Juego de gemelos.
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Sumary: Como gemelos eran tan intensos que siempre interpretaban a la perfección el papel del otro; más sin embargo, con el paso de los años olvidaron como jugar el juego más peligroso de todos; el ser ellos mismo.
Disclaimer: los personajes de Hetalia no me pertenecen sino a Himaruya Hidekaz, yo solo los tomo prestados para pasar el rato.
Advertencias: AU, Nyotalia!, malas palabras (auspiciadas por nuestra buena Nyo! ), tríos amorosos(?)
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Chapter 3 - Funkytown
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Recordar los momentos durante la universidad era intenso; tan intenso que inclusive por la risa se veía tentada a tirarle el café en la cara a Ophelia.
― ¿de verdad nunca se dieron cuenta que te fuiste de Italia?
― Que va... papá no se da cuenta ni de quién es Feliciano y quien no, ¿Cómo se daría cuenta de aquella jerga continental?
Por petición de Francine, tomaron el ferry hacia Megalochori; no quedaba muy lejos, apenas unas cuantas horas en el mar y llegarían a Agkistri; Feliciano, Ludwig y Kiku con lo tan bien que habían congeniado se encontraban ya cerca de la proa charlando junto a Francine y Roma; ya que a la punta de la misma proa aferrado al acrostolio, Gilbert arremetía el desayuno del avión, la cena y por lo que parecía, la comida anterior. Estaba más azul que un camarón; y Toño estaba en las mismas, si no es que peor.
Como era la costumbre en Ophelia, ambas mujeres compartían al otro lado del barco con un tanto de privacidad un poco de café que la griega se cargaba siempre en un termo. Estaban haciendo memoria y recuento de los años donde no se vieron. Comenzando irónicamente por aquellos días en la universidad en la bella Ciudad de Roma.
Fueron de departamentos diferentes durante los estudios, pero eso ni implico obstáculo para llevarse de maravilla.
Ophelia era de esas locas que la despistaban con torpeza, mientras que Lovina era de las locas con complejos homicidas y rudos que no despistaban el mal humor ni lo medio macho. Ambas se reían de las tonterías que hacían; como aquella vez en la que terminaron completamente ebrias y fuera de la península; fue la primera vez que Lovina conoció Grecia, habían terminado en sabrá Dios donde, pero no hubo problema ya que era la lengua natal de Ofe, como le decía de cariño; se habían divertido y pasado de maravilla de jerga en jerga como un par de turistas quisquillosas, a pesar de que ese viaje improvisado le costara había perdido un parcial a ambas.
Pronto, mientras se enrollaban con cualquier fulano habían salido a conciertos en Venecia, inclusive habían pisado suelo francés (suelos y camas; muchas de estas últimas) y la mayoría de las veces sin saber a ciencia cierta cómo llegaron hasta allá; pero lo importante es que lo habían hecho juntas (y vaya que de manera bastante literal ya que una vez incluso formaron un parte de un trío; experiencia que prometieron se llevarían a la tumba)
― Tu papá no puede ser tan despistado Lovi; mira que desaparecer casi tres semanas...
― créeme Ofe, si ve a Feliciano dos veces creerá que nos ha visto a ambos
Feliciano, se había marchado a Venecia para estudiar. Por lo que en esas épocas Lovina se había dado un desatrampe libertino de su gemelo. De Rómulo, de su familia... y de los fantasmas de Laura; todo a base de alcohol, sexo y alguna vez drogas, no estaba muy segura.
No fue una época muy saludable y ambas lo sabían, tanto así como estaban seguras de ya no querer aguantar la situación de solo observar a las chicas malas divirtiéndose y conquistando el mundo, mientras que ellas, ellas eran unas simples chicas tristes.
Una triste por ser invisible hasta en el propio ceno familiar; y la otra triste por no ser capaz de darle más apoyo que el de estar a su lado embriagándose e intercambiando conquistas. A pesar de sus locuras y libertina vida se apoyaban, tanto en las malas como en las pésimas. Y en cuanto en las buenas... fue ahí que con un acuerdo mutuo, el par decidió de que en las buenas serian egoístas, tanto que sería decisión de cada una si querían compartir esa felicidad. Lovina no tenía muchos momentos buenos por ese pesimista y mal humor que se cargaba, pero de esos pocos, algunos los compartió con Ophelia, como su graduación, su primer automóvil, el primer proyecto en el que trabajo como profesionista, incluso su primer salario; mientras que Ophelia, esta era la primera vez que compartía un momento bueno en su vida con ella.
La primera vez desde que se conocen.
Y será precisamente uno de los más importantes.
Justamente, el día de su boda.
― El tal palo descuidado... tal astilla
― No, perdona pero no, de tal palo descuidado, tal marica y una increíblemente sensual mujer
― ¡ja!, no sabía que tu hermano era una mujer tan sensual
Lovina al fin escupió el café como manguera debido a la risotada. Tosiendo mientras intentaba recuperarse simplemente intentaba blasfemar contra la griega, quien con esa sonrisa perezosa le mostraba los perlados dientes.
― Y bueno coff coff ...dime, ¿Dónde conociste al chinito?
― Es japonés Lovi; veras… Kiku fue un compañero de trabajo...nos conocimos ahí y pues... simplemente sucedió.
― ¿así de simple? vale, que te creía más romántica
― fue romántico Lovina, me di cuenta que era el hombre ideal; que lo amaba el día menos esperado...veras, estaba yo en la ducha sin darme cuenta mientras charlaba con él, y cuando salí me lo encontré sentado en la taza haciendo sus necesidades... dime Lovi, ¿Acaso no es amor cuando comienzas a compartir el baño? ¿No lo es acasos?
La Vargas mando a volar la tapa del termo mientras se aferraba de lo primero que podía para no irse de espaldas por la risa, claro que el intento fue en vano cuando comenzó a rodar y revolcarse olvidándose al demonio el increíblemente fashionista jersey blanco. Ophelia, con esa escena vivida en la memoria se tomo el resto de café para después partirse a carcajadas junto a la italiana. Así era su amistad, una amistad basada en conversaciones absurdas y grotescas arregladas con detalles y comportamientos palurdos. Cimentada claro está, en apoyo y a pesar de las malas palabras e insultos; amor. Su rara, enfermiza y ridícula manera de brindarse amor.
― ¿sabes algo Lovina? fue así que me di cuenta que era el ideal para mi, sin embargo, sus puntos de vista tan parecidos a los míos, esas platicas interesantes que duraban horas, esa manera que tiene de comprenderme y adaptarse al pésimo humor que nos cargamos, la forma en la que me hizo adaptarme a él y a sus maneras al mismo tiempo... creo, esa fue la verdadera razón por la cual lo amo; es inteligente, y el sexo es bueno...
― Qué asco, no me hables de eso Ofe, ¡puaj!
―...pero pudo más la manera de enseñarme a adaptarme a alguien mas...
Sentadas nuevamente, sintiendo el vaivén de las olas en el casco de la embarcación junto a la salada y fresca brisa de la mañana primaveral, ambas chicas se miraron. Con las manos calientes y sudorosas, Ophela tomo con lentitud las de Lovina.
―...me enseño eso, así como tú. Lovina, nuestro primer beso fue en la navidad...sabia dulce por el chocolate que comió, amargo por el humo; pero lo frió del ambiente se tiño de un sepia, algo antiguo; algo cálido .. como quisiera que lo superas Lovina, lo que es un beso de amor, no solo un beso por besar. Me enseñaste a hacer lo mismo, pero de diferentes maneras, amo a Kiku Lovina, lo amo casi tanto como a ti
Con una mueca de desagrado, Lovina se soltó del agarre.― Que asco mujer, no comiences con el lesbianismo, con lo que me dices hasta parece declaración de amor ¡puaj, puaj!
― Pero, precisamente eso es lo que es Lovina, te estoy diciendo que te quiero, te amo y por lo mismo quiero pedirte un enorme favor. Quiero... quiero que seas parte de mi nueva vida... ¿sí? ¿Lo serás?
Ophelia no era precisamente una afrodita con esa estatura media y la nariz mediana y chueca que le adornaba la cara; su cabello era muchas veces de un crespo sin salvación, junto con esas marcadas cejas. Pero en ese momento; con los finos labios temblándole por la ansiedad; con el sudor perlándole la ya tostada tez y los ojos dorados que brillaban con una fuerte intensidad fueron suficientes para que la Vargas perdiera toda arma contra ella. Conocía a Ophelia, así como consocia ese punto de vista singular de la vida que se cargaba y profesaba, era una buena persona... y eso era suficiente para verle brillar con toda esa inmensa y deseosa juventud. Con esos colores de su cabello chocolate, su piel morena y el vestido blanco.
― ¿y qué quieres que haga?
―quiero qué frente al altar me corones; me corones y así me de tu bendición y apoyo, y me prometas que estará siempre conmigo.
Durante el vuelo, la voz de Feliciano retumbaba por toda la cabina mientras hablaba de las costumbres en las bodas nativas de Grecia, el baile, la música, incluso los dulces y licores de las invitaciones. La coronación era un detalle importantísimo, un símbolo que representaba a la santa Trinidad; una coronación que se hacía tres veces, una al inicio del compromiso, otra antes de la ceremonia y la más importante era justamente al final de la boda, andes de que el sacerdote de su bendición..
La coronación más impórtate. La cual Ophelia le acababa de pedir.
La griega brillaba con mil colores y mil emociones, todo le resaltaba el sonrojo oscuro sobre sus pómulos tostados. No podía negarse. No tenía el corazón para hacerlo.
Ese misterio griego de manipular gente.
― Esta bien Karpusi; pero mira que soy medio diabla y allá tu si eres además de puta, infeliz, ¿ok?
Sonriendo con el gesto completamente relajado, Ophelia se le acercó para abrazarle fuertemente entre besos y apretones. ― bien dicen que solo hay dos personas a las que no les importas ser llamadas putas, a las putas y a sus amigas ¿Qué harías sin una amiga como yo Lovi?
Pasaron casi todo el viaje hablando nuevamente de sus locuras y la vida en casa, pronto, cuando menos se dieron cuenta ya se les estaba avisa do que llegarían en diez minutos, desde esa distancia ya se observaban los muelles y los grandes hoteles de Megalochori; la vista era hermosa, con el terqueza intenso del mar así como el azul profundo del cielo. Antes de los diez minutos ya tenían sus bolsos y demás cosas a la mano listas para el atraque, por lo que decidieron reunirse con los demás la proa.
― ¿sabes? me cuesta creer que teniendo tanto tiempo, no trajeras ni a un solo pretendiente, creí que traerías siquiera a un amigo a roce; algo así.
―yo que no quise traer a nadie más por esa parvada de...vividores para no causarte problemas y tú regañándome así; eres una irreverente malagradecida Karpusi
Llegando a la proa tomaron asiento, Ophelia al lado de su prometido, quien la recibió gustoso sobre sus piernas y Lovina a donde su gemelo, el cual quitó a base de golpes para tomar el lugar. Feliciano no tuvo más opción que colocarse sobre Ludwig (cosa que para nada le desagradaba) observándoles bien, Gilbert estaba tendido con la cabeza recostada al regazo de Roma, ya que Francine le daba mimos a Toño, el cual a Lovina se le figuro más delgado.
― Venga Lovi, creí que traerías a alguien para que bailaras el vals
Encarando la ceja, tanto Feliciano como Lovina miraron a la pareja prometida.
― No sabía que hacían vals. ¿Tú lo sabías, fratello di merda?
―no lo sabías ya que por lo regular no lo hacen, sorella
Sonriente Kiku le dio la razón al Vargas más joven ― precisamente, pero queríamos darnos gusto e incluir actividades que nos gustan a ambos; como baile, sin dejar claro esta las tradiciones griegas y japonesas. Una mezcla de los dos.
― Más bien...una adaptación ― dijo Lovina, con lo que Ophelia le beso suavemente los labios a su prometido dándole la razón a su amiga ― pues me importa un bledo, no bailo y si bailo será con papá
― Lovi... no será muy agraciado ver a la mejor amiga de la novia bailando con un hombre maduro, puede y te confundan con una pécora oportunista
― ¿y con quien voy a bailar? ¿Con el moribundo aquel? ― dándole patadas no muy amables a Gilbert, quién se quejaba como mujer dando a luz, Lovina comenzó a carcajearse ― mejor dime de una vez que baile con el patatero… ― Feliciano reaccionando al instante, se le aferro del cuello a su amigo mientras negaba con lagrimas de cocodrilo ― que asco me das engendro, como sea; prefiero bailar con Toño si es el caso...es más, bailo sola.
― No, no; vas a bailar con alguien, creo que puedo conseguirte a mi primo
― ¿el que se la paso de arrastrado somnoliento todo el día? ¡Qué va! Mejor me consigo a un vagabundo por ahí.
Roma le dedico una mala mirada a su hija por el comentario, mientras Francine intentaba ocultar esa picardía que el ocasionaba la muchacha.
― Vamos Lovi, Heracles no es tan malo, su novia dice que es un excelente bailarín a pesar de su problema con el sueño, eso y que es excelente bailando pero de otro modo en la cama
Guiñando el ojo con travesura hacia su amiga, Ophelia, Francine y hasta Gilbert comenzaron a reír, mientras que a Lovina y Ludwig se les coloreaba la cara de rojo.
― Si es tan bueno bailando y… bailando, ¿porque no va con la novia?
― Verá Vargas-Kun, la novia lo dejó hace una semana.
― ¿he? ¿De verdad?
― Si Feli ― dijo esta vez Ophelia, ganándose una mirada por parte de todos los presentes ― lo dejó alegando que dormía mucho y le daba flojera
Feliciano completamente divertido, comenzó a aplaudir; gesto que tendía a hacer cada que algo le emocionaba o le parecía bastante gracioso; Lovina y Ludwig se dieron tremenda bofetada sobre la frente debido a esa ocurrencia, mientras que el resto se reía ya sin disimulo. Inclusive a Toño le pareció gracioso, ya que comenzó a ladrar.
Con cháchara, todos siguieron durante unos minutos más hasta que la embarcación al fin atracó.
Tomadas del brazo, Phelia y Lovina fueron las primeras en bajar. Seguidos de Gilbert y Toño quienes se comenzaron a arrastrar tal viles liendres sobre las piedras y el muelle.
― Gil mi amor, no le enseñes eso a Tonio que parecerá un perrito no educado.
Obviamente, ninguno le hizo caso a la rubia ya que estaban demasiado felices en tierra firme que besar el suelo se les hacía demasiado tentador. Con fastidio (y con Feliciano aun colgado de su cuello), Ludwig levando de un solo jalón a su hermano (mayor, por cierto) y de otro al podenco.
― Vaya muchacho, estas muy fuerte, ¿he? ― le dijo socarronamente Roma mientras le daba palmadas en esos musculosos brazos, a lo que solamente el alemán rubio atino a sonrojarse.
Saltando desde el cuello de su amigo, el cual le sacaba más de una cabeza, Feliciano corrió hacia el borde del muelle emocionado.
― Mira sorella, que bonito se ve todo esto, ¿a qué no?
Acercándose, Lovina le ofreció un miralejos ― escucha bastardo, si miras por allá― dijo señalando hacia el otro lado de donde estaban― podrás divisar la casa, que va, toda Italia, así que ándate y revisa si la vecina no nos ha robado, es más, quédate aquí todo viaje haciéndole de velador.
Como bólido, Feliciano salió corriendo al lugar indicado con miralejos puestos; claro está que la Vargas se gano una mirada de reprobación por parte de su padre y del alemán. Pero bueno, con lo mucho le importaba.
Ludwig tuvo que ir a por Feliciano hasta el otro lado de la playa acompañado de Kiku, mientras los demás (o sea Roma y Gilbert) metían las maletas a la vagoneta lujosa en donde Ophelia y Lovina ya estaban acomodadas en los asientos de piloto y copiloto. Francine por otro lado, estaba muy centrada tomándose fotos con Toño, según ella haciéndose recuerdos en Grecia con su bebe.
Diez minutos después, el trió regresó teniéndose que acomodar en un pequeño espacio al último asiento. Por el retrovisor, Lovina les miraba con ojos centelleantes de malicia ― miren nada mas, que el Nazi ya se consiguió al eje, ¡JOJO! ― Gilbert y Francine casi se van de bruces al suelo de la vagoneta por el chiste, mientras que en el atrás, Kiku y Ludwig se querían morir de vergüenza,
Feliciano por su parte, aplaudiendo nuevamente exclamó feliz ― ¡vale! ¡Yo pudo ser Italia!
― tú ya eres Italia ― dijo mosqueado Ludwig.
― Entonces Vargas-Kun es Italia-kun, usted Ludwig será Doitu-san y yo Nihon.
― ¡SI! ¡Doitsu! Me gusta, ¡DOITSU!
Por los gritos felices de Feliciano, más de uno llego con dolor de cabeza al hotel.
No se hospedarían concretamente ahí debido a que eran muchas personas (invitados especiales de Ophelia, claro está) y a las reparaciones que se estaban llevando a cabo en los patios. Todos se hospedarían más bien en la casa de los Karpusi, la cual estaba a espaldas del hotel; era amplia y cabían perfectamente, era justamente la atmósfera animada y familiar que la griega buscaba.
Claro está que la familia estaba siendo atentada ya que Lovina mordía del coraje; podía verse incluso humo salir de su cabeza.
Mientras que Roma intentaba calmarle un poco los ánimos a su hijo, la cosa que salió contraproducente, y al final, mientras que cargaban maletas al interior de la casa, entre Roma, Kiku, Francine, Gilbert y Feli se la pasaron cantando algo acerca de que "Alemania era un bien lugar para vivir, las salchichas y los quesos eran deliciosos, que era muy buen lugar para con los perros y que las mujeres eran más grandes y fuertes que ellos."
Las risotadas de Ophelia y los botones que ayudaban le colmaron la paciencia tanto a la gemela como al amigo del muchacho.
― ¡Italia! ― grito de manera ronca y fuerte Ludwig, haciendo parar al quinteto en seco. Aunque el plato que se estrello a la pared justo en medio de Feliciano y Ludwig fue lo que verdaderamente dio miedo.
― me tienes harta fratello di merda ― gritaba Lovina mientras aventaba un nuevo plato hacia ellos, fallando por milímetros ― ¿De dónde rayos te apagas? ¡Es más! Si no lo haces te pongo zapatos de concreto y te tiro al agua, Feli, ¡LO HAGO!
Aun despotricando (y aventándole la vajilla) tanto Francine como el pobre muchacho y Ludwig corrieron despavoridos por todo el lugar intentando esquivar. Roma simplemente suspiro, si hija era así; arremataba con lo que tuviera contra quién le sacara de quicio; son una mirada de disculpa miro de soslayo a Kiku, quien estaba anonadado mirando la escena. Por otro lado, Gilbert se partía a carcajadas sobre el suelo junto al perro. Mientras que Ophelia; pues ella...
― mira Lovi, que aquí hay mas platos― pesándole una caja nueva y entera de vajilla, Lovina comenzó no solo a tirar platos extendidos, sino hasta tazas y platos hondos ― ¡Venga amiga! Practica para la boda.
― Si no te callas será a ti a quién le ponga los platos de sombrero.
Y esta vez, persiguiendo también a su anfitriona, se armó una nueva guerra justo al centro de ese cálido hogar Griego.
vaya, que mi amita cada vez tiene mejor puntería.Y con un fuerte estruendo, al fin Feliciano fue derrumbado por una taza kamikaze la cual se estrello justamente a plena nuca si, definitivamente con esa puntería, seguro será la ganadora de esa tal bod. Pensaba Toño.
Sin más, Ludwig comenzó a pedir por emergencia mientras que Francine tras el sofá sacudía un pañuelo dramáticamente por su amigo caído.
Y Toño, pues Toño se fue a tirar al lado de su amo Feli, el cual, extrañamente llenaba el piso de agua oscura pobre, de seguro no alcanzo a llegar al patio
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¡Banzai!
Pues aquí nuevamente con lo prometido que es deuda.
Sin mas que agregar - y si llegaron hasta acá unas galletas- !muchas gracias!
Kisuus 3
