Actualización, antes de jugar Pokémon Heart Gold por segunda vez y olvidarme que el mundo existe. Bueno, esto no iba aquí, espero que gusten del capítulo.

Les dará ternura~ o yo que sé.


El sueño de los dos

III: Conociéndote

-Reiichi debe tener algo muy especial para que le llevaras todo esto. –Señaló la bolsa de chocolates, paletas y gomitas de osos que el mayor llevaba encima de sus piernas.- ¿Por qué no me llamaste para conocerlo?

-Estabas jugando basketball con los otros niños –Respondió alegre.- no te preocupes, te lo presentaré y verás que es encantador. –Dijo a la vez que se estacionaba.-

-Debe serlo para que te emociones tanto –Besó su mejilla de manera tierna.- me alegra que por fin dejaras a la vista tu instinto paternal.

-Oye, nunca dije que no me agradaban los niños, ya verás espero esté jugando para que mires lo bueno que es protegiendo el arco.

-Ahora lo entiendo todo. –Rió por lo bajo.- Te lo dije, eres buena bestia.

-Idiota, ven acá.

Tomó de la nuca suavemente a Sakuma para plantarle un beso apasionado, que duró su tiempo entre roces y palabras de amor que se dedicaban en cada bocanada de aire , después de dirigirse una mirada llena de calidez e ilusión bajaron del auto, enseguida una guía del Sun Garden los recibió para llevarlos de nuevo al patio del lugar.

Genda tomó de la mano al moreno y se dirigieron a la cancha directamente, claro, después de saludar a los pequeños que la vez anterior jugaron con el actual entrenador de Teikoku. Efectivamente, como el castaño lo pensó, Reiichi estaba en la portería haciendo un muy buen trabajo. Jirou impresionado miraba con atención cada jugada, como si estuviera evaluándolo.

El pequeño niño se percató de la presencia del hombre que lo visitó hacía ya una semana aproximadamente y le dedicó una leve sonrisa, a lo que el mayor le devolvió con el mismo acto. Había pasado mucho desde que el niño sintió esa felicidad al ver a alguien.

Cuando el partido terminó, Genda fue hacia el pequeño futbolista seguido por el hombre de cabellos largos.

-Excelente. –Lo felicitó el mayor.-

-Pensé que ya no vendría, las personas que se han interesado en mi solo lo habían hecho una vez y no regresaban. –Sonrió apenado después de beber un trago de agua.-

Sakuma frunció el ceño levemente ante esa declaración ¿Cómo un niño tan pequeño podía hablar de algo tan fuerte con tanta naturalidad? Alguien debió hacerle mucho daño, estaba seguro. El mayor miró su rostro y apretó su agarre, diciéndole con ese simple tacto que se calmara.

-Te prometí dulces la vez pasada. –Le entregó la bolsa al menor, a lo que el niño le brillaron los ojos.-

-Muchas gracias. –Dirigió su mirada al moreno, y curioso preguntó.- ¿Quién es él?

Kojiro abrazó de la cintura a su pareja de manera cariñosa, Sakuma solo sonrió apenado. Seguramente le hubiera dado un golpe en la cabeza si no hubiera un menor presente.

-Él es Sakuma Jirou, mi esposo.

Al principio la cara del niño de cabello gris fue de una total impresión, pero terminó sonriendo levemente, finalmente los niños no comprendían ciertas cosas y terminaban aceptándolo a la primera.

-Mucho gusto. –Saludó y le ofreció su mano.- Mi nombre es Reiichi.

Sakuma le devolvió la sonrisa y tomó su mano para estrecharla, sintió calma y alegría al sentir su pequeña mano, algo especial. Quería abrazar a ese niño y no soltarlo nunca, mas si lo hacía podría espantarlo o algo parecido, por lo que tuvo que controlar sus deseos.

-Sakuma Jirou. –Se presentó, aunque el castaño ya lo había hecho por él.- Kojiro tenía razón… eres genial en esto. ¿Tienes tiempo jugando?

-Desde los cuatro años. –Respondió haciendo el número en una seña con sus dedos.- De verdad amo el fútbol, en especial ser portero. –Al escuchar esto, Jirou y Genda se miraron un par de segundos con una media sonrisa.-

-Yo solía ser mediocampista y delantero, -Se hincó para quedar a su altura.- no entiendo mucho el sentimiento de estar parado bajo los cuatro postes, pero el hombre que está a mi lado es el experto. –Sonrió.- ¿No te contó que fue y ha sido portero hasta ahora?

Al Reiichi se le ensanchó la sonrisa, se entusiasmó mucho al saber que esas dos personas fueron futbolistas, más cuando Sakuma mencionó la profesión de Genda, con quien hasta ese momento había entablado conversación.

-No Sakuma-san, ¡Genda-san! Entonces por eso se quedó viendo nuestro partido. ¡Genial!

-Si, la verdad es que me impresionaste mucho. Debes saber que el portero es la persona que lleva más responsabilidad de todos, lo primero es… -Interrumpió el pequeño.-

-¡Proteger el arco a como de lugar!

-Exacto. –El mayor sonrió y le revolvió los cabellos.-

-Son increíbles. ¿Podrían enseñarme un poco de lo que saben? Se los agradecería mucho.

La pareja no cabía de gusto, era en verdad un niño encantador… tal y como dijo el castaño en un principio.

-Por supuesto. –Habló Jirou, y fue enseguida por el balón.-


No tengo nada que decir aquí en este lindo y blanco espacio.

Cualquier observación pueden decírmela con confianza.

¡Saludos!

R.