Tren con destino a Toscana.
Por El hacedor de universos.
El tren partía. El viento parecía acompañarlo, le agitaba, en su correr, la bufanda y algunos mechones que apenas le ocasionaron molestia, sin embargo quería retirar los mechones que ocultaban el rostro de la señorita que, como brisa, lentamente se alejaba de una vida de horrores, mentiras, tristezas y arrebatos. De ella, donde la falta de amor la hacía reaccionar de aquel modo.
Metió las manos en los bolsillos cuando al apartarse de aquel impulso irracional, en el que pensó que de seguir, no la dejaría marchar. Y ella merecía cambiar de ambiente, pensaba tristemente. Se apartó por fin.
Con aquel acto no sólo ocultaba su escepticismo, estaba seguro que la situación no mejoraría mucho, no en poco tiempo. Tal vez meses, años... Quizá nunca. Guardaba su impotencia, más no debía hacer.
Pero sabía que podía hacer algo más por ella.
Tenía que dejar que la vida caminase, tejiese otras tramas. Y seguramente entonces…
Años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos, instantes, ese momento... Otro episodio más para agregar al álbum de amores imposibles.
Dejo que sus manos se ocultaran tras de sí, obstinadamente, tres, cuatro, cinco pasos o más, lejos de la dolorosa despedida. Mirando al suelo durante toda la escena.
Y tampoco quiso mirar al frente cuando ella, su madre, paso por su lado diciendo:… Quién sabe. No le presto atención
-¿Debía prestar atención, ahora? …Además, tenían que abordar el tren, ya.
- ¿Hay algo más que decir?- inquirió sarcásticamente, de frente le hablaba, pero procurando no verlo a la cara.
- Pensé que, como te marchas, inventarías una despedida ingeniosa y …
- No tengo más que decir, ya he dicho todo cuanto quise- adelanto un pie para que el otro le siguiera
- ¿No te despides de mí?- trato desesperadamente que se dignará a verlo, por última vez.
Y tan pronto como pisaba el primer escalón del vagón donde les correspondía viajar...
Su madre ya estaba perfectamente instalada, sentada junto a la ventana para poder admirar los paisajes que dejarían atrás.
- Todo lo que quería....- su voz temblaba- ...era una respuesta, un sí o un no
Otro escalón....
- Es más de lo que yo puedo dar
- Si hubiera pedido un pony... ¿no?- de espaldas a él, huyendo de lo que sabía que vendía después.
Pasaban volando las manchas verdes, que cada vez se hacían más prolongadas.
El sol muriendo, como lo venía haciendo de miles de años atrás.
- Espero que no se vuelva a repetir- les había visto, fingió demencia para no contestar
- Ese joven es mucho mayor que tú- apuntó ya que no obtenía respuesta
- Yo no hice nada- se defendió
- Y por eso precisamente lo digo- miraron hacía puntos distintos, de hecho nunca se miraron.
- Lo dices por experiencia ¿verdad?- y el silencio cayó como peso muerto sobre ellas.
El silbato de la locomotora sonó, apremio su escape obstinadamente, como era ella.
Y mil veces, exagerando, había gritado a viva voz lo que sentía; y mil veces más, en arrebatos de cordura racionalizada por amor, y más que nada incomprensión, le había besado sin el menor tapujo, sin la mayor experiencia; mil veces a causa de impotencia y frustración, enceguecida de rabia que disfrazaba tristeza...
Mil veces ignorada.
Tan pronto se apoyaba en el costado del metálico plateado respirando entre cortadamente, acorralada, viendo nada en particular. Su vista franqueada por una barrera blanca, calida. Temblaba.
El silbato apremio la partida.
Mil veces con arrogo.
- Sí...- saco su cuerpo de encima, para dejar de cubrirla.
Aun se sostenía de la fría realidad, acurrucada en el Adiós, dejándose invadir por el calor palpitante.
- Sí...- dos paso atrás, para no retenerla en el infierno con él.
Sus mejillas encendidas color carmín; sus labios hinchados por la brusca y prolongada intromisión.
- ¡Chuff....chufff...!- el tren comenzaba a avanzar, descendió.
Su propia mano se cerro entorno a la distancia entrometida.
Otro paso atrás
A la que él acudió.
El movimiento del propio tren la hizo sostenerse de éste, aferrándose a la verdad.
Dos gruesas lagrimas surcaban quemando sus mejillas. La vista se le empañaba evitando que lo viera, obligándola a cumplir su promesa: no verlo nunca más...
- Arnold....- llamó en un hilo de voz
¡¡¡....Chuff, chuff, chuff, chufff....!!!!!
Movía los labios tan rápido como su ansiedad le permitía. Con lentitud, apremiaba el tiempo, para pronunciar claramente cada una de las letras de aquellas palabras
- Helga-
Escucho a Miriam, la llamaba desde una prudente distancia.
Concientemente ignoraba lo último que él había dicho, de sus labios había salido; mas su voz no llego a filtrarse, y tampoco hacia falta, ante el llamado de su madre y el ruido procedente de la máquina.
Labios contra labios, entre mezclando sus alientos, forzándola a responderle, exigiendo las caricias robadas años, meses...e incluso días atrás...
Respondiendo a sus sentimientos.
El tiempo pasó parsimonioso entre paisajes rojizos y violetas en el horizonte.
La cómoda y silenciosa compañía fue interrumpida por su madre.
El incomodo silencio se alzo franqueando su ya distante compañía
Y sólo la retuvo para decirle aquello.
Pero habían llegado al final de su vieja vida; al inicio de otra.
Aunque la verdad incordiará
Sólo para decirle lo que ya sabía. Y algo más.
- Esto no puede ser... Pero sí: te amo... sí... te amo...
- Arnold – susurró.
- Helga...- el resto se lo tragó el ruido que les envolvía.
- Te amo -quedo flotando en el aire.
Perdido, a la deriva, en la distancia, destinado a naufragar...
Notas:
Bueno, qué puedo decir. ¿Espero que les guste? Quiero decir, a parte de eso…
Un ¡Feliz año! Atrasado. ¡Que espero comentarios! Eso. Sí… Soy abierta a leer sus comentarios, de todo tipo; bueno si no aportan a la causa, evidentemente no sirve, es decir, incluso si dicen "Ey, tú deja de perder el tiempo y dedícate a otra cosa que sea productiva porque la verdad aquí no la haces…". Creo que se entiende la idea ¿no?
Si hay insulto sin "moraleja", entonces no.
Por otra parte, esta capitulo era el cuarto en realidad, pero como no logro sacar el segundo, el que antes era segundo pero ahora le tocara salir hasta que lo termine…
Pues, sí tuve que recorrer el tercero y ahora el cuarto… ¡Ah! creo que voy tener problemas con el que debe ser el quinto y el ¿doceavo? Ya no estoy segura…
El punto es, que he actualizado, y lo voy a seguir haciendo, aunque no como lo tenía planeado. De todas formas el orden no alterara el producto, en fin.
Pues hasta la próxima emisión.
