Notas de la autora:
Aquí les dejo un nuevo cap de esta historia. Saludos a todos y gracias por su apoyo constante!
Capitulo III: Cambios y malos entendidos.
Shaoran
Habían pasado algunas semanas desde mi ingreso al Instituto, con las prácticas de fútbol pude conocer más a Eriol y habíamos entablado una amistad bastante peculiar, Eriol era misterioso y a veces, no lo niego me daba un poco de susto, era demasiado perspicaz para mi gusto pero no pude evitarlo, era un tipo demasiado insistente. También entablé amistad con Takashi Yamasaki, otro compañero bastante interesante aunque le gustaba mentir en demasía. De pronto me vi reflexionando sobre lo sucedido en el patio trasero del Instituto. No entendía como las mujeres no se daban cuenta cuando las estaban engañando. A decir verdad, los hombres somos bastante más tontos para tener dos relaciones, yo por eso jamás me quedaba en una sola estación, jamás ilusioné a nadie, no me gustaba eso, sino después se me pegaban como lapas, todas sabían que yo no quería nada más con ellas que un buen rato, jamás me había planteado tener una relación, la verdad no entendía cómo se podía llegar al estado idiota del enamoramiento, me bastaba solo con ver a Eriol para jamás desearlo.
Kinomoto se lo pasaba lloriqueando todas las clases, yo trataba de no entrometerme. El problema es que aunque me esforzara por ignorarla simplemente no podía. Había algo en ella que me llamaba la atención aparte de esos hermosos ojos color jade.
No iba a mentir. Kinomoto estaba bien, tenía unas piernas fornidas que podía ver cuando hacíamos la clase de deportes ya que usaba una falda peor que las monjas del monasterio, le llegaba poco arriba de la rodilla, creo que los cuatro dedos para ser exactos, mas bien parecía una niña que una mujer sensual, sobre todo por sus comportamientos, ponerse roja como un tomate cuando yo la molestaba, o sacarme la lengua y apretar los dientes con furia. Y no lo niego, eso me divertía demasiado por eso siempre me metía con ella.
Ese día estaba muy cansado, el partido de fútbol el cual habíamos ganado, gracias a un gol de este personaje, claro, así que solo quería darme una buena ducha y sacar el apestoso sudor que me estaba asfixiando, me dirigí rápidamente a los camarines cuando de pronto algo chocó contra mí quedando yo encima de ese bulto, en un principio pensé que era un compañero del taller que podía venir corriendo algo distraído pero mi sorpresa fue mayúscula cuando miré fijamente a lo que fuese estaba debajo mío, de pronto se abrieron de par en par dos orbes gigantes verdes, y me miraron con extrañeza.
Dios ¡Que ojazos! Juro ¡Jamás haber visto algo igual! Me quedé un buen rato mirándola ya que su respiración chocaba con los mechones de mi cabello y los levantaba levemente, ella sólo me miraba un tanto, esperen, ¿sonrojada?
-Ni siquiera te entusiasmes Kinomoto- Le dije de manera burlona.
Ella posó sus manos en mi pecho y me fulminó con la mirada.
- ¿Puedes quitarte Li? Pesas mucho ¿lo sabías?
- Que ¿yo peso? No será que tú no comes y estás tan delgada que pareces una lombriz.
Ella al parecer se ofendió porque antes de que yo me parara me pateó fuerte en la entrepierna dejándome ahí, sin poder moverme.
- ¡Auch! -Dije tomándome mi parte tan delicada y mirándola con una volcanada de odio e ira, y así me hice a un lado solo del dolor.
Cuando ella estuvo de pie se limitó a decir:
- Lo siento Li pero estabas aplastándome así que ¡adiós!
- ¿Sabías que podrías dejarme sin hijos el resto de mi vida?
- Te lo merecías, además agradéceme ¡así no dejarás descendencia a quién traspasarle tu estupidez! Y se cruzó de brazos.
Juro que tuve ganas de estrangularla, todo lo que tenía de interesante lo tenía de malcriada.
Estábamos en esa terrible pelea a muerte cuando Eriol pasó por nuestro lado y sonrío.
- Se llevan muy mal para conocerse tan poco.
- Si Li no fuera tan pesado, todo sería más fácil pero parece un crío.
- ¿Cómo?
En ese momento Yamamoto apareció y me tomó fuertemente del cuello, casi asfixiándome.
- Adiós Li te dejo con tu noviecita, y tomando su bolso se marchó lentamente riéndose.
- ¿Qué hacías con esa cabeza hueca Shaoran?
- ¿Te dije que ya podías llamarme por mi nombre?
- Pensé que podía, además tú me dices Akiho.
- De hecho jamás te he nombrado y para mí eres Yamamoto, no tenemos confianza para que me llames así.
Akiho hizo pucheros y tocó mi pecho con su dedo haciendo círculos, claramente estaba coqueteando conmigo.
-¡Shaoran no seas malo! ¿Te parece si salimos el sábado? Tengo muchas ganas de conocer un nuevo local de helados.
-Lo siento, no puedo. Estaré ocupado.
-Mmm… bueno pero que sepas que no me daré por vencida tan fácilmente.
Eriol me hizo una seña con la cabeza y entendí que era hora de olvidarme de chicas y ducharme así que me despedí de Yamamoto y comenzamos a caminar.
-Shaoran, Akiho está bastante interesada en ti.
-No me interesa. No vine a tener noviecitas a Japón. Además no me gustan las chicas fáciles.
-En eso tienes razón, no representan mayor reto, en todo caso para ti el mayor reto sería Sakura- Y río divertido.
Lo miré de la manera más fría que pude… ya habría tiempo de pensar en qué hacer con la fastidiosa de Kinomoto.
Sakura
Era un hecho, Li era un completo idiota, no sé cómo por mi subconsciente algún día pasó casarse con él, sin haberme dado cuenta había llegado hasta el salón ya que estaba por empezar la clase de lenguaje y aunque no me gustaba mucho leer me entretenía mas que la clase de matemáticas, al menos entendía algo.
Me senté a esperar que la clase comenzara y de reojo vi como Li entraba poco después con el cabello húmedo y una camiseta deportiva que se ceñía bastante bien a sus trabajados músculos.
Después de su ingreso, se había creado un club de fans en su nombre con chicas de todos los cursos inscritas, y había que reconocerlo, era uno de los chicos más guapos del Instituto, sus facciones finas resaltaban más que en ningún otro chico y tenía un aire elegante que derrochaba seguridad en cada paso que daba, pero no entendía aún ¿como podía ser tan fastidioso? y ¿por qué conmigo era tan pesado? definitivamente si no tuviese ese carácter tal vez yo también me hubiese inscrito en ese famoso club pero siempre nos enfrascábamos en peleas absurdas, hasta por quién tomaba el lápiz para escribir la resolución de algún ejercicio en el pizarrón o por cualquier razón ridícula. Le encantaba meterse conmigo y hacerme rabiar.
Puse mi cabeza sobre mis manos y pensé ¿por qué él me hacía sentir tan tonta cada vez que podía?, ¿tal lo vez lo hacía porque de verdad lo era? y aún no me percataba, de verdad no tenía cerebro, Yukito había estado enviándome mensajes de texto pidiéndome perdón, y por un momento lo pensé.
¡Dios de verdad Li tenía razón, no podía ser tan boba!
La hora pasó muy rápido y casi sin darme cuenta me dirigí a la cafetería en compañía de Tomoyo, Rika, Naoko y Chiharu.
Me quedé definitivamente helada cuando Li se acercó y me pidió hablar.
- Kinomoto, quería hablar algo contigo ¿podemos? Y me señaló un lugar más alejado.
Acepté no muy convencida, este tipo no era de fiarse.
- Kinomoto ¿por qué no dejamos estas peleas absurdas? La verdad es que parecemos niños de pregrado- dijo cruzándose de brazos.
Estaba helada, además que toda la cafetería estaba mirándonos así que ¿se imaginarán que no tenía nada de cómoda esa situación?
-Bueno, si tú no fueras tan molesto como un niño de pregrado todo sería distinto Li.
-Acepta que te gusta exagerar y responder.
-No tienes por qué hacerme sentir una idiota cada vez que nos vemos.
-Nunca he tratado de hacerte sentir así.
-¡Claro que sí, no mientas!
-Bueno ¿estás dispuesta a dejar eso de lado o no?
Cuando esas palabras salieron de su boca creí que estaba tomándome el pelo pero no, en su mirada pude entender algo de sinceridad.
-Bueno, no tengo problema en empezar de nuevo- Y estiré mi mano como señal de paz.
Él sonrío, esta vez se dibujaron unos pequeños hoyuelos en sus mejillas, nunca los había visto y creo que nunca los había notado. Tal vez nunca les presté atención pero estoy casi segura de que no me había sonreído así, era casi imposible de olvidar.
Mis manos empezaron a sudar y el corazón saltó en mi pecho, eso no estaba nada bien.
-Está bien, me parece razonable- y apretó mi mano, inmediatamente una corriente eléctrica me recorrió todo el cuerpo y pude volver a sentir ese calor, como en el sueño ¡Dios, estaba divariando!
Lo solté rápidamente, me di la vuelta y volví junto a Tomoyo, realmente ese día había sido una sorpresa con todas sus letras.
Shaoran
-¿Bueno y a qué debemos este cambio de actitud?- preguntó Eriol cuando me senté en la mesa dispuesto a almorzar.
- Estoy cansado de pelear con ella.
-¡Bah que extraño! Dijiste que no te importaba nadie ¡yo creo que Sakura no te es del todo indiferente!
En ese momento todo el jugo que estaba tomando saltó directamente a la cara de Takashi. Él me miró sorprendido y todos en la mesa se echaron a reír. Pidiendo disculpas miré a Eriol como si le hubiesen salido tres cabezas y yo no me había percatado.
-¿Que acaso te volviste loco? ¿Crees que estoy ciego o qué?
-¡Vamos Shaoran! Sakura no es para nada fea, si podría sacarse más partido pero es una excelente persona, divertida, alegre e ingenua.
Sin quererlo sonreí, en eso tenía razón, era bastante divertida, cuando inflaba las mejillas cada vez que se enojaba y se ponía roja como una bola de decoración navideña, últimamente la estaba mirando más de lo que me gustaría, podía ver sus reacciones exageradas cuando la llamaban a resolver ejercicios matemáticos y claramente no sabía las respuestas, cuando reía con Daidoji, cuando se le quemaban las tartas en clases de cocina, cuando le explotaban los proyectos de química, cuando le caía el bastón de porrista por estar distraída. Sí era divertida pero no me gustaba en lo más mínimo, me parecía interesante pero solo eso.
El problema es que Eriol notó mi leve distracción y lo usó para molestarme lo que quedaba de tarde ¡Jodida hora en que me hice amigo de un tipo tan exasperante!
Sakura
Toda la cafetería quedó en silencio en el momento que Li escupió el jugo sobre Yamasaki, al parecer, Eriol había dicho algo gracioso aunque no vi a nadie reírse.
-¿Qué le habrá pasado a Li? Preguntó de pronto Tomoyo.
-Ni idea, a lo mejor alguien dijo algo gracioso- Respondí.
-No lo creo, nadie se ríe- Dijo Naoko acomodándose los lentes y mirando levemente hacia la mesa de los chicos.
Esa tarde llegue a mi casa sin muchos ánimos, mi padre estaba en una excavación y Touya como siempre llegaba tarde por uno de sus trabajos diurnos, quería relajarme y dejar de pensar en el extraño día que había tenido y darme un baño de tina pero de un minuto a otro sonó el teléfono de mi casa.
- Bueno, ¿con quién hablo?
- ¡Sakurita! quería invitarte al salón de belleza, sé que no has tenido buenas semanas así que eso te animaría mucho ¿qué dices?
- Tomoyo, no tengo ganas, pero ve tú-(Suspirando)
- A no señorita, se ducha y nos vamos juntas al centro comercial.
- Está bien Tomoyo, (yo sabía que era demasiado insistente) ¿a que hora te veo ahí?
- En una hora Sakura, te espero.
- Ahí estaré, besos.
Después de cortar decidí que mi baño de tina podía esperar, porque sino, como siempre llegaría muy tarde a mi cita con Tomoyo, después de todo ella solo estaba intentando animarme.
Al encontrarnos comenzamos a caminar lentamente, al llegar al salón de belleza un hombre nos ofreció un cambio de look, a lo que Tomoyo respondió que no pero al mirarme en el espejo noté que ya nada me quedaba bien y no me sentía a gusto conmigo misma, así que tenía que cambiar, además todas las cosas que me habían sucedido en el último tiempo daban para eso. ¿No han escuchado que cuando una relación termina lo primero que hacen las mujeres es cambiarse el estilo? Bueno, yo era una mujer y eso era exactamente lo que iba a hacer.
El estilista me dijo que podía ponerme extensiones, pero no sabía ¿yo con el cabello largo?… Mmm… sería muy extraño desde que tenía memoria lo había llevado igual pero que más daba, es mejor arriesgarse así que me puse a su completa disposición, vi que cortaba unos mechones, que arreglaba otros, que decoloraba mi pelo en unos tonos más claros y maquillaba mi rostro.
Cuando me vi, no salían palabras de mi boca ni de la de Tomoyo, de verdad ya no era una niña, era una mujer y por lo demás muy atractiva, después del salón de belleza compramos ropa y un helado, antes de llegar a casa Tomoyo ofreció hacer unos "pequeños" arreglos a mi uniforme ya que si seguía siendo así de aburrida el cambio iba a pasar totalmente desapercibido.
Así que me arriesgué aunque no muy convencida, pero Tomoyo siempre sabe que hacer con una chaqueta, una falda y unas calcetas.
Al otro día ella llegó muy temprano a mi casa para probar como me llamaba "su obra maestra"
- ¡Tomoyo! ¿Acaso te volviste loca? ¡Esta falda apenas me tapa lo que hay que tapar! Grité escandalizada.
- Ay Sakurita no seas exagerada si ¡te ves divina! (con estrellas en los ojos)
De pronto sentí caer una gota en mi cabeza y solamente suspiré, definitivamente Tomoyo nunca cambiaría, era así desde que la recordaba.
Me miré una vez más al espejo, antes de salir de casa, estaba tan diferente.
Era como si no fuese yo, mi cabello era largo y rizado, en las puntas con toques de rubios claros y medios, ¿Maquillaje? Sencillo, solo unas sombras de color dorado que resaltaban mis ojos para que así se distinguieran más, un labial transparente y mis mejillas levemente sonrojadas, la falda por muy arriba de lo que yo acostumbraba a usar, ¿Zapatos? Unos tacones no tan altos pero si me hacían sumar centímetros y mi blusa tanto como la chaqueta apretaba mi busto y cintura, de verdad me veía totalmente distinta, hoy sería el primer día de un cambio radical y sinceramente ¡Me encantaba!
Agradecía a los cielos que Toya tuviese que trabajar, en un día normal no me habría dejado salir vestida así ni a la esquina. Digamos que mi hermano era algo… celoso pero yo entendía que desde que mamá murió le tocó gran parte del trabajo al cuidarme.
Solo esperaba que todo lo que estaba haciendo me hiciera sentir mucho más a gusto y pudiera de una vez olvidar el puñal que Yukito había clavado en mí.
Shaoran
Qué lugar más aburrido era Tomoeda, jamás pasaba nada, y si pasaba yo no me enteraba porque todos los días era la misma rutina, había caminado lentamente a la preparatoria y como siempre al llegar, Yamamoto y todas esas fans que se decían me saltaron encima como si yo fuese de oro y ellas unas pobres sirvientas que necesitaban comer. Logré zafar corriendo rápidamente y escondiéndome detrás de los lockers donde se dejaban los materiales y útiles.
Luego de unos minutos me dispuse a ir a mi casillero, debía dejar mis libros y tenis, abrí el locker de color rojo, y eché dentro todo lo que pude ya que no quería andar con peso extra a mis espaldas.
Al cerrarlo me di cuenta de una presencia a mi lado que hacía lo mismo, como siempre la ignoraría, pero al hacer un poco mi vista, vi lo que jamás había visto en mis cortos diecisiete años, en China habían chicas muy guapas y todo eso pero a mí, jamás una mujer me había dejado boquiabierto ¡Hasta ese maldito día!
Era Kinomoto que pasó de ser la monja virgen a una chica demasiado atractiva. Estaba demasiado distinta. Su cabello caía suavemente por sus hombros hasta la cintura dibujándose unos pequeños rizos en las puntas, su altura había aumentado, seguramente traía tacones y su rostro estaba perfecto.
Su chaqueta estaba ajustada y dejaba ver un poco más el bulto de sus pechos además de un escote que casi me dejó babeando ahí mismo.
¿Por qué demonios tenía que hacer cosas así? Y ¿por qué simplemente no la ignoré como siempre lo había hecho con todas las chicas que me rodeaban?
Ella se me quedó viendo y cerró el casillero de una manera, un tanto… fuerte así que me sobresalté por el ruido y volví a la realidad, trate de mirarla lo más frío posible, pero creo que no me salió nada, ella me sostuvo la mirada un tanto.
-¡Hola Li!
-Hola Kinomoto- tuve que carraspear para que me saliera la voz.
Ella se dio la vuelta y caminó al salón leyendo unos apuntes.
De pronto Eriol pasó a mi lado y me tomó el hombro para ir a clases.
- Veo que ya viste a Sakura.
- ¿He? ¿Por qué lo dices?
- Porque la saliva te llega hasta el suelo (y acomodó sus lentes con una leve sonrisa)
- ¿Qué? ¿Perdiste la cabeza? Kinomoto no me interesa, te lo he dicho varias veces.
- Jeje si amigo, pero si hubieses visto tu cara hace menos de cinco segundos no dirías lo mismo (y me guiñó un ojo) adelantándose para entrar al salón.
Me quedé un rato parado, aun desconcertado y claro cuando entré al salón, ella estaba rodeada de compañeros que le preguntaban si quería salir con alguno el viernes.
Kinomoto estaba levemente sonrojada y decía que no a todo, que estaba ocupada y mil excusas y yo… yo tenía unas ganas inmensas de golpear todo lo que tuviese enfrente.
- Shaoran ¿por qué de tan mal humor?
Suspiré…
- ¡Déjame en paz Eriol!
Eriol sonrío y se estuvo quieto, si seguía molestándome era capaz de matarlo ahí mismo, cuando el profesor entró me sentí aliviado, ya no tendría que soportar a los descerebrados en mi banco, preguntándole a Kinomoto si tenía algo que hacer el maldito viernes.
Teníamos un examen al día próximo pero antes de que yo pudiese concentrarme siquiera en la biblioteca, todos los idiotas seguían acosando a Kinomoto. De verdad esta chica tenía del año que le pidiesen, se había arreglado ¿para lograr esto? En principio me pareció menos frívola que eso.
No soportaba más el escándalo, así que decidí encerrarme en las salas individuales de estudio, al menos ahí me lograría concentrar o eso fue lo que creí.
De pronto tomé mi cabeza con las manos y la sacudí violentamente ¿por qué tenía que estar pensando en ella? ¿Por qué no podía sacarme de la cabeza a esos imbéciles tratando de coquetearle? de solo pensarlo me indignaba, desabroché un poco mi corbata del nudo y desabotoné la camisa, para permitir a mis pulmones exhalar algo de aire, en verdad estaba sofocándome.
Respira Shaoran. Inhala. Exhala. Inhala. Exhala.
En el descanso había quedado con Yamamoto para estudiar juntos, como me sigue a todos lados es mejor darle algo de importancia sino sería peor, la puerta se abrió y cerró. Como yo estaba agachado leyendo no vi de quién se trataba pero asumí que era ella.
- Que bueno que llegaste Yamamoto, pensé que tendría que llevarme la tarea completa yo solo- dije hostilmente.
- No soy Akiho, soy Sakura.
Que demon… ¿había escuchado bien?
Levanté la cabeza y la vi, respirando rápidamente, parecía como que hubiese corrido.
- ¿Qué pasa?
- Quiero saber ¿por qué?
- ¿Por qué, qué…?
- No te hagas el tonto, sabes perfectamente porque estoy aquí.
En ese momento suspiré y cerré los ojos, no estaba entendiendo nada. Ella dejó algunas cosas encima de la mesa del salón.
- Mmm… La verdad ¡No tengo idea!
- ¿Por qué me odias tanto Li? ¿Que te he hecho para que me odies así?
Podía percibir el dolor en sus palabras.
-¿Cómo? ¿Por qué dices eso?
- Lo de ayer fue mentira ¿cierto? Pensé que habías sido sincero.
-La verdad ¿no sé de qué hablas? ¿Podrías explicarte?
Me miró con franca extrañeza.
- Tú eras el único que sabía lo que Yukito me había hecho, ahora medio Instituto está riéndose de mí, dicen que estoy despechada y por eso todo esto- se señaló a sí misma con rabia.
-Yo no dije nada, y cuando hablé contigo fui sincero- no sé por qué pero tuve que evitar mirarla y sentía la cara roja.
-Quiero creerte pero es difícil, solo tú y Tomoyo sabían lo que pasó.
-¿Y él?
-¿Quién? ¿Yukito?
-Ese es el nombre de tu ex ¿o no? Dije alzando una ceja.
-¿Crees que lo haría? ¿Pero, por qué humillarme de esa manera? ¿Encontró poco lo que hizo? Dijo con la voz entrecortada.
¡Por favor que no empiece a llorar otra vez! Mi subconsciente hizo aparición en ese instante.
-No lo sé, podrías preguntarle, yo no he dicho nada y por lo demás- dije parándome y avanzando hacia ella –no deberías preocuparte por esas tonterías, deja que digan lo que quieran, solo tú sabes cómo pasaron las cosas y eso es lo que importa.
Ella me miró y una vez más sentí esa conexión idiota que estaba molestándome sobremanera, no podía dejar de mirarla y eso me estaba incomodando demasiado.
Sakura
En ese preciso momento e inoportunamente hizo su aparición la reina entrometida en persona que nos miró bastante extrañada.
-¿Interrumpo algo?
Li se separó y negó con la cabeza.
-Claro que no Yamamoto, ¿qué podrías estar interrumpiendo?- Tomé las cosas que había dejado en la mesa no sin antes darle una mirada a Li y salí de allí.
Habían pasado unos días desde ese encuentro, en verdad quería creerle a Li pero Yukito se notaba arrepentido incluso de lo que me había hecho. Escribía mensajes de texto constantemente pidiendo perdón y que conversáramos las cosas pero yo no me sentía preparada.
Estaba ordenando el equipo de gimnasia cuando Asuka se presentó y me saludó, cosa bastante extraña porque ella y yo no hablábamos nunca.
- ¡Hola Kinomoto!
Me pareció tan extraño que casi no contesté…
- H.. Ho…
- No te preocupes sé que debes estar extrañada nosotras no hablamos mucho y yo soy muy amiga de Akiho, pero ella está recolectando información de Li ya que quiere ser su novia, y como al parecer él solo se ha acercado a ti.
- Bueno Asuka verás… cuando Li llego todo iba mal entre nosotros, no sé por qué pero no nos simpatizábamos mutuamente pero eso ha cambiado un poco en los últimos días. Hemos conversado nuestras diferencias y ahora todo bien. A lo mejor no le gustaban mucho las chicas y por eso…
-¿Cómo, que no le gustan las chicas?- quieres decir que…
No entendí muy bien qué quería decir pero asentí, al parecer ella entendió que Li era un poco esquivo y no era tan fácil acercarse a él.
Asuka se puso pálida y caminó rápidamente, no alcancé a despedirme siquiera.
-¡Vaya! ¡Eso sí que fue extraño! Pensé.
Me fui tranquila a clases y estuve toda la hora así, aunque en verdad tenía un mal presentimiento.
Shaoran
No sabía porque mas de la mitad del Instituto estaba triste en el descanso, quizás se murió alguien y yo ni me enteraba, todas me miraban e inmediatamente se ponían tristes, me pareció demasiado extraño, estaba pasando algo muy raro, mis compañeros no se acercaban y hasta me miraban con cierto… ¿recelo?
Decidí recostarme en los árboles del final del patio trasero para descansar un poco cuando Yamamoto hizo su inoportuna aparición.
- Shaoran ¿se puede saber por que no me lo dijiste?
- ¿Qué cosa?
- ¿Como que, qué cosa? ¡Dejaste que me ilusionara contigo sabiendo que no tenía ninguna oportunidad!
- ¿De que estas hablando? Déjame dormir un rato ¿quieres?
- No te hagas el tonto Shaoran (y con cara de tristeza)
¿Por qué no me lo dijiste?
- ¿Pero qué? ¿Por qué no te dije qué? Dije perdiendo la paciencia.
- Pues que te gustan los chicos, me hubiese alejado inmediatamente…
Perdón ¿escuché bien? ¿Qué mierda estaba diciendo?
La miré un rato con los ojos como huevo frito.
- ¿Qué estás diciendo?
- Ay Shaoran, por favor ya todo el Instituto lo sabe, o es que ¿no te acabas de enterar porque todas están tristes? ¡Ya saben que no tienen oportunidad contigo! ¡Incluso están pensando en deshacer el club de fans, pero no lo voy a permitir!
No podía creerlo, ¿quién pudo haber dicho semejante barbaridad?
- Pe…ro… eso es una estupidez- Dije aún desconcertado.
- ¿Cómo? Entonces ¿te gustan las chicas?
- ¡Claro que sí!
- Ósea aún tengo una oportunidad.
La verdad ya no escuché nada más, estaba hecho una furia, iba a destrozar en mil pedazos al que había hecho semejante difamación.
Pensándolo un poco, todas andaban lloriqueando por los pasillos pero no se me ocurría quién podía haber sido, así que me devolví a hablar con Yamamoto.
-Yamamoto ¿quién te dijo que no me gustaban las chicas?
-Bueno, mandé a Asuka a hablar con Kinomoto para sacarle información tuya y ella fue la que lo dijo.
-¿Cómo? ¿Estás segura?
-Sí, ella fue la que se lo dijo a Asuka.
Grité lo más fuerte que pude… ¡KINOMOTO!
Esta vez me las pagaría todas juntas, nadie se metía con mi entrepierna y mi sexualidad a la vez, creí que mostrando una bandera blanca y conversando con ella se acabarían las hostilidades… pero al parecer me había equivocado rotundamente.
Continuará...
