- ¡Serás puta! ¡Se me va a poner el ojo morado! – Grita Clove desde el jardín delantero – esta me la pagarás, Glimmer, te lo juro. Esto no quedará así.
Clove recoge su bici, que está tirada en el suelo, y se va cagando leches. Yo me acerco a Glimmer, que está llorando en el suelo.
- Cariño, ¿estás bien? – Le digo mientras me acerco corriendo hacia ella - ¿qué ha pasado?
- Es esa puta, Kat. No puedo más. No podía más. No he debido pegarle, pero joder, se lo merece, y qué bien me siento.
Las dos nos reímos, la verdad es que ha sido digno de ver. Glimmer se sorbe los mocos y me abraza sin decir nada. Cuando me doy cuenta, la estoy meciendo en mis brazos. Se la ve tan indefensa… es la parte vulnerable de Glimmer. Todos tenemos una, pero a veces hay gente que parece que no la tenga. Clove, por ejemplo. Pasa un rato, y le propongo entrar en casa y que me cuente toda la historia. Entramos cogidas del brazo y cuchicheando cuando oímos la moto de Peeta. Se nos queda mirando con cara de "¿qué ha pasado aquí?" y, sin poder evitarlo, empezamos a reírnos a carcajadas.
- Peeta, nunca te lo creerás. Tu hermana ha tumbado a Clove de un derechazo – digo mirándole a los ojos, que se le van a saltar de las órbitas – y luego esa zorra se ha ido muerta de miedo. No me ha dado tiempo a grabarlo, lo siento.
- ¿En serio Glim? – Parece que está enfadado, pero de pronto empieza a sonreír y abraza a su hermana - ¡Bien hecho hermanita! Se lo merece por lo que hizo.
- Bueno, ponedme al día. Sin duda se merece eso y más, pero, ¿Qué ha pasado?
Glimmer hace un gesto para que nos sentemos en el sofá. Peeta se une a nosotras, ha entendido que la invitación es también para él. Tienen uno de estos sofás gigantes, en forma de L, y en uno de los lados hay lo que llaman un chaise loing. Al menos eso dice el catálogo de IKEA. Nos sentamos los tres, con Glimmer en medio, y me pasa su iPad. Lo que veo a continuación me deja helada: Clove y Marvel enrollándose, comiéndose a besos, en decenas de fotos. De hecho, hay un vídeo, que alguien grabó al no creerse lo que veía, donde se oyen comentarios como "Glimmer te matará cuando se entere", "Iros a un hotel", "os vais a fagocitar", y se oye al propio Marvel decir "No os preocupéis, que Glimmer no se enterará de nada".
Cuando me doy cuenta, Glimmer está llorando. En silencio, las lágrimas caen por sus mejillas. La abrazo, intentando reconfortarla, y lo mismo hace Peeta. Hacemos de ella un sándwich. Los brazos de Peeta están pegados a los míos, y noto el calor que desprenden. Glimmer se ríe, y nos contagia la risa.
- Gracias chicos. De verdad. Necesitaba esto. Creo que debería darte esto, Kat – y me da su iPhone – no quiero sentir la necesidad de llamar a Marvel para gritarle, o peor aún, perdonarle. Vente mañana a desayunar y me lo devuelves, ¿vale?
- Claro Glim. No te preocupes. ¿Qué hago si te llama él a ti?
- Espera – y lo apaga – no te sabes mi pin, así que no tiene ninguna posibilidad.
- Qué lista es mi sis – dice Peeta, y le revuelve el pelo de forma cariñosa.
Glimmer sonríe y le besa en la mejilla. Qué par de guapos. Sin duda, lo llevan en los genes. Glim se disculpa pero nos dice que se va a la cama. Sin duda, su aspecto es horrible. Tiene la cara hinchada del llanto, los ojos muy rojos, el pelo sucio, y el ánimo muy bajo. Es como si su cuerpo hablase, y dice "estoy hecha una mierda".
- Ok, nos vemos por la mañana. Descansa guapa.
- Buenas noches sis. Espera, te acompaño.
- Peeta, solo tengo que subir las escaleras. No me pasará nada. Anda, quédate y ofrécele algo de comer a Kat. Yo no podría comer nada aunque quisiese.
Y se va. Y me deja sola, con él. Respiro profundamente, relajada, sentada en el sofá. Juego un rato a los angry birds en el iPad, mientras Peeta hace ruido en la cocina. ¿Voy a echarle una mano? No, aquí hay poca luz y no se ven mis mejillas sonrosadas. En la cocina hay mucha, y su cercanía me hace enrojecer. Al rato Peeta trae unos fideos chinos de estos precocinados. No tengo problema, me encantan. Comemos en silencio, pero no en silencio incómodo, estoy a gusto en su presencia. De vez en cuando nos miramos, y sonreímos.
- Dime, el Marvel ese… ¿llevaba mucho con mi hermana?
- Uhm, unos 5 meses. Me sorprende mucho lo que ha pasado. Él parecía quererla de verdad.
- ¿Tengo que partirle la cara? – noto que Peeta lo dice totalmente en serio. Su expresión se ha vuelto dura, tosca. Se le ha puesto rígida la mandíbula y la mirada se centra en la mesa. Tengo un poco miedo, pero a la vez me parece tremendamente sexy. No tengo remedio.
- Creo que por ahora con lo de Clove es suficiente, Peeta. Ya veremos qué pasa esta semana, si pasa algo. Podríamos empeorar las cosas.
- ¿Podríamos? – me sonrojo automáticamente.
- Bueno, tú has preguntado. Si te digo que sí, que le partas la cara, seré cómplice directa… así que nos metería a los dos en un lío. Podríamos – recalco.
- Sabes, no entendía como alguien como tú podría ser la mejor amiga de mi hermana. Pero ahora lo entiendo – me mira de forma extraña. Me sonríe, y me mira a los ojos, y está como… ¿embobado? Es difícil leer su expresión – no imaginas el efecto que tienes en los demás – dicho esto, me pongo como un tomate. ¿Es un cumplido? Supongo, pero no sé qué significa.
- ¿Efecto? No creo que tenga ninguno.
- Lo tienes, pero no eres consciente. Eso lo hace aún más adorable.
Ok, estoy en casa de Peeta, en su sofá, a un metro de él, mientras me dice que soy adorable y tengo algún tipo de efecto sobre la gente. Gente, incluyéndose él mismo. Y no se me ocurre nada que decir, pero sigue hablando, así que me quedo callada mirando al suelo.
- Oye Katniss, no pretendía incomodarte. Ni mucho menos. Es sólo que me parece increíble que no veas lo que yo veo, es decir, una chica guapa, inteligente, leal, divertida… y ni se te ocurra decir que no eres nada de eso, porque lo eres. Por alguna razón crees que no, que no eres más que otra chica normal y corriente, pero no es así, y me encantaría ayudarte a quitarte la venda de los ojos. Si me dejas.
Peeta se acerca a mí y me obliga a mirarle a los ojos. Los tengo anegados de lágrimas. Nadie nunca me había dicho esas cosas, y desde luego, yo no las pienso de mí misma. Peeta se queda un poco sorprendido, supongo que sus halagos no suelen acabar en llanto.
- Ey, Kat… ven aquí… - y me abraza, hundiendo su cara en mi pelo – no estés triste, por favor, eres genial. Necesitas un poco más de auto estima, ¿eh? Alguien que esté ahí para decirte lo guapa que eres – y una sonrisa tonta sale de mis labios.
- Eso no pasará, Peeta. No es que sea muy popular entre los chicos. ¿Estás seguro de que me has visto bien?
- Bueno, esta mañana te he dado un buen repaso… - y me acuerdo del episodio de mi pelo mojado y mis bragas. No puedo evitar reírme. Él me mira con picardía, con brillo en sus ojos. Yo le devuelvo la mirada, desafiante, pensando, "venga, hazlo".
Y Peeta me besa.
Me esperaba el beso. Ese brillo en los ojos de Peeta, esas palabras bonitas, ese abrazo. Pero esperaba un beso "amable", por llamarlo de algún modo, un beso tierno, suave. Y no solo por su parte, también por la mía. Porque cuando me doy cuenta, nos estamos devorando en el sofá. Las manos de Peeta rodean mi rostro, se entrelazan con mi pelo, me acarician la espalda. El tiempo se ha parado totalmente, soy incapaz de calcular cuánto tiempo llevamos así, comiéndonos los labios. Al principio mi cuerpo está tenso, yo estoy tensa. Me he besado con otros chicos antes, pero nunca así, nunca con tanta pasión. Pero conforme pasan los minutos me suelto, me relajo, y empiezo a disfrutar de verdad.
- Katniss, me vuelves loco… - me susurra Peeta al oído.
Esa afirmación me hace gemir, siento placer, calor, deseo. Me mira a los ojos, con esa mirada oscura, sexy, y me besa, me muerde el labio inferior, y yo gimo otra vez, sin poder evitarlo. Noto que le gusta que lo haga, porque lo repite, así que decido hacerlo yo a ver si le gusta a él. No se lo esperaba, su reacción lo delata. Gime y se separa de mí. Yo me quedo pensando, "¿Qué pasa? ¿Ya la has cagado, Katniss?". No digo nada, me quedo en silencio, cuando noto que sus brazos me rodean y me coloca tumbada a lo largo del sofá. Y él se tumba sobre mí. Sin duda, estamos más cómodos, pero en mi mente sólo hay una palabra: sexo. Y yo soy virgen. Y estoy muerta de miedo.
Nos pasamos un ratazo besándonos, rozando nuestros cuerpos, jadeando y gimiendo ante un mordisco en el cuello o en los labios. Noto perfectamente la erección de Peeta a través de la tela de sus pantalones, pero no me incomoda, de hecho, me pone cachonda. Pensar en que yo puedo causar eso me pone a cien. No quiero romper el momento, me odio a mi misma por hacerlo, pero tengo que decirlo en voz alta.
- Peeta, espera un momento – él me mira, sin saber a qué tiene que esperar.
- Katniss… - y me besa otra vez, pero le obligo a que se separe y me mire a los ojos.
- Peeta… yo estoy súper a gusto, pero… cómo decirlo. Soy virgen – su cara no muestra ninguna sorpresa – y, en fin. Creo que no estoy preparada. Dios, qué ridículo – me echo las manos a la cara, al punto de echarme a llorar.
- Katniss… ey, no pasa nada. Ya lo suponía. No tienes que preocuparte… Sabes, a veces he hablado con mi hermana de ti, por skype. Ya sabes, mientras estaba en Chicago. Un día por casualidad me dijo que tenía que colgar, que venías a casa. Poco a poco se fue haciendo más rutinario. Y yo le hacía preguntas típicas: si salías con alguien, por curiosidad más que otra cosa, qué hacíais, qué estudiabais… ella siempre bromeaba con que no salías con chicos y que tenía que pervertirte – Peeta sonríe y me da un beso dulce en los labios. El primero.
- Vaya, no sabía que me seguías la pista, – digo, mientras me ruborizo – como ves, tu hermana fracasó en su intento.
- Ven aquí. – Me dice levantando mi espalda y sentándome en el sofá – Esto va a sonar a tópico, pero… no haremos nada que tú no quieras. No tengo ninguna prisa por nada. Pero después de esto me costará estar cerca de ti y no pensar en besar esos perfectos labios.
Yo me muerdo el labio inferior y le miro a los ojos. Le creo. Y la verdad es que yo también tengo muchas ganas de pasarme horas besándolo. Y tocándolo. Notando su calor.
- Te creo, Peeta, pero no entiendo cómo te fijas en mí pudiendo tener a la chica que quieras. Es decir, mírame. Puede que suene totalmente patético, pero ni siquiera me ha visto un chico desnuda. Yo no… no quiero que estés perdiendo en tiempo con alguien como yo cuando podrías acostarte con quien quisieras. Ya lo he dicho.
- ¿Eso piensas Katniss? – Peeta tiene el semblante serio - ¿Que esto es por sexo? Porque no tiene nada que ver con eso. Ojalá el otro día en la fiesta te hubiese visto antes de tu… accidente. Estabas preciosa con aquel vestido. Lo estás con estos vaqueros. Da igual la ropa, da igual el pelo, el maquillaje. Eres tú la que me gusta. No sé porqué, simplemente te veo y me dan ganas de esto – y me estampa otro feroz beso en los labios.
Yo le devuelvo el beso, e intento relajarme de nuevo, soltar mi cuerpo, dejarme llevar. Es obvio que no vamos a follar, lo tengo muy claro. Pero puedo disfrutar besándolo. Notando su dureza. Escuchando las cosas bonitas que me dice, escuchando sus gemidos. Al rato, una fuerza sale de mí y me siento encima de él a horcajadas. Peeta gime al notar el contacto de mi entrepierna con su erección. Dios mío, debe ser enorme. Rodeo en cuello de Peeta con mis brazos y sus brazos acarician mi espalda. Noto con sus manos quieren acariciar mis tetas y mi culo, pero se siente indeciso, y yo no me atrevo a decirle que lo haga. Él no lo hace.
- Kat, como sigamos así… yo no respondo de mi cuerpo… - me mira, un poco avergonzado, y después se mira fugazmente la entrepierna.
- Oh… - me quedo de piedra con la confesión. Quiere decir que… ¿se correrá? – lo… ¿lo dejamos? Ya sabes, esto – no puedo estar más ruborizada ahora mismo.
- Seguiría besándote toda la noche, pero creo que será mejor que… descansemos un rato – me dice guiñándome un ojo. – ¿Te llevo a casa?
- ¿Y qué hago con la bici? – ¿Seriously Katniss? ¿Eso es todo lo que se te ocurre?
- Déjala aquí. Mañana voy a recogerte para que vengas a desayunar, y ya te vuelves con ella.
- De acuerdo.
Peeta me lleva a casa en su coche, un Audi muy bonito biplaza de color negro. Me besa en los labios, suave, saboreándome, y cuando creo que voy a perder el control, para. Casi que se lo agradezco.
- Por cierto, Kat. ¿Me das tu número? – yo rompo a reír, sin duda seguimos con el chip del instituto, pidiéndonos el móvil. Solo falta que me pida el Messenger. Nos despedimos, y quedamos para la mañana siguiente.
PEETA POV
No entiendo lo que me está pasando. Hace una semana estaba en Chicago, centrado por completo en mi carrera como pastelero, y ahora sólo puedo pensar en ella. Desde que la vi en la fiesta, con ese mini vestido que mi hermana le había prestado, no he podido dejar de fantasear. Y ahora que he probado sus labios… uf. Creo que en llegar a casa me voy a tener que dar una ducha bien fría, pero la paja no me la quita nadie. Katniss me ha puesto muy cachondo.
Cuando llego a casa, la luz está encendida, y Glimmer está viendo la tele en el sofá.
- ¿Glimmer? Creí que estabas dormida.
- No podía dormir. ¿Y tú de dónde vienes? – una sonrisa se me escapa de los labios.
- He llevado a Katniss a su casa – le digo, esperando que se quede ahí la cosa. Ella me mira extrañada.
- ¿A estas horas? Ohm. Le voy a mandar un whats… ¡mierda! Ella tiene mi iPhone. Mándale un mensaje a ver si está bien.
- Glimmer, hace 5 minutos que la he dejado en casa. Debe estar ya durmiendo. Como deberíamos estar tú y yo.
- Es que no me quito de la cabeza a la puta esa con Marvel. Lo siento.
Una lágrima recorre su mejilla. La veo tan indefensa… sin duda el Marvel ese lo pagará caro. La convenzo para que nos vayamos a la cama, aunque yo no puedo dormir. No puedo parar de pensar en Katniss, su pelo, su olor, su tacto, su boca y su lengua… no sólo me gusta sexualmente, que también, es que su forma de ser me fascina. Esa inocencia, la manera en la que me dijo que era virgen, la vergüenza adorable con la que me lo contó, me dan ganas de protegerla. Y también de enseñarle cosas malas, muy malas. Al final me masturbo, y me quedo dormido.
Bueno gentecilla, aquí os dejo el tercer capítulo. Las cosas se van calentando poco a poco, pero sin prisas. Muchas gracias por los comentarios y por los que seguís la historia, de verdad espero poder estar a la altura de vuestras expectativas. Tengo ya varios capis escritos así que actualizaré varias veces por semana. Espero más reviews. Besos!
