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Y ahora un nuevo capítulo de mis historias en el Universo de "Emociones en el verano de Konoha", esta como ya comenté se lleva a cabo a continuación de "Afortunadamente los cumpleaños son una vez al año" y aunque se entienda bastante bien aunque no hayan leído esa es posible que sea mejor si la leen primero.

Como es evidente nada del universo de Naruto me pertenece ni gano dinero escribiendo estas locuras.

Además más importante que todo lo demás es que esta historia es Yaoi, o sea, trata el amor físico entre dos hombres y es de categoría M, o sea está dirigido a un público adulto, así que si alguien no es lo suficientemente viejo/a por favor no lea esta historia, hay muchas otras que pueden disfrutar.

En este capítulo cambié un poco el tono de la historia, ya no va a ser tan lime todos los capítulos, empezando por este, porque decidí que deseaba hacer una historia de verdad con énfasis en el inicio de la vida juntos en la misma casa por lo que ya el fin de la historia no va a ser justificar un lemon para la historia anterior, espero que me comprendan.

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Las parejas son de dos. (No es tan evidente como pareciera)

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Capítulo 3.

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Tercer intento.

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El reloj interno de Iruka lo despertó a la misma hora que lo hacía cualquier día, las seis de la mañana, sin embargo apenas abrió los ojos el maestro recordó que ese día era del que podía disponer para cambiar de domicilio y Kakashi, quien dormía a su lado parecía muy dispuesto a seguir haciéndolo por un rato más, así que el chunin pensó que dado que era muy temprano y de todos modos aún tenía tiempo para levantar a su novio para que fuera a hablar con Tsunade durante la mañana, podían aprovechar la rara oportunidad y quedarse durmiendo un ratito más y luego de desayunar enviarlo a hablar con la Hokage, evidentemente luego de hacer el amor como habían estado deseándolo, en todo caso ese día había amanecido lloviendo un poco y el sonido de la lluvia era muy arrullador.

Después de todo disponían de un día entero, iban a tener tiempo de sobra para hacer todas las cosas que tenían pendientes.

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(Toc, toc.)

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Iruka se sentó de un salto en la cama, lo que hizo que Kakashi medio abriera su ojo gris para luego de darse media vuelta hundiendo su nariz en su almohada medio musitar;

-No hagas caso, es Gai, si hacemos como que no estamos puede que se vaya.

El chunin sin embargo inconscientemente miró el reloj que estaba cerca de la ventana de la habitación para notar que eran pasadas las diez de la mañana.

(Toc, toc.)

¡No podía ser, se habían dormido!

El maestro se hizo tirado de su cama pasándole por encima a su novio quien tan solo cambió el lugar de su almohada poniéndola sobre su cabeza, evidenciando que a él la hora no le afectaba en lo más mínimo y que se disponía a seguir haciendo lo que había estado haciendo toda la noche.

O sea dormir.

Iruka tiró de las cobijas del jounin dejándolo sin ninguna;

-¡Levántate, le prometí a Shizune-chan que irías en la mañana a ver a Tsunade-sama y ya casi ni es de mañana, métete al baño que voy a atender a Gai y a preparar el desayuno!

Luego de decir eso se puso rápidamente el pantalón del uniforme y una camisa mientras se dirigía a la puerta gritando;

-¡Ya voy!

Efectivamente era Gai quien esperaba en la puerta, luciendo una gran sonrisa en el rostro.

Luego de intercambiar un saludo aclaró el motivo que lo tenía allí:

-Iruka-sensei, esta mañana me encontré con la adorable Shizune-chan y ella me comentó que nuestra amada Hokage tenía la necesidad de conversar con mi honorable rival, por lo que me ofrecí a venir a convocarlo, ella me dijo que anoche cuando fue a dejar el mensaje nuestro querido Kakashi se encontraba contigo acompañándote en el salón de misiones y que estaba segura que estarían juntos ahora y dado que pasé a la casa de él y no estaba allí imaginé que estaría ya aquí preparándose para iniciar la maravillosa experiencia de la vida juntos por lo que vine a ofrecerme a cooperar con la mudanza, también pasé por mi amada Anko porque conozco el gran aprecio que te profesa, sin embargo me dijo que era algo temprano y que necesitaba del sueño reparador por lo que me adelanté, pero estoy seguro que ella nos halagará con su presencia más tarde.

Iruka tragó en seco mientras que sentía donde los colores subían desde su cuello hasta sus orejas pasando por sus mejillas para quedarse allí, aparentemente Shizune era más talentosa para disimular cuando quería que lo que le hubiera reconocido y sí se había dado cuenta de que Kakashi había estado debajo del escritorio la noche anterior, aunque no hubiera contado con que Gai la delatara involuntariamente.

Bueno, pensó nuestro optimista maestro, talvez la kunoichi había creído que Kakashi lo que había estado haciendo allí era dormir en lo que lo esperaba mientras cerrara el salón.

Iruka estaba seguro que si continuaba repitiéndose eso llegaría a creérselo y si no hablaba del tema con la kunoichi esta llegaría a olvidarlo.

¡Si, como no!

En cuanto a Anko no le quedaba la menor duda de que no debía de haber respondido tan amablemente como Gai quería hacer parecer cuando pasó por ella antes de mediodía, igual que estaba seguro de que sí se aparecería para ayudar con la mudanza en la tarde.

Eso quería decir que de nuevo su momento de intimidad con Kakashi tendría que esperar a la noche cuando se deshicieran de la no solicitada ayuda, pero no podía culpar a nadie más que a sí mismo por haberse quedado dormido, así que luego de invitar a Gai a desayunar con ellos se dirigió de nuevo a la habitación para hacer un segundo llamado a su novio, el cual como se había imaginado aún sin cobijas seguía durmiendo en posición fetal en la cama.

Iruka a pesar de lo tierno que pudiera haberle parecido esa escena en otra ocasión sabía que en ese momento las circunstancias demandaban medidas drásticas, por lo que tomando al copy-nin de un pie tiró de él hasta sacarlo de su lecho, cosa que exigió algo de esfuerzo pues apenas el hombre sintió que halaban de él se aferró al respaldar de la cama.

Era una batalla en la que el famoso ninja de los mil jutsus no tenía ninguna posibilidad de éxito.

Algunos minutos más tarde un copy-nin algo enfurruñado pero ya bañado y listo, se unió a los otros dos hombres para luego de engullir su desayuno dirigirse a terminar de dar su informe a la Hokage dejando a los otros dos shinobi terminando de empacar.

El copy-nin estaba de regreso cuando ya era medio día y dado que habían perdido toda la mañana iniciaron la mudanza de una vez.

No era mucho lo que había que trasladar, la mayor parte de los muebles venían con el apartamento por lo que se quedarían allí una vez que Iruka se marchara.

Además durante su relativamente corta vida el maestro había visto la destrucción parcial de la aldea y de su vivienda varias veces, ya fuera por guerras en las que hubiesen estado involucrados o ataques no relacionados con nada conocido como el del kyubi, y cada una de esas veces había perdido gran parte de sus cosas por lo que había aprendido a vivir de manera muy sencilla y sin aferrarse a cosas materiales.

Aún así conservaba algunos tesoros personales que le seguían adonde quiera que se mudara;

La única fotografía que le quedaba de su destruida familia en la que su madre sonreía con él en brazos estando aún pequeño, mientras su padre con una expresión de orgullo pasaba un brazo rodeándolos a ambos.

La manta que recordaba la familia llevaba para sentarse en el parque los días que iban de picnic, junto con parte de la sencilla e increíblemente resistente vajilla que su madre había heredado de su abuela.

Las placas de identificación de ambos que le fueron entregadas cuando fue a reconocer los cuerpos…

También había algunos objetos más recientes que asimismo eran de valor para él, fotografías de sus alumnos, algunos libros a los que tenía aprecio, la lista de apuestas de cuando se confabuló con Kakashi y que no tenía idea que había conservado hasta tiempo después de que habían iniciado su relación verdadera, cuando limpiando se la había encontrado oculta entre la pelusa de debajo de su cama.

Era evidente que aunque el maestro era bastante pulcro, para ser un hombre que vivía solo, no padecía de un desorden obsesivo-compulsivo como podía corroborarse con la limpieza de su vivienda.

Pero volviendo a los acontecimientos de esta historia, nuestros hacendosos shinobi se echaron al hombro las cajas con los recuerdos, libros, ropa, utensilios de cocina, que especialmente Kakashi no quería que quedaran olvidados porque parte de esas cosas él antes de conocer a Iruka ni siquiera sabía que existían y había aprendido a apreciarlas porque en manos de alguien que supiera utilizarlos eran increíblemente útiles, ejemplos sublimes de ello la crepera y la olla de cocimiento lento, además de la colección de especias del chunin y toda la comida que no podían dejar en el apartamento para que se dañara y desperdiciara, la cual era mucha pues el chunin desde que había empezado a tener un comensal extra diariamente había duplicado la lista de sus alimentos, y por último aunque no por eso menos importante, sus instrumentos de trabajo, ya fuera como shinobi; kunai, explosivos, venenos y otras cosas básicas para un ninja, y las cosas necesarias para su trabajo en la Academia; cuadernos, planes de trabajo, material didáctico y sobre todo los lapiceros de colores con los que el maestro corregía los trabajos de sus alumnos y con los que tenía una insuperable puntería, echo que el copy-nin podía atestiguar luego de haber servido de blanco para dichos suplementos de oficina en más de una ocasión por razones que uno insistía habían sido injustificadas, cosa que el otro negaba y que ni siquiera estaba dispuesto a abrir a debate.

Pero bien, luego de unos cuantos viajes de ida y venida entre el apartamento y la casa terminaron de cambiar las cosas de lugar, incluyendo el nuevo sillón que luego de algún tiempo y uso por parte de invitados que habían logrado suavizarlo, conquistó un lugar en los corazones de sus usuarios e inclusive fue coprotagonista junto con sus dueños de algún festejo privado memorable.

Aunque nunca fuera capaz de robarle el puesto de mueble más amado a su predecesor que se le había adelantado por meses en el nuevo domicilio.

Y fue precisamente el nuevo sillón la última cosa en salir del apartamento siendo cargado por Gai y Kakashi mientras que Iruka tomaba las llaves y las iba a entregar al administrador del edificio para que se las diera a su vez a quien fuera a habitarlo a continuación.

El chunin en otras ocasiones y por distintas circunstancias se había visto en la necesidad de cambiar de vivienda, sin embargo esa era la primera vez que ese cambio le provocaba sentimientos de alegría y optimismo por el futuro, porque no significaba que el lugar anterior hubiera sido destruido junto con parte de la gente a la que había conocido o amado ni tampoco que solo iba a compartir un lugar, sino que iniciaba una nueva etapa compartiendo la vida, con todo lo bueno y malo.

Si, el maestro también podía ser objetivo y sabía por experiencia que Kakashi no siempre era una persona fácil de entender y que él mismo a veces no era una persona fácil de complacer, y ambos tenían muchísimo tiempo de vivir solos lo cual no haría más fácil adaptarse a los gustos y costumbres de otra persona, sin embargo estaba seguro de que el sentimiento que compartían era real y que nunca era más feliz que cuando estaba con el jounin.

Aún en los momento en que estuviera deseando matarlo.

Así es el amor.

Fue necesario realizar varios viajes a pesar de las pocas pertenencias del chunin y dado que la casa de Kakashi quedaba casi al otro lado de la aldea la mudanza les tomó hasta el inicio de la noche, momento en el cual se dignó aparecer Anko.

La chica se veía fresca como una lechuga, lo cual no era raro para alguien que tenía poco rato de haberse levantado de su sueño reparador.

Mientras que los dos jounin se dedicaban a mover los muebles de la sala para reacomodar todo y hacer espacio para el nuevo sillón la kunoichi decidió acompañar y ayudar a su amigo en la cocina mientras que este le encontraba lugar a todos sus trastos y guardaba la comida en el lugar más adecuado para que no fuera a descomponerse, eso mientras que a la misma vez empezaba a preparar algo para que todos comieran y de esa manera agradecer la ayuda.

La mujer decidió que era un buen momento para buscar algo de conversación con la cual entretenerse;

-Y bien, Iruka-kun, ¿Cómo te terminó de ir en la celebración de tu cumpleaños, ya le agradeciste a Kakashi-kun su regalo?

Iruka estaba muy al tanto de por donde quería llevar su amiga esa conversación, y decidió que después de todo era su mejor amiga y si no podía ser sincero con ella cuando necesitaba un favor no se le ocurría con quién podría serlo y empezaba a ser muy difícil soportar su frustración, pero aún así el pudor del chunin no le permitía decir las cosas que quería decir de manera demasiado directa;

-Si, claro, me tomó por sorpresa que me pidiera que viviéramos juntos, pero he de serte sincero y es algo que a mí ya me había pasado por la cabeza, pero como mi apartamento es, era, tan pequeño no era lógico que se lo pidiera yo y mira, la verdad es que desde la fiesta no hemos podido tener un rato para nosotros y me preguntaba si podrías llevarte a Gai-sensei temprano, ya he visto como a él se le puede ocurrir de repente tener una competencia con Kakashi que le lleve todo lo que resta del día y me gustaría estar a solas con él hoy.

Por supuesto al decir eso el chunin cambió de color.

Y por supuesto la kunoichi al oír eso sonrió tanto que parecía que la cara se le iba a partir en dos.

-¡Iruka-kun!

La kunoichi se acercó al maestro y le metió un codazo en las costillas mientras decía provocando que el rubor del chunin se intensificara;

-¡Tienes ganitas de de una revolcadita!

Luego fingió que se secaba una imaginaria lágrima;

-¡Me siento tan orgullosa, mi bebé ya es todo un hombre!

Iruka no se sentía para nada contento con la kunoichi en ese momento por lo que le dijo de no muy buena manera;

-¿Bueno, me vas a ayudar o no?

Cualquier persona en la Aldea Oculta entre las Hojas sabía que cuando el maestro usaba ese tono era mejor ponerse serio;

-Oh vamos Iruka-kun, sabes que yo siempre te voy a ayudar en lo que pueda y más si es este tipo de cosas, pero recuerda que me vas a deber una y por eso por lo menos me tienes que contar lo que vas a hacer, es más, tienes que usar la pijama de seda que te traje para tu cumpleaños, ¿si?

El chunin se cruzó de brazos;

-Me pongo tu pijama pero no creas que te voy a contar nada.

Iruka no se veía feliz, la verdad es que tanta espera casi había agotado la dulzura del carácter con la que contaba.

A su vez Anko sabía cuando debía darse por vencida;

-Está bien, la verdad es que me imaginaba que no me ibas a contar nada, pero la esperanza es lo último que se pierde y tenía que intentarlo…

Concluida esa conversación Iruka con la ayuda de la kunoichi terminó de preparar lo que estaba haciendo de comida.

Estaba ya bien entrada la noche cuando terminaron de comer, mientras empezaba a recoger los platos el maestro le envió una mirada recordatoria a la mujer que entendiendo perfectamente lo que esa miraba estaba diciéndole tomó del brazo de Gai y le dijo que había quedado de visitar a Kurenai para unos tragos en la noche y que su amiga lo había invitado también por lo que si no querían llegar tarde deberían irse pues todavía necesitaba pasar a su apartamento para terminar de arreglarse.

Gai no pareció tener ningún problema con eso y se levantó de la mesa acompañando a la kunoichi mientras se despedían;

-Fue un honor acompañar a mi honorable rival y al distinguido Iruka-sensei en el inicio de su vida en pareja y espero que este comienzo les deje recuerdos memorables por lo que honraré mi promesa de posponer la competencia a favor del amor.

Dicho eso mostró una gran sonrisa mientras que extendía los brazos mostrándole los pulgares a Kakashi quien tan solo se cubrió el ojo visible con una de sus manos;

-Si, muy discreto, tan solo vete Gai.

Evidentemente el copy-nin había tenido una conversación con Gai como la que Iruka había tenido con Anko.

Luego de eso nuestros dos sensei por fin quedaron solos de nuevo, Iruka con la ayuda de Kakashi terminó de recoger los platos de la mesa y luego de llevarlos a la cocina se puso a lavarlos, no pasó mucho tiempo antes de que el jounin se pusiera detrás del maestro abrazando su cintura y empezara a besarle el cuello mientras susurraba roncamente en su oído;

-Sabes, deberías dejar eso para después…

Luego, tomándolo de la mano mojada y llena de jabón del chunin empezó a guiarlo hacia la habitación.

Llegaron a la puerta cerrada con las mejillas sonrosadas y los corazones palpitando desenfrenadamente y al entrar y encender la luz de la habitación que había estado a oscuras se llevaron de nuevo una sorpresa.

Todos los ninken estaban allí.

Los animales que habían estado acostados se pusieron de pie moviendo alegremente las colas para decir todos al unísono;

-¡Bienvenido a la manada Iruka-sensei!

Los dos hombres estaban con la boca abierta sin embargo el chunin tuvo el buen tino de responder al saludo;

-Eh, muchas gracias chicos.

Pakun decidió hablar en nombre del resto del grupo;

-Como muestra de nuestro aprecio decidimos acompañarte hoy en el primer día que vas a dormir en nuestro territorio para que veas que de verdad te consideramos como uno de nosotros.

Kakashi estaba seguro que esa ceremonia podía esperar hasta el día siguiente;

-Bueno muchachos, verán…

Iruka en ese momento apretó la mano del copy-nin para advertirle que era mejor que se quedara callado mientras que lo interrumpía;

-¡Muchas gracias! De verdad me siento honrado y dado que la cama es tan grande que les parece si la compartimos todos hoy.

El maestro se había enterado que en algún momento la manada no había estado muy segura de su sinceridad en cuanto a sus sentimientos por Kakashi y dado que parecía que habían decidido olvidar las dudas iniciales no podía poner en riesgo justo en el primer día su relación con ellos, pues eso podría a su vez afectar su relación con Kakashi y además el chunin deseaba ardientemente ser aceptado por la familia canina de su novio.

Y de esa manera esa noche los diez se acomodaron como pudieron y de manera muy incómoda pero feliz en la cama king size de Kakashi, que de repente se volvió pequeña, iniciándose una nueva y mejor etapa en la vida de esa inusual familia.

El jounin por su parte se hizo una nota mental para hablar al día siguiente con el maestro acerca de los límites que había que poner a los ninken para que no hicieran de eso una costumbre.

Y por supuesto de nuevo nuestros dos sensei se quedaron con las ganas.

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Y este fue el capítulo siguiente, como siempre muchas gracias a la gente que me dejó comentarios, espero que las respuestas les hayan llegado.

También me disculpo por haber cambiado el tono de la historia para hacerla más de familia que solo PWP, la verdad es que así es como está saliendo y como me siento mejor con ella.

Por favor déjenme saber de nuevo que opinan de este capítulo o de la historia en general, me alegra y me motiva saber de ustedes.

Besitos, XimeB.

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