N/A: Aquí estoy de nuevo, puntual como un reloj suizo. Os agradezco muchísimo vuestros reviews y no sabéis como me alegra seguir haciéndoos reír. Esa es recompensa suficiente por todo el trabajo. Este capítulo es un poco más corto que los anteriores y algo más dramático pero necesario. Lo cierto es que este fic va a ser como una montaña rusa, con capítulos cómicos y otros más serios o tristes, al fin y al cabo Rossi está muerto... Espero que os guste.

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Capítulo 3: Mi funeral

Un funeral siempre era un evento triste, pero pocos podían decir que habían estado en su propio funeral. Ver a toda la gente que te quiere llorarte es especialmente duro. Saber que te tienes que ir para dejarles atrás no es algo fácil. Por supuesto, no es un sentimiento muy habitual, dado que una vez muerto todo se ha acabado.

Para David Rossi no era así. Ahí estaba, viendo como sus amigos portaban su féretro. Sus compañeros del ejército posaban con solemnidad, guardándole el respeto que merecía. Sus amigos seguían la fila acompañándole con lágrimas en los ojos. Pese a que había cientos de personas, reconocía todas esas caras que habían formado parte de su vida.

Nunca hubiera pensado que tanta gente acudiría a su funeral. Le habría gustado ver a Caroline entre los presentes, pero ella ya había cruzado al otro lado hacía tiempo. Sonrió con lágrimas en los ojos al ver a su amigo Ringo. Que uno de los Beatles fuera a su entierro no le enorgullecía tanto como que fuera la persona detrás de esa batería, el hombre que pocos conocían de verdad. Sonrió al ver como los presentes se volteaban para mirarle.

-Solo Dave podría juntar a tanta gente. -Oyó que decía JJ. Intentó acariciarla, pero la traspasó. JJ se giró y se encogió como si un escalofrío hubiera recorrido su cuerpo.

Pese a tenerlos delante se sentía terriblemente lejos de ellos. Con el único que podía comunicarse era con Hotch y parecía haber decidido ignorarle. Por una parte, lo entendía, no era fácil afrontar la muerte de un amigo y mucho menos encontrarte con su fantasma.

Las lágrimas brotaron de sus ojos al ver a la persona que estaba junto a Aaron: Joy llevaba de la mano al pequeño Kai. Su yerno se situaba al otro lado del chico. Pero fue otra mujer la que atrajo su mirada, un rostro que hacía demasiado tiempo que no veía: su segunda ex-mujer Hayden permanecía con una expresión triste y a la vez estoica, tratando de darle fuerza a esa hija que no hacía mucho había conocido a su padre y acababa de perderlo.

Hotch tenía razón, no era justo. Dave tenía que haber disfrutado de su hija y de su nieto. Necesitaba tiempo y aquella bala se lo había quitado.

-Hemos venido aquí para despedir a David Rossi, uno de los mejores amigos que se pueden tener. -Sonrió ante las palabras de Hotch y una parte de él se arrepintió de haberle provocado en el coche. -Dave fue un buen soldado y uno de los mejores Agentes que han pasado por la historia del FBI, pero estoy seguro que todos los que estamos aquí le recordamos porque además de eso fue un buen amigo; alguien que no pedía nada a cambio y que nos regaló su amistad de forma desinteresada. Siempre estaba ahí cuando le necesitábamos, con su encantadora sonrisa y su astuta mirada. Era el pegamento que mantenía unido al equipo, la voz de la experiencia y el hombre en que todos deseamos convertirnos algún día: valiente, noble y leal. Te voy a echar mucho de menos, amigo mío. -Finalizó con la voz ronca mirando hacia donde se encontraba. Dave le hizo un gesto con la cabeza en señal de agradecimiento. Joy se adelantó para hablar, haciendo que su padre contuviera el aliento que en realidad no tenía.

-No sé si todos sabéis que conocí a mi padre hace muy poco tiempo. Tardé treinta años en conocerle, pero tardé apenas unos minutos en enamorarme de él. Todo el mundo dice que era fácil quererle y tenéis razón. -Miró al cielo con un sollozo. -Siento haber tardado tanto tiempo en poder decir lo orgullosa que estoy de que seas mi padre. -Las lágrimas resbalaron por su rostro. -Te quiero, papá. -Acto seguido depositó una rosa blanca encima del ataúd.

Mantener el tipo en aquel lugar no era fácil y resultaba frustrante ver a toda esa gente sufriendo por él sin poder hacer nada para aplacar su dolor. Dave agradecía las muestras de cariño y respeto, pero le pesaba más el no poder compartir más tiempo con su hija y su nieto. Antes de que bajaran el féretro que contenía su cuerpo, se retiró yendo junto a un árbol. Prefería verlo en la distancia, acercarse era demasiado duro.

-¿Cómo estás? -Se sorprendió al ver a Hotch junto a él. Parecía que hablaba por teléfono, pero se dirigía a él. Por lo visto era su manera de disimular que no hablaba solo.

-"No es fácil ver cómo te lloran." -Admitió con pesar.

-Ya imagino.

-"Gracias por tus palabras. Eres un gran amigo." -Ambos permanecieron unos segundos en silencio. -"He estado pensando, Aaron. Se supone que los fantasmas se quedan en este mundo cuando tienen algo que hacer que no pudieron hacer en vida ¿No es así?"

-Eso creo.

-"Creo que ya sé por qué estoy aquí." -Se posicionó frente a él. -"Necesito que me ayudes a despedirme de las personas a las que quiero."

Hotch se mantuvo en silencio y guardó su teléfono. No sabía qué hacer con aquel asunto. Seguir ignorándole había sido su primera opción, pero lo cierto era que aquella visión le hacía querer ayudarle. ¿Y si era un producto de su imaginación? ¿Y si se estaba volviendo loco como consecuencia del shock emocional de perder a su amigo? Necesitaba pensar las cosas con claridad. Si le contaba lo sucedido a alguien se vería en entredicho su salud mental y siendo jefe de la UAC no tardarían en cuestionar si era apto para seguir ejerciendo su trabajo.

Quizá la solución estaba en ayudar al "fantasma" de Dave a cumplir su misión de despedirse de sus seres queridos. Tal vez era la forma que tenía su cerebro de despedirse de su mejor amigo, aunque empezaba a pensar que lo más sano sería visitar a un terapeuta.

-Cuenta con ello.


N/A: Menuda misión le espera a Hotch, ¿verdad? No olvidéis dejar un review.