Disclaimer: Ninguno de los personajes de OUAT me pertenece. Ni tampoco los personajes del universo de Tsubasa Reservoir Chronicle.
CAPITULO 2
"CASTILLOS Y PLUMAS"
Emma Swan, la Salvadora de Storybrooke, cualquiera pensaría que era una posición heroica y envidiable. La realidad era otra, si no estaba rompiendo maldiciones, tenía que lidiar con brujas, ocuparse de la comisaría del pueblo y eso sin mencionar tratar de controlar su lado malvado. Por ello cuando sintió aquella magia aproximándose supo que habría problemas, su temor se confirmó al ver a Gold junto a ellos. Si por ella fuera tendría a ese maldito encerrado y custodiado por un dragón, ese hombre sólo jugaba a favor de él mismo sin importar a quien dañara. Actualmente parecía que el tiempo le pasaba factura ya que aunque se le permitió quedarse en Storybrooke, Regina custodiaba su daga, Belle lo había abandonado y ya no parecía el hombre de antes.
-¿Qué sucede aquí? –dijo con voz autoritaria abriéndose paso entre la gente hasta ellos. – ¿Gold, los conoce?
-No, pero conozco la magia que los trajo y puedo asegurarle que no es maligna –Emma vio cómo se interponía entre ella y los viajeros en afán protector, ¿y decía que no los conocía?
-¿Y se supone que tengo qué confiar en tu palabra? –Gold desvió la mirada incómodo
-Él tiene razón –Jefferson se acercó a Emma preocupado –ésta magia es parecida a la que usaba el sombrero, no sé quiénes son ellos ni de dónde vienen pero ha sido trasportados, no es su magia la que los trajo aquí.
-Míralos, son unos chicos, entre más rápido les demos atención médica más rápido serán satisfechas sus dudas Sheriff –Gold pasó una mano del chico castaño por su hombro y lo arrastró dentro de la clínica de Whale, seguido de los demás que seguían guardando silencio atentos a las acciones de Gold.
Ya con los chicos recibiendo los cuidados necesarios Gold se quedó en la sala de espera junto a los chicos mayores.
-Entonces, -habló el pelinegro -¿podemos confiar en ti?
-Nadie puede confiar en mí –Gold rio negando
-Que pesimista, te pareces a este grandote de aquí, por cierto se llama Kuropon –dijo el chico rubio sonriendo pero el otro se puso rígido.
-¡Soy Kurogane, deja de estar poniéndome sobrenombres estúpidos! –dijo en un gruñido
-Bueno, yo soy Fye, el muchacho que trajo usted es Syaoran y la princesa Sakura. Así que usted es:
-Llámenme Mr. Gold.
-Mr. Gold, ¿nos podría explicar por qué a pesar de aparecer mágicamente de la nada no nos han linchado? –preguntó Fye
-Prefiero comenzar las explicaciones cuando haya vuelto en sí su amigo Syaoran.
Como si lo hubiera invocado se escuchó un revuelo en una de las salas, Syaoran salió como pudo buscando con la mirada a sus compañeros. Kurogane se adelantó a él tranquilizándolo.
-No te preocupes mocoso, Sakura está dormida todavía.
-Sí, ¿has notado que cada vez que huimos se las arregla para quedarse dormida?
-Pero Fye…
-Es broma amigo, ahora vamos a calmarnos y así podremos explicarles a estas amables personas qué es lo que hacemos en su pueblo. ¿Te parece? –Syaoran asintió mirando a los extraños.
-Sheriff lo mejor será que el consejo del pueblo esté presente, a todos nos incumbe este asunto. –Emma asintió pero al entrar a la habitación de reuniones del hospital detuvo a Gold en la puerta. –excepto tú.
-Sinceramente soy el que único capaz de darle sentido a lo que pasa. –Emma no estaba segura, todos en el consejo desconfiaban de Gold (Regina, Robin, Red, La abuela, sus padres, Archie, Belle) sobre todo Belle.
-Tiene que estar presente Mr. Gold –dijo Fye en un tono que no ofrecía discusión
-Muy bien, pero si no comienza a hablar ya, voy a ponerlos a todos en custodia.
Cerraron la puerta y Gold se dirigió a Fye
-Mi querido Soel, puedes dejar de esconderte, como habrás notado hay magia aquí. No recuerdo que la timidez sea una de tus tantas cualidades.
De entre las ropas de Fye se escabulló una criatura parecida a un conejo blanco, en una de las orejas llevaba un arete de oro y saltó a las manos de Gold. Lo estudió largamente y finalmente habló.
-Conoces mi nombre y tu olor me resulta familiar, pero no creo haberte visto.
-Lo sé, ahora, ¿podrías ayudarme a hablar con Yuko? –Soel lo pensó un poco y luego sonrió con entusiasmo
-Sí, pero me llaman Mokona Modoki, así que más te vale llamarme así
-Muy bien Mokona, quiero hablar con Yuko.
Entonces ante la sorpresa de todos, un luz salió de la frente de la criatura proyectando en la pared la figura de la "Bruja de las Dimensiones" Yuko Ichihara.
-Pero qué sorpresa volver a verte niño tonto, -dijo ella al reconocer a su antiguo aprendiz, descansó la barbilla en el dorso de la mano, este se sintió intimidado ante la discreta sonrisa de los presentes y la sorpresa de Belle.
-Ya no soy un niño Yuko –dijo entre dientes.
-Oh, claro que sigues siendo un niño tonto dearie. Razón por la cual estos chicos llegaron a ti. Por si no lo recuerdas tienes un asunto inconcluso conmigo -dijo con guiño seductor.
-¿Podemos concentrarnos en este asunto? -Gold se aflojaba el nudo de la corbata mientras el consejo de Storybrook gozaba de la escena.
-Si prefieres tratarlo en privado por mí está bien; así que negocios primero, placer después.
-Entonces tus viajeros están aquí por:
-Buscando los fragmentos del alma de esa chica.
-¿Fragmentos del alma?
-Sí, lamentablemente esa chica ha perdido su alma, recuerdos y corazón. Se dividió en fragmentos y ha volado a diferentes mundos, estos chicos han viajado para recolectar las plumas.
-¿Plumas?
-Es la forma que adoptaron al fragmentarse.
-Pero Yuko -interrumpió Mokona -no puedo sentir ninguna de ellas aquí.
-Culpa al niño tonto.
-¿Mi culpa?
-Por supuesto, gracias a la maldición que cayó sobre el Bosque Encantado no me es posible mandarlos allí. Les resultaría imposible pagar el precio.
-Dijiste Bosque Encantado -Syaoran parecía impresionado -eso quiere decir que ustedes son...
-Personajes de cuentos de hadas -terminó Fye con una sonrisa entusiasta -es la razón de que la magia se sienta diferente.
-Sí Fye, les presento a Blanca Nieves y a su valiente Consejo de Héroes.
-Vaya, pues gracias pero creo que el asunto aquí está fuera de nuestras manos -dijo Snow
-No te preocupes, Rumple es quien debe poner a raya su castillo.
-¿Qué tiene que ver el Dark Castle en todo esto?
-¿Qué te dije sobre nombrar a los objetos Rumpelstiltskin?
-Nombré al Dark Castle con el fin de poder defenderse a sí mismo cuando no estuviera. Pero al venir aquí, esa conexión se rompió y la prueba es que según Robin, el castillo fue saqueado.
-Eso precisamente y la invasión de Zelena despertaron el espíritu del castillo.
-¿Cómo puedes estar segura de que hay una pluma allí?
-Plumas, por lo que sé, cada una que llegaba al Bosque Encantado fue absorbida por el Dark Castle, lo cual es una ventaja para ustedes.
-¿Te refieres a su capacidad de fortalecerse a sí mismo con las propiedades mágicas de los objetos que guarda?
-Las plumas de Sakura pueden atravesar mundos –dijo Syaoran
-Eso te permitirá invocar al Dark Castle aquí y permitirá que ellos recolecten las plumas.
-No creo que eso sea buena idea – Rumpelstiltskin sabía que traer el Dark Castle a Storybrooke significaba traer su bóveda y toda la magia peligrosa incluso para él.
-Nunca dije que sería fácil, además debes actuar lo más rápido posible si no quieres más visitantes.
-¿Están siguiéndolos? ¿Quién?
-No te preocupes por eso, sólo haz lo que te digo, invoca al Dark Castle. Además no me digas que no lo extrañas después de tanto tiempo, es un trabajo magnífico el que hiciste con él.
-¿Eso fue un cumplido? –frunció el ceño desconfiado
-Aunque… ¿sabías que el castillo de Howl se mueve a voluntad?
-¿Sí? Pues pregúntale cómo se siente que su corazón sea prisionero de Cálcifer.
-Já, veo que en verdad se detestan, no logro entenderlo, ambos son niños tontos y berrinchudos.
-Como me vuelvas a llamar niño tonto…
-Nos vemos querido –y sin más la conexión se terminó, lo cual hizo que el autocontrol que había mantenido Emma estallara como una burbuja de jabón.
-Si entendí bien, ¿esa mujer desea que traigas ese castillo maldito aquí, con todos tus cachivaches igual de malditos que tú? –Gold se preguntó cuánto tardaría en ser golpeado por la salvadora.
-Tú la escuchaste –se encogió de hombres lo más indiferente que pudo
-¡¿Cómo sabemos que es confiable?!
-A Yuko le confiaría mi vida –ese tipo de resolución en Gold le resultó sorprendente a Emma, sabía que no mentía.
-¿Y cómo sabemos que no es otra de tus noviecitas tratando de desatar el infierno? –Esta vez era el turno de Regina para acusarlo.
-Claro, la última vez que tratamos con brujas casi destruyes todos los finales felices, quién sabe, tal vez estás usando a estos chicos como tu peones para conseguir lo que quieres.
-Regina tiene razón, en mi opinión será mejor que te encierre de una vez para asegurarme –dijo Emma acercándose a Gold, este la miró molesto y se preparaba para ser encerrado cuando sintió el empuje de un brazo, y frente a él Kurogane.
-Peleará conmigo quien trate de encarcelar al este hombre –dijo peligrosamente mirando malhumorado a los presentes, ante la tensión del momento Fye intervino
-En verdad pareces un perro de guardia Kuropon, vamos, sé buen chico, ¡sentado!
-¡No me trates como un perro!
-Lo siento, él se pone así cuando algo interfiere con nuestra misión.
-No invocaremos nada –Syaoran se adelantó también sonriendo amablemente –están en su derecho al querer proteger a su gente, nosotros no somos más que extraños para ustedes así que no tienen ninguna obligación. Hallaremos otra forma, pero para eso necesitamos a Mr Gold, por favor, dejen que nos ayude. –Emma pudo ver en los ojos de ese joven determinación y sinceridad, las mismas cualidades que podía reconocer en Henry. Con un suspiro de resignación se dirigió a Gold.
-Invocarás el castillo; pero cuando esté aquí iremos con ustedes a recuperar esas plumas. De esa forma me aseguraré de que no se te salga de las manos.
Emma salió de la sala rápidamente para no tener que escuchar las quejas de los demás.
-Vamos a ver a la Princesa, aún debe estar dormida –Fye tomó de los hombros a Syaoran guiándolo a la salida, al parecer sólo él había percibido el cambio en Kurogane cuando Yuko llamó "Rumpelstiltskin" a Mr Gold. En la habitación sólo quedaron Gold y Kurogane que no se habían movido de su sitio. Finalmente Gold habló.
-Tu padre hubiera estado orgulloso de ver lo mucho que lo has superado –Kurogane cerró los puños con fuerza y permaneció en silencio.
Aquí está la actualización, este fue algo difícil por la presentación de personajes, sin embargo espero haya quedado bien. Una referencia al Castillo Vagabundo, no lo pude resistir, amo es película. Dejen reviews.
