Todo lo que no reconozcan salió de mi rara imaginación.

Como en los viejos tiempos.

-¿Qué están mirando todas?- preguntó Rose a su irritante secretaria. Le había llamado la atención que cuando llegó a su oficina, todas las mujeres que usualmente trabajaban allí, o incluso algunas pacientes, volteaban a ver hacia el otro lado del pasillo.

-Al nuevo sanador- contestó la secretaria sin darle importancia.

-¿Por qué?- pregunto Rose entre sorprendida y divertida.

-Ahora lo verás- contestó la mujer.

Dejando a Rose desconcertada, volvió a su trabajo con unos papeles que estaba firmando.

Un hombre alto, castaño y bastante atractivo tras unas gafas se abría paso en el pasillo de Virus Mágicos, tratando de llegar a la primera planta donde tenía una reunión con todos los jefes de departamento. Llevaba puesta su usual bata de sanador, que le daba un aspecto muy profesional.

Iba un tanto incómodo, pues era consciente de las miradas femeninas que atraía, hasta que el ruido de un portazo llamó su atención.

"No puede ser" pensó Rose, que acababa de encerrarse en su despacho. "Es igual a… excepto en el cabello, pero no, no puede ser… él está muerto y… No- se dijo con firmeza-, Scorpius está muerto y no hay nada que hacer para solucionarlo".

Se tomó un tiempo para tranquilizarse, tratando de que la serenidad de esa mañana volviera a ella de la misma forma que había llegado la agonía hace unos momentos.

Salió del pequeño cuarto que tenía asignado, donde posaba una placa de oro con la leyenda "Rose Weasley, Jefa de Virus Mágicos".

Se dio cuenta de que llegaba tarde a la reunión de esa mañana, donde iban a presentarle a ella y sus compañeros, a un nuevo colega que tomaría el mando de la tercera planta.

-Que bueno que nos honre con su presencia, sanadora Weasley- dijo el director de San Mungo, que ya estaba en su sitio del centro de la mesa y la miraba con reproche.

"Fueron tres minutos solamente" pensó Rose irritada mientras terminaba de pasar por la puerta.

-Les ruego me disculpen- dijo Rose tratando de que no se notara el tono envenenado de su voz-, he tenido un contratiempo- "sí, un contratiempo que no me ha dejado llegar hace tres minutos" pensó malhumorada.

Scorpius se quedó simplemente anonadado cuando la vio entrar. No podía creer que al fin estuviera frente a ella, esa persona que no hacía más que arrancarle suspiros por las noches y lo dejaba sin aliento. A pesar de los años, no podía hartarse de su belleza.

Sin embargo, no podía ir y soltarle toda la verdad para luego besarla con esas ganas que se había venido guardando desde hace años, aunque no pudiera recordar la mayoría. Por esa razón fue que decidió oscurecerse el cabello, para no portar la inigualable cabellera Malfoy.

Quería darle la oportunidad de negarse, de decirle que ya no lo amaba más porque estaba con otra persona que la hacía feliz.

Apenas podía escuchar la voz de su jefe, que estaba presentándolo.

-Él es el sanador Steven Matthews, que como ya saben es el nuevo encargado del departamento de Envenenamientos por Pociones y Plantas. Lo han enviado desde Canadá, así que espero que sean hospitalarios con… ¿se siente bien, Weasley?- se interrumpió al ver que su sanadora se había puesto blanca.

Rose se sentía mareada, ¿había dicho Canadá? Pero bueno, eso no significaba nada y… en fin, ya había decidido seguir con su vida y no podía dejar que detalles como esos la turbaran. Sintió que un par de ojos grises la miraban fijamente del otro lado de la mesa.

-Excelente- contestó Rose con una sonrisa muy bien ensayada, tal y como la usaba con Albus.

Dentro de él, Scorpius deseaba que ella se hubiera dado cuenta, que supiera que él había vuelto y de que estaban a muy poca distancia.

Quiso que terminara la reunión para salir de allí, y a ser posible encontrarse con Annie, que ya debía de estar esperándolo en su oficina.

A pesar de que ya quería irse, sus nuevos colegas lo abordaron al terminar la reunión para darle la bienvenida y hacerle una que otra pregunta.

Al final, sólo quedaron Rose y él. La primera consideraba que era una grosería no presentarse, así que le tendió la mano.

-Rose Weasley- dijo con formalidad.

-Steve Matthews- contestó él pese a que ella ya lo sabía.

Salieron lo más rápido que pudieron, pues al tomarse las manos, una gran corriente eléctrica les recorrió el cuerpo. La habían sentido ya en otras ocasiones, pero en ese momento pareció como algo demasiado lejano.

-¿Qué haces?- preguntó Scorpius sorprendido.

Al entrar a su despacho, vio a su castaña amiga posando una caja en la mesa de su escritorio, que al parecer estaba llena de fotografías y adornos. Tomó una de las fotos y mediante magia la colgó en la pared. Scorpius la reconoció de inmediato: se la había tomado con sus ahora antiguos compañeros de trabajo.

-Arreglo un poco tu oficina- contestó Annie con su tono cantarín de siempre, a la vez que tomaba otra foto de los amigos que ambos habían dejado en Canadá.

-No tienes remedio- dijo el rubio entre exasperado y divertido mientras se dejaba caer en la silla detrás de su escritorio.

Estuvieron un rato en silencio, mientras la castaña terminaba de colgar los adornos y Scorpius asimilaba lo que acababa de suceder.

-La viste, ¿verdad?- preguntó Annie directamente. Tomó asiento frente a él y lo miró a los ojos.

-Sí, estaba en la junta- admitió.

-¿Y qué pasó?

Scorpius bufó molesto consigo mismo.

-No fui capaz de decirle una palabra. Sólo me quedé allí viéndola como un estúpido.

Annie hizo una mueca burlona. Sabía que su amigo siempre hacía una tormenta en un vaso con agua, pero para eso estaba ella y guiarlo por el buen camino.

-¿Y no babeaste?

-¬¬

-Bueno, sólo decía. Entonces ¿cuál es el plan?- preguntó tratando de infundirle ánimos.

-Mis padres hablarán con los Potter para ponerlos al corriente y ellos le avisarán a los padres de Rose, pero lo que más me urge en este momento es hablar con Albus- dijo rápidamente.

-¿Albus? ¿Albus Potter?- preguntó nerviosamente.

-¿Lo conoces?- dijo sorprendido.

-Pues no…- dijo recelosa-, ¿dices que él es tu mejor amigo?

-Sí, ¿por qué?

-Porque ayer que hablé con mi prima, sólo me contaba las diez estupideces de Albus Potter, y las cosas que deberían impedirle hacer, como acercarse a ella, por ejemplo. Esa Helen no tiene remedio…

-¿Helen?- exclamó-, ¿Helen Corner es tu prima?

-Sí, ¿no te lo había dicho? En estos momentos debe de estar en este edificio, ya que ella me acompañó con la excusa de ir a ver a una amiga que hace mucho no… oh- dijo cayendo en la cuenta.

-No debo dejar que Helen me vea- dijo Scorpius convencido-, si no podría compensar las sospechas de Rose. Debiste ver cómo me miraba…- dijo preocupado.

-Yo me encargo- dijo Annie sonriente.

-No sé que haría sin ti- dijo sinceramente.

-Nahh, sólo estarías bajo tierra- dijo tratando de darle un tono humorístico a la situación, sin embargo, Scorpius se lo tomó en serio.

-Y…- dijo tratando de aligerar la tensión que ella misma había provocado-, ¿cuándo hablarán con los Potter?

-El próximo fin de semana- contestó. Era una verdadera molestia no poder ir a visitarlos.

-¿Y mientras que harás?

-Tratar de enamorar a Rose de nuevo- contestó el rubio sencillamente.

Annie rió.

-¿En serio?

-No puedo esperar que ella salte a mis brazos una vez que sepa quién soy. Quiero demostrarle que aún la amo.

-En eso tienes razón- dijo ella levantándose-, sólo trata de no salir lastimado. Bien, ya terminé con esto, así que mejor me marcho.

-Gracias de nuevo.

-Vuelve a decir "gracias" otra vez y te hago el hechizo de Lengua Atada. Te he dicho mil veces que lo hago con gusto, ya sabes por qué.

-Sí, yo..- carraspeó incómodo-. Lo sé. ¿Vendrás mañana?

-¡Pues claro! No quiero que metas la pata tratando de enamorar a esa pelirroja. ¡Nos vemos!- dicho esto, salió con resolución del despacho.

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-Les agradecemos que vinieran- dijo Draco mientras les indicaba a sus invitados que se sentaran.

-Dijiste que era urgente- dijo Harry como respuesta tratando de escrutar el rostro de su antiguo enemigo, pero sólo vio un brillo particular de felicidad en su mirada.

-¿De qué se trata?- preguntó Ginny, que estaba sentada entre su esposo y su hijo Albus.

-La semana pasada- comenzó Astoria-, nos vino a hacer una visita muy peculiar una señorita que no habíamos visto nunca. Dijo que venía con fines de instruirnos en algo que supuso creeríamos interesante.

-¿Qué era?- preguntó Albus tratando de encontrar algún enigma en las palabras que pronunciaba la mujer.

-Nos contó una historia muy interesante- siguió Draco-. Ella es sanadora, y hace cinco años estaba trabajando en un hospital muggle, cuando llegó un paciente muy curioso que iba bastante herido por un accidente de avión- los Potter se tensaron con esto último-. Se dio cuenta de que este chico no era normal, así que decidió ayudarlo mediante métodos mágicos para poder ayudarlo después.

"Cuando el chico despertó, no recordaba nada de antes del accidente, al menos no de su vida, pues recordaba, por ejemplo, como tomar agua de un vaso. Entonces fue que decidió llevarlo a Canadá, pues de allí venía su vuelo y…"

Pero Albus no lo dejó terminar, pues ese pequeño halo de esperanza que se había ido apagando con los años, volvió con más intensidad que antes.

-¿Dónde está?- preguntó Albus sobresaltando a todos.

-En su antigua habitación- contestó Astoria con lágrimas de felicidad resbalando por sus mejillas.

Albus salió literalmente corriendo, dejando a sus padres sentados frente a los Malfoy para oír el resto de la historia.

Abrió la puerta de un portazo, llamando la atención de su ocupante, que estaba sentado en el alféizar de la ventana contemplando a la nada, hasta que vio a Albus Potter parado en el marco de su puerta.

Seguía con el mismo cabello negro y despeinado, aunque su cara había madurado y saltaba a la vista que ahora era un adulto en toda regla.

-Hola, Al- dijo con voz temblorosa.

El pelinegro se acercó poco a poco, aún sin poderlo creer.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?- fue lo que dijo como saludo, aunque Scorpius no había esperado más.

-No sabía dónde buscarte- se excusó el rubio.

-Tienes mucho que contarme- dijo Albus aún sin poder creer lo que sus ojos veían, pero dejó de cuestionarse si necesitaba gafas. Aún los separaba un metro de distancia, pero al parecer era como una extraña barrera que se habían puesto.

-Lo sé, yo… resolveré todas tus dudas, pero necesito que tú también resuelvas las mías.

-Me parece bien- contestó Albus con una sonrisa.

Sin previo aviso, se abrazaron al mismo tiempo, pero brevemente. Nunca fueron muy propensos a decirse lo mucho que se apreciaban, pero bueno… nadie sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde.

Luego de eso, se miraron y rieron al unísono, como en los viejos tiempos en el colegio cuando hacían alguna travesura a espaldas de Rose. Se sentaron en el alféizar, donde momentos antes había estado Scorpius; luego, Albus dijo sin rodeos:

-Supongo que querrás saber algo de Rose.

Scorpius asintió sin miramientos; Albus suspiró, como tratando de arreglar un poco la realidad para que no sonara tan cruda, pero al final decidió ser sincero.

-Ella no está bien, Scor- comenzó-, créeme, la conozco mejor que nadie. Trata de aparentar que nada sucede y que ya todo está bien, pero a mí no me engaña. Salió con alguno que otro para tratar de olvidarte, pero nada funcionó- Scorpius no sabía si alegrarse o deprimirse por ello-. Desde que supimos del accidente ella… se encerró en sí misma, ya ni siquiera confía en mí. Podría decirse que se volvió más malhumorada que de costumbre para que los demás la dejaran en paz, y no la culpo… pero eso no le hace bien a nadie. Ya no es la Rose que conociste, aunque espero que todavía quede algo de ella- concluyó.

Scorpius asintió con pesadez, pues no se le pudo ocurrir nada más que hacer. Había imaginado que su pelirroja había seguido con su vida, que lo había olvidado después de todos esos años, pero estaba equivocado. No sabía si sentir una gran culpa o… esperanza.

-Ahora cuéntame que sucedió contigo- dijo Albus para sacarlo de sus cavilaciones.

-Supongo que ya les contaron sobre mi amnesia y que Annie me encontró.

-Lo sabía, menos el nombre de la chica. No tendrás nada con ella, ¿o sí?- le preguntó con naturalidad.

-¡Claro que no!- saltó Scorpius ofendido-, yo en mi vida sólo he amado a Rose.

-De acuerdo, de acuerdo- dijo el pelinegro sonriente-, continúa.

-Bueno, yo iba a regresar a Londres tal y como le prometí a Rose, luego de terminar mis estudios- dijo con cierto sonrojo-, pero por imbécil se me ocurrió viajar en uno de esos cacharros muggles y tuvimos ese accidente. No pude protegerme, porque en realidad nunca supe que sucedió. Lo demás ya lo sabes.

Albus asintió.

-Pero ¿cómo recuperaste la memoria?- preguntó curioso.

Scorpius se sonrojó más.

-Estando en Canadá, vi en el periódico una fotografía de Rose, donde hablaba de uno de sus logros. En ese momento sentí algo que me decía que viniera a Londres. Pedí que me transfirieran del trabajo y estando en la estación de King Cross, de repente comencé a recordarlo todo, a mis padres, mi primer viaje en tren, cuando nos hicimos amigos, Hogwarts, y sobre todo a ella.

Una vez aclarado eso, Albus se calló un momento, para luego decir de pronto:

-Nos has hecho falta.

-Y ustedes a mí- contestó Scorpius. Evitaron mirarse a los ojos cuando se confesaron eso.

-¿Qué sucedió con los demás?- preguntó Scorpius cayendo en la cuenta-, Annie me contó que Helen y tú…

-¿Annie te contó?- preguntó con las cejas alzadas.

-Es la prima de Helen- contestó Scorpius sintiéndose idiota por no haber revelado antes ese detalle.

-Oh, bueno… nosotros simplemente…- dijo incómodo-un día, hace dos años, llegó y me dijo que era un total idiota y que ya no quería verme más.

-¿Qué le hiciste?- preguntó Scorpius receloso.

-¡Nada!- se defendió Albus-, sospecho que se dejó llevar por los chismes de que yo estaba con esa Scarlett Davies, ya sabes que también es hija de Cho Chang, la primera novia de mi padre- dijo hastiado.

-Pero ¿de dónde sacaron eso?- preguntó Scorpius sorprendido.

-Es lo que he estado tratando de averiguar, pero no encuentro nada, y a parte de eso, Helen no ha querido volverme a hablar, y en el trabajo simplemente me ignora.

-¿También es inefable?

Albus asintió con la cabeza.

-Supongo que aún la amas, ¿no?

-Sería mentira si te dijera que no- contestó Albus harto de su situación.

-Entonces debes luchar por ella- dijo Scorpius viéndolo sin creer que su valiente amigo se rindiera ante la tempestad-, y ya sé que me dirás cursi y todo eso, pero ¡mírame a mí! Volví desde otro continente para volver a ver a la chica que amo con locura desde quinto año.

Al parecer sus palabras habían surtido efecto en el pelinegro, que ya se veía un poco más animado.

-Y a todo esto, ¿los demás de Ravenclaw…?

-Janet y Jake juegan para el puddlemere united, y ahora salen juntos.

-Ya me lo imaginaba- dijo Scorpius feliz por ellos-, son el uno para el otro.

-Y en cuando a Andrew, digamos que mi padre lo considera un roba hijitas.

Scorpius rió.

-Dime algo- dijo ya con tono más serio-, ¿has hablado con Rose?

Scorpius se encogió de hombros.

-La vi hace una semana en San Mungo, donde ambos trabajamos- aclaró para evitar malos entendidos-, pero no hablamos. Puede que ella me reconociera, pero yo no quise decirle nada hasta hablar contigo para que me contaras que tan mal estaban las cosas.

-Hiciste bien- dijo Albus-, pero ahora ¿qué harás?

Scorpius sonrió.

-Trataré de conquistarla de nuevo.

-Estas jugando con fuego, Malfoy. Pero es mejor eso a que le sueltes de golpe todo. Podría sentirse mal.

Hola!

Bueno, no tardé tanto como esperaba, y me fue fácil escribir ahora que estoy algo deprimida por asuntos personales y potterianos.

¿ya vieron la peli del Misterio de Príncipe? Espero que sí, porque si no, les adelanto que es un asco!!!

Me decepcionó mucho que no supieran adaptar el libro adecuadamente. Porque vamos! Eso de q la madriguera se quema? ¿Qué Ginny le coquetea a Harry estando con Dean? ¿Qué no andan hasta el final? Eso es basura! Me decepcionó que no pusieran el funeral, también eso de la estación de trenes donde Harry coquetea con una tipa, porque ¡vamos! Es una idiotez. También debieron explicar más sobre los horrocruxes, porque DE ESO SE TRATA LA SIETE!!

Pero bueno, si a ustedes les gustó, no tengo nada en contra con sus opiniones.

Espero que les haya gustado este cap. Malfoy se mete en territorio peligroso, pero ¿le irá bien o terrible con su nueva tarea?

Por favor, dejen comentarios para saber si les ha gustado y si continúo.

Nos leemos!