Disclaimer, Maleficent y todos sus magníficos personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney. Esta historia solo es publicada con fines recreativos.
Un día más, un capítulo más en esta historia
Ya con este van tres capítulos de esta loca historia (¿será muy rara?). Tras ver la película siempre he tenido la sensación de que Maléfica no es la única que protege al paramo (aunque ella es la mas poderosa) y que hay varios poderes que de una u otra forma cumplen con esa función, aquí quise plasmar un poco de eso y terminar de contextualizar algunos detalles para el desarrollo de la historia.
La mayoría de personajes son de mi invención, y me he divertido buscando nombres que puedan ser adecuados, también coloque en un par de diálogos unas palabras en latín espero no haberme equivocado (las declinaciones en ese idioma son una verdadera pesadilla, trate de aprender hace un par de años).
Disculpen los posibles errores y si encuentran alguno notifíqueme para poder corregirlo y mejorar para futuros capítulos e historias. No siendo mas espero que disfruten la lectura.
Si te gusta esto agradecería tus comentarios con tus impresiones del capítulo y de la historia, nos vemos en la próxima actualización.
III Los guardianes del Paramo
Solo existen algunas certezas sobre los grandes dragones, pequeños retazos de información que de una u otra manera se han vuelto parte del dominio colectivo de la gente noble o de los mismos humanos, como por ejemplo: el amor que profesan por el conocimiento, su gusto por las cosas brillantes, la admiración que manifiestan hacia objetos o criaturas hermosas, su obsesión por coleccionar tesoros (de todo tipo), su espíritu combativo y los fuertes instintos de protección hacía aquello que consideran de su propiedad.
Estos retazos de información mas que aclarar las dudas que existían sobre estas criaturas, ayudaban a asentar su existencia como mítica y creaban un sin número de dudas e interrogantes sobre esta especie, cubriendo bajo un velo de misterio la mayor parte de hechos acerca de sus vidas y costumbres, asegurándose que solo sus propias familias o comunidades conozcan sus secretos, esto lo hacen ya sea por su propia naturaleza egoísta y por sus propios intereses, asegurando que un velo se levante sobre su propia existencia, este secretismo en resumidas cuentas es intencional.
Muy a pesar suyo Maléfica desconocía muchas cosas sobre los grandes dragones y al igual que la mayoría de los moradores de esas tierras solo sabía algunas generalidades de estos animales, si ella no fuera tan orgullosa o temida por los suyos probablemente también estaría especulando, en ese momento ella repasaba sus conocimientos en la materia, si bien es cierto la noche anterior no había notado un peligro inminente o segundas intenciones, eso no significaba que se tomara el asunto a la ligera (como habían insinuado a su paso algunos moradores, cuando creían que ella no los escuchaba ¿acaso no podían decirle las cosas en la cara?).
No por nada se encontraba buscando a la vanguardia de los guerreros árbol para asesorarse ya que ellos no solo eran unos fieros guerreros, eran criaturas bastante sabias que habían vivido muchos más años que ella, almacenaban y compartían las memorias de su pueblo y de los arboles a los cuales estaban profundamente ligados, como guerrera y líder apreciaba la importancia de la experiencia y el conocimiento, cosas de las que carecía en algunas situaciones, contrario a lo que muchos creían, ella era bastante capaz de reconocer sus debilidades y falencias, solo que no las enseñaba, su posición no le permitía mostrar fácilmente mostrarlas a cualquiera, ya que eso le podría costar su vida o la de aquellos que había decidido proteger a cualquier costo.
Estaba complacida ante el hecho de que ellos estaban buscando información en una fuente "confiable", fue clara la razón por la que Balthazar se encontrara en los terrenos de los dragones feéricos, unas curiosas y amables criaturas que habitaban desde hace mucho tiempo las tierras del páramo. Se pueden decir algunas cosas de esta especie alada, no son tan grandes como sus primos los grandes dragones ya que solo llegan a medir 3 metros, les gusta vivir en manada y por lo general revolotean alegremente con sus grandes alas de mariposa de un lado a otro, su carácter suele ser juguetón, son muy buenos manejando magia para confundir o hacerse invisibles, el fuego no es su especialidad. Su aspecto amigable y sus temperamento bonachón esconden muy bien la faceta más peligrosa de ellos, eso lo sabe bastante bien Maléfica que en más de una ocasión los había visto pelear en defensa de sus tierras, a falta de fuego ellos utilizan una letal y poderosa ponzoña y su magia para confundir puede llevar a que aliados se ataquen entre ellos. "Unas adorables armas letales" como solía decir en sus años de infancia.
Después de una larga caminata llego al hogar de estas criaturas, un gran claro en cuyo centro había un lago de aguas tranquilas y oscuras, una manada completa se encontraba revoloteando por el lugar, al principio no fue capaz de divisar a los guerreros árbol en medio de la algarabía de los seres halados, avanzando en dirección al lago pudo divisarlos hablando con tres de los pequeños dragones, ella los conocía bastante bien: Cian, Cane y Kean, tres hermanos que habían luchado a su lado en la defensa del páramo, a ella siempre le habían agradado, aunque en mas de una oportunidad la habían sacado de sus casillas.
Al acercarse al grupo noto la presencia de una pequeña y anciana hada de cabello cano y trenzado, sus vestimentas eran marrones del mismo tono de la corteza de los árboles, su larga falda estaba hechas de hojas secas y recordaba claramente al otoño, su expresión era amable y su pequeño rostro se encontraba arrugado por el paso del tiempo, Maléfica la reconoció al instante: la gran Ciara estaba presente.
Por primera vez en semanas los grandes protectores del páramo estaban reunidos, "el consejo" como solían ser llamados por la gente noble y también por los humanos que de alguna manera habían llegado a escuchar sobre sus reuniones.
- Buenas tardes mi querida niña, te estábamos esperando – saludo Ciara con una amable sonrisa en su rostro mientras se acercaba a abrazar al hada oscura, pues bien sabía que ella era la única privilegiada con ese toque.
- Buenas tardes – saludo maléfica con su voz fría y sin emociones a todos los presentes, e inclinando su cabeza ligeramente en dirección a cada uno de los miembros de la comitiva a manera de saludo, notando como los demás seres alados se alejaban de ellos a una distancia prudencial.
- Salve, antiqua amicitia*– saludaron al unísono los pequeños dragones, con un marcado acento y en una de las lenguas antiguas, mientras conjuraban una pequeña barrera mágica para asegurar la privacidad de la charla, aparentemente el asunto iba a ser serio y no hay nada mas importante que la privacidad.
- Buenas tardes – saludo de manera formal en el idioma de los arboles el gran Balthazar, extendiendo su brazo derecho en una extraña seña como era la costumbre entre los suyos.
- Cuéntanos lo sucedido, mi niña y no dejes de lado ningún detalle, las cosas que he escuchado desde el amanecer son alarmantes, aunque ya sabes lo dramáticas que pueden llegar a ser las nobles criaturas – dijo Ciara con una expresión bastante seria en su rostro, aparentemente era la delegada del grupo para iniciar el "interrogatorio" – preferiría saber de primera mano que está sucediendo, además de confirmar los posibles daños del último ataque del rey Henry sobre la frontera sur, también queremos conocer los pormenores relacionados con el visitante nocturno, tengo el presentimiento que las noticias se han mesclado ya que no veo señales de que hayas sufrido heridas por fuego mágico. – finalizo la mujer tras una rápida ojeada.
- En primer lugar es cierto que los humanos trataron de atacar anoche, pero no era mas que una pequeña cuadrilla que no significo mayor problema, como hemos notado en meses anteriores han estado bastante dispersos y solo han tentado su suerte probando en varios lugares del muro en busca de una debilidad – contesto maléfica con su habitual tono plano, parecía aburrida al hablar del tema – bien saben que en caso de ser necesario yo correría la voz por refuerzos, no soy tan tonta. Anoche solo "jugué un poco con ellos" – al decir eso ultimo sus ojos mostraban una ligera llama verde y una sonrisa claramente malévola adornaba sus facciones.
Balthazar solo los miraba en silencio, mientras escuchaba el reporte dado, él también había notado los ataques al azar y últimamente no presentaban la necesidad de traspasar el muro y presentar una pelea directa. Aunque como siempre se preocupaba de las posibles imprudencias de Maléfica, él era consciente de su poder, pero ella era tan joven…
- puella nostro*, aclarado ese primer asunto nos gustaría saber que tan ciertos son los rumores acerca de que anoche un gran dragón llego a nuestras tierras – dijo uno de los dragones feéricos, su voz era seria y su mirada se concentró en analizar a la mujer de negro, con el paso de los años reconoció para sí mismo, se había vuelto más complicado el analizarla, ella se había cerrado bastante al mundo, aunque nunca se lo reprocho dadas las circunstancias – he escuchado de todo estas últimas horas, desde narraciones de una gran pelea, pasando por relatos de una caminata con una criatura de dos cabezas, hasta algunos llegaron a afirmar que habías conseguido una nueva mascota. – dijo eso ultimo con un tono claramente divertido, las historias se le hacían de lo mas de entretenidas e hilarantes.
- Cane, los rumores acerca de la llegada de un dragón foráneo son verdaderos, anoche llego después del ataque humano y antes de que lo pregunten no están relacionados los dos eventos, simplemente se presentó ante mí, preguntando por un lugar donde descansar y ante mis cuestionamientos señalo que sus intenciones en estas tierras no eran malas, de serlo el muro simplemente hubiera reaccionado ante él como una amenaza o yo misma lo hubiera notado. – contesto de manera tranquila y fría, guardándose los detalles del encuentro, no iba a reconocer que la habían pillado con la guardia baja. No miraba a nadie en particular mientras hablaba, no por nada consideraba que esa era la parte aburrida del trabajo, ¿acaso dudaban de su juicio? O más bien ¿así de descabelladas eran las habladurías? Se inclinaba a creer que era lo segundo ¿Por qué las criaturas no podían meterse en sus propios asuntos y dejarla en paz? – respecto a él, pude notar que era uno de los negros dado el color de sus escamas, se presentó de manera adecuada y no revelo mayor información aparte de que era un nómada, en este momento se encuentra durmiendo en la caverna cercana a mi nido. He honrado las tradiciones del páramo al mostrar hospitalidad a un ser mágico que lo ha solicitado – finalizo el reporte algo aburrida, se acercaba la hora de su guardia y francamente quería marcharse, ese tema resulto ser una verdadera molestia.
- Puella* – dijo otro de los dragones aquel conocido como Cian, su tono era mucho más serio y parecía verdaderamente interesado en confirmar la información - ¿estas segura que era uno de los negros? Y también que era un nómada, no me gustaría encontrarme con alguna sorpresa por el camino.
- Ella solo asintió de manera casi imperceptible a modo de respuesta, odiaba cuando tenía que repetir las cosas
- Resumiendo: anoche tu camino se cruzó con el de un dragón el cual solicito ayuda y tú se la ofreciste, sus intenciones no parecen ser malas y aparentemente está de paso. – dijo Balthazar en su idioma, aunque pensativo, se encontraba más tranquilo que cuando se inició la reunión, no le hacía mucha gracia la idea de una lucha contra un enemigo que manejara fuego como arma. Los humanos no eran los únicos que causaban problemas en el páramo, eso lo tenía bastante claro – Si no representa ninguna amenaza, puede estar en nuestras tierras, esa siempre ha sido nuestra política ser amables con cualquiera que lo necesite.
Todos los presentes asintieron mostrando un acuerdo generalizado con el tema, aunque quedaban muchas dudas al respecto al menos ya sabían cómo afrontar el asunto, suponían que era algo temporal y eso los tranquilizaba. Lamentablemente estaban equivocados ya que ni Maléfica, ni los demás protectores tenían la manera de saber que el instinto del dragón ya había hablado suavemente y muy a su pesar este se convertiría en un habitante de ese reino mágico, con todas las complicaciones que esto traería. Tampoco sabían la importancia futura de esta criatura la cual tomaría como suyo uno de los tesoros mas raros del lugar…
- Considero que cuando la criatura despierte, ustedes también pueden hablar con ella y aclarar las dudas que tengan si así lo desean, en lo que a mí respecta esta reunión llego a su fin, si me perdonan tengo una guardia que cumplir – finalizo Maléfica mientras se alistaba para partir.
- Puella*, solo te comento y si no lo sabes que si él estaba desvelado no le veremos la cara en un par de días, los grandes dragones: rojos, azules, verdes, blancos y negros, pueden dormir durante días para reponer el sueño perdido – dijo el tercer dragón del grupo, aquel que era conocido como Kean, antes de que la mujer partiera, su tono era juguetón al punto de que los presentes se preguntaron si estaba hablando en serio, él simplemente considero importante dar a conocer ese dato – de hecho en uno de mis viajes de juventud conocí a un rojo que tomo una "pequeña siesta de 10 años" – pudo observar como una de las cejas de ella se levantó, tal vez estaba indignada. – Te encargo que este pendiente, me gustaría hablar con él y como eres la mas cercana al sitio donde se encuentra… - no le pareció prudente terminar la oración, conociendo lo irascible que llegaba a ser Maléfica, aunque pudo adivinar que ella se arrepentía de no haber guiado al visitante en primera instancia ante él, estaba seguro que no le divertía ni un poco ser una "vigilante" o peor aun una "recadera", esa idea en cambio se le hizo bastante divertida.
Ellos vieron como la mujer de grandes cuernos comenzaba a alejarse con su pose altiva y adivinaron que el encargo adicional no le había agradado ni un poco, así que simplemente la dejaron marchar, no era buena idea fastidiar a la criatura más poderosa del lugar en especial si esta no poseía demasiada paciencia, no querían ser víctimas de una de "sus travesuras", aunque nunca los dañaría eran conscientes que sus conjuros podían tener efectos bastante desagradables. Vieron como su estilizada figura se perdía entre los árboles que marcaban el final del claro
- No se preocupen yo calmare a los asustados, y procurare acallar y desmentir los rumores más descabellados antes de que el asunto llegue a mayores, también me asegurare de dejar en claro a los curiosos que no es prudente molestar el sueño del visitante – concluyo Ciara, con voz segura mientras movía sus pequeñas alas y comenzaba a volar – si me perdonan también tengo que retirarme, hay una ninfa próxima en dar a luz y no considero prudente alejarme de ella – después de decir eso ultimo levanto el vuelo y se alejó del grupo.
Balthazar llamo a Birchalin, dieron un gesto formal a los que quedaban y comenzaron a adentrarse en el bosque, ellos también tenían obligaciones que cumplir fuera de las labores de protección, además ya contaba con noticias para los guerreros árbol y los jinetes jabalí que habían estado nerviosos gran parte del día.
Finalmente Cian, Cane y Kean quedaron solos en sus pequeños dominios, mirando pensativamente a los demás miembros de su manada los cuales continuaban su rutina como si nada fuera de lo común hubiera sucedido, era interesante ver como la inocencia se preservaba entre una buena parte de las criaturas del páramo, aunque el precio pagado había sido bastante alto.
- Hace 200 años no teníamos una visita de este tipo, el azul de aquel entonces solo se quedó un par de semanas antes de reanudar su camino hacia la gran guerra en las lejanas costas del continente negro, en ese momento nos recluto para su cruzada – recordó Kean, hablando con un tono suave y con la mirada perdida, estaba rememorando esos tiempos y la larga travesía en aquellas exóticas tierras, donde el verano es eterno – Aunque uno de los negros es un asunto diferente…
- Solo espero que no sea un buscapleitos o que su sangre sea "demasiado caliente", entre los grandes siempre han sido los más propensos a la batalla y son tentados fácilmente por el lado oscuro… – Cian miraba a sus hermanos, también rememoraba viejas batallas y sobre todo aquellos con los que había luchado, a lo largo de su vida había conocido a muchas criaturas y hecho bastantes amigos.
- Es una verdadera lástima que tengan esa fama, hemos conocido a varios bastante decentes, a veces creo que les seguimos echando en cara los sucesos de la primera gran guerra y el bando que como grupo escogieron en esa época… ya ni quedan vivas criaturas mágicas de ese periodo, muchas veces olvidamos que el pasado es el pasado. – prosiguió Cane, su tono era algo triste al mencionar aquello – lo mas probable es que este sea un macho joven en su periodo nómada y espero que la cueva que menciono Maléfica no sea de su agrado, de lo contrario no nos desharemos de él tan fácilmente, cuando a uno de los mayores le gusta un sitio es virtualmente imposible sacarlos de ahí, no creo que a puella nostra* le agrade la idea de tener un vecino tan cerca a su nido.
Los días pasaron tranquilos en el páramo mientras la primavera se acercaba a su fin, las habladurías se calmaron un poco gracias a las palabras de Ciara y la vida en los páramos siguió su ritmo normal sin mayores sobresaltos para la mayoría de sus habitantes, aunque la expectación ante el dragón durmiente era presente, ni siquiera Maléfica la mas fuerte de la zona se atrevió a interrumpir su sueño y pasarían varios días antes de que los páramos conocieran a su "nuevo habitante temporal", ya que como predijo Kean el animal estaba sumido en un profundo letargo del que no despertaría tan fácilmente.
Salve, antiqua amicitia*: en latín y literalmente traduce "hola, viejos amigos"
puella nostro*: en latín y literalmente traduce "nuestra niña"
puella*: en latín y literalmente traduce "niña"
