Un nuevo oneshot, espero que les guste.
ES DE IDIOTAS
Aún no entendía que tenia de especial un día que era tan normal y común como cualquier otro. Era absurdo la atención que recibía siendo que los únicos que se beneficiaban con el eran los comerciantes. Solo eso significaba el día de San Valentín. Además de problemas. ¡Como odiaba a esas niñas tontas!
Como cada año ese no era distinto y a sus diecisiete años le tocaba salir corriendo de su casa por la puerta trasera (mucho más temprano de lo habitual) saliéndose así de la rutina que se tenía impuesta para hacer todo un rodeo que lo llevara hasta el instituto Konoha de forma segura.
Era tan molesto.
Y esas malditas niñas tontas no ayudaban, porque parecía que para ese día siempre tenían un sensor de Sasuke Uchiha que les decía donde estaba… ¿esos idiotas que crearon esa absurda celebración nunca pensaron en el problema que le podían acarrear a él?
¡Ni siquiera podía tener la ayuda de su hermano!
Ya se había cansado de pedirle cada año que le ayudara, porque parecía que disfrutaba como nunca el verlo a él en semejante apuro corriendo por las calles como si estuviese salvando su vida y si lo miraba de forma lógica era eso lo que hacía… después de todo si ellas lo pillaban… tragó saliva, prefería no pensar en las torturas que le podían tener preparadas.
-¡Allí está!
¡Maldito Itachi! ¡Eso era su culpa! No le hubiese costado nada ser un buen hermano por una vez en su vida y haberlo ido a dejar al instituto en su auto, pero no, prefería hacerse el sordo, decirle que estaba apurado o solo mirarlo como si estuviese exagerando. ¡Como si él nunca le toco pasar por eso!
Ahora no le quedaba más remedio que correr y correr hasta que sentía que se le estaban quemando los pulmones del esfuerzo...
¿A quien tendría que mandarle una carta quejándose y pidiendo que sacaran esa celebración del calendario? Pero aún cuando pudiese mandarla no ganaría nada, después de todo era un día en que las ventas se duplicaban o triplicaran y estaba seguro que nadie le haría cambiar de opinión con respecto a eso.
Por fin pudo ver el portón de su instituto, le quedaba el último esfuerzo para llegar y hasta el momento no había perdido ninguna extremidad… ¡ni ropa! Siempre tenía que llevar otra muda en la mochila solo por si acaso. Tomó una respiración profunda y entro al que sería su nuevo calvario, aunque estaba un poco acostumbrad a que todas se pusieran como locas, pero en ese día era aun peor.
Se dirigió sin mirar ni saludar a nadie hacia su casillero y no hiso caso a ningún "Sasuke" que escucho.
No estaba de humor.
Al llegar vio a su mejor amigo, un completo idiota hiperactivo, que estaba esperándolo con una sonrisa insufrible en su rostro como si supiese el calvario que tuvo que pasar para llegar.
-Sasuke.
-Hmp.
Más grande su sonrisa, maldito cabeza hueca que se reía de él. Trato de no tomarlo en cuenta y se preparo para abrir su casillero preparándose mentalmente para encontrar todo ese apestoso chocolate que estaba seguro se encontraba ahí.
Como no podía retrasar el momento (pronto tendría clase) se dijo que era ahora o nunca.
Solo que se llevo una sorpresa.
-¿Qué diablos?
No podía creer lo que estaban viendo sus ojos y una pequeña esperanza se empezó a formar en su pecho… a lo mejor ese día iba a ser normal. O a lo mejor esa vez solo una había podido apoderarse de la contraseña de su casillero, aun no sabía cómo era que todas la averiguaban para esa fecha.
¡Solo había dentro un mísero regalo!
-¡Sasuke-kun!
Gimió, sabía que quien lo llamaba era la única chica que podía llamar amiga y que lo trataba como un ser humano normal, la única que tomaba ese día como uno normal y nunca le regalaba chocolate, es más, nunca la había visto regalarle chocolate a ningún chico.
-Sakura.
-¿Por qué están tan sorprendidos? -pregunto con confusión en su voz.
No se había dado cuenta que el escandaloso de su amigo estaba callado, algo que siempre había creído era imposible, lo miro y vio que miraba su casillero con sorpresa. Parecía que él tampoco se esperaba que solo contara con un regalo, de seguro que estaba esperando para burlarse de todas las fanáticas que supuestamente decían que lo querían y quería saber si esta vez iba a elegir a alguna. ¡Algo que él nunca haría! ¡Preferiría cualquier otra cosa a que salir con algunas de esas locas!
-Sakura-chan… mis ojos están viendo bien, ¿verdad?
-¿Qué cosa?
-Eso. El teme solo recibió unos míseros chocolates.
Como si ella tampoco lo creyera guió su vista a su casillero pronunciando un simple "Oh", para luego ponerse a reír como si no existiese nada más divertido. ¡Y él no le encontraba lo gracioso! Su risa solo consiguió que Naruto se pusiese a reír como loco con ella. Ahora se iba a burlar porque no había recibido chocolates.
-Nunca tendrías tanta suerte Sasuke-kun.
-Pero Sakura-chan… si solo tiene uno –le dijo aún entre risas el dobe.
Ella en vez de responder solo apuntó con un dedo hacía el basurero que se encontraba ni a tres metros de ellos. Solo pudo abrir los ojos, porque este estaba lleno de miles de cintas, papeles de color y chocolate… mucho chocolate.
-Es obvio lo que paso aquí -empezó a explicar Sakura- todas quisieron que sus chocolates fueran el especial, el que tomara toda la atención de Sasuke-kun, así que iban botando el anterior. Eso es todo… lo que tienes que hacer es considerar el basurero como tu casillero -terminó diciendo entre risas.
-Hmp.
Se alejo lo más posible hacía su salón de clases, no estaba para escuchar las burlas de ese par. No tenía paciencia para eso. Trato de no hacer caso a esas locas que se pusieron a chillar y prácticamente se le tiraron encima y llegó a su mesa, la cual compartía para su mala suerte con Naruto.
-¡Anímate amigo! ¡No seas amargado!
¡Él no era amargado! Solo que detestaba todo esa atención de más.
Le mandó una mirada escalofriante para ver si se callaba, pero ni se inmutó.
-Es San Valentín… día del amor. En una de esas encuentras a tu media naranja por ahí.
Idiota, San Valentín era para los idiotas. En otras palabras tendría que ser San Naruto, porque ese era el más grande idiota que conocía.
-Cálmate Sasuke-kun. Ya verás que no es para tanto –le dijo Sakura del puesto de adelante que era donde se sentaba. La miró, ella estaba sacando su cuaderno de física y dejo entrever algo que él siempre tenía pesadillas en esos días.
Chocolates.
-¿Y eso?
No pudo dejar de preguntar, ella nunca había hecho chocolate y no sabía que había de diferente en ese año. ¿Acaso sería para él? ¿Qué haría? Tendría que recibirlo, de eso estaba seguro, después de todo eran amigos y no podía hacerle eso a ella; a cualquier otra no le habría importado, pero no a ella. Pero… ¿y si eran con otras intenciones? No importaba, los recibiría para que no se ofendiera pero le dejaría claro que solo porque eran amigos. Ya estaba extendiendo la mano para recibirlos cuando ella los escondió en su mochila.
-No es nada -le dijo sonrojada.
¡Esos chocolates no eran para él! ¿Para quién eran? Estaba totalmente asombrado.
-N…Naruto-kun, Sasuke-kun, Sakura, ¿Cómo están? –sin quererlo se sobresaltó, tan concentrado en saber para quien eran que no se había dado cuenta que había llegado Hinata la compañera de mesa y amiga de Sakura.
-¡Hola Hina-chan! –la saludaron Naruto y Sakura, él solo dijo su acostumbrado "Hmp". Aun no le cabía en la cabeza que Sakura haya hecho chocolates para alguien más que no fuera él, porque él nunca había sido tonto y se notaban que esos chocolates eran caseros.
-¿Qué pasa, Sasuke-kun?
-Nada.
Tenía que dejar de pensar en eso, a él no le importaba.
Pero por más que se lo repitió no pudo dejar de pensar en ello en toda la mañana y ya se estaba desesperando, porque en los recesos prácticamente la seguía para saber a quien se los iba a dar. ¡Y todavía no conseguía nada!
¡Malditos chocolates!
Sabía que no tenían la culpa de que él se estuviese comportando de esa forma, pero era algo más fuerte que él y no sabía cómo pararlo.
Naruto a su lado hablando de no sé qué cosa, no lo dejaba escuchar lo que decían las chicas que iban delante suyo hacia la cafetería. ¡Por primera vez quería saber de que hablaban Sakura y Hinata! Pero tampoco podía mandar a callar a Naruto, eso sería demasiado notorio.
-Gracias por enseñarme Hinata.
Apuró un poco el paso para estar más cerca y no perderse ni una palabra. De lo que se extraño era que Naruto a su lado también se había quedado callado y parecía igual de curioso por escuchar esa conversación.
-No hay de qué Sakura. Por lo menos así yo también tuve el valor de hacer los míos.
-¿Y se los vas a entregar?
-E…sa es la i…idea.
-Con tal que no te desmayes.
-No me recuerdes eso… y tú… ¿se los vas a entregar?
-Si no pierdo el valor antes.
No había error, también ellas habían sido infectadas con ese día. Empezó a caminar más lento, porque ya habían cambiado de tema y no quería que lo pillaran escuchándolas.
-Hina-chan hizo chocolates.
-Hmp.
-¿Para quién? ¿Quién se quiere quedar con esos chocolates? ¡Yo quiero que sean míos! -termino diciendo Naruto casi a gritos. Ya casi se le había olvidado que este le había dicho que le gustaba Hinata.
-Anda a preguntarle si quieres saber.
-¡Tienes razón! ¡Soy Naruto Uzumaki y estoy seguro que no me rechazaría! -se empezó a apurar para alcanzarlas, pero no había dado ni dos pasos cuando se volvió a parar- ¿Y si me dice que son para alguien más?
-No lo hará.
Si que era un cabeza hueca que no se daba cuenta que Hinata estaba enamorada de él. Tenía un podo de lastima por ella.
-¡Claro! ¡Se me ocurrió una idea!
-No quiero saber -le dijo antes que fuera desastroso, las ideas de Naruto siempre terminaban mal.
-Tienes que ayudarme.
-No.
Estaba decidido, él no pensaba meterse en problemas por culpa de ese dobe. Ya tenía los suficientes con los que lidiar, ¿no podía darse cuenta de lo estresante que era lidiar todo el día con esas locas?
-Solo tienes que distraer a Sakura.
-Hmp.
No iba a haber ni un problema si lo ayudaba un poquito. Después de todo él también podría hacer la del rubio y preguntarle sobre esos molestos chocolates.
Volvieron a caminar para alcanzarlas antes de que entraran a la cafetería y llamo a Sakura. Bien, se podía decir que ya había hecho su trabajo, después de todo Naruto no perdió el tiempo y fue donde Hinata. Ahora lo difícil era preguntarle a Sakura.
-¿Qué pasa Sasuke-kun?
-El dobe quería hablar con Hinata.
-Ah. ¿Se le va a declarar?
-Algo así.
Se quedaron callados y trataron de mirar lo menos posible hacía la parejita que estaba más allá. No pudo soportarlo más y al finar tubo que preguntar esa duda que no lo había dejado tranquilo en toda la mañana.
-¿Para quién son los chocolates Sakura?
Lo miro como si no supiese que decirle o como si estuviese juntando todo el valor que tenía para hacerlo. Y él tampoco se quedaba atrás en eso, porque tampoco quería saber la respuesta o por lo menos una era la respuesta que quería escuchar.
Que esos chocolates eran para él.
¿Pero por qué? No lo sabía, era tan frustrante no tener la respuesta, pero no podía ocultárselo a él mismo, no podía mentirse. Sabía que solo quedaría tranquilo una vez que dijera eso que quería escuchar.
-Son para ti Sasuke-kun.
Un alivio tan grande lo invadió que prácticamente lo dejó mareado. Esa respuesta era la que quería y la había obtenido, pero todavía no sabía porque era tan importante para él. Sin querer mirar más a Sakura, miró hacia su alrededor y vio a Naruto con una cara de felicidad, como la misma que él estaba sintiendo.
Y lo supo.
Por el idiota cabeza hueca número uno, lo supo.
¡Nunca creyó que por él iba a aprender algo!
Se había enamorado.
Parecía que el día de San Valentín no era para los idiotas solamente. Porque aunque reconociera que se había enamorado eso no quería decir que fuese un idiota.
Y supo también que si eran de Sakura el chocolate dejaba de ser horroroso y hasta podía gustarle.
¿Y? ¿Qué les parecio? ¿Me regalan un comentario? No les costaria nada... solo unos segundos más.
