Cedric Diggory.
Palabras: 892
Una de las cosas que siempre puede crear rivalidades en Hogwarts, es el Quidditch. Los jugadores de este deporte, se convierten en las "celebridades" de cada casa, quienes llevaran la gloria a sus compañeros al ganar la copa. Nadie aplaude demasiado al mas inteligente (a menos, claro, de que pertenezcan a Ravenclaw), o al mas lamebotas, todos adoran a quienes ganan un copa de Quidditch. Por esta razón es que, al ser elegido buscador del equipo de Hufflepuff, Cedric Diggory tuvo que dejar a un lado su timidez.
Si bien era un muchacho inteligente, Diggory no fue reconocido sino hasta quedar en el equipo. Siempre adorado por atrapar aquella pelotita dorada y por su agraciado rostro. Nunca fue su meta el llamar la atención, pero el decidirse e ir en busca de su sueño, de lograr ser el mejor en un deporte que adoraba, lo llevó a lo inesperado. Cada vez que se daba la vuelta, escuchaba murmullos cerca de él y a la hora de comer, chicas que no conocía, solían saludarlo. Por suerte las chicas de otras casas se limitaban un poco mas, aunque de igual manera sabía que hablaban de él, sus amigos lo habían comentado una que otra vez, y aquello solía ser bastante incomodo.
La incomodidad solía ser ignorada por él en la sala común, donde siempre preferia sentarse junto a su equipo en los pocos momentos libres que tenía, el sexto año se estaba haciendo bastante difícil, con las clases y su reciente promoción a capitán. Gracias a Merlín, el director les había conseguido un excelente profesor para DCAO* aquel año, no olvidaba lo desastroso del año anterior y a diferencia de aquel, nada de lo que el profesor Lupin enseñaba, se esfumaba de su cabeza; ya conseguía hacer sus hechizos no verbales, que al principio parecían realmente difíciles. Aunque no todo era igual para el resto de sus amigos.
–Buenos días, campeón –lo saludó una de sus compañeras de Quidditch, Alison Morgan, cazadora. Aquel no era uno de sus mejores días, la tarde pasada le habían ganado a Gryffindor, pero él no se encontraba del todo seguro por aquello.
–Sigo sin sentirme orgulloso –soltó el muchacho volviendo la mirada hacia su redacción de Pociones, no esperaba bajar a desayunar sin tenerla lista, no podía dejar sus asignaciones acumularse.
–Vamos… no es tu culpa que el chico se cayera –le intentó animar, sentándose a su lado.
–Quisiera convencer a Hooch de una repetición- comentó revolviéndose el cabello incomodo, no sentía que su victoria fuera justa y no se sentía bien por hacerlo de esa manera. Se volvió hacia la muchacha sin poder volver a concentrarse en su trabajo.
– ¿Te sentirías mejor si perdieras ante el pequeño Potter? –le preguntó la chica con una sonrisa burlona.
–Seria justo, entonces –soltó con obstinación, la cazadora soltó una corta carcajada.
– ¿En serio? ¿En tu primer año como capitán? –Cedric la miró como si de pronto entendiera algo, pero luego sacudió la cabeza, él no era el tipo de persona que se basaba en trampas para conseguir lo que quería.
– ¿Por qué no? –la muchacha torció los ojos, con él era obvio que no podría pelear.
–Ya dejémoslo, Cedric –le dijo fastidiada, para luego tomar el pergamino que él muchacho tenia, luego frunció el ceño.
– ¿Qué tal tus encantamientos? –le preguntó cambiando de tema, con lo que solo consiguió que la muchacha soltara un bufido y se recostara en el sillón, con los brazos cruzados sobre su pecho.
– ¡Flitwick no me entiende! O yo no lo entiendo a él… bah, no importa, nunca tendré menos de un Aceptable. –Fue entonces la oportunidad de Cedric de reírse, conocía las debilidades de la muchacha en aquella materia, estaban en el mismo curso.
– ¿Cuál es tu mayor problema? –le preguntó con una media sonrisa, ella se le quedó viendo y de pronto se sentó derecha, mordiéndose el labio inferior con fuerza.
–Dirás que es sencillo, pero… Aguamenti. ¿Para que trolls me va a servir soltar un chorrito de agua de la varita? –Sabia perfectamente que tenia un uso real, pero despotricar acerca de su profesor de Encantamientos solía ser lo mas entretenido que conseguía en el día.
Luego de aquello, Cedric decidió ayudar a la muchacha y es que él se comportaba de esa manera. Quizás no se resaltara en un Hufflepuff, su valentía o su inteligencia, pero la amistad era algo que unía a los jóvenes de aquella casa, la amistad por encima de todo, la casa de los tejones, en donde no debías demostrarle nada a nadie. Lo genial del joven Cedric Diggory, fue que logró las cosas que quiso; primero con su merecido asenso a Capitán de su equipo de Quidditch, luego como primer campeón de su colegio en el Torneo de los Tres Magos, también está el hecho de que superó con las mejores puntuaciones cada una de las pruebas que le impusieron y consiguió a la chica que quiso para su ultimo baile. Quizás no terminó de la forma que esperaba, pero dejó muy claro que los Hufflepuffs también son valientes, inteligentes y orgullosos, y que, a diferencia de los otros, ellos no necesitan alardear para que los demás lo noten.
Por que Cedric Diggory fue el verdadero Campeón de Hogwarts.
*DCAO: Defensa Contra las Artes Oscuras (Sólo en caso de que alguien no lo sepa)
