Renuncia: Como ya saben, nada me pertenece, todo es de la grandiosa Jotaká.
Capítulo tres: Pasado.
Aunque somos nuestro propio tiempo, a veces somos el tiempo de otros y otros son nuestro tiempo, a veces sin quererlo, a veces queriendo, a veces durmiendo, a veces despiertos.
-Doménico Cieri Estrada
Se despertó sobre un suelo duro. Le dolía la cabeza y la espalda, estaba segura de que tenía una contusión. En el vientre sentía un dolor lacerante que...
Un momento.
Estaba muerta, ¿no?
Había recibido la maldición asesina, suponía que no tendría que sentir dolor ni nada. Además, ¿no tendría que estar flotando en el vacío o algo así? El suelo le parecía muy real.
Abrió un ojo con cautela y le dio de lleno la luz del cielo azul plagado de nubes esponjosas. Un ligero soplo de aire le revolvió los cabellos. Abrió el otro ojo y dejo que las sensaciones la inundaran. No sentía frío, de hecho tenía un poco de calor, y se dio cuenta de que tenía puesta su chaqueta. En algún lugar escuchó las risas de unos niños y el débil canto de un pájaro.
Frunció el ceño mientras se apoyaba con codos y manos para poder sentarse.
Estaba tirada en medio de lo que parecía un pequeño callejón. Una calle más grande parecía verse a lo lejos, por donde la gente pasaba enfundada en sus capas de magos. ¿Estaban muertos también? Las construcciones le parecían vagamente familiares.
Oyó una puerta que se abría a su lado y a continuación unos pasos que se dirigían hacia ella. Volvió la cabeza lentamente, pues sentía que tenía los músculos del cuello engarrotados. Se encontró con una mujer regordeta y de pelo rojizo. Su primera impresión fue que se parecía vagamente a la señora Weasley.
"¿Estás bien?" le preguntó, y se agachó junto a ella. "Estaba viendo por la ventana y te vi aparecerte de repente. ¿Has sufrido alguna despartición?" la mujer puso una mano en su hombro al tiempo que recorría su cuerpo con la mirada.
"¿Qué?" Hermione estaba débil y confusa. ¿Aparición? ¿A qué se refería?
"Que si has sufrido una despartición, cielo." le repitió con calma. "A mi me parece que no" le sonrió, dando por concluido su análisis y la ayudó a ponerse de pie.
Hermione sintió como si tuviera las piernas de gelatina, y se apoyó con ambas manos en la mujer. "Hogwarts, ¿verdad?" le preguntó y la chica frunció el ceño nuevamente. La mujer continuó sin esperar respuesta. "Me parece que has llegado un poquito temprano. Apenas son las doce."
Hermione seguía sin entender nada, así que formuló una pregunta que le pareció perfectamente coherente. "¿En dónde estamos?"
"En Hogsmeade, cielo." Hermione abrió los ojos, pero su salvadora no pareció darse cuenta. "Me parece que has llegado a tu destino correcto."
"¿Aparecer? Yo no me aparecí... me lanzaron un avada y..." Hermione no entendía nada.
"¿Pero qué dices?" le preguntó la mujer escandalizada "creo que te has dado un buen golpe en la cabeza." Parecía verdad, pues le dolía muchísimo. Llegaron frente a un local y Hermione pudo leer claramente: 'Las Tres Escobas'. Le dió un vuelco el corazón. Así que era verdad que estaba en Hogsmeade. La guiaron al interior y la sentaron en una mesa libre.
"Puedes esperar aquí hasta que sea hora de ir a Hogwarts. Te prepararé un té." La mujer se dio media vuelta, pero antes de que se alejara Hermione preguntó:
"¿Qué día es hoy?"
Por primera vez, la mujer la miró con extrañeza, frunciendo el ceño, pero al final le contestó con una sonrisa. "Hoy es primero de septiembre." Y se fue a atender más mesas.
Hermione no entendía nada. ¿Esto era morir? ¿Tomar un té en Hogsmeade? ¿O era sólo una pequeña parada antes de ir a donde fuera que estuviera el más allá? A ella todo le parecía muy real, muy... sólido. No, definitivamente estaba viva. ¿Pero qué no había recibido la maldición asesina? Voldemort nunca fallaba, ¿o sí? No. Imposible. Ella había visto como levantaba la varita y apuntaba a su corazón... levantó su mano, buscando la herida a través de la tela de su chamarra y entonces sintió el diario. Se paralizó. La maldición no le había dado en el corazón, había chocado en el diario. Metió la mano dentro de la chaqueta y lo sacó con manos temblorosas. Seguía siendo el mismo librito con la herida del colmillo de basilisco, pero algo había cambiado. En la contraportada, justo donde había chocado la maldición asesina, había una quemadura alrededor del agujero, y despedía un leve olor de hojas quemadas.
Hermione estaba atónita. Exactamente, ¿que había pasado? No por algo era la bruja más brillante de su generación. Rápidamente empezó a atar cabos, al menos los que ella entendía. Al parecer, la maldición se había estrellado en el diario, y eso, de alguna manera, ¿la había escudado de la maldición asesina?
Pero entonces, ¿en dónde estaba? 'Estás en Hogsmeade, en las Tres Escobas' se recordó mentalmente. Pero según la mujer era el primero de septiembre, y parecía creer que se había aparecido para el primer día de escuela. ¿Qué había pasado con Hogwarts, si estaba destruido por la batalla? La batalla... ¿Por qué nadie comentaba nada sobre la batalla, las pérdidas? ¿Por qué todos estaban tan tranquilos? A Hermione empezó a darle vueltas la cabeza ante tantas preguntas.
Un señor de la mesa de al lado le dio un ruidoso sorbo a su café y desplegó el periódico para ponerse a leer. Era el profeta, pero el encabezado era diferente... y fue entonces cuando leyó la fecha. 1° de Septiembre de 1944. Hermione se congeló. ¿1° de septiembre... de 1944? ¿Qué clase de lugar loco era aquel?
Si estaba viva -y ella estaba casi segura de que lo estaba- aquella debía ser una broma pesada. Observó alrededor, deteniéndose a mirar todos los periódicos. Y todos eran iguales.
"¡Rosmerta!" Hermione dio un respingo al escuchar la voz de la mujer regordeta. "¡Un té para la mesa siete!"
Hermione escudriñó con avidez la barra al reconocer el nombre de la dueña de la taberna. Rosmerta. Seguramente ella sabía sobre lo que había pasado en Hogwarts. A menos que -un sentimiento frío invadió a Hermione -ella hubiera muerto también.
Detrás del mostrador salió una joven muy guapa, de unos veinticinco años, y llevaba una tacita en las manos. Tenía los inconfundibles rizos de la Rosmerta que ella recordaba, solo que era muchos años más joven.
"¿Tú eres Rosmerta?" preguntó Hermione, incrédula. La chica sonrió y asintió con la cabeza mientras depositaba la tacita en la mesa y hacía aparecer un azucarero con la varita.
"Mi madre es la que lleva el local. Puedes decirle Helen" explicó. Se puso una mano en la cadera y ladeó la cabeza. "¿Por qué te apareciste tan temprano?" preguntó, observando de reojo las ropas de la joven.
Hermione abrió la boca para decir nuevamente que ella no se había aparecido, pero la cerró después de unos segundos. Al parecer, ella seguía viva y además estaba en 1944. O al menos todos estaban seguros de eso, porque a ella le parecía ridículo. No podía ser que ella hubiera retrocedido tantos años en el... tiempo. Desvió la mirada al diario que descansaba sobre la mesa, y lo tomó con su mano. ¿Podría ser...? ¿Podría ser que el diario la hubiera llevado tantos años atrás, que de alguna manera se 'activara' al contacto con la maldición asesina? A Hermione le parecía imposible el solo hecho de pensarlo. Pero ahí estaba. Entonces, ¿cuáles eran las opciones? No tuvo que pensar mucho para que el nombre de la persona indicada flotara en su mente.
Dumbledore.
Y si quería hablar con Dumbledore tendría que ir a Hogwarts...
"Estaba en Francia. Tenía que resolver un asunto de último momento y perdí el expreso de Hogwarts. Decidí venir aquí a esperar." Le contestó a la joven Rosmerta que seguí esperando por su respuesta. La chica asintió y le sonrió.
"Quizás quieras recorrer el pueblo, estar aquí sentada podría ser muy aburrido. Disfruta de tus últimas horas antes de empezar el curso escolar." le recomendó antes de irse a atender a otros clientes.
En cuanto se fue, Hermione soltó un sonoro suspiro y apoyó su cabeza en la mesa de madera. ¿En qué se había metido?
Bueno, al menos no estaba muerta. Le dolía todo el cuerpo, eso sí, y recordó la vez que había recibido múltiples veces la maldicion cruciatus por Bellatrix en la mansión Malfoy mientras esperaban a... Voldemort.
Hermione sintió que le lanzaban un cubo de agua fría de la cabeza a los pies. ¿Es que las sorpresas nunca se iban a terminar?
Ella estaba en 1944, el año en el que Voldemort cursaría séptimo. O bueno, en este caso seguiría siendo Tom Ryddle.
Y ella acababa de decir que cursaría séptimo año.
Y tendría que hacerlo, si quería hablar con Dumbledore.
Hermione suspiró nuevamente. Un Voldemort joven. Inexperto, pero no menos poderoso. La joven tembló.
Te destruiré. Te destruiré aunque tenga que volver como un espectro. Pagarás por todo esto.
Las últimas palabras que le había dirigido a Voldemort antes de recibir la maldición asesina se repetían en su mente una y otra vez. ¿Acaso el mundo la había escuchado? ¿Sería esta su oportunidad de destruir al joven Voldemort, de lanzarle la maldición asesina -sin diarios de por medio- y evitar que todo lo sucedido en el futuro realmente sucediera? Recordó las últimas palabras del Dumbledore del retrato, cuando hablaban sobre Harry. "Él sabe lo que hace, y estoy seguro de que usted encontrará la manera de ayudarlo en el futuro... o en otro tiempo" ¿Acaso Dumbledore sabía? El viejo profesor siempre fue una caja de sorpresas. "Recuerde que una simple acción puede cambiar su futuro... o el de muchos"
Más claro no podía estar. De alguna manera, Dumbledore sabía. Por eso le había dicho que no regresara el diario. Ella cambiaría el futuro de todos... impediría que Voldemort se alzara en el poder... si no fracasaba.
Recordó nuevamente la promesa que se había hecho. Las caras de Harry y Ron inundaron sus pensamientos. Lo haría por ellos.
Lo mataría.
YES, Hermione llegóooo!:)
Espero que les guste este capítulo, algo corto pero en fin. Gracias a todos por sus comentarios! Me hacen el día:)
PD. Pueden creer que ya casi se estrena Harry Potter 7 P.2? Creo que saldré llorando de la sala del cine;(
