Los lobos de Konoha

Pareja: Naruhina Naruto x Hinata

Adaptación "Los Lobos de Mercy Falls" de Maggie Stiefvater


NARUTO

Corrimos, éramos silenciosos, oscuras gotas de agua se esparcían por las zarzas y alrededor de los árboles mientras que el hombre de pie frente a nosotros nos dirigía hacia ellos. El bosque que yo conocía, los árboles que me protegían eran atravesados por sus órdenes y por sus gritos, yo me movía de un lado a otro, perturbado junto con los otros lobos, guiándolos y a la vez siguiéndolos, manteniéndonos juntos. Los árboles caídos y la maleza no me parecían familiares.

Evite caerme, pero tuve casi que volar por encima de esas largas hojas, apenas tocando el suelo, era espantoso el no saber en dónde estaba. Entre nosotros intercambiamos imágenes simples, era nuestro único idioma. Oscuras figuras detrás de nosotros, figuras fuertes con luces brillantes. Lobos inmóviles y congelados. Nuestro olfato percibía el olor a muerte, un "crack" me sacó de equilibrio, y junto a mí escuche un gemido. Yo supe cuál de los lobos había sido, incluso sin voltear a ver, no había tiempo para detenerse, y aunque tuviera el tiempo no había nada que hacer, un silencioso olor golpeó mi nariz, tierra mojada y agua.

El lago, no estaban llevando al lago, formé una clara imagen de este en mi cabeza al mismo tiempo en que Danzo el líder de la manada lo hacía también. Vimos la orilla del lago y a los pinos que lo rodeaban, el lago se estiraba hacia ambos lados, una manada de lobos ya se encontraba reunida en la orilla. No había ningún escape. Nosotros éramos la presa, quedamos ante ellos, como fantasmas en el bosque y sabíamos que no había ningún caso en luchar. Los otros continuaban moviéndose hacia el lago pero yo . . . me detuve.

+.+.+.+

NARUTO

Este no era el bosque en el cual había caminado hace solo unos días, el que tenía pintado el otoño en él. Este era un bosque cerrado, hecho por un millar de troncos de árbol oscuro, ya vueltos color negro por el polvo. El sexto sentido que me había guiado antes se había ido, todos los caminos que me eran familiares habían sido destruidos por los cazadores con gorras naranjas. Estaba completamente desorientada, tuve que dejar de escuchar los gritos y los pasos que escuchaba sobre las hojas caídas, para cuando vi la primera gorra naranja, mi garganta estaba a punto de estallar. La gorra resplandecía a lo lejos en el atardecer, grité muy fuerte, pero la gorra ni siquiera se dio la vuelta, la figura se encontraba demasiado lejos como para escucharme, y luego vi a los demás, puntos naranjas esparcidos por todo el bosque, todos moviéndose lentamente hacia la misma dirección haciendo demasiado ruido, dirigiendo a los lobos hacia delante de ellos, "¡Deténganse! Grité, estaba lo suficientemente cerca para ver el perfil del cazador más próximo, llevaba un arma en su mano. Cerré la distancia entre nosotros, mis piernas protestaron casi se tropiezan debido a que yo estaba muy cansada. El dejo de caminar y se dio la vuelta, sorprendido, esperando a que yo me acercara. Tuve que acercarme más para ver su rostro, ya estaba demasiado oscuro en estos árboles. Su rostro era mayor y me parecía vagamente familiar, pero no podía recordar en donde lo había visto antes. El cazador me lanzó una mirada extraña, lucía un poco "culpable", pero bien podía solo estar leyendo demasiado en él.

"Bien… ¿Qué estás haciendo aquí?, preguntó.

Comencé hablar, pero después me di cuenta de que si apenas podía articular palabra, mi respiración era demasiado rápida. Pasaron segundos antes de que pudiera encontrar mi voz. "¡Usted… usted, tiene que detenerse!, tengo a una amiga dentro del bosque, ella iba a tomar unas fotografías". El me miró y luego al oscuro bosque antes de responder, "¿En este momento?". "¡Sí, en este momento!" le dije, tratando de no romper en llanto. Pude ver una caja negra atada en su cintura, un radio. "Tiene que llamarlos y decirles que se detengan, es casi de noche, ¿cómo la podrían ver?" pregunté. El cazador me miró fijamente durante un agonizante minuto antes de asentir, después alcanzó su radio, le quito su seguro y lo levantó para llevarlo a su boca, parecía como si todo lo hiciera en cámara lenta. "¡Dese prisa!", la ansiedad me invadió en forma de dolor físico.

El cazador presiono el botón del radio para hablar, y de repente un volumen alto de gritos brotó no muy lejos de donde estábamos. No eran los pequeños ruidos que había escuchado de lado de la carretera, sino disparos fuertes, sin duda eran de armas de fuego. Mis oídos zumbaban, aunque de una extraña manera yo me sentía objetiva, como si estuviera de pie fuera de mi propio cuerpo, sentía que mis rodillas eran débiles y temblaban sin saber un porque, y escuche el latido de mi corazón acelerarse dentro de mí pecho, vi una sombra roja detrás de mis ojos, como un sueño de color carmesí, como una clara y viciosa pesadilla de la muerte, había incluso un sabor a metal en mi boca, así que toqué mis labios esperando encontrar sangre, pero no había nada, no había dolor, solo la ausencia del sentir.

"Hay alguien dentro del bosque", el cazador dijo a través de su radio, como si el no pudiera ver que una parte de mí estaba muriendo. . . mi lobo, mi lobo. No podía pensar en otra cosa que no fueran sus ojos.

"¡Señorita!, la voz que me llamaba ahora era más joven que la del cazador, y la mano que tomo mi hombro era firme, Sarutobi, el me dijó "¿En qué estaba pensando cuando salió corriendo como lo hizo?, hay personas con armas aquí".

Antes de que le pudiera responder Sarutobi se dirigió al cazador, "y yo escuche esos disparos, estoy seguro que todo el mundo en Konoha lo escuchó también. Una cosa es hacer esto", el señaló el arma en la mano del cazador "y otra muy diferente el exhibirlo abiertamente". Yo empecé a escapar de la mano de Sarutobi, él apretó sus dedos con más fuerza, pero me liberó cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. "Tú eres de la escuela, ¿cuál es tu nombre?"

"Hinata Hyuga", la cara del oficial fue de reconocimiento, "¿Hija de Hikari Hyuga?" Sarutobi miró a los demás. "Los Hyuga tienen una casa por aquí cerca, en la orilla del bosque". El cazador señaló en dirección de mi casa, la casa era invisible bajo la oscura sombra de los árboles. Sarutobi se inmutó con esta información, "yo la acompañare hasta su casa y luego regresaré para buscar a su amiga. Ebisu, usa tu radio para decirles que dejen de dispararle a las cosas".

"Yo no necesito de un acompañante", le dije, pero Sarutobi me acompañó de todos modos, dejando atrás al cazador Ebisu hablando por su radio. El frio viento estaba comenzando a morder y arder en mis mejillas, la tarde se ponía más fría manera en que el sol desaparecía, me sentía igual de congelada por dentro que como lo estaba por fuera, y aún podía ver la cortina roja colgando de mis ojos, además de escuchar el sonido del disparo. Yo estaba segura de que mi lobo había estado allí. A la orilla del bosque, me detuve, mirando a la oscura puerta del porche, toda la casa estaba entre sombras, como si estuviera deshabitada. Sarutobi sonaba dudoso cuando me dijo "¿necesita que. . .?"

"Puedo arreglármelas desde aquí, gracias" El dudo, hasta que yo entré al patio trasero y luego lo escuche volver por el camino de donde habíamos venido. Por un largo momento estuve de pie allí en el silencioso atardecer, escuchando a los gritos en el bosque, y al viento que movía las hojas de los árboles delante de mí. Y mientras estaba allí en lo que había pensado era silencio, empecé a escuchar sonidos que no había escuchado antes, el paso de animales en el bosque, pisando las hojas mientras caminaban, el distante sonido de los autos en la carretera, el sonido de una rápida y dificultosa respiración. . . me congelé, contuve la respiración, pero los desiguales jadeos no eran míos. Seguí el sonido, subiendo con cuidado el porche, consciente de que cada escalón producía un sonido, lo pude oler antes de siquiera verlo. Mi corazón se acelerón instantáneamente, ¡MI LOBO!, entonces la luz con detector de movimiento de la puerta trasera se encendió, e iluminó el porche con una luz amarilla y allí estaba él, medio sentado, medio recargado en la puerta de cristal. Mi respiración se cortaba dolorosamente en mi garganta al acercarme, vacilante, su hermoso pelaje se había ido, y él estaba desnudo, pero yo supé que era mi lobo incluso antes de que el abriera sus ojos. Sus pálidos ojos azules, tan familiares se abrieron al sonido de mi presencia, pero él no se movió, el color rojo se extendía desde sus oídos hasta sus humanos hombros, esa mortal pintura, no puedo decirles como supe que era él, pero yo nunca lo dudé.

Los hombres lobo no existían, a pesar de decirle a Tenten que había visto a Deidara, yo no lo había realmente creído, no así, la brisa llevaba el aroma a mi olfato de nuevo, rodeándome, sangre. ¡Estaba perdiendo el tiempo!, saqué mis llaves y abrí la puerta trasera, era demasiado tarde, vi una de sus manos tratar de alcanzarme, pero cayó dentro de la puerta abierta, dejando una línea de color rojo en el vidrio. "Lo siento", le dije, no podía decir si realmente me escuchaba.

Entré a la cocina y encendí las luces a mi paso, tomé un paño de la alacena, mientras lo hacía note que las llaves del coche de mi papá estaban sobre la mesa junto a una pila de documentos de su trabajo, así que si lo necesitaba podía usar el coche de papá. Corrí de vuelta a la puerta, tenía miedo de que el chico desapareciera mientras le daba la espalda, de que fuera solo una ilusión de mi imaginación, pero él no se había movido.

Estaba tirado con la mitad del cuerpo adentro y la otra afuera, temblaba con demasiada fuerza, sin pensarlo demasiado, lo tomé del brazo y lo arrastre hacia dentro, lo suficiente como para cerrar la puerta. La sangre hacía un camino rojo en el suelo, él se veía tremendamente real, yo traté de hablar, mi voz apenas era un susurro. "¿Qué pasó?". Yo ya sabía la respuesta, pero quería escucharlo hablar, sus nudillos estaban blancos donde había estado presionando su cuello, el rojo brillante goteaba alrededor de sus dedos, "Un disparo" dijo él, casi un susurro. Mi estómago se retorcía con nervios, no por lo que había dicho, sino por la voz que lo había dicho, era él, palabras humanas no un gruñido pero el timbre era el mismo, ¡era él! "Déjame ver la herida", tuve que alejar sus manos de su cuello, había demasiada sangre como para ver la herida así que yo solo presioné con un paño de la cocina encima del rojo río de sangre que iba de su barbilla a su clavícula, estaba fuera del alcance de mis habilidades de primeros auxilios. "¡Sostén esto!", sus ojos se encendieron hacía mí, eran familiares aunque un poco diferentes también.

Lo salvaje en él estaba mezclado con una comprensión que no había visto antes.

"No quiero volver allí", dijo él. La agonía de sus palabras me transportó inmediatamente a una memoria. Un lobo de pie frente a mí, en una pena silenciosa. Su cuerpo se movió, era un movimiento tan no natural que era imposible de pensarse. "No, no, ¡no me dejes cambiar!" Me detuve un momento y contemplé su cuerpo y comencé a cubrir las heridas lo mejor que pude.

En otro contexto, hubiera estado apenada por su desnudez, pero aquí, cuando su piel estaba cubierta de sangre y lodo, solo hacía que su condición fuera más lamentable. Mis palabras eran gentiles, temía que se levantara y huyera.

"¿Cuál es tu nombre?". El dio un suave gruñido, su mano temblaba mientras sostenía el paño sobre su cuello, este ya estaba empapado en su sangre y una línea roja colgaba de su mandíbula y goteaba en el suelo. Bajándose hasta el suelo, él se recargó contra la madera su aliento empañaba el fino acabado.

"Naruto", cerró los ojos. "Naruto", yo repetí. "Yo soy Hinata, voy a ir a encender el coche de mi papá, tengo que llevarte al hospital, él se encogió de hombros y tuve que acercarme demasiado para poder escuchar su voz, "Hinata, Hinata, yo".

Solo esperé un segundo para que pudiera terminar, pero cuando no lo hizo salté y tomé las llaves sobre la mesa. Yo aún no podía creer que mi propia invención, años enteros de desear que fuera real, pero lo que sea que fuera, él estaba aquí ahora y yo no estaba dispuesta a perderlo.

+.+.+.+

NARUTO

Yo no era un lobo, pero tampoco era Naruto, aún no. Yo era solo algo inestable, luchando por tener pensamientos de conciencia. El frío bosque estaba lejos de mí. La chica del columpio de llanta, el sonido de dedos en unas cuerdas de metal, el futuro y el pasado, ambos lo mismo, nieve, luego verano, después la nieve otra vez. La sombra de telarañas de diversos colores incrustadas en el hielo, inmensamente tristes.

"Naruto", dijó la chica, "Naruto".

Ella era el pasado, el presente y el futuro. Deseaba responderle, pero yo estaba roto.

+.+.+.+

HINATA

Es de mala educación mirar a alguien fijamente, pero la mejor parte de mirar a una persona que esta sedada es que ellos no saben que lo estás haciendo, y la verdad era, que no podía dejar de mirar a Naruto. Si el asistiera a mi escuela, probablemente pasaría desapercibido como un chico normal, él tenía ese look de cabello rubio desaliñado y unas interesante marcas en las mejillas. Él se parecía a mi lobo, incluso ahora sin sus familiares ojos abiertos, una parte de mi seguía saltando con una alegría irracional, recordándome a mí misma de que era él.

"Oh, querida, ¿aún sigues aquí?, yo pensé que ya te habías marchado" Me di la vuelta para ver entrar a una enfermera, su identificación mostraba el nombre de Ayame.

"Me voy a quedar hasta que despierte, me sostuve de la cama del hospital como para probar lo difícil que les sería sepárame de aquí. Ayame me sonrió con pena. "El está maravillosamente sedado querida, él no va a despertar hasta mañana". Le devolví la sonrisa, mi voz era firme, "entonces ese es el tiempo que me voy a quedar". Yo ya había esperado horas mientras removían la bala y cerraban la herida, ya tenía que ser más de media noche. Seguía esperando sentirme adormilada pero estaba atenta. Cada vez que lo veía era como otro salto. Se me había ocurrido que mis padres no se habían molestado siquiera en llamar a mi celular cuando habían regresado de la inauguración de la galería de mamá. Probablemente ni habían notado la toalla húmeda de sangre que utilicé para limpiar rápidamente el piso, o el hecho de que el coche de papá no estaba en el garaje, o tal vez simplemente aún no habían llegado a casa, la media noche era temprano para ellos.

La sonrisa de Ayame se mantuvo en su lugar, "está bien" dijo ella. "Sabes… el tuvo mucha suerte, que la bala no hiciera más daño" sus ojos se iluminaron.

"¿Tú sabes por qué lo hizo?", frunce el ceño, mis nervios estaban revueltos. "No la entiendo, ¿me está preguntando porqué él estaba en el bosque?".

"Querida. . . tu y yo sabemos que él no estaba en el bosque", yo levanté una ceja, esperando a que ella dijera algo más, pero no lo hizo. Entonces respondí,

"Sí, él estaba allí, un cazador le disparó accidentalmente. No era una mentira, bueno excepto la parte de 'accidentalmente', yo estaba muy segura de que no había sido un accidente.

Ayame solo me miró antes de decir. "Mira, eres Hinata ¿no?, Hinata ¿eres su novia?" yo gruñí de manera que podía ser interpretado como un sí y también un no, dependiendo en lo que la otra persona quería escuchar, Ayame lo tomó como un sí. "Yo sé que eres muy cercana a la situación pero el necesita ayuda".

La comprensión cayó en mí, y casi me suelto a reír. "¿usted piensa que él se disparó a sí mismo?, miré, es Ayame ¿verdad?, Ayame está equivocada" La enfermera me dio una mirada extraña, "¿tú crees que somos estúpidos?, ¿Qué no notaríamos esto?". Del otro lado de la cama ella tomo la manó inmóvil de Naruto de manera que su palma quedara hacia arriba, ella señaló a las cicatrices en su muñeca, memorias de profundas heridas con un propósito que debieron ser letales. Las miré fijamente, pero eran como palabras en un idioma extranjero, no significaban nada para mí. Encogí los hombros, "eso paso antes de que lo conociera, le estoy diciendo que esta noche él no se disparó a sí mismo, solo fue un cazador demente. "Claro querida, está bien, hazme saber si necesitas algo" Ayame me sonrió de nuevo antes de salir de la habitación y dejarme sola con Naruto.

Con mi rostro sonrojado, sacudí mi cabeza y mire a mi fuerte apretón de la cama, entre mis tantos talentos, el que los adultos fueran considerados conmigo estaba en lo alto de mi lista. Un segundo después de que Ayame se había ido, los ojos de Naruto se abrieron y sentí como mi piel dio un salto fuera de mí, escuchaba mi latido en mis oídos, me tomó un largo momento en recobrar mi postura a algo más normal. Sus ojos azules estaban definitivamente fijados en mí. Mi voz salió un poco más suave de lo que planeaba "se supone que debes estar dormido".

"¿Quién eres tú?", su voz tenía el mismo tono afligido y complicado que recordaba en su aullido, el entre cerro los ojos. "Tu voz, me suena tan familiar"

La pena me inundaba el cuerpo, no se me había ocurrido que tal vez el no recordaba su tiempo como lobo, yo no sabía cuáles eran las reglas para esto.

Naruto alzó su mano para alcanzar la mía y yo automáticamente entrelace sus dedos con los míos. Con una mirada de culpabilidad, él acercó mi mano a su nariz y me dio un respiro, y luego otro. Su sonrisa se iluminó, aunque aún era tímida, era absolutamente adorable y mi aliento se quedó atorado en alguna parte de mi garganta.

"Yo conozco ese aroma, yo no te reconocí, luces diferente, siento mucho que yo. . . me siento estúpido por no recordar, me toma un par de horas para que mi cerebro regrese" El no libero mis dedos y yo no los alejé, incluso aunque me era difícil concentrarme con su piel tocando la mía. "¿Regresar de dónde?" le pregunté. "¿Regresar de cuándo?" me corrigió "regresar de cuando yo era. . ."

Naruto esperó, él quería que yo lo dijera, era más difícil de lo que pensé que sería. Admitirlo en voz alta, aunque no debía ser así. "De cuando tú eras un lobo" susurré. "¿Por qué estás aquí?" le pregunté. "Porque me dispararon, dijo el agradablemente. "Me refiero de esta manera" señalé a su cuerpo, claramente humano debajo de esa ropa de hospital. El parpadeó, "Oh, porque es primavera, porque es caluroso, el calor me hace… ser yo, me hacer ser Naruto".

Yo finalmente retiré mi mano y cerré mis ojos, tratando de juntar lo que quedaba de mi cordura, cuando abrí mis ojos y hable, dije la cosa más mundana posible. "No es primavera, es Septiembre" Yo no soy la mejor en lo que se refiere a leer la expresión de las personas, pero juraría que vi un poco de ansiedad detrás de sus ojos antes de que se aclararan y desapareciera. "Eso no es bueno", el comentó. "¿Puedo pedirte un favor?" tuve que cerrar mis ojos nuevamente al sonido de su voz, porque esta no me debería ser tan familiar, pero lo era, esta me hablaba en un profundo nivel, tal como lo habían hecho sus ojos de lobo. Estaba comenzando hacer más difícil de aceptar de lo que había pensado. Yo cerré mis ojos, el aún estaba allí, traté nuevamente de cerrándolos y abriéndolos una vez más, pero el aún estaba allí. El comenzó a reírse. "¿Estas teniendo una ataque epiléptico?, tal vez tu deberías estar en esta cama". Yo lo miré fijamente mientras que se ponía rojo al darse cuenta el doble sentido de sus palabras, lo salve de su mortificación al responder su pregunta

"¿Cuál es el favor?" dije rápidamente. "Yo… necesito algo de ropa, necesito salir de aquí antes de que se den cuenta de que soy un fenómeno"

"¿A qué te refieres?, yo no vi ninguna cola". Naruto levantó su mano y comenzó a desatarse la bata. "¿Estás loco?", corrí a tomar su mano pero era demasiado tarde. El liberó un nudo y reveló una herida con cuatro puntos que seguían una línea de tejido cicatrizado, ya no había heridas frescas que sangraban, ningúna evidencia de un disparo excepto por la pequeña cicatriz rosa. Me quede boquiabierta. Naruto sonrió, claramente satisfecho con mi reacción.

"¿Ves?, ¿no crees que sospecharían algo?"

"Pero, ¡había demasiada sangre!" casi grité. "Sí., mi piel no podía curarse mientras siguiera sangrando, pero una vez que me cerraron" Él se encogió de hombros e hizo un ademán con sus manos, como si estuviera abriendo un libro pequeño, "abracadabra". Ser yo tiene algunos beneficios. Sus palabras fueron, claras, pero su expresión era de ansiedad, mirándome, evaluando como estaba yo tomando todo esto, como estaba tomando el hecho de su existencia. "Ok" le dije, "solo tengo que ver algo, yo solo…" me acerqué más y toqué la cicatriz de su cuello, de alguna manera el sentir la suavidad de su piel me convencían de una forma que sus palabras no podían. Los ojos de Naruto se fijaron en mi rostro y yo miré de nuevo, incrédula de lo rápido que habían cicatrizado las heridas debajo de las negras suturas. Dejé mi mano sobre su cuello por un momento más de lo necesario, no sobre la cicatriz, pero sí sobre la suave piel junta a ella. "Ok, obviamente necesitas salir de aquí antes de que la vean, pero si firmas tu alta bajo supervisión médica puedes irte y no trataran de rastrearte" El hizo una cara. "No, nunca me dejarían hacerlo, ellos solamente pensarían que soy un vagabundo sin un seguro, lo que es verdad, bueno lo del seguro" Sí que era sutil. "No, creo que pensarían que te fuiste para evitar la terapia, ellos creen que te disparaste a ti mismo, debido a. . ." La cara de Naruto lucía desconcertada, yo señale a sus muñecas. "Oh, eso. Yo no lo hice" Fruncí el ceño. No quería decir algo como 'está bien, tienes una excusa para hacerlo' o 'puedes contármelo, no te voy a juzgar', porque en realidad eso sería igual de malo como lo que había dicho Ayame asumiendo que él había tratado de matarse así mismo. El pasó un pulgar sobre una de sus muñecas, pensativo,

"mi mamá hizo esta y papá hizo la otra, recuerdo que contaron hasta 3 para que pudieran hacerlo al mismo tiempo, yo aún no puedo ver una tina de baño".

Me tomó un momento el procesar lo que había dicho, no se lo provocó, la triste emoción con la que lo dijo, la imagen de esa escena que daba de vueltas en mi cabeza o solo el shock de toda la noche en general pero de repente me sentí mareada, mi cabeza giraba, mi latido chocaba contra mis oídos y fue entonces cuando golpee fuertemente el piso. No sé cuantos segundos estuve fuera, pero vi las cortinas abrirse al mismo tiempo en que Naruto saltó de regresó a su cama, poniendo de nuevo los vendajes sobre su cuello, y momentos después un enfermero estaba junto a mí, ayudándome a sentarme.

"¿Estas bien?". Me había desmayado, nunca me había desmayado en mi vida.

Cerré mis ojos y los volví abrir de nuevo, hasta que el enfermero tenía una sola mano en vez de tres girando a mí alrededor, y entonces fue cuando comencé a mentir. "Yo solo pensaba en toda la sangre que había cuando lo encontré, ahhh. . . yo aún me sentía débil, así que el ahhh sonaba muy convincente.

"No pienses en eso" sugirió el enfermero, sonriéndome de manera muy amigable, yo pensé en que su mano estaba demasiado cerca de mis pechos como para un contacto casual y eso hizo más fácil seguir el plan de humillación que estaba planeando en mi cabeza. "Creo que. . . bueno, necesito preguntarle algo muy vergonzoso" murmure, sintiendo como mis mejillas enrojecían, esto era igual de malo que si estuviera diciendo la verdad. "¿Cree que me podría prestar un poco de ropa de médico?, yo… mis pantalones" "Oh, gritó el pobre enfermero, su vergüenza por mi actual situación desapareció su sonrisa coqueta de unos momentos antes. "Si, por supuesto, vengo enseguida" y tal como lo prometió en unos minutos estuvo de regreso sosteniendo una pijama quirúrgico de color verde.

"Tal vez sean un poco grandes para ti, pero tienen cordones para que los puedas, ya sabes…" Gracias, murmure. "Le importaría, me voy a cambiar aquí, él no está viendo para nada en este momento", dije mientras señalaba a Naruto quien lucía muy sedado. El enfermero desapareció detrás de las cortinas y los ojos de Naruto se abrieron de nuevo, su mirada era entretenida. "¿Le dijiste a ese hombre que habías mojado tus pantalones?" Dijo él. "¡Silencio!" Le dije con un tono disque furioso mientras le pasaba la ropa, "date prisa antes de que se den cuenta de que en realidad no moje mis pantalones, tú me debes una, muy grande" él me sonrió y deslizo la ropa debajo de la sábana de hospital peleando con ella, después se quitó los vendajes de su cuello y el indicador de presión arterial de su brazo. El monitor gritó en protesta, anunciando su muerte al staff. "Es hora de irnos" dijo Naruto y salimos de la habitación. Al salir, escuche a las enfermeras apresurarse desde su estación, "Él estaba sedado", la voz de Ayame sobresalía de las demás.

Naruto tomó mi mano de la forma más natural del mundo y me dirigió hacia el iluminado pasillo. Ahora que él estaba vestido, en ropa de médico y no en ropa húmeda de sangre, nadie lo noto cuando pasamos la estación de enfermeras y nos dirigimos a la salida. Todo el tiempo vi como su mente de lobo entraba en acción y analizaba la situación, el ángulo de su cabeza me decía lo que él estaba escuchando y el levantamiento de su barbilla me decía de los olores que estaba reuniendo. De pronto ya estábamos cruzando el lobby principal, una molesta canción country estaba sonando en el sonido local, mientras mis tenis hacían ruido con el piso. Los pies descalzos de Naruto no hacían ningún ruido. A esta hora de la noche, el lobby estaba vacío, sin siquiera una recepcionista en el mostrador. Me sentía tan llena de adrenalina que pensaba que podía volar hasta el coche de papá. Mi mente de pronto recordó que tenía que llamar a la compañía de seguros para qué recobrara mi coche que había dejado a un lado de la carretera, pero realmente no me molesté sobre ello, porque todo en lo que podía pensar era en Naruto. Mi lobo, era un chico muy apuesto y él estaba tomando mi mano, ya podía morir feliz, entonces sentí la duda en Naruto, el dio un paso atrás, sus ojos estaban fijos en la oscuridad detrás de la puerta de vidrio. "¿Qué tan frío esta allá afuera?" preguntó. "Probablemente no más frío de lo que estaba cuando te traje, ¿porqué'? ¿Eso hace alguna diferencia?" La cara de Naruto se oscureció. "Esta justo en el límite, odio esta época del año, puedo ser cualquiera de los dos" escuchaba el dolor en su voz. "¿Te duele el cambio?" El alejó su mirada de mí antes de responderme. "Yo quiero ser humano en este momento" Yo también quería que fuera humano. "Iré a encender el coche y voy a prender la calefacción, de esa manera solo estarás en el frío por un segundo solamente" el lucía un poco indefenso. "Pero yo no sé a dónde ir" dijo él. "¿Dónde vives normalmente?" Estaba temerosa de que dijera algo que me diera pena, como el albergue del centro de la ciudad. Yo asumía que él no vivía con los padres que le habían cortado las muñecas. "Jiraiya, uno de los lobos, una vez que él cambia, muchos de nosotros nos quedamos en su casa, pero si él no ha cambiado entonces probablemente la calefacción no este encendida, yo podría…" Sacudí mi cabeza y me libere de su mano. "No, voy a ir por el coche y tu vendrás a casa conmigo" sus ojos se abrieron aún más. "¿Tus padres…?" lo interrumpí. "Lo que no sepan, no los matará" le dije al mismo tiempo en que abría la puerta. Al ver el viento frío, Naruto retrocedió de la puerta, abrazándose a sí mismo, pero incluso luchando contra el frío, se mordió su labio y me dio una sonrisa. Me dirigí hacia el estacionamiento sintiéndome más viva y más feliz, y más asustada de lo que alguna vez había estado en mi vida.

+.+.+.+

HINATA

"¿Estas durmiendo?", la voz de Naruto era apenas un susurro. Pero dentro del cuarto oscuro donde él no pertenecía, fue como un grito. Me rodé en mi cama hacia el lado donde él se encontraba recostado en el piso. Un oscuro panda en acurrucado en su nido cubierto de almohadas y frazadas. Su presencia, tan extraña y maravillosa parecía llenar la habitación y presionarse contra mí. Yo no creía que sería capaz de volver a dormir otra vez.

"No", le respondí.

"¿Puedo hacerte una pregunta?"

"Ya lo hiciste", dije bromeando. Él hizo una pausa considerándolo.

"Bueno, entonces, ¿Puedo hacerte dos preguntas?"

"Lo acabas de hacer". Naruto gruñó y me lanzó una de las almohadas más pequeñas, voló sobre la habitación, como un proyectil y golpeó mi cabeza.

"Entonces eres inteligente" me dijo. Yo sonreí en la oscuridad. "Ok, juguemos, ¿qué es lo que quieres saber?"

"A ti te mordieron" finalmente dijo Naruto, pero no era una pregunta, yo podía escuchar el interés en su voz, sentir la tensión en su cuerpo incluso estando del otro lado de la habitación.

Yo regresé detrás de mis frazadas, escondiéndome de lo que él acababa de decir. "No lo sé".

La voz de Naruto rozaba un susurro, "¿cómo puedes no saberlo?" me preguntó.

Yo encogí los hombros aunque él no lo pudo ver. "Yo era aún muy pequeña",

"Yo también era pequeño" respondió, "Pero sabía lo que estaba pasando".

Cuando no le respondí el me preguntó, "¿es por eso que tu solamente te quedaste allí sin hacer nada?, ¿no sabías que te iban a matar?"

Me quede mirando hacia la noche oscura a través de la ventana, perdida en la memoria de Naruto como lobo, la manada me rodeaba, lenguas y dientes, gruñidos y sacudidas. Un lobo se había quedado atrás, sus ojos eran duros, con todo el pelo de su cuello erizado, temblando mientras me veía tirada en la nieve, en el frío, debajo de un blanco cielo que se volvía oscuro. Yo mantuve mis ojos fijos en él. Era hermoso, salvaje y oscuro, ojos azules llenos de una complejidad que no podía entender. Despedía el mismo olor que los demás lobos a mi alrededor, rica, feroz, rancio. Incluso en este momento, mientras estaba recostado en mi habitación podía oler el lobo en él, sin importar que ahora estuviera usando ropa quirúrgica y una nueva piel.

Afuera se escuchó un sutil rugido, y luego otro. El coro de la noche creció, aunque la voz de Naruto se extrañaba pero aún así era hermoso. Mi corazón se aceleró, enfermo de deseo abstracto, y en el piso escuché a Naruto dar un suave gemido. El miserable sonido estaba a la mitad, entre humano y lobo, distrayéndome. "¿Los extrañas?", susurré. Naruto se levantó de su improvisada cama y se paró junto a la ventana, una desconocida silueta en contraste con la noche. Sus brazos estaban presionados contra su larguirucho cuerpo. "No, sí, no lo sé. Me hace sentir. . . enfermo, como si no perteneciera a este lugar"

Me sonaba familiar. Traté de decirle algo para reconfortarlo, pero no pude pensar en algo que sonara apropiado. "Pero este soy yo", el insistió señalando su cuerpo. Yo no sabía si el intentaba convencerme a mí o a él mismo. Él se quedó en la ventana hasta que el gruñido de los lobos se elevó hasta un crescendo, rompiendo mis ojos en lágrimas. "Ven aquí y háblame" le dije, para distraernos a ambos. Naruto dio media vuelta, pero no pude ver su expresión.

"Está muy frío el piso, y estas temblando de frío. Sólo ven aquí".

"¿Qué hay de tus padres?", dijo él. La misma pregunta que había hecho en el hospital. Estaba a punto de preguntarle porque se preocupaba tanto por ellos, cuando recordé la historia de Naruto acerca de sus padres, y las resplandecientes cicatrices de sus muñecas. "Tú no conoces a mis padres" le respondí. "¿Dónde están?" preguntó. "En la inauguración de la galería, eso creo. Mamá es una artista" Su voz era dudosa, "son las tres de la mañana". Mi voz fue más fuerte de lo que tenía pensado, "solo metete a la cama, confío en que te comportaras y en que no me robaras las sábanas". Cuando el aún dudaba le dije, "¡apresúrate antes de que se acabe la noche!" Obedientemente él recogió una de las almohadas del suelo, pero volvió a dudar en el lado opuesto de la cama.

En la reducida luz yo apenas podía ver su afligida expresión mientras reconsideraba el territorio prohibido de la cama. Yo no estaba segura si debería sentirme encantada por su rechazo a compartir una cama con una chica u ofendida, porque aparentemente no era lo suficientemente bonita como para asaltar el colchón como un toro. Finalmente se subió, a la cama crujió por su peso y él hizo una mueca antes de colocarse en el extremo más lejano de esta.

Ni siquiera debajo de la frazada, yo ahora podía oler mejor él tenue aroma de lobo, y suspiré con una extraña alegría. El suspiró también "Gracias", dijo él. Demasiado formal, considerando que estaba acostado en mi cama. "De nada", la realidad de todo esto me pegó en ese momento. Allí esta yo en mi cama con un chico que cambiaba de forma. No era cualquier chico que cambiaba de forma, si no, MI LOBO.

Yo seguía reviviendo la memoria de la luz del patio trasero, encendiéndose, revelándolo por primera vez, una rara combinación de emoción y nervios hormigueando en mí. Naruto volteó su rostro para verme, como sí mis nervios hubieran enviado un aviso. Yo podía ver sus ojos brillar en la tenue luz que estaba a unos pies de distancia. "Ellos te mordieron, debiste haber cambiado también, ¿sabes? En mi cabeza, los lobos rodeaban un cuerpo en la nieve, sus labios están manchados de sangre, sus dientes al descubierto, gruñendo a su presa. Un lobo, Naruto, arrastró el cuerpo lejos del círculo de lobos, él lo cargó entre los árboles en dos pies dejando huellas humanas en la nieve.

Yo sabía que me estaba quedando dormida, así que traté de sacudir el sueño, no podía recordar si le había respondido a Naruto. "Algunas veces desearía a ver cambiado" le dije. El cerró sus ojos, a millas de distancia al otro lado de la cama. "Algunas veces yo también lo deseo"

+.+.+.+

NARUTO

Desperté con un sobresalto, por un momento me quede allí quieto, parpadeando, tratando de entender lo que me había despertado. Los eventos de la noche anterior volvieron a mí cuando me di cuenta que no había sido un sonido lo que me había despertado, sino una sensación. Una mano descansaba sobre mi brazo. Hinata se había rodado hacia mi mientas dormía, y yo no podía dejar de ver sus dedos descansando en mi piel. Aquí estaba yo, acostado junto a la chica que me había rescatado. Mi simple humanidad se sentía como un triunfo.

Me acosté sobre mi lado, y por unos momentos solo la veía dormir, largas y profundas respiraciones que movían unos cabellos en su rostro. En su sueño ella se veía tan confiada de su seguridad, despreocupada por mi presencia junto a ella, ese solo hecho ya se sentía como una victoria.

Cuando escuche a su padre levantarse, me quede totalmente inmóvil, mi corazón latía muy fuerte en el silencio. Preparado para saltar fuera de la cama en caso que el viniera a despertarla para preparase para la escuela. Pero él salió rumbo al trabajo en una nube de su loción para después de afeitar que me torturaba entrando por debajo de la puerta. Su madre también salió inmediatamente después que él, haciendo ruido en la cocina, como si hubiera tirado algo y maldiciendo con una voz agradable mientras cerraba la puerta detrás de ella. Yo no podía creer que ellos no hubieran dado un vistazo a la habitación de Hinata, al menos para asegurarse de que siguiera viva, especialmente desde que no la habían visto el día anterior cuando habían llegado a casa a mitad de la noche, pero la puerta se mantuvo cerrada.

Como fuera, me sentía tonto en la ropa de quirófano, y me era inútil en este estado de "entre" clima, así que salí de la cama mientras Hinata dormía. Ella ni siquiera se alboroto por mi partida. Yo dudé frente a la puerta trasera, al ver en las gotas congeladas en el pasto. Incluso aunque había tomado prestado un par de botas de su papá, el frio viento de la mañana aún me causaba dolor por encima de mis expuestos tobillos. Casi podía sentir la náusea del cambio rodando por mi estómago. ¡Naruto! Me dije a mi mismo, haciendo que mi cuerpo lo creyera, ¡Tú eres Naruto!, necesitaba estar más caliente. Regresé para buscar un abrigo, maldecía a este clima, ¿qué le pasó al verano? En un sobre ocupado closet, que olía a memorias, encontré una chamarra azul abombada que me hacía lucir como un dirigible y después me aventuré al patio trasero con más seguridad.

El papá de Hinata tenía los pies del tamaño de un Yeti así que tropecé dentro del bosque con la gracia de un oso polar y una muñeca de porcelana juntos. A pesar del aire frío que hacía fantasmas con mi aliento, el bosque era hermoso en esta época del año, todo lleno de colores primarios. Hojas caídas en tonos cafés y rojos, un cielo claro y azul. Detalles que nunca note mientras era lobo, pero mientras me abría paso con toda mi pila de ropa, extrañaba todas las cosas que notaba mientras era humano, aunque aún tenía mis sentidos más agudos yo no podía oler los rastros de animales en los arbustos o la húmeda promesa de agua más tarde en el día. Normalmente yo podía escuchar la industrial sinfonía de coches y camiones en la lejana carretera y detectaba el tamaño y la velocidad de cada vehículo, pero ahora todo lo que podía oler era el ahumado otoño, sus hojas quemadas y los medio muertos árboles, y todo lo que podía escuchar era él bajo sonido apenas perceptible del tráfico, lejos en la distancia. En la forma de lobo hubiera olido a Shion acercarse mucho antes de poderla ver, pero no ahora. Ella estaba casi sobre mí cuando tuve la sensación que algo estaba cerca. Los bellos de mi cuello se erizaron en atención, y tuve la inquietante sensación de que estaba compartiendo mi aliento con alguien más. Me di la vuelta y la pude ver, era muy grande para una hembra, pelo blanco que tenía un tono de amarillo bajo la luz del día. Parecía haber sobrevivido la cacería con apenas unos raspones, sus orejas se movieron ligeramente hacia atrás al acerarme torpemente. "Shhh", le dije y levante mi mano con la palma hacia arriba, dejando que lo que quedara de mi olor volara con el viento. "Soy yo". Sus músculos se tensaron en disgusto. Lentamente retrocedí y supuse que ella había reconocido el olor de Hinata por encima del mío, yo lo había hecho, incluso ahora. Me había impregnado de él, casi ahogado en él mientras dormía en su cama, lo tenía en mi mano, la que acababa de levantar. Reflejándose como un flash en los ojos de Shion, reflejándose en su humana expresión.

Esto siempre era así entre Shion y yo. Yo no puedo recordar algún momento en que no estuviéramos en desacuerdo. Yo me aferraba a mi humanidad y a mí obsesión con Hinata, como un hombre ahogándose. Pero Shion siempre acogía el olvido que venía junto con su piel lupina, claro que ella tenía demasiadas razones para olvidarlo. Ahora, en este bosque de Septiembre, nos contemplamos el uno al otro, sus orejas se dirigían a mi dirección, recolectando docenas de sonidos que escapaban de mis humanos oídos. Y su olfato funcionaba, descubriendo donde había estado. Me encontré a mi mismo recordando la sensación de hojas secas debajo de mis patas y el fuerte aroma de este bosque de otoño de cuando era lobo. Shion miró fijamente a mis ojos, un gesto muy humano, considerando que mi rango dentro de la manada era muy alto y alguien aparte de Jiraiya o Danzo, nunca se atrevían a retarme de esa manera, pero yo imagine a su voz humana diciéndome, tal como me lo había dicho tantas veces antes: ¿No lo extrañas?. Cerré mis ojos, cerrándome a su mirada y al recuerdo de mi cuerpo de lobo, en su lugar pensé en Hinata de vuelta en la casa. No había nada en mi experiencia de lobo que se pudiera comparar a la sensación de la mano de Hinata con la mía.

Inmediatamente hice crecer ese pensamiento en mi cabeza, creando letras para una canción.

Tu eres mi cambio de piel, mi pensamiento de verano-invierno, Mi primavera para perseguir, está perdida es hermosa.

Y en el segundo que me tomo componer la letra, me imaginaba el acorde de una guitarra que pudiera acompañarla.

Shion se desvaneció dentro del bosque, tan suavemente como un susurro que podría desaparecer tan silenciosamente como había aparecido, recordándome mi estado vulnerable. Y me aferré torpemente al establo, donde mi ropa estaba guardada. Hace años, Jiraiya y yo habíamos construido este establo, arrastrado pieza por pieza desde su patio trasero hasta un pequeño dentro del bosque, instalamos un calentador, una batería de bote y muchos cajones de plástico con nombres escritos a los lados. Yo abría el cajón marcado con mi nombre y saque las cosas que estaban empaquetadas dentro de él. Los otros cajones estaban llenos de comida, frazadas y baterías de repuesto. Equipo para mantenernos a salvo en esta casucha, esperando a que otros miembros de la manda cambiaran. Pero mis cosas contenían suministros para un escape. Todo lo que mantenía aquí estaba diseñado para regresarme a mi humanidad tan rápido como fuera posible, y por ello, Shion no me podía perdonar. Rápidamente me cambie a mi ropa que básicamente contenía camisas de manga larga, un par de jeans, me cambie las botas grandes del padre de Hinata por calcetines y mis zapatos de piel. Recuperé mi cartera, con el dinero de mi trabajo de verano y metí todo lo que restaba dentro de una mochila. Mientras cerraba la puerta del establo detrás de mí, pude ver un movimiento desde la orilla de mi ojo.

"¿Danzo?" dije en voz alta. Pero el lobo blanco, nuestro líder de la manda se había ido, yo dudaba que me reconociera, para él solo era otro humano en este bosque, a pesar de mi vago olor familiar. Reconocimiento cruzó por mi mente, y pensé en como el año pasado Danzo no se había convertido en humano sino hasta mediados de Agosto, tal vez el ya no cambiaría este año. Yo sabía que mis propios cambios estaban contados también. El año pasado había cambiado en Junio, una gran diferencia con el año anterior donde cambien a principios de primavera, cuando aún había nieve en el piso. Y este año, tal vez nunca hubiera cambiado si Kizashi Haruno no me hubiera disparado, yo realmente no entendía porque un disparo me había regresado a mi forma humana con este clima frío.

Pensaba en lo tieso que había estado cuando Hinata me encontró, pensándolo con calma, no había sido verano por algún tiempo. Los colores brillantes de las hojas caídas alrededor del establo me despertaron, recordándome que un año había nacido y muerto sin que yo hubiera estado consciente de ello. Yo supe entonces con una repentína y atemorizante seguridad que este era mi último año.

El poder ver ahora a Hinata me parecía como un cruel giró del destino. Yo no quería pensar en ello, así que en su lugar regresé rápidamente a la casa.

Asegurándome que los coches de los padres de Hinata siguieran ausentes. Al entrar, me detuve afuera de la puerta de su dormitorio por un segundo, después decidí esperar en la cocina, buscando en los gabinetes, aunque en realidad no tenía hambre. Admítelo, estas demasiado nervioso como para regresar allí dentro. Deseaba tanto verla de nuevo, terminando con todos esos años de ser solo un fantasma en el bosque, pero estaba temeroso de cómo cambiaría las cosas el enfrentarme cara a cara con ella a la luz del día, o pero, qué tal si no cambiaba nada. La noche anterior había estado fuera de su casa, sangrando a muerte, cualquier persona me hubiera salvado, hoy yo deseaba más que solo ser rescatado. Pero ¿Qué tal si para ella solo era un fenómeno? Eres una abominación a la creación de Dios, ¡estas maldito!, ¡eres el demonio!, ¿dónde está mi hijo?, ¿qué has hecho con él? Cerré mis ojos.

Preguntándome porqué, considerando todas las cosas que había perdido, los recuerdos de mis padres no estaban dentro de esas pérdidas.

"¿Naruto?", di un salto al escuchar mi nombre. Hinata me llamó de nuevo desde su habitación, apenas más alto que un susurro, preguntándose donde estaba. Ella no parecía estar asustada. Abrí su puerta y la busque dentro de su cuarto. En la luz el día pude ver que era la habitación de una persona mayor, no había colores pastel o animales de peluche para Hinata, si alguna vez los tuvo.

Cuadros con fotos de árboles en las paredes, todos eran marcos negros, una combinación de muebles negros también, todos muy cuadrados y con apariencia útil. Su toalla y alguna ropa colgaban de un mueble junto a un reloj que también era negro con blanco. Había un estante, lleno de libros de misterio pero nada de ficción a juzgar por los títulos. Probablemente ordenados alfabéticamente. Me estremecí repentinamente al ver lo poco similares que éramos. Se me ocurrió que si Hinata y yo fuéramos objetos, ella sería un elaborado reloj digital, sincronizado con la hora de Londres y yo sería una bola de nieve, sacudiendo memorias en una bola de vidrio. Busqué algo que decir que no sonara a una línea de presentación entre especies, "Buenos días" dije al fin. Hinata se levantó, su cabello estaba liso de un lado, pero enredado del otro.

Sus ojos perla se reflejaban con la luz. "¡Sigues aquí!, Oh! Tienes ropa, quiero decir ya no tienes la ropa de quirófano". Fui a recuperarlas mientras dormías, "¿qué hora es?, oh!

Estoy muy retrasada para ir a la escuela, ¿no es así?", "Son las once". Hinata gruñó y luego encogió los hombros. "Sabes, yo nunca había faltado a clases desde que inicie la preparatoria, incluso gané un premio por ello el año pasado, una pizza gratis o algo así. Ella bajo de la cama.

A la luz del día pude ver lo sexy que era su camisón. Me día la vuelta. "Jeje, no tienes que ser tan casto sabes, no es como si estuviera desnuda" Posando frente a su closet ella me miró, su expresión era traviesa. "Tú… ¿Tú no me has visto desnuda, o sí?". "Nooo" Mi respuesta vino muy apresurada, ella sonrió a mi mentira y sacó unos jeans del closet. "Bueno… al menos que lo quieras hacer ahora deberías voltearte.

Me recosté en la cama, con la cara hundida en la almohada que tenía su aroma. Escuchaba al sonido que hacía mientras se vestía, mi corazón latía a miles de kilómetros por hora, suspiré, era culpable y ya no podía mantener la mentira.

"No quería hacerlo" dije. La cama hizo un extraño ruido cuando ella se sentó, su rostro estaba muy cerca del mío.

"¿Siempre te la pasas pidiendo disculpas?" preguntó Hinata. Mi voz fue ahogada por la almohada. "Estoy tratando de que pienses que soy una persona decente, y el decirte que te vi desnuda mientras tenía el cuerpo de otra especie ayuda mucho". Ella se soltó a reír. "Tú no tienes la culpa, yo debí haber cerrado las cortinas". Hubo un largo silencio lleno de miles de mensajes no hablados, podía oler que estaba nerviosa, el sudor en su piel, y podía escuchar el rápido latido de su corazón que se transmitía por la cama hasta mi oído. Pudo ser muy fácil el cerrar las pocas pulgadas de separación de nuestros labios, y casi podía escuchar a su corazón decirme "besame. . . besame". Normalmente era muy bueno en sentir lo que otras personas pensaban, pero con Hinata todo lo que creía saber era nublado por lo que yo quería.

Ella se rio discretamente, era un terrible y hermoso sonido, y completamente diferente a los que había escuchado de ella. "Me estoy muriendo de hambre", dijo ella finalmente, "Vamos a conseguir algo de desayunar, o más bien el almuerzo". Me levanté de la cama y ella me siguió. Yo estaba muy consciente de su mano sobre mi espalda, empujándome hacia la puerta de la habitación.

Juntos entramos a la cocina, el sol era demasiado brillante, entraba por la puerta trasera, reflejándose en el blanco mostrador, cubriéndonos ambos con luz blanca también. Debido a mi previa exploración yo sabía dónde estaban las cosas, así que comencé a sacar suministros. Mientras me movía a través de la cocina, Hinata me gritó, sus dedos encontraron mi codo, y su palma rosaba mi espalda, encontrando excusas para tocarme. De reojo pude verla mientras me miraba fijamente y pensando que yo no lo notaba, era como si nunca hubiera cambiado, como si aún la deslumbrara desde el bosque, como si estuviera aún sentada allí en su columpio de llanta y me observara con admirados ojos, pelando mi piel, dejando solo mis ojos. Ella podía ver dentro de mi cabeza, aún sabía que era mía.

"¿En qué piensas?", le pregunté mientras rompía un huevo dentro de una vasija, y con la otra llenaba un vaso con jugo de naranja con mis dedos humanos que ahora me parecían tan valiosos.

Hinata se rió. "En que me estás haciendo el desayuno". Su respuesta era muy simple, no estaba seguro de que le pudiera creer, no con los miles de pensamientos que estaban compitiendo por un espacio dentro de mi cabeza, todos al mismo tiempo. "¿En qué más estás pensando?" volví a preguntar.

"En que espero que sepas como cocinar los huevos", pero sus ojos se movieron hacia mi boca solo por un segundo, y yo sabía que ella no estaba pensando solo en huevos. Ella fue a la ventana y cerró las persianas, instantáneamente cambiando el humor en la cocina. "Esto está demasiado brillante" murmuró. La luz aún se filtraba entre las persianas reflejando un horizonte de color en sus profundos ojos perla y en el contorno de sus labios.

Me di la vuelta, enfocándome de nuevo en los huevos revueltos y los vacié sobre un plato, al mismo tiempo en que el pan saltaba del tostador. Los alcance al mismo tiempo que Hinata, y fue simplemente uno de esos momentos de películas donde las manos se tocan y sabes que los personajes se van a besar, solo que esta vez fueron mis brazos los que accidentalmente la rodearon, presionándola contra el mostrador mientras trataba de alcanzar el tostador. Me recargué en una esquina del refrigerador mientras me inclinaba. Yo estaba perdido en mi vergüenza por mi torpeza que no me di cuenta de esto hasta el momento en que Hinata cerró sus ojos, con su rostro levantado hacia el mío, la besé, solo un leve rose de mis labios contra los suyos, no había nada animal.

Incluso en ese momento analizaba ese beso, sus posibles reacciones, sus posibles interpretaciones de este, la manera en que la hizo estremecerse sobre mi piel, los segundos que pasaron desde el momento en que toqué sus labios hasta que abrió sus ojos. Hinata me sonrió, sus palabras eran tentadoras pero su voz fue dulce. "¿Eso es todo lo que tienes?". Volví a tocar sus labios con los míos, y esta vez fue una clase de beso muy diferente, eran seis años de espera para esta clase de beso, sus labios volviendo a la vida bajo los míos, sabían a deseo, sus dedos tocaron mi cabello, antes de colgarse a mi cuello, se sentían maravillosos junto a mi piel. Yo era salvaje y dócil, estaba hecho pedazos y reconstruido, todo al mismo tiempo. Por primera vez en mi vida humana, mi mente no vagaba tratando de componer una canción para guardar el momento y reflexionarlo más tarde. Por primera vez en mi vida, yo estaba aquí y en ningún otro lugar.

Abrí mis ojos y éramos solo Hinata y yo, y nadie más que Hinata y yo. Ella presionaba sus labios como si tratara de mantener mi beso dentro de ella, y yo mantenía este momento, que era tan frágil como un pájaro en mis manos.

+.+.+.+

Algunos días simplemente encajaban juntos, como una estilizada ventana. Un centenar de pequeñas piezas con diferentes colores que se combinaban creando una pintura completa. Las últimas 24 hrs habían sido igual a eso, la noche del hospital había sido dolorosa, un enfermizo verde parpadeante, las primeras oscuras horas de la mañana en la cama de Hinata eran otro, oscuras y púrpuras. El frío azul de esta mañana me recordaba a mi otra vida y por último teníamos la brillante y clara pintura que fue nuestro beso.

En la pintura actual, nos sentamos en el cálido asiento de una vieja camioneta bronco en la orilla de un sobrepoblado lote de autos en los alrededores del pueblo. Parecía como si la pintura completa se stuviera acercando a sus últimos detalles, un perfecto marco de algo que pensé nunca tendría.

Hinata pasaba sus dedos alrededor del volante de la camioneta con una expresión pensativa y luego me volteó a ver. "Juguemos a veinte preguntas" me dijo. Yo estaba recostado en el asiento del copiloto con los ojos cerrados y dejando que el sol de la tarde me calentara por la ventana, se sentía también.

"¿No deberías estar viendo otros autos?, el ir a comprar un coche generalmente envuelve el hecho de comprar algo" le dije con una sonrisa.

"Yo no sé comprar", dijo Hinata. "Yo solo veo lo que necesito y lo obtengo" Me reí de su respuesta, estaba comenzando a darme cuenta de que esa declaración era toda Hinata. Ella entre abrió los ojos hacía mí obviamente irritada y cruzó sus brazos frente a su pecho.

Así que preguntas entonces, estas no son opcionales".

Di un vistazo al lote de coches para asegurarme que el dueño aún no hubiera regresado de afinar un coche. Aquí en Konoha la compañía que afinaba coches y la compañía de coches usados eran la misma. "Está bien, pero espero que no sean nada demasiado vergonzoso". Hinata se acercó un poco más a mí en su asiento y se recostó de manera muy parecida a la mía." Sentí como si esta fuera la primera pregunta, su pierna presionada contra la mía, su hombro presionado contra el mío, sus delicados zapatos descansaban sobre los míos. Mi pulso se aceleró, aguardando por su pregunta. La voz de Hinata era práctica, como si no supiera el efecto que estaba teniendo en mí. "Quiero saber lo que te hacer ser lobo". Esa era fácil. "Cuando la temperatura baja, yo me convierto en lobo. Cuando hace frío de noche pero cálido durante el día, puedo sentirlo venir y después, finalmente es lo suficientemente frío para convertirme en lobo hasta la llegada de la primavera.

"¿Los otros también lo hacen?" preguntó. Yo asentí. "¿Tiene mucho que no eres lobo?" Tiene que estar muy cálido para poder convertirme en humano, di una pausa por un momento, preguntándome si este era el momento perfecto para decirle. "Nadie sabe cuántos años le van a quedar donde pueda cambiar y regresar, es diferente para cada lobo". Hinata solo, me veía. Esa misma larga mirada que me había dado cuando ella era más joven, allí tirada en el suelo mirándome fijamente. Yo no pude leerla mejor de lo que pude en ese entonces, sentí mi garganta cerrarse en anticipación por su respuesta, pero afortunadamente ella cambio su pregunta.

"¿Cuántos más hay allá afuera?" Yo no estaba seguro, solo porque algunos de nosotros ya no nos convertíamos en humanos. "Alrededor de veinte". "Qué es lo que comes?" Respondí rápidamente "Bebes conejos". Ella entre cerro los ojos, así que sonreí y le dije. "Conejos adultos también, les doy oportunidad a ambos por igual. A ella no se le escapaba nada. "¿Qué es lo que tenías en tu cara la noche que te toqué?" Su voz se mantuvo igual para esta pregunta, pero algo en sus ojos dudaba, como si no estuviera segura de querer escuchar la respuesta. Yo tenía que luchar un poco para recordar esa noche, Sus dedos en mi pelo, en mi rostro. El culpable placer de estar tan cerca de ella. Él chico, real que mordieron, era sobre lo que ella estaba realmente preguntando. "¿te refieres a la sangre que había en mi cara?", Hinata asintió. Una parte de mí estaba triste de que ella necesitara preguntarlo, pero por supuesto que ella necesitaba hacerlo. Tenía toda la razón en no confiar en mí. "No era de él, del chico" respondí. "Deidara", dijo ella. "Deidara, yo repetí. "Yo supe del ataque, pero yo no estaba allí". Yo tuve que ir profundo en mi memoria para rastrear el origen de la sangre que manchaba mi hocico. Mi cerebro humano me daba lógicas respuestas, conejo, venado, rata de campo. Todas ellas más fuertes que mis verdaderos recuerdos. Finalmente pude obtener mi verdadera respuesta de entre mis pensamientos, aunque no estaba orgulloso de ella. "Era un gato, la sangre. Yo atrapé un gato". Hinata suspiró, "¿Tú no estás enojada de que fuera un gato o sí?", le pregunté. "Tenías que comer, siempre y cuando no fuera Deidara, no me importaría si fuera un wallaby" pero era obvio que su mente seguía pensando en Deidara. Trate de recordar lo poco que sabía del ataque, herido por que ella pensaba mal de mí manada. "El los provocó, ¿sabes?" le dije. "¿Él qué?, ¿tu estuviste ahí?" Sacudí mi cabeza y comencé a tratar de explicarle "no podemos. . . los lobos, cuando nos comunicamos, lo hacemos con imágenes. Nada complicado y no a través de grandes distancias, pero si estamos cerca el uno del otro, podemos compartir una imagen con otro lobo. Así que los lobos que atacaron a Deidara, ellos me enseñaron imágenes".

"¿Se pueden leer la mente los unos a los otros?" Hinata preguntó con incredulidad. Yo sacudí vigorosamente mi cabeza, "¡No!. . . yo. . . es difícil explicarlo siendo humano. . . cuando soy yo, es solo la manera en que hablamos, pero como lobos nuestros cerebros son diferentes, no existen conceptos abstractos. Cosas como el tiempo y nombres, emociones complicadas están fuera del alcance. Realmente lo usamos para cazar y para advertirnos de algún peligro. "¿Y qué es lo que viste acerca de Deidara?" preguntó. Yo bajé mi mirada, se sentía extraño el recordar una memoria de lobo desde mi mente humana.

Busqué a través de las nubladas imágenes en mi cabeza, reconociendo heridas de bala en el pelaje de algunos lobos y machas de sangre en sus hocicos, era la sangre de Deidara. Algunos de los lobos me mostraron imágenes donde eran golpeados por un. . . arma de fuego. Debió haber sido un arma con balas de salva. Él estaba usando una playera roja, los lobos ven pobremente el color, pero el rojo, ese si lo podíamos ver. "¿Por qué el haría eso?" preguntó Hinata.

Sacudí mi cabeza, "No lo sé, esa no es la clase de cosa que nos contamos", Hinata estaba callada. Suponía que aún pensaba en Deidara, nos sentamos en el profundo silencio y yo empezaba a preguntarme si ella aún estaba molesta, pero ella finalmente habló. "Así que tú nunca puedes abrir los regalos de navidad", la miré fijamente, sin saber cómo responder. La navidad era algo que pasaba en otra vida, una lejos de la vida de lobo.

Hinata miró al volante.

"Yo estaba pensando, que tú nunca apareciste durante el verano y yo siempre amé la navidad porque sabía que ibas a estar allí, en el bosque, como un lobo, supongo que tiene que ver con el frío, ¿no es así? Pero eso significa que nunca puedes abrir los regalos de navidad". Yo sacudí mi cabeza, los últimos años cambiaba tan temprano como para incluso ver las decoraciones de navidad en las tiendas. Hinata frunció el ceño aun mirando el volante, "¿Piensas en mí cuando eres lobo?" Cuando soy un lobo, soy el recuerdo de un chico, tratando de aferrarse a las más simples palabras. Yo no quería decirle la verdad, que no podía recordar su nombre. "Pienso en la manera en que hueles" le dije con sinceridad. Levanté mi mano y tomé un mechón de su cabello y lo acerqué a mi nariz, el aroma de su shampoo me recordaba al aroma de su piel. Tragué saliva y dejé caer de nuevo su cabello. Los ojos de Hinata me siguieron de su hombro hasta su regazo, y la miré tragar saliva también. La obvia pregunta de ¿Cuándo iba a cambiar de nuevo? Colgaba entre nosotros, pero ninguno de los dos la pudo pronunciar. No estaba listo para decírselo aún. Mi pecho me dolía al solo pensar de dejar todo esto atrás.

"Entonces" dijo ella. Puse su mano en el volante. "¿Sabes manejar?", saqué mi cartera de mi bolsillo y se la ofrecí. "Hi no Kuni piensa que sí puedo hacerlo", ella sacó mi licencia de conducir, la puso contra el volante y la leyó en voz alta Naruto Uzumaki, ella se reía en sorpresa. Esta es una licencia de verdad, tú debes ser verdaderamente real", me reí. "¿Tú aun lo dudabas?", en vez de responderme Hinata me devolvió mi cartera y me preguntó "¿Ese es tú nombre real?, ¿no se supone que debes estar muerto como Deidara?". Yo no estaba seguro de querer hablar sobre esto pero respondí de todas maneras. "No fue lo mismo, yo no fui mordido tan gravemente, y unos extraños me salvaron de ser arrastrado, nadie pronunció mi muerte como lo hicieron con Deidara, así que sí, ese es mi nombre real". Hinata lucía pensativa y yo me preguntaba que estaba pensando y luego abruptamente me miró, con una oscura expresión. "Entonces, tus padres saben dónde estás ¿no es así?, es por eso que ellos. . ." ella se detuvo y entre cerró sus ojos. La pude ver pasar saliva de nuevo. "Te hace sentirte enfermo por semanas", le dije, salvándola de terminar su enunciado. "La toxina de lobo supongo, mientras te está cambiando. Yo no pude dejar de cambiar una y otra vez sin importar cuan frío o caliente estuviera", hice una pausa. Las imágenes rondaban en mi cabeza como fotografías de una cámara de alguien más. "Ellos pensaron que estaba poseído, y después el clima fue más caliente y yo mejoré, me volví estable, y ellos pensaron que estaba curado, salvado supongo, hasta que llego el invierno.

Por un tiempo trataron de que la Iglesia hiciera algo para ayudarme, pero al final decidieron hacer algo ellos mismos, ambos están ahora en la cárcel, sirviendo penas de cadena perpetua. Ellos no se dieron cuenta de que yo era más difícil de matar que la mayoría de las personas. El rostro de Hinata tenía una pálida sombra verde y los nudillos de su mano contra el volante se había puesto blancos. "Hablemos de algo más. Lo siento" le dije, y realmente lo sentía. "Hablemos de coches, ¿qué te parece este?, aunque realmente no sé nada sobre coches, pero al menos puedo pretender que sí lo sé. Corre bien, suena como algo que alguien diría si supiera de lo que estuviera hablando ¿no crees?" Ella pensó en el tema, mirando al volante. "Realmente me gusta" dijo. "Es muy feo" le dije generosamente, "Pero parece que la nieve no le haría nada, y si le pegaras a un venado simplemente seguiría caminando", y Hinata agregó: "Además tiene un atractivo y grande asiento delantero, me refiero a qué yo simplemente puedo. . ."

Hinata se recostó a lo largo del asiento y hacía mí, descansando una de sus manos sobre mi pierna. Era definitivamente una insinuación, tan cerca que sentí el calor de su aliento en mis labios. Tan cerca que pude sentir que ella esperaba que me inclinara hacia ella también. En mi mente una imagen de Hinata en su patio trasero apareció, con su mano extendida, suplicándome que viniera a ella, pero no pude hacerlo en ese entonces, yo estaba en otro mundo, uno que me obligaba a mantener mi distancia. Ahora, no podía evitar pensar si aún vivía en ese mundo, regido por sus reglas. Mi piel humana simplemente se burlaba de mí, tentándome con riquezas que desaparecerían a la siguiente nevada. Me senté derecho y mire a otro lado antes de poder ver la decepción en su rostro. El silencio se hizo inmenso.

"Cuéntame lo que pasó después de que fuiste mordida", le dije, solo por decir algo. "¿Te enfermaste?" Hinata se acomodó de nuevo en su asiento y suspiró, me preguntaba cuántas veces ya la había decepcionado. "No lo sé, parece que fue hace tanto tiempo, supongo que tal vez si lo estuve, recuerdo tener gripa después de que pasó". Después de que fui mordido también tuve gripa, pero también me sentía exhausto, con escalofríos, una náusea que me quemaba mi garganta, huesos que dolían al cambiar de forma. Hinata encogió los hombros.

"Fue el mismo año en que me quede encerrada en el coche, fue uno o dos meses después del ataque, era primavera y hacía mucho calor. Mi papá me había llevado con él para hacer unos encargos, porqué supongo que aún era muy pequeña como para que me dejaran sola" Ella me miró para ver si aún estaba escuchando, claro que lo hacía. "Tenía gripa y estaba muy adormilada, así que de regreso a casa me quede dormida en el asiento trasero y lo siguiente que recuerdo es el despertar en el hospital. Supongo que papá llegó a casa y sacó las compras y se olvidó de mí, y me dejó encerrada en el coche. Dijeron que traté de salir, pero yo realmente no lo recuerdo, no recuerdo nada hasta que estaba en el hospital, donde la enferma me dijo que era el día más caluroso en la historia de Konoha.

El doctor le dijo a mi papá que el calor del coche me tuvo que haber matado, así que soy una chica milagro, ¿qué te parece la responsabilidad de mis padres?" Yo sacudí mi cabeza sin poderlo creer, hubo un breve silencio que me permitió observar la consternación en su expresión y me recordó cuanto lamentaba no haberla besado unos momentos atrás. Pensé en decirle. . . muéstrame a lo que te referías hace unos momentos, cuando me dijiste que te gustaba este asiento delantero, pero no pude imaginar a mi boca pronunciar esas palabras, así que yo solamente tomé su mano y recorrí su palma con mi dedo, haciendo figuras en ella y tratando de memorizar cada huella de sus dedos. Hinata hizo un pequeño sonido de apreciación, y cerró sus ojos mientras mis dedos trazaban círculos sobre su piel, de alguna manera esto era mejor que un beso.

Ambos dimos un salto cuando alguien golpeó la ventanilla de mi lado, el dueño del lote estaba de pie junto a mí, observándonos. Su voz fue ahogada a través del vidrio. "¿Encontraron lo que buscaban, Hinata se atravesó y abrió la ventanilla, le hablaba a él pero me miraba a mí, su mirada era intensa cuando ella dijo. . .

¡ABSOLUTAMENTE!

+.+.+.+

HINATA

Esa noche Naruto se quedó de nuevo en mi cama, dormido castamente en el extremo más alejado del colchón, pero de alguna manera, durante la noche nuestros cuerpos emigraron juntos. Me medio desperté temprano por la mañana, mucho antes del amanecer, la habitación estaba bañada por la luz pálida de la luna, y me encontré a mí misma presionada contra la espalda de Naruto, mis manos hechos bola junto a mi pecho como una momia. Yo apenas y podía ver la oscura curva de su hombro, y algo sobre esa forma, el gesto que parecía mostrar, me llenó de una terrible especie de cariño feroz. Su cuerpo estaba caliente y olía tan bien, como a lobo y árboles, y a hogar que enterré mi rostro en su hombro y cerré los ojos otra vez. El hizo un ruido suave y se dio la vuelta, colocando sus hombros en mí contra, presionándose más contra mí.

Justo antes de que me volviera a dormir, mi respiración se desaceleró, y tuve un breve y quemante pensamiento: no puedo vivir sin esto. Tiene que haber una cura.

El día siguiente fue inusualmente justo, demasiado bello como para ir a la escuela, pero yo no podía faltar un segundo día sin tener una muy buena excusa. No era como si me fuera atrasar demasiado, pero parecía que cuando tú nunca faltas a la escuela durante un cierto período de tiempo, las personas tienden a notarlo cuando lo haces. Temari ya había llamado dos veces y dejó un siniestro mensaje de voz diciendo que había elegido el día equivocado para faltar a clase, ¡Hinata Hyuga!

Tenten no había llamado desde nuestra discusión en la sala, así que pensé que eso significaba que aún no estábamos en buenos términos.

Naruto me llevó a la escuela manejando la camioneta bronco, mientras me apresuraba a termina algunas de mis tareas de Inglés que no había hecho el día anterior. Una vez que se había estacionado, abrí la puerta, dejando entrar una ráfaga de aire inusualmente cálido. Naruto volvió su rostro hacia la puerta abierta, con los ojos medio cerrados.

"Me encanta este clima. Me siento tan. . . yo".

Al verlo disfrutar del sol, el invierno parecía a un millón de millas de distancia, y yo no podía imaginarlo dejándome. Yo quería memorizar la línea torcida de su nariz para después soñar despierta con él. Por un momento, sentí una apuñalada irracional de culpa, de que mis sentimientos por Naruto estuvieran sustituyendo a los que tenía por mi lobo, hasta que recordé que ¡él era mi lobo!

Nuevamente, tuve la extraña sensación de que la tierra se movía debajo de mí solo por el hecho de su existencia, pero esta fue inmediatamente seguida por un alivio. Mi obsesión era ahora tan. . . fácil. Lo único que tenía que explicarles a mis amigos era de donde había venido mi nuevo novio.

"Supongo que ya me tengo que ir", le dije. No quiero hacerlo".

Los ojos de Naruto se abrieron aún más y él se centró en mí. "Voy a estar aquí cuando vuelvas, lo prometo.", y agregó, de manera muy formal, "¿Puedo usar tu coche? Me gustaría ver si Jiraiya aún sigue siendo humano, y si no lo es, al menos quiero saber si su casa tiene la calefacción encendida".

Yo asentí, pero una parte de mí deseaba que la calefacción estuviera apagada en la casa de Jiraiya. Yo quería a Naruto de vuelta en mi cama, donde podría evitar que desapareciera como el sueño que era él. Salí de la camioneta bronco con mi mochila en la espalda.

"No te ganes ninguna multa, Piloto de carreras"

Al pasar por delante del vehículo, Naruto bajó su ventanilla."¡Hey!"

"¿Qué?" respondí.

Tímidamente, él dijo, "Ven aquí Hinata." Sonreí a la forma en que dijo mi nombre y me acerque a la ventana, sonriendo aún más cuando me di cuenta de lo que él quería. Su cuidadoso beso no me lleno, tan pronto como se separó de mis labios él suspiró y se retiró hacia atrás. "Voy hacer que llegue tarde a la escuela."

Le sonreí. Yo estaba en la cima del mundo. "¿Estarás de vuelta para las tres de la tarde?"

"No me lo perdería."

Lo vi salir del estacionamiento, ya sentía la duración del día escolar extendiéndose delante de mí.

Un cuaderno golpeó mi brazo. "¿Quién era ese?"

Me volví y vi a Temari, traté de pensar en algo que fuera más fácil que la verdad. "¿Mi aventón a la escuela?"

Temari no me insistió en el tema, sobre todo porque su cerebro ya estaba en otra cosa. Me agarró del codo y empezó a dirigirme hacia la escuela.

Seguramente, tenía que haber algún tipo de recompensa eterna que me esperaba para justificar el asistir a la escuela en un día tan hermoso como este, con Naruto en mi coche. Temari movió mi brazo para llamar mi atención. "¡Hinata!. Pon atención. Había un lobo afuera de la escuela el día de ayer. En el estacionamiento. Todo el mundo lo vio cuando la escuela término".

"¿Qué?" Me di la vuelta y miré por encima de mi hombro hacia el estacionamiento, tratando de imaginar un lobo entre los coches. Los escasos pinos que bordeaban el terreno realmente no se parecían a los de la orilla del bosque, el lobo habría tenido que cruzar varias calles y patios para llegar al estacionamiento.

"¿Cómo era el lobo?"

Temari me lanzó una mirada extraña. "¿El lobo?"

Yo asentí.

"Como un lobo. Gris. "Temari vio mi mirada fulminante y encogió los hombros.

"No lo sé, Hinata, de color ¿gris azulado?, con arañazos en su hombro. Se veía desaliñado".

Así que fue Deidara. Tenía que serlo.

"Debío haber sido un caos total", le dije.

"¡Sí!, debiste haber estado aquí, chica lobo. Hablo en serio. Nadie resultó herido gracias a Dios, pero Tenten enloqueció completamente. Toda la escuela enloqueció. Sakura estaba totalmente histérica e hizo toda una escena."

Temari me apretó el brazo. "Así que, ¿por qué no respondiste el teléfono?"

Entramos a la escuela, las puertas se mantenían abiertas, dejando entrar el cálido aire.

"Mi batería se murió", respondí.

Temari hizo una mueca y habló más fuerte para ser escuchada entre la aglomeración de alumnos en los pasillos. "Entonces, ¿estás enferma? nunca pensé que viviría para ver el día en que faltaras a clases. Entre tu ausencia en clase y animales salvajes rondando el estacionamiento, pensé que el mundo estaba llegando a su fin. Estaba esperando por la lluvia de sangre".

"Creo que tuve una especie de virus de veinticuatro horas", le contesté.

"Ewwww, ¿debería no tocarte?" Pero en lugar de alejarse, Temari me golpeó el hombro dándome una sonrisa. Yo me reí y la empujé, y mientras lo hacía, vi a Sakura Haruno. Mi sonrisa se desvaneció. Estaba apoyada contra la pared cerca de uno de los bebederos, con los hombros caídos hacia delante. Al principio pensé que estaba mirando su teléfono celular, pero luego me di cuenta de que sus manos estaban vacías y ella sólo estaba mirando el suelo fijamente. Si ella no hubiera sido una princesa de hielo, yo hubiera pensado que estaba llorando. Me preguntaba si debería hablar con ella.

Como si leyera mis pensamientos, Sakura en ese momento levantó la mirada, y sus ojos que eran tan similares a los de Deidara se encontraron con los míos. Podía leer el reto en ellos: ¿Qué estás mirando, eh?

Aparté mi mirada rápidamente y seguí caminando con Temari, pero tuve esa incómoda sensación de que habían aún cosas por decirnos.

Continuara