CHAPTER 3

Aun no había decidido. Quizás no era ansiedad, tal vez si era atracción.

Todos los días lo veía sentado con sus hermanos y sus amigos. Todos los días estaba hay ignorándome. Eso me dolía.

Ya habían pasado 3 semanas desde la primera y última vez que me hablo.

Decidí columpiarme un rato en el columpio que colgaba a fuera de la casa. Mientras lo hacía trataba, en vano, de no pensar en Edward.

Después de un rato, al ver que eso no ayudaba, decidí dar un paseo por el vecindario.

Camine sin rumbo por un rato. Luego me di cuenta de que me había perdido.

- rayos- murmure para mí.

Y tampoco traigo la varita conmigo y mucho menos el celular. Que mal. Pensé

Seguí caminando para ver si encontraba un camino a casa.

Unos minutos después estaba más perdida aun.

Me senté en un banco que estaba al lado de la acera.

En eso pasaron unas cuantas motos a toda velocidad, tres de ellas se pararon a unos metros de donde yo me encontraba.

- ¡hey! ¿Estás perdida?- me grito uno de ellos.

Me levante y me dirigí hacia ellos.

- si… ¿ustedes me pueden ayudar?

- claro… ¿dónde está tu casa?- no me gusto el tono con el que dijo eso.

Me estaban tomando por una chica inocente.

- la verdad es que no recuerdo el camino. Pero es la 135 del vecindario.

- ven, sube. Te llevaremos.

Pensé en la frase "nunca aceptes propuestas de extraños".

- de acuerdo.

Me monte en la parte de atrás de una de las motos.

Él arranco demasiado rápido.

De repente noté que se estaban dirigiendo a otro lado.

- ¡deténgase!- grite- ¡detente!

No paro, en vez de eso subió la velocidad.

- ¡ahora ¡

-tranquila… solo daremos un paseo algo interesante- su voz tenía un tono morboso.

- ¡me lanzare de la moto si no se detiene!- amenacé.

- si lo haces seguiré de largo y te dejare perdida.

No lo pensé dos veces y lo hice.

Caí en la acera brutalmente.

Me golpeé la cabeza contra el asfalto. No había nadie en esa calle.

Me toque la cabeza con vacilación, me dolía como nunca. Gran día. Pensé con sarcasmo.

También me dolía el tobillo. Me levante con igual vacilación.

Estaba cojeando por el dolor en el tobillo.

Un Volvo se estaciono a un lado de mí.

- ¿estás bien?

Era Edward.

- sí, yo siempre procuro perderme, luego montarme en una moto con un extraño y lanzarme de ella a una gran velocidad, luego sigo perdida y hecha un desastre.- le dije con demasiado sarcasmo.

Se rio entre dientes. Su risa era pegajosa. También me reí.

- te llevo a tu casa si quieres- me ofreció.

- espero que tu no vayas a raptarme como esos motorizados.- dije montándome.

- ¿Cómo te perdiste?- pregunto antes de arrancar.

- estaba dando un paseo y de la nada estaba perdida.- yo estaba de mal humor.

- ¿y los motorizados?

-me encontraron y me ofrecieron llevarme a casa y cuando me monte me estaban raptando.

- y tu de idiota saltaste de la moto.- afirmo.

- no iba a dejar que me secuestraran.

- ¿Por qué no usaste un hechizo?

- porque se me quedo mi varita. Y no me preguntes porque no llame a nadie porque también se me quedo el celular.

Ya había sido bastante malo el día sin tener que contarlo.

- ¿Cuál es tu casa?- pregunto con la voz distante.

- la 135.- era algo extraño, era la primera que establecía una conversación con él. Bueno, si es que eso era una conversación.

Se quedo totalmente callado el resto del camino.

En unos minutos ya habíamos llegado.

- gracias.

- de nada.

-tengo una pregunta…- tenía que preguntarlo, no lo resistí. Y tampoco quería irme de su lado tan pronto.- ¿Qué hacías antes de encontrarme?

- la verdad nada interesante, solo dando unas vueltas por ahí. Y de repente te vi tirándote de la moto.

- conociéndote… me hubieras dejado hay tirada.

- por supuesto que no.- a su pesar conservo la sonrisa.

- por dios. Tú sabes que no te agrado y yo sé que no te agrado. Pero igual te agradezco el favor.

-cuantas veces te tengo que decir que no es así- ahora estaba molesto.

- ¿puedes por una vez en tu existencia ser claro? Tú dices que te caigo bien pero tu actitud dice todo lo contrario. Decídete.

- escucha… ¿recuerdas la vez que estuvimos en el bosque?

-sí. Fue la última vez que me hablaste.

-te dije que el problema era quererte. Es porque te quiero.- sus ojos brillaron al decir eso- Es imposible odiar a un ser querido. Hace un tiempo… antes de tu llegada a la ciudad, un hombre lector del futuro y esas tontas supersticiones dijo… que a mi vida llegaría un ser mágico, un ser que con solo agitar una varita puede hacer grandes cosas y con él traería al amor. Y… tu eres ese ser. ¿Quién lo diría? Justamente una hechicera. Algunos de mi clase aun los odian, pero mi familia no es así. Bueno… Rosalie un poco.- dijo todo eso mirando hacia el vacio.

-¿Por qué ella …?

- porque - me interrumpió- cuando ocurrió aquella guerra ella no formaba parte de mi familia, ella tenía la suya y su existencia era tranquila.

- aun no entiendo.

- unos hechiceros mataron a todo su linaje.

-ya entiendo… por eso es que le caigo mal. Por ser lo que soy.

-sí.

Una amplia sonrisa se extendió por mi rostro.

- ¿Por qué sonríes?

- porque me quieres.

La verdad es que yo, sin darme cuenta, también lo quería.

Acerco su rostro, e inclino su frente contra la mía.

-sí. Te quiero.- luego se aparto- pero no debo hacerlo.- articulo cada palabra lentamente.

- ¿Por qué?

No me respondió.

-Edward dime porque.- no entendía su punto.

- yo decido cual es mi destino. No te pienso condenar a tener una vida con un vampiro.- dijo entre dientes.

- ¿Qué tiene de malo?

- mudarse de un lado a otro. No solo nos mudamos porque la gente puede notar que no envejecemos, si no porque pueden descubrirnos. Hay gente curiosa que investiga y… a veces encuentra la respuesta. También las salidas para mantener a salvo a los humanos y si cometemos algún error, como por ejemplo, no controlarnos, tendremos que irnos.

-las salidas de caza ¿verdad?

-sí. El peligro constante. Hay muchas cosas malas en cuanto a ser vampiro. La verdad es que yo te agradezco de todo corazón cuando nos ayudaste. Íbamos a arruinarlo todo.

- eso quiere decir que… aunque me quieras… no… vas a…

-no. no voy a estar contigo.

-hasta luego- dije con voz ahogada.

Eso dolía mucho. Dolía demasiado. Tenía que salir de allí antes de que el rechazo me atacara.

Me baje del coche con rapidez.

-lo siento- esa fue su despedida.

- no importa. No esperaba que dijeras que sí.

Camine hacia la puerta de mi casa.

- ¿Dónde estabas?- mi madre estaba nerviosa.

- ¿Qué te paso?- y mi padre preocupado.

-hay me divertí mucho. Me perdí, estuvieron a punto de raptarme, me lance de una moto…. Y casi se me olvida estoy enamorada de un vampiro pero no va estar conmigo. En resumen fue el mejor día de mi vida. Hubo dolor emocional y físico, hubo nervios y una pisca de drama y, si, también hubo acción.- el sarcasmo ayudaba a veces.

Mientras extendía mi sarcasmo las lágrimas brotaron de mis ojos.

- ¿Cómo?-mi madre se lleno de preocupación.

-repítelo. ¿Estás enamorada de qué?- Charlie estaba atónito.

-ya no importa. Él no… me… quiere a su lado. Tendré que resignarme. ¿No es así? - me sentía fatal- si supongo que si tendré que hacerlo.

- cariño- Renee me abrazo- traigo el helado si quieres.

Necesitaba mucho una forma de sacar el dolor y escuchar mil CDs no iba a ayudar.

-sí. Necesito el helado.

-Bella - mi padre se me acerco mientras Laura iba por el helado.- es un vampiro, ¿Cómo puedes enamorarte de él?

-tu dijiste que esa guerra termino y ya no existe la enemistad.

-si, pero… enamorarte de uno ya es… mucho.

-no me importa.-susurré

Pase toda la cena con mamá y el helado.

Después de un rato solo quería subir y escuchar mi CD favorito.

En la ventana de mi balcón se oyó un golpeteo.

La abrí y mire hacia abajo para ver quien lanzaba piedras.

-Bella- alguien me llamo en un murmullo.

- ¿Quién…?- salió de entre las sombras.- ¿Qué quieres Edward?

-hazte a un lado. Voy a subir.

Me aparte y subió con un ágil movimiento.

- perdóname.- su voz era una tierna suplica

- no hay nada que perdonar.-sonreí a mi pesar.

-no. siento mucho haberte herido, no quería hacerlo.- me abrazo- de verdad lo siento mucho.

-no me heriste, solo fuiste sincero.- susurré mintiendo.

Me miro a los ojos con sus brazos alrededor de mi cintura.

Acerco mas su rostro con un poco de vacilación, sus labios estaban cada vez más cerca.

A unos milímetros susurro.

- yo no te quiero,… yo te amo. Esa si es la verdad.

Me beso con dulzura. Sus brazos se volvieron más duros entorno a mi cintura.

Coloco una mano detrás de mi nuca; aferrándome a él. Enrollé mis brazos alrededor de su cuello.

- ¿y esto que significa?- pregunte cuando me dejo respirar.

- que soy mucho más egoísta de lo que pensaba.- luego rio entre dientes.

- me alegra que lo seas.

No sé ni cómo ocurrió, pero yo amaba a Edward.

Luego recordé un problema… Charlie.


y...¿?¿?¿

si, esta full romanticooo...

mientras lo escribia pensaba en como seria tener a ediie de novio... SERIA PERFECTOOO...

bueno... tranquilos... charlie no es el gran problema... solo se pondra akgo fastidioso con bells por su relacion con un vampiro.

dejenme reviews... plis plis... aprieten ese botoncitoooo...

chau mordiscooos...