Hola! ¿Que tal? ¿Como les fue en sus vacas? La verdad yo sentí que no tuve y mañana regreso a la escuela u.u
Me disculpo por haberlos abandonado un mes pero hubo varios problemas con el capitulo. Primero llevaba la mitad del capitulo y se me borro todo por una extraña razón y no lo pude recuperar. Lo volví a escribir pero no quedo exactamente igual ya que no recuerdo como era el otro xD
Desde hace mucho tengo el capitulo terminado pero no me decido a subirlo ya que estaba muy largo y siento que la historia va demasiado lento. Y tambien siento que no me apego mucho a la personalidad de los personajes...se me hace muy difícil y mas el de Kumiko...Honestamente siento que a las personas les va a aburrir leerlo el cual espero que no sea el caso.
Este capitulo es antes de que Kumiko se vaya al extranjero. Va estar dividió en partes, aun no se cuantas. Por el momento le dejo la primera. Que la disfruten.
Y muchas gracias por todos sus comentarios, me animan a seguir. :D
Disculpen mis faltas ortográficas
Kumiko cerró la puerta lentamente después de entrar a su habitación, se recargo sobre ella, tenía muchas cosas en mente, algunas importantes y otras más triviales, pero por supuesto la más importante para ella en ese preciso momento era irse a vivir al extranjero. No sabía que pensar al respecto.
Miro a su alrededor buscando algo con que distraerse, no quería pensar sobre eso en este momento. Su mirada se posó en su celular, se preguntaba si era una buena idea hablarle a Reina sobre lo que le estaba pasando. Camino lentamente hacia su escritorio donde estaba su celular, lo tomo y se percató que tenía un mensaje no leído, rápidamente lo abrió. Era de Reina
-¿Llegaste bien a casa?-
-Claro, gracias por preocuparte -respondió -… ¿tú llegaste bien?-
-Por supuesto-
Kumiko observo el celular pensando en lo que iba a escribir a continuación
-Oye Reina…- Kumiko envió el mensaje, intentando de ganar un poco de tiempo para pensar. Para la mala suerte de la chica la respuesta llego casi inmediatamente
-¿Qué pasa Kumiko?... ¿Sucede algo malo?-
La otra chica se quedó observando el mensaje recién recibido por un buen rato, ella no se hubiera percatado del tiempo que había pasado viendo la pantalla si no fuera por que su teléfono estaba vibrando en su mano mostrando él nuevo mensaje. Habían pasado 5 minutos desde el último mensaje.
-Kumiko, ¿todo bien?-
Kumiko tomo una decisión.
-Lo siento Reina, me entretuve arreglando algo que me pidió mi madre. Esta vez, ganaremos el oro en las nacionales. Se que lo lograremos.-
Al final decidió no decirle, no quería imponerle sus problemas a ella. Tal vez en un futuro se lo diría o tal vez no, eso lo diría el destino. Por el momento decidió acostarse.
Utilizando sus brazos de almohada observo el techo blanco de su habitación, las cortinas estaban cerradas, solo por los bordes se asomaban los rayos del sol dando así a su cuarto un tono entre rojizo y anaranjado. –Esta será… mi última oportunidad de ganar el oro en las nacionales- suspiro. Las nacionales eran solo dentro de 3 semanas.
Descanso su mano derecha en su frente, cerró los ojos. Estuvo así por varios minutos, hasta que algo paso por su mente, ese algo le causaba un miedo indescriptible. Se incorporó lentamente con una cara de angustia. Se había dado cuenta de algo mucho más importante que ganar el oro en las nacionales, de hecho, eso quedaba en segundo plano. –Esta va a hacer…- Trago pesadamente –la última vez que... toque con Reina- de solo decir eso sintió una fuerte opresión en su pecho, se regaño mentalmente por no darse cuenta de algo tan obvio. Se levantó de su cama, empezó a dar varias vueltas en su habitación intentando de calmarse. Miro nuevamente su celular preguntándose si había sido una buena idea no comentarle nada a Reina, aun había tiempo de decirle. Pasaron unos minutos, decidió volver a acostarse quería quitarse el sentimiento que se había instalado en ella, provocándole una opresión en el pecho. Este sentimiento, era miedo.
Decidió que lo mejor era no pensar mucho las cosas. El problema de si decirle a Reina o no ya lo pensaría con mayor calma, no le gustaba tomar decisiones precipitadamente, además…aún había tiempo ¿no?
Con este pensamiento se quedó dormida.
Era de noche, la habitación se había tornado oscura, solo se filtraba por las orillas de las ventanas la luz de la luna. El silencio fue interrumpido por el sonido de un celular. Era una llamada. Kumiko se retorció en su cama por el sonido, busco con la vista la luz de la pantalla.
-¿Bueno~?- contesto, su voz se le escuchaba somnolienta.
-Me entere que se van a ir al extranjero- Era su hermana. Kumiko se mantuvo en silencio –Intente de hablar con nuestro padre para ver si te podías quedar conmigo pero…-
-Lo se…- Interrumpió Kumiko –No te preocupes por mí, estaré bien- sonrió en medio de la oscuridad de su habitación, pero esta no llego a sus ojos.
Mamiko se dio cuenta que la voz de su hermana se escuchaba triste. –Kumiko no tienes que…-
-Hermana…-Interrumpió nuevamente –Estaré bien…te lo aseguro…- Hubo un silencio -Mañana…mañana tengo que madrugar para comenzar los trámites…así que…me despido, buenas noches- dicho esto colgó sin esperar alguna respuesta por parte de Mamiko.
Reina estaba esperando sentada en la estación del tren, jugando con el dobladillo de su falda. Miro nuevamente a ambos lados para ver si encontraba un rostro familiar, volvió a sacar por enésima vez su celular para revisar si no tenía algún mensaje nuevo. Ningún mensaje.
Se levanto lentamente de donde estaba, el tren llego en ese preciso momento, miro nuevamente alrededor buscando la cara familiar de Kumiko, suspiro. No sabia si seguir esperándola o seguir su camino hacia la escuela. Al final opto por la segunda opción, ya la esperaría en la escuela.
Reina llego a la escuela, como siempre, era temprano. Desde que comenzó el segundo año de preparatoria había decidido con Kumiko llegar mas temprano a la escuela para practicar juntas antes de las clases. Incluso llegaban antes que Yoroizuka-senpai, es por eso que tenían que pedir las llaves del salón de música.
Kumiko siempre iba a pedir la llave ya que Reina aun no tenia el valor suficiente para enfrentar a su "sensei" después de su confesión de amor que hizo en el auditorio enfrente de todos y como olvidar su segunda confesión de amor enfrente de la sección de trompetas. Es por eso que Reina iba a paso lento hacia el salón de música, rezando mentalmente de que alguien ya hubiera llegado, no se sentía aun capaz de enfrentar sola a su profesor.
Se acerco lentamente hacia la puerta del salón, se detuvo, tomó aire e intento de abrir la puerta. Cerrado.
-Genial…- Reina suspiro sonoramente, arrepentida de no esperar un poco mas a Kumiko y así, emprendió su camino hacia la sala de profesores.
-Permiso…- pronunció Reina al momento de deslizar la puerta de la sala. Para su sorpresa no había nadie adentro -¿Aún no habrá llegado Taki-sensei…?- se acerco al escritorio del hombre. Ahí estaban sus cosas, ahora la pregunta era ¿Dónde estaba el hombre en este preciso momento? Miro alrededor de la sala, buscando un indicio en que le indicará donde se encontraba su profesor.
Camino alrededor de la sala, pasaron unos minutos y se estaba dando por vencida hasta que escucho unas voces provenientes del despacho del director. Supuso que dentro de la pequeña sala estaba la persona que buscaba. No queriendo molestar decidió esperar fuera de la sala de maestros.
Estaba a punto de salir cuando la puerta del despacho se abrió. Reina volteo ligeramente hacia allá.
-Gracias por atendernos tan temprano- dijo un hombre desconocido para Reina saliendo del despacho.
Salió el director junto con el hombre desconocido -No se preocupe, es mi deber como director de esta institución-
Los dos hombres caminaron hacia la salida de la sala. Al momento de pasar junto a Reina, esta hizo una reverencia de respeto hacia los dos hombres.
Reina decidió acercarse al escritorio del Taki-sensei para esperarlo ahí, suponiendo que iba a salir en cualquier momento.
-¡Kumiko!- espeto el hombre desconocido -¡No te quedes ahí, recuerda que tenemos prisa!-
-¿Qué?- Reina se detuvo al escuchar el nombre conocido. Dirigió rápidamente su vista a la entrada del despacho del director, quería comprobar si era la persona que ella pensaba.
Del despacho salió un hombre alto con lentes y una chica con pelo marrón -Lo siento padre- espeto la chica de pelo marrón, Reina abrió los ojos de sorpresa, era ella, era Kumiko.
Las dos personas nuevas en la sala se dieron cuenta de la presencia de Reina, Taki le dirigió una leve sonrisa mientras Kumiko desvío la mirada.
Reina intento de que sus ojos se encontraran con los de Kumiko pero la otra chica no lo permitía.
-Gracias profesor por el apoyo y la comprensión, disculpe por molestarlo tan temprano- dijo Kumiko observando al hombre alto con lentes.
-No tienes nada de que disculparte Oumae-san-
-Me despido, mi padre me espera- dicho esto hizo una reverencia y se fue lo mas rápido que pudo sin observar a Reina a pesar que paso a un costado de ella.
Reina estuvo a punto de detener a Kumiko. Pero no tuvo el valor. Después de todo, su padre le estaba esperando. Ella solo se pudo quedar parada sin poder hacer nada, solo observando el pasillo donde Kumiko se había marchado anteriormente.
Por otro lado, la mirada de Taki-sensei le molestaba e incomodaba, su mirada estaba llena de compasión el cual iba dirigida hacia la chica que acababa de salir de la sala, su mejor amiga. Tuvo un mal presentimiento sobre todo esto.
Reina estuvo mucho tiempo observando hacia el pasillo.
-¿Kousaka-san?- Taki la saco de sus pensamientos. Reina lo observo levemente. El hombre se acerco a su escritorio y empezó a remover algunas cosas de su cajón hasta sacar unas llaves pequeñas. -Usted venia por esto, ¿verdad?- se acerco a la chica de baja estatura. Tomo su mano y se las entrego -Toma, las necesitaras para abrir el salón- le dedico una amable sonrisa.
En otras circunstancias Reina se hubiera sonrojado furiosamente por el contacto de su maestro y mas por la sonrisa que le estaba dedicando en este preciso momento. Pero esta vez no lo hizo. Estaba mas preocupada por Kumiko. Se quedo observando las llaves de sus manos por varios segundos.
-¿Kousaka-san?- pregunto Taki al no ver una reacción de la chica.
-Sensei…- comenzó Reina -¿Puedo preguntarle algo-
-Uhm…si se trata sobre Oumae-san…me temo que no te podre ayudar en nada.-
Reina se quedo en silencio observando el piso. Pensando en lo que a continuación iba a decir. Alzo la vista observando directamente los ojos de Taki-sensei -Y…¿Y porque tengo un mal presentimiento sobre todo eso?-
Taki abrió los ojos de sorpresa y casi inmediatamente su rostro se puso suave dedicándole una sonrisa. -Kousaka-san…has cambiado.-
Reina inclino la cabeza hacia un lado en confusión. -¿Eh?...¿A que se refie…-
Su frase no fue concluida ya que unas chicas entraron al salón. Era Nozomi-senpai y Yoroizuka-senpai.
-Buenos días- las dos chicas hicieron una reverencia. -Venimos por la llave, pero creo que Kousaka-san ya la tiene- espeto Nozomi observando la mano de Reina.
Taki asintió -Así es, no se esfuercen demasiado- dicho esto se sentó y volvió hacer lo que tenia que hacer.
La pregunta de Reina quedo en el aire. Le molesto un poco el comportamiento de su profesor, parecía que le estaba ocultando algo importante acerca de Kumiko.
-¿Kousaka-san, no vienes?- pregunto Nozomi, las dos chicas ya estaban fuera de la sala.
Reina dio un ultimo vistazo al profesor y de ahí emprendió el camino junto con sus senpais. Después de todo ella tenia la llave.
Las clases fueron relativamente normales, a excepción para Reina. Ella seguía preocupada por lo que vio en la sala de maestros. No sabia el porque pero en ella se había instalado un sentimiento de inseguridad.
Cuando fue receso, se dirigió rápidamente al salón de Kumiko para saber si sus sospechas eran ciertas. Efectivamente, la chica había faltado a clases. Ya que en la mañana no llevaba puesto su uniforme.
Pasaron las horas y llego la hora de ir al salón de música a ensayar para las nacionales.
Reina se dirigió a paso lento. Honestamente ella no tenia ganas de practicar ahora mismo con la trompeta, ni mucho menos por el sentimiento que se había instalado en ella por no mencionar la opresión que sentía en ese momento en su pecho.
Cuando llego abrió los ojos de sorpresa, Kumiko estaba sentada en su lugar de siempre revisando su cuadernillo y anotando una que otra cosa en el.
Reina se acerco a paso decidido hacia Kumiko, no quería ser entrometida pero quería quitarse ese sentimiento que se había instalado en ella.
-¡Kumiko!-
-¡Oah!- Kumiko hizo un grito extraño
-¡¿Por qué faltaste a clases?!- preguntó acercándose hacia Kumiko.
-Hazuki…no tienes que hacer tanto escandalo por eso- dijo Kumiko volteando alrededor, todos los estudiantes estaban observando de forma curiosa
-¿Paso algo?- pregunto la pequeña Midori -recuerda que estamos aquí para apoyarte- vio a Reina que estaba cerca del lugar -al igual que Reina-chan, ¿verdad?-
-¿Eh? Ah, si…- dijo Reina asintiendo, dirigiéndole una mirada a Kumiko, la otra chica desvío la mirada.
-¡Si!- Midori tomo las manos de Kumiko -¡puedes apoyarte en nosotras!-
-Eh… gracias…-Kumiko retiro las manos de Midori amablemente -pero enserio no paso nada- se quedo en silencio por unos instantes pensando en una excusa lo suficientemente convincente para que la dejaran de molestar -eh…solo…solo surgió un asunto familiar... es por eso que falte- contesto desviando la mirada hacia las chicas.
Reina se dio cuenta de eso y por lo visto fue la única que lo noto ya que Midori y Hazuki ya estaban volviendo hacia sus respectivos lugares.
Kumiko le dirigió levemente la mirada a Reina, la desvío rápidamente luego de darse cuenta que Reina le estaba observando.
Reina se acerco nuevamente hacia Kumiko con paso seguro. Quería preguntarle a la chica si en verdad estaba bien.
Un hombre entro al aula -Muy bien chicos, empecemos el ensayo del día de hoy- dijo Taki poniéndose en su lugar habitual.
Reina no tuvo mas opción que volver a su lugar.
La practica había acabado alrededor de las siete de la noche, los integrantes de la orquesta se preparaban para ir a casa por un buen merecido descanso.
-¡Kumiko!...pasemos por unos helados de camino a casa- dijo Hazuki acercándose a la chica mencionada.
-¡Yo también me uno!- espeto una chica pequeña levantando ambas manos para llamar la atención.
-Esta bien- Respondió Hazuki, dirigiendo su mirada rápidamente a Reina agrego -También invitemos a Kousaka-san-
-¡Si!- estuvo de acuerdo Midori. Kumiko se mantuvo en silencio.
-¡Ok esta decidido! Kumiko tu invitas a Kousoka-san-
-¿EHH?- Kumiko por fin hablo
-Sera mas rápido- empezó Hazuki -además…hablar a solas con Kousoka-san da un poco de miedo…pero tu te llevas muy bien con ella asi que no va a ver algún problema- poniendo sus manos en la cadera y asintiendo varias veces con una gran sonrisa en su rostro.
-E-espera!-
-Las esperamos abajo Kumiko-chan- agrego Midori antes de salir del salón junto con Hazuki.
Kumiko solo suspiro, le dirigió una mirada a Reina -Ahora que lo pienso…no he hablado con Reina el día de hoy…- La otra chica estaba guardando sus cosas calmadamente. Kumiko empezó a guardar sus cosas rápidamente -Me vio con mi padre esta mañana…ella escuchó que falte a la escuela por un asunto familiar…aunque no es mentira siento que le debo de decir toda la verdad pero…no se como reaccionaria…que tal si me empieza a tratar de manera diferente o…-
-Kumiko-
-Oah! ¡Reina!- poniendo una mano en su pecho -me asustaste-
-Lo siento, no fue mi intención pero…- instintivamente apretó el agarre de su mochila -sobre lo de esta mañana…-
Kumiko interrumpió -¡Ah! Sobre eso…¿Qué pasa?- claramente la voz de Kumiko se escuchaba nerviosa
-¿Todo bien…Kumiko?- y claramente la voz de Reina se escuchaba preocupada.
Kumiko se mantuvo en silencio
-Se que no es mi asunto pero…¿Por qué tu padre fue a la escuela esta mañana?- Kumiko seguía en silencio, Reina dio un paso mas cerca de ella -Si tu padre tuvo que venir…debió ser un asunto de suma importancia…-
Kumiko paso saliva pesadamente estaba un poco sorprendida por la perspicacia de Reina, aunque no era de extrañar ya que la chica es muy inteligente. Estudio la cara de la otra chica viendo pura preocupación en ella siento como sus ojos la atravesaban completamente, sentía que Reina iba a leer dentro de ella de un momento a otro -N-no es n-nada Reina- dio un paso atrás instintivamente.
Reina dio un paso seguro hacia Kumiko tomando su cara entre sus manos de manera suave, la vio directamente a los ojos -Kumiko…no mientas, yo se…yo se que algo mas pasa…que…que algo malo te pasa- acerco mas su rostro -Por favor no te escondas detrás de esa mascara de niña buena…-
Kumiko se sorprendió, nunca había visto a Reina así. Cerro los ojos tomo varias respiraciones profundas para intentar calmarse…tal vez no era una mala idea decirle a Reina todo…
Kumiko abrió los ojos mostrando una mirada segura pero a la vez triste a la chica enfrente de ella -Reina…la verdad…la verdad es que yo…yo me iré a viv…- antes de que Kumiko pudiera terminar la frase un teléfono sonó.
Kumiko se asusto separándose de Reina completamente. Saco su teléfono rápidamente contestando
-¡Kumiko! ¡¿Dónde estas?- era Hazuki -estas tardando demasiado-
-Oah! ¡Lo siento ahorita bajo con Reina!-
-¡Olvida eso por favor, un hombre con lentes anda preguntando por ti!-
-Eh?-
-Así es, date prisa, ese señor tiene una mirada intimidante, dice ser tu padre…honestamente tu padre da miedo-
-Eh?...EH?- Kumiko empezó agarrar sus cosas -Hazuki ¿desde cuando esta el aquí?-
-Como unos cinco minutos, ¿Por qué?-
Kumiko ignorando la pregunta solo contesto -Ok, ahorita bajo- dicho esto colgó.
-Kumiko…¿Qué sucede?-
-Lo siento Reina, me tengo que ir, recordé que tenia algo importante que hacer- dicho esto salió corriendo sin dirigirle una mirada a Reina
-E-espera! ¡Kumiko!- agarro sus cosas y empezó a perseguir a Kumiko.
Kumiko llego a la entrada de la escuela, sin saber que era perseguida por Reina, ella solo estaba encerrada en sus pensamientos haciéndose la misma pregunta una y otra vez, ¿a que había venido su padre?. Siguió corriendo en el patio viendo levente a Hazuki y Midori paradas a un costado del edificio. Frente de la escuela estaba el auto de su padre. Kumiko se detuvo a llegar al lado de un señor de baja estatura con traje, lentes y unos ojos color rosa penetrantes.
-Kumiko tenemos que hablar nuevamente-
Reina se había detenido también a unos tres metros de Kumiko, después se le unieron Midori y Hazuki.
-Padre…-
-Sube al auto- espeto el hombre abriendo la puerta del copiloto -tenemos que llegar a casa, tu madre y tu hermana nos esperan-
-Eh?...¿mi hermana…?- Kumiko se acerco un poco mas al coche.
-Así es, no hay tiempo sube al coche- dijo el hombre dejando la puerta abierta del copiloto y dirigiéndose a la puerta del chofer para abrir y asi entrar.
Kumiko solo asintió y subió al coche oscuro de su padre arrancando casi inmediatamente después de haber cerrado la puerta, sin percatarse de que Reina había escuchado toda la conversación.
¿Que tal les pareció? Diganme si va muy lento las cosas, sino para apresurarlas. Cualquier duda, sugerencia, critica o amenaza no duden en dejarla :D me animan a seguir. Gracias por tomarse el tiempo de leerlo. Hasta la otra.
Panda2501
