Estoy aquí. [Kid x Nami]
Se sentía bien en sus brazos, como si nada más existiera. Aún no sabía cómo había llegado a esa situación, pero no se arrepentía en lo más mínimo. Con una sonrisa se apretujó un poco más contra él, sintiendo bajo su rostro como su pecho desnudo subía y bajaba tranquilamente.
Él le acarició con suavidad sus largos cabellos naranjas, sintiendo la suavidad y el aroma a mandarinas de estos. Era una sensación pacífica, la que estaba sintiendo. Como si su corazón hubiera encontrado la salida de la tormenta.
La apretó más contra su pecho, como si temiera que se esfumara entre sus brazos. Ella pudo percatarse de su pequeño espasmo de confusión e, intentando hacerle saber que era real, que estaba allí para él y que nunca más se volvería a marchar, se separó de Kid y alzó su rostro. Lo contempló durante unos instantes a los ojos, ambas orbes chocaron. Los vivaces ojos chocolate de ella y los agresivos ambarinos orbes de él…
Que con Nami se suavizaban.
No se lo pensó mucho y, acortando totalmente la cercanía entre ellos, selló sus labios en un beso. Este no había sido como los demás, no era agresivo, ni pasional… Tan solo un beso que expresaba totalmente sus sensaciones, sus temores, el amor que sentían el uno por el otro.
—Estoy aquí, Kid… Y nunca más volveré a marcharme—. Susurró ella entre suspiros. Él juntó su frente con la de cabello naranja, mirándola nuevamente a los ojos, buscando más allá.
Pero Nami no mentía, él podía sentirlo. No sabía cómo pero lo hacía.
Nunca se imaginó en una situación así; él, el sanguinario capitán de los piratas de Kid, con una recompensa de 470 millones sobre su cabeza, Eustass Kid, se había enamorado perdidamente de la navegante de los piratas de Sombrero de Paja, "La Gata Ladrona" Nami.
Pero en aquel momento no importaban nombres, no importaban recompensas ni famas, sólo ellos dos.
Volvieron a unir sus labios en un beso tranquilo y tierno, pero muy expresivo. Después la abrazó fuertemente, apoyando su barbilla sobre los anaranjados cabellos de ella, aspirando su dulce aroma a dinero y mandarinas.
Nami le devolvió el abrazo, sintiéndose pequeña de repente entre los brazos del gran Eustass Kid.
Ella no volvería a marcharse, se lo había prometido.
Nº de palabras: 386.
Tipo de escrito: Drabble.
