Debo admitir que no soy digna de que sigan leyendo esto, pues lo dejé abandonado por dos años. Pero he madurado un resto y en verdad creo que debo empezar a concluir algunas cosas y esta es una de las que necesito y quiero concluír. Hace poco volví a leer el Manga de Naruto y veo que el final ya se ve un poco… además que ya han habido pequeñas apariciones de estos dos juntos (para algunas personas son inverosímiles.. pero para una ferviente fan del shikatema es mucho c: )por lo que deseo terminar esa serie y este fan fic como se debe. Como ya estoy mas vieja, quizás noten cambios en la redacción en este capitulo y en los que sigan por lo que los aviso desde ahora.
Saudades y muchas gracias a los que aún no olvidan esto :)
Les hago una sugerencia Genial: N osé si conocen un grupo que se llama Nine Inch Nails… bueno, hay una canción llamada Closer que va perfecta en esta parte así que escúchenla mientras leen jajaajajaj I wanna fuck you like an animaaaalll, i wanna feel you from the insiiidee (8)
Primeras Palabras 2.
Después de semanas de no haber pasado una tarde solos, Shikamaru y Temari se correspondieron una pícara sonrisa el uno al otro en el preciso momento en que Yoshino Y Shikaku salieron de la casa con Shikami en brazos, rumbo al parque, para después hacer una visita en la casa de los Akimichi.
Ambos se miraban frente a frente, cada uno en los extremos del sofá esperando la propuesta del otro. Temari al notar que el shinobi no cedía, rompió el silencio:
-Da la casualidad de que en este preciso momento estamos solos en la casa de tus padres… ¿Hay algo que quieras hacer?-
Él rió. Sabía perfectamente lo que pensaba la rubia, al fin y al cabo era lo mismo que estaba pensando él.
-¿Hacíamos alguna cosa en especial cuando nos quedábamos solos? Mi memoria ha estado pésima últimamente….- Mintió.
Temari sacudió su cabeza para quitar los mechones que le tapaban la vista y se acercó un poco más a él.
-Creo que podría ayudarte a recordar…-
-Me parece bien.-
Entonces, La kunoichi redujo un poco más la distancia entre ellos y lo besó. Shikamaru apoyó su mano en la nuca de Temari e intensificó el beso, mientras que con la otra iba bajando hasta posicionarse en su cintura. Las manos fueron moviéndose lentamente y la proximidad entre ellos se hizo cada vez más corta.
-¿Recordaste algo?- interrumpió Temari, alejándose unos milímetros de la boca del chico para pronunciar las palabras.
-Hm… de a momentos. A ver si haces otra cosa y puedo acordarme mejor- le respondió, mientras su boca empezaba una búsqueda furtiva por su cuello.
-Hmm… Shika... ¿Te parece si vamos a tu cuarto, como en los viejos tiempos?-
-Viejos tiempos… je… mi aposento es tu aposento, Suna Hime.- A lo que se levantaron, sin cortar el contacto de sus bocas y fueron subiendo lentamente la escalera. Shikamaru dio un paso en falso en su dubitativa subida y tropezó, quedando sentado, con Temari sobre él.
-Mendokuse…- Pronunció mientras se sobaba la cabeza. Rompieron a carcajadas aún sin romper el contacto de sus labios y se levantaron para seguir en rumbo y finalmente llegar al cuarto que por tanto tiempo acobijó sus encontrones en Konoha.
Shikamaru se recostó en su antigua cama, dando comienzo al espectáculo de su bailarina del desierto. Ciertamente, de todas las chicas con las que había estado, ninguna de ellas poseía unas curvas tan peligrosas, y ninguna de ellas tenía la habilidad de realizar movimientos tan exóticos y despampanantes dignos de una odalisca. Y eso lo volvía loco.
Temari fue avanzando a gatas desde los pies de la cama, acechando a su presa. Se posicionó sobre él, tomando las riendas del juego con sus piernas al tiempo en que unos suaves movimientos de pelvis iban tanteando terreno.
El Shinobi sólo se limitaba a sentir. Al fin y al cabo, había quedado bajo el mando de esas largas y suaves piernas, mientras ella se tomaba el tiempo de dejar todo listo para empezar la misión: Se soltó el Kimono, recibiendo ayuda del chico, hasta quedar en ropa interior; se desató las coletas para después mirarlo con la sonrisa pícara que acostumbraba a esbozar cuando estaban solos. Ahora si estaba lista para entrar en acción, sin la molesta ropa y con el cabello suelto.
Lo besó desaforadamente, mientras mordía sus labios y movía sus caderas; en un principio, movimientos suaves que al subir la temperatura y el éxtasis, se iban intensificando con ese beso. Lo sujetó del cuello de la camiseta y lo hizo sentarse para poder hacer más sencilla la labor de desvestirlo.
-Crees que vas a estar al mando de la situación, eh Temari?- dijo desafiantemente Shikamaru.
-Si, y espero que no te molestes.- le respondió ella, en una muestra de determinación, volviendo a besarlo mientras su mano comenzaba a bajar hacia los pantalones de él.
Sí, el sexo para ellos era una continua lucha de roles para ver quién dominaba al otro, sin ningún tipo de veredicto al final.
Desabrochó el botón y el cierre quedó abajo. Jaló desde las piernas de los pantalones y finalmente quedaron fuera del round. Ahora estaban de igual a igual.
-Ahora sí recuerdas algo?-
-No. Aún no recuerdo del todo… se que es problemático pero lamentablemente tendrás que seguir.-
La fricción de sus pieles se hacía cada vez más intensa, el calor de los movimientos bruscos empezaba a hacerse notorio en sus cuerpos, ya un poco sudados y con las mejillas coloradas. Los deseos quedaban a flor de piel, y con todo el tiempo que llevaban juntos, podía predecir algunos movimientos. Pero con la princesa del Desierto, nunca se sabe. O al menos, eso pensaba Shikamaru. Fue así como el chico volvió a sentarse, sin quitar las manos de su cóncava cintura. En eso, la muchacha se desabrochó el brasier, con una parsimonia desesperante, sin quitarle los ojos de encima a Shikamaru quien estaba tan concentrado siguiendo sus movimientos que parecía hipnotizado. Fue entonces, cuando sus brazos aún se encontraban sobre su espalda, que el Shinobi aprovechó el momento y con un brusco movimiento, quedó por encima de ella. Arrojó la prenda por los suelos y se dispuso a tomar el control.
-No creerás que te dejaré tomar el control de esto en mi territorio, eh?- La desafió.
-Vaya. Parece que haz empezado a recordar. A ver si sigues siendo igual de aplicado que antes en estos temas, Shikamaru…-
-Siempre Temari… siempre.-
La boca del chico comenzó a recorrer todos los rincones de su piel, aspirando el tenue olor a violeta que desprendían los poros de la kunoichi. Retiró lo poco y nada que le quedaba de ropa, mientras ella arrastraba por las piernas los bóxers del ninja. Quedaron completamente despojados de sus ropas, y ahora solo un leve rocío de sudor los cubría. Fue entonces cuando Shikamaru reptó por la piel de su mujer para posicionarse sobre ella, mientras era acorralado por aquellas piernas que tanto lo deleitaban. La miró fijamente a los ojos, encontrándose con aquellos luceros azules.
-Hm….. que esperas Shika?-
-Pues...esto mismo…-
Fue entonces cuando se abrió paso entre sus cálidas pieles con sus repetitivas embestidas. Ella arqueó su espalda y exhaló fuertemente al sentir como el miembro del shinobi se introducía en ella. Comenzó a moverse al ritmo en que lo hacía su pareja, mientras la punta de su nariz se posaba en la clavícula de él, sintiendo su olor tan característico. Shikamaru sabía la parte exacta donde debía estimular para volverla loca. Los vellos se erizaban y ya el ruido exterior no existía, solo la respiración de ambos. Eran sólo ellos dos en esa jodida casa y en ese jodido país.
Temari abría los ojos de vez en cuando dejando de lado aquella sinestesia hipnotizante que mantenía activa su cabeza en esos momentos. Podía visualizar, aunque algo borrosas, sus manos apoyadas en los fuertes hombros de shinobi, los cuales ya habían empezado a ser rasgados por las uñas de ella. Uno que otro mordisco se posicionaba sobre los hombros y parte del cuello, queriendo quitar esa escencia del Nara que la volvía tan loca.
Shikamaru en tanto estaba tan concentrado en sus movimientos y en los de su mujer que prácticamente no había percibido los rasguños que decoraban de rojo su espalda. Fue entonces cuando sintió que Temari apretaba sus nalgas frenéticamente y le incrustaba las uñas, por lo que acercó su oreja a los labios de ella, escuchándola respirar agitadamente. Entonces, supo que ya estaba cerca el fin de su amada. Sus movimientos se volvieron más intensos y tomó posesión de un de los muslos de ella.
Temari comenzó a sentir ese suave cosquilleo que subía hasta su nuca y que a la vez entumecía sus pies. Emitió un suave gemido, mientras seguía haciendo presión sobre las nalgas y la espalda del Nara, marcando su territorio. Ese fue el instante en el que él se liberó de la tensión, sin antes anunciar su ida con sus característicos gruñidos que algunas ya habían tenido el privilegio se escuchar. Cayó rendido sobre el cuerpo de la Kunoichi, apoyando su cabeza en el hombro de ella. Temari por su parte se humedecía los labios y con sus dedos recorría lentamente la columna vertebral del muchacho.
El silencio y la tranquilidad los inundó por unos minutos, hasta que Shikamaru se levantó para poder mirarla a la cara.
-Te amo.-
-Yo también te amo… vago de mierda.-
Shikamaru rió ante el comentario de la chica. Sin dudas, ella era especialista en volver los momentos más románticos en los más hilarantes.
-No sé si te lo he dicho alguna vez Temari… pero cada día que pasa te encuentro más y más bella… y es en estas ocasiones, cuando te tengo bajo los dominios de mi sombra, que siento que irradias más belleza de lo normal...y eso me vuelve loco- Dijo el Nara mientras enrollaba un par de hebras del rubio cabello de la kunoichi en sus dedos.
-Tonto… como voy a "irradiar Belleza" si estoy cansada y sudada… no seas bobo…-
-Recuerdas el día en que me contaste que íbamos a tener un bebé?-
Temari sonrió, mientras que con sus brazos hacía el ademán de quitarse de encima a Shikamaru para poder respirar bien.
-Si Shikamaru… lo recuerdo.-
-Bueno…. La verdad es que antes de que me dijeras eso, yo ya me había percatado que tenías algo distinto en tu rostro... no sé como explicarlo Temari… pero te veías aún mas bella de lo usual y empecé a sospechar que algo pasaba… aunque en verdad nunca me habría imaginado que lo que tenías que decirme era que estabas esperando a mi primogénita…-
-Y cual es el punto?- Preguntó la Kunoichi mientras se terminaba de separar del Joven Ninja y se limpiaba con unos pañuelos que había encontrado en el velador
-Pues... que hay veces en que te vez mas hermosa de lo normal… solo eso.- Y le brindó una sincera sonrisa.
-pero no pongas esa cara de Idiota!... que me quedo sonriendo con la misma cara de boba que tu…-
Le acarició su frente, pasando sus dedos por las azabaches hebras de cabello del chico. Se quedo varios segundos mirándolo, regalándole una simple y sincera sonrisa que lo hacía desvanecerse. Recordó la cicatriz en la espalda del Nara y se preguntó si la había pasado a llevar entre los rasguños y tirones que le había propinado. Luego se acomodó para poder abarcar esa zona con sus manos.
-Por un momento creí que te perdería…- Dijo con un tono melancólico en su voz, mientras que con las yemas de sus dedos rodeaba lo que quedaba de esa herida de guerra.
-Eh?
-Me vi sola… sola con nuestra hija.. y tu estabas tendido en esa camilla, salpicado de sangre… prácticamente sin signos vitales… Aún tengo pesadillas rememorando ese día…- agregó, bajando la mirada.
-Es problemático… pero nunca pensé en dejarlas solas. Tuvimos muchas bajas en esa misión… la verdad, ahora que lo pienso, ni siquiera recuerdo como llegué a esa camilla…- Recordó. Comenzó a acariciar la mejilla de su mujer, marcando la línea de los pómulos.
-Sabes… cuando llegaste al Hospital de Sunna, yo estaba allí, Había ido a un control con la niña… y justo en la salida escuché a los paramédicos llamando a las enfermeras. Luego vi una mata de pelo negro y liso y sangre por todos lados sobre una camilla y las lágrimas salieron solas de mis ojos. Comencé a mirar a todas partes sin saber que hacer y luego vi aparecerse a Kankuro… ahí fue cuando entendí que el que estaba en esa camilla no podía ser otro más que tú… él sostuvo a la niña y yo corrí a verte. Te estaban llenando de tubos por todas partes… te vi tan indefenso y me sentí tan sola que no pude hacer nada más que llorar y sostener tu mano…Luego de unas horas lograron estabilizarte y Gaara tuvo que ir a buscarme porque las enfermeras no lograban sacarme de tu lado…- y se encontró con las oscuras orbes del moreno.
-Entre lo poco y nada que recuerdo…. Escuché tu voz a lo lejos… creo que un "me prometiste que no me ibas a dejar sola, vago de mierda"- sonrió- después de eso creo que volví a quedar inconsciente y todo ese rollo… pero recuerdo haberme despertado escuchando esas mismas palabras.-
-Hm… mejor dejemos de hablar estas cosas… me da una sensación desagradable en el pecho... además tus padres ya deben de estar cerca…- Le dijo mientras se fregaba los ojos y quitaba el cabello que cosquilleaba su cara, a lo que él dio un bostezo enorme y se levantó.
-Mejor empecemos a vestirnos, que con el olor que ha quedado en la habitación, tu madre nos llenará de miradas sospechosas…- Y lo besó en la frente.
Al final, los Nara llegaron a su morada a las 7 de la tarde, con la pequeña casi durmiendo en los brazos de Shikaku. Para su no sorpresa, se encontraron con Shikamaru y Temari preparando la cena.
El Menú?
Pues Yakisoba de pescado, tofu y vegetales, la especialidad de Temari.
La casa tenia un fuerte olor a especias como el Curry, deleitando el olfato de los recién llegados.
Shikamaru asomó su cabeza por el marco de la puerta, sonriendo al ver a sus padres y a su pequeña aproximarse hacia la cocina. Se desató el delantal, se lavó las manos y recibió a la pequeña en sus brazos. Shikami balbuceó un par de monosílabos y le dio un baboso beso en la mejilla su padre, mientras Temari miraba la escena desde el otro lado. La niña estiraba las manitas hacia su madre, quien la recibió y le dio un besito en la frente.
-Shika, puedes ir a acostar a la niña mientras yo veo la cena?-
-guuu…. Maaaaaaa-
-Claro- respondió el Nara pasándose la mano por la nuca- ¿Dónde está su manta Temari?-
-En mi mochila… eso si… dale el biberón antes y cambiale el pañal, así no despierta a media noche.- le respondió mientras la regalaba una delicada sonrisa.
-Vale vale… ehh... mamá… podrías ayudarme con el biberón? Mendukusai…- y tomó a la niña en brazos, que rápidamente acomodó su cabecita en el pecho de su padre.
-Ya está hijo, déjame entibiar un poco la leche…- obviamente, Yoshino ya se había adelantado a ellos pues su intuición de madre, que ciertamente aún funcionaba a pesar de haber vivido esa etapa de la maternidad hace bastante tiempo, le había hecho recordar que la mejor manera de hacer dormir a un bebé era una buena leche tibia-Bien… ya está… a todo esto hice que tu padre subiera la cuna antes de irnos, así que no tienes de que preocuparte…- y le entregó el biberón.
-Maaaaaaaaaa-
-Yo no sé a quien salió tan parlanchina la niña… además no encuentro el botoncito para dejarla "en Mute"... bueno en fin voy a acostarla… dile adiós a los abuelos y a mamá Shikami- y le movió la manita haciendo el ademán de despedirse.
-Guuuuu-
-Si mi amor... como digas… como digas… eehh llámenme cuando esté lista la cena vale?- y se dispuso a subir las escaleras rumbo a su cuarto. Se echó sobre su futón y con la niña en los brazos, comenzó a jugar con ella. La subía y la bajaba, haciéndole caras cada vez que sus caras se acercaban y ella reía a carcajadas. La acostó a su lado y le pasó el biberón, mientras ella apoyaba sus pequeñas manos alrededor de este, succionando con afán. Le hizo suaves caricias en el pelo hasta que los ojos azules de su hija lo miraron.
-Te amo hija…- la niña solo pestañeó, pues la verdad no entendía las palabras de su padre.- Nunca dejaré de hacerlo. Nunca te dejaré sola ni a ti ni a tu madre... Lo juro por el amor incondicional que les tengo a ustedes…. y a tu hermanito.-
La pequeña dejó de succionar, a lo que el Nara le alejó el biberón, ya que al parecer ya no quería más, y sorpresivamente la niña soltó una risita.
-Paaa!- pronunció mientras miraba a Shikamaru ocn sus grandes ojos.
-eh?-
-Paa..paa-
El joven Shinobi sonrió para sus adentros, al tiempo en que tomaba a la niña y la dejaba en la cuna. Probablemente iba a estar vanagloriándose el resto de su vida del hecho de que la primera palabra de su hija había sido papá, y se sintió sumamente alagado.
"los niños vienen al mundo precisamente para mover nuestros universos… y hacen que una palabra tan común y corriente se convierta en un trofeo" pensó.
Porque el sexo jamás es bueno si no tienes con que limpiarte y esconder las evidencias xdddd
Le doy las gracias de antemano a mi queridiiisimo novio que me ayudó sin saberlo a narrar algunas escenas :C
Y saben? Me hubiese encantado tener una suegra tan amorosa como Yoshino… he dicho :c pero es secreto.. no digo que mi suegra no es amorosa... peor me gustaría tener mas libertades ):
Bueno... reviews si es que los merezco.. por favor c:
