Capitulo 3
Mientras que el pequeño naruto junto con jiraya se iban alejando de las puertas de konoha hasta perderse en la oscuridad de la noche, el hokage se había dirigido a aquellos que presenciaron lo que había ocurrido esa noche – todo lo que han visto y oído esta noche será catalogado como secreto de rango SS – los shinobis no rechistaron a la decisión de su superior, sin embargo, algunos aldeanos sí lo hicieron – hokage-sama, por qué deberíamos de callar sobre quien es ese chico, si les decimos a todos quien es su padre tal vez ya nadie hable mal a sus espaldas o vuelva a intentar asesinarlo – el hokage desvió su mirada hacia quien le había dicho eso y posteriormente contestó:
- si hacemos eso, naruto sólo será respetado por lo que hizo su padre más no por sus logros y desempeños como shinobi, sólo le estarán dando un falso respeto, serán unos hipócritas – el hokage volteo hacia la salida de la aldea nuevamente – le estaremos quitando su sueño y eso jamás me lo perdonaría –
- ¿su sueño?, a qué se refiere con eso – esta vez fue una mujer la que habló – ganarse el respeto de cada uno de los que viven en esta aldea – esta vez fue fugaku, líder de los uchiha, quien contestó a la pregunta. Un minuto, había pasado sólo eso cuando cada uno de los presentes en la puerta comenzarán a retirarse, los últimos en quedar fueron, hiashi y sarutobi; claro está que también los guardias en turno, sin embargo estos estaban alejados de los dos primeros. Sarutobi miró interrogante a hiashi, la curiosidad de saber que decía ese pergamino lo estaba matando, este comprendió rápidamente la mirada de sarutobi asintiendo con su cabeza en señal de comprensión, abrió lentamente el pergamino y lo comenzó a leer en voz alta, decía así:
Al líder del clan Hyuga, hyuga Hiashi.
Hace años, 6 para ser exactos, usted fue a la mansión Uzumaki con una propuesta hacia el líder del clan, el cual según usted favorecería a nuestros respectivos clanes, usted quería proponerle a mi esposo; quien es un buen amigo suyo, la unión de su primogénita con el nuestro, el cual por supuesto rechacé inmediatamente, usted me pidió que le explicara el por qué lo hice sin embargo yo simplemente le dije que tenia mis razones y sólo yo sabría cuales eran.
Pues bien, después de tanto tiempo de estar observando a nuestros hijos, lo mucho que se divierten juntos, lo feliz que se ven uno al lado del otro, consolándose mutuamente, él por no tener a ninguno de nosotros, sus padres, a su lado y ella por la forma en la que lo trata usted y la perdida de su madre, he decidido aceptar su propuesta. Se preguntará cómo es que yo sé todo esto, cómo es que he visto que en ocasiones duermen juntos, se bañan juntos como amigos claro, puesto que para ellos a la edad en la que están no existe el pudor y la vergüenza, cómo es que he visto la sonrisa más pura que puede existir en ellos cada vez que se encuentran juntos, pues eso es un secreto, en fin este pergamino es prueba de que he aceptado su propuesta, sin embargo, la boda sólo se podrá realizar bajo ciertos parámetros o ciertas condiciones que son las siguiente:
Ellos sólo podrán casarse a la edad de 16 años.
Deberán de estar enamorados uno del otro, si uno no lo está del otro, la boda no se efectuará nunca.
Si obliga a su hija enamorarse o pretender enamorarse de mi hijo la boda no será válida.
Si usted le impone a uno de los dos casarse con el otro, yo misma impediré esa boda y lo mataré. No se debe obligar a una persona a amar.
Si no se cumplen estas condiciones el pergamino se quemará, se preguntará como es que el pergamino sabrá el cumplimiento de las condiciones, pues también es un secreto.
Atte.
Uzumaki kushina, esposa del ex-yondaime hokage de konoha.
- bueno creo que ahí tienes tu respuesta hiashi – el hokage miraba a hiashi con una sonrisa después de todo sabía que estaría feliz por que al fin su hija estaría comprometida con el hijo de su mejor amigo y según él, así podría proteger mejor al último Uzumaki – bueno creo que yo me boy, en otra ocasión platicaremos mejor sobre esto, hiashi – tras esto, el viejo sarutobi desapareció en una nube de humo, dejando a hiashi parado, solo frente a la salida de konoha, luego de salir del pequeño trance en el que se había sumido cuando terminó de leer el pergamino dio media vuelta y se dirigió a descansar a la mansión hyuga.
- oe… ero-señin – el pequeño alzó la vista hacia el hombre de cabellos blancos que caminaba a su lado – tú sabes a donde vamos – el ermitaño paró al instante, volteo al muchacho quien también se encontraba estático y dijo:
- primero que nada – dirigiéndose seriamente hacia el pequeño – YA TE DIJE QUE NO ME DIGAS ERO-SEÑIN – gritaba exaltado por la forma irrespetuosa en la que se había dirigido el pequeño hacia él – y segundo – ahora más calmado – iremos a el lugar de entrenamiento secreto de los Uzumaki, pero antes debemos de encontrarnos con una vieja amiga – sonriéndole pervertidamente al pequeño, naruto alzo una ceja en señal de que no comprendía por qué después de que dijo encontrarnos con una vieja amiga sus facciones cambiaron a unas más pervertidas como cuando veía a su nechan anko jugando con él en el pequeño río o cuando se bañaba junto con ella, por supuesto que cuando era descubierto por su hermana, el ermitaño recibía una pequeña dosis de mordidas de serpientes de varios tamaños y colores, que si bien nunca lo habían alcanzado a matar por lo menos se pasaba de dos a tres semanas en el hospital a causa del veneno de las serpientes de la pequeña anko que aunque aun tenía sólo dieciséis años era temida en konoha por ser una de las kunoichis más violentas y fuertes de la aldea e incluso del país del fuego.
En un pequeño restaurante de carnes asadas se encontraban un grupo de shinobis que habían despedido al pequeño naruto y una de ellas se encontraba sumamente triste aunque no lo mostrara, por la partida de el pequeño rubio - hay qué estará haciendo mi naruto en este momento "espero que ese maldito pervertido no lo convierta a su viva imagen… aunque siendo mi naruto no sería mala idea… pero qué piensas anko, si sólo es un niño" –
-"mm qué estará pensando anko" oye anko, dime acaso vas a extrañar mucho a naruto – el chunin de la cicatriz sobre la nariz volteo a ver a su compañera de cabellos morados – pues claro que sí iruka, después de todo cuando nos bañábamos juntos era quien me frotaba la espalda, era con quien me podía quedar dormida en el baño sin que intentara propasarse, era con quien podía dormir en ropa interior e incluso desnuda, haaa, cómo lo boy a extrañar aunque – en esta parte dio la impresión de estar meditando en algo muy importante – estoy segura que regresará con un cuerpazo (n/a: que conste que soy 100 amante de las mujeres) – ahora un pequeño hilo de baba colgaba de la boca de la joven kunoichi – y puede que quiera hacer "esto" y "aquello" conmigo por la confianza que nos tenemos – en este momento anko tenía las mejillas teñidas de un ligero color rojo mientras se comenzaba a imaginar cómo sería su naruto cuando volviera, salió rápidamente de su trance debido a que se dio cuenta que todo lo que había pensado también en vez de guardárselo lo dijo en voz alta, volteo hacia todos lados y lo que vio la hizo enojarse y avergonzarse ligeramente. Iruka se encontraba en el suelo sobre un pequeño charco de sangre debido a que cuando anko comenzó a contestarle no pudo evitar imaginarse a su compañera y amiga desnuda, kurenai se encontraba estrangulando prácticamente a asuma quien tenia un hilillo de sangre resbalándose por la nariz, kakashi, pues kakashi se encontraba como si nada, esto alivio ligeramente a anko pero después de mirar detenidamente pudo notar como en la mesa había una pequeña gota de sangre.
- anko, creo que no deberías de contarnos tus intimidades con naruto – dijo en tono de burla la "pequeña" (de donde) kurenai – pero parece que agarraste mucho cariño hacia naruto – kurenai miró a anko seriamente haciendo que esta por un momento sintiera un ligero viento frío recorrer su espalda – pero espero que no hayas hecho nada malo cuando lo cuidabas – con esto anko apartó la vista de su amiga sumamente sonrojada, rápidamente se levantó del lugar en donde estaba y se dirigió hacia la puerta del lugar, antes de salir volteo a ver a sus amigos (kakashi, iruka y asuma) y gritó:
- USTEDES TRES SON UNOS PERVERTIDOS, LOS MÁS PERVERTIDOS QUE PUEDE HABER EN KONOHA DESPUES DE JIRAYA – tras esto salio con una sonrisa dibujada en su rostro ya que kurenai se empezó a reír y las mujeres que se encontraban dentro del lugar voltearon a ver a los tres hombres que estaban con la kunoichi de ojos rojos, con cara de odio.
- aaachuuu, parece que el clima de la noche me está haciendo daño – decía el ermitaño pervertido mientras fijaba su mirada en dos siluetas que se encontraban a unos cuantos metros alejados de naruto y él – parece que ya las encontramos – naruto quien se encontraba sobre una rana dormido, despertó al precipitarse al suelo como consecuencia de la desaparición de la rana en una nube de humo.
- haaa – se quejaba el pequeño – mi cara… me duele… por qué a mi – decía mientras que con sus dos manos trataba de sobarse el rostro y así aliviar un poco el dolor, de pronto sintió como alguien lo volteaba para quedar boca arriba, le retiró las manos del rostro y lo único que naruto vio en ese entonces fue una pequeña luz verde que poco a poco hacía aliviar el dolor que sentía entonces – ¿quién eres? – miró a una mujer con grandes pechos, incluso que los de su hermana anko, la mujer que aparentaba tener entre los 18 y 20 años lo ayudó a levantarse – mi nombre es tsunade – el chico le miró detenidamente, ese nombre lo había escuchado en alguna parte, pero en donde, cuando al fin recordó – QUÉ, ES IMPOSIBLE, ERO-SEÑIN DIJO QUE TSUANDE ERA UNA CUARENTONA, QUE YA ESTABA TODA ARRUADA COMO OJISAN – a la rubia le apareció una gran vena en la frente, su asistente que había escuchado todo lo que el niño le dijo se encontraba preocupada por la reacción de su maestra, temía por la seguridad del pequeño pero tsunade tranquilamente le dio un beso en la mejilla y luego preguntó – y quien es ese ero-sennin, pequeño – el tono dulce con el que le habló alegró a shizune, al perecer no se había molestado por el comentario de naruto, pero por otra parte tsunade tenía algo más en mente, aunque ya sabía a quien se refería naruto ella lo quería escuchar de su propia boca y así luego de lo que haría el niño comprendería no meterse más con ella.
- ese de allá – dijo señalando a jiraya quien se encontraba recargado en un árbol al parecer durmiendo. Se acercó lentamente a donde se encontraba, alzó su puño a la altura de la cabeza del ermitaño. Jiraya sintió como un aura maligna comenzaba a acercársele, abrió los ojos pero hubiera deseado no hacerlo nunca. Golpes, patadas, cachetadas, garrotazos, el pequeño naruto se había abrazado a shizune al momento en que jiraya comenzaba a gritar del dolor que sentía por todos los golpes que le daba la rubia, naruto tenía los ojos cerrados con la cabeza en el pecho de la pelinegra aunque digamos que si él fuera más grande estuviera disfrutando mucho la forma en la que era abrazado por la joven, después de todo en aquellas almohadas uno se sentiría como en el cielo.
Al fin todo había terminado, el ermitaño había quedado hecho… digamos que no se le reconocería fácilmente dentro de unos dos o tres días, tsunade se encontraba sentada bajo la sombra de un árbol, la mañana había llegado mientras ella terminaba de golpear a su amigo, naruto se encontraba con un hilito de baba entre los pechos de tsunade y su boca, claro que este no significaba que era un pervertido como jiraya o kakashi, simplemente todas las mañanas amanecía con ese hilito, al parecer siempre dormía con la boca abierta, la rubia miraba con suma dulzura el rostro del rubio, juraría que era el mismo yondaime de pequeño después de todo ella lo había cuidado un par de veces cuando niño, su asistente había ido a recolectar algunas frutas y si la suerte le favorecía cazar uno que dos conejos para el desayuno.
Media hora después tsunade veía asombrada a su alumna shizune que regresaba no con uno o dos conejos, sino con un jabalí, su alumna junto con jiraya empezaron a preparar el sitio para hacer el desayuno, hicieron una fogata, jiraya cortó tres troncos, dos los paró al lado de la fogata un poco alejados para que el fuego no los alcanzara y en el tercero incrusto el jabalí que había traído shizune. Cuando la carne del animal comenzó a quemarse, el olor llegó a las narices de naruto haciéndolo despertar, cuando lo hizo se asombró de donde se encontraba su cabeza, eran las almohadas más cómodas, pensaba él. Rápidamente se dio cuenta que no se encontraba en ninguna cama sino sobre una mujer, subió su rostro y se encontró con aquella rubia que había golpeado a jiraya.
- hola pequeño – una sonrisa se dibujó en el rostro de tsunade al ver que naruto al fin se encontraba despierto – no te preocupes, no te haré nada – ella había notado que naruto se encontraba temblando al saber con quien se encontraba. Naruto cuando escuchó lo último que dijo dejó de temblar, le sonrió. La sonrisa marca Uzumaki le llamaba ella. Tsunade no pudo evitar sonrojarse y a la vez maravillarse nuevamente al ver ese rostro con bigotes que se encontraba sonriéndole – bueno, es hora de desayunar naruto – con un beso en la frente, separó a naruto de ella, levantándose y tomando la mano de naruto para después ir con sus otros acompañantes que ya se encontraban cortando la carne del animal.
- mmm… - el hokage había recibido una carta por medio de una rana – esto… acaso ya se cumplieron los siete años… qué rápido pasa el tiempo – el anciano se iba levantando de su lugar para tomar unos papeles que se encontraban en los archiveros de la habitación contigua.
- anko – como por arte de magia, la kunoichi ahora adulta con un cuerpo espectacular, sus pechos habían crecido un poco más a como se encontraban la última vez que vieron a su querido rubio partir – sí – dijo la recién aparecida -
- avísale a iruka que hoy se incorporará un nuevo alumno a su clase – anko abrió los ojos sorprendida aunque no daba clases en la academia cualquiera sabría que dentro de un mes se graduarían los nuevos genin - "un mes, un mes para la graduación de genins, puede ser…" ho… hokage-sama no estará diciendo que él regresó – el viejo volteo y sólo le dio una sonrisa amigable a la que había hecho la pregunta, se había tardado pensaba el viejo sarutobi mientras volteaba de nuevo para seguir con su búsqueda en el archivero que se encontraba frente a él. Para anko la felicidad de nuevo había vuelto a su vida, su naruto, su hermanito por fin regresaba de nuevo a konoha, quería saltar de alegría ahí mismo –
- anko que esperas así no lo podrás ver cuando pase por la puerta principal – tras eso la kunoichi salió de la habitación con una velocidad que haría pensar a cualquiera que era perseguida por los fantasmas o algo por el estilo –
- ambu – el capitán del escuadrón a cargo de la protección del hokage hizo su aparición de la misma forma que lo hizo anko momentos atrás – avísales a los miembros de los 11 que él llegará en un par de horas a la villa – tras esto el ambu desapareció tal y como apareció -
- ¡ino… cerda! – Gritaba a lo lejos una joven de aproximadamente 11 años, cabello rosa y ojos verdes - ¡sakura… frontuda! – animadamente le respondía su rival/amiga de cabellos amarillos y ojos azules, la pelirosa se acercó rápidamente a su amiga con una sonrisa, cuando vio cómo estaba vestida la que se hacía llamar ino no pudo evitar que la curiosidad le ganara – etto… ino – la rubia vestía un kimono blanco con dibujos de aves al parecer ,garzas, por la parte de la cintura para abajo, traía una cinta azul rodeándole la perfecta cintura (n/a: no sé como se llaman esas cintas grandes que se ponen en las cinturas) con un perfecto moño por detrás – ¿por qué estás vestida de ese modo, acaso no vas a ir a la academia? – preguntó con inocencia a su amiga –
- claro que sí voy a ir, jamás te dejaría con sasuke-kun – ante tal respuesta sakura no pudo evitar inflar sus cachetes levemente como señal de enojo – pero mi padre me ha dicho que hoy es un día especial, el hijo de un viejo amigo llegará a la aldea y se incorporará a la academia, él quiere que esté presentable para cuando lo conozca – toda esta información hizo que sakura se preguntara qué tan importante era su amigo para que el señor Inoichi obligara vestirse a su hija de esa forma, raras veces en todo lo que conocía a ino hubiera aceptado vestirse así después de todo era de las más liberales de la aldea –
- ¿nos vamos? – preguntó la rubia la ver a su amiga aun en trance – sí – respondía la pelirosa para empezar a caminar al lado de su amiga, ese día no habría competencia, no se atrevería a ensuciar o arrugar ese kimono, ino como hija de uno de los miembros del consejo y de los 11 protectores como se hacían llamar los miembros de los clanes, el hokage y otros tres shinobis más de los cuales ellas conocían poco, tan sólo sabían que dos de ellos eran sanin y otro era un shinobi de elite de konoha, se le educó de tal forma que cuando llegara alguien importante a pesar de su carácter explosivo en esos momentos se convirtiese totalmente en algo diferente, en la más educada de todas aquellas que se encontraban a su alrededor -
- guarden silencio, vamos niños ya están por graduarse como shinobis de la hoja y siguen comportándose así – decía el profesor iruka que se encontraba frente a un gran grupo de estudiantes que a su parecer tenía la generación más prometedora de la hoja –
- YA CALLENSE – gritaron al mismo tiempo ino y Hinata, esta era una joven de rostro hermoso, cabellos negro azulado hasta los hombros, hermosos ojos blancos distintivos del clan hyuga, un cuerpo perfecto dirían los de la clase, pero su carácter era, pues no era frío simplemente era un poco serio en comparación de la edad que tenía, además de ser la novata del año entre las mujeres por sobre encima de sakura quien era considerada una de las más inteligentes de la academia. Al momento todos excepto el novato del año por parte de los varones quien desde que llegó se encontraba sentado y mirando hacia la ventana, se sentaron al escuchar la voz de sus compañeras –
- va, esa Hinata, no lo entiendo de un día para otro cambia de carácter de pequeña era muy tímida pero ahora es mejor no hacerla enojar – quien había hablado era un joven de cabello castaño, chaleco que le cubría hasta la cabeza, en su rostro tenía dibujado en cada mejilla dos colmillos rojos, distintivo exclusivo del clan inuzuka, en algo tenía razón, inuzuka kiba conocía hinata debido a que sus padres eran muy buenos amigos por parte del consejo e igualmente por pertenecer a los once –
- eso no es del todo cierto – kiba volteo hacia el que se encontraba a su lado, el aura seria que emitía su compañero, las gafas negras que no dejaban ver sus ojos y la manipulación de los insectos le decían que era un aburame, su nombre, shino aburame – Hinata siempre ha sido una persona respetable y temida, sobre todo cuando se encontraba al lado de "él" – kiba ahora se encontraba confundido, las pocas veces que se encontraba con Hinata, claro que siempre estaba acompañada de su padre, era una persona muy callada, demasiado diría él – a qué te refieres, acaso ella siempre ha sido así pero – volteo hacia la ojiblanca – siempre que la veía con su padre era muy callada –
- eso es cierto – kiba volteo a ver a shino nuevamente – pero jamás la has visto con "él", esa persona emitía una tranquilidad sobre Hinata que incluso en ocasiones hacia que desafiara a su padre –
- muy bien – fueron sacados de su conversación por su maestro iruka pero antes de que este continuara alguien entró la ventana que por suerte estaba abierta – pero qué – se fue acercando al bulto que se encontraba ahora frente a la puerta. Antes de que siguiera alcanzó a ver el cabello morado, él sólo conocía a una persona con ese cabello y si ella había entrado con tanta prisa al lugar no podría ser bueno – anko qué deseas –
- un mensaje de hokage-sama – dijo mientras se iba levantando poco a poco – un nuevo alumno se incorporará – sonrisa, eso era lo que veía en el rostro de su amiga y cuando ella sonreía así fuera de misiones… en realidad no lo hacía a menos que "él" estuviera con ella –
- eso quiere decir que… - pero antes de continuar –
- así es, él regresó, mi hermanito regresó – decía feliz la kunoichi, los alumnos miraban confusos a los dos guerreros de la hoja quienes sonreían entre sí – llegará después del descanso, yo me iré a la puerta a esperarlo – tras esto la kunoichi salió del salón hecha un rayo –
- iruka-sensei – dijo sakura llamando la atención de su maestro y varios más – a qué se refería esa señorita con que se incorporará un nuevo alumno a la clase –
El cara marcada miró fijamente a sakura y luego a los demás que se encontraban en el salón para decirles – pues como haz escuchado – todos se sorprendieron menos tres, uno por perezoso, otro porque no dejaba mostrar sus emociones y otro por que simplemente no le importaba - pero lo conocerán después del descanso creo que les agradará – y con eso, todos guardaron silencio y pusieron atención a lo que les enseñaría iruka claro que algunos otros estaban impacientes por conocer a ese que tenia muy feliz a la extraña kunoichi y su sensei.
