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Estado de ánimo: Minimalismo
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Sasuke abrió los ojos. Un pétalo rosa y pequeño se posó en sus labios. El cielo era azul celeste y el rosa de los cerezos contrastaba con perfecta armonía. El aire olía a fresco y la mañana estaba empapada con el canto de las aves. Sasuke sopló y el pétalo abandono sus labios como el último beso de una amante.
El rosa cubría la tierra donde había dormido. Al ver los pétalos rodeándolo no pudo evitar recordar.
Pronto será su cumpleaños.
"Tal vez debería regalarle algo" Pensó Sasuke "Pero ¿Qué?"
Su mente quedo en blanco, perdida en las ramas cargadas de flores que colgaban encima de su cabeza.
"¿No sería suficiente regalo mi presencia?"
Sasuke se pasaba tan poco por Konoha que seguramente Sakura consideraría su presencia suficiente. Pero una voz dentro de él le decía que aquello no sería suficiente. Tendría que llevar un detalle más sustancial. Flores, chocolates, ropa.
"¿Qué le gustaría a Sakura?"
Sasuke meneó la cabeza y alejó aquellos pensamientos ¿Por qué se preocupaba por esas cosas ahora? ¿Sería que la soledad finalmente empezaba a afectarle? ¿Acaso incluso él sentía la necesidad de calor humano después de tantas noches frías?
"Tonterías"
Tenía cosas más urgentes por las que preocuparse. Como la comida. Un baño tampoco le vendría mal. Hace más de una semana que no tocaba el agua y el dinero se le está acabando.
Se levantó y estiró los músculos. Se acomodó la capa y siguió el camino junto al rio. Durante la noche no lo había notado pero el paisaje que lo rodeaba no podía describirse con otra palabra que no fuera hermoso. A su derecha un rio de tranquilas aguas claras. A su izquierda un camino de árboles de cerezo llenos de flores. Sus ramas cobijaban el camino por el que iba Sasuke. Pétalos cayendo como nieve rosa sobre su cabeza.
Siguió el camino hasta encontrar un pueblo; muy colorido para los estándares de Sasuke. Parecía haber un árbol de Sakura en cada esquina. La mayoría de las personas iba con yukatas de colores brillantes, los comercios anunciaban su presencia con mantas de colores que colgaban de las ventanas y los portones. Parecía haber un festival.
Para escapar de aquel bullicio Sasuke se metió al primer restaurante que encontró. Por suerte era un lugar más discreto. Todo de madera, el color café en distintos tonos cubría aquel lugar con elegancia y discreción. Suave música en vivo sonaba al fondo y un discreto olor a vainilla le daba la sensación de estar entrando en el hogar de una familia feliz.
Sasuke se preguntó si aquel lugar no sería muy caro para sus posibilidades.
—Buenos días —le dijo una alegre voz—. ¿Mesa para uno?
—No, gracias. Estoy buscando algo más barato.
—Sí miras nuestro menú veras que nuestros platos son bastante accesibles —dijo la mesera extendiéndole el menú con ambas manos.
—Lo dudo. Estoy buscando la clase de lugar donde pueda encontrar trabajo de mercenario, guardaespaldas o caza recompensas. Dependiendo de quién sea el objetivo, también puedo aceptar trabajos de asesinato —dijo Sasuke sin mirar siquiera el menú—. Esa clase de sitios ¿Conoces algún lugar así?
El rostro de la chica se ensombreció. Sasuke se dio cuenta que había sido demasiado brusco. Se preparó para desaparecer en caso de que la chica corriera gritando policía.
—Es una broma ¿Verdad? —dijo la chica intentando mantener su sonrisa cordial.
—Así es. Pero tal parece que carezco de sentido del humor. Lamento hacerte perder el tiempo. Adiós —Sasuke se dio media vuelta dispuesto a marcharse.
—¡Espera! —le gritó la mesera— Si estás buscando trabajo podemos ofrecerte uno.
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Sasuke desayunaba en la cocina. Huevos con jamón y un vaso de jugo de naranja. Tal parece que el pueblo era un lugar turístico y había llegado en temporada alta, así que necesitaban personal con urgencia.
Rumi, así se llamaba la mesera, aun no le había dicho cuál iba a ser su trabajo, pero por el salario que le había ofrecido esperaba que fuera de guardaespaldas o algo parecido. La gente siempre necesitaba seguridad, sobre todo la que tenía dinero y en este pueblo parecía haber mucho dinero.
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—¿Qué le parece? —preguntó Rumi ansiosa.
Sasuke había sido arrastrado a la sala del personal para que fuera juzgado por la gerente del hotel. Una señora en sus treinta de mirada severa y lentes de pasta negra. Lo observaba como el que observa la pintura de un coche usado que está apunto de comprar.
—Servirá —dijo asintiendo— Aunque parece bastante serio ¿No crees?
—A mí me parece que ese es parte de su encanto.
Hablaban como si Sasuke fuera parte del mobiliario. No es que a él le importara. De hecho, le parecía más cómodo de esa forma.
—Como sea. Prepáralo, tiene que estar listo a las doce en punto —Y sin decir más la gerente salió de la habitación.
Rumi volteó a ver a Sasuke por primera vez desde que había entrado a la sala de empleados.
—¡Felicidades! Has sido contratado —le dijo con una enorme y cálida sonrisa.
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Dos horas después Sasuke se encontraba bañado, acicalado y perfumado. Vestía un sencillo y elegante traje negro, el pelo peinado hacia atrás con gel.
—No sueles hablar mucho ¿Verdad? —Le dijo una señora mayor de unos cincuenta años.
Sasuke levantó la vista de la sopa de almejas que estaba comiendo. Estaban almorzando en el balcón de una suite privada. De fondo tenían un pequeño lago donde los patos nadaban entre botes de remos y pétalos rosas. El clima era agradable y la comida deliciosa. El sol naranja y redondo, como la yema de un huevo, se hundía en el lago.
—Lamento si le molesta señora —dijo Sasuke secamente.
—No me molesta. También me gustan del tipo misterioso —dijo divertida— Y por favor, dime Carol.
Sasuke asintió en silencio y volvió a su sopa. No sabía muy qué hacer. Se lo había dicho a Rumi, que él no era muy bueno para esa clase de trabajos. "Sólo se tú mismo" le había dicho ella con una sonrisa. Hasta él sabía que ese no era un buen consejo.
—¿Por qué no me hablas de ti Sasuke? —dijo Carol con interés.
—No hay mucho que decir sobre mí.
—Todo el mundo tiene una historia. No creo que toda tu vida te la hayas pasado encerrado en un cuarto haciendo nada ¿Qué hacías antes de ser un acompañante?
—Era mercenario —dijo Sasuke sin pensar—. Bueno, supongo que aún lo soy.
Carol, sorprendida, guardo silencio por un momento; luego rio divertida.
—Supongo que este trabajo es de alguna forma "mercenario" también.
Sasuke se refería a que el sorpresivo trabajo de acompañante masculino era algo provisional, no era algo que le apeteciera hacer cada que necesitara dinero. Ser mercenario era algo más pragmático y directo, sin cenas aburridas ni charlas banales. Por eso aún seguía considerándose un mercenario porque no dejaría de hacerlo; pero si Carol quería verlo de ese modo él no iba a corregirla.
—¿Pero en serio eras mercenario o sólo te estas burlando de mí?
—Lo lamento mucho. No quería burlarme de usted. Mi sentido del humor es horrible.
—No tienes que disculparte —Carol bebió un poco de zumo de frutas, se limpió los labios sugestivamente con la lengua y miró a Sasuke con renovado interés—. Entonces ¿Qué hacías antes en realidad?
Sasuke dejo la cuchara en su plato de sopa y guardo silencio en busca de una respuesta satisfactoria.
—Espera —dijo de pronto Carol—. Déjame adivinar. Siempre fui buena en las adivinanzas.
Sasuke asintió en silencio. Para él, mejor, simplemente elegiría una de las opciones que mencionara Carol.
—Veamos —Carol cruzó los dedos bajo su barbilla y lo observó un momento—. Eres bastante guapo pero dada tu falta de naturalidad en las conversaciones no creo que fueras modelo o actor. Así que debiste trabajar en algo que no requiriera muchas habilidades sociales. Tal vez en algo burocrático, pero pareces bastante atlético. Ese traje te queda perfecto, por cierto —dijo levantando las cejas—. Así que tampoco te veo sentado frente a un escritorio todo el día. Tal vez un artesano. Encerrado en su taller todo el día haciendo… —se llevó el dedo índice a los labios pensativa— ¿Haciendo qué? ¿Un alfarero? —Negó con la cabeza—No, tiene que ser algo que requiera un considerable trabajo físico ¿Herrero? No. No tienes el bronceado típico de los herreros, ni los brazos tan musculosos —Se pasó el dedo índice por el labio inferior—. Tal vez tienes un dojo. Sí, te veo más como un maestro de artes marciales. Sentado en silencio, con su uniforme impecable. Viendo a sus estudiantes entrenar. Severo y exigente, pero un gran maestro. Los mejores suelen ser así. Empujando a sus alumnos de apoco, pero sin descanso, retándolos, buscando que alcancen su máximo potencial.
Sasuke la miró en silencio. Ella le sostuvo la mirada con una suave sonrisa.
—¿Acerté?
—Cerca. Soy un maestro en artes marciales, pero no enseño.
—Eh, que curioso; ¿Qué clase de artes marciales? si puede saberse.
—Ninjutsu —dijo Sasuke sin encontrar una razón práctica para ocultarle que era un ninja. Después de todo no es como si todavía lo estuviera persiguiendo la ley. No tenía porque seguir escondiéndose del mundo, aunque seguía haciéndolo sin darse cuenta.
—¡Oh! —exclamó Carol—¡Que sorpresa! ¿Eras un ninja?
Sasuke guardo silencio. De pronto no supo cómo responder a esa pregunta. ¿Seguía siendo un ninja, aunque ya no estuviera afiliado a alguna aldea? Tampoco hacia misiones ninjas. Se había convertido en un simple matón que cobraba por intimidar. Un vagabundo que caminaba por el mundo haciendo lo que le viniera en gana. ¿Podía seguir considerándose un ninja?
Carol pareció darse cuenta de algo cuando terminó de procesar la nueva información.
—¡Espera un momento! ¿Qué hace aquí un ninja? ¿Estás de incognito o algo parecido?
—Algo parecido. Aunque son más unas vacaciones —Sasuke miró el rojo de su zumo de frutas—. O un retiro.
—¿No me estas engañando verdad?
—¿Por qué habría de mentirte?
—No lo sé. Tal vez es parte de tu papel. Eres un "acompañante" después de todo. Me gusta el juego, pero tampoco me gusta que me tomen por ingenua —Sasuke no dijo nada— Pruébalo —dijo con desafío.
—¿Por qué habría de probártelo? —dijo Sasuke con el rostro impasible, pero con una nota de fastidio en la voz.
—Porque si no lo haces gritare. Los de seguridad te llevaran a la estación enseguida y presentare cargos en tu contra por extorción y estafa —Carol sonrió con autosuficiencia—. Ni siquiera te harán un juicio. Te enviaran directo a la cárcel más cercana. Es una de las pocas cosas que me ha dejado el tiempo. Una gran torre de influencias y poder. Así que pruébalo o despídete de tu libertad.
A Sasuke casi le sorprendió aquel giro inesperado. Aunque probablemente debió haberlo visto venir. Mujer sola, rica y aun hermosa, pero que necesita comprar compañía para divertirse. Era de esperarse que tuviera algún nivel de arrogancia.
Sasuke consideró sus opciones. Podía largarse del lugar en un instante. Pero necesitaba el dinero y ya había llegado bastante lejos con aquella farsa. Además, si desapareciera frente a sus ojos ¿No sería eso una prueba de que es un ninja?
Tal vez darle una lección sería más apropiado.
—Bien, te lo probare. Mírame a los ojos —ordenó Sasuke con voz fría.
Carol sonrió divertida.
—¿Qué te mire a los ojos? ¿Qué vas a hacer? ¿Hipnotizarme?
—Algo así —Los ojos de Sasuke cambiaron el negro por el morado y el rojo. Carol observó fascinada el cambio.
—Uchiha… —Murmuró con fascinación Carol.
—Así que sabes de los Uchiha.
—Todo el mundo sabe sobre los Uchihas; sobre todo después del final de la guerra. O por lo menos todo el mundo que tenga un mínimo de conexiones políticas sabe quién eres. El último de los Uchiha. Uchiha Sasuke —Carol sonrió— Por eso tu nombre me era tan familiar. Aunque pensé que te lo habías puesto por mera pedantería —recargó su mejilla contra su mano izquierda y miró a Sasuke como si no lo creyera—. Y pensar que estoy hablando con el verdadero Uchiha Sasuke.
—De saber que era tan fácil convencerte me hubiera contenido un poco.
—¿De qué hablas?
—Te lance un genjutsu cuando active mis ojos.
—¿Puedes hacer eso?
Sasuke simplemente asintió en silencio.
—Pues ya no es necesario. Puedes desactivarlo.
Sasuke no respondió.
—¿Que hace este genjutsu de todas formas? —dijo Carol con una sonrisa nerviosa.
—Ya lo descubrirás.
Silencio.
—¡Guardias! —gritó Carol intentando controlar el miedo que comenzaba a sentir— ¡Guardias!
Los guardias no vinieron.
Nerviosa, Carol se levantó y abrió la puerta del balcón.
—¡Guardi… —Carol calló en mitad de su gritó. Detrás debería estar la sala de su suite y los guardias deberían estar ocultos detrás de las gruesas columnas de madera que sostienen el alto techo. Pero en lugar de eso estaba el mismo balcón en el que hasta hace unos segundos estaba almorzando. Miró hacia atrás confundida y vio como Sasuke bebía más zumo de frutas. Miró hacia enfrente y vio como Sasuke dejaba el vaso en la mesa. Soltó una risa para descargar su tención. Cerró la puerta tras ella, camino hacia la mesa y se volvió a sentar.
—¿Todo esto sucede sólo en mi mente? ¿Cómo es que funciona exactamente? —dijo mostrándose relajada para sorpresa de Sasuke.
—Así es, todo esto sólo sucede en tu cabeza. Lo que hago es empujar tu conciencia al fondo de tu mente con chakra. En este momento estas sentada, con la mirada perdida, comiendo tu sopa como si nada pasara —dijo Sasuke completamente serio—. Ni siquiera estás hablando conmigo realmente. Este Sasuke es sólo un clon que está dentro de tu mente.
—¿Qué? ¿En serio? ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo puede haber otra conciencia dentro de mi mente?
—No es fácil de hacer, pero es posible. Básicamente es como hacer un clon, sólo que a ese clon no le doy un cuerpo. Clono mi propia conciencia, convierto ese clon en chakra de luz y la inyecto en tu mente a través de tus ojos. La mente humana es más amplia y maleable de lo que crees. Un sólo cerebro puede almacenar múltiples personalidades sin mayores inconvenientes.
Carol parpadeo un par de veces. La explicación de Sasuke le parecía demasiado irreal. Pero debido al peso de las evidencias no podía negar su explicación. Así que soltó un suspiro, sonrió y aceptó su situación.
—¿Y entonces ahora qué? ¿Me mantendrás encerrada en mi propia mente, hablando contigo hasta que me muera?
—No, el chakra eventualmente se gasta y este genjutsu eventualmente se disipará. Hay genjutsus que pueden alimentarse del chakra del usuario para durar más tiempo o enquistarse para activarse en un tiempo determinado, pero esa clase de técnicas no son necesarias en este caso.
—Oh, una lástima. Hablar contigo hasta morir no sería tan malo. Hubiera sido hasta agradable. —Sasuke frunció el ceño— ¿Y entonces que vas a hacer?
—Terminaremos de comer y eso será todo. Hare que le digas a la gerente que me dé una generosa propina por mi gran trabajo. Tomare mis cosas, mi paga y me marchare. Disolveré el genjutsu y no volverás a verme.
—Harás que le diga… —murmuró Carol— Espera ¿Eso significa que puedes controlarme?
—Sí —dijo Sasuke secamente— Puedo hacer que hagas y digas lo que a mí se me antoje.
—¿Y eso es todo lo que piensas hacer? —dijo Carol sorprendida— Estoy segura que te diste cuenta, pero, aun así, déjame decirte que tengo bastante dinero.
—Sí, note que eres alguien pudiente.
—¿Pudiente? —dijo Carol con sorna—. Soy una de las mujeres más ricas del país. Si quisieras, podrías obligarme a entregarte un carruaje lleno de oro.
—No me interesa el dinero.
—¿Oh, en serio? ¿Entonces porque pedirás una propina generosa?
—Por desgracia el dinero es necesario para ciertos lujos, como comida, baño y una cama caliente. Puedo prescindir de las últimas dos por un tiempo y cazar en los bosques, pero eventualmente siempre tengo que regresar a la civilización. Y aquí es obligatorio el uso del dinero.
—Podrías tomarlo por la fuerza.
—Eso traería más problemas de los que solucionaría y llamaría demasiado la atención.
Carol lo miró intrigada.
—¿Sabes? puede que no lo parezca, pero también tengo bastante influencia política. Si quisieras podrías obligarme a darte un montón de tierras fértiles, con campesinos y todo. O podría hacer sufrir a casi cualquier persona que quieras. Meterla unos cuantos años en la cárcel, hacer que no consiga trabajo después, secuestrar a su familia, esa clase de cosas. También podría presionar a la familia de cualquier jovencita que te guste para que se case contigo. Tú sólo señálala. Tú sólo ordena.
—No me interesa —dijo Sasuke con voz más fría que de costumbre.
—¡Eh! —exclamó Carol sugerente— ¿Entonces qué es lo que te interesa Sasuke? Sí lo que te molesta es el método, estoy segura de que podrías conseguir esas cosas con métodos más "honestos". Eres tan guapo que cualquier chica o chico obviaría el problema de personalidad y eres lo bastante fuerte como para conseguir riquezas sólo con tu espada. Si lo quisieras tendrías amor, tierras y riquezas ¿Nada de eso te interesa?
Sasuke no respondió.
—¿Qué es lo que deseas Sasuke? ¿Qué es lo que buscas?
Sasuke frunció el ceño molesto ¿Qué le importaba a ella lo que estuviera buscando o deseando?
—Nada que tú puedas darme.
En cualquier caso ¿Había algo que Sasuke quisiera? ¿Algo que deseara?
—¿Nada que yo pueda darte? —Carol entornó los ojos— Entonces, es algo que está fuera de mi alcance. No quieres sexo, ni riquezas. Entonces... ¿Amor? —Carol hizo una pausa—. Aunque no pareces del tipo que se enamora o tal vez la persona que amas esta fuera de tu alcance… ¿Muerta tal vez? Sí, eso parece ir mas contigo, un hombre con el corazón herido que vaga por el mundo buscando arrancarse el corazón ¿Será ese el caso? ¿Buscas venganza?
Sasuke solía buscar venganza ¿Qué buscaba ahora? Durante todo este tiempo sólo ha estado dando vueltas, buscando fantasmas.
Aquella mujer comenzaba a irritarlo de verdad.
—O acaso no buscas nada ¿Eres sólo un cuerpo vacío Sasuke? —dijo Carol que parecía estar leyendo a Sasuke como un libro abierto—. Ser humano es desear. Si no deseas nada ¿En qué te convierte eso? ¿En una cascara? ¿En un muerto viviente? —Sasuke no dijo nada. Carol guardo silencio un momento— ¿Eso es todo lo que eres Sasuke? ¿Silencio? ¿Vacío?
¿Sería eso cierto? Durante la mayor parte de su vida las emociones que lo habían dominado eran el miedo, la tristeza y la ira. Después de la segunda muerte de su hermano el arrepentimiento se agregó a la mezcla. Después de la guerra sólo hubo vacío.
¿Realmente estaría vacío?
No deseaba nada en particular y tampoco tenía nada, pero tampoco se sentía vacío. Tal vez era porque ya no sentía nada.
Aunque lo anterior no es del todo cierto.
Tienes amistad. Naruto es tu amigo ¿No? Le dijo algo dentro de su cabeza.
"Sí, supongo que sí"
También tienes amor. Sakura te ama ¿Verdad?
"Bueno, sí. ¿Pero se puede decir que tengo amor cuando ella es la única que me ama?"
Por algo se empieza ¿No?
"Supongo"
También tienes un lugar al que volver.
"Sí, es cierto"
¿Y eso cómo te hace sentir?
"Alegre, supongo" Pensó Sasuke sin estar muy seguro.
Torció la boca, seguía sintiéndose molesto, pero de alguna forma también estaba más relajado. No estaba acostumbrado a esta nueva y brillante emoción. O tal vez lo que le molestaba era que la sentía desde hace tiempo y apenas se había dado cuenta de ella. Dio un suspiro apagado a su interlocutora.
—Ya tengo todo lo que necesito. Tal vez incluso tengo más de lo que merezco —se encogió de hombros—. Pero qué más da. No es que te importe.
Carol inclinó la cabeza confundida. Abrió los ojos cuando todo comenzó a ondular a su alrededor. Derritiéndose como cera caliente, la realidad comenzó a escurrirse como si fuera pintura dejando sólo vacio. Dio un gritó ahogado cuando la imagen de Sasuke se derretía también.
—¡Espera! —gritó estirando su brazo, intentando alcanzar la imagen perdida de Sasuke pero ya era demasiado tarde, todo se había vuelto negro.
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—¡Espera! —Carol despertó en su habitación. Acostada sobre su cama de sábanas blancas. El brazo estirado como si quisiera alcanzar algo pegado en el techo, sudando frio como si tuviera fiebre, con los ojos muy abiertos como si hubiera despertado de una pesadilla, como si todo hubiera sido un sueño.
Carol bajo el brazo, cerró los ojos y respiró profundo, dejando que la calma volviera a su cuerpo. Entonces una sonrisa asomó en sus labios.
—No ha sido un sueño tan malo.
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El cielo comenzaba a clarear cuando Sasuke recibió las memorias del clon que había estado hablando con Carol.
Ya estaba en las afueras del pueblo con rumbo incierto. Miró la luz de las últimas estrellas perderse en el amanecer.
"Tal vez debería volver a casa" Pensó.
