Memorias de Idhun

Herejía

Capitulo 2: Un hermoso sueño.

Erik P.O.V.

"¿En que estabas pensando, Erik?" se preguntó así mismo el rubio, mientras paseaba por la calle. Su cabeza volvía una y otra vez a Eva, a la que evitaba como la peste.

No podía dejar de recordar lo que había estado a punto de pasar. El se había dejado llevar por sus emociones, sin pensar. Si no fuera por el grito de su padre, a estas horas Christian y Eva ya le habrían matado. Uno por tocar a su niña y la otra por tocarla.

Y sin embargo...

Sin embargo estaba seguro de que ella tambien le iba a besar. Estaba seguro de que ella iba a corresponder al beso. Sus ojos azules brillaban como nunca antes lo habían hecho.

Se sentó en un banco y se cogió la cabeza con las manos. No debía flaquear de nuevo, debía hacer algo para apartarse de Eva definitivamente.

Aunque claro, no ayudaba que Victoria y Jack se fueran a una cena romantica esta noche y que Christian estuvera de viaje. No ayudaba que los dejaran solos. Separados por dos tabiques y miles de prejuicios.

Meneó la cabeza, mientras se abofeteaba mentalmente por estos pensamientos. Eva no podía estar enamorada de el, ella era libre. Recordó con amargo pesar los sucesos de los dias antes de que se fuera con Christian. Recordó a Samuel...

Flash Back

Erik iba hacía su casa con el corazón alegre y decidido. El día le acompañaba, un dia soleado y con cierta brisa ligera que le refrescaba. Un ligero temblor de emoción recorrió su cuerpo, mezcla de excitación, miedo y valor. Todo estaba perfecto, aquel tenía que ser el día. No había nada que pudiera salir mal.

Iba a decirle todo a Eva. Y al cuerno con las consecuencias. Porqué, si algo sabía Erik sobre la vida, es que siempre había consecuencias para cada una de las acciones de las personas.

Estaba harto de soportar sus sentimientos en silencio por su hermana pequeña, harto de no poder mirarla como hombre. Tenía que deshacerse de esa angustia que le carcomía el alma, aunque luego fuera mucho peor.

Se encaminaba hacía su casa, mientras pensaba formas sobre como decirle a Eva que la amaba, tal como un hombre amaba a una mujer. Tal vez un simple beso. Tal vez una declaración, los dos solos bajo la medianoche perpetua de Lihmbad.

Iba sonriendo, decidiendose por esto último cuando una imagen le destrozó.

Eva se besaba con un chico en la puerta de casa. Se abrazaban apasionadamente y buscaban sus bocas con ansias.

Eva se giró cuando sintió la presencia incomoda de su hermano. Lo vió con los ojos abiertos, sorprendido por la escena. Un segundo despues, Erik puso la sonrisa mas falsa que una persona había puesto jamás mientras su corazón estallaba en pedacitos pequeños.

-Este es Samuel, Erik. - le dijo Eva con timidez, intentando ignorar la mirada de su hermano. - Mi novio.

Erik le dió la mano al chico sonriente y se marchó, todavía con la sonrisa puesta en la cara y una decisión que acababa de tomar. Se fue corriendo al cuarto del lado norte de la casa, el mas frio de todos y se paró frente a una puerta.

Inspiro hondo y golpeó tres veces.

-¿Que quieres Erik? - preguntó Christian con cierta amabilidad, aunque manteniendo su habitual expresión impasible. Erik contuvo las enormes ganas que siempre le asaltaban de cortarle la garganta.

-Quiero irme contigo una temporada.

Christian le miró interrogante e intentó entrar en su mente cuando la descubrió fortificada por completo. Puso una ligera expresión de desconcierto, pero asintió con la cabeza.

Erik se marchó de allí, pero el fino oido del shek pudo escuchar un pequeño sollozo por parte del dragón.

Fin Flash Back

Dios, como odiaba a Samuel. Como lo odiaba por haberle arrebatado aquellos labios que debían haber sido suyos unicamente, por tocar aquel cuerpo que solo le pertenecía a el. Lo odiaba por que tuvo de Eva lo que el jamás podría tener.

El sonido de su telefono movil lo distrajo. Un mensaje de su antiguo amigo David.

"FIESTAZA HOY. MARIA ESTA SOLA."

Erik suspiró de alivio y fue hacía la dirección que marcaba el mensaje, mientras veía la foto de Maria que iba en el mensaje. Era una muchacha de ojos verdes y un cuerpo de escandalo. Erik sonrió.

No solo se había librado de estar a solas con Eva, sino que tal vez una noche de alcohol y desmadre con una chica muy hermosa podrían aliviarle en gran medida todo el dolor que guardaba su corazón. Luego, sería hora de volverse a marchar de aquella casa que amaba.

Y, quizás esta vez, para no volver.

Eva P.O.V.

-¿Puedo pasar, Eva?

Eva reconoció el desagradable olor de Jack tras la puerta. Según su reloj en la cabecera de la cama eran las nueve. Tenían que irse ya o no llegarían al restaurante a tiempo.

-Adelante.

Jack entró con una sonrisa, que calentaba el corazón de Eva. Podría no ser su padre y ser un dragón asqueroso, pero no podía negar que le había cogido cariño.

-Tu madre y yo ya nos vamos.

Eva asintió con desinterés. Jack se acercó un poco mas.

-Tal vez quieras ir con tu hermano a la fiesta.

Eva negó y Jack suspiró.

-Mira Eva, no sé que os pasa pero sois mis hijos y me preocupo por vosotros. Y estais comportandoos como dos perfectos desconocidos y no como hermanos.

El hecho de que Jack la considerara una hija la emocionó profundamente. Al ver la confusión en el rostro de Eva, Jack puso una sonrisa amable y la abrazó.

-Todo se arreglará, ya lo verás.

Eva asintió, sin decir palabra. El hecho de que no le apartara de un empujón era suficiente para Jack. Se separó y caminó hacía la puerta.

-¿Estas segura de que no quieres ir a la fiesta esa con tu hermano?

Eva asintió, con confianza. Jack soltó un suspiro exagerado.

-Estas serpientes... -comentó haciendo sonreir a Eva. La puerta se cerró, dejando a Eva sola, sumida en sus pensamientos. Se tumbó en su cama y empezó a hacer memoria de los sucesos de hacía dos años. De aquel humano llamado Samuel, al cúal había permitido tocarla.

Flash Back

Eva estaba deseperada. Aquel día había visto como una chica rubia de ojos azules se lanzaba a los brazos de su hermano y como su hermano simplemente se reía.

"¿Será su novia?" - se preguntó Eva mentalmente, mientras se torturaba con la imagen de su hermano y esa chica. Eva se deprimió profundamente al observar que su hermano no tenía ningún interés físico en ella, a pesar de ser alabada por su belleza por medio instituto.

La furia de Eva estaba en su punto máximo. Ya estaba harta de que su hermano la ignorara como mujer. Tenía que demostrarle que no era una niña, sino una mujer hermosa y con interés por el sexo opuesto.

-Samuel. - llamó Eva en la salida a un joven de su curso muy guapo. Ojos pardos y pelo marron, con un fisico envidiable que a Eva solo le dió repulsa. El no era Erik, no despertaba los latidos acelerados de su corazón. Pero puestos a fingir, mejor que fuera con alguien a quien ella pudiera manipular.

Samuel se giró sorprendido y quedó cautivado por la belleza de Eva. No hizo falta controlarlo mentalmente para que la acompañara hasta casa y despúes la besara. Sabía que Erik estaba cerca, solo necesitaba aguantar un poco mas. Quien sabe, quizás hasta Erik se pondría celoso...

Pero no. El solo sonrió y estrechó la mano del chico para despues irse, sin demostrar el más minimo interes. Dos semanas despues de seguir con la farsa, Erik se marchó. Todo había salido rematadamente mal y Eva se preguntó si sería la primera shek estupida en la historia.

Fin Flash Back

Eva abrió los ojos y observó el cielo oscuro de la noche. Comprobó su reloj y vió con asombro que ya era la medianoche. Se puso el camison que usaba para entrar en cama. Tal vez lo mejor era dormir y tratar de olvidar a Erik...

Un ruido la sobresaltó. Podían ser Jack y Victoria, pero sabía de buena tinta que a ellos les gustaba tomarse su tiempo con estas cosas romanticas. Con la mente, localizó a una chica joven llamada Maria y a su hermano.

Eva se quedó sin aliento al descubrir que se besaban apasionadamente.

Indagó en la mente de su hermano y comprobó que su fortaleza impenetrable estaba medio desmoronada. Pudo ver una botella vacia de vodka en los recuerdos de esa noche.

Erik pareció darse cuenta y le preguntó mentalmente: "¿Que...haces?" preguntó con voz pastosa y algo enfadada. Eva se asustó y cortó la conexión, mientras escuchaba como Erik estaba subiendo a la chica a su dormitorio. Eva se aterrorizó ante la posibilidad que eso implicaba.

Su hermano estaría esa noche con aquella chica. En sus propias narices.

La rabia y la ira hicieron brotar unas pequeñas lagrimas de la shek. Se sentía ignorada, desplazada, humillada. Y por eso tomó una decisión.

Iba a tener a Erik para ella aunque fuera una sola vez. Aunque luego la echaran de casa. Aunque luego no pudiera ver a Erik nunca mas.

La rabia acentuó su control mental sobre la chica llamada María. Obligo a la chica a ponerle una venda a un Erik con solo los boxers puestos y luego la sacó de la habitación. Se encontraron frente a la puerta de Erik.

-Marchate de aquí. Nunca has venido a esta casa y nunca has conocido a Erik.

La chica asintió con los ojos desenfocados. Cogió sus cosas y se marchó sin mediar ninguna palabra. Eva dió un suspiro hondo y entró en cuarto de Erik.

El joven estaba sonriendo apoyado en la cama, con la venda puesta en los ojos. Eva utilizó su enlace mental para anular el malestar que causaba la presencia del shek. Se acercó en silencio y se sentó a horcajadas sobre Erik.

La sonrisa de Erik se hizo mas pronunciada mientras recorría con sus manos el cuerpo de Eva, que soltaba pequeños gemidos de placer al sentir el roce de las manos de Erik. Eva bajó la cabeza y besó a Erik con pasión, bebiendo de el. Erik la besó, deseperado, imaginandose que aquella chica era Eva.

"Eva, dios es como Eva." le oyó claramente su hermana en su mente. "Lo siento - pensó el chico rubio, deseperado por beber de los labios de su acompañante - serás Eva en esta oscuridad. No lo mereces, pero lo necesito como nunca y tu….hueles…a ella."

Eva se separó bruscamente, con los ojos tremendamente abiertos. La sorpresa de escuchar eso inundó su cuerpo.

-Erik... - se le escapó.

El rubio se quedó quieto, sorprendido. "Esa voz..." pensó asustado. Se quitó la venda y se encontró con los ojos azules de Eva, que lo miraban sorprendidos.

-Eva... - dijo Erik sorprendido. Luego dió pasó al enfado, mientras volvía a cerrar el muro de su cabeza y se ponía en pie, desembarazandose de su hermana. - ¿Que estás haciendo aquí?

Eva no contestó. Sus ojos brillaban como nunca, mientras una sonrisa tierna adornaba su cara. Erik no pudo evitar estremecerse de placer al verla y ella lo notó.

Fue hacía el, con decisión en los ojos y lo besó. Erik se quedó quieto un segundo, para luego echarla hacía atrás cogiendola de los brazos.

-¿Que demonios estas haciendo Eva?

-Te escuché, Erik. - dijo ella simplemente. Erik se asustó ante aquella posibilidad. - Te escuché. Y tienes razón. - dijo intentando acercarse a el. - María no lo merece. María no te merece.

-Eva - pronunció asustado y tratando de controlarse. - Para por favor.

-No. Esto es lo que siempre quise. - le contestó ella decidida, mientras apoyaba su frente contra la suya. - Te amo, Erik.

-Eva... - dijo Erik suspirando. La presión en los brazos de Eva cesó, ni su cuerpo le hacía caso. Eva pasó los brazos detrás de su cabeza mientras se pegaba a el, besandolo con deseperación. Y Erik respondió.

No podía hacer nada, su cuerpo se movía solo. Alzó a Eva por la cadera y ella entrelazó sus piernas sobre el, sin dejar de besarse. Erik sabía que estaba mal...que estaba mal de todas las maneras, pero no podía negar la alegría y el placer que sentían todos los poros de su cuerpo.

-No podemos, esta mal... - dijo Erik, sin dejar de besarla.

-Te amo. - le contestó Eva, pasando sus manos por su cabellos, aferrándose a el. - Y tu tambien lo haces.

Erik la posó en la cama, encima de ella. Continuaron besandose mucho tiempo, pero a Eva no le importaba el dolor en sus labios.

A veces Erik se dominaba y pronunciaba un "esto esta mal", pero Eva le acallaba con otro beso y se colocaba en su oido para decirle "te amo" en voz bajita. Erik se estremecía y volvía a ponerse a trabajar en los labios de Eva.

Se separaron un momento y se miraron a los ojos fijamente, sin descanso. Eva acarició el rostro de Erik y este no pudo evitar dejar escapar un pequeño gemido de satisfacción. Y de pronto, ambos lo vieron claro, mientras se volvían a besar deseperados. Esa noche llegarían hasta el final, no había nadie que estuviera allí para detenerles...

El ruido de la puerta de la entrada los separó bruscamente. Erik miró a su hermana y se dió cuenta de lo que estaba haciendo.

Antes de que Eva pudiera detenerlo, cogió su ropa y saltó por la ventana. Eva se levantó y vió como echaba a correr, sin mirar atrás.

-¿Eva? - preguntó Victoria por verla en la habitación de Erik. - ¿Estas bien?¿Donde está tu hermano?

Eva se encogió de hombros, todavía sin girarse.

-No lo sé, mama. Debe seguir en la fiesta.

Victoria meneó la cabeza, pero tenía una sonrisa en la cara.

-Ojala se lo pase bien. - dijo mientras se marchaba.

Eva no respondió. Todavía seguía con la mirada a su hermano, mientras mas lagrimas acudían a sus ojos.

Sin que pasara un segundo mas, fue a su habitación y se cambió de ropa. Se aseguró de que sus padres se durmieran y se marchó de casa, detrás de Erik. Había que aclarar aquello de una vez por todas.