Recibí 4 reviews en total (dos de rinoaangelo b) Estoy muy contenta! Muchas gracias!!

OMG! 2171 palabras O-O... Ah, bueno, tampoco es para tanto, he leído más largos, jeje... ahora van a venir más personajes (gracias al Cielo!). Que lo disfruten!

-¡Hey, chicas!- dijo Selphie a Rinoa y Quistis que conversaban, sentadas en una banca del Patio del Jardín.

-¡Hola, Selph!- saludó Rinoa, a la vez que le sonreía alegremente.

-Buenos días. Pereces más feliz que de costumbre, Selphie ¿pasó algo?- preguntó Quistis, tratando de mantener una cara seria de instructora, pero sin dejar contener una sonrisita curiosa.

-¡Oye, es verdad¡Cuéntanos, vamos!- insistió Rinoa levantándose de un salto y uniéndose al juego entre risas. Selphie soltó una risita también, y moviendo su mano frente a su rostro, como espantando una idea, respondió.

-¡Qué va! Yo siempre estoy alegre, lo saben. Por cierto¿quieren venir a mi cuarto esta noche¡Haremos un "pijama PA-THAY"!- exclamó, alzando un puño al cielo y dando un salto por la emoción.

-¡Claro! Le avisaré a Squall y reservaré algo de comer en la cafetería- dijo Rin, palmoteando igualmente emocionada.

-Además, así podremos sacarte tu secreto a almohadazos- agregó Quisty con una sonrisa mientras abrazaba a Selphie. –No quieras distraernos con eso- agregó con una risita.

-¡Inténtalo!- respondió ésta sacando la lengua y guiñando el ojo. Luego agregó, inocentemente –Pero¿qué secreto, Quisty?-

-Vamos, tú sabes que sí hay un secreto. ¡Selph! Somos tus amigas, no puedes ocultárnoslo…- dijo Rinoa, llevando sus manos a su pecho en un gesto de dolor dramatizado.

-Ayer volviste tarde a tu habitación… -informó Quistis haciendo un sobreactuado gesto de picardía, seguido de otra risita, mientras la liberaba del abrazo.

-Hey, Selph¿con quién saliste? –Le brillaron los ojos por un momento y sonrió ampliamente- ¿con Irvine?-

-No, qué va- respondió la pequeña morena, poniendo un mechón de cabello tras su oreja, mirando a su amiga a los ojos.

-¿Quizás con ése chico de la Cafetería¿Con el pelirrojo de la Biblioteca¿El de ojos grises que es el ayudante de la Doctora Kadowaki?- todos los nombres recibieron igual negativa por parte de la chica de ojos verdes.

-¿Quizás fue Seifer? –preguntó Quistis entre risas. Todas se miraron y, luego, tras un momento de silencio, estallaron a carcajadas.

-Para nada, no pegamos ni con cola –respondió Selphie, secándose una lágrima, mientras recordaba que la noche anterior había dicho que era un buen chico.

-¡Ya sé! –Exclamó Rinoa, apretando el puño con determinación –O bien me estás robando a Squall –haciendo una cómica cara amenazadora – O tu chico es…- escondió tras su mano una risita emocionada -¡Zell! –su exclamación se escuchó por todo el patio, pero estaba bastante vacío y quienes estaban, se ocupaban de sus propios asuntos.

Sin embargo, Zell estaba saliendo al patio, masticando su último hot dog, cuando escuchó su nombre dicho por una voz conocida. Miró alrededor y vio a sus tres amigas, así que trotó contento hacia ellas.

Cuando llegó, se con encontró con Quistis, de pie, abrazando a la pequeña de mirada esmeralda y felicitándola efusivamente por alguna razón; y a Rinoa extremadamente eufórica, saltando frente a ellas, palmoteando, y diciendo una y otra vez "boda en Balamb" y "¡lo sabía, estoy tan feliz por ti!". Selphie estaba ruborizada, forcejeando y tratando de liberarse de los fuertes y, a la vez, delicados brazos de la hermosa instructora. Decía algo así como que habían entendido todo mal, negando infantilmente con la cabeza, haciendo que su cabello se moviera graciosamente. Eso la hacía ver muy cómica y adorable a los ojos de Zell, quien saludó alegremente a las chicas reunidas:

-¿Qué tal?- mientras caminaba hacia ellas, tratando de entender la extraña escena, pero algo lo sorprendió…

-Zelly, diles que no fue una cita lo de ayer –dijo Selphie tomándolo de la chaqueta suavemente y mirándolo directamente a sus tiernos ojos color cielo, a la vez que se liberaba del abrazo de Quistis.

-Ojala lo hubiera sido. Es verdad, no fue una cita- respondió encogiéndose de hombros, tratando de verse indiferente. -¿De qué hablan, mujeres?- dijo alzando la cabeza y con un actuado acento prepotente.

Selphie seguía sujeta a su ropa y tironeó de ella como una niña al decir: -Creen que salgo con alguien… ¡Con… contigo, Zell!- la muchacha se ruborizó intensamente y miró hacia sus botas, al decir esto último. Zell también notó su rostro muy cálido. Él también se había sonrojado.

-Haz un chiste y vete de ahí. Se darán cuenta… Somos sólo amigos… ¿Verdad?- su voz tembló leve e inconcientemente al final. Selphie levantó la mirada y abrió la boca para decir algo, pero el joven no se dejó interrumpir –Además… ¡Hey¿Tan malo sería salir conmigo?- preguntó en broma, pero algo lo golpeó en el hombro con fuerza. Giró su cabeza, frunciendo el entrecejo. Seifer. Su enojo se acentuó con sólo verlo y empeoró cuando el rubio alto habló:

-Claro que sería un fastidio salir con un gallina como tú, ga-lli-na.-

-¿Qué dia…¡Maldito perro faldero, no me digas así!- el joven no notó que su amiga seguía agarrada de él, y la golpeó sin querer en su arrebato. No muy fuerte, pero se sintió culpable. –Rayos, soy un idiota. Lo siento, Selph ¿te hice daño?- le preguntó, entre avergonzado y arrepentido. Ante la negativa de la morena, que le dedicó una sonrisa de "no te preocupes", giró hacia el antiguo Caballero de la Bruja, muy enfadado- ¡Mira lo que me haces hacer¡Eres un imbécil, Seifer!- exclamó dando un fuerte pisotón con su pierna derecha y apretando los puños, listo para pelear.

El rubio alto, tras comprobar disimuladamente con la vista que la niña estuviera realmente bien, rió a carcajadas y dijo, con su habitual tonada orgullosa -¿Yo? Tú eres el que la golpeó, yo solamente di mi opinión. Además, te aconsejo que tengas una mente más rápida, como la mía. Bueno, no llegarás nunca a mi nivel, claro está, pero es normal: las gallinas no son muy listas que digamos, ga-lli-na- remarcó cada sílaba y se echó a reír nuevamente.

-Mi mente no es algo que te importe, imbécil¿qué quieres?- contestó secamente, tratando de contener su enojo.

-Vengo a buscar a tu novia, gallina- respondió Seifer sonriendo altivamente, esperando que el rubiecillo explotara nuevamente.

-¿De qué hablas? Sabes muy bien que yo no tengo novia ¿hablará de…?- respondió Zell en un tono entre enojado y frustrado. Él había escuchado rumores de que la chica que lo había rechazado, la bibliotecaria con trenzas cuyo nombre no quería ni recordar, estaba enamorada de Seifer.

-¡Uf¡Qué lento! Hablo de esta chica, la que salta por todos lados y tiene exceso de hormonas- dijo tomando por el brazo a Selphie, como si fuera una muñeca de trapo –Así que no es tu novia ¡Ja¡Pobre solitaria gallina!- Seifer fingió un dramático sollozo.

Luego mostró una sonrisa socarrona: Zell estaba a punto de estallar, tenía la cara completamente roja, dientes y puños apretados, reflejando una ira incontenible. Seifer estaba listo para tirar el primer golpe… pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un golpe en su propio brazo. Apenas le dolió, pues tenía brazos muy fuertes, pero lo tomó por sorpresa. Se giró y vio a Selphie que lo miraba con cara de enojo, un perfil muy cómico en su rostro de niña, mientras luchaba por liberar su delgado brazo de la diestra del guerrero de sable-pistola.

-¡Seifer¿Quién tiene exceso de hormonas, eh? …Además¡no quiero que digas eso de Zell¡Él no está solo!- sus expresivos ojos estaban brillosos, reteniendo unas lágrimas.

-…Selphie… ¿Qué querrá decir? Ella…Selph... ella está conmigo…- el niño rubio sonrió ligeramente.

Estaba muy contento, pero no podía hacerlo notar frente a Seifer. Sin embargo, a la vez estaba enojado por su provocación, pero más aún porque se había tomado la libertad de tomar a su Selphie como si fuera cualquier cosa. Apretaba los puños, tratando de no molerlo a golpes.

-¡Hm! Como sea- Seifer evitó la mirada de todos y soltó el delgado brazo que sostenía. Luego miró hacia el frente, altivamente, y agregó- ¿Tan poco orgullo tienes, Dincht, que permites que te defienda una niña?- Zell relajó sus brazos y miró al suelo.

-Lamento decirlo, pero tienes razón- estas últimas palabras se escaparon de sus labios. Cuando se dio cuenta agregó, intentando mostrarse entero ante la situación –Lo siento, Selph, te hice tener que lidiar con el maldito imbécil y perro faldero de la Bruja, que todos conocemos. Lamento que hayas ensuciado tu mano al golpearlo- sus palabras se dirigían, obviamente, más a Seifer que a su amiga.

El joven alto sólo seguía sonriendo, había logrado su objetivo del día. Ahora tenía que responder, Dincht era fácil de hacer enojar pero, al contrario de la creencia popular, no era tan idiota como todos creían, sólo… despistado.

-¡Ja! Eres patético, gallina- Zell apretó los puños y abrió la boca para seguir con la discusión pero fue interrumpido.

-Ya es suficiente- dijo Quistis, apartándolos con sus brazos, dándole un aire de autoridad –Puedo dejar que discutan un poco, pero no puedo permitir que terminen liándose a golpes- ambos jóvenes bufaron.

-Además… Seifer¿me buscabas?- preguntó Selphie, tratando de cambiar de tema y evitar la confrontación.

-Sí, ven conmigo un momento- respondió Seifer, se retiró unos pasos mientras la extrañada jovencita lo seguía unos metros más atrás. Luego, él se volteó mirando a Zell y le dedicó una sonrisa burlona y altanera, sobre su hombro. Selphie se giró unos segundos después y les dedicó a sus amigos un gesto más tranquilizador para todos, excepto Zell, que no se había relajado en absoluto.

Él se había enojado mucho, pero no podía mostrar su indignación delante de sus amigas. Además, sabía que Seifer no planeaba nada bueno; seguramente se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Selphie y quería buscar la forma de lastimarlo a través de ella. Se sentía cada vez más frustrado y furioso, pero se limitó a quedarse callado frente a Rinoa y Quistis, con el ceño fruncido, la mirada baja y los puños apretados. La joven bruja fue la primera en romper el silencio:

-Zell, relájate, ya se fue…- dijo delicadamente, apoyando su mano en el hombro de él. El luchador de artes marciales seguía callado y sumido en sus pensamientos, igual que antes, sólo levantó y relajó su mirada.

-Además, Selphie… ella sabe defenderse bien…- agregó calmadamente la instructora.

-Di algo… ellas también sospechan… ¿Quién dice… que estoy preocupado por ella?- preguntó retóricamente. Suspiró ante las miradas sorprendidas de las dos jóvenes –Seifer me tiene harto. Siempre es igual. Y eso seguirá así porque te refugias en tu "odio" hacia él para no enfrentártele. ¿No crecerás nunca? El título de "gallina" es perfecto, no entiendo por qué te quejas- tragó saliva y puso una cara seria, pero no pudo mirar a los ojos a ninguna de sus oyentes.

-Hm, como quieras… Dincht –dijo Quistis cruzada de brazos y demostrando que ella sabía más de lo que aparentaba. El artista marcial lo notó y mordió levemente su labio inferior. Luego, la joven educadora suspiró y agregó –Tengo que terminar de corregir unos informes. Nos vemos, Zell. Hasta la noche, Rinoa.

Se retiró y dejo que la flamante prometida del Comandante se hiciera cargo de él. Sabía que el joven con mirada de niño tenía debilidad por todo aquello que se relacionara con su querido amigo, Squall.

-Zell… no sé que decirte. Solo te recordaré que cuentas conmigo y, sin dudas, con Squall, así que si necesitas hablar de algo… estamos contigo- dijo seriamente su amiga.

-Gracias, Rin – respondió simplemente el joven, dedicándole una ligera, y algo triste, sonrisa. Él no podía hablar de todo con ella, por un sencillo hecho: ella no era ni Selphie, ni Squall. Sin embargo, la quería y apreciaba su gesto.

-¡Bueno! Ahora debo irme. Tengo que informarle a Squall que haremos una pijamada en la habitación de Selphie y tengo que reservar la comida ¡Nos vemos luego!- así se despidió la animada chica, mientras se alejaba, dirigiéndose a la salida del Patio.

El rubio, una vez solo, se sentó en la banca que habían abandonado sus amigas, brindándole una mirada desolada al cielo, con su ojos infantiles de un igual azul-celeste que su objetivo, y su nuca apoyada en la cima del respaldo de su asiento.

-Pijamada... Hoy… no podré hablar con ella- cerró los ojos y suspiró tristemente, con la mirada fija en la nada.

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Me gusta Seifer, soy una 'Selfer fan' también! Pronto podría escribir un fanfic Selfer, tengo uno (o eran tres?), pero está(n?) a medio escribir… podría ir subiendo algo, jeje… No se preocupen, Seifer no es tan malo en mi fanfic, ni tampoco Irvine. Me pregunto por qué a veces lo pintan como un sádico o un… ehh… mala persona, en los fics de Selphie y otro chico? No es de mis personajes favoritos, pero no me gustaría pintarlo como un descarado, asesino, borracho o algo así… ( en fin, me fui por las ramas… el próximo capítulo viene pronto!