Ranma ½ no me pertenece escribo esto por entretenerme y entretener sin ánimos de lucro, ¡gracias por leer!
Att: kalpana R.S
Capítulo 3
La fiesta continuó sin novedades y Akane al igual que su hermana se había portado amable con todo aquel que le hiciera platica, sonreía y fingía interés mientras procuraba concentrarse lo suficiente para seguir la conversación pero durante todo ese tiempo el incidente que había tenido con Ranma no salia de su cabeza.
Así que una vez hubo casi nada de gente Akane por fin pudo retirarse a su habitación mientras Kasumi prefería quedarse con un chico muy atractivo y su padre bebía un poco de brandy con un nuevo socio y su esposa.
Sin perder un segundo mas de su tiempo camino hacia el interior de la hermosa hacienda, subió las escaleras de madera y llego hasta dos anchas puertas que conducían a un largo corredor. Una de las paredes del pasillo era de vidrio y daba al patio desde el segundo piso. Al otro lado aparecían varios dormitorios. Akane entró en uno de ellos y cerro con llave la puerta.
Al girarse observo su dormitorio distraidamente durante unos segundos y después soltó un profundo suspiro recargándose en la puerta.
Cuando había llegado de China la habitación estaba más limpia que un museo. Supuso que su padre había enviado a decorarla el mismo pero aun le era incomodo estar ahí.
No es que no le gustara, al contrario era muy espacioso y claro. El piso estaba cubierto con una alfombra de color azafrán y muebles de madera clara. La colcha y las cortinas eran de zaraza floreada, obviamente caro y bien hecho.
Tomó nota de todos los detalles con una sola ojeada, desde el despertador colocado en la mesilla de noche junto a la lampara hasta la foto de ella y sus hermanas en un marco de plata sobre el tocador.
Sin embargo, todo lo sentía tan vació, como un cuarto de hotel. Extrañaba su vieja habitación en China, incluso la del internado le parecía mas acogedora.
Camino a las puertas del balcón y las abrió recibiendo de golpe la suave brisa del atardecer en su cara. Sus ojos observaron la espectacular vista a los viñedos de sus vecinos a lo lejos y sonrió.
Lejos, pero aun visible sobre la muralla que dividía la parte trasera de la casa y formaba un pequeño pero precioso jardín el cual era solo para ella, ya que ademas de ser su cuarto el único acceso ni a su padre ni a sus hermanas les interesaba visitarlo.
Ahora ese era su templo, su lugar secreto. Ahí entrenaba y meditaba siendo solo observada por los arboles, las enredaderas que se extendían a lo largo de la pared, las delicadas flores y los pavo reales de piedra que rodeaban un lago lleno de peces multicolores.
El solo pensar que entre tantos arbustos había un hueco tapado por una roca removible que Ranma usaba como entraba cuando eran niños la estremecía. Uno de sus tres pasadizos secretos, como ellos los llamaban.
De pronto en su mente aparecieron los recuerdos de esa tarde. Cuando había regresado a la fiesta su padre le había preguntado que estaba haciendo tan lejos de todos y ella había respondido que nada, solo recordando los viejos tiempos. Mas específicamente las comidas dominicanas, no le dijo eso pero al parecer el se lo imagino pues el rostro de su progenitor enrojeció de cólera ante sus palabras y le ordeno no volver a alejarse. Diciendo esto comenzó a caminar dejando a Akane en medio de la multitud.
Sin ánimos de recordar mas, dejo de lado eso y se estiro como un felino llevando sus manos al chongo para deshacerlo, dejando caer como cascada su larga cabellera.
Unos minutos después entro de nuevo a la recamara dejando las puertas del balcón abiertas para que entrara el aire y comenzó a ponerse un delicado camisón blanco hecho de seda. Peino su cabello cuidadosamente y lo trenzo para que no se le maltratara, luego se tiro a la cama mirando al techo y bostezando cansada.
Los recuerdos todavía tendían a producirle dolor, confusión y rencor, de modo que, con determinación, los apartó con la intención de resolverlos más adelante, cuando hubiera recuperado las fuerzas. Intentó no dormirse por largos y pesados minutos, pero acabó rindiéndose a la tentación y se dejo invadir por la gran tranquilidad del sueño.
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-¡Auch! -se quejo Akane al recibir un pequeño empujoncito de Ranma.
-Discúlpame Akane ¿Estas bien? -pregunto preocupado el niño a su amiga, esta solo asintió sobando su brazo - Cielos, no creí que fueras tan débil
-¡No soy débil! -exclamo ofendida.
-¿Entonces por que te dolió tanto si apenas te toque?
-Bueno... es que... -la peliazul titubeo un poco ante la mirada atenta de su amigo - Te voy a confesar algo... pero no te burles -advirtió señalándolo amenazante, el pequeño solo asintió interesado - Es que estoy aprendiendo artes marciales
Ranma abrió los ojos sorprendido y sonrió, ella molesta se volteo cruzándose de brazos y comenzó a caminar lejos de el.
-¡Hey Akane, no me burlo! -exclamo corriendo hasta llegar con ella -No me burlo, es solo que eres la primera niña que conozco que se interesa en eso... ¿Estas segura de que no te vas a lastimar?
-¡Por su puesto que no! Puedo ser tan fuerte como tu - el niño soltó una carcajada tomando su estomago ante la mirada irritada de ella. Ocasiones como aquella era en las que deseaba golpearlo como si fuera un monigote de entrenamiento.
En ese momento escucharon a Nabiki discutir con su padre, olvidando momentáneamente su propia discusión caminaron hasta ellos esperando escuchar ahora de que se trataba.
-¡Papa, ya tengo catorce años y pronto voy a tener quince! ¡No puedes tratarme como un bebe! -gritaba casi histerica la linda adolecente de cortos cabellos castaños.
-Ya te dije que no y es mi ultima decisión -declaro el hombre con voz firme torciendo su boca adornada por un cuidado bigote negro como sus largos cabellos y sus ojos oxidiana que contrastaban con su tez cobriza. Dándole una imagen fuerte y respetable.
-¡Mama! ¡Dile a papa que me de permiso! -los ojos chocolate de Nabiki buscaron a la mujer que junto con Nodoka platicaban tomando una copa de vino.
La mujer se levanto elegantemente y camino hacia ella. Era increíble lo mucho que Akane se parecía a Naoko, tenían los mismos ojos, el mismo cabello y la misma sonrisa.
-Amor, hazle caso a tu padre -dijo sonriendo dulcemente e intentando abrazarla. Nabiki se zarandeo furiosa y se alejo de la pareja no sin antes quejarse de que siempre era lo mismo.
Shinoske por su parte no despegaba su mirada de Akane, ignorando la escena pues Nabiki casi siempre hacia lo mismo. La peliazul usaba un delicado vestido azul de tirantes con una blusa blanca de mangas bajo este.
-oye Akane ¿Ya fuiste al parque de juegos mecánicos? -pregunto Shinosuke al llegar a su lado, ni siquiera se había dado cuenta en que segundo comenzó a caminar.
-No ¿ustedes ya? -los ojos de ella brillaron curiosos.
-Si, ya fuimos hace dos...
-Iremos de nuevo hoy ¿Quieres venir? -interrumpió Ranma a su hermano que lo fulmino con la mirada pero no dijo nada.
-¡Si vamos!
-No Akane, recuerda que papa esta molesto últimamente -interrumpió la dulce voz de kasumi. Tenia solo doce años al igual que shinosuke pero era mas responsable que Nabiki. Sus grandes ojos color miel y su largo cabello castaño peinado en una coleta de lado la hacían ver femenina y elegante, pero lo mas hermoso en ella era sin duda aquella resplandeciente sonrisa en su su rostro delgado adornado por el pequeño flequillo.
-Tienes razón, supongo que entonces no -acepto Akane resignada pues su hermana tenia razón, su padre estaba últimamente del peor humor posible. Nunca lo habían visto así.
-Tu te lo pierdes -dijo Ranma alzando los hombros restandole importancia. En ese momento Genma les llamo, pues el cielo anunciaba lluvia y era hora de irse.
-Nos vemos kasumi, Akane -se despidió Shinosuke aun molesto de no haber podido hablar con la peliazul. Ambas niñas le sonrieron y se despidieron mientras este caminaba hasta la camioneta de su padre.
Ranma se despidió de Kasumi y esta entro a su casa sabiendo que el ojiazul esperaba despedirse en privado de su hermanita menor.
-Yo... solo quería decirte que te cuides cuando entrenes, ya sabes... podrías lastimarte y... no me gustaría que...-comenzó a decir incomodo llevando sus manos a la cabeza en un intento por lucir desinteresado. La niña sonrió divertida de su actitud y asintió terminando con su calvario.
-Estaré bien, nos vemos luego Ranma
-si, adiós Akane...
El pequeño corrió hasta la camioneta y desapareció en el horizonte. La lluvia comenzó a caer y Akane entro a la casa donde Kasumi platicaba con su madre. Naoko noto a la peliazul y sonriendole abrió sus brazos, sin pensarlo la mas pequeña corrió a darle un abrazo.
Su mama era la mujer mas dulce del mundo para ella. Amorosa y comprensiva.
En el sofá de a un lado, Soun se encontraba recostado viendo pensativo un punto fijo sin tomar en cuenta lo que pasaba a su alrededor. Actitud que se estaba tornando usual desde el inicio de un importante negocio con Genma.
Ambas hermanas comenzaron a jugar alrededor de Naoko durante largos y felices minutos hasta que los Soun se levanto de golpe molesto.
-¡Naoko no es posible que no controles a tus hijas! -exclamo sin molestarse en ocultar su irritación, las tres enmudecieron de su actitud mientras el se retiraba dejando la habitación en un fúnebre silencio.
-Mama ¿Que le pasa a papa? -pregunto Akane al ver que Kasumi no lo haría.
- Ya se le pasara amorcito...
Pero no fue así, las cosas empeoraron día a día.
Akane abrió los ojos lentamente, la obscuridad de la noche había caído dejando todo en tinieblas. No sabia con exactitud cuanto tiempo había dormido pero agradecía infinitamente haber despertado . Si había algo que odiaba era recordar a Ranma y a su madre.
Por que si, su madre era la mujer mas dulce , amorosa y comprensiva del mundo... hasta que se fue. Y Ranma, el era un traidor que había olvidado su amistad de la noche a la mañana.
Perezosa se estiro en la cama bostezando y extrañada abrió los ojos de golpe al sentir el calor de un cobertor cobijandola y alguien sentado a su lado, observándola.
Rápidamente se sentó en la cama y al ver la silueta obscurecida de ese alguien le dio un puñetazo en el rostro. Para desgracia de ella, el desconocido atrapo su puño antes de impactarse así que rápidamente intento golpearlo con la mano libre que sufrió el mismo destino.
Furiosa estuvo a punto de reclamarle a quien fuera ese sujeto hasta que se dejo escuchar la voz de este.
-Ahora eso fue casi tan impresionante como la ultima vez que nos vimos. Realmente eres tan bella como peligrosa.
Perpleja la peliazul dejo de forcejear al reconocer esa como la voz de Ranma, y así era pues lo comprobó cuando la figura entre las sombras la soltó y prendió la luz de la lampara. Dejandole ver su rostro.
-¿Tu otra vez? -exclamo la chica con molestia, sacudiendo su cabeza con incredulidad.
- Hola Akane, vas a crearme un complejo si continúas golpeándome cada vez que nos encontramos -dijo con una sonrisa divertido.
- ¿Como quieres que reaccione si siempre llegas así? -reclamo causando que la sonrisa del azabache se ensanchara.
-¿Dormiste bien? -preguntó con una voz como el terciopelo y las hormonas mezcladas. Un escalofrió la recorrió entera pero era lo suficiente inteligente como para saber que no debía demostrárselo.
- ¿Que demonios estas haciendo aquí?
-Te dije que vendría para que habláramos -dijo con un brillo en sus ojos azul grisáceos.
- Y yo te dije que no teníamos nada de que hablar, ademas ¿Con que derecho tomaste mi cobertor?
-Bueno, tenia que arroparte con algo ¿No? -respondió como si fuera lo mas obvio del mundo, sobre todo considerando su camisón.
-Quiero que te vayas -dijo la chica con una expresión irritada logrando que Ranma se pusiera muy serio de repente.
-¿De verdad quieres que me vaya?
-¿Tengo cara de estar bromeando?- dijo sonriendo de manera irónica y levantando su monten con orgullo.
El la miro fijamente durante unos segundos, incluso en el cuarto oscuro podía ver sus hipnóticos ojos debajo de esas largas pestañas por las que cualquier chica mataría. Ese rostro debería ser ilegal, incluso la cicatriz que se dibujaba sobre su ceja derecha no era tan notoria pero si visible, dándole un toque interesante.
A medida que el continuaba hechizado por su belleza, la sonrisa de la peliazul se volvió un poco ladeada. Realmente le gustaba sentirse admirada por el azabache.
-Por favor Akane, necesito saber por que me odias - respondió con sinceridad el muchacho una vez que reacciono de su trance -Solo dime que te hice y después de eso prometo no volver a molestarte si es lo que quieres.
Algo sobre esa frase la inquietó, la idea de no volver a verlo sorprendentemente hizo que su estómago crujiera, pero no lo demostró.
Los segundos pasaron arrastrándose para Ranma mientras la chica lo miraba fijamente considerando por primera vez la idea de hablar con el. Esa sensación que había sentido segundos antes había sido tan desconcertante para la peliazul que no sabia como asimilarla.
Nervioso el ojiazul le sonrió de nuevo, pero esta vez estaba menos seguro que antes. De alguna manera tenia miedo de que pudiera echarlo. Se levanto de la cama y en su lugar se sentó en el tocador, tomando entre sus manos el único cuadro que guardaba en su habitación.
Era una foto donde Kasumi y ella permanecían abrazadas amorosamente, en su cuello colgaba la primera medalla dorada que había ganado en el torneo estatal de kendo. A su lado Nabiki formaba unos cuernos con su mano derecha sobre la cabeza de Akane mientras sonreía traviesamente con el popote de lo que parecía ser una malteada de fresa en sus labios.
Sin duda ese era el único cuadro que le gustaba a la menor de los Tendo. Ranma parecía disfrutarlo también. Lo estudió durante unos minutos con una sonrisa en su cara, y con el tiempo se volvió hacia ella señalándola.
-Me hubiese gustado estar ahí -admitió mirándola un poco más y luego volviendo su atención al cuadro. Akane no pudo evitar sentir un golpe en el estomago ante eso mientras el volvía a dejar el cuadro en su lugar. Sonaba tan autentico como el pequeño de diez años antes, que por un momento lo extraño.
-Hablaremos mañana, pero no aquí -acepto finalmente ella con la esperanza de sonar casual. No quería que él supiera lo entusiasmada y asustada que se encontraba en esos momentos.
Temblores se lanzaron a través de Ranma y Akane al darse cuenta de su reacción sonrió mordiendo su labio inferior para evitar reírse ahora causando que el corazón del muchacho hiciera cosas extrañas en su pecho.
Completamente cautivado trago saliva y asintió, la sonrisa de ella creció en su rostro al verlo hacer esto.
-¿En donde? -pregunto sin disimular su alegría.
-No lo sé -contesto ella con sinceridad, todo le parecía tan cambiado en el pueblo.
-¿Que tal si nos vemos en la neveria de siempre?
-¿Todavía existe? -exclamo realmente sorprendida. Ranma soltó una pequeña risa y asintió -Esta bien, a la una de la tarde, en la neveria. No te atrevas a faltar.
-Akane -su voz hizo sonar lo que ella había dicho como algo absurdo -Desde que te vi anoche y supe quien eras he estado muriendo por verte y hablar contigo -confeso levantándose y caminando hasta la cama. Puso las manos sobre las rodillas, se inclinó sobre ella y le examinó el rostro cuidadosamente -Soy yo el que voy a estar esperándote, así que no faltes.
Akane lo miro profundamente a los ojos de el causando un sentimiento un tanto extraño en ambos, luego sin querer evitarlo le sonrió y asintió mientras murmuraba un "Hasta mañana".
Ranma maravillado y se incorporo después de repetir la despedida. Dio la media vuelta y camino al balcón donde un segundo antes de bajar le dedico otra mirada feliz, como la de un niño que acababa de recibir el mejor de los regalos. Luego desapareció.
Siguiendo sus impulsos Akane se destapo y bajo de la cama para correr al balcón y verlo una vez mas mientras se alejaba como cuando eran niños, pero el ya no estaba. Regreso a su cama y al intentar apagar la luz de la lampara noto por primera vez una rosa roja con una tarjeta que decía: "Siempre te extrañe"
Tenia que admitirlo, no esperaba algo así de Ranma, no podía creer que estuviera rogándole una oportunidad para aclarar las cosas y menos un detalle de ese tipo. No cabía en su alegría por que lo que mas deseaba en el fondo de su ser era que esa tarjeta fuera sincera y su viejo amigo la hubiera extrañado tanto como ella, aunque no lo demostrara.
Solo el tiempo lo diría, pero ahora tenia que seguir durmiendo... si es que podía conciliar el sueño.
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Después de haber salido exitosamente de las tierras de los Tendo, pasando por el mismo camino con el que había llegado anteriormente, Ranma guardo a su caballo pajizo en los establos y camino a la entrada de la hacienda despreocupado en compañía Dargo que como siempre lo había recibido feliz, haciéndolo caer al suelo.
La charla que había tenido con su vieja amiga y su cercanía aun le causaban sentimientos extraños, escalofríos y otras cosas que no había sentido antes. Ni cuando eran niños.
Sin embargo, no se detendría a pensarlo ya que ahora solo debía concentrarse en arreglar aquella complicada situación en la que estaban. Debía admitir que su frialdad le dolía pero su ultimo "hasta mañana" era lo único que le daba una esperanza y lo embargaba de alegría. Tanto que no creía poder dormir en toda la noche.
Perdido en sus pensamientos siguió caminando hasta que pudo ver a lo lejos, desde lo alto de una pequeña colina la hacienda de los Saotome. Sin poder evitarlo se detuvo a admirarla unos segundos.
La inmensa casa estaba construida de adobe blanco, tenía un techo de tejas terracota y la entrada se arqueaba, formando un semicírculo delante de la entrada principal. Un majestuoso roble proporcionaba sombra a toda la fachada delantera, y el musgo grisáceo colgaba de sus ramas. Unos geranios de color escarlata intenso aparecían en las macetas a cada lado de la puerta central, a la que Ranma se condujo con Dargo.
Al entrar el gran danes siguió su propio camino hacia un rumbo desconocido para el ojiazul mientras este, intentaba subir sigilosamente las escaleras con la idea de ir a su habitación hasta que:
-¿De donde vienes? -dijo una voz bien conocida por el chico de la trenza, que había parado abruptamente su andar y puso los ojos en blanco irritado para después girarse a ver a su hermano mayor que estaba parado en medio de la puerta que daba a la biblioteca
-Shinosuke ¿Acaso nunca duermes?
-Contigo como hermano no -respondió mirándolo malhumorado - ¿Fuiste a ver a Akane de nuevo verdad?
El silencio inundo la habitacion durante largos segundos que parecieron siglos. Para el mayor esa fue suficiente respuesta.
-¡Papa se pondrá furioso si se entera!
-Como si te importara lo que el diga -replico Ranma mirándolo aburrido.
-¡Esto es diferente! ¡Ella es una Tendo! -casi grito Shinosuke, al borde de la histeria.
-¿Por que? -inquirió el ojiazul un poco sorprendido por su reacción. Shinosuke pareció reaccionar nervioso y desvió la mirada por breves segundos. Después sus ojos azul celestes lo miraron de nuevo pero ya no con molestia ni incomodo, solo inexpresivos.
-No me corresponde a mi decirlo - declaro caminando hasta las escaleras y pasando a su lado para dirigirse a su recamara y cerrarla de un portazo.
Dejando a un sorprendido Ranma que no podía entender que era ese dolor, ese odio que habían experimentado su padre y su hermano durante todos esos ocho años. El por su parte, el sentimiento más cercano al que había estado expuesto con esa guerra había sido la tristeza y el dolor. Dolor por perder a su madre y tristeza por perder a su mejor amiga.
A pesar de los años no había podido aun descubrir nada de los motivos y cuando le había preguntado a su padre este no le respondió y se marcho. Esperaba que al menos Akane si lo supiera.
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La luz del sol entro en todo su esplendor, lastimando los ojos de Akane y sacándola de su profundo sueño. Se estiro perezosamente en la cama y froto sus ojos para después buscar la rosa roja junto con la nota de Ranma que había dejado la noche anterior, cerca de su lampara.
Su mano se extendió y tomo el pedazo de papel leyendo nuevamente aquel: "Siempre te extrañe" Una sonrisa se dibujo en su rostro mientras tomaba la rosa y cerraba los ojos para olerla, era un aroma embriagante... casi tan embriagante como el.
Sus ojos se abrieron de golpe y dejo la rosa en su lugar con recelo, consiente de lo que estaba pensando. Estaba acostumbrada a gustarle a los chicos y no podía negar que le parecía divertido gustarle a Ranma, pero a ella no le podía gustar el. Eso iba en contra de las leyes consigo misma.
Unos suaves golpes en la puerta hicieron que Akane escondiera rápidamente en uno de los cajones la nota y la rosa. Si alguien llegaba a ver eso, o peor aun enterarse de quien se los había dado se armaría un verdadero caos.
-¡Adelante! -exclamo después de acomodarse en su cama, intentando sonar como si acabara de despertar.
-Buenos días señorita Akane -saludo respetuosamente una empleada abriendo la puerta y haciendo una reverencia- Su padre y su hermana ya la están esperando en el comedor para tomar el desayuno.
-Gracias, enseguida voy - contesto sonriendole.
La joven se retiro y Akane se levanto para arreglar la cama como siempre ya que estaba acostumbrada a hacerlo después de tanto tiempo viviendo sola, luego corrió a las puertas del armario y cuando las abrió busco la ropa que usaría ese día para ver a su "enemigo"
Cada una de las prendas eran femeninas pero cómodas, desde los vestidos, abrigos y faldas hasta los camisones de seda.
En un principio solía usar ropa mas holgada pero su hermana Kasumi le había hecho entender que no por ser una gran artista marcial y deportista tenia que dejar de lado su vanidad de mujer, palabras que habían quedado en su mente como una realidad. Ahora su ropa antigua solo servia para practicar, ya que para salir como "Escarlata" había comprado ropa de hombre.
Finalmente se decidió por unos pantalones de mezclilla que entallaban su figura, unas botas de tacón color café quemado y una blusa con los hombros descubiertos color coral de mangas hasta los codos.
Una vez lista, bajo las escaleras corriendo y llego al comedor donde kasumi le sonrió y su padre molesto la reprendió con la mirada.
-Lo lamento papa, no volverá a suceder -se adelanto ella antes de que el le dijera su característica frase: "llegas tarde, como siempre" Con el poco tiempo de volver a verlo había observado que su padre no era un hombre paciente y odiaba los retardos, sobre todo en el desayuno.
Soun no respondió, solo desvió su vista al plato y continuo comiendo mientras la peliazul se sentaba en su lugar y Kasumi sorbía un poco de te.
El silencio volvió rápidamente haciéndose incomodo, ni siquiera la deliciosa comida era suficiente para soportar el pesado ambiente.
Soun fue el primero en romperlo diciendo:
-Les informo que Nabiki y su esposo llegan de su luna de miel en dos meses.
Cuando Akane y Kasumi se dieron cuenta de que Soun se dirigía a ellas, le dedicaron una mirada sorprendida desde la otra punta de la mesa. Habían pasado tres meses desde el matrimonio de Nabiki y les parecía casi imposible el que su luna de miel terminara tan pronto.
-Vivirán con nosotros por un tiempo, en lo que mi abogado les compra una casa -continuo diciendo el hombre después de terminar el ultimo bocado de su plato.
Las hermanas se miraron entre ellas aun con sorpresa, no era extraño que la casa seria el regalo tardío que les daría su padre por el matrimonio, lo extraño seguía siendo el por que de su llegada a tan solo cinco meses. Ella misma les había contado que se irían un año entero a conocer el mundo y cuando ella quería algo siempre lo obtenía.
Sin embargo, no dijeron nada. Su padre agradeció la comida y se retiro con un ademan, alegando que tenia mucho trabajo ese día. Dada su actitud durante las últimas semanas, no les sorprendió en absoluto, pero sí que les produjo una gran desilusión. Siempre evitaba el contacto físico con ellas, nunca les daba un beso o un abrazo a menos que hubiese gente alrededor.
-Bueno -dijo Kasumi olvidándose del tema y mirando a su hermanita con una sonrisa expectante - Ahora si dime, ¿Contra quien peleaste ese día? Anoche ya era muy tarde y no quise molestarte.
-Mi pelea fue contra "Caballo salvaje", o mejor dicho... Ranma Saotome -declaro Akane logrando que Kasumi la mirara incrédula.
-¿Que? -atino a decir la castaña muy nerviosa. La oji avellana sonrió ampliamente ante su expresión, apartó la silla, se puso de pie y tiró la servilleta sobre el plato vació, después camino hacia ella y se sentó a su lado para poder darle un adelanto de todo que estaba pasando.
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Ranma movió su muñeca y envió un dardo justo al centro del blanco. Sonrió para sí mismo mientras admiraba su objetivo y después tomaba su camisa con la intención de limpiar el sudor que caía por su rostro. Acababa de terminar su largo entrenamiento de todos los días y lanzar dardos era una de las cosas que mas le gustaba hacer al final, ya que como solía decir su madre: relajaba su mente.
Sin prisa comenzó a beber de su botella de agua mientras sin mucho interés examinaba el dardo que seguía atascado en el objetivo, luego camino a un exhibidor con cuchillos, katanas y otras armas que habían pertenecido a Nodoka.
Nodoka, su madre... Un profundo dolor se apoderaba de el al recordar ese fatídico día, ¿Como había sido capaz de abandonarlos? ¿Como había sido tan egoísta en ni siquiera aclararles el por que se quitaba la vida? ¿Como pudo ser tan cobarde en suicidarse? Por que no importaba lo mucho que ella dijera que el suicidio era un acto de mucho valor y desesperación, para el simplemente se trataba de una cobardía.
Cuando termino la botella, la dejo en el suelo y tomo uno de los cuchillos. Negro y filoso, con la imagen de un imponente dragón chino. Sin pensarlo dos veces, lo lanzó tan rápido que ni siquiera lo vio llegar cuando se clavó en el centro del blanco, en el punto exacto en el que el dardo había estado momentos antes, atravesándolo también.
No había sonrisa en su rostro mientras admiraba su objetivo esta vez. Sacó el cuchillo del objetivo y luego tan rápido como la primera vez, lo arrojó de nuevo. La acción fue tan rápida para Shinosuke (el cual iba pasando y lo vio a través de la puerta abierta) que le tomo un minuto averiguar dónde aterrizó.
Pero entonces vio el muñeco de entrenamiento en la esquina del cuarto, balanceándose en el mismo lugar con el cuchillo clavado en su garganta. Era algo muy común en el cuando recordaba a su madre.
El castaño, sin darle alguna importancia a su pequeño berrinche que ya era bien conocido por el y todos los empleados continuo con su camino... imaginándose solo un rostro en aquel muñeco de entrenamiento.
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Llegaron las doce del día y Ranma salio a toda prisa de su casa, subió a su motocicleta y se fue. En esta ocasión había corrido con demasiada suerte pues Shinosuke había estado demasiado ocupado como para espiarlo.
Tenia exactamente una hora para su cita con Akane, mas de lo que necesitaba para llegar considerando la cercanía y la velocidad de su transporte. Aun así quería llegar antes, estaba seguro de que la chica no seria paciente y quería arreglar las cosas. Necesitaba arreglar las cosas.
Notas de autora:
¡Hola, hi, nihao, namaste!
Hasta aquí el capitulo 3, espero que les guste, me salio un poco mas largo que el segundo. Ojala no demore en subir el siguiente y bueno, sin mas que decir, solo me queda agradecer los favoritos y contestar sus bellos Reviews:
Sav21: Gracias por tomarte la molestia de leer y comentar, si en realidad no es la primera vez que me deja un mensaje de esos pero bueno, no importa ya. Dejare de tomar tanta importancia a eso. Arriba el capitulo 3, espero que te guste la actualización y nos leemos en el capitulo 4.
yessi-chibi: Agradezco mucho tu apoyo sobre el review, de verdad me animaste y gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar mi fic. Me ayuda mucho a continuar escribiendo esta historia, sobre todo con tantas criticas. Espero que te guste el capitulo 3 y te siga pareciendo interesante, Nos leemos hasta el 4.
mcpppr: Te agradezco mucho el halago, me da gusto que sean de tu agrado mis historias y espero que también lo sea mi actualización. Nos leemos en el capitulo 4, gracias por tomarte la molestia de comentar.
Animo Anonima: Te agradezco también mucho a ti por el apoyo que me diste con el review, si aquí hay mas de Shinosuke el guarda espaldas jajaja Mas adelante se vera el por que de Nodoka y Naoko y respecto a lo que pediste, lo pensare, creo que me surgió una idea. Espero que salga mejor que el primer reto tuyo.
Guest: Gracias por tomarte el tiempo de mandarme un comentario y leer mi historia. Espero que te guste el capitulo 3 y espero seguirte leyendo en el 4.
YOSE-KUN: Gracias por molestarte en leer y comentar, espero que te guste la actualización y nos vemos en el capitulo que sigue.
Guest: Tratare de subir rápido la siguiente actualización. Gracias por molestarte en leer dejarme tu comentario. Ojala te guste el capi 3.
janny5: Me alegra muchísimo que te gustara el capitulo, espero que pienses lo mismo de de no demorarme mucho, gracias por comentar y leer, no sabes como me ayuda y me impulsan n.n un beso y un abrazo a ti, nos leemos en el siguiente capitulo.
Ana09: Si, si habrá lemon jajaja y no te preocupes, no eres pervertida ademas ¿quien soy para juzgar? yo también eh preguntado por lemons n.n Pronto se vera ese esperado triangulo amoroso, espero que sea de tu agrado la actualización, nos leemos en el siguiente capitulo.
Haro Adrianne: Mas adelante se vera el por que del odio entre las familias y que tiene que ver el suicidio de Nodoka y la huida de Naoko. Te agradezco el apoyo en la historia con leer y comentar. Nos leemos en el capi 4.
akane-kun19: Pues gracias amiga por tomarte el tiempo de leer y comentar, me gusta leer y contestar sus bellos reviews que finalmente son los que en momentos de crisis me ayudan a salir adelante y no tirar por la borda todo el fic, es bueno saber que a algunos les gusta lo que escribo. Espero que te guste el capitulo nuevo y nos leemos en el que sigue.
nancyricoleon: Muchas gracias a ti también por el comentario y el apoyo, sirve de mucho. Mas adelante se resolverá el misterio, espero que te guste la actualización y no te parezca desastrosa. Nos leemos en el que sigue.
Gaby Chan: Me dio gusto leerte por aquí, te agradezco el apoyo con el review y el que dijeras que no soy predecible. Significa mucho para mi, esto me anima a seguir publicando. Ojala te guste el cap 3 y nos leemos hasta el 4.
En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.
¿Y qué? ¿Merezco review?
¡Adiós, goodbye, sayonara… alvida!
