Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mí sin no a Masami Kurumada, esto sin ningún fin de lucro.
Capitulo 3: Serás mía
Sorrento había permanecido atenta ante la inquieta personalidad de Julián .Lo veía una y otra vez y el mismo gesto preocupado de su rostro parecía no desvanecer. Las horas habían transcurrido inciertas y no había noticia alguna de la sirena, no hasta que un soldado de rango menor corrió hacia el marino con premura en aquella sala magistral del dios.
Le hablo unos momentos al oído a Sorrento y tras un ademan, el marino le comento a su dios:
—Mi señor, Thetis ya llego a su misión y ya esta abordo, ¿desea algo mas?
Tras tomar un sorbo de su copa de vino con su mano temblorosa, Poseidón colocó su copa en un estante y contestó sentado sobre su lucida silla:
—Sorrento ya lo he decidido. Empieza a desterrar las tumbas de mis marinos y da órdenes que se preparen tres navíos—el marino se sorprendió ante la petición de su dios envuelto en una tensa calma— Si Athena pudo revivir a los suyos, yo hare lo mismo.
El marino sin cuestionar a su dios, asintió con su cabeza y tras reverenciarse, se perfilo para abandonar la sala.
—Y Sorrento—hablo atrayendo la atención del músico—que preparen todo para que me instale en el Kraken, tu regresa lo mas pronto posible, te quiero a mi lado para la batalla.
Las últimas palabras inquietaron a Siren, ¿acaso se avecinaba otra batalla contra Athena?
Aioria llevo hasta un pequeño camarote a la castaña, en el cual al ingresar, la chica observo con desdén el pequeño recinto que solo contaba con una cama desgastada y un pequeño ropero.
El santo cerró la puerta y al encontrarse con la mirada de la dama, ella le regalo una llena de deseo y anhelo. Conforme a ello, la dama acompañada del silencio, se fue acercando hacia el castaño tanto el chico tragaba saliva al ver tanta proximidad de la mujer.
Casi al borde de tocarle, el hombre se movió con inhabilidad hacia el ropero tanto ella se deleitaba ante las actitudes que provocaba en el dorado.
—Disculpe, ¿me podría decir dónde esta la ropa con la cual me cambiare?—dijo la sirena con travesura mientras el caballero abría el armario, buscando entre las prendas de sus compañeros algo decente para adaptarle a la chica debido a las circunstancias.
La chica le miraba con malicia mientras Leo le daba la espalda, dejando caer la cobija que le había dado Mu y desenrollando los listones que sujetaban a su silueta su translucido vestido.
Al voltear, la rubia dejo caer su vestido del talle de su busto hasta sus pies, dejando a la exposición su perfecta anatomía ante el pasmado hombre. El caballero tardó unos segundos en asimilar lo que sucedía y sin pensar más, bajo su mirada lleno de vergüenza y se aproximó hacia ella con el único fin de finiquitar su encargo.
— Será mejor que se cubra—pronuncio el santo dejando con rapidez un pantaloncillo y una blusa sobre las manos de ella, antes de salir intempestivo del camarote.
—No te vayas, podemos pasarla bien—comento la sirena mientras veía como se cerraba la puerta con estruendo—Ni modo, no quiso, pero aun tengo varias oportunidades.
Al salir la cara del felino se torno pálida más al encontrarse con la cara de su compañero alacrán justo al borde de la puerta y en sus manos con un plato de fruta.
— ¿Que te pasa gato, porqué es cara?—pregunto el santo de la octava casa con intriga mientras devoraba a una uva— ¿hiciste algo, pillo?
—No por supuesto que no y, ¿y tú, que haces aquí?—replicó Leo con fastidio hacia su compañero mientras recuperaba la calma.
—Vine a traerle fruta a la chica, puede tener hambre—contestaba el santo de la octava casa mientras se atragantaba con más uvas. Milo tras decir esto, tomó la perilla de la puerta, sin embargo el felino le detuvo.
— ¡Mejor no entres!—ordeno con extrema precaución el de ojos verdes, actitud la cual solo despertó la necedad del alacrán.
— ¡Déjame entrar, gato!—gritaba con fiereza el escorpión tratando de mover de la puerta a su amigo, cuando unos pasos presurosos hacia ellos los distrajo.
— ¡Milo!—gritaba Saga con desesperación avanzando hacia ellos — ¿Se puede saber donde quedaron los frutos que te encargue para la señorita Athena?
Al verlo aproximarse, el santo de la octava casa se escondió en su espalda el tazón de fruta que tenia en las manos tanto veía la mirada de severidad de Géminis.
—Sabes querido Saga, sospechó que Aldebarán se comió el tazón de fruta que había preparado, ha tenido actitudes inciertas que me hacen dudar de él, como hablar con Mu, eso si que es muy sospechoso—comentaba con ojos inquisidores Escorpio mientras se recargaba en el hombro de Aioria que lo veía con incredulidad— Deberías dejar a un designado.
—Mejor cállate; al Patriarca no le basta con hacerme tercer oficial si no me encarga de la comida y aun así me roban algunos embusteros como tu—puntualizó Géminis observando la chica sombra del platón de la fruta a espaldas del santo.
—Ya te dije la solución, encarga a alguien más, alguien como Alde, aunque es un poco tacaño o no se a Máscara de muerte—sugirió animado el escorpión.
—Si, buena idea Milo, ¿quieres comer rata muerta cocida? —replicó sarcástico el santo de Leo.
—No es tan malo, según Dita hace buenas pastas, es italiano aunque si es sádico, mejor...mmm—pronuncio Milo indagando en su mente.
— ¡Shura! el españoleé sabe prepara muy buenos platillos y no tiene cargo alguno.
— ¿Y tú si?—pronuncio satírico el santo de Leo. Al decir esto, el santo de Escorpio se sintió herido en su orgullo y se alejo de su compañero, observándolo con reproche.
—Al menos yo soy maestre, el gran maestre Milo y no una niñera de una señorita que vino del mar—contesto el santo notando como la respuesta punzó a Leo.
—Hablando de ello, gran maestre Milo—replico con molestia el santo de Géminis— debería ir con Aioros y preguntarle si necesita algo en lugar de pasearse comiéndose las uvas que eran de Athena, en bermudas.
— ¿Y tu quién eres Saga para ordenarme?—contradijo con reprensión el santo de la octava casa.
—Tu tercer oficial, a cargo de toda la tripulación y el que te hará lavar la cubierta con tu cepillo de dientes centímetro a centímetro si no te mueves de ahí—contraatacó Saga exasperado.
Al decir esto, Milo puso con gracia el tazón de fruta sobre las manos de Aioria y con un movimiento fugaz se desvaneció de la vista enfadada de Saga.
—Aioria, ¿cómo esta la dama?—pregunto con mas calma, el geminiano.
—Creo que bien, ya se esta cambiando la ropa, le diré cuando termine se presente con el Patriarca.
—Perfecto, ahora ve y cámbiate tu, te dará un resfriado si sigues semidesnudo—ordeno el de cabellos azulados antes de avanzar hacia otra parte de los camarotes dejando en guardia al santo de Leo.
— ¡Bah! solo le dan tantito mando y ya quiere venir a ordenar como cuando era Patriarca—pensó con resentimiento el felino.
En otra parte de las aguas de corrientes saladas, una pequeña embarcación de escasas dos plataformas y maderas desgastadas llevaba consigo un trio de inexpertos personajes que se departían diferentes actividades.
Marin, quien estaba anudando las velas, al ver a su alumno pasearse por la cubierta con pereza, le decreto:
—Seiya, ayuda a Shaina con los mapas, si seguimos el curso probablemente lleguemos en un par de horas hasta ellos.
El castaño asintió ante las órdenes de su maestra, aproximándose hasta la parte trasera de la cubierta donde la de cabellos verdes miraba con atención los mapas náuticos del Mediterráneo sobre una baja mesa.
— ¿Shaina, necesitas que te ayude?—pregunto con amabilidad el santo de pegaso.
—Si, Seiya—comento con indiferencia la amazona sin despejar su vista del mapa—Solo lárgate.
El pegaso al ver la actitud poco afable de su compañera, se acerco hacia ella y le intento tomar la mano .Ella al ver el movimiento del hombre, quitó su mano con violencia y se apartó con ansiedad.
— ¿Shaina, qué te pasa, dime porqué me tratas así?—cuestiono con desconcierto el chico.
—Porque te odio, por eso y deja de hacerme preguntas estúpidas—musitó irritada la de cabellos verdes. El disgusto y la ansiedad les hicieron presa dejándolos únicamente con el golpeteo de las olas como respuesta ante la incertidumbre. Tras fijarse la mirada, cada uno comprendieron los sentimientos que embargaban a la persona que tenían enfrente, quizá el destino les jugaba una mala broma a los dos. Y en medio de ese duelo de emociones de la cobra y el pegaso, la voz de Marín los alertó:
— ¡Seiya, Shaina vengan aquí de inmediato!
La cobra y el caballero se movieron a la orden y se aproximaron hacia la parte de la cubierta donde el águila miraba atenta.
— ¿Qué sucede Marín?—indagó el castaño con preocupación.
—Miren, aquel barco se acerca con rapidez hacia nosotros, debemos movernos hacia babor para evitarlos.
Y en efecto, un barco de gran amplitud, color oscuro cual noche y velas corroídas se avecinaba hacia ellos con gran velocidad. Y por mas esfuerzo que el águila puso por mover la embarcación girando el timón de su nave, no pudo comparase con la del gran navío.
El gran barco rozó una parte del buque de la amazona golpeando parte de la estructura y con ella arrastrando trozos de madera. La cobra y el pegaso cayeron al suelo al sentir la coalición de los barcos.
— ¡Demonios!—musito la pelirroja con rabia para observar los daños sobre su embarcación. El águila se asomo por el borde de su navío y pudo notar como gran parte se había desprendido de ella y el agua empezaba a penetrara por la contusión.
— Se rompió parte de la estructura, nos hundiremos—susurro pasmada la amazona mientras Seiya y Shaina se asomaban angustiados sobre la cubierta.
Apenas los tres tripulantes asimilaban lo sucedido cuando de unas cuerdas de la embarcación que los había golpeado, bajaron dos imponentes presencias acompañadas de varios marineros de extraño aspecto desfachatado y olor insosportable.
—Miren lo que trajo el mar para nosotros, dos hermosas sirenas y un perro faldero a su lado—hablo un hombre de castaño cabello, ojos esmeraldas y basta arrogancia caminando con desfachatez hacia la pelirroja. Seiya se quedo aturdido al ver que el hombre que se presentaba, el mismo al cual una vez ya había enfrentado en los pilares de Poseidón. Su nombre: Bian de caballo marino.
— ¿Qué es lo que quieren, porque golpearon nuestro barco?—pregunto con furia la amazona del águila.
— ¡Largo de aquí, infelices!—grito al borde de la locura la cobra mientras analizaba cada paso de los tres recién llegados.
—Si que es brava la de cabellos verdes. ¿Eh, o no Krishna?—hablo con descortesía el marino.
—Soy el capitán Bian, cariño y el es mi segundo oficial Krishna de Chrysaor.Y ya que nos presentamos, pues se nos dio la gana atacarlos y ver como sus mugrosas vidas se desvanecen.
— ¡Malditos!—grito Shaina intentando atacar al marino, sin embargo al pretender hacerlo, su razón se fue desvaneciendo por una extraña influencia tirándola sobre el suelo.
—Están en los dominios de Poseidón y ahora tenemos su sangre en nuestros cuerpos. Así que pegaso—se dirigió el hombre hacia el rostro que alguna vez lo desafió— Hasta que estés en el mar, bajo su cosmos, no podrás si quiera defenderte ¿ahora quien esta a favor de quien?
—Vendrán con nosotros a navegar, nuestro señor estará complacido con este regalo y a mi me encantara tenerte en mi camarote, pelirroja—bufo bromista el capitán y acto seguido se dirigió a sus comandados.
—Muchachos, suban a los tres a nuestro navío, lleven a la pelirroja a mi camarote, quédense con la brava y junto con el otro idiota, enciérrenlos en la cueva—dijo con cierta malicia el capitán mientras subía a la embarcación donde había bajado. No bien para la cobra, el águila y el pegaso, un sinfín de soldados se arremolinaron sobre ellos atándolos con unas relucientes cadenas de brillo y grosor indescriptible.
En una pequeña habitación, al borde de la cama, un preocupado Dohko acompañado del Patriarca cambiaba una húmeda toalla sobre la frente de la diosa Athena observando como el color de sus pies empezaba a tornarse opaco.
—Hay que darnos prisa Shion, ya casi se acompleta el primer día y aun seguimos vagando sin rumbo.
Shion bajo su mirada angustiado mientras caminaba alejándose de las cuestiones de su compañero de Libra. Sucesivamente tras esto, Shura entró inesperadamente hacia la recámara llamando la atención de los dos santos.
—Patriarca, aquí le traigo el curso que ordeno Kanon y las coordenadas de nuestra ubicación, aunque hay algo que me preocupa.
—Dime Shura—musito el lemuriano con sorpresa.
—Se que debemos prevenirlo todo y por ello quiero que me diga en caso que necesitemos pelear, ¿cómo actuaremos?
Fue entonces que el caballero de Libra, retomó la palabra:
—Tranquilo Shura, ya habíamos pensado en eso, pero debes indicarles a todos. Si los ataques provienen de barcos inmediatos deberán usar los cañones y en cubierta la tripulación usara armería ya que nuestras técnicas podrían volar en pedazos las embarcaciones, estas solo serán utilizadas en casos sumamente necesarios.
—Entiendo...—respondió con complicidad el santo de Capricornio.
Tan pronto como había acabado de colocarse los pantaloncillos; Thetis de inmediato salió de la habitación mientras el santo de Leo esperaba distraido observando hacia el exterior de la cubierta.
La sirena se movió con sigilo por los camarotes, abriendo entre los pasillos las puertas buscando algún indicio sobre el porqué los santos habían embarcado.
La chica ya había abierto tres puertas cuando al entrar en la cuarta, la oscuridad de ella le atrajo de sobremanera. Se introdujo con confidencia y se acerco a una pequeña mesa con planos y diversos objetos que median las coordenadas del mar. Conforme a ello, se dedico interpretar las líneas sobre el mapa y cuando más atenta estaba, una presencia le sorprendió haciendo que girara su vista hacia ella.
—Kanon—pensó la sirena al ver a su espalda al ex marino, expresando su nerviosismo con sus movimientos torpes. Poco a poco el marino la fue arrinconando contra la mesa con una especia de seducción e ímpetu.
— ¿Qué es lo que estas buscando, preciosa?—pregunto con cinismo el marino, atrayendo con su mano la cintura de la dama mientras esta se tornaba excitable, sin palabras aparentes para responder.
—Suélteme, o en verdad la va a pasar muy mal—susurro la castaña sujetando los fornidos brazos del hombre.
—No la que la va a pasar mal será tu si no me dices, ¿quién demonios eres y qué quieres?—pronuncio el marino mientras sostenía con firmeza a la dama a su cuerpo. De pronto la seducción compagino con los dos, era demasiada proximidad, empezando a juguetear con sus narices y alientos jadeantes en un juego peligroso.
—Tu no estas aquí porque naufragaste, así que mas te vale que me digas lo que quiero saber o te hare que me lo digas a la fuerza. Te lo preguntare una vez mas, ¿quién eres tu?—cuestiono el santo a punto de unir sus ardientes labios con la dama hasta que el sonido de los pasos presurosos de sus compañeros seguidos de gritos por el pasillo lo distrajeron.
En tanto el geminiano tenia puesta la atención sobre la sirena, la puerta del camarote se abrió violentamente.
— ¡Kanon!—hablo Aldebarán observando la actitud de la sirena y el marino quedándose en desconcierto y tras una breve pausa, el santo de Tauro replico—El Patriarca nos necesita a todos en cubierta, apresúrate.
El santo de Tauro al terminar de hablar, salió de la recámara dejando en confusión a la sirena y al marino.
—Me iré, pero esto no se queda asi, tarde o temprano me dirás la verdad—advirtió el hombre saliendo con rapidez del camarote dejando extasiada a la dama.
Enotra parte de las aguas profundas, la cobra y el pegaso fueron aprisionados en una pequeña habitación oscura y llena de humedad a bordo del navío de Bian. Ambos habían guardado silencio durante el tiempo que habían permanecido atados uno al otro.
— ¡Aléjate de mi, Seiya!—gritaba con fiereza la cobra empujando su espalda pegada a la del castaño.
—Estamos atados juntos por si no lo habías notado, mejor hay que buscar una forma de quitarnos estas cadenas y salir de aquí. Marín debe estar en problemas. —insinuaba con frustración el japonés apretando con fuerza las cadenas—¡Maldición, no podemos hacer nada!
Tras un silencio malogrado acompañado del goteo de la humedad del barco, ambos personajes se detuvieron a reflexionar.
—Shaina, ahora que parece que todo termino, te quiero preguntar, ¿por qué dijiste que me odiabas?
—Porque si, te odio, odio tu estúpida cara de felicidad al verla, odio que tu vida circule por ella, odio que...—gurdo un silencio triste la amazona.
—Perdóname Shaina, te lo juro, yo te quiero, te quiero demasiado—al escuchar esto, la amazona se respingo con anhelo de escuchar las palabras del japonés—Pero, pero a ella no puedo olvidarla, no puedo sacarla de mi razón.
La amazona se endureció tras oír lo pronunciado por el hombre, dejando que su orgullo tras la máscara se transformara en lágrimas—Cállate Seiya.
—Quiero que seas feliz con alguien más...
— ¡Te he dicho que te calles!—grito fastidiada la de cabellos verdes moviéndose con violencia.
De pronto, la puerta se abrió con ímpetu enviando la presencia de dos marineros , de modo que hizo olvidar esa conversación a ambos presos.
—Vamos lindura, te necesitan los capitanes, la pelirroja esta lista para nuestro mayor pero el oficial Krishna también es hombre y quien mejor que una mujer como tu, con excelentes formas para apaciguar su lujuria—sugirió cínico el marinero de aspecto desvergonzado.
—Atrévete a tocarme y desearas no haber nacido—advirtió Shaina al guardia que la iba a sacar de aquel cuarto, desatando sus cadenas.
—Ven acá, preciosura—dijo el marinero, cuando desprevenido, una bofetada escarbo su rostro enterrando sus garras sobre la piel del hombre.
— ¡Maldita me ha arañado toda la cara!
En esa misma barca, Marín había sido llevado a hasta el camarote de Bian cansada de pretender defenderse. Yaciendo en el suelo, la amazona observo cuando la puerta se abrió trayendo hasta ella al capitán.
—Marín, así que te llamas Marín, bonito nombre contrastante con una mujer como tu—hablo galante el de ojos verdes acercándose hacia la dama que ambicionaba alzarse.
La chica se apoyo sobre una mesa próxima que tenia a espaldas, viéndose obligada a retroceder ante la inmediación del marina.
— ¡No te me acerques Bian, no te atrevas!—al pronunciar esto, el santo del hipocampo paso uno de sus largos dedos entre el escote de la amazona tomando entre ellos el medallón de Aioria y sintiendo como ella se atiesaba ante él.
Tras sentir como la chica se tensionaba al tener entre sus manos tal objeto, con furor lo arrancó de su cuello.
— ¡Devuélveme el medallón ahora, Bian!—ordeno la dama intentando quitarle el objeto al hombre.
—No hasta que me enseñes tu rostro, vamos—decía mientras él forcejeaba divertido con la amazona.
Si bien no era el mejor momento, la puerta resonó con ansiedad pues dos tripulantes llamaban afuera con fervor.
— ¿Qué quieren?, estoy ocupado—musito el capitán manteniendo aun el desafío con la pelirroja.
—Un barco, un barco se aproxima, mi señor, ¿qué hacemos?—pregunto un eco desde afuera de la habitación. Tan pronto como llegaron a sus oídos esas palabras, la sonrisa del hombre se desvaneció y su semblante arrogante se torno molesto.
— ¡Ataquen idiotas!—ordeno furioso el de ojos verdes y tras dedicarle una última mirada a la amzona, aventó el medallón al suelo y salió con ímpetu del la habitación.
El Patriarca con sus tripulantes observaban atentos en la cubierta hacia aquella embarcación oscura.
—Muchachos, observen aquel barco de velas rotas, se acerca rápido hacia nosotros—aludió Mu con extrañeza apuntando hacia las aguas.
—No me da buena espina, tendremos que alejarnos y evitarlos—comento con ansiedad el caballero de Leo.
—O quizá...—hablo con expectación el santo de Sagitario atrayendo todas las miradas.
—Tendremos que pelear.
Continuara...
Wow! Siempre me quedo en lo más emocionante, en fin, ah!si quería decirles que ya están en mi devianart algunos santos piratas.Y si por primera vez Seiya será rescatado y no tendrá protagonismo total XD
Babor: es la parte derecha del barco. Estribor es la izquierda.
Bian de caballo marino o hipocampo: este lucha con Seiya en la batalla de Poseidón.
Krishna de Chrysaor:es el marino que lucha con Shiryu en la batalla de Poseidón
Y pues que hago más que agradecer a los lindos lectores que me han dedicado su tiempo y palabras, en especial a :marinxaioria (tranquila amiga,no mates a Thetis si no,no habra mas intriga), Neith(que orgullo que estes tu leyendo mi fic, ya pronto veras la sorpresa de la cual te he referido, mil gracias por tu apoyo),Suigin Walker(no pues muchas gracias tus palabras me subieron muchísimo el animo,ojala logre sorprenderte con las demás actualizaciones)y MelGothic (gracias por el apoyo una vez mas en este camino).Y por si alguien falto, mil bendiciones!
