Pokemon XYZ: No quiero decirte adiós
Capítulo 3: ¡Operación Rescate! ¡Adelante Satoshi-Gekkouga!
…¿D-d-dónde e-estoy…? – decía una voz muy débil que poco a poco empezaba a notar sus alrededores.
¿Qué… es este lugar? – decía en un lugar que parecía ser la nada, todo era completamente blanco, no había suelo, cielo, ni nada, aunque si caminar. Se encontraba perfectamente de pie, pero aun sintiéndose mal.
Mi cabeza… me duele. ¿Qué me ha pasado? – se preguntó a sí misma.
Notó que no llevaba puesto su chaleco rojo, su sombrero ni sus zapatos. Después de un rato de intranquilidad comenzó a dar unos cuantos pasos, mirando a sus alrededores, todo llevaba a un mismo punto: la nada.
¡Ash! ¡Clemont! ¡Bonnie! – gritó los nombres de sus compañeros, pero no hubo respuesta.
¿En dónde están? – dijo desesperadamente, sin respuesta alguna de nuevo.
¡Braixen! ¡Pancham! ¡Sylveon! – dijo los nombres de sus Pokemon, pero estos tampoco respondieron.
¿En dónde rayos estoy…? – se decía a sí misma sintiendo una gran soledad. Dio unos cuantos pasos más cuando empezó a marearse nuevamente, cayendo de rodillas. Me siento muy débil… - dijo con poca fuerza.
Al poco rato, levantó la cabeza y un muchacho que estaba de espaldas. Ella reconoció aquella figura.
¡A-A-Ash! – dijo emocionada; gracias a esto, recobró más fuerzas para levantarse y se fue corriendo hacia él. Literalmente se lanzó sobre él para darle un fuerte abrazo, pero… justo cuando lo hizo, simplemente lo atravesó como si fuera un holograma, cayendo al suelo y golpeándose muy fuerte.
Ouch… dijo quejándose del dolor. ¿Pero qué…? – dijo mientras se levantaba, el ya no estaba ahí.
¿A-Ash? ¿Dónde estás? – preguntó.
Aquí estoy – dijo ahora enfrente de Serena, sorprendiéndola y cayendo de espaldas.
¿C-cómo es qué…? – dijo quedando anonadada.
Serena… - dijo el muchacho.
¿Qué sucede Ash? – preguntó.
Ha llegado la hora – dijo este.
¿L-la hora de qué? – preguntó Serena.
De decir adiós – terminó de decir.
A Serena le cayó como un balde de agua fría esas palabras; posteriormente se levantó.
P-P-Pero… ¡¿Por qué dices eso justo ahora?! – dijo irritada.
Porque el tiempo se ha terminado. Tú y yo ya no podemos seguir juntos más; yo me regresaré a Kanto y tú irás a Hoenn ¿no? – dijo Ash.
Y-ya lo sé, pero… - dijo Serena.
Pero… - dijo Ash.
¿No estás triste por eso? – preguntó Serena; ella si se encontraba triste.
Un poco – dijo Ash tranquilamente, causando que Serena se inquietara.
¡¿U-U-U-UN POCO?! – dijo muy enojada; ya no le importaba que estuviese enferma.
Si, un poco – dijo él.
¿Y lo dices así tan tranquilo? ¿Qué acaso todo lo que hemos pasados no ha significado nada para ti? – preguntó muy irritada Serena.
Claro que sí, como cada uno de mis viajes – estás palabras hacían que Serena se sintiera menos valorada; Ash le daba a entender que ella solo era parte de una travesía más y ya.
Bueno, ya es hora de que vaya – dijo Ash mientras se daba la media vuelta.
¡Espera Ash! – dijo Serena
¿Sí? – respondió.
Es que yo… - dijo Serena.
¿Tú qué? – preguntó Ash.
Yo… yo… ¡NO QUIERO DECIRTE ADIÓS! – gritó Serena.
Yo tampoco, pero es necesario – terminó de decir él.
¿Q-Qué…? – dijo Serena al borde del llanto.
Adiós Serena – dijo mientras se marchaba.
¡Ash! ¡Por favor vuelve! – dijo Serena mientras corría para alcanzarlo y las lágrimas salían de sus ojos, sin embargo, por más que corría no lograba moverse de su lugar. ¡Ash! ¡Ash! – gritaba Serena, pero él no le hacía caso. Momentos después se tropezó y cayó al suelo de frente golpeándose de nuevo.
Levantó la cabeza desde su posición en el suelo mientras veía al muchacho del que estaba enamorado marcharse como si nada. Entre lágrimas decía enojada y muy dolida lo siguiente: Ash… eres un idiota…
Volvió a agachar la cabeza para llorar desconsoladamente, le habían roto el corazón; así estuvo por unos minutos para luego levantar la cabeza y darse cuenta de su nuevo entorno.
¿Pero qué…? ¿Un sueño? ¿Dónde rayos estoy? – decía Serena confundida. Se encontraba recostada en lo que parecía ser una cama, ya que se encontraba en una habitación a oscuras, hasta que se abrió una puerta a su izquierda siendo encandilada por la luz.
Veo que por fin despertaste – dijo un hombre con una voz perversa.
Serena al escuchar a ese hombre se quedó en shock y con mucho. ¿Q-Q-Quién es usted? ¡¿Dónde estoy?! – dijo Serena muerta del miedo; esto solo le provocaba gracia al secuestrador.
Momentos antes con Ash y los demás:
Clemont y Bonnie no sabían qué hacer. Los Pokemon de Serena estaban muy heridos, ella había sido secuestrada en las peores condiciones de salud, y Ash se encontraba roto en espíritu. Pasaron unos minutos cuando…
¡OH! ¡Pika! ¡Haw! ¡Tal! ¡Vern! – dijeron los hermanos y los Pokemon asombrados por lo que estaban viendo.
Ash que tenía sus ojos cerrados y estaba metido en su mundo de dolor, los abrió lentamente cuando vio un brazo que extendido en señal de que le estaban ofreciendo la mano para levantarse. Quedó perplejo ante lo que vio, o mejor dicho, a quien vio.
¡G-G-G-G-GEKKOUGA! – dijo sorprendido al ver al Pokemon que libero hacía algunos días.
Kouga – dijo el Pokemon Ninja.
Ash lentamente aceptó la mano de Gekkouga mientras este lo ayudaba a levantarse del suelo. Hay que aclarar que se encontraba en su forma normal (vean el capítulo 47 de XY&Z).
¡De verdad eres tú! – dijo Ash emocionado de verlo.
¡Pika! ¡Haw! ¡Tal! ¡Vern! – dijeron los Pokemon de Ash al verlo.
No lo puedo creer – dijo Clemont.
Gekkouga volvió – decía Bonnie emocionada.
Ash claramente estaba feliz por ver a su fiel compañero otra vez aunque fuese poco el tiempo de haberse separado. ¿Qué haces aquí Gekkouga? ¿Acaso ya terminaste de limpiar Kalos? – preguntó.
Kouga – respondió moviendo la cabeza de un lugar a otra negando lo que le habían preguntado.
Entonces porque… - Ash no terminó la pregunta, pues rápidamente recordó el desafortunado suceso, volviendo a su semblante triste. Gekkouga, realmente estoy feliz por verte otra vez, sin embargo, este encuentro no ha ocurrido en las mejores circunstancias… - terminó de decir.
Pika… Haw… Tal… Vern… – dijeron los Pokemon de Ash tristes a la vez por lo que ocurrió hace poco.
Clemont y Bonnie volvieron a ese mismo semblante triste. Kou… – respondió Gekkouga viendo en la dirección donde se encontraba la carpa de Serena. Ash notó esto.
Gekkouga… ¡Acaso tú…! – dijo Ash.
¡P-Por esto está aquí Gekkouga! – dijo Clemont sorprendido y resaltando lo obvio.
En efecto Clemont - dijo una voz familiar.
No puede ser, ¡Puni-Chan! – dijo Bonnie tras percatarse de que Gekkouga estaba acompañado por el núcleo de Zygarde. Tras esto corrió a abrazarlo.
Bonnie… - dijo Puni-chan feliz de ver a Bonnie de nuevo.
Gekkouga, Puni-Chan, ¿Cómo fue que nos encontraron? – preguntó Ash.
Recuerda muchas de mis células se encuentran esparcidas por todo Kalos, así que no fue difícil dar con ustedes – dijo Puni-chan.
Eso lo entendemos, pero… ¿Cómo sabían exactamente que necesitábamos ayuda? – preguntó Clemont.
Mientras estábamos eliminando algunos de los restos del mal ocasionado por el Team Flare, Gekkouga empezó a sentirse intranquilo. Me comentó que tenía algo que ver con su entrenador, así que decidimos echarles un vistazo, fue cuando nos percatamos de la pelea. Entonces Gekkouga y yo nos dirigimos aquí lo más pronto que pudimos, aunque llegamos demasiado tarde… - terminó de decir Puni-chan.
Ya veo… después de todo, el vínculo que nos une es tan fuerte que aun sin estar sincronizados podemos percibir lo que el otro siente – dijo Ash.
Kou – dijo el Pokemon Ninja asintiendo.
Gekkouga, te agradezco mucho que hayas venido, pero si hubieses llegado a tiempo, tal vez… - dijo Ash con la cabeza gacha.
¡Kou! ¡Kouga! – dijo el Pokemon Ninja llamando la atención de Ash.
¿Eh? – respondió.
¡Ash! Gekkouga está tratando de decirte que está aquí para ayudarte a salvar a Serena – dijo Bonnie.
¡OH! – dijo Ash cayendo en la cuenta. En eso tuvo una pequeña visión de Serena:
Ash ¡No te rindas hasta el final!
Es cierto, si fallé en proteger a Serena, ahora me toca salvarla a toda costa – dijo completamente decidido.
Ese es el Ash que conozco – dijo Clemont feliz de ver que Ash había recobrado su espíritu.
¡Pika! ¡Haw! ¡Tal! ¡Vern! – dijeron los Pokemon garantizándole a Ash su apoyo. Talonflame y Noivern habían sido curados gracias a Clemont y Bonnie.
Pikachu, Hawlucha, Talonflame, Noivern, y… - dijo Ash mirando a sus Pokemon uno por uno. Gekkouga – dijo a su último Pokemon.
¡Kouga! – respondió de la misma forma que los otros.
Por favor, ahora más que nunca los necesitó, cuento con ustedes para que salvemos a Serena – tras decir esto todos asintieron.
Brai-xen… Pan-cham… Syl-veon… dijeron los Pokemon de Serena con las pocas fuerzas que tenían.
Braixen, Pancham, Sylveon, no se preocupen, traeré a Serena de vuelta, déjenoslo a nosotros – dijo Ash a los tres Pokemon, los cuales asintieron. Ponían todas sus esperanzas en Ash.
Pero… si Gekkouga y Puni-chan están aquí, ¿Quién se está encargando de aquellas raíces? – preguntó Clemont.
En estos momentos Zonato se encuentra lidiando con el problema. Por desgracia aquel mal está tomando fuerza nuevamente, y él solo no puede con todo, así que tendré que regresar para ayudarle, por suerte Gekkouga ha sido capaz de señalarnos las ubicaciones de las raíces más violentas, pero eso no quiere decir que acabará con el peligro en Kalos definitivamente, aunque les dará el tiempo suficiente para salvar a Serena – terminó de decir Puni-chan.
Lo entiendo, después de recuperar a Serena, nuevamente tendremos que decir adiós… - dijo Ash algo triste.
Kou – dijo Gekkouga.
Está bien, de todos modos nos une un vínculo que no se puede romper. Gekkouga… por favor… Préstame tu poder una vez más – dijo Ash.
¡Kouga! – asintió el Pokemon.
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Acto seguido, entrenador y Pokemon cerraron los ojos mientras un gran vórtice de agua rodeó a Gekkouga; su apariencia comenzó a cambiar radicalmente, su cuerpo ahora tenía color azul más claro, la forma de su pecho cambió, aparecieron una cresta roja en su frente y mechones negros a los costados de su cabeza. La transformación se completó cuando toda esa agua se acumuló en su espalda, formando un gran shuriken de agua.
¡Es Satoshi-Gekkouga! – dijo Bonnie emocionada.
Clemont, Bonnie, ustedes llévense a los Pokemon de Serena y den aviso a las autoridades cuanto antes, yo trataré de localizar al secuestrador y de recuperar a Serena.
Si – dijeron los hermanos ya predispuestos.
Creo que puedo ayudar con la última parte – dijo Puni-chan mientras usaba su poder para localizar al secuestrador. Sus células alcanzaron a ver como una camioneta negra todo terreno iba a una gran velocidad por el bosque, dentro se encontraban el secuestrador conduciendo y a Serena recostada en un asiento aun dormida. Puni-chan le dio la información a Gekkouga. Es todo lo que podía hacer Puni-chan, ya que después de un tiempo el secuestrador podría cambiar su ubicación.
Kouga – dijo el Pokemon ninja señalando a donde debían ir.
Muy bien, entonces esto lo que haremos: nos dividiremos en tres grupos para cubrir más terreno, Pikachu y Talonflame serán uno, yo iré con Noivern volando, Gekkouga y Hawlucha los buscarán desde tierra – dijo Ash; todos los Pokemon asintieron. Pikachu y Ash se subieron a las espaldas de Talonflame y Noivern respectivamente. Gekkouga y Hawlucha utilizarían las ramas de los árboles para moverse más rápido mientras los dos equipos voladores cubrirían el cielo.
¡Vamos amigos! ¡Pika! ¡Haw! ¡Tal! ¡Vern! ¡Kouga! – dijeron todos mientras se ponían en marcha.
Buena suerte a todos; cuídense. – dijeron Clemont y Bonnie mientras el equipo se alejaba.
Resiste Serena, ya voy – pensó Ash.
Y con eso, Ash y sus Pokemon se pusieron en marcha para rescatar a Serena. Pero… ¿Por qué clase de cosas estará pasando la pobre en estos momentos? Averigüémoslo:
¿Q-Q-Quién es usted? ¡¿Dónde estoy?! – dijo Serena muerta del miedo; esto solo le provocaba gracia al secuestrador.
Tranquila pequeña, estás donde nadie te pueda hacer daño. Lo único que tienes que hacer es portarte bien, entiendes – dijo aquel hombre mientras se acervaba a Serena.
¡Aléjese! – dijo Serena mientras se arrastraba hacia atrás en la misma cama, hasta que chocó con la pared.
El hombre simplemente se le acercó por un lado de la cama y le acarició la mejilla como mucha perversión.
¡Aléjese! ¡No me toque! – decía Serena asustada y furiosa a la vez, pero el hombre la sujeto del brazo, llegando a lastimarla.
Entre más luchas más me diviertes – decía tranquilamente con una vil sonrisa.
¿Q-Qué es lo quiere? – decía casi a punto de llorar, aunque se hacía la fuerte, pues no le quería dar ese gusto a ese hombre.
¿Qué es no es obvio? – dijo mientras manoseaba el cuerpo de Serena, provocando que su rostro se enrojeciera demasiado, ya no por su enfermedad, sino por la vergüenza y lo irritada que esto la hacía sentir. Ante esto, Serena quedó perpleja y asqueada por completo, para ese momento había asimilado la situación: había sido secuestrada por un hombre enfermo que solo buscaba complacerse a sí mismo.
¡BASTA! ¡SUÉLTEME! – pedía Serena a gritos, pero él no hacía más que reírse. Poco después, decidió dejarla en paz y se dirigió a la puerta.
Grita todo lo quieras, nadie vendrá a rescatarte, ni siquiera ese entrenador de playera azul – dijo él.
A Serena se le abrieron demasiado los ojos al escuchar esas palabras. ¡¿Qué le hizo a Ash?! – gritó furiosa.
Solo digamos acaba de librar su última batalla Pokemon – dijo el hombre sonriéndole de forma perversa.
¡¿EH?! – dijo Serena impactada por lo que dijo aquel hombre. No… No puedo ser… Ash está… - decía a punto de llorar.
Te hice un gran favor a fin de cuentas, ¿Por qué derramar lágrimas por un niño que apenas se percataba que existías? Conmigo puedes tenerlo todo querida – dijo el secuestrador.
Era usted… - dijo Serena en voz baja. Usted es el que me ha estado siguiendo desde hace días, por eso sabe todas cosas de mí – terminó de decir.
¿Ya ves? No pretendo que estés incomoda con todo esto, tan solo quiero que lo nuestro funcione – dijo vilmente.
¡Cállese viejo libidinoso! – dijo Serena histérica.
Como sea, él no vendrá por ti – fue lo último que dijo, encerrando a Serena en la habitación con llave. En un desesperado intento trató de abrir la puerta inútilmente.
¡Abra esta maldita puerta! – exigía Serena mientras la seguía agitando bruscamente.
No… No es cierto… Ash… - dijo Serena mientras caía de rodillas recargándose en la puerta. Como ya era costumbre de Serena, tocaba su listón azul cuando pensaba algo referente a Ash, pero…
Mi listón… ¡¿Dónde está?! – no lo llevaba puesto. Al parecer el hombre se lo había quitado mientras ella dormía.
No… ¡NO NO NO NO! ¡¿ARCEUS POR QUÉ?! - No pudo aguantar más y comenzó a llorar desconsoladamente. Finalmente ese hombre había conseguido lo que quería: hacerla llorar.
Ash... ¿Por qué? ¿Por qué no lo dije nada? Quién sabe si las palabras de ese hombre sean ciertas, pero aun así… ¿Qué pasará conmigo? ¿Nunca nos volveremos a ver entonces? – decía Serena con la voz cortada con su espíritu hecho pedazos. Ash… Yo… No quiero decirte adiós… aun no…
Serena está pasando por una situación muy difícil, triste, terrorífica y muy dolorosa. Creyendo lo peor sobre su amado, Ash, con ayuda de sus Pokemon, Gekkouga incluido, se dispone a ir en su rescate. ¿Quién será ese sujeto que ha logrado separar a nuestros protagonistas favoritos? ¿Desde cuándo tenía la mira en Serena? Y lo más importante, ¿Será Ash capaz de salvar a Serena?
-Continuará-
Próximo capítulo:
¡La Identidad del secuestrador! ¡Una terrible revelación!
