Ninguno de los personajes indicados en la historia me pertenece. Son derecho exclusivo de Masashi Kishimoto.


Capítulo III: Un día de lluvia.

- Jamás se ha fijado en mí de todas maneras…

- ¡Achoo!

Estornudó Ino cuando cerraba la florería. La lluvia se hacía impetuosa sobre la aldea y sobre su cabeza, tenía que apurarse.

- ¿Jamás se ha fijado en ti? Estúpida Sakura, sólo dices eso porque no has visto la atmósfera que se crea cuando están juntos… Baka –soltó con enfado y fue corriendo hacia su casa.

. . .

- Sakura…

- A-aaah, Sa-Sasuke-kun, pero ¡¿qué haces aquí?! –gritó nerviosa Sakura al reconocer a Sasuke sobre el suelo. Luego, susurró– Acaso… ¿eres el ladrón…?

Bien, eso no fue lo más brillante para responder, Sakura lo sabía perfectamente. "¿Qué mierda estoy diciendo?", pensó al observar la cara de Sasuke quien tenía grabado en todo el rostro "¿es una broma?". La Haruno estaba hecha un lío de emociones y la vergüenza se destacaba claramente en sus mejillas.

- Hn… Sí, Sakura, soy el ladrón. ¿Ahora podrías…?

- ¡Ah, Sasuke-kun! ¡L-lo siento! No era lo que quería decir, ¡es que yo…!

Comenzó a poner mil gestos y caras, disculpándose de todas las maneras posibles sin siquiera tomar en cuenta que estaba sobre el cuerpo de un chico y semi-desnuda. En el momento que Sakura se movía, Sasuke intentó con afán tan sólo mirar su rostro y no la peligrosa toalla que se desacomodaba a cada movimiento de la pelirosa: ahora no quería pasar por pervertido. Por otro lado, a ratos el suave perfume de Sakura traspasaba su cavidad nasal y las piernas de ella rozaban con las suyas. Comenzó a sudar, sintiendo mucho calor sobre su cara. Entonces, suspiró.

- Sakura… aún hablas demasiado –murmuró Sasuke, a lo que ella detuvo su histeria.

- ¿Eh? ¿Dijiste algo, Sasuke-kun? –lo miró y cayó en la cuenta de su condición luego de echarse un vistazo a ella misma–. Aaahhh… –al ver que sólo se encontraba con una toalla a punto de soltarse, se sonrojó por completo. Tal era su vergüenza, que hasta Sasuke la sintió, por lo que volteó su rostro.

- Sólo deja levantarme.

- ¡Aaah…! ¡Sí, lo siento!

Sakura se puso de pie torpemente sujetando muy fuerte la toalla sobre su pecho. Sasuke se incorporó con lentitud y un silencio incómodo los invadió. ¿Cómo se supone que rompes una situación así?, pensó Sasuke; Sakura tampoco ayudaba, miraba el suelo inquieta, casi auto-abrazándose, mientras la lluvia se escuchaba golpear agresivamente sobre el techo.

- Tú y yo no tenemos a nadie, pero… tú eres como mi familia –le dijo Naruto, luego de una larga discusión el día de hoy–. Sakura-chan y Kakashi-sensei también son integrantes de ella, y poco a poco la gente de Konoha que ha ido reconociéndome. Es por ellos que quiero seguir adelante.

Se habían detenido en su camino, ya que debían seguir senderos distintos. Sasuke observaba detenidamente a Naruto, escuchando cada palabra.

- Sasuke, no puedes vivir y seguir mirando al pasado. Siempre me tendrás a mí y a Sakura-chan como tu familia. No seas negado, baka, aprovecha esta oportunidad… ¿Qué crees que hubiese querido tu hermano para ti?

Itachi… Familia…

Abandonó sus recuerdos. Naruto lo persiguió por mucho, mucho tiempo, para hacerlo volver a la aldea. Tan desesperado como si fuera su propio hermano, como un miembro de su familia. Aún así, a Sakura no la sentía de esa manera. La familia era…

Volvió a centrar sus ojos en su compañera, quien mantenía la cara muy roja. Al fijarse en sus brazos se percató como estos temblaban ligeramente.

- Ten –el Uchiha se acercó a Sakura colocándole sobre la espalda, la capucha que traía–. Si sigues así te dará fiebre.

Ella también salió de sus pensamientos al sentir las manos de Sasuke sobre sus hombros, cuando acomodó aquel abrigo. Levantó la mirada para verle el rostro, él estaba muy cerca, al punto de percibir su olor y calor corporal. El corazón de Sakura palpitaba con locura. Los oscuros orbes del Uchiha la tenían atrapada.

- Sasuke-kun, yo…

- No pidas más disculpas. Fui yo el que te asustó de todos modos.

Apartó sus manos de la pelirosa, sin dejar de contemplarla. Con sus pensamientos alborotados se preguntó si realmente la trataba como a una hermana...

- Je… quizás, debería volver la policía de los Uchiha. Los ladrones aparecen cada vez más en esta aldea, ¿no crees? –mencionó Sakura, cubriéndose más con la capucha, sin tener el valor de ver la cara de Sasuke–. ¿Tú padre era el líder en ese entonces…?

¿Cómo es que Sakura sabía esas cosas? Había escarbado a un punto frágil. Sin embargo, él no respondió nada y ella continuó.

- Me imagino que tu padre tenía una personalidad muy estricta al ser policía. ¡Ah!, pero en ese caso, de seguro tuviste una madre encantadora que hacía el equilibrio… –sonrió con ternura–. Yo jamás llegaré a ser algo así, me molesto con facilidad…, ya sabes.

Escuchar hablar de su familia tan dulcemente, le provocó algo extraño. Era una sensación cálida que surgía desde su estómago. ¿Cómo era que esta chica, a quién la había rechazado en reiteradas oportunidades, incluso, casi la asesina y le causó tanto dolor, aún podía hablar con él y tratarlo bien? Tratarlo con cariño…

- Siempre me tendrás a mí y a Sakura-chan como tu familia…

- ¿Sasuke-kun…?

Estuvo a punto de ubicar su mano izquierda sobre una de las mejillas de la chica, pero su voz lo detuvo en seco. Sakura estaba atónita, pues sintió el roce de las yemas de los dedos del pelinegro sobre su fría piel. El corazón se le detuvo por un instante. "¿Qué estoy haciendo…?", pensó desconcertado el Uchiha, su cuerpo se había movido por sí solo.

- Sas…

- Yo… –la interrumpió, entre sorprendido y avergonzado–. Yo… me voy –Sasuke bajó su mirada rápidamente y salió apresurado por la ventana del departamento. La lluvia era tormentosa.

- Pero Sasuke-kun, ¡la lluvia…!

Se esfumó. Saltó de un tejado al otro sin rumbo fijo. ¿Estuvo a unos centímetros de acariciar a Sakura?

-… como tu familia.

"Pero Sakura jamás ha sido así…", pensó Sasuke, "no es cercana de esa manera... ¿o sí?", dudó en su interior, no estaba entendiendo para nada las nuevas emociones que brotaban en él. "Mierda, ¿qué me pasa?".

. . .

Había pasado un tiempo desde que el Uchiha escapó por la ventana, pero Sakura no se movió de la sala de estar. Se quedó sola con el sonido de los chubascos sobre su techo y los latidos de su corazón palpitándole en la orejas. ¿Qué había sido todo eso? Sus piernas tiritaban, pero no precisamente de frío.

Tomó fuertemente la capucha, abrigándose con ella y se ruborizó cuando el fuerte olor que ésta emanaba, entró en sus fosas nasales: era el aroma de Sasuke.

- Ah… –suspiró y se puso en cuclillas. Sus ojos estaban brillosos y sus mejillas volvían a teñirse de rojo. Cerró sus párpados muy fuerte–. Por favor, no me hagas esto Sasuke-kun…

.

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Fin del capítulo 3.

Que tengas una excelente semana mi estimado lector(a), y si quieres opinar algo no olvides dejarme un review, por favor ;) ¡Nos leemos!

Haru no Ame