En primer lugar siento mucho el retraso. Tuve muchas dudas acerca de continuar con la historia, ya que nunca he escrito antes y no estaba nada satisfecha con el resultado, pero finalmente me decidí a continuar, ya que no puedo sacarme la historia de la cabeza, ya veremos a dónde nos lleva...


Killian permaneció en su camarote tras la marcha de Emma y Liam, demasiado perdido en sus pensamientos para tomar una decisión sobre su próximo destino, por lo que aún permanecían amarrados en el muelle.

Él continuaba pensando en la visita sorpresa de la que había podido disfrutar, en cómo Emma había hecho todo lo posible para que los tres estuvieran juntos en el cumpleaños de Liam. Ella no dejaba de sorprenderle cada día y la admiración hacia su esposa se acrecentaba más y más con el paso del tiempo.

Killian había estado agotado tanto física como mentalmente pero poder pasar unas horas con su familia había supuesto un revulsivo y ahora había conseguido unas fuerzas renovadas para continuar la misión, encontrar al pirata y retornar al hogar.

Se desplazó hacia una de las ventanas del camarote, y mientras sus recuerdos vagaban libremente por la memoria su vista estaba perdida en algún punto más allá del horizonte. Tan ensimismado estaba con sus pensamientos que en un primer momento no reparó en que alguien había entrado en su camarote.

"¿Killian?"

Al escuchar su voz se giró bruscamente y encontró a Emma en medio de la cabina. Su respiración era entrecortada y sus mejillas estaban sonrojadas, como si hubiera estado corriendo. Con el ceño fruncido por la sorpresa y la preocupación se acercó a ella con rapidez. En apenas un segundo estaba frente a ella y la sujetó por los hombros en señal de alarma

"Emma, ¿qué haces aquí? ¿qué ha ocurrido?" Él miró a su alrededor, su rostro revelaba cada vez más inquietud. Ejerció un poco más de presión sobre sus hombros " ¿Dónde está Liam?" Killian estaba empezando a asustarse.

"Killian..." Ella no era capaz de mirarle a los ojos, se mordió el labio con nerviosismo antes de continuar. "Killian, no podía hacerlo, dejé a Liam con mi padre, ya deb.." Emma no pudo continuar, ya que Killian la interrumpió bruscamente.

"¿Qué? Nononono. Emma, dime que no has dejado a nuestro hijo solo?" La mirada de Killian estaba llena de miedo, no podía creerse lo que estaba ocurriendo.

"Él no está solo, Killian"

" ¡No!" Killian la empujaba hasta la salida. "Puede, que aún llegues a tiempo, vas a regresar con tu padre y con Liam a palacio, Emma" Empezó a tirar de su brazo, instándola a que avanzara, pero ella se resistió.

"Basta Killian! No me lo pongas más difícil."

"Emma, te lo pido por favor, regresa con Liam" Su tono era desesperado, su rostro desencajado. No sabía cómo hacerle entender a Emma que no podían dejar solo a su pequeño. "Sabes que hay peligros, Emma, siempre hay un riesgo. ¿Y si nos pasara algo a los dos? Acaso quieres que nuestro hijo tenga la misma vida que nosotros? Él se merece algo más, se merece una infancia feliz, no podemos quitarle esto...Vuelve con él, por favor..."

"Killian, ¿tan poca fe tienes en nosotros? ¿Sólo tú puedes arriesgar tu vida? Lo siento, no voy a dejarte solo en esto, no puedo soportar abandonarte a tu suerte. Te necesito conmigo, así que vamos a buscar a ese maldito pirata, a asegurarnos de que no supondrá ninguna amenaza para nosotros y volveremos a casa cuanto antes los dos. Juntos." Emma mostraba más determinación de la que realmente sentía, pero se obligó a mirar fijamente a los ojos de su marido para infundirle confianza.

Tras un momento de vacilación él la atrajo hacia sí y la envolvió entre sus brazos. Le dio un beso ligero en la parte superior de la cabeza y, mientras la abrazaba, susurraba, de forma apenas audible "¿Qué has hecho Emma?"


Henry se encontraba en la habitación que habían designado como centro de operaciones para gestionar la misión de Killian. Sobre la mesa se extendía el enorme mapa que mostraba los avances de Killian gracias al hechizo localizador. Él estaba completamente concentrado, preguntándose por qué Killian aún no había zarpado del puerto, cuando claramente Emma y Liam ya tenían que estar en su camino de vuelta.

Tal era su concentración que en un primer momento no escuchó el pequeño alboroto que se había formado en la entrada del palacio. Pero cuando se dio cuenta pensó que su madre y su hermano ya estaban de regreso, por lo que fue a recibirlos.

Henry acudió esperando encontrarse a su familia, pero se sorprendió cuando no pudo ver a Emma por ninguna parte. David hablaba con Snow, su abuela tenía entre sus brazos a Liam, al parecer el viaje le había agotado y se había quedado dormido.

"¿Qué ocurre?" Henry interrumpió a su abuelo, que había comenzado a dar explicaciones a su esposa.

"Henry…Tu madre...ella ha decidido permanecer junto a Killian." Los ojos de Snow se abrieron por la sorpresa, dando paso a la preocupación. David continuó. "Ella cree que si acompaña a Killian podrán trabajar más rápido, terminar antes con todo esto y volver a casa lo antes posible, ambos sanos y salvos."

"Pero David" Snow por fin reaccionó tras la sorpresa "¿Emma estará bien?" Snow estaba asustada, y no sin razón, la habían perdido demasiadas veces, ella no podía perder de nuevo a su hija.

"Por supuesto, ellos hacen un buen equipo. Volverán a casa pronto". David le dio un beso tranquilizador a su esposa en la frente.

A Henry le costaba asimilar la nueva información, aunque al mismo tiempo no se sorprendía en lo más mínimo de la decisión que había tomado su madre. Ella sabía que sus hijos estarían protegidos en el palacio y necesitaba asegurarse de que a Killian no le ocurría nada. Henry había sido consciente de lo mucho que había echado de menos su madre a su marido, ella estaba, además, en temor constante por su seguridad. "¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo vamos a actuar?"

"Snow, lleva a Liam a descansar mientras nosotros pensamos en el nuevo plan. Puede quedarse en el dormitorio de Neal, Emma no quería que estuviera solo". Snow asintió, y se marchó, con el pequeño aún en brazos, hacia la zona de dormitorios.

David y Henry fueron al despacho para debatir sobre la misión. Cuando estuvieron solos, Henry le preguntó por su madre, él quería asegurarse de que ella se encontraba bien. Su infancia había quedado atrás, había madurado en los últimos años y quería conocer la verdad sobre la situación.

"Ella estaba bien, Henry, preocupada por Killian, eso es todo. Emma no pudo hablar mucho, porque tenía prisa por llegar al barco, pero comentó que podríamos idear un secuestro o algo similar"

"¿Hook secuestrando a su propia esposa? No me convence…." Henry se acariciaba la barbilla mientras reflexionaba. De repente, sus ojos se iluminaron. "¡Ya lo tengo!" Henry pasó a explicarle lo que había pensado.

La maquinaria de rumorología se pondría en marcha de nuevo. Iban a difundir que la princesa Emma había desaparecido y que, por más que habían intentado localizarla, incluso utilizando la magia, no había ni rastro de ella, no habían dado con su paradero. Dejarían ver que la familia real estaba muy preocupada porque habían recibido mensajes amenazantes de un "Pirata Fantasma" y se temían que este fantasma había tenido algo que ver con la desaparición de Emma. De este modo conseguirían que el pirata se pusiera nervioso, y eso podría provocar que actuara de forma precipitada.

"Pero para ello es imprescindible que Emma no se deje ver, nadie debe saber que la princesa está viajando en el Jolly Roger" David reconoció que el plan podría funcionar siempre y cuando lograran mantener en secreto el paradero de Emma. "¿Cómo vamos a hacerles llegar el mensaje?"

Henry miró hacia el mapa, para su alivio vio que el barco ya había abandonado el puerto y estaba surcando los mares. Se imaginó a su madre y Killian juntos en el barco, pensó en cómo habría reaccionado Killian cuando se enteró que Emma se quedaba con él, seguramente su reacción inicial había sido de preocupación…

Enseguida le vino a la mente que alguien más, hace ya muchos años, había conseguido hacer llegar a Hook un mensaje cuando también se encontraba a bordo del Jolly Roger. Su padre lo envió… Inicialmente nadie supo quien había enviado ese mensaje, el propio Killian estuvo convencido en un primer momento de que había sido obra de Snow, aunque ella misma lo desmintió cuando recuperó la memoria. Pero transcurrido un tiempo Rumple confesó, al fin y al cabo él también estaba presente de una forma u otra en ese momento. Y todo eso contribuyó a reafirmar la figura de su padre como un héroe. Uno más en una familia plagada de ellos.

Henry se sentía realmente afortunado, en pocos años pasó de vivir solo con Regina a estar rodeado de más familia de la que nunca pudo imaginar, dos madres, dos padrastros, abuelos y unos cuantos niños a su alrededor, Neal, Liam, Roland, y la única niña de la familia, Lizzie, la hija de Zelena y Robin.

Pero Henry siempre tendría un hueco en su corazón para su padre, él le echaba de menos, ciertamente no necesitaba una figura paterna, Killian y Robin ya cumplían esa función con creces, incluso David, que so comportaba con él más como un padre que como un abuelo, lo que echaba de menos es lo que pudo ser y no fue, apenas había tenido tiempo de conocer a Neal, no habían podido compartir muchos momentos juntos . Se preguntó cómo podía echar en falta algo que no había vivido…

Sonrió al pensar que esta vez su padre les ayudaría. Henry y David decidieron usar el mismo método que Neal había usado previamente, de este modo, podrían hacer llegar el mensaje a Emma y Killian. Se pusieron a trabajar enseguida, ambos muy compenetrados ya que abuelo y nieto hacían un gran equipo.


Después de la sorpresa inicial Killian subió a la cubierta y se puso a los mandos de la nave para partir lo más rápido posible del puerto, ya habían pasado demasiado tiempo allí y necesitaba volver a navegar. Se situó frente al timón, en busca de algo que tranquilizara su mente y su corazón, demasiadas emociones contradictorias en un corto espacio de tiempo. Su cabeza era un torbellino de sentimientos.

Él seguía preocupado por Liam, no podría perdonarse si algo le ocurriera en su ausencia, pero también se sentía muy emocionado al pensar que iba a poder compartir esta aventura con Emma. Una vez más a bordo del Jolly Roger, como en los viejos tiempos, en este barco que significaba tanto para ellos.

Pasó unas horas navegando, perdido en sus pensamientos, el mar le relajaba tanto que podía llegar a perder la noción del tiempo. Emma se había quedado en el camarote, prefirió no dejarse ver mucho hasta que supieran qué iban a hacer con la misión y aprovechó para descansar un poco. Tras el regreso a la nave y la sorpresa inicial Killian había subido enseguida a cubierta para poder zarpar, por lo que no habían continuado hablando. Pero tarde o temprano tendrían que seguir donde lo dejaron.

Killian seguía concentrado mirando al horizonte cuando por el rabillo del ojo divisó un movimiento inusual. Se giró en esa dirección y vio una paloma. Sus ojos se abrieron con sorpresa al pensar en lo que eso podía significar…¿Sería posible? ¿Padre e hijo utilizando la misma técnica?

Se aproximó a la paloma y en efecto, atado a una de sus patas había un pergamino. Killian lo recogió con una sonrisa.

"¡Smee! Estás al mando" Tras la orden, Killian salió corriendo hacia el camarote.

"¡Swan! ¡Tenemos un mensaje!" Emma yacía adormilada en la cama, pero se incorporó al instante cuando escuchó a su marido. Killian se sentó con ella, para que pudieran leer juntos el mensaje.

"Princesa Emma desaparecida, nadie la ha visto en las últimas horas. Sospechamos que el pirata fantasma que está amenazando al reino puede estar detrás de su desaparición. ¿Posible secuestro?"

Estaba claro que el mensaje lo habían enviado en clave, por si caía en manos de terceras personas. Ambos se miraron y sonrieron. Killian le dio un beso rápido en los labios y se apresuró a subir a cubierta de nuevo, quería dejar claro a la tripulación que a partir de ese momento nadie podía hacer referencia a Emma, nadie podía saber que ella se encontraba en el barco.

Emma sonrió de nuevo. Desde el camarote escuchaba la voz de Killian. Era increíble como podía pasar en un momento de mostrar la voz más melodiosa y seductora posible a exhibir un tono firme y cargado de la autoridad necesaria para tratar con la tripulación. Ella adoraba cada parte de él.

Tras dar las instrucciones necesarias a la tripulación Killian regresó al camarote. "Nuestro chico es brillante, Swan". Emma siempre estaba muy complacida cuando le escuchaba hablar de este modo acerca de Henry. "Sí, nuestro chico lo es" Emma se acercó a Killian. "Ya sabes, Emma, Henry es muy especial para mí, no sólo por ser tu hijo, sino, bueno..es el nieto de Milah, de una manera u otro siempre estaré conectado a él". Ambos habían tenido mucho tiempo para ponerse al día con sus vidas pasadas, ningún secreto había ya entre ellos.

"Lo sé, Killian." Estuvieron unos segundos en silencio. Emma se acercó un poco más a Killian, mostrando una mirada sugerente. "Y entonces, Capitán, ya que parece que voy a pasar muchas horas encerrada en este camarote, ¿se te ocurre en qué podemos emplear el tiempo?" Ella deslizó un dedo el pecho de Killian, apenas rozando su piel.

"¿Estás intentando seducirme, Swan?" Sus ojos penetrantes estaban fijos en ella.

Emma se aproximó aún más "¿Lo estoy consiguiendo?"

Sin más palabras, Killian se abalanzó hacia ella y atrapó sus labios en un beso feroz, descargando en él toda la necesidad que había estado conteniendo los últimos 3 meses. Emma respondió con la misma intensidad. Sus manos estaban en todas partes, sus cuerpos ardían por la necesidad, Killian desplazó sus labios sobre el cuello de Emma, mientras ella dejaba escapar un suspiro entrecortado. "Emma, no sabes cuánto te he echado de menos" Ambos estaban fundidos en un abrazo intenso, las manos de Emma se deslizaban sobre su cabello, atrayéndolo más hacia ella. "Lo sé, Killian, nunca más, no puedo estar alejada de ti. Te necesito, en todo momento."

De nuevo sus labios se encontraron, disfrutando del sabor de cada uno, se desplazaron hacia la cama y se despojaron de la ropa con premura, con una necesidad casi enfermiza de estar en contacto, piel con piel. Killian siempre había sido un amante generoso, preocupado por ofrecer a Emma todo el placer que se merecía, y en esta ocasión su actuación fue la misma, él recorrió con sus labios y su lengua todo el cuerpo de Emma, sus miradas siempre conectadas. Ella se retorcía entre sus brazos y gemía ante cada toque, sus dedos se deslizaban por la espalda y el cabello de Killian, toques ligeros pero que en Killian tenían el efecto de una descarga eléctrica. Él continuaba con su recorrido hasta que llegó a ese punto que a Emma le hizo gritar pidiendo más, ella sintió que algo se rompía en su interior, con cada toque, con cada roce de sus labios o su lengua, ella sentía que iba liberándose de toda la tristeza, de toda la añoranza que había ido acumulando en su interior. Ella se sintió libre y viva de nuevo, Killian siempre había tenido ese efecto en ella y esta vez lo estaba consiguiendo a pasos agigantados. Cuando ya no pudo soportarlo más Emma cayó definitivamente, mientras Killian la sostenía.

"Emma, dime qué quieres, qué necesitas" su voz apenas un susurro al oído.

"Te necesito a ti, Killian"

Él la besó de nuevo con fervor, sus labios no podían estar separados por mucho tiempo y por fin, tras más de tres meses de espera, sus cuerpos se unieron definitivamente, piel con piel, sus miradas en contacto, movimientos suaves en primer lugar, pero después se tornaron más intensos, Emma se aferraba a él y a su olor embriagador, a sus toques, a sus susurros. Finalmente ambos llegaron, una explosión de sensaciones se apoderó de ellos, se repartieron besos cálidos y más caricias,ambos aún unidos, sin querer separarse, la respiración entrecortada.

"Emma, eso fue..." la voz grave de Killian le provocó de nuevo ese cosquilleo tan familiar en su interior. "Un anticipo de lo que vendrá más adelante" La mirada traviesa que le lanzó hizo que quisiera mucho más de ella. Emma vio sus intenciones y le frenó un poco, aunque su tono de voz no dejaba de ser sugerente "Pero ahora es mejor descansar, es tarde, tendremos más tiempo mañana, recuerda que soy tu prisionera y no puedo salir de aquí." Killian se inclinó un poco, sus labios casi rozando su oreja. " Swan, como sigas haciendo esos comentarios y usando ese tono de voz pecaminoso, mi disfraz de pirata va a dejar de ser un disfraz" Ahora ambos se miraron de nuevo, la mirada de ella desafiante, la de él llena de deseo. "¿Es una promesa?" Su voz salió en un susurro "Emma..."

Y durante las siguientes horas Killian se convirtió en un pirata para su princesa...

Killian se despertó en algún momento de la noche. Todo su cuerpo permanecía adormecido, tras las horas de sueño y las actividades previas, se sentía agotado, pero también satisfecho, pleno. Alargó el brazo hacia el otro lado de la cama y se sorprendió al encontrarlo vacío. Le costó un momento reaccionar, su mente estaba aletargada por el sueño, pero de repente se incorporó sobresaltado, ¿dónde estaba Emma?. Sus pensamientos giraban como en un torbellino preguntándose si lo que había vivido durante las últimas horas había sido un sueño. Se pasó la mano de forma nerviosa por el cabello y por el rostro. No podía ser…

Se vistió de forma descuidada, sin molestarse en colocarse el corsé para sujetar el garfio y subió a cubierta con la esperanza de encontrarla allí.

Era una noche tranquila, por lo que habían decidido seguir navegando. Smee permanecía al frente del timón y cuando vio aparecer el capitán le hizo un gesto con la cabeza señalando a la parte más alejada de la nave.

Killian se giró y al fin pudo respirar con alivio. No se había dado cuenta de que había estado conteniendo la respiración durante todo el trayecto hacia la cubierta. Pero allí estaba ella, sus cabellos dorados se mecían al son de la brisa marina, brillando a la luz de la luna. Su perfil perfecto estaba enmarcado por la claridad lunar, su belleza no había hecho más que aumentar con el paso de los años, mostrando unos rasgos más suaves, una vez que sus muros habían caído. Las pequeñas arrugas que aparecían en sus rostro cada vez que sonreía la hacían parecer adorable ante sus ojos.

Al mirarla su corazón dio un vuelco. Muchas veces, cuando la contemplaba, tenía esa misma sensación, una especie de vértigo que se apoderaba de él, después de todo su pasado, ¿cómo podía haber tenido la inmensa suerte de que Emma se enamorara de él?.

Se acercó hacia Emma y la abrazó por detrás, sus brazos alrededor de la cintura, su cabeza apoyada sobre el hombro de ella. Killian le dio un suave beso en el cuello y Emma se giró un poco, buscando sus labios en respuesta.

"Me asustaste, Swan. Cuando no te encontré a mi lado pensé que todo había sido un sueño." La estrechó aún más entre sus brazos, como si tuviera la necesidad de asegurarse que todavía permanecía con él. Emma le acariciaba la los brazos mientras se recostaba en su pecho. "Estoy aquí, Killian, soy muy real, no te vas a deshacer de mí tan fácilmente."

Ambos permanecieron en silencio unos minutos, conservando la misma posición, mirando hacia la oscuridad de la noche. La ligera brisa alborotaba el cabello de Emma y Killian atrapó uno de sus mechones, enredándolo entre sus dedos.

"Necesitaba pensar." Fue Emma quien rompió el silencio, se dio la vuelta para mirarle directamente los ojos. "Quiero terminar rápido con esta búsqueda y regresar a casa. He pensado que deberíamos centrarnos en un objetivo, deberíamos ir tras Barbanegra."

"¿Pero eso no es demasiado obvio, Emma?"

"Lo sé, pero en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la correcta. Navaja de Ockham." Killian la miró con extrañeza "Algo de mi mundo" Emma continuó "No perdemos nada por intentarlo, nos centramos en la búsqueda de Barbanegra y si conseguimos dar con él podremos salir de dudas. Si confirmamos que Barbanegra es el Pirata Fantasma nos encargaremos de que no vuelva a molestarnos"

Killian dejó escapar una sonrisa. "Así que, ¿tú estás al mando ahora, Swan? ¡Empieza la aventura!"


Nota del autor: Sí, el hechizo localizador es una copia del mapa de Harry Potter. Soy una principiante, os pido que tengáis paciencia conmigo y cualquier comentario que me ayude a mejorar será bienvenido. Gracias por leer!