**Terry**
Sabía lo que deseaba lograr al internacionalizar la empresa de William White, y no era más allá del posicionamiento y fidelización en América y en parte de Europa e ir conquistando poco a poco todo el viejo continente.
Contaba con la asesoría de mi padre y prontamente con la compañía de mi hermano Marck - …Exacto, del catálogo de productos de la empresa de tu padre, ¿Cuáles conoces a la perfección?
Miró los productos en el catálogo impreso e hizo muchas expresiones divertidas. ¡Vaya que se tomó el tiempo suficiente!, de tal manera que mi paciencia comenzaba a agotarse –Pfff! – Resopló, para finalmente decir - ¿Tiene que ser a la perfección?
-Sí – Respondí con amabilidad pero completamente serio
-Uhmm; creo conocer al menos un diez por ciento de ellos – Se sonrojó y abanicó su colorado rostro con el cuadernillo de productos de la marca Andry –Sé acerca de los que uso ; pero no puedo darte una descripción detallada de los mismo
-Es indispensable que los conozcas
-Dios! Me siento en mis tiempos de colegio… - Fijó sus ojos en los míos… el tiempo se detuvo y yo no quería ni parpadear para que el momento no se rompiera… sin embargo ella se dio cuenta que provocó cierto nerviosismo con tan solo fijar su mirada en la mía y sonrió desviando su hermoso mirar. – Me familiarizaré con todo esto; lo prometo
-Bien! La próxima vez que nos veamos, ¿podrías al menos describir el diez por ciento que conoces?
-¿La próxima vez? Eso significa que, ¿mañana no nos veremos?
Sentí sus palabras con nostalgia mas no quise emocionarme -Podrás estudiarlos en este día y así maña…
-No - me interrumpió abruptamente
-Entonces no podremos vernos mañana – Resolví de manera tajante
Se sorprendió ante mi respuesta, pero no insistió por una posibilidad – Entonces, ¿El tiempo depende de mí?
-Te recuerdo que únicamente me podré quedar tres meses en esta ciudad. Es tu tiempo, si quieres aprovecharlo, entonces…
-Debo relacionarme más con esta empresa – Concluyó. Juntó todos los papeles que estaban a la mesa y se puso en pie –Estaremos en contacto – Sonrió despidiéndose de esa manera
Le seguí con la mirada hasta que la puerta se cerró, llené, lo más que pude, mis pulmones y al soltar el aire me di cuenta lo tenso que estaba ante ella.
Quise decirle que si deseaba nos podíamos ver al siguiente día sin importar que no conociera en totalidad la producción Andry. Pensé en ofrecerme y estudiar juntos las descripciones y así tener tiempo a su lado, pero ella cerró todo sin darme tiempo. –No olvides que este asunto es meramente profesional – Me recordé al levantar de la mesa mi documentación.
-Quiero felicitarte – Dijo con gran alegría William Andry, quien ingresó abruptamente sacándome de mis pensamientos
-¿Por qué? – Respondí firme pero con amabilidad – Estoy cumpliendo con mi parte del trato
-Lo sé – Tomó lugar en la silla donde anteriormente estuvo sentada su hija - Pero ¡Sabes?, Mi hija me ha solicitado el acceso a la información descriptiva de los productos…
-Trabajamos poco y nos dimos cuenta que nuestro avance sería un tanto en lento si ella no conocía en plenitud esta empresa
-No, Señor Grandchester no me he explicado bien; Candy no ha mostrado ningún tipo de interés por este lugar que tarde o temprano pasará a sus manos. Sé que le he presionado para que invierta un poco de su tiempo en este lugar; y agradezco la coincidencia de usted en este tiempo y de ella… espero que las cosas resulten bien – Me miró y sonrió – Ahora, deseo que entremos bien en materia; he convocado a mis publicistas y gente de marketing para escuchar sus recomendaciones al tema tocante de los posibles cambios que deban sufrir nuestros productos al internacionalizarse…
Las siguientes horas fueron fascinantes. Todos hablábamos los mismos términos y yo tenía las respuestas para sus interrogantes.
Me sentía como pez en agua, cosa contraria con la señorita Andry, quien poco comprendía del tema y no preguntaba nada, haciendo esto más difícil – Caballeros, sé que tienen mucha expectación y deseo por conquistar el viejo continente, los siguientes tres meses nos servirán para desarrollar y, de nuestra parte está el apoyarles en todo, si es necesario, ir dando los pasos con ustedes.
Tenía prisa por salir pero no debía mostrar mi inquietud ante las manecillas del reloj ya que eso mostraría mi vulnerabilidad en relación al tema del tiempo, así que de manera cortés concluí ya que debía encontrar un departamento antes de la llegada de mi hermano a este país.
Atravesé a gran velocidad el vestíbulo para llegar puntual con el corredor de bienes y poder visitar las propuestas acorde a mi solicitud.
Las calles se estrechaban por algunas partes debido a algunos autos aparcados y eso hacía que el tránsito se congestionara en algunos puntos… el chofer del taxi se introdujo por algunos callejones para poder recuperar un poco de tiempo –Deténgase! -Indiqué al mirar ingresar a Tom en un comercio de ropa –Espere un momento – Descendí del auto y le seguí con discreción.
Tenía que estar seguro que se trataba de él ya que lo vi con una acompañante femenina que no era Candy.
El coqueteo entre ambos era evidente…
Regresé sobre mis pasos y pensé en la dueña de la mirada verde esmeralda, lo difícil que va a ser para ella darse cuenta que su novio le engaña… - Por favor, continúe – Indiqué perdiendo mis pensamientos en el pasar de los comercios.
Al llegar a mi destino no existía otro pensamiento que en el dolor que le causará el momento de descubrir la verdad. Ahora me sentía cómplice de Tom sin siquiera tener una amistad con él… ¿Acaso debía ser yo quien le diese aviso?, No! Ella debía darse cuenta por sí del tipo de persona que es Tom… es un asunto entre ellos… -Este tiene dos recámaras, tiene una pequeña terraza…
-¿Podríamos ir a verlo?
-Claro que sí, está a una cuantas cuadras… ¿Trae auto?
-No
-Bien, iremos en el de la compañía
-Perfecto
Me paseaba por el departamento finamente amueblado y sin hacer mucho caso a las recomendaciones del arrendador. Su voz sonaba a lo lejos…
De mi mente no podía apartarse Candice Andry; no podía pensar en algo que pudiera evitarle el dolor de un corazón herido a menos que encontrara la manera de charlar con Tom y hacerle saber que no era de caballeros lo que él estaba haciendo con Candy…
Regresamos a la agencia para firmar los documentos, regresé al hotel por mis pocas pertenencias. –Señor, tiene un mensaje – Me informaron en la recepción del hotel al momento de firmar mi salida – Es de parte de la Señorita Candice Andry – Extendió una nota doblada por la mitad. "Sr. Grandchester, le ruego pueda aceptar una invitación a cenar esta noche, le estaré esperando en el Restaurant de su hotel en punto de las 19:00 hrs."
Miré el reloj que mi padre me regaló y faltaban escasamente diez minutos para la hora. -¿Podría ir alguien a esta dirección y encargarse de mi equipaje?
-Con gusto…
El corazón latía un tanto alborotado… por mi mente pasaba la imagen de Tom con aquella chica de cabello cobrizo, de amplia y enamorada sonrisa… Sé precavido – me recomendé audiblemente…
Ahí estaba ella, sentada a la barra con una copa frente a ella, descansaba el mentón sobre su mano izquierda. Caminé hasta llegar a ella, el abrigo en mi brazo estorbaba para abrazarla prematuramente ante el dolor que se aproximaba a ella. –Señorita Andry
-Creí que me llamarías por mi nombre- dijo con ánimo – Perdona mi atrevimiento al invitarte – Solicitó la mesa reservada y le ayudé a ponerse sobre sus pies.
Extendí mi mano para sostenerla y ese fue el primer contacto con ella. Sus manos delgadas se apoyaron con firmeza en las mías. Estaba fría…
La mesa estaba perfecta para poder iniciar una velada romántica, pero estábamos ahí por negocios.
-Seguramente te estarás preguntando la razón de esta solicitud
Asentí
-Le prometí a mi padre estar un tiempo e integrarme a la empresa; pero no quiero hacerlo –Sonrió nerviosa
Le miré sin saber que responder ante tal confesión.
¿Por qué se sinceraba conmigo y no con su novio? ¿Qué podía aconsejarle? En otro caso, podría argumentar No lo hagas… Pero en este momento me sentía un tanto unido a la familia Andry y sin motivos aparentes.
En mi mente destellaba la confianza de William por la mañana y su emoción del paso a emprender, de la confianza puesta en su hija y ahora ella confesando que no tenía deseos de complacer a su padre… y esto ponía a temblar el trabajar con ella…
Candy…
Hojeaba el manual descriptivo de cada producto. Quería que las descripciones tan detalladas en la redacción se fijaran en mi memoria y así poder demostrarle a Terrence que podía dominar el tema de la producción a la perfección…
¿Qué tan difícil era aprenderse todo?
De momento comencé a recordar a mi madre, lo feliz que se miraba en los trapecios, en los aires. Su figura esbelta y la fuerza de su cuerpo.
Recordé el día que me enseñó a caminar por las cuerdas a un bajo nivel y el tensor correcto para estabilizarme en él…
Mamá dejó de balancearse una noche fría de diciembre mientras intentaba un nuevo acto con su entrenador personal…
Fueron los peores años de mi vida.
Ver a mi padre solo, triste, sin ánimos, llorando la ausencia de mi madre. Se encerró en su empresa y yo me refugié en los brazos extendidos del trapecio imaginando a mi madre en cada pirueta, en cada muestra de valor y en cada paso tembloroso que daba le podía ver al final de la cuerda.
Leer los manuales me regresaban a aquélla época en la que mi padre escribía una y mil veces hasta satisfacer la perfección de cada producto. Las noches en las que pasaba largas horas frente al computador y en las que yo me encerraba en mi habitación a llorar por mi madre.
Necesitaba a mi madre como cualquier chica de 13 años necesita a la suya. Crecí sin sus consejos y papá llenó mis vacíos con cosas de aparadores, con viajes y ropa costosa… tampoco él sabía qué hacer. Por mi parte yo le dí las mejores notas escolares, los menores problemas y la satisfacción de mirarme en los aires –"Eres igual a tu madre" – Dijo el día de mi debut frente a él como mi único público… - Me siento orgulloso de ti – Si experimentó temor por mi vida no lo expresó en aquella ocasión, esto nos unió como la familia que quedamos después de la muerte de mamá…
-Papá, ¿Recuerdas que me preguntaste si deseaba algo por mi cumpleaños número 16?
-Pondría el mundo a tus pies por ti, querida hija
-Quiero algo más pequeño que el mundo – Respondí con el corazón temeroso que su respuesta fuera un no. – El circo de mamá. Quiero que recuperes el circo que fue de mi madre
Respiró tan hondo que aún puedo sentir su inhalar de aquella noche, sus pulmones parecían reventarse y su tez colorada ante mi petición -¿Es lo que quieres?
-Es lo que más deseo
-Será tuyo, pero no te garantizo que para tus 16. Tal vez demore un poco
-Esperaré paciente
-Aún así, habrá pastel y una gran fiesta – Me envolvió en sus brazos…
Las siguientes noches de desvelo de mi padre tal vez se debieron a mi solicitud, pero él seguía sentado frente a un pilar de hojas llenas de encabezados con los nombres de sus productos, de agrupaciones de los mismos y de patentes…
-Tom ¿Podemos vernos esta tarde?
-Es imposible, Candy, invité a Dorothie a salir y…
-Quizás por la noche, para cenar
-Mañana
-Sí, es una cita… nos veremos a la hora de la comida
-Perfecto… Besos, recuerda que te quiero
-Lo sé y yo a ti
Tom estaba ocupado con la chica que le ha robado los suspiros desde que ingresó a la facultad y ahora que ella le daba muestras de una oportunidad sería muy egoísta si le pidiera dejarle por acompañarme…
Cada día me doy cuenta que me encuentro sin muchos amigos como quisiera tener. Los últimos años, todo se redujo a Neil y ahora a Tom; Annie mi inseparable amiga de la infancia y Patty nuestra mejor amiga, les he perdido la pista y los compromisos asumidos me han dejado poco tiempo para las amistades…
Me tumbé en la cama con muchos deseos de salir a algún lado, salir con alguien, pero no tenía muchas opciones y salir sola no era muy agradable en mis pensamientos.
Quería una copa, una rica cena y tal vez un paseo por algunos de los lugares bonitos de esta ciudad… fue ahí donde se me vino a la mente la imagen de Terrence Grandchester
Su mirada azul como el mar profundo y su sonrisa perfecta se hicieron visibles en ese momento.
Tuve muchas dudas, ¿cuál sería el pretexto perfecto para invitarle a salir sin que él confundiera mi atrevimiento?
Él piensa que Tom es mi novio…
Tomé el teléfono y solicité dejarle un mensaje en la recepción del hotel donde se hospeda…
Me sentí traviesa al momento de dictar las palabras
Me sentí extraña al buscar en mi guardarropa algo especial para salir con él
Me arriesgué sin saber aún si él había o no aceptado
Elegí un vestido discreto que no revelara la intensión de una cita pero no tan formal como una entrevista de trabajo…
Llegué un tanto puntual y él no había recibido el mensaje. Solicité una copa sin la intención de esperarle; tal vez demoraría un poco más de tiempo y la nota le sería entregada algunas horas después.
Recargué mi rostro en mi mano después de sorber la copa frente a mí mientras por mi pensamiento pasaba que Tom prontamente dejaría de tener el tiempo para mí, para hacer cosas de amigos, que las cosas entre él y Dorothie serían un aviso formal entre nuestras familias y yo cedería mi tiempo para ella.
Por un momento me sentí sola y deseé con todas mis fuerzas renunciar a la promesa hecha a papá de quedarme por un tiempo.
Aunque pareciera increíble, existía solamente un lugar donde me podía sentir segura y confiada, sin importar que nadie estuviera a mi alrededor o que el lugar estuviera lleno de gente desconocida. La seguridad del trapecio, del aire que me abrazaba al desafiar la gravedad…
El aroma a su persona embriagó mis sentidos como lo hizo por la mañana, no era necesario mirar atrás para saber que Terrence estaba cerca –Señorita Andry –Dijo educadamente
¿Por qué estaba aquí? ¿Por qué llegó a tiempo para acudir a mi invitación?
Todo podría interpretarse como un flirteo así que me vestí de la hija del empresario que contrató sus servicios y poner una barrera entre él y yo ya que me daba cuenta que me sentía atraída por él y no quería un corazón roto por parte de un desconocido… -Seguramente te estarás preguntando la razón de esta solicitud. Le prometí a mi padre estar un tiempo e integrarme a la empresa; pero no quiero hacerlo
Me miró desconcertado. –Nadie te puede obligar a hacer algo que no quieres –Resolvió
Sonreí –Debemos cenar, o se enfriará
-Entonces solicitaremos que la vuelva a calentar –Sonrió
Le había visto dos veces y mi corazón sentía temor ante él. Miedo de enamorarse, miedo de no ser correspondido… de cualquier manera, él solo estaría aquí por tres meses y yo por un par de meses más…
-¿Qué tanto conoces esta ciudad?
-Del aeropuerto al hotel y de aquí a la empresa de tu padre
-¿Te gustaría conocerla un poco más?
-Te estás ofreciendo como guía de turismo?
-Uhmm. Digamos que sí
-Bien, ¿A dónde iremos?
-Seguramente has escuchado de algunos lugares que te gustaría conocer
-En este momento lo único que deseo es ir a un lugar tranquilo que me permita volver temprano
Me sorprendí de su respuesta y su sinceridad –Lamento que me des tiempo que no estaba programado para mí, con la cena es suficiente
-No me interpretes mal – Dejó a un lado su servilleta – Mi hermano llega de Londres a primera hora de la mañana e iré a recogerle. Y lo mencionaba porque he tenido pocas horas de descanso por la diferencia de horarios y …
-No necesitas justificarte. Te dejaré descansar. Ha sido una agradable velada
-Iremos a donde habías planeado
-Solamente quería … ammm… no estar en casa, me sentía un tanto aburrida
Sonrió – Te agradezco, pero como podrás notar, no soy tan divertido como esperabas, o como Tom… cuando estás cerca de él tu rostro irradia felicidad
Era verdad, con Tom todo era risa pero no significaba que Terrence fuera aburrido sino que entre Tom y yo había demasiada confianza.
Mi sonrisa se hizo una delgada línea apretada en mi rostro y suspiré –Tom…
-¿Hay problemas entre ustedes?
-Ammm. No. No que yo sepa
-¿Por qué estás sentada frente a mí, y no con él?
-Porque lo que quería hablar con alguien, él no lo entendería… No lo entiende. Las veces que he intentado siquiera tocar el tema, toma una postura que no me convence, después discutimos y esto ha comenzado a poner un poco de distancia entre nosotros… - Dije con pena, ya que Tom defendía a papá justificando su encierro por mi bien, por mi futuro…
-¿Te gustaría charlar?
-Mucho –Respondí con sinceridad
-¿Me aceptarías una invitación?
-¿Ahora?
-Sí, aunque eso podría alterar tus planes
-Claro
-He alquilado un departamento y quiero que vengas conmigo
-Sí. Por mí no hay problema – Quise mostrar confianza. El único departamento de soltero que conocía era el mío y el de Neil… y ahora el de él…
