Capitulo 3: Conociéndonos

Hermione y Harry se pasaron la noche en la casa de Anna, Hermione había hecho muy buenas migas con Lisandro y Alberto, por otro lado, Harry parecía estar muy agrado charlando con Mario y Anna. Después de varias botellas de chianti se habían quedado a dormir en una de las habitaciones de la casa

- Buon Giorni – dijo Anna al verles bajar despiertos – Mario y Lisandro siguen durmiendo, siempre que hacemos algo en casa duermen hasta casi mediodía

- Menos mal que es sábado – dijo bostezando Alberto - ¿Ustedes tienen planes para hoy?

- No, de hecho aun no – contestó Hermione - ¿Y ustedes?

- No, pero ya que no tienen ustedes tampoco, podrían salir, cerca de la Fontana di Trevi hay un ristorante magnifico – dijo Alberto – Anna y los demás irían con ustedes, yo tengo que volver al Ministerio

- Alberto trabaja en el Ministerio de Magia de aquí como miembro del tribunal mágico, es asistente del Fiscal, además de que tiene negocios propios – dijo Anna y sonrió – te veo más tarde

- Adiós – dijo Alberto y tomó su capa y salió por la chimenea

- Me duele la cabeza – dijo Harry llevándose una mano arriba y despeinándose el cabello, en un gesto que a Anna se le antojó demasiado sexy

- Bueno déjame despertar al signore Mario, el seguro tiene alguna pozione para ello – dijo Anna tratando de despejar su cabeza y subiendo por la escalera de mármol

Mario bajó a los diez minutos con Anna y le entregó un frasco de poción de color rosa chillón

- ¿Que es esto? ¿Peptobismol? – preguntó Harry al ver el líquido

Mario y Anna soltaron la carcajada

- No, pero te aseguro que te quitara la resaca, el dolor de cabeza y la acidez que puedas tener – dijo Mario recuperándose de la risa – Me la enseñaron en el último año en el Collegio y desde ese entonces no dejo de prepararla

- Seria el colmo, siendo el profesor – dijo Anna rodando los ojos

- Pero lamento decirles que Lisandro y yo nos llevamos a Harry a conocer Roma, a ver si pescamos una bella ragazza para el – dijo Mario – Así que Hermione y tu quedan solas

- Perfecto, me la llevo de compras!

- Mujeres! – exclamó Mario

Mario y Lisandro se llevaron a Harry a conocer sitios de Roma mientras que Hermione y Anna paseaban por las tiendas del centro de la ciudad cuando de repente encontraron a alguien

- Que hace una joven piu bella, sola por aquí – dijo un apuesto moreno de ojos y cabello negro, que venia entrando al café, en el mismo momento en que Anna había ido a los servicios - Me presento, Rinaldo Vanni a sus ordenes

Hermione quedó hechizada por el apuesto joven que se había sentado en la mesa sin ella darse cuenta, se veía tan enigmático, tan apuesto, era algo extraño... o sobrenatural

- Hermione... Hermione Granger – contestó

Por espacio de unos segundos, algo largos, se quedaron mirando, sin poder escapar de los otros ojos hasta que alguien interrumpió el contacto visual

- Rinaldo!

- Anna!

Ambos se saludaron y Anna se sentó de nuevo

- ¡Que haces tu por aquí! Tenía días que no sabia de ti – dijo Anna efusiva – Ah disculpa, te presento a una amiga

- Yo ya me presenté – dijo Rinaldo con una encantadora sonrisa – No sabia que Hermione y tú fueran amigas

Anna comprendió lo que quiso decir Rinaldo y sonrió levemente, el casanova de su amigo nunca cambiaría

Los tres se quedaron charlando un buen rato en la cafetería, al final se despidieron ya que Hermione y Anna volverían a la casa, Rinaldo retuvo un momento a Hermione por el brazo antes de que se marchara, no antes de que Anna le lanzara una mirada de advertencia

- Quisiera volver a verte ¿Aceptarías? – preguntó mirándolo a los ojos

Hermione le miró y tragó en seco ¿Como decir que no? finalmente asintió

- Si, está bien – contestó

- De veras me gustaría que fuera pronto – dijo Rinaldo – Disfrute mucho de tu compañía Hermione

- Yo también digo lo mismo – contestó Hermione ligeramente ruborizada

- Entonces mercoledi a la notte - dijo este – te busco en la casa de Anna

Se despidieron, Rinaldo tomo la mano de Hermione entre las suyas y depositó un beso que estremeció a la castaña, se separaron al fin y se reunió con Anna

- ¿Es mi imaginación o es amor a primera vista? – preguntó Anna riendo

- No lo sé, solo te digo que es la sensación mas extraña y agradable que he sentido en mi vida – dijo recordando el beso en la mano

- Oh, no me sorprende, es todo un galanteador – dijo Anna y bajó la mirada – El amor es algo tan...

- Perdona que te pregunte algo así pero ¿Tu estas enamorada de Alberto? No sé, es que no los noto... enamorados

- No, no lo estoy, de hecho acepte ser su novia a ver si... si el se daba cuenta de que me gusta pero es inútil, no me mira como a una mujer

- ¿Mario?

Anna abrió los ojos desmesurada, pero se dió cuenta que si una extraña lo notaba en 24 horas, significaba que era muy notorio y se ruborizó

- Si, desde que lo conocí me gusta pero siempre he sido su mejor amiga y yo no me conformo con solo eso

- te comprendo – dijo Hermione – Yo estaba de novia con quien fue mi mejor amigo pero realmente no lo amé, pero fue el único aparte de Krum que vio en mi algo mas que una sabelotodo, solo te digo algo, si no lo amas, díselo, una verdad es mejor que una mentira

- No quiero herirlo, es una bella persona que no merece eso y no quiero quedarme sola – dijo Anna mientras llegaban a la casa - ¿Han pensado lo que les propuse de compartir la casa? No tienen que pagarme casi, pero me complacería muchísimo que se vinieran

- ¿Por que tanto afán? – preguntó Hermione

- Prefiero llenar la casa con mis amigos, aparte de que soy sola, allí vivimos Mario y yo nada mas, Mario, desde que se fue de casa de sus padres, yo, desde que quede huérfana y heredé la casa. Con amigos la vida es mas alegre

- Esta bien, nos quedaremos – dijo Hermione – Le diré a Harry

- Harry... – dijo la chica suspirando – Es mucho mas simpático de lo que aparenta a primera vista

- ¿Te gusta? – dijo Hermione abriendo mucho los ojos

- No, solo decía – comentó Anna repentinamente seria - Olvídalo y vamos a buscar sus cosas a la posada para que se instalen hoy mismo

Anna y Hermione se desaparecieron rumbo a la posada, recogieron sus cosas y se marcharon de nuevo al palazzo de Anna