Lo siento por la demora pero anda enferma :( bueno les va un capi no se si lo consideren corto pero trataré de actualizar más rápido. ¡Espero les guste!
Okinawa: es una región de Japón conocida por lo bonito de sus playas.
CAPITULO 3
—Necesitamos esto, y esto.
Al final Hijikata irá al baño tantas veces que tenrá que llevar las clases ahí —dije en tono de burla sin dejar de poner laxantes en el carrito de compras.
—Creo que ya es suficiente, te estás pasando. Con uno creo que estaría bien… —me increpó mi acompañante de al lado, esa niña con coletas a los costados y ojos azul marfil.
— ¿Acaso te preocupa qué pueda pasarle?
—No sóloque tener diarrea es un problema ¿no crees?...—cambió su mirada a una sorprendida al descubrir mis intenciones— Eh no ¿Qué demonios estás pensando?
—Sólo creo que este año será divertido —dije cambiando mi semblante rápidamente—. Aquí está el ingrediente principal "Mayonesa Mayorin"
AL principio no pude notarlo, pero sus ojos son realmente bonitos, pero ella definitivamente a pesar de eso no parece una chica, y aún así… cuando hablamos de Hijikata se comporta como una tonta, como una chica, sonrojándose y todo eso. ¿Acaso es algo que me importe?
Eh... ya no está
¿Dónde se habrá metido? Volteé al escuchar un tumulto de gente haciendo bulla y claro ella estaba ahí, en el medio.
—Oii Sadist por aquí. —la vi sentada, levantó una mano para pasarme la voz— ¿Puedes creer que si comes todas estas salchichas, te dan de premio una canasta entera llena de todo tipo de salchichas y carne? —me gritó con la boca llena.
—Si yo pudiera comer todas esas salchichas, estoy seguro que no las querría volver a ver jamás.
— ¡Absolutamente ganaré! —me dijo mientras se arremangaba la blusa, un señor con abundante barba quien hacía de "réferi" indicó el inicio del concurso con un silbato.
Comenzaron a comer o mejor divo a tragar. Luego de un rato, varios concursantes empezaron a retorcerse de dolor y a vomitar, como creí nadie podría resistir comer tanto. Al final sólo quedaban ella y un chico de preparatoria con el cabello rojizo al igual que ella. Eran tan parecidos que…
¡BRIIIMM!
Sonó el timbre que indicaba el final de la competencia, habían sido tres horas largas de atragantarse pan, salchichas y maldecir un poco, se declaró un empate definitivo. El muchacho pelirrojo le tendió la mano con una sonrisa, ella le devolvió el apretón pero sin sonreír, al alejarnos el chico volteó y me lanzó una mirada amenazante. El réferi les entregó la canasta dividida en dos partes.
— ¡No es justo! Debí haber ganado, ese chico come demasiado… Es imposible —finalmente soltó riendo.
—Casi vomito, la próxima que vayas a hacer algún de esas tonterías hazlo cuando yo no esté.
—Te podías haber ido…
—No podía porque... tú vas a pagar la cuenta. ¿Para qué más te traería?
—¿EHHH?
Me empujó con fuerza hacia la caja donde debíamos pagar, y al final me hizo pagar la cuenta mientras reía al ver que la cajera nos confundió con novios.
El sol se había metido hace rato y el cielo se mostraba despejado de un color naranja rojizo. Kagura se había despedido sonriendo y diciendo que mañana haríamos la broma más genial del mundo.
Mañana era todo o nada, de paso divertirme molestando a ese par. Estoy casi seguro que a la China le gusta Hijikata así que si… en ese momento la imaginé poniendo una cara triste y en lugar de sentirme bien, hubo algo extraño, seguro estoy cansado, eso es todo.
Al día siguiente Kondo-san se sentó a mi lado a la hora del almuerzo como siempre, pero por razones del destino Hijikata y Yamazaki se unieron. Bien, tendré asientos de primera, me dije mientras sonreía recordando la mezcla fatal que había hecho en la mayonesa, en un momento de distracción cambié ls botellas rápidamente. Abrí mi obento sin preocupaciones y me dispuse a comer, cuando de pronto…
Espera Hijikata debería estar corriendo al baño…
¿Por qué la China está sonriendo de esa manera? Oh no…
—¿Por qué tienes la lengua amarilla Kondo-san? —escuché decir a Yamazaki o Jimmy como yo le decía.
¡Esto pica, pica pica mucho!
No recuerdo haberle puesto picante a mi comida.
¡MALDITA CHINA!
— ¡Agua, agua! —gritaban a la vez Jimmy y Kondo.
—Oii Yamazaki tu lengua es morada. ¿Por qué corres? —dijo Hijikata-san mientras le ponía un exceso de mayonesa a su arroz— Eso les pasa por no comer suficiente mayonesa.
AAHHH!
Hijikata salió corriendo al bebedor mientras peleaba con Kondo y el otro por quien tomaba agua primero.
—Sougo, incluso tu lengua está azul, tan azul como la playa de Okinawa —me gritó Jimmy mientras le quitaba el puesto a Kondo.
—Y esa es la verdadera forma en la que alguien hace una broma. —escuché una voz viniendo atrás nuestro cuando por fin alcanzaba a beber agua.
—¡MALDITAAAA! ¡CHINA DE MIERDA!
Interrumpió una risa estruendosa. — ¿No lo viste venir no? —resonaron sus carcajadas por todo el pasadizo, luego de terminar con las burlas me explicó cómo había cambiado antes del almuerzo, la mayonesa y todas nuestras comidas.
—Juro que me las pagarás.
—Aún te falta mucho por aprender, pequeño cachorro. Algún día podrás igualarme. Ehh no, no lo creo. Ah y esa pintura dura un día por lo menos —me gritó mientras hacia una señal de victoria y volvía al salón.
Cuando terminamos de tomar suficiente agua como para que olvidemos el picor de la comida, fuimos a comprar algo de pan y golosinas, así terminar ese episodio. Al estar caminando a su lado, pude entender el por qué a la China le gustaba Hijikata y como había hecho todo eso para que yo no le hiciera tan terrible broma a él. Era amable, preocupado por los demás y proyectaba esa aura de confianza que muy pocos lo hacen, y a diferencia de los demás él parecía más maduro. Las chicas adoran eso, supuse.
—Hey China, prepárate para mi venganza —le dije al ingresar al salón.
Esto no quedaría así y menos ahora con lo que descubrí.
— ¿Qué dices? ¿No recuerdas que cuando decidimos ver quién era el mejor haciendo bromas, dijimos que el ganador podía hacer lo que quisiera con el otro? Prepárate maldito sádico.
Había olvidado ese pequeño detalle.
—Así que lo tenías todo planeado maldita.
—Claro que si, por ahora cargarás mi maletín todos los días—me dijo señalando la maleta al lado de ella con una cara malévola.
China me las pagarás. Maldecí por lo bajo.
Al terminar las clases Aneego, Shinpachi y yo nos preparamos para irnos juntos. Ahora él también nos acompañaría para cargar mi maleta. Sí, el idiota súper sádico, esto no quería decir que fuéramos amigos, pero lo odiaba menos con toda la diversión que había tenido.
—Eh ¿Okita-san ahora irás con nosotros? —le preguntó meganee al sadist.
—No es porque quiera, una maldita apuesta. —dijo señalándome con los ojos.
— ¿De qué te quejas? Tienes el honor de acompañar a la reina de la clase y mirar mi lindura durante todo el camino.
—Una bolsa, quiero vomitar. ¿Quién querría ver esa cara horrible por tanto tiempo? Seguro acabaría por tener una maldición.
—¡Una bendición es lo que sería! —grité mientras sacaba la lengua.
Todo el camino nos la pasamos peleando mientras las personas que nos veían sonreían.
—Nosotros nos vamos por acá Shin-chan Aneego hasta mañana.
—Bueno ya me voy, sadist mi casa está justo ahí.
—Eh espera… —me dijo mientras me tomaba de la mano. ¿Por qué hace eso? Waaa sentí mis mejillas empezando a arder.
—Demonios China, me las pagarás —me soltó y puso una mano en la pared que estaba atrás mio— Dime algo ese bastardo de Hijikata te gusta ¿no es así?
—No, no es así.
—Entonces no te importará que le haga un par de bromas más. —me habló en un tono amenazante.
—No es que no me importe, pero ya deberías dejarlo tranquilo. Eh, e-es todo lo que creo.
Con eso último se acercó más a mi pegando su rostro cada vez más y cortando la distancia entre nosotros, dando un pequeño suspiro de cansancio, me amenazó: Haré que te enamores de mi.
¡PUUUM!
Un golpe lo hizo balancearse y voltear con fuerza, una maleta le había caído directamente en la cabeza.
—Idiota que estás haciendo —gritó con todas sus fuerzas poniéndose en alerta
Eh espera, ese chico ¿no es del concurso de comida?
—Oh eres tú…
—Creo que la estás incomodando ¿no es así? —su voz se dirigía hacia mi, indecisa sólo me quedé callada.
—Si me está acosando, ¿podrías llamar a la policía?
—China, no te pases. Idiota ¿quieres pelear acaso?
—Creí que nunca lo dirías. Hay algo que odio más que esos ojos rojos que tienes, es el que alguien más crea que pueda hacer lo que se le de la gana, aparte de mi.
—Y yo odio a los tipos que se creen fuertes.
—Yo no me creo el más fuerte, yo me llamo Kamui y soy el más fuerte. —dijo sonriendo amablemente.
Al escuchar su nombre, sentí un leve mareo y una serie de imágenes rodeaban mi conciencia, pero para mi comodidad las ignoré.
Uno, dos puñetazos, sangre a los lados, luego de una serie de golpes y patadas y uno y dos sukombus terminados, la pelea acabó. Okita en el suelo y Kamui como dijo antes que se llamaba, con un pie encima de él.
¡BRUM!
Casi lo hizo caer, el sadist se levantó y el otro, de una patada lo dejó inconsciente.
—Llévatelo, dudo que pueda levantarse. Deberías dejar de juntarte con tipos débiles, o tú también lo serás. —Kamui me sonrió y se fue alejando a paso lento y casi sin un rasguño.
Tomé un poco de agua de mi botella y se la eché encima toda al sadist el cual despertó de pronto.
— ¿Dónde está?
—Ya se fue, idiota. Fue de lo más raro ¿no crees? Parece que es un castigo de los cielos para un ser así de pervertido como tú. —Pero al final quién habrá sido él. Ka-mui… cada vez que recuerdo ese nombre, mi cabeza comienza a dolerme…
Ka-mui suena como a…
"O-nii…"
¿Por qué recuerdo en estos momentos a mi hermano?
¿Por qué?
"Haré que te enamores de mi"
Ese imbécil del sadist había dicho esas cosas sin sentido y antes que yo lograra golpearlo, otro había aparecido. Mañana no se salvará. Eso es lo que pensé, pero al final yo me había puesto nerviosa, así que vendría a ser mi culpa ¿no? Al anochecer, había soñado con la escena del día pero había algo más en eso. Okita me había besado. Y yo le había correspondido.
¡Espero les guste! Bueno ya se armó la bronca, Kamui siempre madreando al sadist xD por cierto ya quiero ver la pelea el próximo miércoles *-*
Me encanta sus reviews asi que los leeré con gusto! Kisses
