Capítulo 3.- *Accidente De Auto*

Rachel enfocó sus ojos café en el suelo. Tenía exactamente tres días de que había dejado el hospital, y sabía cuál era su situación. Sus padres le habían programado un montón de citas con diferentes doctores y especialistas para buscar una solución, pero no había respuestas positivas. La noche anterior había llorado con toda su rabia, sin sonido e intentando entender su situación, pero las lágrimas sólo quemaban su piel y era un recuerdo de que aún seguía viva y tendría que vivir probablemente con ése problema el resto de su vida. Kurt la sujetó con fuerza al caminar para llevarla a la cafetería. Sus ojos azules continuamente se posaban en su mejor amiga, intentando buscar palabras de aliento para ayudarla, pero cada que alguien lo intentaba, ella sólo se rompía más.

-Mira, hay ensalada de manzana, tu favorita- señaló el alto. La castaña lo miró, cansada. Hummel levantó las cejas.

-¿No tienes ganas? A ti siempre te han encantado-

Más silencio. Kurt suspiró, y sin preguntarlo, comenzó a tomar la comida que pensaba que le gustaría a Rachel, pero sabía que hacerla comer iba a ser todo un reto. Cuando pagó, se encaminó con Rachel a la mesa de sus amigos. Antes de que llegaran, Sam miró a Finn.

-¿Cómo está Rachel?- quiso saber el rubio, sujetando con fuerza la mano de Mercedes. Finn suspiró.

-Mal. Ya la han visto como once doctores y todos dicen lo mismo: Hay que esperar-

-No te preocupes, Finn, ya verás que todo mejorará- intentó animarlo Blaine. Finn arrugó el rostro.

-Yo sé que a lo mejor no es de mucha ayuda, pero mi Iglesia ha estado dedicando oraciones por la salud de Rachel- comentó Mercedes.

Entonces todos se quedaron callados cuando Kurt y Rachel llegaron. Al tomar asiento, Kurt sintió lo tensa que estaba el ambiente que sonrió y habló.

-¿Por qué esa cara, hermano? ¿Reprobaste nuevamente Matemáticas?-

Finn intentó sonreír, pero sólo salió un gesto de dolor. Un ruido seco se oyó desde la garganta de Rachel, quien no pudo más y se soltó llorando, cubriendo su rostro con sus manos. Finn la rodeó con sus brazos, reprimiendo sus lágrimas. Kurt se tapó la boca, acababa de hacer algo horrible: Rachel era quien le ayudaba a Finn con las tareas de Matemáticas y recordarlo, fue como abrir otra herida en Rachel, quien tardó algunos minutos en recuperarse con la ayuda de Tina, Mercedes y Blaine.

Santana tomaba agua desde el bebedero del campo de futbol durante el descanso de las Cheerios, cuando a lo lejos divisó a un Mike muy alegre bailando con Brittany. Con demasiada alegría, con demasiada confianza. Entrecerró los ojos, molesta. Se apresuró a llegar hasta donde estaba su novia y su amigo. Se cruzó de brazos e hizo un ruido con la garganta para que se dieran cuenta de que estaba ahí.

-Hola, Santana- saludó la rubia, mientras se deshacía de un "abrazo" del novio de Tina.

-Hola. ¿Qué haces con mi novia, niño Chang?- gruñó, evidentemente enojada. Mike sonrió, tranquilo.

-Le estaba enseñando una rutina que se me ocurrió para el baile... usaríamos la canción "Beauty & A Beat"...-

-Sí... ¿Y por qué rayos no vas a enseñársela a tu novia?- lo interrumpió.

Mike respingó, confundido. Normalmente conocía el carácter de Santana, pero jamás la había visto así: Tan ácida y cortante.

-Eso mismo me pregunté yo- comentó Brittany, mirando a Mike- Tina tiene las mismas dimensiones que tú para ver, ¿no? ¿No es más fácil con ella que conmigo?-

Chang sonrió, pero no le quitó la mirada a Santana, que lentamente se iba calmando. Luego enfocó sus ojos castaños en la rubia.

-Es que... pensé que te alegraría bailar un poco, Britt, últimamente has estado algo triste-

La rubia asintió, pero no despegó los labios. Santana se acercó a Mike y luego lo arrastró del brazo.

-Sí... ¿Y no pensaste que yo podría ayudarla? Al fin y al cabo, yo soy su novia, ¿no?-

-También tiene amigos; sólo quería que no lo olvidara- murmuró el de pantalón verde. Santana hizo los ojos en blanco, frustrada.

-Yo lo sé, ella lo sabe. Pero mejor mantente distante, ¿Si? Si Brittany está triste, me pone muuuuy nerviosa y tú no quieres que esté nerviosa, ¿De acuerdo?- lo miró, elevando una ceja. -Ya sabes, yo sé dar hospitalidad al estilo Lima Hights... No te conviene. Y haz correr el rumor, Mike. No estoy para repetirlo a todo el mundo-

Mike se detuvo en la entrada del campo de futbol, enfadado.

-Sólo para dejar en claro algo: ¿Por qué haces esto, Santana? ¿De veras quieres proteger a Brittany o sólo es puro egoísmo?-

Santana soltó un suspiro de exasperación y se cruzó de brazos.

-Lo de Rachel me tiene muy nerviosa, ¿Ok?, y si lo pienso mucho, Brittany también se estresa, así que prefiero callarme yo para que ella no sufra. Y ustedes a cada momento le recuerdan lo de Berry; no me parece justo-

Mike suspiró, sintiéndose derrotado. Luego la miró una vez más, asintió y se alejó casi corriendo. Santana se cruzó de brazos nuevamente y cuando se dio cuenta, ahí estaba Brittany, con el bolso azul de López. Santana sonrió y tomó el bolso que le extendió su novia.

-¿Qué le dijiste a Mike?-

-Nada. Le dije que se la enseñara a Tina y luego nos explicara cómo hacerlo a nosotras...- se acercó hasta ella de manera provocativa- Ya quiero bailar contigo-

Brittany hizo una reverencia y luego arrojó su bolso al césped para luego tomar los brazos de su novia y bailar con ella muy alegremente. Santana se rió, y cuando comenzó a marearse por las vueltas que le daba la rubia, la soltó, todavía sonriente.

-Ése movimiento es bueno, Britt-

-¿En serio?-

-Sí, si quieres que alguien vomite, estoy segura de que será un éxito- se burló. Brittany hizo cara de puchero exagerado y se abalanzó contra Santana, quien la atrapó sólo para depositar un beso en su frente. Una alarma sonó de la bolsa azul de Santana. La morena se inclinó y sacó el celular negro y elegante.

-Diga- contestó.

-Acabo de visitar una "boutique" donde vi los más fabulosos vestidos para la graduación-

-Vaya, vaya, Quinn, siempre arruinando los mejores momentos, ¿Verdad?-

Al otro lado del teléfono, Fabray suspiró.

-Déjate de tonterías y escúchame bien. Ya conseguí vestidos-

-No es ninguna tontería- se despegó el teléfono y se lo arrimó a Brittany- Di hola, Britt-

La rubia obedeció y gritó un "Hola" tan fuerte que hizo que Quinn se alejara el aparato.

-Hola, Britt. Santana, sé seria, por favor- suplicó- Te estoy hablando de que ya no tendremos que andar por toda la maldita ciudad buscando algo decente qué usar-

-Ya- se inclinó para recoger su bolsa y caminar junto a su novia hacia las duchas- ¿Qué tienda dices que es?-

-Se llama "All Cabret"-

-No, nunca la he escuchado-

-Claro que no, tonta-se rió Quinn- Es nueva. Creo que acaba de inaugurar la otra semana, así que... Tendremos que venir después de clases-

-Seguro, sí, ¿Dónde queda?-

-Ése es el problema: Está casi a las afueras de la ciudad-

-¿Estás allá ahora?-

-Algo así. Me salté Historia para ir a verla. Mi hermana me había comentado que había una tienda nueva y que tenía que ir, así que fui. Pero después de clases se suben a mi auto y yo las llevo-

-Espera, ¿vienes manejando y hablando?-se alarmó Santana, soltándole la mano a su novia en cuanto llegaron al edificio. Brittany dudó en irse para apartar un cubículo para las dos, pero decidió esperarse a que Santana se desocupara.

-Es lo más estúpido que has hecho desde que te embarazaste de Puck, Quinn.-

-Sí, como sea. Ahora en un momento las alcanzo-

Brittany fijó sus ojos azules en algo que se movió dentro de las duchas. Era una sombra... no. Sólo era un niño. "Qué niño tan triste" pensó la rubia por su apariencia tan gris.

-Bien, pero si a Brittany no le gustan los vestidos o son muuuuy caros...-

El niño le hizo una seña a Brittany para que se acercara a él. La rubia miró a Santana pero se encaminó hacia el desconocido.

-Le gustarán. Confía en mí...- y se cortó la llamada. Santana miró a su teléfono. Tal vez se le había acabado el crédito o se había ido la señal o había entrado en un túnel o algo parecido. Cuando lo iba a guardar, volvió a sonar.

-La próxima vez que me cortes así, te juro Fabray...-

Un grito escalofriante se oyó, después un ruido muy escandaloso y después silencio. Santana miró nuevamente al aparato.

-¿Quinn?- la llamó. Nadie respondió. Una ola de pánico recorrió todo su cuerpo. Volvió a llamarla, pero la mandó a buzón de voz.

-¿Quinn? Quinn, contéstame, mierda. Me estás asustando de verdad-


Creo que este capítulo me quedó algo corto... En fin. ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Comenten si sí, o si no.

Pobre Quinn... soy malvada muajajaja *risa malvada* Aunque tampoco soy Ryan Murphy, pero bueno. No se preocupen, no me ensañaré con ella (¿Así se escribe?) Siempre veo más personajes que los que ve él, así que... ¡Preparénse para un baño lleno de sangre!

Gracias por dejar reviews y para los que no dejan pero de todos modos leen... Gracias. Ojalá les siga gustando.

Bueno, me largo. Nos leemos el viernes con Gives You Hell y el sábado con el cuarto capítulo de este fanfic... ¡Hakuna Matata! :B