estúpida regla del campamento. —Están prohibidos los diarios y bitácoras. Por lo cual lo guardo bajo el colchón. Con solo cuatro monitores de tiempo completo, no creo que tengan tiempo para planear revisiones de habitación.
—¿Nunca te has preguntado por qué tienen tan pocos? —Blaine continuaba mirando la cama de Jeff, pero pronto volteó hacia Nick. —Lo siento, probablemente quieres concentrarte y… —Su teléfono vibró. —Oh, ese es Kurt. —Sus ojos volvieron a bajar hacia la pantalla y una suave sonrisa se dibujó en su rostro mientras escribía un nuevo mensaje.
Nick escribió un par más de líneas antes de tapar su bolígrafo y meter la libreta bajo el colchón.
—Así que… —Dijo el chico, estirándose en la cama y mirando al techo. —Parece que identificaste algo cuando Scott dijo de dónde era. —Una vez más, hubiera preferido no comenzar microcharla, pero estaba demasiado aburrido para soportarlo. Además, siempre podía simplemente ponerle fin si era necesario.
—Ah, sí. —Blaine soltó el celular. —Kurt es de Lima. Pensé que tendría que preguntarle si se conocían. Pero no. —Aclaró. —Aunque dijo que se mantendrá alerta una vez que el campamento acabe.
—¿Y si me cuentas algo sobre él? —Nick se encontró a sí mismo preguntando antes de poderse detener. Puesto que Kurt y Blaine eran los únicos novios gay que había llegado a conocer —aparte de Scott y James, por supuesto—, en serio quería saber cómo era aquello. Así que a pesar de su decisión de no involucrarse en la vida de los demás, tenía que preguntar. Además, el rostro de Blaine se iluminó inmediatamente.
—Pues… ni siquiera puedo comenzar a describirlo. —El chico luchó por encontrar palabras por algunos segundos antes de tomar su teléfono. —¿Y si lo llamo?
Nick lo pensó algunos segundos. Realmente no tenía tanto interés en conocer al novio de Blaine, pero el chico lucía tan entusiasmado ante el prospecto de hablar con Kurt, que no tuvo el corazón de negarse.
—Seguro.
Rápidamente, Blaine marcó el número y activó el altavoz. Por unos segundos, el tono de conexión llenó la habitación antes de que una voz lo remplazara.
—¿Blaine?
—Hola, guapo. ¿Cómo estás? —Nick no pudo evitar sonreír ante el cambio en la voz de Blaine. El amor casi brotaba de sus palabras, como si Kurt fuera su todo. Pero un soplo de amargura surgió desde atrás de su corazón, como si la conversación fuera afilada y pudiera lastimarlo de repente. "Nunca he tenido eso, y probablemente jamás lo tendré."
—Estoy muy bien, cariño, ¿cómo estás tú? —La voz al otro lado de la línea telefónica era angelical por naturaleza, y Nick se encontró preguntándose cómo cantaría éste chico, clasificándolo de inmediato como un posible contratenor.
Blaine hizo un gesto invitándolo a unirse mientras respondía.
—Bueno, digamos que he estado mejor. Hablarte me ayuda, por supuesto. Pero antes de que empiece a quejarme sobre mi día, hay alguien que quiero que conozcas.
Nick supo que ese era su llamado a turno.
—Hola. Me llamo Nick… Soy uno de los compañeros de cuarto de Blaine.
—¡Oh, hola, Nick! —Su voz era abrumadoramente entusiasta. —Es un placer conocerte. Te preguntaría cómo estás, pero tengo el presentimiento de que no estarás precisamente genial de cualquier modo. Lamento que estés atrapado ahí también.
"Vaya…" Su tono era tan genuino.
—Gracias, Kurt. —Murmuró Nick, sintiéndose repentinamente un poco abrumado. El hecho de que alguien con quien había hablado por menos de un minuto se interesara tanto por él era… bueno, hacía que su cabeza diera vueltas un poco y amenazaba con dejar salir ciertas emociones que rápidamente contuvo. No era el momento. —Pues, la razón por la que Blaine te llamó es porque le pregunté sobre ti y no pudo describirte.
—¿En serio? Bueno, yo tampoco soy muy bueno describiéndome. —Kurt rió. —De acuerdo, pues… voy a Dalton con Blaine, hemos salido por un par de meses. Mi padre está bien con ello, lo cual es bueno, pues significa que tuvimos un lugar a dónde ir luego de que… —Se interrumpió, no sabiendo qué tanto podía decir.
—Está bien, Kurt. Ya les dije… Oh, espera. —Blaine y Nick voltearon al abrirse la puerta, y Blaine cubrió apuradamente el teléfono. Pero sólo era Jeff, sonriéndoles con incertidumbre y con algunas barras de chocolate en las manos. —Lo siento, amor. Pensamos que podía ser un monitor.
Nick sabía que sus ojos lo estaban traicionando, pero era un raro adicto al chocolate. No consumirlo los últimos días no había sido mucho problema, al menos hasta el segundo en que vio las barras que Jeff levaba. Blaine lo miró, y después volteó hacia Jeff con gesto divertido.
—¡Jeff, dale el chocolate antes de que lastime a alguien! —Jeff rió, ofreciéndole una barra a Nick, quien la tomó sin dudar un segundo. Sólo cuando llevaba ya la mitad del chocolate fue que notó que el rubio lucía mucho más relajado que durante la sesión y se supuso que hablar con Scott le había ayudado con lo que fuera que le ocurriera.
—Blaine, ¿presentaciones? —La voz aguda de Kurt sonó a través del teléfono, haciendo saltar ligeramente a Jeff. —¿Acaso acaba de entrar alguien llamado Jeff?
Blaine puso los ojos en blanco
—Jeff, éste es mi novio, Kurt. —Nick vio como los ojos de Jeff se iluminaban.
—¡Kurt, hola! Hemos oído mucho sobre ti. —Kurt rió al otro lado de la línea.
—¿Cosas buenas, espero?
—Bebé, sabes que no les contaría cosas como la vez que pensaste que tu padre no sabía que eras gay y tú…
—¡Oye! —La voz de Kurt lo interrumpió. —Eso te lo conté en confidencia. —Pero su voz era ligera y bromista y Blaine sonreía. —Bien, pues Blaine le decía a Nick que no sabía cómo describirme y… oh, cierto, hablaba sobre mí. Mi materia favorita. Bueno… pues, estoy en los Warblers con Blaine —es nuestro coro de espectáculo—, y canto de contratenor cuando Blaine no se roba todos los solos.
Blaine volvió a poner los ojos en blanco, evidentemente acostumbrado a escuchar aquello.
—Blaine, ¿cantas? —Preguntó Jeff sorprendido, al igual que Nick. Él adoraba cantar y saber que su compañero de habitación era, al parecer, el solista líder de su coro de espectáculo… bueno, eso solo haría más difícil para Nick mantener su distancia. Pero una pequeña parte traicionera de él estaba expectante, esperando que Blaine dijera que sí, que hubiera alguien más que comprendiera su amor por la música.
—¿Es en serio? —Kurt sonaba incrédulo. —¿Quieren decir que no se la ha pasado cantando? ¡Por lo general no puedo callarlo! —Su voz se tornó un susurro bromista. —Piensa que las serenatas son románticas, y no he tenido el corazón para decirle que sólo fue romántico la primera vez, no la centésima.
Nick no pudo evitar reírse, recibiendo una mirada un tanto sorprendida por parte de Jeff en respuesta. "Supongo que me lo merezco"
—¿Por qué no te hemos escuchado cantar? —Le preguntó Jeff a Blaine, quien lucía un
—Suelo llegar al punto en que alejo a la gente con mi incesante necesidad de cantar. Yo solo no quería darles una mala impresión.
Kurt reía al otro lado de la línea pero Jeff estaba mirando a Blaine contemplativamente.
—Supongo que estamos en el mismo bote, ¿eh? También canto.
Ambos chicos alzaron las cejas y se sonrieron, y a continuación se volvieron hacia Nick, claramente preguntándose si estaba igual en el mismo bote. "Es tu oportunidad… No tienes que ser el marginado, puedes decirles…"
—No, yo no… No mucho en realidad.
—Bueno, dos de tres, no está mal. —Medio cantó Blaine antes de devolver su atención hacia Kurt. Sin embargo, Jeff continuó mirando a Nick, quien comenzó a sentirse incomodo bajo su atención pues de alguna manera Jeff sabía que Nick no estaba siendo honesto. Afortunadamente no tuvo que preocuparse por ello mucho tiempo ya que el sonido de pasos podía oírse hacia la cabaña. —Kurt, bebé, alguien viene. —Susurró Blaine antes de finalizar la llamada y meter el teléfono bajo el colchón. Los tres chicos inmediatamente entraron en acción y estaban ya preparándose para la cama cuando la puerta se abrió revelando a Jessica.
—Fuera luces. —Dijo simplemente, activando el apagador y dando un portazo.
Hubo un momento de silencio y luego Blaine rió.
—Es simplemente adorable. No puedo esperar a conocerla mejor.
Nick suspiró, esperando a que sus ojos se ajustaran antes de continuar preparándose para dormir. Escuchó a Blaine entrar al baño anexo y supuso que estaba lavándose el gel —y si conociera mejor al chico, seguramente le llamaría la atención por tal trastorno. Nick podría no ser precisamente un obsesivo de la apariencia personal, pero ningún chico adolescente debería emplastar su cabello como si fuera a una junta de negocios todos los días y Nick estaba sorprendido de que Jeff no le hubiese dicho nada aun considerando la atención que parecía dedicarle el rubio a su propio cabello.
"Estás sobre pensando otra vez", se dijo severamente y subió a su cama, volteando resueltamente hacia la pared e intentando dormir.
No les prometo actualizar muy pronto. Quizás en un mes. Sí, en un mes será. Les quiero.
Damian
La autora: u/2715724/
La historia: s/7314826/2/Straight-Camp
