Bai bai Beiby!
¡A la mierda el Imperio de Cristal, que se cague Chrysalis!
-¿Y tú quién rayos eres? – preguntó Cadence, cuyo cerebro con reducida psiquis empezaba a malfuncionar.
-Un pibe que viajó mil años en el tiempo para salvar a su único y mejor amigo… pero es algo que ustedes no van a entender, esto es otro tipo de amistad. – contestó Juan Seco. El otro negro pastoso estaba más ocupado masticando maíz como un cuervo.
-Sí, claro… ¿Qué?!
-¡Un momento! ¡Esto no tiene sentido! - habló Twilight, la voz de la razón - Esto no puede quedar así. ¡Se suponía que debíamos derrotarte y consagrar mi, digo, nuestra victoria definitiva! Además, ¿cómo se supone que puedas llegar a ver el futuro en mil años? ¡Yo ni con magia de alicornio puedo saber si va salir mi número en la quiniela!
-El mundo está hecho de maíz... - dijo Sombra, que se había quedado mirando como un pelotudo la mazorca vacía. Ya no se acordaba de que le encantaban las mazorcas de cristal.
¡Pero ojo con pensar mal de esto! ¡Miren que conozco el interior de esas mentes retorcidas suyas, bronis!
-Pfff, pos fácil: una bola mágica me mostró lo que iba a pasar, y como yo no quería quedarme sin mi hermano de otra madre, hice un complicado hechizo de transporte en el tiempo para evitar que lo exploten como una burbuja. Costó un laburo de negros aprender bien la magia, pero llegué. ¿Me explico?
-¿Y cuál es tu nombre? – preguntó Shining. De alguna forma sentía que le estaban cayendo bien, aunque no sabía por qué.
-Juan Seco… creo que me habían puesto un nombre en inglés o algo así, pero ya me olvidé…
-¿Y dices que es tu hermano? ¡Eso tampoco figura en el cómic! - dijo Spike.
-Y dále con la misma mierda. - Sombra revoleó los ojos. Empezaba a necesitar una birra bien fría.
-O sea, no somos hermanos de madre, ya lo dije. Pero somos dos grandes amigos, y por mucho que lo cargo a este boludo, daría la vida por él. ¿No es cierto, Negro?
(Con aire pensativo) -Mm,, no sé, dejame pensar...
-¡Genial! ¡El negro forro está volviendo, ése es mi hermano!
Shining y Twilight se miraron. Éstos eran los hermanos más raros que habían conocido.
-Ah, por cierto, estúpido, ¿tenías que tomarte mil años para salir del hielo? ¡Casi dejo las tripas cuando llegué a este tiempo! Y qué tiempo más horrible… - le reclamó Juan Seco a Sombra, olvidándose de que estaban en público.
-¿Te creés que yo manejo el tiempo? – le replicó Sombra con el ceño fruncido. -Porque si fuera ese nabo de la Tardis y su cajetilla lenguaje pseudoinglés, ya sería otra cosa.
-Ése no es mi problema, macho… Mirá, te traje más máis… - Seco sacó otra mazorca brillante y la pasó a Sombra – Te la dejo pa'l viaje. Yo vengo con una lija bárbara…
-¿De qué rayos hablan? – se preguntaron todos.
-A lo mejor el verdadero rey está ahí… - dijo uno de los ponis de cristal, señalando el revoltijo negro. El resto de los ponis cristalinos simplemente se empezó a retirar. Parecía que el rey Sombra ya no era una amenaza, era más bien un pesado.
-Bueno, gente, quédense tranquilos que éste negro ya no sirve ni pa' estorbo, aclaro. - dijo Juan Seco, tomando a Sombra de un hombro. Éste gruñó, pero ya estaba acostumbrado. Un verdadero amigo te bardea sin piedad, todos lo saben. Ya tendría con qué fastidiarlo después.
-A ver, a ver…. Hay muchas cosas que explicar…– dijo Shining, por alguna razón las ganas de reírse y de participar de la pelotudez que actuaban Sombra y Juan se le rebelaban.
-Sí, yo tengo algo que aclarar… Hay un papelito entre los que hay, ése, bueno, tomate un tiempo para leerlo…. Porque lo que voy a declarar será de gran importancia… - Sombra carraspeó y puso una voz gruesa.
Shining leyó el papel, con una cara de entre asombro y de no entender ni idea lo que pasaba. Después levantó los ojos para mirar al unicornio gris, mientras los ponis se empezaban a inquietar, tal era el deseo de saber cuál era la dichosa declaración. "Gay, gay, gay, gay" decía Rainbow Dash, detrás de Applejack y Rarity. Si tuviera dedos en los cascos, podríamos explicar mejor que los tenía cruzados, pero como es un caballo, bah., yegua, no, no se da. Al fondo a la derecha, había una poni de cristal que empezó a sudar a mares, tenía miedo de que su "secreto" de mil años atrás saliera a la luz. ¿Pero quién podía juzgarla? Era claustrofóbica y le aterraban las minas. El resto pensaba en cualquier cosa.
-Esto es… - balbuceó Shining, el papel se voló de su magia para caer en los cascos de su esposa y hermana, quienes también lo miraron, e intercambiaron miradas sin entender nada tampoco.
Juan seco devoraba una mazorca al estilo roedor, y tenía la boca llena en el peor momento…
-Así es… Shining Armor…. YO… SOY… TU SUEGRO – dijo Sombra, con una seriedad épica, y levantando un casco como pa' darle más dramatismo a la cosa.
O sea, por ahí no cachan la onda, yo se los digo: sería una parodia de cuando Darth Vader le dice al Luk que es su padre. No vi la película, pero esa escena es re famosa… creo. Para más información, visite el siguiente video de Pach the Pony (Sombra siempre fue el bueno, con mayúsculas): watch?v=ZPR3-qU5HxY. Es demasiado para un sólo capítulo, ¿no?
La diferencia es que la reacción de Shining Armor fue distinta a la de Luck Skywaltie-talkie: se le achicaron los ojos, se le pusieron bizcos como a Pinkamena y quedó durito como bebé recién cagado. Sombra mantuvo la seriedad todo lo que pudo, hasta que estalló en una risa que hasta se habrá escuchado en Canterlot (inserte sonido de risa estruendosa aquí). Se reía tanto, tanto, que se echó al suelo como pudo, sin parar de reír y casi ahogándose. Parecía un motor diésel regulando. Y Juan-cito no se quedó atrás, al echarse a reír hizo llover papilla de choclo para todos y todas.
-¿Eso es verdad? – preguntó Twilight.
-¡NO, OBVIAMENTE QUE NO! – espetó Cadence, y mentalmente puteó a sus viejas chotas tías por no presentarse a poner las cosas en orden.
-¿¡Alguien en el público trae un pañal?! – suplicó Juan seco, que se revolcaba en el piso como un perro bañándose en tierra.
A Sombra y a Juan se les caían las lágrimas de la risa. La manifestación de sorna duró unos segundos más, hasta que bueno, a nuestro querido unicornio con ascendente a mariachi se le atoró un gargajo en la garganta y tuvo que parar y largarlo. (¿Alguien tiene idea qué tan lejos puede escupir un guanaco?).
-¿Shining? ¿Shining, estás bien? – preguntó Twilight, tocando a su hermano inmóvil, que volvió a la realidad en un chasquido y revoleó la cabeza.
-Okey, una cosa más lista de las cosas para hacer antes de morir – dijo Juan, sacando una hoja arrugada y tachando lo mencionado en la lista.
-Eh, no te enojes, blanquito, era sólo un chiste… Además, si tuviera una hija como ésta cosa horrorosa, me aseguraría de no volver a ser padre nunca más… ni tampoco tengo mujer… ni la pienso tener…
-¡Ese es mi hermano! Bueno, ahora si no les importa, nos vamos a Queca.
-¿Queca? ¿Es otro nombre en clave?
-Qué carajo te importa, pendorcho.
-¡A tomarse el palo, que el tren no espera! – sentenció Juan Seco, tirando a su hermano para armar viaje.
-Bueeeeeeeeeeeeeeeeeno, que tengan todos un lindo fin de semaaannnaaaaaana, nosotros nos vamos retirandooooooooo – dijo Sombra, saltando el revoltijo negro, como que si un charco fuera. Juan Seco lo siguió, pero casi se cae. – Sin resentimientos, ¿verdad? Estamos todos bieeeeeeeeeeeeeeeennnnnnn….
Ya nadie entendía nada, los ponis de cristal de repente sintieron que le perdían respeto al que los había esclavizado mil años atrás, pero seguían teniendo miedo, por lo que daban paso a ese par de idiotas. Qué le había pasado al rey Sombra, nadie lo comprendió, aunque todos estaban seguros de que algo tenía que ver Juan Seco de las Nieves Blancas. De algún lado, Sombra sacó un sombrero de esos sencillos, y saludó a las "damas", mientras los dos salían cantando y trotando.
.
No tengo tiempo para saber... si hay un amor ideaaaaaal…
a mí cualquiera me viene bien, como me voy a negaaaaar…
qué aburrido debe ser tener solo una mujer, nunca me podría casaaaaar….
No conozco a nadie que no haya terminado mal….
Chururu chururu chururururuuuuuuuuuuu…
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Por alguna razón, pareciera que la canción iba dedicada a la pareja de Shining y Cadence. A Shining ya lo único que le importaba era que se fueran, lo demás que reventara. Además, se había guardado el cigarro que Sombra le tiró disimuladamente…. Ya estaban las mane 6, todos irritados por el susto anterior, así que compartieron la perspectiva de Shining.
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Si el hombre no aparece la gente se enloquece y…
empieza a destrozar el lugaaaaar, se queman las cortinas
empiezan las corridas y el tiempo no parece pasaaaaaar…
Libertad, frenesí, do-re-mi-fa-sol-la-si ¡eso es el amor
para mí! y no conozco a nadie que me haya hecho sentir asíiiiiií...
yo soy asíiiiiií nací para cantar y ser feliz...
no puedo estaaaar sin ver pasar las olas sobre el maaaaar….
Ya no estoy... ya me fui... ya partí de aquí….
estribillo...yo soy así...
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-Adiós, Martita... – cuando ya iban saliendo del imperio de cristal, los dos muy orondos, Sombra saludó a la misma poni de cristal que se había puesto nerviosa un rato antes. Un habitante la miró y creyó reconocerla.
-Ah, ¿tú no eres la...?
-¡No, no, no, no, no! - salió huyendo la desesperada.
Sombra miró por el hombre la reacción de la loca y se volvió sin decir nada, pero daba la impresión de que le había tocado el orgullo.
Ya cuando todo se había organizado, después de muchos intentos de remover la cosa negra en el suelo, aparecieron las disque princesas, tarde como siempre, igual que la policía.
-¿Qué pasó aquí? – preguntó Celestia.
-¿Y qué es esa cosa negra en el piso? ¿Lograron detener a…? – empezó Luna, pero Cadence la cortó.
-No, por favor, no me lo nombren.
-Pero lo derrotaron, ¿verdad? – insistió Trolestia.
-Bueno, verá princesa, hay mucho que decir… – se acercó Twilight con sus amigas.
-Puede ser… y puede no ser… - agregó Spike.
-¡Oh, yo tengo un mensaje para usted princesa Celestia! – gritó Pinkie Pie, que venía vestida de payaso y con una trompeta rara de esas que usaban en la estralafalaria feria del disque corazón de cristal – Sombra le mandó saludos, aunque no entendí a qué se refería con eso, a no ser que la princesa Luna tenga un caracol de mar, pero lo que dijo específicamente es que "se vaya a la conch* de su herman… - Pinkie no pudo seguir con su verborragia, porque enseguida Rainbow Dash le tapó la boca, tarde porque ya estaba hecha la cagada.
-¡¿Qué?! – bramó Celestia, entre que Luna no sabía qué pensar.
-Nada, nada, princesa, mejor pasemos a otro tema… - dijo Shining, que todavía no se reponía del paro cerebral que la broma de Sombra le había causado… - Lo importante es que ahora los ponis de cristal y el imperio están a salvo, ¿eh? – forzó una sonrisa, pero se le torció al ver la cara de tomatina de Cadence, roja, como los fuegos del Tártaro.
Habían logrado retirar la masa negra del delicado suelo de cristal, depositándola provisoriamente en un recipiente de acrílico para decidir luego qué harían. El Instituto de Ciencias de Canterlot estaba interesado en tomar una muestra de esa sustancia y analizarla.
Pero cuando a la noche todos se fueron a dormir, la masa negra ejerció presión sobre el recipiente, y destruyéndolo por completo, quedó libre. Se escurrió entonces hasta el cuarto de la pareja real, esquivando astutamente a los guardias.
Cadence se despertó como por arte de un sortilegio. Tenía la impresión de que algo los observaba desde el pie de la cama, por lo que despertó al durmiente Shining con cautela, diciéndole por lo bajo que sentía que había un intruso en la habitación. Shining medio que quiso tomarlo para la chacota, pero entonces oyó un ruido que le puso los pelos de las orejas de punta. Ambos ponis no alcanzaban a distinguir qué era, de modo que, sudando y con un miedo terrible, creyendo que el despojo del rey no estaba muerto después de todo, Shining prendió el velador.
Y allí estaba, no, no era el Rake, sino una cosa que hacía recordad a Smooze pero era totalmente negra. Tenía ojos rojos de avellana que por alguna razón no daban terror, y no los miraba con maldad sino con... ¿con qué?
-Mamá... papá... - dijo la cosa. En realidad, estaba subida a la cama, y no era más grande que un potrillo o un bebé dragón.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!
A Cadence y Shining se les saltaron los ruleros que tenía puestos en la crin, bueno, Shinign tenía sólo uno, pero se entiende.
Su grito despertó a todo el Imperio de Cristal.
-¡La %$&%$&$$% que te parió, Sombra! - chillaron - ¡Hijo de yegua mala!
Chan...chan...chan!
Canción: "Yo no me quiero casar, ¿y usted?" - Turf
